Inazuma Eleven: la leyenda Dark Dragons (T1) by Ealyn

Fanfics en EspañolEl sitio de referencia de los fanfics en español, con miles de fanfics gratis y en español

 Inazuma Eleven: la leyenda Dark Dragons (T1) by Ealyn
Summary:

¡Primera temporada de la leyenda Dark Dragons! Aquí, el equipo Wolves debe abrirse paso entre los mejores equipos para ganar el torneo Fútbol Frontier, pero para ello deberán formarse y consolidarse como equipo.

--

Cristin no es en absoluto una chica normal: es semi-elfa, tiene una dragona blanca llamada Altaír y, además, vive con ello con toda naturalidad.

Pero no es arrogante, ni se aprovecha.

Le gusta mucho el fútbol, y el deseo de entrar en su propio equipo la lleva a formar al eleven llamado Wolves.

Pero lo que no se imagina es hasta dónde la llevará ese deseo...



Categories: CROSSOVERS, ANIME/MANGA, INAZUMA ELEVEN Characters: Ninguno

Generos: Fantasía

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 8 Completed: No Word count: 7500 Read: 793 Published: 12/03/2013 Updated: 27/09/2013
Summary:

¡Primera temporada de la leyenda Dark Dragons! Aquí, el equipo Wolves debe abrirse paso entre los mejores equipos para ganar el torneo Fútbol Frontier, pero para ello deberán formarse y consolidarse como equipo.

--

Cristin no es en absoluto una chica normal: es semi-elfa, tiene una dragona blanca llamada Altaír y, además, vive con ello con toda naturalidad.

Pero no es arrogante, ni se aprovecha.

Le gusta mucho el fútbol, y el deseo de entrar en su propio equipo la lleva a formar al eleven llamado Wolves.

Pero lo que no se imagina es hasta dónde la llevará ese deseo...



Categories: CROSSOVERS, ANIME/MANGA, INAZUMA ELEVEN Characters: Ninguno

Generos: Fantasía

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 8 Completed: No Word count: 7500 Read: 793 Published: 12/03/2013 Updated: 27/09/2013
Story Notes:

Os preguntaréis ¿qué demonios...? al ver la cantidad de cosas raras que es y pasan con Cristin. Pero es que procede de un libro que estoy escribiendo, y todos sus poderes y cosas raras salen de ahí, como un after-story o algo así.

El carácter enamoradizo de Cristin, combinado con su atracción natural élfica, la llevan a tontear con algunos personajes, pero ¡¡NO ES UN ROMANCE!! Solamente le añado algunas cosas que os podéis saltar si queréis, pues en el fondo no influyen en el desarrollo de la historia.

Story Notes:

Os preguntaréis ¿qué demonios...? al ver la cantidad de cosas raras que es y pasan con Cristin. Pero es que procede de un libro que estoy escribiendo, y todos sus poderes y cosas raras salen de ahí, como un after-story o algo así.

El carácter enamoradizo de Cristin, combinado con su atracción natural élfica, la llevan a tontear con algunos personajes, pero ¡¡NO ES UN ROMANCE!! Solamente le añado algunas cosas que os podéis saltar si queréis, pues en el fondo no influyen en el desarrollo de la historia.

Prólogo: la búsqueda by Ealyn
Author's Notes:

¡Aquí aparecen Cristin y Altaír por primera vez! He omitido el principio donde se presenta a Inazuma Japón, no me pareció importante para el resto de la historia.

Author's Notes:

¡Aquí aparecen Cristin y Altaír por primera vez! He omitido el principio donde se presenta a Inazuma Japón, no me pareció importante para el resto de la historia.

Cristin se irguió sobre su silla de montar mientras Altaír batía con fuerza sus gigantescas alas blancas para aterrizar en el campo tapizado de hierba de Inazuma Japón. Esbozó una amplia sonrisa al ver a Mark Evans, y no pudo evitar sonrojarse un tanto al ver a Blaze. Percival Travis, el entrenador, observaba desde el banquillo. Cristin tomó aire mientras bajaba de Altaír.

- Chicos, me gustó mucho jugar con vosotros el otro día. Gracias a vosotros sé en qué tipo de equipo quiero estar.

Axel soltó una suave carcajada.

- ¿Y cómo es ese equipo?

Cristin se acercó al chico y a Mark, que se encontraba a su lado.

- Muy parecido al estilo del Occult, pero con la disciplina y juego en equipo de la Royal Academy, tal vez con un toque de Zeus.

- Es decir, de arrogancia - tradujo Blaze. Cristin rio -. Pues me alegro que hayamos sido de ayuda.

- Sí, y no olvides llamarnos si algún día te apetece jugar al fútbol con nosotros - exclamó Mark.

- Por supuesto - Cristin subió al blanquísimo lomo de Altaír - en fin, ¡nos vemos!

La dragona blanca se despidió con un bufido amistoso y, cuando todos se hubieron apartado, despegó batiendo las alas con fuerza para vencer la gravedad. Cristin iba a echar de menos a esos chicos, a pesar de haber jugado solo un par de veces con ellos.

“¿Y qué vas a hacer ahora?” – la interrumpió la dulce y profunda voz mental de Altaír.

“Ayúdame a buscar jugadores para hacer un equipo.”

“¿Jugadores cómo?”

“Pues a mi estilo, no sé, ya me conoces. Para un equipo llamado… Wolves.”

“No está mal, me gusta. Pero… - le mandó un sentimiento a Cristin, un concepto.”

“Más tarde, pero creo que para eso necesitaremos un Fútbol Frontier y…”

“A Darkness. ¿Estás segura de llamarla a ella?”

“Es segura, cabezota, exigente y… oscura.”

Altaír soltó una bocanada de humo a modo de carcajada. No tardaron en encontrar a un chico alto y de pelo negro muy corto jugando al fútbol. El primer paso fue hacerle prestar más atención a Cristin que a los colmillos y garras de Altaír. Una vez el chico fijó sus ojos gris oscuro en los de ébano de Cristin, la chica tomó aire.

– Hola, me llamo Cristin.

– Hola – hizo él algo inseguro. Cristin supo que tenía que ir poco a poco, o el chico se acabaría perdiendo.

– ¿Cómo te llamas?

– Nick – hizo una pausa y pareció reaccionar de repente; meneó la cabeza y fijó en Cristin unos ojos seguros en que la chica supo que podía confiar – Nick Dar.

– Hola Nick, te hemos visto jugando al fútbol, y no juegas nada mal – él asintió –. ¿Juegas en algún equipo?

– No.

Altaír mandó un sentimiento divertido a su Jinete: el chico no hablaba por los codos, precisamente.

– En ese caso, ¿te gustaría formar un equipo conmigo?

La chica esperaba una respuesta igual de rotunda que la anterior. Sin embargo, el chico se quedó callado, y un brillo empezó a aflorar a sus ojos.

– Eres Cristin ¿qué más?

– Cristin nada más.

El chico sonrió. Al fin y al cabo no era tan frío y serio como Cristin había llegado a imaginar.

– Está bien, Cristin Nada Más, ¿cuándo empezamos a buscar jugadores?

Esta vez fue Cristin quien se quedó muda ante el chiste del joven. Nick se rio suavemente mientras esperaba una respuesta.

– Esto… pues ahora. Vamos, si quieres – la chica estaba demasiado sorprendida como para hablar tan claramente como solía.

