Enamorada del Enemigo by estrella_blue

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  Enamorada del Enemigo by estrella_blue
Summary:

Argumento:

No se le ocurría manera más dulce de vengarse que la de casarse con ella…

La bella e ingenua Sakura Haruno no tenía la menor intención de dejarse seducir por el despiadado magnate griego Sasuke Uchiha. Pero, consciente de lo que Sakura sentía por su familia, Sasuke ocultó su verdadera identidad y consiguió acabar en la cama con ella. Sasuke deseaba borrar el agridulce recuerdo de la noche que había pasado con Sasuke, pero entonces descubrió que se había quedado embarazada…



Categories: ANIME/MANGA, NARUTO Characters: Sasuke Uchiha

Generos: Ninguno

Advertencias: Lemon

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 18 Completed:Word count: 36757 Read: 12100 Published: 21/12/2012 Updated: 24/01/2013
Summary:

Argumento:

No se le ocurría manera más dulce de vengarse que la de casarse con ella…

La bella e ingenua Sakura Haruno no tenía la menor intención de dejarse seducir por el despiadado magnate griego Sasuke Uchiha. Pero, consciente de lo que Sakura sentía por su familia, Sasuke ocultó su verdadera identidad y consiguió acabar en la cama con ella. Sasuke deseaba borrar el agridulce recuerdo de la noche que había pasado con Sasuke, pero entonces descubrió que se había quedado embarazada…



Categories: ANIME/MANGA, NARUTO Characters: Sasuke Uchiha

Generos: Ninguno

Advertencias: Lemon

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 18 Completed:Word count: 36757 Read: 12100 Published: 21/12/2012 Updated: 24/01/2013 Fragmentos del pasado by estrella_blue
Author's Notes:

Aqui esta una nueva adaptación espero que les guste 

Author's Notes:

Aqui esta una nueva adaptación espero que les guste 

Capítulo 1



El control que ejercía Carl Stone sobre su imperio financiero era total, pero no podía ejercer el mismo control sobre el clima.



Era el día de la boda de su única hija y el hombre del tiempo había pronosticado nieve. Y las nubes que poblaban el cielo parecían confirmar el pronóstico.



Y el pronóstico se confirmó mientras los invitados empezaban a llegar con sus vestidos y sombreros de diseño, sus pieles y sus joyas para asistir a la que había sido calificada como la boda del año.



Tan sólo un hombre parecía no apreciar su suerte por estar allí. Se hallaba un poco apartado de los demás, con una mano negligentemente metida en el bolsillo de su pantalón y apoyado contra el arrugado tronco de un tejo. Parecía ajeno al frío punzante y la nieve que empezaba a posarse sobre su pelo negro y los hombros de su elegante traje.



Pero si la expresión de su oscuro y atractivo rostro sugería algo, era un intenso aburrimiento. Su sombría expresión se animaba ocasionalmente cuando respondía al saludo de algún amigo o familiar que pasaba cerca.



Una impresionable joven que fue testigo de uno de aquellos raros momentos declaró con fervor que estaría dispuesta a vender su alma con tal de ser la receptora de una de aquellas sonrisas. Su hermana, más práctica, replicó que a ella le habría gustado ser la receptora de algo más que su sonrisa.



—Jocasta… India… Comportaos, chicas —dijo la madre de las jóvenes, que también dedicó una disimulada y nostálgica mirada a la enigmática figura con rostro de ángel caído antes de empujar con delicadeza a sus hijas para que entraran en la iglesia.



Si los demás invitados no hubieran sido conscientes de su identidad, lo habrían situado de inmediato por su aspecto en la lista de invitados del novio. «Típicamente griego», habrían dicho al observar su pelo negro, su piel morena claro y un perfil que parecía directamente surgido de una estatua griega.



Pero la cuestión sobre su identidad no llegó a surgir, pues apenas había un alma allí que no la conociera.



Sasuke Uchiha, jefe del imperio Uchiha, era tan reconocible a ojos de los demás invitados como su anfitrión; según algunos era incluso más rico… ¡y no había duda de que tenía mejor aspecto!



A pesar de las apariencias, Sasuke estaba sintiendo frío, pues acababa de pasar un mes disfrutando del cálido sol australiano. El aire que soplaba era tan cortante como la relación que tenía con su primo… el novio de la boda.



Una expresión de desprecio distorsionó por un momento el perfecto contorno de sus sensuales labios mientras pensaba en su primo Itachi.



En aquel momento, un joven de aspecto querúbico salió de un lado del edificio y suspiró aliviado al localizar a Sasuke, hacia el que se encaminó rápidamente.



—Soy Sasori, el padrino de la boda —dijo cuando se detuvo ante el empresario griego.



—Sí, te recuerdo. Eres el ahijado de Cari, ¿no?



Sasori asintió.



—Me eligieron padrino después…



—Después de que yo renunciara —concluyó Sasuke por él.



—Así es, y no sabe cuánto me alegro de verlo.



—Y yo me alegro de que te alegres —dijo Sasuke en tono irónico—. ¿En qué puedo ayudarte?



—¡Tiene que venir conmigo!



Sasuke se apartó sin prisas del tronco.



—¿Tengo que hacerlo? —murmuró educadamente.



El joven dejó de sonreír.



—Itachi pregunta por usted. Por favor, señor Uc… Uchiha —balbuceó el joven padrino—. No sé qué hacer. Está hecho un desastre, y si el tío Cari lo ve en ese estado se va montar una buena. Anoche bebió lo suficiente como para hundir un barco. No es él mismo.



Sasuke no pareció sorprendido. De hecho, le habría sorprendido que su primo no hubiera montado algún numerito. En momentos de tensión, y casarse con la heredera de uno de los hombres más ricos de Gran Bretaña podía calificarse así, su primo siempre había recurrido a alguna muleta.



—Cuando conozcas a Itachi un poco mejor comprobarás que sí es él mismo.



Comprobaría que, bajo el encanto que poseía a raudales, Itachi era un hombre esencialmente débil y, como muchos hombres inseguros, tenía la inclinación a mostrarse malicioso y manipulador cuando se sentía frustrado.



El joven padrino pareció desconcertado por la respuesta.



—Creo que no comprende. Apenas puede mantenerse en pie y está… llorando.



Sasuke supuso que para aquel joven inglés lo más vergonzoso de todo eran aquellas lágrimas masculinas.



—¿Y por qué debería preocuparme eso?



La expresión del joven traicionó su conmoción ante la respuesta de Sasuke.



—¿No piensa ayudarlo?



—No.



En circunstancias normales, el joven no se habría atrevido a manifestar lo que pensaba a alguien como Sasuke Uchiha, pero darse cuenta de que iba a tener que enfrentarse a solas al problema le dio ánimos para hacerlo.



—¡Cuando Itachi dijo que usted era un ser miserable e insensible cometí el error de dudarlo!



Sasuke sonrió fríamente.



—Desde luego que cometiste un error. Pero si quieres mi consejo, yo le metería la cabeza en un cubo de agua helada y luego le haría beber varias cafeteras. Pero no te preocupes demasiado —añadió—. Itachi tiene una constitución de acero. Y ahora, si me disculpas, estoy esperando a alguien —dijo con una ligera inclinación de cabeza.



El padrino se retiró unos pasos y lo miró con expresión resentida.



—Tío Cari tiene razón. Puede que usted y el resto de los Uchiha se consideren superiores a los demás, pero cuando llega el momento de la verdad se comportan como auténticos piratas, carentes de moral, escrúpulos y modales.



Sasuke sonrió como un auténtico bucanero… a punto de cortar la garganta del joven padrino.



