Experimento 204 by Carmi

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 Experimento 204 by Carmi
Summary:

— Soy una aberración… un error de la naturaleza… eso es lo que soy exactamente… un error.

 

— ¿Cómo te llamas?

 

— Experimento Dos Cero Cuatro…

 

Tras varios intentos por hacer que los humanos tuvieran la misma fuerza y agilidad que los animales por accidente crearon a una chica mitad humana… mitad animal.

 

— Todos los experimentos fallecían a las pocas semanas… pero Dos Cero Cuatro es especial, es la única que ha logrado sobrevivir.

 

Tratada más como un objeto que como una persona, la joven de apenas diecisiete años vive encerrada en una prisión donde diariamente realizan dolorosos experimentos con ella, pero uno de los científicos se apiada de ella y decide liberarla.

 

— ¿Pero a donde debo ir…?

 

— Eso no importa, solo escapa, vete lejos de aquí…

 

Sus pasos la llevaran a la residencia Darlight, donde terminara por ser la mascota de la familia…



Categories: ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Lemon, Muerte de un personaje

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 2 Completed: No Word count: 5662 Read: 356 Published: 03/11/2012 Updated: 14/01/2013
Summary:

— Soy una aberración… un error de la naturaleza… eso es lo que soy exactamente… un error.

 

— ¿Cómo te llamas?

 

— Experimento Dos Cero Cuatro…

 

Tras varios intentos por hacer que los humanos tuvieran la misma fuerza y agilidad que los animales por accidente crearon a una chica mitad humana… mitad animal.

 

— Todos los experimentos fallecían a las pocas semanas… pero Dos Cero Cuatro es especial, es la única que ha logrado sobrevivir.

 

Tratada más como un objeto que como una persona, la joven de apenas diecisiete años vive encerrada en una prisión donde diariamente realizan dolorosos experimentos con ella, pero uno de los científicos se apiada de ella y decide liberarla.

 

— ¿Pero a donde debo ir…?

 

— Eso no importa, solo escapa, vete lejos de aquí…

 

Sus pasos la llevaran a la residencia Darlight, donde terminara por ser la mascota de la familia…



Categories: ORIGINALES Characters: Ninguno

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Lemon, Muerte de un personaje

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 2 Completed: No Word count: 5662 Read: 356 Published: 03/11/2012 Updated: 14/01/2013
Story Notes:

Espero lo disfruteñ

Story Notes:

Espero lo disfruteñ

Rutina by Carmi

 

— Ah… Duele… —gimoteó la pelinegra de apenas diecisiete años.

 

— Tranquila, ya casi vamos a acabar, solo te administramos esta inyección y terminamos — Musitó con calma el científico, pasando aquel espeso liquido por el cuello de la no-humana.

 

— Ya basta… ¡Me lastima!

 

— Jorge, esta presentando niveles muy altos de toxinas animal, mejor aléjate de ella.

 

— No, ya casi acabo, solo necesito…

 

— ¡Basta! — Y en un arrebato, la joven pelinegra se vio con la intención de darle un golpe con el puño cerrado al científico, pero las cadenas hicieron su trabajo y detuvieron cualquier acto agresivo de la chica.

 

— Eso pudo ser peligroso Jorge, aléjate del mounstros ahora. — Ordenó firmemente Lucia, compañera científica de Jorge.

 

— No esperaba que reaccionara de esa forma. —Jorge saco la aguja de la piel del experimento, terminando por ver el rostro de frustración de ella, siempre tan cabizbaja, con las orejas felinas agachadas y la cola animal moviéndose bruscamente de un lado a otro en señal de su molestia.

 

— ¿Cómo dices eso? Estos últimos días Dos Cero Cuatro se ha portado muy agresiva, seguramente su lado animal la esta consumiendo, no entiendo como es que sigue hablando y mantiene la consciencia.

 

— Yo tampoco lo sé… ¿Cómo te sientes?

 

El experimento levantó apenas un poco la mirada, era una curiosa combinación de sentimientos los que podían apreciarse en sus oscuros ojos, mostraban cierta molestia e ira contenida así como una notoria tristeza y pena por el destino que estaba cargando.

 

— ¿Cómo cree? Estas cadenas están causando heridas en mis muñecas, estoy muy incomoda y adolorida por culpa de esas estupidas inyecciones que me da.

 

— Sabes que son necesarias para ti Dos Cero Cuatro, estamos a punto de descubrir algo que puede cambiar al mundo entero y todo gracias a ti. —El científico paso suavemente la mano por la mejilla de la chica, notando como esta volteaba el rostro con cierto desprecio.

 

— Estoy harta de todo esto…

 

— Tranquila, todo esto va a terminar pronto. ¡Chicos! ¡Súbanla!