El chico pasó el brazo sobre los hombros de Cristin, esperando un instante para que la joven se lo permitiese, y echaron a caminar (rodeando bastante a Altaír, que rio, divertida).

– ¿Pues por dónde empezamos?

– Hay otro instituto por aquí cerca, ¿verdad?

– Sí, bueno, cerca yendo en coche – dijo él, parándose.

“Pues llegaremos incluso antes” – Nick a punto estuvo de pegar un bote al oír a Altaír – “Encantada, Nick Dar. Soy Altaír, la dragona de Cristin. No me ha presentado porque esperaba a que lo hiciera yo.”

– Es blanca pero tiene carácter de azul – explicó la Jinete. La dragona soltó una bocanada de humo.

En cuanto reaccionó, Nick se acercó a la dragona y realizó una breve e improvisada reverencia.

– Encantado, Altaír.

– Altaír-elda, llámale de momento – le susurró Cristin.

– Encantado, Altaír-elda – se corrigió.

Ella asintió a modo de saludo.

“Venga, dejémonos de cortesías. Subid a mi lomo y vamos a buscar jugadores. Ah, y cuidado con mis escamas, cortan. Asegúrate de tocar sólo la silla.”

Ambos subieron al cuerpo casi luminoso de Altaír y se lanzaron en busca de los jugadores que formarían el equipo.

El equipo Wolves.

End Notes:

¡Ahora Cristin, Nick y Altaír van en busca de jugadores! ¿Con qué tipo de gente se encontrarán? ¿Esque conseguirán completar el equipo?

 

¡Espero vuestros comentarios! Consideraré con gusto aportaciones de sucesos, algún amorío e incluso de nuevos personajes, tengo algunos vacíos.

¡Nos vemos en el Capítulo 1!

End Notes:

¡Ahora Cristin, Nick y Altaír van en busca de jugadores! ¿Con qué tipo de gente se encontrarán? ¿Esque conseguirán completar el equipo?

 

¡Espero vuestros comentarios! Consideraré con gusto aportaciones de sucesos, algún amorío e incluso de nuevos personajes, tengo algunos vacíos.

¡Nos vemos en el Capítulo 1!

Regresar al índiceCapítulo 1: la preparación de un equipo by Ealyn
Author's Notes:

Cristin y Nick ya han encontrado jugadores. Pero ¿serán suficientes?

Capítulo de presentación y descripción de los personajes.

Author's Notes:

Cristin y Nick ya han encontrado jugadores. Pero ¿serán suficientes?

Capítulo de presentación y descripción de los personajes.

Cristin se apoyó en la pata delantera de Altaír, contando e identificando a los jugadores, que esperaban en silencio. Mientras Nick buscaba jugadores, Cristin había conseguido equipación. 

 - A ver, reparto de números. De momento sólo hay números hasta el once, así que nada de caprichos  - asintieron -. Uno.

Se acercó Marina Loiec, la que iba a ser la portera del equipo, recién llegada a  la secundaria, de aspecto más joven de lo que debía ser: pelo hasta la cintura, como el de Cristin, también castaño, de ojos algo más oscuros y sonrisa contagiosa. Recogió su camiseta de portera: toda la franja central era blanca, con los laterales y las mangas grises y unos pantalones a juego. Como en el resto de equipaciones, el escudo figuraba sobre el corazón: el rostro de un lobo con una media luna detrás.

- Dos.

Un chico también muy joven, hermano gemelo de Marina, Josh Loiec, avanzó, rojo como un tomate. A Cristin le recordó mucho a una simpática mezcla entre Austin Hobbes y Darren LaChance. La única diferencia con su hermana era que tenía el pelo corto y negro, pero más largo que el de Nick, y ojos grises.

Se le entregó su equipación: camiseta gris muy oscura, con el cuello y los pantalones grises. Las medias eran del mismo color de la camiseta pero, al contrario que la equipación de portería, contaba con una franja blanca en la parte superior que rodeaba el gemelo. En un par de casos las medias eran gris claro (como las que serían entregadas de Cristin y Haos).

- Tres - nadie contestó -. Cuatro

Un chico se acercó, pero Cristin no supo reconocerlo. Era rubio, de pelo desgarbado y ojos azules.

- Christian Géminis, centro - dijo él.

- Muy bien, Christian - le saludó la chica, haciendo entrega de la equipación -. Cinco.

Entonces avanzó un chico del mismo estilo que Christian, de ojos castaños y brazos fuertes, que casi superaba a Cristin en altura. La chica sabía su nombre, Víctor Tyron, pero el chico había insistido en que le llamasen Haos, sin que la capitana lo presentara nunca por su verdadero nombre.

- Seis.

Cristin tuvo un dejâ-vu: un chico exactamente igual que Christian reclamaba el número seis. El chico se dio cuenta y sonrió.

- Yo soy Jack Géminis - rio.

Entonces Cristin vio que tenía los ojos ambarinos en lugar de los azules de su hermano. Claro, qué original. Dos gemelos exactamente iguales apellidados Géminis. La chica estaba segura de que iban a ser de ese símbolo del zodíaco. Tras la sorpresa momentánea, Cristin prosiguió:

- Siete.

Avanzó hacia ella un chico curioso pero que reconocía bien: era el fichaje del club de atletismo del Raimon, Spike Thorne. Tenía el pelo pincho de color marrón claro, con la silueta de las formaciones rocosas de un Gran Cañón. Sus ojos verde cactus se clavaron en Cristin mientras recogía su equipación con una media sonrisa que la chica adivinó muy propia de él.

- Ocho - nadie -. Nueve.

Entonces fue el turno de Nick, y Cristin creyó ver perturbada su aparente impasibilidad.

- Diez.

- Tú - repuso Nick, sin pensárselo.

- Pero yo no soy delantera.

- Me da igual.

Como nadie decía nada más, Cristin volvió a guardar su equipación.

- Y once - no había nadie más. Eran ocho.

¿O no?

- Mío - se oyó exclamar una voz detrás del grupo.

Al volverse, descubrieron a una chica muy parecida a Cristin, con los ojos algo más oscuros, mechas más claras en el pelo y expresión desafiante.

- Soy Anne - cogió su camiseta y señaló el lobo dibujado-. Anne Wolve. No es exactamente "lobo", pero creo que me sirve.

End Notes:

Con la llegada de Anne, los lobos ya son nueve. Sin embargo, faltan dos jugadores. ¿Los conseguirá Cristin, o el sueño se desvanecerá antes incluso de formarse?

¡Lo sabremos en el Capítulo 2, allí os espero! 

 https://images3.wikia.nocookie.net/__cb20110512043022/es.warhammer40k/images/d/d2/Lobos_lunares.png

¡Os dejo el escudo de los Wolves, y sigo esperando aportaciones!

End Notes:

Con la llegada de Anne, los lobos ya son nueve. Sin embargo, faltan dos jugadores. ¿Los conseguirá Cristin, o el sueño se desvanecerá antes incluso de formarse?

¡Lo sabremos en el Capítulo 2, allí os espero! 

 https://images3.wikia.nocookie.net/__cb20110512043022/es.warhammer40k/images/d/d2/Lobos_lunares.png

¡Os dejo el escudo de los Wolves, y sigo esperando aportaciones!

Regresar al índiceCapítulo 2: el origen está en lo salvaje by Ealyn
Author's Notes:

Justo cuando Nick y Cristin creen ver su sueño cumplido, ven que faltan dos jugadores. Cuando la capitana consigue ayuda, la recibe en forma de enigma.