—¿Es una cita directa?



El tono burlón de sus palabras hizo que Sasori, que no parecía especialmente robusto, deseara recurrir a la violencia. Pero no lo hizo, por supuesto. Estaba enfadado, pero no estaba loco.



Mientras trataba de calmarse notó que empezaban a ser observados. Apretando los dientes, giró sobre sí mismo y se alejó con toda la dignidad que pudo.



Le habría reconfortado saber que había cerca una invitada que habría aplaudido sus comentarios sobre el carácter de los Uchiha… ¡y que habría añadido algunas observaciones por su cuenta!



Sakura Haruno se acercó al cordón de seguridad entre los demás invitados. Tenía la garganta tan seca a causa de los nervios que apenas habría podido pronunciar dos palabras seguidas, y si lo hubiera hecho, lo más probable era que ni ella misma habría podido escucharse por encima de los estruendosos latidos de su corazón. Pero seis semanas antes no habría sucedido lo mismo.



¡De hecho, seis semanas antes estaba especial y atípicamente expresiva!



—¡Me ponen enferma esos Uchihas! —declaró entonces despectivamente—. Creen que por tener poder y dinero pueden hacer lo que quieran sin importar a quien hagan daño —miró a su hermana Ino y tuvo que carraspear para contener su emoción.



—No tiene sentido que te enfades, Sakura —dijo Ino en tono apagado.



—¿Te refieres a que no me enfade… pero que me vengue? —replicó Sakura irónicamente.



—¿Vengarte? —Ino rió sin humor—. ¿Hablas en serio? Estamos hablando de los Uchihas.



—¿Acaso piensas que la gente como ellos puede hacer lo que les dé la gana?



—Sé que pueden hacerlo.



La sombría respuesta de Ino hizo que los ojos de Sakura se llenaran de lágrimas.



—¡Algún día les enseñaré que no pueden pasar por encima de la gente así como así sin atenerse a las consecuencias! Te lo aseguro.



Aquellas palabras fueron pronunciadas en el calor del momento y, en el fondo, Sakura nunca había creído que aquella oportunidad fuera a surgir… pero allí estaba, a punto de aportar su granito de arena para que se hiciera justicia.



¡Y ya estaba lamentándolo!



Sakura notó que un invitado la estaba observando y se quitó rápidamente el casquete que llevaba en la cabeza, nada adecuada para una boda de alto postín como aquélla. Pasó una mano por su pelo, dejando que cayeran sobre la oscura tela de su abrigo.



«No renuncies, Sakura», se dijo, y sonrió al pensar que el trabajo de agente secreto no era precisamente lo suyo.



Parte del problema era que, aparte de asustada, estaba agotada. Algo que no era precisamente sorprendente, ya que se había pasado la noche conduciendo para llegar allí. La adrenalina y la indignación podían llevar muy lejos a una hermana mayor.



Para colmo se había quedado sin gasolina y había tenido que caminar cinco kilómetros hasta la gasolinera más cercana… bajo la nieve. Y no era precisamente habitual que nevara en noviembre.



¡Cuando todo aquello acabara sería un placer volver a ser la Sakura razonable y cauta de siempre!



Ser temeraria no era precisamente lo suyo. De hecho, su falta de capacidad para mostrarse espontánea había sido una de las razones que había alegado Gaara para dar por zanjado su compromiso.



Su familia y amigos le mostraron adecuadamente su apoyo cuando, una semana después de romper con ella, apareció en la prensa local el compromiso de Gaara con una efervescente rubia. Incómodamente consciente de que debería haberse sentido más traumatizada por lo sucedido, Sakura recibió sus muestras de compasión con cierto sentimiento de culpabilidad. Al cabo de unas semanas, el papel de víctima patética empezó a resultar agotador. Cuando se lo comentó a su hermana Ino, ésta dijo:



—No te preocupes… en un par de semanas tendrán otro escándalo jugoso del que hablar.



¡Ninguna de las dos podía sospechar entonces que sería Ino quien les suministraría el escándalo!



Ino puso al tanto a su familia sobre su inesperado embarazo el mismo día que la ambulancia fue a recogerla a la casa pareada de estilo eduardiano en que habían crecido ambas hermanas.



Pero había sido demasiado tarde para salvar al bebé.



Más tarde, con la promesa de que Ino sería dada de alta al día siguiente si no surgían complicaciones, los miembros de la familia Haruno se sentaron en el cuarto de estar mirándose uno a otro sin decir nada.



Consciente de que sus padres, ya mayores, estaban aún conmocionados, Sakura hizo lo único que se le ocurrió en aquellos momentos; preparó un té.



—Sólo tiene dieciocho años —estaba diciendo su madre cuando volvió con la bandeja.



—Tal vez sea mejor así.



—¿Mejor? ¿Cómo puedes sugerir que perder un hijo sea algo positivo? —preguntó Tsunade con auténtica furia a su sorprendido marido.



—Sólo estaba pensando que, conociendo a nuestra Ino, seguro que tú y Sakura habrías acabado por tener que haceros cargo del bebé —contestó él con una llorosa sonrisa.



Su esposa le devolvió la sonrisa.



—Sé a qué te referías, cariño —dijo a la vez que estrechaba su mano con afecto—. Pero si hubiéramos sido más estrictos con ella…



Y aquél fue el comienzo de una predecible orgía de autorrecriminaciones. Pero Sakura sabía que sus queridos padres no tenían nada que reprocharse. Al repasar aquella conversación, se avergonzó de haber estado a punto de renunciar a su plan al ver el nivel de la boda que tenía intención de interrumpir. Sus labios se tensaron. ¡Esperaba que hubiera un montón de gente con la cámara de vídeo encendida!



Irguió los hombros, sonrió con confianza y, tras recoger del suelo un prendido de flores que alguien había dejado caer, lo introdujo en el ojal de su solapa. Pensaba ocuparse de que la boda social de la década no transcurriera sin complicaciones.

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Author's Notes:

Bueno aqui esta la continuación espero que la disfruten 

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Bueno aqui esta la continuación espero que la disfruten 

Capítulo 2

 

Sasuke vio cómo se alejaba el airado padrino mientras reprimía una punzada de culpabilidad. Por un instante sintió la tentación de seguirlo, pero se contuvo. Resultaba ridículo que, después de todo lo que había pasado, su instinto aún lo impulsara a sacar de apuros a su primo.

 

Itachi no necesitaba alguien que lo tomara de la mano y le limpiara la nariz; lo que necesitaba era hacerse responsable de sus propios actos. Él mismo había intentado inculcarle cierto sentido de la responsabilidad y había fallado estrepitosamente.

 

Cuando había puesto al tanto a su primo de las nuevas reglas por las que debía regirse, el joven había reído.

 

—Te estás tirando un farol —dijo.

 

Sasuke había negado con la cabeza.

 

—Aparece por la oficina más de una vez cada seis meses y cuando estés allí haz algo más que beber café y charlar con las empleadas.

 

—He delegado mis responsabilidades —protestó Itachi.

 

—Lo que haces es gorronear, primo. Trabaja, o dejarás de recibir el generoso cheque que cobras todos los meses.

 

Sasuke no se estaba tirando un farol.

 

Algunos familiares dijeron que era un monstruo sin corazón por mantenerse firme en su decisión. Curiosamente, otros dijeron que ya era hora de que tomara aquella decisión. Pero la respuesta de Itachi al reto no fue la que esperaba. De hecho, reaccionó de un modo que nunca se le habría ocurrido esperar.

 

Sasuke no sabía si Itachi había querido que lo averiguara, pero no había duda de que ésa había sido la intención de su ex prometida. Karin sabía que Sasuke iba a acudir a su apartamento aquella tarde para devolverle las llaves y recoger el portátil que se había dejado allí.

