Sorpresas by lamoco13

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 Sorpresas by lamoco13
Summary:

Los mamodos han llegado al mundo humano para su batalla. Brago, con su compañera Cymbeline están dispuestos a ganar, pero no preevieron lo que está a punto de suceder, ambos se reunirán con una pareja a quien no esperaban...



Categories: ANIME/MANGA, KONJIKI NO GASH BELL Characters: Ninguno

Generos: Accion/Aventura, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 15 Completed: No Word count: 14024 Read: 1990 Published: 18/06/2012 Updated: 06/07/2012
Summary:

Los mamodos han llegado al mundo humano para su batalla. Brago, con su compañera Cymbeline están dispuestos a ganar, pero no preevieron lo que está a punto de suceder, ambos se reunirán con una pareja a quien no esperaban...



Categories: ANIME/MANGA, KONJIKI NO GASH BELL Characters: Ninguno

Generos: Accion/Aventura, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 15 Completed: No Word count: 14024 Read: 1990 Published: 18/06/2012 Updated: 06/07/2012 Capítulo 1: La batalla comienza by lamoco13
Author's Notes:

(Mhm...éste fue el primer fic que escribí .__. Y hasta ahora veo que no lo había publicado. En fin, lo subo sólo para tenerlo, ya que siento que la historia no vale la pena -.-)

Disclaimer: Todo lo relacionado a Zatch Bell le pertenece a Makotu Raiku, en cambio, algunos personajes fueron creados de mi imaginación.

Author's Notes:

(Mhm...éste fue el primer fic que escribí .__. Y hasta ahora veo que no lo había publicado. En fin, lo subo sólo para tenerlo, ya que siento que la historia no vale la pena -.-)

Disclaimer: Todo lo relacionado a Zatch Bell le pertenece a Makotu Raiku, en cambio, algunos personajes fueron creados de mi imaginación.

Capítulo 1: La batalla comienza.

La vida de una niña iba a cambiar por completo durante este nuevo año escolar.

Cymbeline, una chica de 14 años de edad, muy bonita a su aspecto, melena de color castaño claro y unos grandes y hermosos ojos verdes, tuvo unas vacaciones muy duras, cambió totalmente su forma de ser, volviéndose fría y olvidándose de toda la alegría y felicidad que había tenido junto con sus amigos y familiares durante años pasados.

Ya no sonreía, ya no reía, ya no se inmutaba ante la presencia de sus amigos, la mayoría del tiempo no mostraba emoción alguna, más que seriedad y en ocasiones…tristeza.

Una de sus mejores amigas le preguntó que qué le pasaba y Cymbeline simplemente respondía:

-No me pasa nada, así que déjame en paz y punto.

Un día, Cymbeline estaba harta de que sus compañeros le preguntaran que es lo que le ocurría, sobretodo Sheridan, así que decidió separarse de su grupo durante los recreos.

-Cymbeline, ¿a dónde vas? –preguntó su amiga.

-A un lugar donde pueda estar sola y nadie me moleste –respondía ella duramente.

-Pero Cymbeline…

-Sólo déjame, ¿sí?, iré a… a… a tocar la guitarra. ¬¬

Eso dijo sin siquiera pensarlo pues ella no tenía ganas de tocar un instrumento pero sabía que si no lo hacía, sus amigas descubrirían que sólo les inventó una excusa para alejarse de ellas.

Así, fue por una de sus guitarras que estaba en el salón de música y se puso a tocarla, música que no tenía sentido con todo lo que había aprendido, estaba tocando, como si nada más lo hiciera por obligación.

Lo que nadie sabía era lo que estaba por ocurrir en el mundo humano, estaba por desencadenarse la batalla de los 100 niños mamodos.

Algunos mamodos ya habían encontrado a sus guardianes del libro, mientras que uno de ellos, Brago, considerado como el más fuerte de todos por los demás sentía una presencia inusual en un humano cerca de la zona donde estaba Cymbeline y supuso que aquel era su lector del libro. Fue a llegar hasta la escuela donde estaba ella, la encontró, había encontrado a la guardiana de su libro negro. Esperó un momento para ver como era esa humana y lo primero que notó era que no estaba igual a los demás humanos en esa escuela. Ella estaba seria, parecía molesta, mientras que observaba a los demás chicos y chicas que se reían y se preguntaba:

-¿Por qué están tan felices?

Brago se "alegraba" de que su compañera humana no fuera como los demás o al menos eso creía y pensaba que sería mejor si ella era igual o parecida a él (lo que muchos dirían como personas amargadas xD).

Cymbeline también conocía todo sobre los mamodos, pues en aquel mundo se había hablado sobre estos seres, una historia que se había desarrollado en varias páginas de Internet, todos creían que estos "monstruos" eran falsos, pero no tanto para lo que le esperaba a la chica.

Cymbeline se iba cuando de pronto un libro negro cayó en frente de ella y se le quedó viendo mientras pensaba:

-Este libro…que...imposible…es igual al de… ¿Que me está pasando? ¿Por qué lo estoy viendo?, los mamodos…no son reales, por dios, ¿estoy delirando?, no estoy enferma, no tengo fiebre ni nada parecido, ¿acaso es sólo una broma? O_O

Todo esto se preguntaba Cymbeline mientras estaba parada allí, inmovilizada ante el objeto que yacía en el suelo.

Y fue cuando volteó hacia arriba y allí estaba el mamodo que tanto conocía.

-Tú, trata de leer este libro.

Cymbeline lo tomó en sus manos y lo abrió, cuando se dio cuenta de que podía leer una sola cosa que estaba escrita en él y pronunció, no muy fuerte pero de una manera en que Brago la alcanzara a oír:

-Reisu.

De la mano de Brago salió el conjuró, mientras que Cymbeline se preguntaba si esto era solo un sueño.

-Así que tú eres la lectora de mi libro –habló el mamodo.

-¿Qué? –preguntó Cymbeline aún sumida en sus pensamientos.

-Te lo explicaré todo. Mira, cada 1000 años, 100 niños mamodos, parecidos a mí, -pero no más fuertes (pensaba)- vienen a librar una batalla para elegir a un nuevo rey de nuestro mundo, "el rey mamodo".

Cymbeline estaba asombrada de que en verdad esto fuera real, no podía creer que los mamodos existieran, simplemente pensaba que tarde o temprano iba a despertar en su cama.

-Como verás, cada uno de los mamodos vienen con un libro, como el que tú tienes en las manos, cada uno con un color que los identifica de los demás. Este libro es como las instrucciones, cada vez que yo y tú nos hagamos fuertes aparecerán nuevas palabras que podrás ir leyendo, lo que son los conjuros, para poder eliminar los demás libros. Una vez que un mamodo es derrotado, su libro se quema y así, desaparece y vuelve al mundo mamodo. El objetivo de esta batalla es quemar todos los libros posibles y el último que quede se convertirá en…

-El rey mamodo –interrumpió la chica.

-Exacto, tú eres la única que puedes leer mi libro, así que tendrás que ser mi compañera para esta batalla.

-De acuerdo, pero…tú…

-Si, casi lo olvido, mi nombre es…

Y antes de que Brago pudiera terminar de hablar.

-Brago –respondió ella.

-¿Qué? ¿Cómo rayos sabes quién soy? –inquirió el mamodo algo confundido.

-Conozco todo sobre ustedes, los mamodos y mucho más de ti de lo que tú crees, pensé que sólo era una historia de fantasía común y corriente como los demás programas de televisión.

-¿De que estás hablando?

-Ven conmigo, tenemos que salir de aquí, hay que ir a mi casa.

Y sin decir ni una palabra más, Brago la tomó y la sacó de esa escuela.

-Bien, ¿por dónde dices que es tu casa?

Cymbeline le fue dando las direcciones hasta que llegaron a una gran mansión donde la "mayordomo" Ariadna recibió con gusto a Cymbeline y a su nuevo "amigo".

-Vaya señorita Cymbeline parece que está haciendo nuevos amigos este año, ¿no lo cree?

Cymbeline no le contestó nada y subió las escaleras junto con Brago directamente hacia su habitación, donde Cymbeline encendió una de sus laptops y buscó algunas imágenes que tenía guardadas.