¿Cómo van a afrontar los dos capitanes (Nick y Cristin) este problema?

Author's Notes:

Justo cuando Nick y Cristin creen ver su sueño cumplido, ven que faltan dos jugadores. Cuando la capitana consigue ayuda, la recibe en forma de enigma.

¿Cómo van a afrontar los dos capitanes (Nick y Cristin) este problema?

Nick se recostó contra un muro, fastidiado, junto a Cristin, que pensaba, tranquila, sobre un banco. Los demás jugadores hablaban y se conocían unos metros frente a ellos. Capitana y sub-capitán se entendían sin necesidad de hablarse, incluso sin la capacidad mental de la chica. De repente, la chica dio un bote y sacó el móvil como desenfundando un arma. Buscó unos segundos en la agenda del aparato, y se lo colocó en la oreja. Nick la observó sorprendido, buscando adivinar con quién hablaba la curiosa chica.

- Hola, Mark. Por favor, pásame con el entrenador Travis - Cristin rio al ver la cara de sorpresa de Dar -. Buenos días, señor Travis. Tenemos un problema. El equipo está casi hecho...

- Tu equipo tiene un origen. Y ese origen se encuentra en lo salvaje.

Y colgó, dejando a la chica con las preguntas aglopadas en los labios. Ante la mirada interrogante de su compañero, sólo pudo soltar una frase:

- El origen... está en lo salvaje.

Pero el chico se quedó igual que su capitana. Ambos miraron a los "lobos", reunidos en el parque, jugando entre ellos imitando a los niños pequeños que jugaban en el tobogán. 

"Salvajes... sí, así somos los Wolves, pero... ¿el origen?" - se dijo Cristin.

"¿Será donde conocimos a Nick?" - intervino Altaír - "Se puede considerar que ese es el origen de los lobos. Lo que no entiendo es lo de que se encuentra en lo salvaje..."

Cristin se levantó y anunció a sus ocho compañeros que podían irse a sus casas, que quedarían al día siguiente al salir de clase en el mismo sitio. Pero no fueron tan tontos de irse así como así.

- ¿Qué ocurre, capitana? - inquirió Haos en voz de los demás.

- Sé cómo encontrar a los jugadores que nos faltan. Bueno, más o menos.

- ¿Más o menos? - se interesó Spike.

- Tengo un enigma: el origen está en lo salvaje. Y supongo que en ese origen están los jugadores que necesitamos...

Todos quedaron pensativos unos instantes, y fueron marchándose a sus casas. Nick se volvió hacia su capitana .

- ¿Vives muy lejos?

- Bueno... dormía en la sede de Ina... esto, de mi antiguo equipo, supongo que hoy dormiré en nuestra futura sede.

El chico no se dejó sorprender por el hecho de tener campo.

- Puedes venir a mi casa si quieres.

Cristin se sorprendió con la facilidad y soltura con que se lo había propuesto.

- Em... bueno, no hay problema. Aunque primero me gustaría ir a un sitio - Altaír aterrizó en un escondite tras unos árboles. De todas formas, ya no había niños -. ¿Vienes?

- No, prefiero ir a pie. Vivo a dos manzanas de aquí, en el número 38. Te esperaré en la puerta.

Así, se separaron, y Cristin pasó con Altaír por el lugar donde conoció a Dar, pero no encontró respuestas. Al llegar a la puerta de casa de Nick, la señora Dar la recibió cálidamente.

Cristin estaba correspondiendo a los saludos de la madre de Nick, cuando oyó algo. Era la televisión, sin duda, pero... La chica se precipitó hacia el comedor y miró la pantalla, en la que se veía correr un guepardo. Las neuronas de Cristin alcanzaron velocidades inhumanas.

- Nick... el origen de un jugador está en su parte salvaje... un guepardo... salvaje.

El chico pareció adivinar las insinuaciones de su capitana, y abrió unos ojos como platos:

- El Instituto Wild.

End Notes:

¿Cómo puede ayudar el Wild al Wolves?

¡Lo sabremos en el capítulo 3!

 

Y por favor comentad, 100 lecturas y 0 comments...

End Notes:

¿Cómo puede ayudar el Wild al Wolves?

¡Lo sabremos en el capítulo 3!

 

Y por favor comentad, 100 lecturas y 0 comments...

Regresar al índiceCapítulo 3: alguien ha soltado a los lobos by Ealyn
Author's Notes:

Cristin y Nick creen saber con certeza que Percyval Travis se refería al instituto Wild con su enigma, así que la chica, mientras los demás están en el instituto, va a hablar con el entrenador de este equipo, pero no se siente muy bienvenida.

No es conveniente enfadar un lobo, y menos a sus compañeros.

Author's Notes:

Cristin y Nick creen saber con certeza que Percyval Travis se refería al instituto Wild con su enigma, así que la chica, mientras los demás están en el instituto, va a hablar con el entrenador de este equipo, pero no se siente muy bienvenida.

No es conveniente enfadar un lobo, y menos a sus compañeros.

Cristin abrió los ojos lentamente, desacostumbrada a despertarse con la luz solar de frente. Se levantó poco a poco, dejando que la sangre le llegase a todas las partes del cuerpo, despertándolas y llenándolas de la vitalidad característica de la chica. La tensión repentina la dejó agarrotada un instante al distinguir una figura contrastada contra la luz de la ventana. Al segundo distinguió una media sonrisa que le sonaba mucho… la chica se relajó al instante:

– ¡Nick!

– Buenos días, bella durmiente. Una buena manera de despertarse, ¿eh?

– Depende de a qué te refieras – contestó ella, levantándose y arreglándose un poco el pelo ante un espejo –. Despertarse con la luz y calidez del Sol es una agradable manera de empezar el día – se detuvo y miró a Nick de arriba abajo por el rabillo del ojo –. Pero encontrarse un chico en tu habitación… no tanto.

El chico (como sabemos, de pocas palabras) se bastó con una carcajada. Echó a caminar hacia la cocina, adonde Cristin le siguió. Aunque la señora Dar no tenía muy claro haber acertado, lo hizo de lleno: unas deliciosas tortitas con sirope de caramelo esperaban humeantes sobre la mesa de madera lacada. Cristin comentó que era su desayuno favorito, y que su comida favorita en general era la carne casi cruda, a lo que Nick, por alguna razón, sonrió.

La chica se ofreció a acompañar a Nick al instituto, tras lo cual subió de un salto sobre Altaír.

Pequeña, no sé dónde está el Wild – reconoció la dragona blanca.

No te preocupes, pasaremos por la estación de tren a buscar billetes para los chicos, así de paso pregunto la estación y vuelas siguiendo la vía.

Perfecto.

Poco después, Altaír aterrizaba sobre el campo de hierba silvestre del Wild, interrumpiendo un entrenamiento y provocando algunas quejas que un latigazo al aire de la cola de la dragona acalló al momento. Cristin podía cambiar mucho cuando lo que pretendía era impresionar: bajó de su orgullosa montura con un grácil salto, y se posó en el suelo con la ligereza de una pluma. Haciendo caso omiso de los dieciséis jugadores que la miraban, contando a la chica, Cham Lion (camaleón), que la observaba con orgullo y admiración femeninos.