 

—No seas tonto… no hay motivo por el que no podamos ser civilizados —le había dicho Karin cuando la llamó para decirle que iba a enviar a alguien a recoger sus cosas y devolverle la llave—. Ven tú y así podremos tomar algo en recuerdo de los viejos tiempos.

 

La mirada de rencoroso triunfo que vio en sus ojos cuando entró en el apartamento y la encontró desnuda con Itachi en el suelo, entre un montón de ropa y varias botellas de vino vacías, había hecho que se esfumara cualquier resto de culpabilidad que sintiera Sasuke por haber dado por concluido su compromiso la semana anterior.

 

El desprecio y el ligero disgusto que había experimentado ante la situación no eran las respuestas que podrían haberse esperado de un hombre que acabara de encontrar con otro a la mujer con la que había contemplado brevemente la posibilidad de casarse.

 

Pero no había sentido el impulso de vengarse ni de borrar de un puñetazo la desdeñosa mueca de su primo. Lo único que había deseado hacer había sido alejarse cuanto antes del sórdido espectáculo.

 

Y eso fue lo que hizo. Dejó las llaves en la mesa y se fue.

 

Estaba a punto de sucumbir al frío, o a la austeridad de sus propias reflexiones, cuando llegó su tía. Sasuke la oyó antes de verla. Iba envuelta en diversas capas de pieles variadas y llevaba su pelo gris oculto bajo un antiguo sombrero, pero conservaba un tono de voz alto y penetrante.

 

—Esto no es civilizado. ¡No me sorprendería nada que este clima británico acabara matándome! —estaba diciendo a otro invitado.

 

—Lo dudo mucho, tía.

 

El rostro de Theodosia Uchiha se iluminó al ver a Sasuke.

 

—De modo que has venido —gruñó a la vez que ofrecía la mejilla a su sobrino.

 

—El esfuerzo merece la pena por verte, tía Theodosia.

 

—No trates de camelarme —recomendó la anciana a la vez que reprimía una sonrisa mientras tomaba el brazo que le ofreció Sasuke —. Soy inmune a tus halagos —añadió sin bajar la voz mientras entraban en la abarrotada catedral—. Creía que estabas en Australia.

 

—Lo estaba — Sasuke vio a Karin sentada a poca distancia. Estaba tan guapa y elegante como siempre. Se hicieron una civilizada inclinación de cabeza a modo de saludo.

 

—¿Es cierto que Itachi te pidió que fueras su padrino y que te negaste?

 

Sasuke se limitó a asentir.

 

—Supongo que tendrías tus motivos.

 

Sasuke no satisfizo la curiosidad de su tía.

 

—¿Quieres que me ocupe de llevar eso? —preguntó, señalando el pequeño baúl de viaje que su anciana parienta sostenía.

 

—No soy una inválida —protestó Theodosia—. Supongo que sabrás que Uruchi va diciendo por ahí que tu negativa se debió a los celos que sientes.

 

Sasuke alzó una ceja.

 

—¿Celos?

 

—Según ella, siempre has sentido celos de su precioso Itachi —Theodosia no pudo evitar cierto alborozo—. Al parecer no pierdes la oportunidad de hacer quedar a tu primo como un tonto. Aunque por lo que he visto no necesita demasiada ayuda para conseguirlo… y así se lo he dicho a su madre. Uruchi también ha sido siempre muy tonta. De tal palo…

 

—En ese caso la evitaré a toda costa.

 

—Como si te importara lo que piensa. ¡Como si te importara lo que piense alguien! —a pesar del tono, la expresión de Theodosia sugería que aprobaba la actitud de su sobrino.

 

Sasuke le dedicó una de sus encantadoras sonrisas.

 

—Me importa lo que opines tú, tía Theodosia.

 

La anciana desestimó el comentario con un bufido.

 

—¿Es que ya no le preocupan a nadie las tradiciones? Nadie podría adivinar que el que se va a casar es un Uchiha. Aún no me han explicado por qué no se casan por el rito ortodoxo.

 

—No me mires a mí, tía. Esta boda no tiene nada que ver conmigo.

 

Sasuke sólo estaba allí porque su madre se había afligido y había utilizado su carta maestra.

 

—Pensarán que no te gusta tu primo —había dicho.

 

—Y no me gusta.

 

Sasuke sabía que con su sinceridad no había ganado precisamente puntos a ojos de su madre, que le había preguntado si le producía algún placer malicioso atormentarla.

 

—Si tu primo dice tonterías a veces es porque le haces sentirse un incompetente —había comentado Mikoto Uchiha.

 

En el otro extremo del mundo, Sasuke sonrió con ironía. Incompetente era como podía sentirse un hombre al encontrar con otro hombre a la mujer con que había estado a punto de casarse. Pero lo cierto es que él nunca había estado enamorado de Karin. ¡De hecho, había sido toda una sorpresa para él enterarse de la noticia de su propio compromiso!

 

Cuando Karin se había apartado con su padre para susurrarle algo al oído, Sasuke no tenía idea del secreto que estaba compartiendo. Pero lo averiguó dos minutos después, cuando el padre de Karin pidió silencio a los trescientos invitados que habían acudido a la fiesta en que celebraba su treinta aniversario de bodas para compartir la noticia con ellos.

 

—Me alegra enormemente poder comunicaros que mi hija y nuestro querido amigo Sasuke se han comprometido para casarse.

 

Sasuke no sintió deseos de humillar a una Karin ligeramente bebida con la que había mantenido una relación superficial durante varios años, de manera que se limitó a sonreír mientras lo felicitaban y volvió a su casa con la firme intención de dar por zanjado su compromiso al día siguiente.

 

¡Y aquél fue su primer error!

 

El siguiente fue ablandarse cuando una avergonzada y arrepentida Karin se presentó en su casa a la mañana siguiente prometiendo aclarar las cosas de inmediato. Su arrepentimiento parecía tan genuino que acabó oyéndose decir a sí mismo:

 

—¿Por qué molestarte en negar la noticia? Podríamos intentarlo.

 

—¿Lo piensas de verdad, Sasuke?

 

—¿Por qué no? Nos llevamos bastante bien, y no creo que ninguno de los dos esté esperando el amor a primera vista.

 

Pensar en una vida sin amor no era alga que preocupara demasiado a Sasuke. No podía echarse de menos lo que no se había tenido. Y era posible que, como Karin había dicho en alguna de sus discusiones, él era incapaz de sentir aquella emoción.

 

—¿Cómo que no tiene nada que ver contigo? Tú eres el cabeza de familia, ¿no? —dijo tía Theodosia en tono estridente.

 

Con una melancólica sonrisa, Sasuke volvió a prestar atención a lo que su tía estaba diciendo. Cuando su cuerpo se hiciera consciente del desfase horario, iba a dormir una semana.

 

—Un título con pocos beneficios.

 

—No te quejes, Sasuke. Tienes talento, salud y eres guapo… por no mencionar tu habilidad para hacer dinero.

 

Sasuke volvió a sonreír a la vez que hacía una inclinación de cabeza.

 

—Lo siento, tía. No volveré a quejarme.

 

—La chica de Itachi tiene cara de caballo —comentó Theodosia con pesar.

 

—Konan es una chica muy agradable —dijo Sasuke.

 

Fue en aquel momento cuando la vio.

 

Sasuke se detuvo en seco y no escuchó lo que su tía estaba diciendo. La mujer estaba en el umbral de entrada, con su melena pelirosa iluminada por las velas de la iglesia. Sasuke sintió que el resto del mundo desaparecía y que tan sólo existían ellos dos.