 

— ¡No! —El experimento puso una expresión de total pena, mostrándose algo alterada ante la simple orden del científico. — Se lo ruego, no me suba, déjeme aquí, me portare bien, solo quiero estar aquí y descansar, no me suba, ¡no me suba! —rogó una y otra vez, respirando cada vez mas agitada.

 

— Lo siento Dos Cero Cuatro, pero los estudiantes de la preparatoria vienen exclusivamente para ver a la chica animal, te necesitamos suspendida para que no nos causes problemas.

 

— Me tienen como exposición, como un mero objeto, esto no me gusta, quiero quedarme aquí, me lastiman mucho las cadenas que usan para tenerme elevada, me siento asfixiada y muy adolorida… por favor Jorge, no lo hagas — Intentó extender sus brazos hacia Jorge pero las cadenas la detuvieron.

 

— Será rápido ¿Si? Solo te verán por cinco minutos y te bajaremos de nuevo, eso si no causas problemas y obedeces a lo que te digamos. ¡Ya súbanla!

 

La chica animal gruño sutilmente mientras veía como poco a poco las cadenas iban subiendo y con ello la iban cargando de igual forma. Era molesto, tenia cadenas que la sostenían por las muñecas, otra cadena que la tenia por la cintura y otras cadenas para sus tobillos, quedaba varios metros por encima del suelo, frente a ella había varios espejos que eran en realidad simples ventanas por donde ella seria observada como un objeto de exposición..

 

— Duele… — Musitó mientras se retorcía un poco, la cadena de su cintura le rozaba con fuerza, provocándole unas dolorosas llagas.

 

—“Ahora les mostraremos nuestra mas grande obra, algo que sus ojos jamás han visto, la chica animal, mitad gato mitad humano” — Y ese era el anuncio de que ahora la estaban observando al otro lado del espejo.

 

Se mantuvo cabizbaja, con el cabello cubriéndole el rostro, sus orejas y su cola estaban estáticas, a primera vista hasta parecería un solo cadáver suspendido por cadenas.

 

Varios sonidos de sorpresa se escucharon al otro lado, al parecer los jóvenes que la observaban estaban interesados en la criatura.

 

— ¡Profesor! — llamó un estudiante. — ¿Ella nació así?

 

— En realidad no — Respondió el profesor. — Fue una chica que se ofreció como voluntaria para estos experimentos, sorprendentemente es la única humana que ha sobrevivido a todas las pruebas, quedando como una hibrida.

 

Varios murmullos se escucharon entre los estudiantes, sobre todo el porque una chica desearía participar en un experimento que le cambiaria la vida al quitarle su humanidad.

 

— ¿Tiene algún poder especial?

 

— así es alumnos, tal y como ven, ella posee unas filosas garras como los de un felino, puede ver sin dificultad en la oscuridad, tiene un gran equilibro, fuerza y agilidad, por el momento estamos trabajando en como hacer que un humano tenga estas características pero sin poseer esos… particulares rasgos, como la cola y las orejas, ¿Alguna otra pregunta? —

 

Hubo un largo silencio antes de que un joven levantara la mano.

 

— ¿Cómo se llama?

 

— Experimento Dos Cero Cuatro

 

— Me refiero a su nombre real…

 

Hubo un largo silencio e inevitablemente el experimento levanto un poco su vista ¿Su nombre real? Hacia un año que no lo escuchaba, desde que cruzo las puertas del laboratorio fueron claros con ella “A partir de este instante te llamaras Experimento Dos Cero Cuatro”.

 

— Eh… — El profesor tomó las hojas del expediente del experimento, hojeo las primeras y más viejas hojas y respondió claramente. — Se llamaba Natalie. Ahora, si no hay mas preguntas vamos a proseguir, veamos como actúa Dos Cero Cuatro. — El profesor tomó un micrófono y habló firmemente.

 — Dos Cero Cuatro, levanta el rostro, di algo.

 

Pero no hubo respuesta, Natalie se mantuvo cabizbaja como si efectivamente fuese un cadáver.

 

— Dos Cero Cuatro — Insistió el profesor pero la respuesta fue la misma. — Bueno, por su instinto felino, en realidad Dos Cero Cuatro es una chica algo rebelde y de actitud muy fuerte, pero curiosamente reacciona a una voz en particular.

 

Fue cosa de que apretara un botón y finalmente desde las bocinas se escuchara la voz de un muchacho.

 

— “Natalie, por favor levanta el rostro, estoy aquí”

 

— ¿Quién dijo eso? — Preguntó un alumno.

 

— No se preocupen, es solo una grabación, Dos Cero Cuatro puede reaccionar ante esa voz.