Cristin se plantó ante el entrenador del equipo, intentando mantener la compostura ante la figura de cavernícola que mostraba. No le pasó desapercibido el chico que se le puso al lado, a quien no prestó demasiada atención.

– Buenos días, entrenador del equipo Wild – empezó ella –. Mi nombre es Cristin, y soy la entrenadora y capitana de un equipo que…

Una sonora y, para Cristin, horrible risa la interrumpió.

Menudo entrenador – se indignó Altaír, resoplando.

– El entrenador dice que las mujeres no son para dirigir ni jugar al fútbol, sino que deben quedarse de gerentes o esposas para cuidar a los hombres que van al campo – tradujo el jugador. Tenía un extraño acento, en que Cristin no supo ubicar dónde estaba el cambio.

Una vez el entrenador dejó de reír, Cristin volvió a intentarlo:

– El equipo Wolves consta de tres chicas en su equipo. Si tan convencido está que las chicas no servimos para el fútbol, juegue contra nosotros. Aunque seamos solo nueve.

Soltó un gruñido, y el chico del acento se apresuró a traducir:

– Dice que no juega con chicas – una vez más, demasiado rápido para Cristin como para saber en qué era distinto su acento, pero se dio cuenta de que ahora ya no era tan pronunciado.

– Tiene miedo – Cristin se lo dijo al jugador, para que la frase causara más impacto en el hombre, que le lanzó un grito a la cara.

– Acepta tu desafío, “mujercita” – rio el traductor.

El entrenador se fue, caminando como un cavernícola y gruñendo maldiciones para las que Cristin no necesitaba traducción.

– Encantado, Cristin. Mi nombre es Adrian, Adrian Speed, delantero – se presentó el traductor, y le tendió la mano.

Por fin Cristin se dio cuenta: en las dos primeras frases que había dicho Adrian, estaba algo crispado, y añadía bufidos y soplidos a algunas letras al hablar, como bufó cuando su entrenador gritó a Cristin, pero luego, sobre todo al presentarse, cuando estaba más calmado, parecía ronronear. Y no le extrañó mucho: el chico era rubio medio castaño, de los que les cambia el color del pelo con las estaciones; de estatura mediana, dos orejas felinas sumergidas en el pelo, un pañuelo con estampa de piel de guepardo, ojos ambarinos y nariz negruzca y algo chata, como de gato, que complementaba con unos blanquísimos colmillitos.

– Encantada, Adrian – le estrechó la mano.

– Perdona a mi entrenador, las mujeres le gustan en su sitio y los hombres en el campo. De hecho, para que aceptara a Cham Lion, ella tuvo que aceptar que la tratara como a un chico más. Tiene que esconder el espejo cada vez que ve al entrenador – se rio con un agradable ronroneo que gustó mucho a Cristin.

– No pasa nada, hay mucha gente con esa opinión. Bueno, vuelvo de aquí a un rato – se dio media vuelta y subió sobre Altaír, que despegó al momento.

– Y yo que pensaba hablar de su dragón… – comentó Speed. Cham, a su lado rio. Otros no tardaron en acercarse a hablar sobre ello (recordemos que un dragón no es algo que se vea todos los días, incluso siendo jugador del Wild es algo que impresiona…).

Así fue: a las seis de la tarde ambos equipos estaban ya colocados en sus respectivos lugares en el campo. A decir verdad, los Wolves, que apenas conocían a Cristin (entre ellos sí, pues habían ido juntos hasta el Wild), no necesitaron una palabra: todos se colocaron en la posición que mejor se les daba:

Portería: Marina Loiec

Defensa: Spike Thorne, Josh Loiec

Centro del campo: Nick Dar, Cristin, Anne Wolve

Delantera: Jack Géminis, Haos, Christian Géminis

 

Sonó el silbato, y Haos se lanzó escopeteado con el balón pegado a los pies, y seguido por los gemelos. Avanzaban de una forma sencilla, pero no por ello fácil de realizar: si un rival se acercaba por su derecha, Haos pasaba a Jack, que se encontraba a la izquierda, y éste se lo devolvía, y viceversa. No tardaron en plantarse ante la portería rival. Haos levantó el pie, acumuló fuerzas, y…

– ¡Capitana!

Chutó un hermoso trallazo… en dirección opuesta; él y los gemelos se dispersaron, llevándose consigo a los defensas rivales y abriendo una brecha en el centro del campo. Con una persona sola en él.

Cristin recogió el balón y emprendió su propia carrera. Sintió un leve tirón en el pelo; este se volvió algo más claro y fino. De repente se sintió muchísimo más ligera y, al sentir un cambio en su visión de los colores y las formas, supo que sus ojos ya no eran castaños, sino ambarinos. Porque Cristin no dejaba de ser semi-elfa. Corrió unos metros más, dio una voltereta hacia atrás y chutó.

End Notes:

Ya, ya lo sé: ¡Ealyn, no termines así los capítulos! Bueno, ¡es lo que hay por ahora!

Cristin se ha metido en un partido del que no sabe cómo saldrá: son sólo nueve jugadores, nunca han jugado juntos, apenas se conocen, y el entrenador del Wild la humillará eternamente si pierden.

¡Pero lo dará todo!

Veremos el desenlace de este difícil partido en el siguiente capítulo! (ah, y acordaros bien de las frases del título del capítulo y de las notas iniciales; ¿quién sabe? a lo mejor hasta las dice alguien... que no os esperáis)

Y a ver si hay algún comentario, ¿eh? No sé, me hace ilusión tener alguno.

¡Nos vemos!

End Notes:

Ya, ya lo sé: ¡Ealyn, no termines así los capítulos! Bueno, ¡es lo que hay por ahora!

Cristin se ha metido en un partido del que no sabe cómo saldrá: son sólo nueve jugadores, nunca han jugado juntos, apenas se conocen, y el entrenador del Wild la humillará eternamente si pierden.

¡Pero lo dará todo!

Veremos el desenlace de este difícil partido en el siguiente capítulo! (ah, y acordaros bien de las frases del título del capítulo y de las notas iniciales; ¿quién sabe? a lo mejor hasta las dice alguien... que no os esperáis)

Y a ver si hay algún comentario, ¿eh? No sé, me hace ilusión tener alguno.

¡Nos vemos!

Regresar al índiceCapítulo 4: ¡No estoy sola! by Ealyn
Author's Notes:

Todo el mundo tiene secretos, por una razón u otra. Unos, para poder presumir de lo que tienen; otros, para no presumir de nada. Pero, ¿qué pasa con esos secretos si eres capitán de un equipo y no tienes más elección que mostrarlos?

Cristin no es sólo Jinete, ni tampoco sólo semi-elfa. Sus compañeros no sabían de nada más que de su dragona, Altaír, pero sin embargo se transforma en elfa nada más recibir el balón en su primer partido.

¿Abrirá Cristin su corazón? ¿A quién? ¿Qué otro secreto esconde Cristin bajo su aparente perfección? No le termina de gustar ser así, por pura empatía, ¿o será por algo más? Está harta: tiene dragón, es semi-elfa, y además...

Author's Notes:

Todo el mundo tiene secretos, por una razón u otra. Unos, para poder presumir de lo que tienen; otros, para no presumir de nada. Pero, ¿qué pasa con esos secretos si eres capitán de un equipo y no tienes más elección que mostrarlos?

Cristin no es sólo Jinete, ni tampoco sólo semi-elfa. Sus compañeros no sabían de nada más que de su dragona, Altaír, pero sin embargo se transforma en elfa nada más recibir el balón en su primer partido.