-Brago, quiero que veas esto.

Brago se acercó a donde estaba ella y se sorprendió por lo que vio, era como verse en un espejo. Cymbeline le mostró información, imágenes y hasta algunos videos de él junto con otros mamodos.

-¿Cómo puede existir eso si los humanos que no tienen nuestros libros no sabes lo qué somos o por qué estamos aquí? –cuestionó él.

-Es exactamente lo que yo creía acerca de todos ustedes los mamodos, que no existían, así que muchos de nosotros, incluso aunque no tengan un libro conocen mucho sobre ustedes, pero no tienes de que preocuparte, pues como tú lo dices, lo único que les interesa es seguir luchando para coronar al nuevo rey.

Continuará...

End Notes:

Pronto subiré el próximo capítulo, pero primero quiero ver si les gusto este fic. ¡Gracias a todos! n.n

 

Ah, también les aclaro algo, aquí, como verán la compañera de Brago es Cymbeline, decidí cambiar el nombre de este personaje, es que como siempre leía en otros fic Sherry y Brago, Brago y Sherry, decidí hacer este cambio, espero que aún así les guste.

Otra cosa, a lo largo del capítulo, pueden haber frases escritas en letra cursiva, si están allí, eso quiere decir que un personaje está pensando la frase, no la dice, pero en cambio, cuando las frases están entre paréntesis, soy yo la que puede hacer un comentario. Espero haberme aclarado.

Arigato y Sayonara.

End Notes:

Pronto subiré el próximo capítulo, pero primero quiero ver si les gusto este fic. ¡Gracias a todos! n.n

 

Ah, también les aclaro algo, aquí, como verán la compañera de Brago es Cymbeline, decidí cambiar el nombre de este personaje, es que como siempre leía en otros fic Sherry y Brago, Brago y Sherry, decidí hacer este cambio, espero que aún así les guste.

Otra cosa, a lo largo del capítulo, pueden haber frases escritas en letra cursiva, si están allí, eso quiere decir que un personaje está pensando la frase, no la dice, pero en cambio, cuando las frases están entre paréntesis, soy yo la que puede hacer un comentario. Espero haberme aclarado.

Arigato y Sayonara.

Regresar al índiceCapítulo 2: La decisión de Cymbeline by lamoco13
Author's Notes:

Aquí está el segundo capítulo de mi fic, ¡disfrútenlo!

Author's Notes:

Aquí está el segundo capítulo de mi fic, ¡disfrútenlo!

Capítulo 2: La decisión de Cymbeline, el duro entrenamiento.

-Brago, no importa lo que pase o incluso si me cuesta la vida, ¡tú vas a ser el rey del mundo mamodo! –Cymbeline estaba realmente decidida.

-Pero para llegar a eso primero tienes que entrenar, saber enfrentarte a tus enemigos, tu eres muy débil, al igual que el resto de los humanos, no entiendo por que tenemos que hacer equipo con ustedes –el mamodo sólo se resignaba.

-Sé que no te agradan los humanos y mucho menos que tu poder provenga de ellos, pero entiéndelo, sin nosotros ninguno de ustedes los mamodos podrían hacer algo así que confórmate y nunca me subestimes.

Y así, empezaron a entrenar, tanto en el día como en la noche. Cymbeline en ocasiones se cansaba demasiado, se caía al suelo y pensaba que ya no iba a poder aguantar más, pero siempre sorprendía a Brago volviéndose a poner de pie.

-Ya te cansaste. Un mamodo no estaría cansado después de eso.

-Esto no es nada…tengo otras cosas…de que preocuparme –la chica hacía lo que podía.

Brago no sabía de qué estaba hablando, pero de todos modos no le importó.

Después de un tiempo, Cymbeline se convirtió en una gran adversaria para las distintas batallas.

Aunque Cymbeline fuera una humana tenía tanta fuerza como un mamodo, inclusive para derrotarlo sin que usara conjuros por parte de Brago.

Cymbeline daba lo mejor que tenía en cada batalla:

-¡Reisu!

-¡Gigano reisu!

-¡Reisu!

-¡Aion Gurabirei!

-¡Gigano reisu!

-¡Dioga Gurabidon!

Cada vez podía leer más conjuros en el libro negro y eso los hacía más fuertes a ambos.

Cada batalla que tenían, siempre la superaban, cada obstáculo, cada dificultad los enfrentaban con decisión y pasión.

Pero todo cambiaría después de unos días.

Cymbeline conocía muchas historias sobre los mamodos y quería averiguar si eran reales o falsas, tenía una pregunta en especial para Brago sobre una mamodo en especial y esperaba ver el momento para ver que reacción tenía con eso.

-Brago…

-¿Qué? –preguntaba él sin mucho interés.

-Quiero preguntarte algo…

-…

-Es sobre una mamodo, que no se si exista en su mundo.

-¿De quién hablas? –inquirió con una pizca de curiosidad.

-De una mamodo llamada Arashi, dime ¿la conoces?

Brago tardó un momento en contestar.

-No, nunca he oído hablar de ella.

-Ah bueno…

Pero Cymbeline no estuvo muy segura sobre la respuesta que Brago le dio, pero no le importó, tal vez, se dijo a sí misma que esa era sólo una historia, pero aún así trató de preguntar otra cosa.

-¿Existen unos diamantes de cristal en el reino mamodo? ¿Los que les son otorgados a los mamodos cuando nacen?

-Así es, a cada uno sin falta, le dan uno. De hecho, estos cristales vienen acompañados del libro de conjuros, que se crea cuando un nuevo mamodo aparece en nuestro mundo. Ya es problema de cada quien si lo quiere conservar o no.

-¿Pueden cambiar de color, no?

-Sí –respondió el mamodo cortante.

-Se supone que cambia por alguien ¿o no?

-¿A qué te refieres? –Brago se estaba inquietando con tantas preguntas.

-A que yo conocía una historia y según ella, dice que estos diamantes les indican a ustedes los mamodos con quien podrían estar en un futuro no muy lejano, en otras palabras, te dicen de quién están enamorados ¿o me equivoco?

-No, estás en lo correcto.

-Entonces, esas cosas cambian de color cuando se enamoran ¿cierto verdad?

-Sí –Brago se estaba cansando.

-El tuyo es de color negro supongo, como tu libro.

- …

-¿Brago? ¬¬

-Sí, es negro.

Y eso hizo que Cymbeline sospechara aún más, porque según la historia que leyó, Brago estaba enamorado de una mamodo llamada Arashi.

Continuará...

End Notes:

Capítulo terminado. ¡Arigato a todos!

End Notes:

Capítulo terminado. ¡Arigato a todos!

Regresar al índiceCapítulo 3: La historia by lamoco13
Author's Notes:

¡Aquí está la continuación!

Author's Notes:

¡Aquí está la continuación!

Capítulo 3: La historia.

Cymbeline había leído una historia interesante sobre Brago y una mamodo llamada Arashi y suponía que, según lo que le había dicho Brago, ella no existía, sólo era un personaje del cual había leído, pero algo en ella le decía que ella si era real…pero simplemente no lo sabía, solo lo presentía y esta historia es así como la recuerda:

Brago, un poderoso mamodo que todos conocían, frío y con un pasado doloroso. Decidido a entrenar día y noche hasta hacerse fuerte, así era Brago, pero se dará cuenta que en su corazón no sólo existe odio sino también un sentimiento especial por cierta mamodo…

Arashi, una mamodo de inmensa belleza, bondad y alegría. Tenía un cabello largo, de color rosa, atado y formando una cola de caballo, y con unos ojos cristalinos. Dedicada a dar auxilio a los mamodos y servir a su reino en todos los aspectos, en ocasiones, se sentía muy sola, aunque en los últimos años había vivido en compañía de una amiga suya, junto con su familia.

Muchos mamodos conocían y odiaban a Arashi, porque siempre se supo que su padre fue un "despiadado" y los demás querían "vengarse" por así decirse, por lo que su padre había hecho en el pasado. Muchas veces la habían atacado, sobretodo porque ella visitaba frecuentemente lugares lejanos de su "civilización".