 

Y tal y como el profesor había dicho, Natalie rápidamente levanto el rostro al haber escuchado la voz, mirando hacia todos lados como buscando al dueño de tal voz.

 

 

— ¿Luis? ¿Eres tú? ¿¡Donde estás!? — Las cadenas comenzaron a sonar ante sus movimientos tan bruscos.

 

— ¿Quién es Luis? — Preguntó uno de los alumnos sin despegar la mirada de Natalie.

 

— Nadie importante, bueno, ya no hay más que mostrar, pasemos al siguiente experimento, no es tan asombroso como Dos Cero Cuatro pero seguro les será interesante.

 

Y uno por uno los alumnos se fueron marchando, dejando completamente sola al experimento, que seguía exaltada preguntando por el tal renombrado “Luis”, siempre caía ante la misma técnica… buscando a aquel muchacho dueño de la voz que no estaba allí.

 

— Chicos, ya pueden bajarla — Musito Jorge con cierta pena, odiaba cuando recurrían a esa voz para poder hacer reaccionar a la chica, pero a la fecha era la única técnica que podían usar para que Natalie obedeciera.

 

— Jorge — Le llamó Natalie al estar ya a pocos centímetros del suelo. — Escuche a Luis ¿Esta aquí? Quiero verlo

 

— No Natalie, ya se fue, lo siento — Mintió Jorge con pena, viendo como Natalie finalmente tocaba el suelo.

 

— Pero… — Los ojos del experimento se llenaron de lágrimas, deseaba realmente ver a Luis pero algo en su interior le decía que todo era una mentira. — Esta bien…

 

— En diez minutos tendré que sacarte una muestra de sangre ¿De acuerdo Dos Cero Cuatro? Descansa mientras tanto.

 

Natalie asintió y solamente se acostó en el suelo ya acostumbrado a tener siempre encima las molestas cadenas que protegían a todos de ella y de sus impulsos felinos

 

Descansaba realmente poco pero eso era el principal motivo de su facilidad para dormirse, en menos de un minuto ya estaba hundida en uno de sus mas profundos sueños… aquellos que en realidad solo se trataban de recuerdos que ella siempre intentaba bloquear de su memoria.

 

En aquel tenue sueño se encontraba ella vestida en un uniforme escolar, sin poseer aquellas orejas y cola que tanto detestaba.

 

— No voy a dejar que te lleven —Musitó con suavidad a la vez que se abrazaba al cuerpo de un muchacho mas alto que ella, de tez morena y ojos oscuros.

 

— Ya déjame en paz Natalie, no te metas en mis asuntos — El muchacho se soltó del agarre de la chica. — Es algo inevitable y no quiero que tú intervengas.

 

— ¡Pero Luis!

 

— Ya déjame en paz Natalie, entiende que de todas maneras lo nuestro no se podría, este es mi destino, mi camino esta apartado del tuyo… tu sigue como si nunca me hubieras conocido.

 

— ¡No puedo ni quiero hacerlo! ¡Luis! ¡Te amo!

 

 

 

 

— Dos Cero Cuatro… despierta… necesito las pruebas.

 

Y finalmente el sueño había concluido así de rápido. Abrió lentamente sus ojos encontrándose con la mirada de Jorge.

 

— Dos Cero Cuatro… ¿Por qué lloras…? —Natalie solamente contuvo el llanto mientras se limpiaba las lágrimas con sus manos.

 

— No pasa nada Jorge… solo… me entro la nostalgia. — Extendió su brazo hacia el científico para que tomara las muestras que pedía. — Extraño mi vida normal… a mis padres… a mis amigos… quiero ser una humana y no un fenómeno. — Sollozo e inevitablemente gimió al sentir la aguja contra su brazo.

 

— Entiendo eso Dos Cero Cuatro, es normal que te sientas así y que quieras regresar pero no se puede, tú lo firmaste en tu contrato… no salir de aquí hasta que el experimento concluya.

 

– Pero Jorge… eso nunca pasara, escuche a los científicos el otro día… jamás encontraran la forma de regresarme a la normalidad… jamás seré libre… — y terminó por bajar la mirada emitiendo cortos sollozos.

 

— No seas pesimista Dos Cero Cuatro… algo harán para poder curarte y así puedas ser libre, si no… yo haré lo posible porque estés bien. — y concluyó sus palabras dándole un corto beso a la joven en la frente. Desde el inicio del experimento Jorge era quien se había hecho cargo de Natalie, y ya habiendo pasado un año le había sido imposible no haberse encariñado con el experimento, a pesar de que ya más de un rasguño había recibido por la chica.

 

— Ya no quiero que me expongan…

 

— Eso es imposible, nuestros experimentos son públicos y es importante que los mostremos a los estudiantes de todo el mundo, por eso viajamos.