¿Abrirá Cristin su corazón? ¿A quién? ¿Qué otro secreto esconde Cristin bajo su aparente perfección? No le termina de gustar ser así, por pura empatía, ¿o será por algo más? Está harta: tiene dragón, es semi-elfa, y además...

El mundo pareció detenerse. El balón, envuelto en llamas azules, había entrado limpiamente en la portería, pero nadie movía un músculo. Cristin intentó disimular, volviendo a su forma humana rápidamente, pero llos del Wild la habían visto. Sin embargo, el resto de los Wolves parecieron ajenos a la incapacidad de su rival. Celebraban el gol, una vez recuperados de la sorpresa de que el portero rival no se hubiera movido.

Todos excepto uno. Anne Wolve miraba fijamente a Cristin, con el ceño fruncido y abiertamente desconfiada.

Nick fue el primero en dejar de celebrar. Con una media sonrisa, y a falta de la afectada capitana, el centrocampista indicó a sus compañeros que volvieran a su sitio.

el partido se reanudó, pero el ritmo de juego había cambiado radicalmente: el Wild, algo amedrentado, no jugaba al máximo. Por otra parte, el Wolves aprovechaba para aprender el juego los unos de los otros, lo que hacía del partido un entrenamiento aparente; Cristin no podía evitar que se notase, estaba cohibida, cada vez que recibía el balón lo pasaba rápido o se lo dejaba quitar. Quería que pareciera que aquello había sido un atisbo de supertécnica, y no lo que realmente había sido. Recetas de comidas rapidas y fáciles de preparar, con ingredientes ecónomicos y baratos Comidas rápidas

Así, llegó la media parte.

Todos fueron a sus banquillos, menos Cristin y Nick. Ella miraba el campo, a saber qué cantidad de emociones la recorrían entonces en su interior. Nick, por su parte, parecía indiferente a Cristin. Se acercó al balón, abandonado en el campo, y lo cogió.

Cristin no lo vio venir: un increíble trallazo le encajó en todo el estómago, haciéndole soltar un gemido ahogado. Cayó al suelo pesadamente, provocando un nuevo grito a medias. Altaír, en una esquina del campo, soltó un gruñido de advertencia que nadie más oyó, pero Nick fue consciente de la azulísima mirada que ésta le clababa en el cogote. Ambos equipos estaban demasiado lejos y de espaldas como para percatarse de nada.

- ¡Pero qué demonios estas...!

- ¿Que te pasa a ti? - le interrumpió Nick. Cristin lo miró desde el suelo - ¿Te crees que no lo sabemos? Cambiaré la pregunta: ¿por qué desconfías de tu propio equipo?

Los Wolves lo oyeron y se acercaron.

- ¿Qué sabeis? - dijo ella, sorprendida y con un brillo de temor en los ojos.

- Cristin, no hay nada de malo en ser medio elfa - respondió Nick.

- No es que sea algo malo. Es que... a nadie le gusta ver que alguien tiene las habilidades más altas que él ya por defecto, como a nadie le gusta empezar una partida de cartas con una más, o una carrera con penalización. No quiero que os sintáis mal.

- Inútil - soltó Anne. No dio más explicaciones.

- Vale, creo que sé a que te refieres - tanteó Haos -. Pero a nosotros no nos importará, o al menos dejará de parecernos raro. Al poco, cuando tengamos plantilla y equipo oficiales, los demás equipos te conocerán. Pero ¡que se aguanten! Si unos tienen a Blaze, y otros, un controlador mental, nosotros tenemos a nuestra capitana semi-elfa.

- Entonces... - empezó la chica, todavía en el suelo. El árbitro llamó a los equipos al campo.

- No te cortes - dijo Nick, pasándole el balón al árbitro.

Empezó el segundo tiempo. El Wild se había recuperado tras la retahíla de rugidos de su entrenador, y el delantero Adrian atravesó la línea de defensa en unos segundos. Se creía solo ante la portera Loiec... Cristin apareció casi de la nada, con los ojos notablemente amarillos y (para desconcierto de quienes lo vieron), unos afilados colmillos asomando de sus finos labios.

Entonces se dio algo increíble. Era un uno contra uno inolvidable; dos criaturas de tremenda velocidad, técnica, ligereza y fiereza se encontraron en el campo, con el balón debatiéndose en ambos, como un guijarro dentro de un motor, como si lo hubieran atrapado y no pudiera salir de ahí.

Adrian reanudó la carrera. El guepardo y la semi-elfa embestían el uno contra el otro, en un irrepetible espectáculo. Finalmente, Cristin consiguió ponerse delante de Speed, deteniéndolo. Ambos se quedaron quietos, jadeando.

- Te superaré - sonrió Adrian.

- ¿Tantas ganas tienes, gatito? - el guepardo la miró sin comprender, pasando por alto la pulla. Ella echó a caminar, sin tocar el balón, hasta estar detrás de Speed, lo suficientemente cerca como para hablarle al oído - Pues ya está, me superaste. Pero te olvidas de algo -echó a correr -. ¡No estoy sola!

Una velocísima sombra apareció ante el sorprendido quepardo.

- ¿Pero qu...? - Adrian no pudo terminar, pues Nick le había robado el balón y corría junto a Cristin.

A unos minutos del final, Adrian consiguió llegar al área. Saltó muy alto, y dio una voltereta hacia atrás; el balón salió disparado hacia Marina.

- ¡Tiro Dinamita! Te veo muy mona y delicada como para pararte eso. ¡Mejor apártate y déjame marcar!

Marina chilló, aparentemente muy enfadada. El grito se prolongaba, augmentaba en intensidad, y todos en el campo empezaron a asustarse; el pelo de la niña se revolvía como en medio de un tornado, y sus ojos se habían vuelto blancos como la cal. Entonces sucedió.

El grito se volvió bruscamente aún más intenso, de película de terror, y una ninfa de aire, al parecer furibunda, interceptó el balón. El Tiro Dinamita surtió su efecto, y la explosión acalló todos los demás sonidos. El polvo parecía no posarse nunca para los paralizados jugadores de ambos equipos. Finalmente fueron capaces de ver qué había detrás.

Marina Loiec asía el balón con una mano extendida. El otro brazo reposaba en su costado y, junto a la dura expresión de la portera y el polvo disipándose a su alrededor, le daba un aspecto impresionante.

- Tú asegurate - murmuró ella. A pesar de eso, el silencio regnante le permitió ser oída - de cuidar lo que dices.

El sonido del silbato del árbitro rompió el silencio, pero nadie pareció reaccionar al momento. Al final, los nueve lobos se abrazaron, eufóricos. Josh Loiec dijo lo que todos esperaban oír:

- ¡Hemos ganado!

End Notes:

Que mona es Marina, ¿eh? Bueno, ya iremos conociendo a los jugadores más a fondo.

¡Los lobos han ganado! A pesar de las expectativas, han ganado. Superada la prueba, ¿cómo conseguirán los jugadores?

¡Nos vemos en el capítulo 5!

End Notes:

Que mona es Marina, ¿eh? Bueno, ya iremos conociendo a los jugadores más a fondo.

¡Los lobos han ganado! A pesar de las expectativas, han ganado. Superada la prueba, ¿cómo conseguirán los jugadores?

¡Nos vemos en el capítulo 5!