 

Parpadeó con fuerza a la vez que movía la cabeza y el murmullo de conversaciones que lo rodeaba volvió a aflorar a su conciencia. Sin duda debía de haberse tratado de una reacción al desfase horario, pensó mientras aflojaba un poco la corbata en torno a su cuello y volvía a mirar a la mujer.

 

No la había visto nunca, al igual que a muchos de los invitados a la boda, pero ninguno de éstos había hecho que se le erizara el vello de la nuca. A pesar de su inteligencia y de su licenciatura en matemáticas, Sasuke nunca había visto ninguna contradicción en dejarse guiar por sus instintos, y no tenía las más mínima duda de que aquella esbelta pelirosa representaba problemas. ¿Acaso lo atraía el peligro que representaba? ¿Explicaría aquello el repentino descontrol de su libido? No lo sabía y no se encontraba de humor para analizar su motivación, pero iba a asegurarse de conocerla.

 

Ni siquiera los recientes meses de autoimpuesta abstinencia sexual podían explicar la compulsión que lo instaba a mirarla como si temiera que fuera a desaparecer en cualquier momento.

 

¿Desaparecer? ¿Con aquel pelo? Lo dudaba. No era muy probable que pudiera perderse entre la multitud, aunque ése era evidentemente su deseo, una circunstancia que investigaría más adelante, cuando hubiera satisfecho otras necesidades más urgentes, como escuchar su voz.

 

Solía conocer a menudo mujeres atractivas e interesantes, pero ninguna había logrado inmovilizarlo de deseo sólo con verla. Volvió a mirar a la pelirosa, que seguía tratando de fundirse con la multitud, y respiró profundamente. Aquélla era una tentación que no tenía intención de resistir.

 

—No me desagradan los caballos y, por lo que he visto, la chica tiene unas caderas excelentes —Theodosia reclamó la atención de su sobrino tirando suavemente de su chaqueta—. Me pregunto si estará embarazada… Eso explicaría la precipitación. ¿Tú qué crees, Sasuke?

 

Resignado, Sasuke guió a su extrovertida tía hasta su asiento.

 

—Creo que debo ocuparme de mis propios asuntos.

 

—Aunque una novia embarazada no tiene nada de malo, por supuesto.

 

—Ése es un punto de vista muy liberal por tu parte, tía Theodosia.

 

—No soy ninguna mojigata, muchacho. Y las vírgenes también están bien.

 

Sasuke entrecerró los ojos con afecto.

 

—Creo que no conozco a ninguna —en opinión de Sasuke era más importante ser el último hombre de la vida de una mujer que el primero, al menos si se trataba de la mujer con que uno quería pasar el resto de su vida.

 

Theodosia reconvino a su sobrino dándole un golpecito con su bastón.

 

—No creo que estés en condiciones de criticar. Los hombres griegos pueden ser tan hipócritas… Tú tampoco eres un santo, jovencito. Pero al menos, cuando dejas embarazada a una chica antes de ponerle el anillo en el dedo sabes que es fértil.

 

—Es un punto de vista muy pragmático —dijo Sasuke mientras ayudaba a su tía a sentarse—. Pero no creo que el padre de la novia lo comparta. O que a la novia le guste que la compares con una yegua de cría.

 

Justo en aquel momento su madre apareció a su lado sin aliento.

 

— Sasuke … te necesito.

 

—¿Qué sucede, madre? —dijo Sasuke mientras se preguntaba si la melena de la pelirosa sería tan suave y sedosa como parecía.

 

—Hay un problema de seguridad —improvisó Mikoto—. Lo siento, tía Theodosia, pero tendrás que excusarnos.

 

Sasuke respondió al tono urgente de su madre con una lánguida sonrisa que hizo que Mikoto apretara los dientes. Sabía que su hijo podía ponerse muy irritante cuando quería.

 

—Tía Theodosia y yo estábamos hablando sobre la novia, mamá.

 

—Lo sé. Os he oído. Al igual que la mitad de los invitados —dijo Mikoto mientras dedicaba una serena sonrisa a los indignados padres de la novia.

 

Imperturbable, tía Theodosia siguió hablando.

 

—Esta familia necesita más bebés. ¿Qué os sucede a los jóvenes hoy en día? ¿Cuándo vas a tener hijos, Sasuke?

 

Sasuke se inclinó y besó la mano de su tía.

 

—Cuando encuentre a alguien con tantas agallas como tú.

 

La anciana trató de contener una satisfecha sonrisa.

 

—Si lo haces, será tu perdición. ¿Cómo se llamaba esa otra chica…?

 

—Karin.

 

—Eso es. Karin. No me gustaba. Sonreía demasiado.

 

Al otro lado del pasillo, Karin no sonreía. De hecho, estaba lanzando miradas asesinas a la pelirosa a la que Sasuke parecía incapaz de dejar de mirar.

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Author's Notes:

Aqui les traigo la continuacion de la adaptación espero que la disfrute.

Me disculpo por el atraso mi familia queria dar unas pequeñas vacaciones familiares por navidad para recompensar hoy subire dos capitulos :3 espero y les guste 

Author's Notes:

Aqui les traigo la continuacion de la adaptación espero que la disfrute.

Me disculpo por el atraso mi familia queria dar unas pequeñas vacaciones familiares por navidad para recompensar hoy subire dos capitulos :3 espero y les guste 

Capítulo 3



—¿Por qué la alientas, Sasuke? —reprochó Mikoto a su hijo mientras se alejaban por el pasillo. Mientras escuchaba a su madre, Sasuke siguió mirando a la pelirosa, que acababa de sentarse.



—Cari parecía furioso —añadió Mikoto en un susurro—. Especialmente porque es cierto que Konan está embarazada.



Cuando la pelirosa cruzó una pierna sobre la otra, el abrigo largo que llevaba puesto se abrió y reveló debajo unos gastados vaqueros.



—¿Cuál es el problema de seguridad que has mencionado, mamá?



—No hay ningún problema —admitió Mikoto—. Pero tenía que apartarte de tía Theodosia antes de que dijera algo más escandaloso.



Sasuke se preguntó si se consideraría escandaloso que besara allí mismo a la pelirosa en los labios. Consciente de que su respiración comenzaba a agitarse, hizo un esfuerzo por calmarse.



—Dudo que haya alguien capaz de impedir que tía Theodosia diga algo.



—Te suena extraña la voz —dijo Mikoto a la vez que alzaba una maternal mano y la apoyaba en la frente de su hijo—. Y estás caliente. Espero que no estés a punto de ponerte malo. Nunca he considerado saludables los viajes en avión.



—Si muero de algo relacionado con el vuelo, al menos tendrás la satisfacción de saber que acabo de recorrer medio mundo en avión para llegar aquí instigado por ti.



Mikoto entrecerró los ojos.



—Eres tan malo como Theodosia.



—Gracias. Sólo espero envejecer siendo tan desvergonzado como ella.



Su madre le dedicó una mirada de reproche antes de dedicar otra encantadora a alguien importante.



—Creo que estás equivocada respecto a lo de la seguridad, mamá —añadió Sasuke.



Mikoto lo miró, alarmada.



—¿Hay un problema? ¿Cuál?



—Nada de lo que no pueda ocuparme —dijo Sasuke sin apartar la mirada de la pelirosa.



Mientras avanzaba hacia ella, respondiendo automáticamente a los saludos que recibía, pensó que, aunque no la había visto nunca, se sentía como si la hubiera conocido de toda la vida.