La batalla en el mundo de los humanos estaba por empezar. La mayoría de los mamodos ya se estaban preparando para ir a la lucha y poder elegir a su nuevo rey. Uno de esos mamodos, Brago, se encontraba perfectamente listo, ahora sólo le quedaba aguardar para su llamado.

Brago encontró un día a Arashi, mientras iba caminando por las afueras de la ciudad principal del mundo mamodo. Ella se estaba curando una herida del brazo, sentada bajo la sombra de un gran árbol.

-¿Y tú qué haces, tan alejada de la ciudad? –preguntó él mirándola fijamente.

-Debería preguntarte lo mismo, puesto que tú también te encuentras en este lugar –respondió ella de la misma manera.

-Mhm…yo soy libre de andar por donde yo quiera.

-Igual yo.

-¿Eres Arashi, cierto?

-Sí ¿y qué? ¿Vienes a atacarme como todos los demás mamodos?

-Si hubiera querido eso, ya lo hubiera hecho. Además, ya estás herida.

-Eres Brago.

-Así es.

Brago se le quedó viendo un momento. Arashi estaba un poco molesta por lo que le había pasado ese día, por ello sonaba un poco agresiva.

-¿Qué es lo que quieres? –preguntó sin más la mamodo.

-¿Yo? Nada…sólo vengo de paso.

Dicho esto, el mamodo oscuro se fue y desapareció. Arashi se sintió un poco triste por ello, ya que había "convivido" con alguien, aunque no fue por mucho tiempo, pero alguien que no la lastimó.

Después de esto, una piedra no muy grande había golpeado a Arashi en la cabeza, haciéndola sangrar. Un mamodo salió de entre unos arbustos, su nombre era Tim.

-Arashi, que alegría encontrarte –habló burlescamente.

La mamodo no le contestó.

-Te he dicho algo ¿qué acaso estás sorda? –dijo tomándola con mucha brutalidad de un brazo.

-Suéltame Tim, me lastimas.

-Es lo que quiero lograr.

El mamodo estaba a punto de romperle la muñeca, cuando una mano lo sostuvo por el brazo que estaba aferrado a Arashi.

-Ponte con alguien de tu tamaño –habló Brago apareciendo por un lado.

Tim estaba paralizado, nunca esperó encontrarse con el mamodo oscuro por aquellos rumbos.

-Suéltala ya –ordenó.

-Brago…¿y tú qué rayos haces por acá? –preguntó Tim asombrado.

-Eso no te interesa. Dije que la soltaras, así que hazlo ya.

Tim soltó a la chica.

-¿Qué tanto miras? Lárgate –dijo con severidad al ver que Tim no se movía.

El mamodo, todo asustado se alejó. Arashi se encontraba en el suelo, sosteniéndose la mano. Brago la cuidó durante unos días, en realidad, no sabía por qué, pero sintió una especial atracción por aquella mamodo.

Arashi se enamoró de Brago después de ese día. Comenzó a pasar más tiempo con él, cosa que en ocasiones lo irritaba, pero también así fue como él la apreció a su manera.

No lo pudo evitar, pasaron muchos momentos juntos y el día en que se dieron un beso…los diamantes de ambos habían cambiado de color. El de Brago ahora era dorado y el de Arashi negro.

Actualmente en el mundo humano, Brago tendría un gran odio hacia Arashi porque se fue sin siquiera explicárselo, pero la chica no pudo soportar más el hecho de que lo hirieran por su culpa, ya que siempre la sacaba de problemas.

Ambos se separaron y Brago…ya ni siquiera quiere escuchar su nombre.

End Notes:

Gracias a todos. Espero que no haya sido demasiado corto, el que viene será mejor. Sayonara.

End Notes:

Gracias a todos. Espero que no haya sido demasiado corto, el que viene será mejor. Sayonara.

Regresar al índiceCapítulo 4: El reencuentro by lamoco13
Author's Notes:

¡Konichiwa a todos! Nuevo capítulo, espero que sea más emocionante.

 

Author's Notes:

¡Konichiwa a todos! Nuevo capítulo, espero que sea más emocionante.

 

Capítulo 4: El reencuentro.

Cymbeline y Brago salieron de la casa para buscar algunos adversarios con los cuales luchar y así quemar su libro. En realidad, no tenían muchas ganas de pelear con alguien, los dos estaban de malhumor, sobretodo Cymbeline.

Iban caminando por una ancha calle donde Brago sintió la presencia de un mamodo, al igual que dicho mamodo sintió la presencia de Brago y le advirtió a su lector del libro.

-Cymbeline, un mamodo está cerca –alertó el mamodo oscuro.

-¿A qué te refieres con cerca?

-Más adelante, en esta calle, a pocos metros de distancia.

-De acuerdo, tengo un plan, tú, ocúltate, no sé, sube a una casa donde estemos cerca del mamodo, yo iré para ver que tan poderosos son los dos y cuando haya hablado con ellos, atacaremos sin piedad y su libro será quemado.

-Como quieras, me da igual.

Y así, Brago saltó hacia unas casas y se fue acercando de azotea en azotea hasta llegar a donde estaba el mamodo, aún no sabía quien era, pues sabía que si se acercaba más, podría atacar.

Cymbeline se acercó a ellos y vio a una mamodo, casi de la altura de Brago, muy "linda", podría decirse y se percató de que su lector del libro era…

-¡¿Adrián?! O_O –exclamó la chica totalmente estupefacta.

-¡¿Qué?! Arashi, ¡¿Ella es la lectora del libro del mamodo que está cerca?! –inquirió también el aludido hacia su mamodo.

Cymbeline al instante notó que Adrián llamó a su mamodo "Arashi", pero estuvo insegura porque Brago le había dicho que ella no existía.

-Así es –respondió la mamodo.

-Ha…pues fíjate que estoy sorprendida de que un tarado como tú pueda leer un libro de conjuros –habló la castaña.

-¡A quién le dices tarado, fenómeno! –se defendió el muchacho.

-¡A ti idiota! ¡Y no me digas fenómeno si quieres conservar tus dientes! U_U

Adrián se quedó callado, nunca había visto a Cymbeline de esa manera, no era la dulce y risueña niña que había conocido en la secundaria, pero Arashi interrumpió sus pensamientos.

-Piensas atacar de una buena vez o te tengo que abrir el libro para que leas un conjuro.

-Oh, sí de acuerdo –habló Adrián.

En eso, el libro dorado que Adrián tenía en sus manos comenzó a brillar, lo que obligó a Cymbeline a también sacar el libro negro, que también comenzó a brillar.

A Arashi se le ensancharon los ojos, estaba completamente paralizada.

-Imposible, ese libro, no… no… Brago… -pensaba la peli-rosa.

-Muy bien, veamos qué clase de mamodo es el tuyo –habló el chico-. Pero no podrá con Arashi, utilizaremos un simple conjuro y tu libro desaparecerá, aunque hayas sido mi amiga, estoy dispuesto a hacer lo posible para que ella sea rey.

-Reina, tarado –lo corrigió Cymbeline.

-Ah, sí, reina.

Cymbeline sonrió malévolamente. Además ya era un hecho, Arashi era real.

-Ha, los conjuros de tu mamodo son inútiles contra los nuestros.

Arashi ya estaba segura, sólo había un mamodo con el cual sus conjuros eran inútiles y ese era Brago.

-Ya lo veremos. ¡Collapsus! –gritó el chico.

-¡Brago! –lo llamó su compañera.

El mamodo oscuro salió de una de las casas.

-¡Gigano Reisu!

Esto golpeó inmediatamente a Arashi.

En cuanto Brago descubrió que la mamodo era Arashi, sintió un profundo odio, lo que quería era destruirla de una buena vez.

-¡Qué estás esperando Cymbeline, destruye su libro ya!

Cymbeline detuvo a Brago.

-¡¿Q-Qué haces?!

-No pienso destruir su libro –dijo la castaña-. ¿Ves Adrián? Sus conjuros son inútiles contra nosotros.

- Arashi…¿ese es el mamodo del que me habías estado hablando? –preguntó él.

-Sí… -respondió con la voz perdida.

Las lágrimas se fueron creando en sus ojos, pero ninguna resbaló por su rostro.

Cymbeline le ofreció la mano a Arashi para que se levantara pero ella no aceptó, se levantó por su propia cuenta.