Regresar al índiceCapítulo 5: la personalidad de un equipo by Ealyn
Author's Notes:

A pesar de que no ha sido un partido demasiado bueno, los Wolves han conseguido ganar. En este capítulo veremos cómo ayudará el Wild al Wolves y qué significaba realmente el enigma de Percival Travis.

Author's Notes:

A pesar de que no ha sido un partido demasiado bueno, los Wolves han conseguido ganar. En este capítulo veremos cómo ayudará el Wild al Wolves y qué significaba realmente el enigma de Percival Travis.

Cristin sonrió, muy contenta. No se esperaba que fueran a ir tan igualados, y menos que ganaran. Un escalofrío en la base de la nuca le indicó que dos pares de ojos la observaban. Se volvió. Adrian la miraba, sonriente. A su lado, un compañero también la observaba, pero notablemente serio. La chica iba a decir algo, pero fueron ellos los que se acercaron primero. Speed tomó la palabra:

 

– Hey, no juegas nada mal.

 

– Lo mismo digo, Adrian.

 

El chico volvió a ronronear, y Cristin sonrió. Le ponía de buen humor oír aquel sonido.

 

– Él es Steve Eagle – dijo el guepardo. Cristin le saludó con un asentimiento, al que el chico respondió.

 

Se trataba de un chico tan curioso como el resto de su equipo, atractivo como pocos. Tenía los ojos ambarinos como los de Adrian, pero parecían ser tan profundos y brillantes como un pozo de miel, y la cara salpicada con algunas cicatrices. Su pelo, corto y castaño, quedaba casi del todo cubierto por una capucha sujeta a la cabeza por unas gafas de aviador. Un pico de águila asomaba bajo la capucha. Cristin lo estudió a conciencia con la mirada. Tenía las piernas de alguien que debía saltar mucho, y un destello guerrero en los ojos. Le cayó bien.

 

Adrian retomó la palabra, con un tono algo nervioso en la voz, de forma que Cristin volvió a dirigir la mirada hacia él.

 

– Nos gustaría… Jugar en los Wolves. ¿Podríamos…?

 

Cristin se sintió muy alegre. ¡Por fin iban a ser once! En un impulso por abrazar a los dos chicos, les estrechó la mano con fuerza.

 

– ¡Por supuesto! Vamos a hablar con vuestro entrenador.

 

Así lo hicieron. El hombre reconoció su derrota, y aprobó la transferencia de jugadores, pues tenía el banquillo lleno. Entregó la ficha de ambos a la capitana de los lobos.

 

Cristin se acercó a sus compañeros.

 

– Chicos, os presento a nuestros últimos fichajes, Adrian Speed y Steve Eagle.

 

– ¿No es un poco raro que un supuesto guepardo y un supuesto águila pasen a considerarse lobos? – sonrió Haos. Se oyeron algunas risas.

 

– Supongo que sí – dijo Eagle, hablando por primera vez con una voz que destilaba firmeza –. Pero nos ha sorprendido mucho vuestro estilo de juego; a pesar de que nunca habíais jugado juntos, habéis logrado ganarnos, aunque fuera por la mínima. E impresionáis – concluyó con una sonrisa irónica.

 

– Pero, Cristin – inquirió Josh Loiec –: ¿cómo podía saber el señor Percival Travis que iba a pasar esto?

 

– No lo sabía – intervino Nick –. Sólo nos aconsejó que buscáramos bien.

 

– Lo que nos dijo fue – prosiguió la capitana – que el origen del equipo Wolves era la parte más esencial del jugador: la pasión, la fiereza, la fuerza desatada, pues fue lo que Nick y yo buscábamos al reclutar jugadores. Si faltaban jugadores así, sólo teníamos que ir a quien ya los había encontrado; es decir, al Wild.

 

Se hizo un pequeño silencio y, cuando Cristin se marchó un momento, se desataron algunos murmullos. La chica volvió con las equipaciones en las manos. Adrian Speed cogió el tres, mientras que su compañero cogió el ocho restante.

 

– Pues nada; Adrian, Steve – dijo Cristin, solemne –, bienvenidos. Y ahora, siendo viernes… ¿qué os parece si pasamos un rato todos juntos?

 

Se hizo un significativo silencio, acompañado por las extrañadas miradas de los lobos. Cristin sonrió, y Nick no tardó en identificarla como una sonrisa peligrosa. La chica sacó de su bolsillo once entradas de cine. La confusión fue total: tras un primer silencio, todos estallaron en preguntas y comentarios. Una vez se calmaron, la capitana volvió a tomar la palabra.

 

– Vamos a ir a ver una película, a pasear un poco y a cenar algo, ¿vale?

 

– Pero… – consiguió pronunciar la pequeña Marina – ¿cómo…? ¡Son once entradas! ¿Cuánto te han costado?

 

– Eso no es lo importante. Lo único que os diré es que no puedo llegar a cargar con la cena, así que…

 

– No pasa nada, pueden venir a mi casa – dijo Nick –. A mi madre le gusta la idea de llevar a mi equipo.

 

Le dedicó una media sonrisa a Cristin, quien se la devolvió con una alegre mueca.

 

– Entonces – alzó la voz Haos, dando una palmada para sobreponerse al murmullo general y acallarlo –, todo solucionado, ¿no?

 

– Sí – asintió la capitana –, quedaremos en la parada del tren y… Espera, no. Nos falta un pase para el tren. – Cristin recordó que había cogido nueve tarjetas, cogiendo una más por si acaso, pero ahora iban a ser diez los que fueran en tren. Sonrió, prediciendo la reacción de sus compañeros al oír la pregunta que iba a formular: – Venga, ¿quién se viene conmigo?

 

– ¿¡Qué!? – soltaron todos… menos Anne, que desde el principio había quedado rezagada en un rincón, con cara de mal humor. Marina Loiec la vio, y decidió hablar luego con ella.

 

Cristin echó un vistazo alrededor.

 

– ¡Nick, conmigo!

 

– ¿Y eso? – preguntó Nick, como siempre de apariencia impasible.

 

– Venga ya, fuiste el segundo miembro y eres el sub-capitán. Te vienes conmigo, y no se hable más.

 

Al contrario de lo que ambos esperaban, todo el equipo pareció conforme. Dos manos se levantaron. Pero se trataba solamente de una persona, Haos, que se enrojecía, impotente, mientras los gemelos Jack y Christian le mantenían los brazos en alto.

 

– ¿Qué ocurre? – sonrió Cristin ante la curiosa escena. No pudo evitar pensar que los tres estaban muy monos, a cada cuál mas rojo.

 

– Es que le gustaría…– empezó Jack.

 

– “Nos” gustaría – le corrigió su hermano.

 

– Nos gustaría tocar al dragón.

 

La capitana no pudo evitar reír, lo que aligeró un poco la vergüenza de Haos y los Géminis.

 

– ¡Por supuesto, chicos! De hecho, todos podéis, incluso los compañeros del Wild – dijo, alzando un poco la voz para que estos la oyeran –. Pero por turnos. No la agobiéis. Y los turnos los indica ella. Id de tres en tres, ¿vale?

 

Un extraño silenció cayó sobre el campo, intentando todo el mundo (menos Cristin y Nick) comprender a qué se refería la chica con que sería la dragona quien eligiera los grupos. Altaír se levantó de su cómodo rincón junto al campo y se dirigió con paso tranquilo al centro de este.