 

— Me siento como un animal de circo… no me gusta Jorge… quiero que detengan esto.

 

— Dos Cero Cuatro… Por favor, llevamos haciendo esto desde hace un año, ya deberías estar acostumbrada.

 

— ¡Pues no me acostumbro! — Y concluyó sus palabras con un gruño y un mirar afilado hacia el científico. — Cada día estoy mas harta de todo esto, y juro que en la siguiente exposición yo no haré nada.

 

Jorge suspiró pesadamente, no discutiría por el momento con el experimento, no estando ella en esas condiciones.

 

— Jorge, el experimento tiene las toxinas animal elevadas, lo mejor será que te retires.

 

El científico le obedeció a su compañera y solo se alejo de Natalie.

 

— En media hora te traerán la comida, procura no dormirte para poder recibirla, sabes que los alimentos no se repiten y hay cierto horario para comer. — Y sin decir más palabras, cerró la puerta que mantenía presa a Natalie.

 

Natalie se tragó toda su ira y terminó por acorrucarse en un rincón, abrazándose a si misma y gimoteando un poco ante el dolor que le causaban las heridas en sus muñecas.

 

— Quiero irme de aquí — Musitó sin dejar de abrazarse ¿Cuánto tiempo mas seria presa de ese lugar? ¿Cuándo podría encontrar la libertad? — Luis… solo quiero verte — y cerró sus ojos, cayendo en un profundo sueño.

 

Al abrir los ojos nuevamente portaba el uniforme escolar, estaba sentada en un aula de clases, sin poseer aquellos rasgos felinos que la destacaban.

 

— Un estudiante de cada aula tendrá que formar parte de estos experimentos, ya tenemos una opción por aula pero si alguno quiere ser voluntario será bien recibido. — dijo con un tono neutro Jorge mientras examinaba a todos los alumnos.

 

Natalie miró hacia uno de los asientos de atrás, donde Luis miraba con tristeza el destino que le deparaba, él había sido el seleccionado para ser el cuerpo de experimento de aquella compañía de científicos.

 

— ¡Yo! — Rápidamente levantó la mano, sabia que renunciaba muchas cosas al ofrecerse como voluntaria, pero ya lo había pensado… no permitiría que el amor de su vida fuera un experimento.

— ¿Cuál es su nombre?

— Natalie Rogerth… y me ofrezco como voluntaria…

 

Hubo un largo silencio, nadie podía dar crédito en que alguien se ofreciera como voluntaria para aquellos experimentos, los científicos habían sido claros, las pruebas podían ser dolorosas y la vida del usuario podía peligrar… ¿Por qué se ofrecería sabiendo aquello?

 

— De acuerdo Natalie, entonces Luis Gareo queda descartado, por favor señorita Rogerth sígame.

Se paró de su asiento y miró con pena hacia atrás, donde Luis estaba, él evadió su mirada rápidamente y ella simplemente se encaminó a la salida sin poder despedirse.

 

Jamás volvió a ver de nuevo a Luis desde aquel día…                                     

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Author's Notes:

Bueno, decidí regresar a fanfic~ y espero disfruten esta historia ^^ un saludo

Author's Notes:

Bueno, decidí regresar a fanfic~ y espero disfruten esta historia ^^ un saludo

— Experimento Tres Tres Cero falleció

 

— Es una gran pena, todo parecía ir bien con ella

 

— Es muy extraño, no daba señales de enfermedad como los demás.

 

— ¿Quién le dará la noticia a la familia?

 

— Mandamos una carta y el dinero del seguro de vida.

 

— Tenía diez años ¿no?

 

— Era tan joven, creí que sobreviviría.

 

— Todos creíamos eso.

 

Natalie suspiró suavemente sin despegar la oreja de la pared, a veces solía aprovechar de su fino oído para darse cuenta de lo que pasaba en el exterior, y en ese momento escuchaba la platicaba de unos científicos que pasaban delante de su celda.

 

— Con que Tres Tres Cero…era solo una niña. — Suspiró con tristeza mientras se despegaba de la pared al escuchar que alguien iba a entrar.

 

— Dos Cero Cuatro, me contaron que ayer no cenaste ¿Te volviste a quedar dormida? — Natalie asintió. — Te dije que no te durmieras, es malo que te mal pases en las comidas, necesitas muchas fuerzas para que no te hagan mal los medicamentos que te pasamos.

 

— ¿Por eso murió Tres Tres Cero? ¿Por no comer bien? Everything about nails and manicure products Nails Trends

 

Jorge mostró una expresión de sorpresa al escuchar a Natalie.

 

— ¿Cómo sabes eso?