Brago estaba inmóvil…no sabía que era lo que Cymbeline tenía planeado hacer,

-¿Es qué acaso no la va a atacar? –se preguntaba el mamodo-. Ella es la que quiere terminar con esta batalla de una vez por todas…

End Notes:

Una aclaración sobre el conjuro -Collapsus-. Este es un conjuro con el cual, el oponente queda petrificado durante 10 segundos, así, le es más fácil a Adrián y Arashi obtener el libro del propio lector de las manos.

Le traté de poner un poco de risa, pero al parecer no soy muy cómica... Gomenasai y sayonara.

End Notes:

Una aclaración sobre el conjuro -Collapsus-. Este es un conjuro con el cual, el oponente queda petrificado durante 10 segundos, así, le es más fácil a Adrián y Arashi obtener el libro del propio lector de las manos.

Le traté de poner un poco de risa, pero al parecer no soy muy cómica... Gomenasai y sayonara.

Regresar al índiceCapítulo 5: La verdad by lamoco13
Author's Notes:

¡Quinto capítulo! Creo que ahora si incrementé mi comedia pero no estoy muy segura, ¡júzguenlo ustedes!

Author's Notes:

¡Quinto capítulo! Creo que ahora si incrementé mi comedia pero no estoy muy segura, ¡júzguenlo ustedes!

Capítulo 5: La verdad.

-Así que tú eres Arashi, Brago me dijo que no eras real.

Y Cymbeline miró de una forma fría hacia Brago, el cual sólo apretó los dientes.

-¡Me dijiste que ella no era real! –le reclamó la castaña-. Y yo la estoy viendo frente a mí o no me digas que es una ilusión.

-¡Sí! ¡Ella es real! ¡¿Feliz?! ¡Si no lo vas a destruir, eres una tonta, pues ella también es un mamodo que lucha por la corona! –gritó su compañero realmente enojado.

Y tras decir esto, Brago se fue del lugar y prefirió regresar a la mansión de Cymbeline.

La chica sólo observaba a Arashi, que estaba a punto de llorar y a Adrián más en shock de lo usual.

-¿Están bien? –les preguntó.

-Eh… sí –respondieron los dos.

-Cymbeline –intervino Adrián-. ¿Me podrías explicar que es lo que acaba de ocurrir? Porque me estoy alterando un poco, como podrás notar.

Como que le quería dar un ataque de nervios a Adrián, pero después se tranquilizó.

-Entonces, tu nombre es Cymbeline –habló Arashi-. Vaya, eres la lectora del libro de un mamodo muy fuerte… un momento, Adrián, ¿la conoces?

-S-sí, es una v-vieja amiga –le susurró.

-Vengan, necesito hablar con ustedes.

-Vaya, hace tiempo que no te veía Cymbeline –le dijo su amigo-. Has cambiado mucho últimamente, ¿no lo crees?

Cymbeline no le contestó.

-Entonces, ¿irán o no? –cuestionó cambiando de tema.

-De acuerdo –respondió el muchacho.

-Espera, que tal si es una trampa para quemar nuestro libro –dijo Arashi jalándole la camisa.

-Si esa fuera mi intención, tú ya no estarías aquí, estarías de vuelta en tu mundo –le contestó la oji-verde-. Yo no planeo nada para quemar el libro de un mamodo y mucho menos el tuyo, conozco exactamente quién eres y lo que pasó contigo y Brago.

-¿Lo que pasó con ella y Brago? –Adrián estaba confundido.

-¿Es que acaso nunca te lo contó? –cuestionó su amiga.

-¿Contarme qué?

-Ven, te lo explicaré, tú también vienes Arashi –les dijo un poco desesperada.

-A sus órdenes. U_U –respondió la mamodo.

Cymbeline se molestó un poco por el comentario.

-Arashi… -su compañero la reprendió mientras empezaban a caminar.

-Ah… ya que…ya voy.

Y así, se dirigieron a la casa, bueno mansión de Cymbeline, donde Adrián se asombró que fuera rica, pues nunca en la escuela la había visto hacerse pasar por eso, era sencilla y no notó que era en realidad así.

Brago se percató de que Cymbeline, junto con Arashi y Adrián habían llegado a la mansión y simplemente los ignoró, ya ni quería dirigirle la palabra a Cymbeline por no haber quemado el libro de Arashi, estaba muy molesto.

Dentro de la mansión, Cymbeline sentó a Adrián y Arashi en la sala y le platicó la verdadera historia sobre lo que había pasado entre ella y Brago.

-Esto en verdad ocurrió ¿o no Arashi?, porque ya no se si preguntarte, pues puede que no me lo digas, como lo hizo Brago.

-Sí…es verdad –la mamodo agachó la cabeza.

-¡¿Y por qué nunca me lo dijiste?! O_o –le reclamó Adrián.

-…Nunca preguntaste.

-¡Claro que sí te pregunté! ¡Me habías estado hablando de un mamodo llamado Brago y que yo ni sabía quien era y seguiste hablando y hablando y parecía que me estabas hablando en japonés porque no sabía quién chin…(palabras no citadas por el hecho de afectar psicológicamente a algunos de los lectores) era!

-…Ah sí, cierto o_O

A Adrián le resbaló una gota por la nuca.

Después de un rato de discusión entre Adrián y Arashi, Cymbeline decidió ir a la cocina para preparar unas galletitas, sólo por el hecho de no seguir escuchando su discusión. Cuando volvió con las galletas, notó que Adrián y Arashi seguían discutiendo y con una vena a punto de explotarle…

-¡A VER USTEDES DOS YA CÁLLENSE DE UNA BUENA VEZ!

En eso, Adrián y Arashi dejaron de discutir y se callaron de inmediato.

-O_O –ambos se le quedaron viendo a la castaña.

Después de callarlos Cymbeline se asomó por una de las ventanas del pasillo, no se dio cuenta que ya era de noche, había comenzado a llover y conforme pasaban los minutos, la tormenta se incrementaba.

-¡Oh genial! ¿Ves lo que ocasionas Arashi? ¡Como no te callabas ahora vamos a llegar a casa empapados! –Adrián se resignó.

-¡¿Por lo que ocasiono yo?! –gritó la mamodo furiosa.

Otra vez comenzaron a discutir…

-Ah… -Cymbeline suspiró-. Este tonto no ha cambiado nada desde el día en que lo conocí, ¿cómo no puede arreglarse el cerebro? Y al parecer su mamodo está igual que él, bueno los dos discuten…ya se parecen en algo y los dos son iguales de tercos…y hablando de tercos… A ver ya, pueden quedarse aquí por esta noche.

-¿Eh? –inquirió Adrián.

-¿Qué no la oíste? –cuestionó su compañera-. Dijo que nos podemos quedar aquí.

-Sí oí niña malcriada.

-¡¿A quién le dices niña malcriada?! ¡Simio en evolución!

-Yo no soy ningún simio en evolución.

A Cymbeline le estaba empezando a dar un tic nervioso y aclaró:

-Ya basta, ya me hartaron, si siguen así, prometo que los lanzo por la azotea de mi casa, los dos se comportan como niños pequeños, esa será su habitación –les dijo señalando con un dedo-. Y espero que dejen dormir, porque si no… Tipos de lenguaje Tipos de lenguaje

Adrián y Arashi se callaron por fin y le dieron paz a Cymbeline, se fueron a dormir, así también como ella, no sabía donde estaba Brago, pero supuso que no querría hablarle después de lo que hizo con Arashi, mejor se dirigió a su habitación, pero como normalmente había hecho las últimas semanas, no durmió más que 4 horas, siempre existía algo que no la dejaba dormir bien, pero ya se había acostumbrado.

End Notes:

Bueno, para el siguiente capítulo, creo que voy a tardar un poco más en subirlo, pues como que acabo de tener una obstrucción de imaginación y me quedé trabada a la mitad de la historia, pero estén seguros que lo voy a continuar, y si me queda mal... es porque ya de verdad no se me quitó el bloqueo.

 

Ah sí y también ya sé que soy mala en los finales... hehe

Arigato y sayonara.