 

Bien. Mi nombre es Altaír – transmitió –. Me parece un poco incómodo lo de los grupos, así que por favor jugad o entrenad de mientras, ya os avisaré. Los primeros en venir serán Haos, Jack Géminis y Christian Géminis. Formad los grupos y – rio con el típico ronroneo propio de su raza – podéis cerrar la boca.

End Notes:

Reconozco que es un capítulo algo vacío, pues me gustaría dejar claro el rumbo de la historia antes de empezar con los capítulos contundentes y en los que pasan más cosas. No tardaremos mucho en llegar ahí.

¡Gracias por las 400 lecturas! Sin duda alguno de esos 400 debe seguir la historia... pues aquí un mensajito para esos:

Gracias por molestaros, por esperar pacientemente la llegada de un nuevo capítulo, por intentar entender todas las locuras que pasan. Por supuesto, si tenéis cualquier duda, petición, etc que no podáis poner en los comentarios (porque no tenéis cuenta, porque os da corte, etc) siempre podéis mandarme un correo a [email protected]

End Notes:

Reconozco que es un capítulo algo vacío, pues me gustaría dejar claro el rumbo de la historia antes de empezar con los capítulos contundentes y en los que pasan más cosas. No tardaremos mucho en llegar ahí.

¡Gracias por las 400 lecturas! Sin duda alguno de esos 400 debe seguir la historia... pues aquí un mensajito para esos:

Gracias por molestaros, por esperar pacientemente la llegada de un nuevo capítulo, por intentar entender todas las locuras que pasan. Por supuesto, si tenéis cualquier duda, petición, etc que no podáis poner en los comentarios (porque no tenéis cuenta, porque os da corte, etc) siempre podéis mandarme un correo a [email protected]

Regresar al índiceCapítulo 6: Un rato juntos, pero siempre equipo by Ealyn
Author's Notes:

¡Siento haber tardado tanto! Ahora subire un par o tres capítulos, no os lo vais a creer pero en vacaciones estoy más ocupada que en el instituto, y además tengo mucho trabajo haciendo comisiones de dibujos y con mis Fanloids etc.

 

Bien, aquí, los once "lobos" se van un poco de fiesta, y se conocerán un poco más entre ellos, de la misma forma de que Cristin intentará perder el miedo a mostrarse como es.

Author's Notes:

¡Siento haber tardado tanto! Ahora subire un par o tres capítulos, no os lo vais a creer pero en vacaciones estoy más ocupada que en el instituto, y además tengo mucho trabajo haciendo comisiones de dibujos y con mis Fanloids etc.

 

Bien, aquí, los once "lobos" se van un poco de fiesta, y se conocerán un poco más entre ellos, de la misma forma de que Cristin intentará perder el miedo a mostrarse como es.

Cristin aseguró las correas de la silla trasera de Altaír. Ella misma nunca las usaba, pues no le parecía cómodo para dar las vueltas y saltos que le gustaba realizar sobre su dragona, pero confiaba plenamente en su capacidad protectora, así que decidió ponérselas a Nick. Éste apoyó un pie sobre la rodilla de Altaír, y subió a la silla de un salto. Cristin le colocó y aseguró los estribos, que servían más que nada para asegurar que el Jinete no saliera despedido, y le ayudó a colocarse la correa de la mano derecha, pues con la izquierda el chico no era capaz de manejar las cinchas con soltura. Luego, subió de un salto sobre su dragona y se despidió con un gesto mientras la blanca despegaba.

 

Nick sintió que todo daba vueltas y, a pesar de estar atado a ellas, cogió las correas con fuerza. No tenía miedo, pero era algo a lo que no estaba acostumbrado. Al batir de las alas de Altaír, una especie de pantalla de viento se había formado en torno a ellos, como si se hubieran metido en el centro de un tornado. La dragona se inclinó hacia arriba, y aceleró. Desde luego, pensó Nick, aquello desde fuera se veía menos agitado. Empezaron a dolerle las orejas, y antes de que se diera cuenta, entre tosidos, habían atravesado una nube.

 

– Cristin, no me encuentro bien – le hizo saber.

 

Ella no se volvió, pero le cogió una mano y se la puso alrededor de la cintura. El chico, temeroso, hizo lo mismo con la otra mano.

 

– Vale, esto es por la poca presión. No te preocupes, se te pasará. Recuéstate y disfruta del paseo. Altaír ya vigila que no vayamos demasiado alto, hoy las nubes están bajas y hemos podido superarlas. Si ves que empeoras, avísame y bajamos. Y si te mareas, por favor avisa, no quiero que llueva algo que no sea agua.

 

Nick consiguió soltar una leve carcajada. Por suerte, no se mareaba con frecuencia. Altaír se colocó de nuevo horizontal, y el chico se sintió el dueño del mundo. Le invadió una profunda tranquilidad, se recostó sobre Cristin y cerró los ojos.

 

Los demás lobos, a pie, ya se habían puesto en marcha antes de la partida de los capitanes. Todos conversaban alegremente, y unos pocos comentaban con Adrian y Steve las tecnicidades del torneo Frontier, con el que muchos soñaban. Pero Anne, aunque no rezagada, estaba callada y pensativa. Marina se le acercó.

 

– ¿Qué pasa, Anne? – preguntó con gesto preocupado.

 

– Nada importante – intentó dejarlo así, y Marina a punto estuvo de dejarla, pero, tras una larga pausa, prosiguió –. Primero era que… es que la capitana… no sé, a ver, se hace muy raro. Todo debería ser no creérselo, y sin querer, acabas aceptándolo, que es la forma más fácil de asimilar algo, pero…

 

– Sí – comentó Marina –. Pero, ¿sabes qué creo? – ante la mirada interrogante de Anne, prosiguió – Que quiere que la tratemos como si fuera normal. Porque debe ser incómodo que todos te miren raro, ¿no crees?

 

Anne asintió.

– Ya lo sé, ya voy intentando aceptarlo. Pero lo que me inquieta es que hay algo más – Marina la miró sin entender –. ¿No te fijaste? Cuando le dijimos que lo sabíamos todo, ella pareció asustarse, y luego cuando le dijimos lo de la semi-elfa se relajó. ¿Por qué…?

 

Marina la miró, y sonrió. La abrazó con fuerza.

 

– ¡Tranquila, Anne! Luego se lo preguntamos a Nick, tal vez lo sepa como sabía lo otro, pero por ahora pásalo bien. ¡Mira qué mono es Eagle!

 

Y la empujó contra el águila. Anne, como Marina había esperado, consiguió frenar lo suficiente para transformar el choque en un ligero empujón. Steve se volvió, sorprendido.

 

– No, yo, o sea, Marina, esto… – la chica sintió como su bronceada piel se tornaba rosada.

 

Él le sonrió.

 

– No pasa nada, mujer. Venga, únete a nosotros. ¿Qué equipo crees que ganará el Fútbol Frontier?

 

Marina observó cómo Anne iba relajándose a medida que mantenía un debate sobre el favorito de ese año. Ella aseguraba que ganaría la Royal Academy, con su disciplina, estrategia y fuerza explosiva, y Adrian y los Géminis la apoyaron. Por otro lado, Haos, Eagle y Spike sostenían que sería el Zeus, con su juego que Haos definió como “cortante y letal como una daga”, quien ganara ese año.