 

— Tengo mis maneras de enterarme de las cosas, lo hago por mis medios ya que tú jamás me cuentas nada.

 

— Ya veo.  — Suspiró pesadamente mientras comenzaba a preparar la inyección de la mañana. — En realidad por ahora estamos buscando la causa del porque falleció Tres Tres Cero, mostraba buena tolerancia a los medicamentos y siempre estaba llena de energías, ayer estaba como siempre pero cuando durmió dejo de respirar.

 

— Es una triste historia… tengo entendido que solo tenia diez años

 

— Así es, lleva aquí solo cuatro meses, seguramente sus padres quedaran devastados por la noticia. La muerte es algo a lo que nos enfrentamos día a día, lo sabes mejor que nadie.

 

Natalie suspiró tristemente mientras miraba a la nada, no tenia autorizado el poder conocer a otros experimentos pero recordaba vagamente que un día que la habían sacado a pasear conoció de vista a experimento Uno Cuatro Dos… un muchacho de su edad que también le estaban saliendo orejas y cola de gato, dos semanas después de verlo se entero que falleció a causa del medicamento, su cuerpo no pudo tolerar los cambios, jamás intercambio palabras con él pero sintió pena al enterarse.

 

— No te preocupes Dos Cero Cuatro, no dejaré que tú mueras.

 

— ¿Cómo estas tan seguro Jorge?

 

— Porque hasta el momento has sido la única que ha sobrevivido tanto tiempo, todos fallecían a la semana pero tú… ya has sobrevivido un año y tu cuerpo aun  no muestra daños por el medicamento.

 

— Como Tres Tres Cero.

 

Hubo un largo e incomodo silencio después de aquello, hasta que el científico se acerco a Natalie co jeringa en mano.

 

— Vas a sentir una incomodidad, intenta soportarlo. — Y finalmente introdujo la aguja en el cuello del experimento.

 

— Jorge… duele… duele mucho… duele mas que antes.

 

— Es que es un medicamento un poco mas espeso, pero tú soporta Dos Cero Cuatro, ya casi acabo.

 

Natalie apretó con fuerza los puños, respirando concierta pesadez mientras sentía aquel liquido entrar a su cuerpo quemándole por dentro.

 

— Ya… Basta… — Gimoteó al sentir que no podía soportar más.

 

— Listo — El científico suspiro al sacar la aguja. — Te dije que seria rápido, quizás sientas tus brazos o tus piernas adormecidas, es un efecto temporal… En media hora vendrán los estudiantes, así que mentalízate.

 

— Jorge…

 

— Dime

 

— ¿Por qué estas tan seguro que no moriré…?

 

El científico suspiró pesadamente, él en realidad no soportaría ver morir a aquella joven con la que ya se había encariñado, a quien veía como una hija… Era por eso que él era quien siempre se aseguraba de que medicamentos le daba a la joven y por supuesto, quien siempre le administraba el medicamento.

 

— Porque yo soy tu científico y no dejaré que ningún otro experimento mío muera

 

— ¿Tuviste otros experimentos?

 

— Así es… y todos murieron a la semana. — Y sin decir más palabras salió de la habitación, dejando completamente sola a Natalie.

 

— Me pregunto… Si Luis estuviera aquí ¿él hubiera sobrevivido? — Se quedó con la duda de lo que pudo haber sido de su novio si él estuviera en esa posición, y solo le quedo por acomodarse contra la pared, mirando hacia el techo con un gesto pensativo.

 

 

 

 

 

— Vamos a aumentarle el virus animal

 

— ¿Esta bromeando? —Jorge se mostró realmente molesto al escuchar a su jefe. — Esta tolerando perfectamente el medicamento así como esta, no pienso llevar su cuerpo a limites que no puede manejar, no quiero que ella muera así como los demás experimentos.

 

— Doctor Jorge, si no subimos la dosis solamente nos quedaremos estancados, ella no es tu mascota, es un cuerpo dispuesto a cualquier experimento que se nos antoje, necesitamos conocer su limite, provocar mas cambios, ver hasta donde pueden llegar sus habilidades.

 

— Ella es solo una jovencita, no tolerara tanto, pienso en realidad que el medicamento que le administramos diariamente es demasiado, yo iba a proponer que bajáramos un poco la dosis.

 

— Escúchame Doctor Jorge, todos los experimentos fallecían a las pocas semanas… pero Dos Cero Cuatro es especial, es la única que ha logrado sobrevivir, hay que explotar su cuerpo al máximo, no podemos desaprovechar esta oportunidad.

 

— Habla de ella como si fuese un objeto pero no entra en su mente que estamos tratando con personas.