Un bebé eligió aquel momento para ponerse a llorar. Automáticamente, como todos los que había cerca, la pelirosa volvió la mirada hacia el lugar del que procedía el llanto. Capricorn Sun Sagittarius Rising



Sasuke se detuvo en seco junto a una columna al sentir una auténtica descarga eléctrica cuando aquellos ojos, del color más intensamente verde que había visto en su vida, se encontraron con los suyos. Pero no creía que el momento hubiera sido compartido. Tenía la impresión de que ella ni siquiera había notado su presencia.



Mientras la observaba, la bella desconocida se llevó una mano a la garganta, respiró profundamente, se mordió el labio inferior y miró al frente con una expresión mezcla de rígido control y auténtica ferocidad.



Sasuke contempló a su gusto aquel rostro extrañamente familiar. Vista de perfil, su pequeña y proporcionada nariz era ligeramente respingona, y aunque su boca también reflejaba la rigidez de su actitud general, Sasuke imaginó que en circunstancias normales sería muy suave… y se excitó al instante como si fuera un adolescente con las hormonas descontroladas.



Mientras la iglesia empezaba a llenarse, Sasuke decidió ocupar el asiento que había justo detrás de la pelirosa. Ella permaneció ajena a su escrutinio.



«¿Qué estoy haciendo?», se preguntó Sakura mientras asumía la enormidad de lo que estaba a punto de hacer. Lo cierto era que, en el fondo, no había esperado llegar tan lejos. Pero lo importante era que había logrado colarse sin mayores dificultades en la catedral en que iban a casarse la única hija de uno de los empresarios más ricos del Reino Unido con un miembro de la también riquísima familia Uchiha.



Su rabia aumentó al pensar en la familia que creía que el dinero les daba derecho a pasar por encima de los sentimientos de las personas normales. A pesar de ser una persona que había pasado hasta entonces por la vida sin odiar a nadie, empezaba a encontrar sorprendentemente fácil odiar a cualquiera que llevara el apellido Uchiha.



Le daba lo mismo haber tenido que ocupar un asiento que tenía delante una columna que prácticamente le impedía ver el altar. No estaba allí para que la gente la viera. Estaba allí para que la gente se enterara de lo que tenía que decir.



Su mirada se endureció al pensar en la «justa causa» que la había llevado hasta allí. Seducir, fecundar y luego dejar plantada a una adolescente impresionable era un acto despreciable, ¡pero que ItachiUchiha hubiera sido capaz de hacerlo estando comprometido con otra mujer revelaba que era una auténtica rata!



El murmullo reinante se acalló en cuanto empezaron a sonar los primeros acordes de la Marcha Nupcial. Sasuke respiró profundamente a la vez que apretaba los puños sobre su regazo. «Puedes hacerlo», se repetía una y otra vez.



¿Pero podía?



De pronto surgió en su mente la imagen del pálido rostro de su hermana cuando la llevó de vuelta a casa desde el hospital. Aquello fue suficiente para que se reafirmara en su decisión.



Acababa de aclararse la garganta a modo de preparativo cuando la mano que había estado esperando y temiendo toda la tarde se apoyó finalmente sobre su hombro.

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Author's Notes:

Aqui esta la conti como lo prometi espero y les guste 

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Aqui esta la conti como lo prometi espero y les guste 

Capítulo 4



—Creo que no sería buena idea que lo hicieras. ¿Y tú?



«¿Buena idea?», se preguntó Sakura mientras sentía que la tensión que se había adueñado de su cuerpo remitía. Nunca había pretendido que aquello fuera una buena idea. Se trataba de defender de algún modo a Ino y a todas las mujeres que habían sucumbido a las mentiras de aquel miserable. La futura esposa de Itachi Uchiha merecía saber la clase de indeseable con que iba a casarse, y el mundo debía enterarse de la clase de hombre que era.



«¿Pero a quién trato de engañar?» En realidad estaba allí por un afán de pura venganza.



La voz, profunda y con un ligero acento, parecía muy cercana a su oído cuando añadió:



—No creo que quieras hacer lo que estabas a punto de hacer.



Sakura supuso que se refería a que no le gustaría que la sacaran a la fuerza de allí si lo intentaba, de manera que decidió retirarse al menos con un poco de dignidad.



Con la barbilla alzada, respondió a la presión de la mano sobre su hombro, se levantó, salió al pasillo y, nuevamente alentada por la mano, cruzó una puerta de roble que se hallaba allí mismo.



Sasuke era consciente de la rabia que había empezado a crecer en su interior al darse cuenta de lo que pretendía hacer aquella mujer. No podía saber con exactitud qué pretendía, pero sólo había una conclusión lógica que extraer. La mujer que sin duda iba a ocupar sus fantasías en el futuro inmediato era una de las antiguas amantes de Itachi.



Una cínica sonrisa curvó sus labios mientras pensaba en la incapacidad del sexo opuesto para ver más allá del buen aspecto y la seductora sonrisa de su primo.



La pelirosa tenía muy mal gusto… ¡pero olía tan bien!



Cuando cerró la puerta a sus espaldas y se volvió hacia la mujer, que seguía de espaldas a él, vio que había empezado a temblar violentamente.



—Ya sabes que ese tipo no merece la pena.



—Claro que… —empezó a decir Sakura mientras se volvía, pero se interrumpió en seco al ver al hombre que tenía ante sí.



Nunca había estado tan cerca de un hombre tan guapo y atractivo. De ser atrapada, reflexionó, merecía serlo por alguien que te dejara sin aliento.



Tal vez fue afortunado que la temblorosa mano que se llevó a la boca le hubiera impedido decir algo desconsiderado.



Sasuke vio que Sakura se ruborizaba y luego volvía a ponerse pálida como el mármol.



—Creo que te vendría bien respirar un poco de aire fresco.



Sakura permaneció en silencio hasta que se dio cuenta de que estaba mirando al hombre como si estuviera hipnotizada.



Asintió con torpeza.



Sus hombros se hundieron mientras seguía al hombre con las pestañas más largas que había visto en su vida. Otro minuto… eso era todo lo que necesitaba. Podría haber llorado allí mismo de frustración. Era tan injusto… ¿Por qué los hombres como Itachi Uchiha no llegaban a pagar nunca un precio por sus actos? Una intensa vergüenza se apoderó de ella. ¡Menuda hermana estaba hecha!



Una vez fuera se sentó en un banco convenientemente situado.



—Cuando tengas la oportunidad de reflexionar con calma sobre todo esto comprenderás que en realidad te he hecho un favor.



Sakura alzó la cabeza.



—¿Un favor? —repitió en tono beligerante—. Sé que sólo estabas haciendo tu trabajo… aunque si pertenecieras a algún cuerpo de seguridad no creo que habría llegado tan lejos como lo he hecho —se sintió impulsada a señalar—. Pero no te comportes como si tus motivos fueran altruistas.



El atractivo y moreno desconocido pareció momentáneamente desconcertado, pero finalmente sonrió… y Sakura sintió un cosquilleo de evidente aprecio por todo el cuerpo al ver su sonrisa.



—He sentido la tentación de dejarte hacerlo —admitió Sasuke.



Los ojos de Sakura se llenaron de lágrimas de frustración.



—Quería… quería…



—Tranquilízate.



Sin duda, aquél era el hombre más guapo que Sakura había visto en su vida. Deslizó la lengua por sus resecos labios y lo miró con resentimiento.



—Podrías haber mirado en otra dirección.



—Si lo hubiera hecho habría perdido mi trabajo.



Sakura suspiró.



—Supongo que tienes razón.



—¿De verdad querías ponerte en pie y hacer el ridículo de esa manera?