End Notes:

Bueno, para el siguiente capítulo, creo que voy a tardar un poco más en subirlo, pues como que acabo de tener una obstrucción de imaginación y me quedé trabada a la mitad de la historia, pero estén seguros que lo voy a continuar, y si me queda mal... es porque ya de verdad no se me quitó el bloqueo.

 

Ah sí y también ya sé que soy mala en los finales... hehe

Arigato y sayonara.

Regresar al índiceCapítulo 6: Rivalidades by lamoco13
Author's Notes:

¡Konichiwa a todos de nuevo! Ay, ahora si me tardé un buen en subir este capítulo y creo que me quedó un poco cortante. No tuve mucho tiempo para escribirlo pero ojalá y les guste.

Author's Notes:

¡Konichiwa a todos de nuevo! Ay, ahora si me tardé un buen en subir este capítulo y creo que me quedó un poco cortante. No tuve mucho tiempo para escribirlo pero ojalá y les guste.

Capítulo 6: Las rivalidades de un simple día.

A la mañana siguiente Cymbeline despertó temprano como siempre, eran las 6:15 a.m. Decidió que era "tiempo" de buscar a Brago, puesto que desde que Arashi y Adrián llegaron a su casa, él se había esfumado.

Se levantó y se vistió, salió de la casa y fue a buscarlo, pensó que no lo iba a encontrar, pero Brago era predecible, lo encontró en el jardín que estaba al otro lado de la mansión, entrenando como siempre, golpeando al aire como si en frente de él estuviera un rival.

El mamodo sintió la presencia de Cymbeline y sin voltear sabía que estaba a pocos metros de distancia de donde se encontraba él.

-Y tú qué quieres –dijo toscamente.

-Mhm…veo que como diario andas igual de malhumorado –la castaña se cruzó de brazos.

Hubo silencio durante un momento.

-Mira, en primer lugar no veo porque deberías estar enojado conmigo –comentó ella rompiendo el hielo.

Brago se acercó repentinamente a ella, pero ésta no se intimidó, puesto que ya lo conocía.

-¡¿Qué no debería estar molesto?! ¡Sabes que esa estúpida mamodo es otra que lucha por la corona y tú simplemente te quedas como si nada ante ellos! ¡¿Por qué no quemaste su libro?!

-En primer lugar, tú sabes perfectamente que sus ataques son inútiles contra nosotros, en segundo, tú fuiste el que dijo que Arashi no existía y en tercero, sé porqué le tienes tanto odio y si ella ni tú fueran tan tercos te aseguro que en este preciso momento estarían los dos juntos sin ningún problema.

Esto hizo que Brago se enojara aún más y se fue del lugar, dándole la espalda a Cymbeline.

-Así que es lo único que respondes, yéndote como si nada verdad. Por qué no vuelves a la mansión y punto final.

-Haz lo que quieras, ya no me importa, si quieres a esos dos idiotas en la casa, prefiero quedarme afuera y no hagas que los elimine por mi propia cuenta, mantenlos alejados de mí y no habrá problema alguno.

-Ahh… ¿por qué con él nunca se puede hablar?, un verdadero terco, de alguna manera se ha de parecer a Arashi…

Cymbeline ya estaba muy malhumorada, entró de nuevo a la mansión y decidió darles los "buenos días" a Adrián y Arashi, entrando a su habitación con un fuerte golpe en la puerta lo que ocasionó que Adrián cayera gritando al suelo.

-¿Cómo puede estar tan tonto para caerse de la cama?

-¡AAAAAAAAAAAAAA! ¡¿QUÉ TE SUCEDE?! ¡¿NO VES QUE ESTOY DURMIENDO?! –el chico se estresó completamente.

-Pues no parece, porque estás hablando, la gente no habla dormida, excepto si está mal del cerebro…lo que no sería novedad en ti –respondió la oji-verde mirando hacia otro lado.

-Adrián, ¿estás bien? –le preguntó su mamodo

-Sí, sólo fue un golpe en la cabeza, gracias a "miss delicadeza".

Cymbeline lo miró con cara de pocos amigos.

-Sí, pero yo no sería "mister no sesos" para caerme y gritar como la loca.

Arashi sólo observaba silenciosamente.

-A callar fenómeno –la provocó Adrián.

-Ven y cállame –le retó Cymbeline.

-Ahora sí que me voy a divertir.

Mientras, Arashi salió de la habitación para no ver lo que Cymbeline le haría a su compañero.

Adrián se acercó con una cinta muy ancha (no sé de donde la sacaría) para taparle la boca a Cymbeline de una vez por todas.

Cymbeline estaba calmada, veía como Adrián se acercaba a ella.

Hubo un silencio, después Arashi oyó un golpe y otro sonido parecido al de una cinta cuando es jalada, así que volvió a entrar en la habitación.

Adrián estaba tirado en el suelo, cubierto con la cinta, sobretodo en la boca para que no hablara, que había traído para "callar" a Cymbeline y ésta sólo estaba con los ojos cerrados lanzando la cinta arriba y abajo en su mano.

-Adrián, ¿te encuentras bien? –preguntó la peli-rosa.

-Mj dmsj dfjcm ¡DUCKX MIMD MSDJG!

Traducción: Sí, me encuentro perfectamente bien, ¡TÚ CÓMO VES QUE ESTOY!

-Perdón, qué dijiste, es que no te entiendo.

-¡MJND MDCOF MJMD FOCMS FMSOM!

Traducción: ¡QUÍTAME ESTA CINTA, QUIERES ARASHI!

-Lo lamento, sigo sin entender.

Adrián trató de echarse encima de Arashi para ver si ahora si lograba entenderle pero lo único que pudo hacer fue moverse como pez que acaba de ser sacado del agua.

-Creo que lo que quiere es que le quites la cinta -dijo Cymbeline mientras aventaba la cinta y sonreía maliciosamente para salir de la habitación.

Mientras se iba, oía los "auch" que no decía, sino que gritaba Adrián, cada vez que Arashi le quitaba un trozo de cinta del cuerpo.

Después de mucho sufrimiento para Adrián y de 1000 pelitos arrancados de su cara, brazos y unas partes en las piernas, él y Arashi salieron de la mansión para buscar a Cymbeline.

Pero aunque la buscaron no la habían encontrado.

-¿Y Cymbeline? –Adrián miraba hacia todos lados.

-¿Y por qué me preguntas a mí? No sé donde está.

-Supongo que debí preguntarte, puesto que tú sabes perfectamente dónde estoy cuando me pierdo mientras caminamos en la ciudad.

-Sí, pero es únicamente porque eres el lector de mi libro, puedo sentir la presencia de otros mamodos, pero no de otros humanos.

-Umm…

End Notes:

¿Qué habrá pasado con Cymbeline, estará bien? Encuentren la respuesta en el siguiente capítulo de "Sorpresas", no se lo pierdan: Capítulo 7: ¿Trato hecho?

Haha, yo y con mi final de detectives.

Sugerencias, comentarios, dudas.

¡Arigato y sayonara! n.n

End Notes:

¿Qué habrá pasado con Cymbeline, estará bien? Encuentren la respuesta en el siguiente capítulo de "Sorpresas", no se lo pierdan: Capítulo 7: ¿Trato hecho?

Haha, yo y con mi final de detectives.

Sugerencias, comentarios, dudas.

¡Arigato y sayonara! n.n

Regresar al índiceCapítulo 7: ¿Trato hecho? by lamoco13
Author's Notes:

Capítulo anterior.

-¿Y Cymbeline? –Adrián miraba hacia todos lados.

-¿Y por qué me preguntas a mí? No sé donde está.

-Supongo que debí preguntarte, puesto que tú sabes perfectamente dónde estoy cada vez que me pierdo.

-Sí, pero es únicamente porque eres el lector de mi libro, puedo sentir la presencia de otros mamodos, pero no de otros humanos.

-Umm…

Author's Notes:

Capítulo anterior.

-¿Y Cymbeline? –Adrián miraba hacia todos lados.

-¿Y por qué me preguntas a mí? No sé donde está.

-Supongo que debí preguntarte, puesto que tú sabes perfectamente dónde estoy cada vez que me pierdo.

-Sí, pero es únicamente porque eres el lector de mi libro, puedo sentir la presencia de otros mamodos, pero no de otros humanos.

-Umm…

Capítulo 7: ¿Trato hecho?