 

Jorge poco a poco comenzaba a exaltarse, justo minutos antes le había dicho a su experimento que ella no moriría ya que estaba a su cargo y ahora su jefe le trataba de imponer una idea que podría matarla.

 

— Doctor Jorge — Le llamó uno de los científicos de menor rango.

 

— ¿Qué?

 

— El profesor y los estudiantes ya llegaron.

 

Suspiró pesadamente y sin concluir la conversación con su superior solamente se dirigió hacia la salida para encontrarse con el profesor que siempre era el guía en aquellas visitas escolares.

 

— Doctor, ¿Para que quería verme?

 

— Profesor, solo quería pedirle un favor antes de que comenzara la excursión.

 

— Si, dígame en que puedo servirlo.

 

— Por favor… con experimento Dos Cero Cuatro… utilice la voz solamente si es estrictamente necesario… ya no queda como segunda opción.

 

El profesor no entendía bien el porque de la orden pero solamente asintió.

 

— Bueno, si es todo lo que me quería decir, empezare con la guía, alumnos, por favor por aquí, pasemos primero por el experimento Cinco Siete Tres.

 

Y finalmente el grupo de estudiantes comenzó la excursión. El científico se encamino rápidamente hacia la habitación donde su experimento se encontraba presa, marco la contraseña en la puerta y finalmente ingreso al abrirse la puerta.

 

— Llegaron los estudiantes Dos Cero Cuatro, es hora de prepararse.

 

— No quiero…

 

— No me importa Dos Cero Cuatro, ven acá. — Y sin pedir permiso le puso la cadena en la cintura y finalmente en los tobillos. — Se que las cadenas te molestan, buscaré la forma de ponerte cadenas que sean cómodas ¿Si? Por ahora solo coopera, esto será rápido, cinco minutos, es todo lo que te pido.

 

Natalie clavó su mirada en los ojos del científico, ese día sus ojos se encontraban completamente vacíos y con una pizca de frialdad.

 

— No haré caso…

 

— Dos Cero Cuatro, no hagas tus berrinches por favor, solo cinco minutos ¡Chicos! ¡Súbanla! — y poco a poco las  cadenas comenzaron a elevarse con el experimento a la vez.

 

 

 

— Y llegamos al experimento mas especial del laboratorio, se trata del experimento Dos Cero Cuatro, voluntaria del Instituto Raziel es la única humana que se ha transformado en un hibrido y que has sobrevivido.

 

Las miradas se clavaron en el cuerpo inerte de Natalie, ella se mantuvo con la mirada en el suelo, su cabello negro le cubría el rostro y su cuerpo solo era sujetado por las cadenas.

 

— ¿Podemos ver la cara del experimento?

 

— Si claro, Dos Cero Cuatro, por favor, míranos un momento que necesitamos observarte.

 

Pero el silencio fue la respuesta para el profesor.

 

— Dos Cero Cuatro por favor obedece — Insistió pero la respuesta fue la misma. Olvidando por completo el pedido del científico, solamente presiono el botón que daría inicio a la voz que siempre obedecía Natalie.

 

— Natalie, por favor levanta el rostro, estoy aquí.

 

Pero para sorpresa de todos, Natalie quedó igual, como si ya hubiese muerto.

 

— pero que demonios, debió haber hecho caso.

 

— ¿Esa no era la voz de Luis? —Preguntó uno de los alumnos.

 

— Es verdad, es la voz de Luis, ¿Qué te parece? Tienen tu voz — Comentó uno de los alumnos a la vez que codeaba a uno de sus compañeros… que no era nadie mas y nadie menos que el mismísimo Luis.

 

Atrás de todos Luis observaba casi petrificado a aquella joven que se había sacrificado por él, un sacrificio que él consideraba innecesario y que siempre le había hecho sentir culpable.

 

— Natalie… ¿Qué te hicieron…? — Susurró al verla en aquel estado tan miserable, sumándole aquellas orejas y cola felinas.

 

— ¿Tu eres Luis? Entonces hazme un favor y dile a Dos Cero Cuatro que levante el rostro, seguramente te obedece a ti.

 

Luis dudo por un momento pero sus amigos lo aventaron hasta adelante para que dijera aquellas palabras, un encuentro después de un año… y tenían que verse en esas condiciones.

 

— Natalie — Dijo en un tono firme, y la primera reacción del experimento fue levantar las orejas. — Levanta… el rostro… — Y como lo esperaban, Natalie levanto el rostro, teniendo lágrimas en los ojos por haber escuchado aquella voz más real que nunca.

 

— ¿Luis…? ¿Dónde estas?— Comenzó a mirar a todos lados pero solamente se veía así misma por esos espejos, solamente podían verla de afuera para adentro pero no al revés.