—No se trata de querer, sino de… —Sakura se interrumpió y respiró profundamente para tratar de consolarse. Tras unos momentos alzó el rostro hacia el hombre que estaba sentado a su lado—. ¿Te parece bien que ese miserable se salga con la suya tras haber arruinado la vida de otra persona?



—Creo que deberías considerarte afortunada por haber escapado de sus garras.



Sakura frunció el ceño al escuchar aquello.



—¿Y qué sabes tú de él?



—Sé bastante sobre Itachi Uchiha.



Sakura supuso que aquello explicaba la evidente expresión de desprecio del hombre cuando dijo aquello.



—¿Cómo puedes trabajar para un hombre así?



—Hay que comer.



Sakura sonrió con expresión de disculpa.



—Lo siento. No pretendía ponerme en plan moralista. No me considero precisamente la persona más adecuada para adoptar esa actitud.



Su comentario despectivo hizo que toda expresión desapareciera del rostro de Sasuke.



Confundida, Sakura se preguntó a qué vendría la tensión que estaba percibiendo en él.



—¿Estás embarazada?



Sakura parpadeó, aún más confundida por la rapidez con que había pasado de mostrarse compasivo a condenatorio. Al ver la evidente expresión de desagrado de su rostro se ruborizó.



—Crees que yo… —empezó, pero se interrumpió enseguida. No debía ninguna explicación a aquel desconocido, aunque saber que creía que se había acostado con Itachi Uchiha hizo que le costara verdaderos esfuerzos contener la lengua—. Tu jefe tiene por costumbre dejar a las mujeres embarazadas, ¿no? —replicó.



—¿Entonces hay un bebé? —preguntó él con dureza.



—Ya no.



—¿Un aborto?



La voz de Sakura surgió ronca de emoción cuando contestó.



—Un aborto espontáneo.



A continuación, el hombre la sorprendió tomándole el rostro entre las manos.



—¿Cómo te llamas?



—Sakura.



—No te muevas de aquí. Enseguida vuelvo.



Sasuke no sabía si Sakura había registrado sus palabras. Por la vidriosa expresión de sus ojos, era difícil saber si se estaba enterando de algo. No le hacía gracia dejarla, pero la fuerza de sus sentimientos le exigían entrar en acción.



Llegó en el momento perfecto. Los protagonistas de la ceremonia, junto con los fotógrafos, estaban saliendo de la sacristía, donde se había llevado a cabo la ceremonia de las firmas. Todos se detuvieron al verlo.



Sin responder a la variedad de saludos que recibió, Sasuke tomó a su primo por un brazo y lo apartó de la novia.



—¿Qué sucede? —preguntó Itachi.



Cuando Sasuke sonrió, su primo pareció alarmado.



—Esto es por Sakura —dijo Sasuke, y a continuación lanzó un directo contra la nariz de su primo.



El recién casado dio un grito y se llevó una mano a la nariz, de la que había empezado a manar sangre.



—¿Quién diablos es Sakura? —exclamó, indignado.



Sasuke volvió a golpearlo y Itachi cayó al suelo como un fardo.



Se había ido. Mascullando una maldición, Sasuke se dirigió por un sendero lateral y la vio casi de inmediato.



—Te había dicho que te quedaras donde estabas.



Sakura bajó la mirada hacia los morenos dedos que la retenían por el brazo.



—¿Qué crees que estás haciendo?



—La pregunta sería qué estás haciendo tú.



—¿Acaso es asunto tuyo? —replicó Sakura en tono gélido—. Y gracias, pero sé encontrar sola la salida. No necesito escolta.



—Puede que el jefe de seguridad tenga otras ideas —replicó Sasuke.



—¿No eres tú el jefe de seguridad? —Sakura frunció el ceño mientras lo miraba de arriba abajo. Por supuesto, no había motivo para que aquel hombre fuera el jefe, pero no se comportaba precisamente como un hombre acostumbrado a recibir órdenes. Más bien parecía habituado a darlas—. Te comportas como si lo fueras.



—Soy nuevo en el juego —admitió Sasuke.



—Lo que probablemente explica por qué estás mostrando tanto celo en cumplir con tus deberes —murmuró Sakura—. Pero yo no he cometido ningún crimen ni nada parecido, así que no tienes derecho a retenerme contra mi voluntad —volvió a mirar significativamente la mano con que aún la retenía Sasuke—. Probablemente, eso podría considerarse acoso. De hecho, creo que lo es.



Sasuke sonrió y Sakura tuvo que bajar la mirada al experimentar un momento de conciencia sexual que hizo que las rodillas se le volvieran de goma.



—¿Qué te parece si dejamos que lo decida la policía?



Sakura lo miró con expresión horrorizada.



—¿Bromeas?



Sasuke se encogió de hombros con expresión enigmática.



Sakura no pudo reprimir un estremecimiento de duda.



—No he cometido ningún crimen ni nada parecido.



—¿Eso crees?



—No lo creo. Lo sé —a pesar de su aparente seguridad, Sakura no pudo reprimir un estremecimiento al pensar que había entrado en la boda sin invitación—. A no ser que resulte que haya una ley para los ricos y otra para el resto de nosotros.



Sasuke entrecerró los ojos ante la expresión desdeñosa de Sakura.



—¿Tienes algún problema con el hecho de que la gente tenga dinero?



—No. Sólo tengo un problema con esos parásitos mimados de los Uchiha —al ver la expresión de su captor cuando dijo aquello, Sakura se mordió el labio para cortar en seco sus palabras.



—Es un poco tarde para que te muestres discreta —dijo él.



—No quiero seguir hablando de esto contigo. Sólo quiero… —Sakura se interrumpió cuando las campanas de la catedral rompieron en un triunfal repique. Pálida, alzó el rostro hacia Sasuke—. Sólo quiero irme a casa.



—Un excelente plan —dijo él mientras se ponía a caminar a su lado.



Sakura ladeó la cabeza y estudió sus duros ángulos del rostro y los intrigantes huecos de sus sensuales rasgos.



—¿Qué crees que estás haciendo?



—Asegurarme de que te vayas a casa.



—¿Piensas acompañarme hasta Yorkshire? —preguntó Sakura con ironía.



—Voy a quedarme contigo hasta estar seguro de que no vas a llevar adelante la venganza que anhela tu alma —Sasuke la miró a los ojos al añadir—. Por supongo que se trata de eso.



—Y yo supongo que ahora vas a decirme que la venganza no haría que me sintiera mejor.



—No, yo no diría eso —dijo Sasuke, pensando en el novio con la nariz ensangrentada.



Había momentos en la vida en que un hombro debía dejar de ser cerebral para ponerse violento… aunque suponía que había varias personas en aquellos momentos en la iglesia que no estarían de acuerdo con él. Pasaría mucho tiempo antes de que lo perdonaran por haber arruinado la boda, pero iba a ser interesante ver cómo explicaban lo que le había pasado a la cara del novio.



Sakura frunció los labios y lo miró con desagrado.



—Te doy mi palabra de que no voy a estropear la recepción ni la sesión de fotos.



—Tu palabra… —repitió Sasuke a la vez que se pasaba una mano por el pelo—. ¿Comprendes mi problema?



Sakura se puso en jarras y respiró profundamente.



—¿Me estás llamando mentirosa?



—No, pero creo que en estos momentos no estás pensando con claridad.



—Haz el favor de no ponerte condescendiente conmigo. De manera que no soy una mentirosa, pero estoy mentalmente desequilibrada, ¿no? —dijo con amargura—. Creo que ya empiezo a sentirme mejor, gracias.