-Bien, así que no puedes saber donde está Cymbeline, ¿por lo menos sabrás dónde está su mamodo, Brago? –Adrián recurrió a otra alternativa.

-Sí, sígueme –y la mamodo se echó a correr.

Adrián siguió a Arashi unos cuantos metros por dentro de un bosque que no estaba tan lejos de la casa de Cymbeline. El camino en el bosque era muy pedregoso, por lo que dificultaba la caminata, no sólo para Adrián sino también para Arashi, que un sin fin de veces se caían con algunos agujeros en el piso.

Después de un rato Arashi comenzó a oír voces.

-Estamos cerca –dijo sin más preámbulos.

-¿Cómo lo sabes?

-Por las voces de Brago y Cymbeline, ¿qué acaso no los escuchas?

-¡¿Cuáles voces?!

-u_u Sí ya sé, tú eres un humano, yo un mamodo, por eso puedo oírlas, no están muy lejos de aquí.

-De acuerdo, confiaré en ti, yo te sigo.

Así siguieron avanzando un poco hasta que Adrián también comenzó a oír las voces de Cymbeline y Brago y perfectamente Arashi y él podían escuchar lo que ellos dos decían.

Mientras, más adentro en el bosque Cymbeline y Brago estaban discutiendo sobre lo sucedido con ella y Adrián.

-Hmp, a mi parecer él es un idiota –habló el mamodo oscuro.

-Ay, ¿en serio? –preguntó su compañera sarcásticamente-. Para haberlo tumbado con el pie, por favor nadie es tan torpe.

-¿Y por qué no les dices que se larguen?

-Eso es lo que he tratado de decirte, hay algo en ellos que no me hace querer decirles que se vayan. Normalmente yo le diría a Adrián eso, pero con Arashi, hay algo que hace que cuando ella esté con él…

-Hmp…

De pronto se oyó como una rama de un árbol era quebrada, inmediatamente Brago tomó una posición de ataque.

-¿Qué pasa?

-Un mamodo, junto con un humano.

-Uh, bien, ya era hora de tener una batalla.

La chica abrió el libro negro de conjuros de Brago.

-¡Gigano Reisu!

-¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHH! –gritaron dos voces al unísono.

De entre unos arbustos salieron Adrián y Arashi disparados por el ataque de Brago.

-¡CESE AL FUEGO, CESE AL FUEGO, NOS RENDIMOS! –gritó el chico batiendo las manos.

-Uh, sólo eres tú, que patético –la castaña lo miró por unos segundos.

Brago gruñó y mejor se fue del lugar, Cymbeline lo siguió dejando a Adrián todavía tirado en el suelo lloriqueando por el ataque.

-Ya cálmate, ¿quieres? –le dijo Arashi.

-Sí, sí perdón, me alteré un poco –dijo mientras se levantaba.

-Mmm… un poco…

-Ay sí ya, me alteré mucho, eso no me lo esperaba. Ehh, oye Cymbeline ¿a dónde vas? –le gritó.

Cymbeline se detuvo.

-Eso no te importa –respondió tajante.

-Bueno por lo menos tratamos de que estés segura –contestó su amigo.

Cymbeline soltó una carcajada burlona.

-Ja, ¿de qué yo esté segura? Ha, deberías preocuparte más por ti que por mí y viniendo de ti, ¿POR QUÉ RAYOS ESTÁS PREOCUPADO POR MÍ?

-¿Q-Qué? Y-yo no e-estoy preocupado-o p-por ti. E-esa fue A-Arashi.

La mamodo arqueó una ceja.

-Lo que digas –y Brago y Cymbeline siguieron avanzando mientras se percataron de que Arashi y Adrián los seguían por detrás.

-No se irán, ¿verdad? –inquirió el mamodo sin mirar atrás.

-Mmm…No. Tal vez ella sí, pero él no –respondió la castaña.

-¿Quieres regresar?

-Ah…-Cymbeline suspiró-. Sí, ya que, éstos dos van impedir que entrenemos.

Y así se fueron Brago y Cymbeline por delante y Adrián y Arashi por detrás.

-Ya nos notaron, ¿verdad? –preguntó Adrián.

-Hasta que te diste cuenta –la mamodo torció los ojos.

Adrián siguió con sus ojos azules a los dos que iban delante de ellos. Ya una vez en la mansión...

-¿Qué tengo que hacer para que tú y Arashi se vayan? –preguntó Cymbeline fastidiada.

-Mhm, estaba pensando en quedarme por acá –el oji-azul cruzó sus brazos sobre la nuca.

-¿No ves que ustedes son una molestia para mí y Brago?

Arashi bajó la mirada.

-Te propongo algo, que Arashi y yo nos quedemos por acá –dijo Adrián.

Y antes de que terminara de hablar…

-Con una condición, no me molesten, ni a Brago tampoco –lo interrumpió la chica.

-Entonces, ¿trato hecho? –el muchacho la miraba expectante.

-De acuerdo –respondió sin más.

Adrián y Arashi se establecieron en un pueblo vecino a la mansión de Cymbeline, donde ella hizo que les dieran una pequeña casa, pero más que suficiente para Adrián y Arashi.

-Nos veremos pronto Cymbeline –dijo su amigo.

-Mhm. Es mejor que no acerquen demasiado, y menos cuando esté con Brago.

-Ok, no dar tanta lata, grabado en memoria.

-Tarado –susurró.

-Te oí.

-Esa era mi intención.

Y Cymbeline regresó de vuelta a la mansión.

Adrián se quedó viendo cómo la castaña se iba poco a poco de la pequeña choza y Arashi notó su mirada.

-Ella sí que te gusta, ¿verdad Adrián?

-¿Q-Qué? ¿De qué estás hablando? –preguntó algo nervioso.

-Hablo de que Cymbeline te gusta.

-Eso no es cierto –trató de negarlo lo más que pudo.

-Adrián…-dijo como reprochándolo por lo que le dijo, ya que claramente, sabía que mentía.

-Ah...-suspiró profundamente-. De acuerdo, ella sí me gusta, pero no se lo digas.

-Tu secreto está a salvo.

-Es sólo que…

-¿Qué? –la mamodo lo miró.

-Cymbeline nunca había sido así.

-¿A qué te refieres con eso?

-Me refiero a que, cuando yo la conocí y antes de salir de vacaciones, ella siempre estaba sonriendo, estaba feliz con todos sus amigos, y aunque a veces se enojara conmigo, lo hacía de una manera muy graciosa, como si a la vez se enojara y se quisiera reír. Y ahora…ya no sonríe, y cuando se molesta, lo dice en serio.

-¿Me estás diciendo que esa chica alguna vez ha sonreído? –cuestionó Arashi incrédula.

-Sí.

-Pues no parece, es más, es casi igual a Brago en tanto al carácter, casi no expresa emociones.

-En eso tienes razón, me pregunto que la hizo así, ¿sería Brago?

-No lo sé, pero es lo más seguro hasta ahora…

 

End Notes:

Orales ahora creo que me inspiré un poco más ¿o ustedes que piensan? Sale pues yo me voy, ya voy a la mitad del próximo capítulo así que no me tardaré en subirlo. Se cuidan.

Ah, también una aclaración, se supone que Brago sí puede sentir la presencia de algunos humanos, pero Arashi no.

¡Sayonara!

End Notes:

Orales ahora creo que me inspiré un poco más ¿o ustedes que piensan? Sale pues yo me voy, ya voy a la mitad del próximo capítulo así que no me tardaré en subirlo. Se cuidan.

Ah, también una aclaración, se supone que Brago sí puede sentir la presencia de algunos humanos, pero Arashi no.

¡Sayonara!

Regresar al índiceCapítulo 8: ¿Tan fuerte como un mamodo? by lamoco13
Author's Notes:

En el capítulo anterior.

-Cymbeline nunca había sido así.

-¿Me estás diciendo que esa chica alguna vez ha sonreído? –cuestionó Arashi incrédula.

-Sí.

-Pues no parece, es más, es casi igual a Brago en tanto al carácter, casi no expresa emociones.

-En eso tienes razón, me pregunto que la hizo así, ¿sería Brago?