 

— Bien, ya que vieron el rostro del experimento, sigamos.

 

— ¡No! ¡Luis! ¡No te vayas! ¡Te lo ruego! — Comenzó a moverse con fuerza aunque sus movimientos eran en vano al estar siendo suspendida por aquellas cadenas. — ¡Luis! — Pero en un atrevido esfuerzo, logró romper una de las cadenas que sostenían sus muñecas.

 

— rápido, estudiantes, evacuen el laboratorio— Ordenó el profesor.

 

 

 

 

— Tráiganme un tranquilizante. — Ordenó el científico mientras veía desde el suelo como su experimento seguía luchando contra las cadenas.

 

— ¡Luis! ¡No te vayas! — Volvió a gritar rompiendo la otra cadena, siendo ahora suspendida en el aire por las cadenas de su cintura y sus tobillos.

 

— Ten Jorge. — dijo Lucia mientras extendía una pistola al científico.

 

— ¡Ya Cálmate! — gritó el científico pero el experimento no obedeció, y cuando estuvo a punto de romper la cadena que le sostenía por la cintura, en un golpe preciso, el dardo tranquilizante dio justo en su brazo.

 

— Luis… no te vayas… — Musitó sintiéndose mareada y viendo cada vez mas borroso hasta que finalmente su cuerpo quedó colgando desde las cadenas.

 

— ¡Chicos! ¡Bájenla con cuidado! — Y aquellos hombres que se hacían cargo de las cadenas, comenzaron a aflojar las cadenas para bajar a la chica.

 

— Dos Cero Cuatro… ¿Por qué me haces todo tan complicado? — Musitó Jorge mientras quitaba las cadenas que sostenían a Natalie para finalmente acostarla en el suelo.

 

— ¿Cómo se encuentra el experimento?

 

— Esta bien, solo adormecida por el tranquilizante, reaccionara pronto… — El científico paso suavemente su mano por la frente de la joven, se veía bien, solo algo alterada a causa del reciente encuentro ¿Quién diría que se encontraría con aquel que era la principal opción de experimento antes de que Natalie se ofreciera?

 

— Luis — Musitó Natalie entreabriendo sus ojos algo adormilada.

 

— No Dos Cero Cuatro… No esta él aquí… por favor descansa…

 

Y por primera vez Natalie obedeció y solamente cerró sus ojos para comenzar a dormir profundamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

— ¡Acaba de ver lo que sucedió con Dos Cero Cuatro! ¡¿Y todavía me pide que le aumentemos la dosis?! Con todo respeto ¡¿Esta demente?!

 

— cálmate jorge, hasta parece que fue a ti a quien le dimos virus animal, y mi orden ya fue dictada, empezara el nuevo tratamiento a partir de mañana y por el bien de tu empleo mas te vale obedecerme.

 

Jorge se trago todo su coraje y solamente salio del despacho de su jefe dirección a su habitación, sabia perfectamente el peligro que seria aumentar la dosis del medicamento que le daban, podía hasta morir… y eso no era algo que planeaba ser testigo.

 

Tuvo que ser preciso con sus movimientos, eligió la hora en que debía actuar… las doce de la noche, cuando las cámaras serian apagadas por mantenimiento y los pasillos estarían desolados. Acomodó toda su papelería sobre su escritorio y caminó hacia la habitación de su experimento, esa noche Dos Cero Cuatro sería liberada por primera vez en un año.

 

Cuando llegó a la puerta de la chica miró a su alrededor, no había nadie, abrió la puerta y vio a su experimento acostada, mostrando cierta molestia en su rostro como si estuviera teniendo una pesadilla.

 

— Dos Cero Cuatro… Despierta — La nombró suavemente, Natalie tardo en reaccionar pero finalmente poco a poco fue abriendo los ojos.

 

— ¿Qué sucede…?

 

—Vamos a salir

 

— Pero es muy tarde… quiero dormir

 

— Obedéceme

 

Natalie hizo un corto puchero mientras se ponía de pie, no sabia realmente a donde iba, solamente fue siguiendo a paso rápido a su científico por los solitarios y oscuros pasillos del laboratorio.

 

— ¿A dónde vamos? Jorge

 

— No hagas mucho ruido, te voy a sacar de aquí.

 

— ¿De aquí? ¿De donde?

 

— Del Laboratorio

 

Y finalmente Natalie abrió los ojos con cierta sorpresa ¿Salir del laboratorio? ¿Aquella que había sido su prisión por un año entero?

 

— ¿Cómo?

 

— Tu vida corre peligro Dos Cero Cuatro, y yo te prometí que no morirías… ahora vamos.