Sasuke la miró a los ojos y dejó escapar una ronca risa. Sakura lo miró con creciente frustración, pero sabía que iba a resultar difícil seguir enfadada con un hombre con una risa tan cálida y atractiva.



—Adelante, disfruta de la broma —dijo con una sombría sonrisa—. Comprendo tu punto de vista. A fin de cuentas, ¿qué más da una vida arruinada? Mientras no sea la tuya, claro —añadió con amargura.



—Probablemente pienses eso ahora, pero tu vida no está arruinada.



Aquella mujer parecía distinta, pero, obviamente no lo era, pensó Sasuke. Era como todas las mujeres que estaban dispuestas a pasar por alto el hecho de que su primo era un completo miserable.



Sakura entrecerró sus ojos de color verde esmeralda. Nunca había tenido el temperamento, pero las palabras de aquel hombre la pusieron furiosa. Mientras trataba de contener sus sentimientos, una imagen de los ensombrecidos ojos de su hermana surgió en su mente.



—¿Y tú qué sabes? —murmuró, sin lograr apartar la mirada de él.



—Tienes que dejar atrás ese episodio de tu vida —dijo Sasuke, que de inmediato se reconvino por estar diciendo perogrulladas.



—Me conformaría con dejarte atrás a ti —murmuró Sakura.



—Eso no va a suceder —dijo Sasuke a la vez que apoyaba una mano con delicadeza en su hombro para encaminarla hacia una puerta lateral.



Tras cruzarla, Sakura se encontró en una estrecha calle en la que había varios coches lujosos aparcados.



El hombre de traje negro que patrullaba de un lado a otro de la calle la vio de inmediato. Avanzó hacia ella con la evidente intención de interceptarla… hasta que vio al hombre que la acompañaba. Se detuvo, asintió de un modo que sólo podría haber sido descrito como deferente y luego siguió avanzando hacia ellos.



Los dos hombres comenzaron a hablar y Sakura siguió caminando. El callejón daba a la calle principal, donde la gente aguardaba tras las vallas para poder ver a los novios. Estaba a punto de perderse entre la multitud cuando escuchó unos pasos a sus espaldas.



—Escucha —espetó tras volverse—. No voy a estropear la recepción ni voy a montar ningún escándalo, así que haz el favor de dejarme en paz. Todo esto no ha sido más que una pérdida de tiempo y energía —admitió a la vez que sus hombros se hundían en señal de derrota.



—La mayoría de las mujeres en tu situación se habría conformado con vender su historia a algún periódico sensacionalista… aunque esa lucrativa operación aún sigue abierta para ti —dijo Sasuke. Al ver que Sakura no respondía a su descarada provocación, intentó otro camino—. ¿Te has parado a pensar en lo que habría pasado si te hubieras levantado y hubieras interrumpido la boda?



—¿Qué quieres decir?



—He dicho interrumpir, no detener. La boda habría seguido adelante a pesar de tu interrupción —añadió Sasuke brutalmente.



Sakura se encogió de hombros con aparente indiferencia, pero no dijo nada. Lo cierto era que él tenía razón. No había meditado lo suficiente lo que iba a hacer. De haberlo llevado a cabo, habría puesto en marcha una serie de acontecimientos que habrían acabado con la prensa amarilla acampada ante la puerta de su hermana.



—¿O acaso no era venganza lo que buscabas? —sugirió Sasuke.



—No sé a qué te refieres —respondió Sakura, sintiéndose enferma al pensar en lo cerca que había estado de empeorar las cosas para Ino.



—Tal vez creías que, al verte, el novio se daría cuenta del terrible error que había cometido y que en realidad eras tú a la que siempre había querido —Sasuke experimentó un arrebato de enfado al ver que ella negaba enérgicamente con la cabeza—. Pero eso no habría pasado nunca —añadió con aspereza. «Porque yo no lo habría permitido».



Sakura dio un paso atrás cuando, sin previa advertencia, él alzó una mano para acariciarle la mejilla. Tras mirarlo un momento a los ojos con expresión sorprendida, bajó la mirada y permaneció así hasta que su respiración se normalizó.



—Pareces muy seguro de lo que dices.



Sasuke se sintió irremisiblemente atraído por el intenso verde de sus ojos y pensó que, de haberse visto obligado a comparar aquel rostro con el de su futura esposa, su avaricioso primo habría experimentado una punzada de pesar.



—Tal vez tú fueras especial para él —murmuró con un encogimiento de hombros.



Sakura interpretó su gesto como una pérdida de interés en el tema.



—¿Acaso tratas de hacer que me sienta mejor? —bromeó con expresión hostil—. Porque tengo que decirte que no se te da nada bien.



Su comentario hizo sonreír a Sasuke.



—Desde luego, no eres el tipo de chica habitual de Ino.



—¿En serio? ¿Qué tienen ellas que yo no tenga?



«¿Aparte de carencia de personalidad?», pensó Sasuke.



—Normalmente, sus amantes son rubias jóvenes de largas piernas, mucha ambición y falta de talento para todo lo que no sea comprar ropa y gastar su dinero.



Aquel cínico análisis hizo que los ojos de Sakura destellaran de enfado.



—Parece que conoces bastante bien a tu jefe.



—¿Mi jefe? —repitió Sasuke.



—¿No es eso lo que es? ¿O acaso te sientes herido en tu orgullo de machito por admitir que eres un lacayo, como el resto de nosotros?



—¿Y tú a quién sirves?



—Soy maestra de escuela.



—Nunca tuve una profesora con tu aspecto.



El insolente matiz sexual de la mirada de Sasuke debería haber repelido a Sakura, pero en lugar de ello sintió un estremecimiento de excitación.



—De hecho —añadió él antes de que pudiera responder—, el director de la empresa que paga por el servicio de seguridad de esta boda es Sasuke Uchiha. Sakura se encogió de hombros. Desde su punto de vista, aquel aspecto técnico no cambiaba nada.



—Sigue siendo un Uchiha.



Sasuke alzó sus oscuras cejas.



—¿Te parece justo calificar por igual a todo el que lleve ese apellido?



—No me sermonees con asuntos de justicia —espetó ella.



—¿Eres siempre tan directa?



—Di lo que piensas. Me consideras una bocazas, ¿no?



Sasuke sonrió.



—Itachi es aún más tonto de lo que creía.



—Si eso pretende ser un cumplido, ahórratelo —Sakura sabía que no le convenía empezar a preguntarse cómo besaría alguien que parecía un elegante depredador—. No me gusta la falta de sinceridad.



La expresión de Sasuke se endureció.



—Resulta extraño que diga algo así alguien que ha sido amante de Itachi. Su especialidad es la falta de sinceridad.



—¿Siempre hablas así de mal de tus jefes?



—Pensaba que no te gustaba la falta de sinceridad.



—Pero sí me gustan los buenos modales.



—Ahora sí suenas como una maestra de escuela. Puedo imaginarte en tu clase —dijo Sasuke… ¡aunque lo cierto era que estaba imaginándola en su dormitorio!



Sakura pensó que nunca debería haber ido allí. ¿Carecería de la información genética necesaria para la venganza y las represalias? ¡Su viaje no había sido más que un auténtico desastre!

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Author's Notes:

Aqui esta la conti espero que la disfruten

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Capítulo 5



Horrorizada, Sakura sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas.



—¡Maldición, maldición, maldición! —murmuró mientras se mordía el labio inferior para evitar que temblara.



—Vamos —dijo Sasuke a la vez que la tomaba del brazo para acercarse al umbral de una tienda.



Su tono impaciente hizo que Sakura sintiera aún más ganas de llorar.