-No lo sé, pero es lo más seguro hasta ahora…

 

Author's Notes:

En el capítulo anterior.

-Cymbeline nunca había sido así.

-¿Me estás diciendo que esa chica alguna vez ha sonreído? –cuestionó Arashi incrédula.

-Sí.

-Pues no parece, es más, es casi igual a Brago en tanto al carácter, casi no expresa emociones.

-En eso tienes razón, me pregunto que la hizo así, ¿sería Brago?

-No lo sé, pero es lo más seguro hasta ahora…

 

Capítulo 8: Cymbeline, ¿tan fuerte como un mamodo?

Era una mañana fría, como de costumbre Brago estaba entrenando, pero no sólo, Cymbeline estaba con él también, como lo hacía de vez en cuando, para ser una rival fuerte ante los demás oponentes y no hacerle creer a Brago que ella era una inútil y debilucha en la batalla.

Esta ocasión algo iba a suceder fuera de lo normal.

En la pequeña choza, Adrián estaba dormido, mientras que Arashi, sólo estaba observando por la ventana a algunos humanos que pasaban por la zona, hasta que un golpe interrumpió la paz y despertó a Adrián.

-Ohh, vaya, ya despertaste.

-Ah con semejante golpe, ¿crees que no iba a despertar? U.U

-Sí, ya sé n_n

Adrián estaba con una mirada hacia el infinito y una pequeña sonrisa se formó en su cara.

-¿Ahora que estás planeando hacer? –le preguntó la mamodo entrecerrando los ojos.

-Mhm, hay que visitar a Cymbeline.

-¿Qué? Después de lo que te dijo… ¿acaso no estás tomando su advertencia en serio?

-Bah, no creo que le moleste que le hagamos una pequeña visita.

-Ándale, haz que se enoje. Si este tipo sigue así, me quedaré sin compañero. Causa de muerte: golpes tremendos por parte de una chica de 14 años llamada Cymbeline. Fue un gusto conocerte.Bueno ni tanto.

-¿Por qué?

-Porque al final del día ya vas a estar muerto. Tu homicida: Cymbeline.

-Ah, no digas eso.

Así se encaminaron a la mansión de Cymbeline, Ariadna, la "mayordomo", les atendió con gusto y les informó que la señorita y su amo Brago estaban en la azotea.

-¿En la azotea? ¿Qué estarán haciendo allá arriba? –se preguntaba Adrián.

-Vamos pues si lo quieres averiguar –su compañera se adelantó.

Cuando llegaron vieron a Cymbeline defendiéndose de unos golpes que estaba recibiendo de Brago. Adrián iba a ayudarla, pero Arashi lo detuvo con su mano.

-Tranquilo.

-¡¿Que me tranquilice?! ¡Si Brago sigue así, va a golpear severamente a Cymbeline!

-Sólo están entrenando, Brago no lastimaría a la humana.

Y Adrián se percató de que sólo estaban haciendo lo que Arashi le dijo.

Cymbeline se había defendido de los golpes de Brago y hasta lo había golpeado con el pie. ¡SÍ! CYMBELINE HABÍA GOLPEADO A BRAGO. Lo que sorprendió bastante a Arashi y Adrián.

-Has mejorado –habló el mamodo oscuro.

-¿Y qué? Para ti sigo siendo una inútil –contestó la castaña con desdén.

Brago no le respondió.

Mientras dijo esto, los 4 se habían percatado de que un mamodo los observaba desde un árbol, que estaba justo a un lado de la casa de Cymbeline.

-Un mamodo. Brago, ve por tu libro de conjuros, está en mi habitación, yo lo distraeré un momento.

-De acuerdo –y el mamodo se fue rápidamente.

-Vaya, vaya, así que éste es Brago –habló el ser-. Al parecer no eres tan fuerte como para recibir el golpe de una débil humana.

-Brago ve ya, no importa lo que te diga, no le prestes atención –le dijo la oji-verde al ver lo que trataba de hacer.

-¡Así que huyes cobarde! Está bien, déjamelo más fácil. ¡Trush, ahora!

-Como digas, Fols –habló su compañero humano-. ¡Gou Razer!

Una bola de fuego salió disparada directa hacia Brago, pero Cymbeline intervino recibiendo el ataque del mamodo.

-¡Cymbeline! –exclamó Brago al ver a su compañera herida.

-Ya ve por el libro, yo estoy bien.

Aunque ni tanto, pues Cymbeline tenía una pierna dañada y sabía que no iba a poder caminar bien.

Así que Brago corrió para ir por su libro pero algo lo detuvo.

-¡Arashi! Quítate ya y déjame pasar.

-No lo creo –dijo impidiéndole el paso-. Déjanos esto a nosotros.

-Esta es nuestra batalla –reclamó el mamodo-. Así que hazte a un lado si no quieres salir herida.

-No me quitaré Brago –respondió ella con firmeza.

Y cuando Brago estaba a punto de apartar a Arashi del camino, Adrián intervino.

-Sí, sí, a ver luego se pelean ustedes y mientras discuten ¡por qué no mejor tratan de ayudar a Cymbeline sin conjuros!

Arashi y Brago voltearon a ver a la chica y alcanzaron a oír lo que le decía al mamodo.

-Así que le dices cobarde a mi compañero mamodo, pues créeme que tú eres el cobarde.

-¡¿Qué dices humana tonta?! –gritó Fols completamente molesto.

Una sonrisa maléfica se formó en los labios de Cymbeline y sabía perfectamente lo que le iba a decir a aquel mamodo.

-Te aseguro que te daría miedo enfrentarte a mí, sólo sin tus conjuros.

-¡¿QUÉ?!–gritaron Brago, Arashi y Adrián al unísono.

-¡¿Acaso está loca?! –se preguntaba el mamodo oscuro.

-Al parecer sí –respondió él con una mueca.

-Ese mamodo es fuerte –aclaró la peli-rosa-. Cymbeline no podrá con él.

Brago sintió una fuerte aura rodeando a la lectora de su libro y sabía que podría derrotar al mamodo ella misma.

-¡Adrián! –exclamó su mamodo poniéndose en posición de ataque.

-Sí –dijo mientras abría el libro de conjuros de Arashi.

-¡Collap...

Brago lo interrumpió antes de que terminara el conjuro.

-Espera.

-¡Pero el mamodo va a atacar a Cymbeline! –Adrián no entendía su comportamiento.

-Ya veremos, sólo observa, ese mamodo no es tan fuerte como parece.

-Ya me hiciste enojar estúpida humana –habló Fols-. De acuerdo, pelearé contigo. Trush, cierra el libro.

El humano hizo lo que le ordenó.

-Va a ser un placer derrotarte. Es una simple y débil humana, como todos los demás, la venceré fácilmente. Y aparte, casi no puede caminar bien. Ja ja.

-¡Y bien, que esto comience! –gritó la chica preparada.

Cymbeline empezó a recibir unos golpes leves del mamodo, pero claro, todos los esquivó, estaba un poco harta por tanta habladuría de aquel mamodo, ya estaba molestándose mucho y decidió acabar con él.

Le dio unos duros golpes que hizo caer al mamodo al suelo.

Arashi y Adrián estaban atónitos, Cymbeline le estaba ganando al mamodo.

En cuestión de minutos hizo que el mamodo cayera de la azotea, dándole un especial "regalito" de despedida, ella se dio un impulso en las piernas y golpeó al mamodo para que cayera más "duro" al piso, y en una vuelta en el aire aterrizó con un poco de dificultad en el techo.

-Y tú –dijo Cymbeline dirigiéndose al humano que estaba en el árbol-. Si no quieres terminar como tu compañero deja el libro y lárgate.

El humano asustado dejó el libro y se lanzó del árbol corriendo. Brago se acercó y destruyó el libro que Cymbeline había conseguido.

-Ese mamodo hablaba más de lo que hacía, qué estúpido.

Cymbeline notó a Arashi y Adrián que estaban a unos pasos de distancia.

-Ah… ¿no les dije que no molestaran?

Adrián no podía hablar, no creía que Cymbeline había derrotado al mamodo sola.

-T-tú…¿cómo pudiste? –hablaba Arashi ligeramente-. Sólo un mamodo pudo haberle dado semejante paliza a ese otro, pero tú… una humana… tú eres tan fuerte como un mamodo.