 

Y finalmente, tras abrir una puerta dieron con la salida. La fresca brisa dio de lleno en el cuerpo de Natalie, hacia mucho tiempo que no veía aquel manto negro cubierto de pequeñas estrellas, había olvidado por completo la hermosura de aquella vista.

 

— Que bien se siente ser libre… — Suspiró suavemente mientras seguía caminando rápidamente junto con el científico hacia la calle.

 

— Ya no puedo seguir contigo Dos Cero Cuatro, ahora vete, corre.

 

— ¿Pero a donde debo ir?

 

— Eso no importa, solo escapa, vete lejos de aquí…

 

— ¿Qué pasara contigo? Eres mi científico, no quiero que te dañen.

 

— no me harán nada, se supone que ahora estoy creando mas de tu medicina al otro lado del laboratorio, las cámaras están apagadas y nadie me ve, no pueden culparme de tu huida, solo huye y jamás vuelvas.

 

Natalie clavó su mirada en Jorge, él siempre decía que era por ella que avanzarían grandemente en los avances científicos y ahora por ella abandonaba todo el trabajo de un año que había realizado con ella.

 

— Gracias Jorge… — Y tras sonreírle, con aquella velocidad que solo caracteriza a los felinos comenzó a correr hacia el norte sin detenerse.

 

— Gracias a ti… Natalie — Musitó, cuando de pronto comenzó a escucharse una fuerte alarma.

 

“Experimento Dos Cero Cuatro a escapado de su habitación, todas las unidades de seguridad rodeen el área”.

 

Jorge maldijo para sus adentros y solo le quedó por correr hacia la habitación de Natalie, llegando un poco antes que su jefe.

 

— ¿Qué demonios paso aquí? — Gritó Jorge haciéndose el completo ajeno a la situación.

 

— No tenemos ni la menor idea, al parecer escapo, pero no te preocupes Jorge, tus meses de trabajo no serán en vano, la vamos a encontrar.

 

Jorge sonrió para sus adentros, no desconfiaban para nada en él así que podía continuar con su trabajo tranquilo, sobre todo al saber que Natalie estaba a salvo…

 

 

 

 

 

— Jorge… — Musitó con pesar mientras veía hacia atrás sin dejar de correr, había alcanzado a escuchar aquella alarma y ahora le preocupaba el hecho de que su científico pudiera estar en problemas.

 

Al voltear hacia delante solamente vio una fuerte luz que iba hacia ella, un pitido y finalmente un golpe sonoro. El carro la había golpeado con fuerza, dejándola a ella ahora en el suelo e inconsciente.

 

— Maldición ¿¡A quien mataste Javier!? —gritó un muchacho de cabellos rubios, saliendo rápidamente del carro para ver a la joven.

 

— No fue mi culpa Leo, la tipa se atravesó como si nada. — Reclamó su hermano de ojos verdes, saliendo rápidamente del carro para ver a la victima. — Ya se, hagamos esto, tu la agarras, la subes al auto, la llevamos a un acantilado, allí la echamos y aquí nada paso.

 

— No digas estupideces Javier, ahora… ven a ver esto.

 

Javier obedeció y miró delante del auto donde estaba la chica inconsciente.

 

— Es solo una adolescente descarriada, seguramente esta ebria, dejémosla allí.

 

— ¿Por qué demonios esta disfrazada de gato?

 

— A mí que me importa Leo, vámonos ya.

 

— Déjame ver si entendí Javier, atropellas a alguien ¿y la dejas en el suelo?

 

— Te lo repito, la tipa se atravesó delante del auto.

 

— Ayúdame a levantarla, la llevaremos a casa.

 

Javier suspiró pesadamente mientras se acercaba a la chica, le estiro una de sus afelpadas orejas con la intención de quitarle el disfraz, pero se sorprendió al ver que por más que le estiraba simplemente no podía quitársela.

 

— ¿Cómo se pego estas orejas? No puedo quitárselas

 

Leo miró a su hermano con pesadez, pero él al intentar también quitarle las orejas tuvo la misma dificultad.

 

— Esto es raro Javier…

 

— ¡¿Qué demonios?! ¡La chica no tiene orejas humanas!

 

Leo rápidamente movió el cabello de la chica para toparse con la misma sorpresa de que efectivamente, la chica inconsciente no poseía orejas humanas.

 

— Esta chica es del demonio, vámonos de aquí Leo

 

— No Javier, vamos a llevarla a casa y rápido antes de que alguien nos vea.

 

Leo fue quien se encargo de cargar a la chica y ponerla en el asiento trasero del auto para finalmente sentarse en el asiento del copiloto.

 

— Dale Javier, arranca ya… — Y Javier obedeció aun sin quitarse la sorpresa de haber encontrado a un ser que él llamaría como un

Demonio.

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