—No pienso ir a ningún sitio contigo. Me voy a casa. ¡Ojalá no me hubiera ido nunca de allí! —dijo mientras se llevaba un pañuelo de papel a la nariz.



—Contrólate. La gente está mirando.



Aquel comentario hizo que Sakura riera con ironía.



—Claro que están mirando —dijo a la vez que deslizaba una acuosa mirada de arriba abajo por el esbelto y varonil cuerpo de Sasuke antes de volver a reír.



Él movió la cabeza y la miró como si hubiera enloquecido.



—No me están mirando a mí —dijo Sakura—. Contigo a mi lado, no me mirarían ni aunque estuviera completamente desnuda.



—¿Y planeas desnudarte?



Mientras lo miraba, Sakura pensó que habría sido un poco dura con su hermana, al menos en la intimidad de sus pensamientos, al acusarla de no haber sido capaz de reconocer a tiempo la clase de miserable con que se había acostado. Pero, probablemente, Itachi Uchiha también se movía como una pantera y rezumaba feromonas por cada poro.



Pero si un hombre con aquel aspecto se empeñaba en seducir a una mujer, ¿qué posibilidades tenía ésta de resistirse?



Ligeramente ruborizada, Sakura apartó la mirada de los labios de Sasuke.



—Sólo podrías ser más llamativo si fueras tú el que se desnudara —para que Sasuke no pensara que había estado imaginándolo desnudo, añadió rápidamente en tono acusador—: ¿Eres griego?



Él asintió con expresión ligeramente divertida.



—Debería haberlo imaginado —dijo Sakura. Probablemente, la gente como los Uchiha nunca salía de casa sin su armada personal—. Pero no tienes mucho acento.



—Me eduqué en parte en los Estados Unidos, donde tengo parientes.



—¿Allí estudiaste para guardia de seguridad?



—Operativo. En nuestra especialidad preferimos el término «operativo»



—Pues no dejes de vigilar los alrededores… o lo que quieras, pero haz el favor de irte y dejarme sola. Vas a quedar bastante mal quedándote fuera aquí conmigo sin vigilar lo que pueda suceder dentro.



—Esa posibilidad está cubierta —aseguró Sasuke—. Y no puedo arriesgarme a que estropees la recepción durante mi vigilancia.



—¡Cielo santo! Ya te he dicho que no voy a hacer nada.



—¿Cuándo fue la última vez que comiste?



Sakura ignoró la pregunta mientras buscaba las llaves en sus bolsillos.



—Espero que no te estés planteando conducir en tu estado. Es evidente que no podrías hacerlo bien.



Sakura se puso a la defensiva a pesar de saber que era cierto.



—No hay nada malo con mi «estado» —espetó a la vez que se llevaba una mano a la frente.



—¿Te duele la cabeza?



—No —mintió Sakura.



Sasuke observó las líneas de tensión que había en torno a su boca y lamentó no haber pegado un poco más a su primo.



—¿Porqué…?



El enfado que captó en el tono de Sasuke hizo que Sakura lo mirara al rostro.



—¿Por qué, qué?



—Supongo que pensabas que lo amabas.



Sakura alzó la barbilla.



—¡Lo odio! —susurró.



—Dicen que el odio es un sentimiento muy cercano al amor.



—Quien diga eso es tan estúpido como tú —Sakura volvió a buscar en sus bolsillos y finalmente sacó un manojo de llaves que balanceó enfadada ante él—. Y tengo intención de conducir —de pronto frunció el ceño—. Al menos cuando recuerde dónde he dejado el coche.



Sasuke suspiró y alargó una mano hacia ella.



—Dámelas.



—¿Qué?



—Dame las llaves.



—¡No me trates como si estuviera bebida o incapacitada! —protestó Sakura, indignada.



—No estás en condiciones de conducir.



—Pienso marcharme, y nada de lo que digas logrará detenerme.



—¿Cuándo has dormido o comido por última vez?



Sakura se quedó mirando a Sasuke sin decir nada. Él asintió.



—Compraremos unos sándwiches camino de mi coche.



—¿Tu coche?



Sasuke no ocultó su impaciencia.



—¿Tienes intención de vagar a pie por la ciudad todo el día o quieres ayuda?



Expresado de aquel modo…



—De acuerdo —dijo Sakura, y añadió—: Pero en realidad no entiendo por qué estás haciendo todo esto.



—En ese caso ya somos dos —respondió Sasuke crípticamente.



Sakura contempló el lujoso interior del coche con suspicacia.



—Esto es un Jaguar.



—Considéralo un extra del trabajo —dijo Sasuke mientras se quitaba la chaqueta y la dejaba descuidadamente en el asiento trasero antes de quitarse la corbata y hacer lo mismo con ella. Tras soltarse el botón superior de la camisa puso el coche en marcha.



—Menudo extra —murmuró Sakura mientras se esforzaba por no mirar el moreno vello que asomaba por la abertura de la camisa de su «protector».



Sasuke volvió la cabeza hacia ella y le dedicó una sonrisa pecaminosamente sensual.



—No sé qué hago aquí contigo —dijo Sakura, cada vez más irritada.



—Puedes darme las gracias luego.



—¿Después de que hayamos encontrado mi coche?



—Lo más probable es que ya se lo haya llevado la grúa —predijo Sasuke—. ¿De verdad no tienes idea de dónde lo has dejado?



Sakura se ruborizó.



—Llevaba conduciendo toda la noche, me he quedado sin gasolina y… —se interrumpió a la vez que su expresión se animaba visiblemente—. Recuerdo que he sacado un ticket de aparcamiento de una de esas máquinas. Debe estar en mi… —miro a su alrededor en busca del bolso y se puso repentinamente pálida—. ¡Oh, no!



—¿Qué sucede ahora?



—Me he dejado el bolso en la catedral… O eso creo, al menos.



—Desde luego no puede decirse que seas una especialista en operaciones encubiertas.



Sakura no estaba escuchando.



—Tengo todo en el bolso. La cartera… todo. Justo cuando empezaba a pensar que el día ya no podía empeorar —suspiró—. Tengo que volver.



—¿De verdad te parece buena idea?



Sakura miró a Sasuke con resentimiento.



—No tengo otra opción. Aunque encuentre el coche, no puedo volver a casa sin dinero.



Sasuke vio que sus ojos volvían a humedecerse a causa de las lágrimas.



—Yo puedo darte algo de dinero —ofreció.



Sakura se tensó al instante.



—¿Crees que aceptaría dinero de un completo desconocido?



Sasuke alzó una ceja.



—¿Acaso crees que mi oferta incluye algo a cambio?



—¡No! —Sakura se cruzó instintivamente de brazos—. ¿Lo incluye?



—Veo que tienes una mente muy suspicaz. Si hace que te sientas mejor, puedes considerarlo un préstamo.



—No pienso considerarlo nada porque… —empezó Sakura, pero se interrumpió de repente y exclamó—: ¡Ahí está mi coche!



Sasuke miró en la dirección que señalaba.



—¿Cuál es?



—El escarabajo azul.



—¡Cielo santo! Sakura se enfureció ante la crítica implícita.



—¿Qué quieres decir?



—Que ya no los hacen así —dijo Sasuke diplomáticamente—. No te sueltes el cinturón —añadió al ver que Sakura iba a soltarlo.



Ella lo ignoró.



—Para el coche —replicó.



Él también la ignoró y Sakura gimió en alto al ver que pasaban de largo junto a su escarabajo.



—¿Por qué no has parado? ¿No has oído lo que he dicho?



—Habría sido difícil no hacerlo. Tienes una voz realmente penetrante. No podía frenar sin causar un accidente.



—Pues da

Enamorada del Enemigo by estrella_blue

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