-Sí como no…pues para otros soy muy débil –dijo dirigiendo su mirada hacia Brago y él sólo la ignoró.

Cymbeline cayó al piso por el dolor de su pierna, estaba dañada. Adrián despertó de su shock y trató de ayudarla pero ella se negó.

-Suéltame, no es nada –le dijo tratando de ponerse de pie.

-Es mejor que entremos, hay que ver tu herida –le recomendó Arashi.

Y los 4 entraron a la mansión y se sentaron en la sala…

End Notes:

Sí, ya sé, este final me quedó muy mal, pero creo que alargué la historia y decidí terminar ya el capítulo, pero lo continuaré en el siguiente, hasta entonces. ¡Sayonara!

End Notes:

Sí, ya sé, este final me quedó muy mal, pero creo que alargué la historia y decidí terminar ya el capítulo, pero lo continuaré en el siguiente, hasta entonces. ¡Sayonara!

Regresar al índiceCapítulo 9: ¿Hacemos equipo? by lamoco13
Author's Notes:

¡Konichiwa! Aquí les dejo el siguiente capítulo de mi fic, ¡espero que les guste!

Author's Notes:

¡Konichiwa! Aquí les dejo el siguiente capítulo de mi fic, ¡espero que les guste!

Capítulo 9: ¿Hacemos equipo?

Una vez entrando a la mansión, Arashi estaba decidida a ayudar a Cymbeline, ya que era excelente curando a los demás, aunque ella se negara.

-Cymbeline

-No –respondía la aludida tajante.

-¡Cymbeline!

-¡No!

-¡Cymbeline!

-Ya Arashi, ¡basta!, ¡estoy bien!

-No, no es cierto.

-Que sí.

-Que no.

-Que sí.

-Que no.

-¡AA! ¡Ya estoy harta!

Así que mejor Cymbeline se sentó en una silla y le mostró la pierna a Arashi para que se callara.

-Ay no puede ser. ¡¿Cómo rayos puedes estar de pie con esta pierna? ¡¿Qué acaso no te duele?

-No.

Arashi no le creyó y le tocó la pierna. Cymbeline se aguantó el grito del dolor.

-Bueno sí, ahora sí me duele.

-¿Te puedo preguntar algo? –dijo la mamodo.

-¿Cómo qué?

-Si el mamodo ya te había dañado, ¿cómo pudiste darle semejante paliza?

-Cuando tengo un objetivo que lograr, me olvido de todo lo que está pasando alrededor, e incluso en mí para poder superar el obstáculo.

-¿Qué es lo que quieres decir?

-Digo, que, yo sólo quería derrotar al mamodo, y me olvidé del dolor que tenía…pero… hay otros dolores que se llevan en el corazón y que no se pueden olvidar con nada

-¿Pero qué?

Una lágrima se asomó por el ojo derecho de Cymbeline y se limpió rápido el rostro para que no se dieran cuenta, pero todos lo notaron e incluso Brago se sorprendió un poco.

-Pero nada…

-Bueno, de todas maneras déjame curarte la pierna –insistió la peli-rosa.

-Arashi, entiende por favor, estoy bien, no necesito de tu ayuda.

-Pero… bueno –se resignó-. ¿Por qué nunca quiere aceptar la ayuda de nadie?

-Y hablando de otra cosa… ¡¿Qué no te había dicho que no molestaras?! –gritó dirigiéndose a Adrián.

-Ay, quería saludarte.

-Yo le advertí, pero no me hizo caso –intervino Arashi.

-Silencio niña –le dijo su compañero.

-Hmp, hasta que la hiciste callar –comentó Brago.

-¿Y tú que dices? –inquirió la peli-rosa.

-Que tú nunca puedes cerrar la boca.

-Y tú eres un gruñón amargado.

-Y tú una enfadosa.

-Ey, ya basta los dos –los calló la castaña.

Brago y Arashi se estaban viendo con cara de "Voy a golpearte" y casi lanzaban pequeñas descargas eléctricas por los ojos.

-Tengo una muy buena idea –dijo Adrián mirando al techo.

-Si tus ideas se pueden llamar "buenas" –la mamodo levantó las dos cejas.

-Cymbeline, ven tantito –expresó su amigo ignorando el comentario de su compañera.

Cymbeline se acercó a Adrián un poco cojeando.

-¿Qué? –preguntó ella.

-Según lo que me dijiste, Brago odia a Arashi por lo que hizo, ¿verdad? –le susurró al oído.

-Ajá.

-¿No te gustaría que los dos estuvieran juntos de nuevo?

A Cymbeline le interesó mucho esto.

-Te escucho, ¿cuál es tu idea?

-Mi idea es que si pasamos más tiempo los 4 juntos, podemos hacer que "escupan la sopa".

-Mmm ¿y "escupir la sopa" en qué aspecto?

-Que hagamos que Arashi le diga la verdad a Brago y que Brago la perdone.

Brago y Arashi los miraban con cara de "¿Qué es lo que no nos quieren decir, eh?".

-Me gusta la idea de que ellos dos estén juntos, pero de que tú estés cera de mí, como que no me cae –Cymbeline torció la boca.

-Está bien, te prometo no ser tan fastidioso.

-Vaya, primera vez que veo que tienes una muy buena idea.

-Gracias.

-De acuerdo, entonces tú y Arashi pueden quedarse un tiempo en la mansión.

-¡Yuju! –gritaba Adrián feliz-. Entonces, ¿hacemos un equipo?

-Ah… -Cymbeline suspiró-. Sí…pero cuando Brago estemos teniendo una batalla ustedes no se tendrán que entrometer.

-Ni ustedes tampoco cuando nosotros tengamos la nuestra.

-Trato hecho –dijeron ambos dándose un apretón de manos.

-¿Ya terminaron de secretearse a nuestras espaldas? –preguntó Arashi cruzada de brazos.

-Hmp –Brago también los miraba.

-Sip y tenemos algo que anunciar, Cymbeline adelante –dijo el oji-azul.

-Bah…díselos tú –indicó desinteresadamente.

-Ok. Brago, Arashi y yo nos quedaremos por un tiempo aquí.

-¡¿QUÉ?! –exclamaron los dos mamodos.

-Sip, Cymbeline y yo hicimos un pequeño trato, no los molestaremos tanto así que no te preocupes.

-Ya que… -Arashi se resignaba.

-Cymbeline…una sola pregunta… -habló su mamodo-. ¡¿ESTE IDIOTA TE PEGÓ SU ESTUPIDEZ?!

-No, su estupidez no hace efecto en mí.

-Pues no parece –siguió el mamodo-. ¡Porque esos dos se van a quedar con nosotros!

-Es sólo un pequeño experimento, no creas que también es de mi agrado.

Brago se molestó un poco y se fue a la azotea de la mansión. Se hacía tarde, ya eran las 7:10 pm.

-Y bien, ¿qué hay de cenar? –preguntó Adrián cómodamente.

-Ay que me parta un rayo, no debí aceptar esto.

-Si, hubiera sido mejor –opinó la peli-rosa.

-Ajá, pero dijiste que sí –el chico sonrió de lado.

-Ah… ¡Ariadna! La cena por favor…

End Notes:

¡Sí! Al fin terminé otro capítulo…creo que ahora estuvo medio aburrido, bueno. Pero espero que los siguientes sean mejores y, no crean que me inspiro tan fácilmente. ¡Arigato y sayonara!

Dudas, comentarios y sugerencias en reviews. Ciao

End Notes:

¡Sí! Al fin terminé otro capítulo…creo que ahora estuvo medio aburrido, bueno. Pero espero que los siguientes sean mejores y, no crean que me inspiro tan fácilmente. ¡Arigato y sayonara!

Dudas, comentarios y sugerencias en reviews. Ciao

Regresar al índiceCapítulo 10: La actitud de Brago by lamoco13
Author's Notes:

En el capítulo anterior…

-Mi idea es que si pasamos más tiempo los 4 juntos –opinaba Adrián.

-Tú y Arashi pueden quedarse un tiempo en la mansión –determinó la castaña.

-¡Yuju! Entonces, ¿hacemos un equip

Sorpresas by lamoco13

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