 

Los chicos y Altaír llegaron simultáneamente, pues Cristin le permitió a Nick un viaje tranquilito. La chica bajó primero de un salto, haciendo gala de su agilidad y gracilidad. Una multitud empezó a formarse alrededor de ellos mientras la semi-elfa atendía a Nick. Cristin, a pesar de ignorar a la multitud, se encontraba nerviosa, algo que se reflejaba en Altaír, que clavaba las garras en el suelo de tierra cercano al centro comercial al que habían ido. Al bajar, Nick tranquilizaba a la chica con palabras al oído. La dragona dio un toque a su Jinete con el morro y despegó.

 

Cristin era consciente de que se habían tomado fotos y vídeos. Nick le había dicho que eso era bueno, que la gente debía conocer a los Wolves, y bien a fondo. A la gran mayoría de la gente le gustaba el fútbol, así que podía ser un recurso útil el hecho de llamar la atención.

 

El silencio reinó sobre los jugadores hasta llegar al cine, y una vez estuvieron todos sentados, cuando ya se relajaron, ya empezaron a hablar un poco. A la izquierda de Cristin se encontraba Nick y, a su derecha, Jack Géminis, al lado de su líder, Haos, siempre rodeado por los dos hermanos. Jack se reclinó hacia Cristin.

 

– Os moláis, ¿verdad? – la chica se percató de que Nick también había oído la pregunta, y casi tuvo curiosidad por ver su reacción, pero no se volvió.

 

– En realidad no, Jack – contestó tranquilamente la capitana, asegurándose de que los ojos del chico eran ambarinos –. Pero ambos nos apreciamos y respetamos mutuamente. Te mostraré un ejemplo – dijo, echando un rápido vistazo a Haos –. Tú respetas muchísimo a Haos, le quieres mucho. Pero no como pareja, ¿verdad? – Jack y Haos sacudieron la cabeza, y Christian los miró, ajeno a la conversación –. Pues es lo mismo. Por algo es nuestro sub-capitán. Porque confío plenamente en él.

 

Empezaron los anuncios, y Cristin se volvió hacia Nick, a quien le dedicó una sonrisa, y se recostó en su asiento para disfrutar de la película.
End Notes:

¿Qué pensáis de Nick y Cristin? ¿Qué parejas creéis que puede haber aquí? No muerdo, ¡podéis comentar ese tipo de cosas!

¡Nos vemos en el capítulo 7!

End Notes:

¿Qué pensáis de Nick y Cristin? ¿Qué parejas creéis que puede haber aquí? No muerdo, ¡podéis comentar ese tipo de cosas!

¡Nos vemos en el capítulo 7!

Regresar al índiceCapítulo 7: Sapphyriah by Ealyn
Author's Notes:

Aquí, enmedio de la diversión de nuestros chicos, aparecen dos nuevos personajes. Además, el equipo descubrirá la razón verdadera de la repentina alegría de Cristin y su empeño por estar con ellos ese día.

Author's Notes:

Aquí, enmedio de la diversión de nuestros chicos, aparecen dos nuevos personajes. Además, el equipo descubrirá la razón verdadera de la repentina alegría de Cristin y su empeño por estar con ellos ese día.

Salieron conversando alegremente del cine, hasta que Nick se percató de que Cristin no estaba. Sin embargo, no dijo nada, igual que hizo Haos poco después. Éste propuso ir a cenar, a lo que todos accedieron con alegría. – ¡Hola! – todos se volvieron hacia una chica que los saludaba con una mano. Con la otra sostenía la de un chico que caminaba tranquilamente a su lado – Hola, ¿sois los Wolves?  – Sí – dijo Anne, sorprendida –. ¿Y vosotros? – Mi nombre es Sapphyriah – dijo la chica. Sonrió. Su pelo castaño oscuro caía como una cascada sobre su espalda, y se iba ondulando a medida que llegaba abajo. Sus ojos, del mismo color, miraban alegres, pero se nublaban un tanto cuanto más lejos enfocaba su vista.  – Y yo soy Ray. Ray Moonheart – sonrió el chico. Era bastante más alto que su compañera, de pelo negro como ala de cuervo. Su sonrisa parecía permanente y resultaba reconfortante y contagiosa.  Ambos aferraban la mano el uno del otro, y llevaban unos curiosos collares, el de Ray azul claro con una línea central azul oscuro y el de su compañera al revés. – Os vimos jugar contra el Wild, ¡sois increíbles para estar recién formados! – comentó el chico. – Así que sois fans – adivinó Christian. – ¡Perfecto! – saltó Josh – ¡Venid a cenar con nosotros! Sapphyriah miró interrogante a Ray, quien le besó la frente y dirigió la mirada a Haos, quien le debió parecer el capitán. – Vamos pues. Una vez estuvieron sentados alrededor de una mesa, de repente apareció Cristin, plantó una mano sobre la mesa y la otra la tendió hacia su equipo. Estos quedaron un momento en silencio mientras intentaban identificar qué llevaba la chica en la mano, pero ella se adelantó. – ¡Estamos oficialmente inscritos en el Torneo Fútbol Frontier juvenil! – Co… ¿¡Cómo!? – soltaron todos al unísono. Cristin respondió con una de sus enormes sonrisas, y se sentó en el sitio que le habían dejado entre Nick y Sapphyriah. No tardaron en pedir la comida. – Oye, Nick, ¿no íbamos a tu casa? – recordó Spike. Todos se volvieron hacia Dar. – Sí pero mi madre trabaja. Aquí. – ¿Trabaja aquí? – saltó Josh – Qué guay. – Sí, bueno – sonrió Nick. Sirvieron los platos, y Marina miró con una mezcla de asco y espanto a su capitana. – ¡Qué asco! Se han olvidado de cocinar tu carne. Ella rio suavemente. – Es que me gusta así. No se han olvidado de hacerla, solo está vuelta y vuelta. – Si tú lo dices…  – rio Haos. Cristin se dispuso a cortar la carne y, al hundir el tenedor en ella, apareció un hilillo de sangre, y la chica no pudo evitar reír al ver la mueca de asco de los hermanos Loiec. Anne sonrió mientras cortaba su ración de carne. – Y qué, Haos, ¿cómo piensas enfrentarte a la “daga” del Zeus? El chico se picó. – Pues de la misma forma que tú tienes que enfrentarte a la Royal. – ¿Alguien tiene una idea seria? – se interesó Spike. – Yo creo que la Royal y el Zeus… – empezó Jack. Miró a su hermano, que lo captó al vuelo. – ¡…son como el blanco y el negro! Haos miró a sus compañeros, atónito. Anne, antes de meterse un trozo de carne en la boca, preguntó lo que los demás querían saber: – ¿A qué os referís?  Christian tragó mientras su hermano se apresuraba por imitarlo. – La Royal Academy centra su juego en la estrategia en equipo, nadie hace nada si el de al lado no lo sabe. Como el color negro, envolvente e intimidante. – …Y el Zeus ataca por separado, pinchando desde distintos sitios la defensa contraria sin que tengan tiempo a reaccionar. Como el color blanco, potente y cegador. Pero ambos son igual de fuertes, como ambos colores también lo son. – Por tanto, lo que hay que hacer contra uno es adoptar el estilo de juego de su contrario, y entonces se podrá atacar con mayor facilidad, al menos hasta que sepan cómo contrarrestarnos. – Lo importante es el factor sorpresa. Luego habría que centrarse en defender y mantener una mínima ventaja.

 

Se hizo un extraño silencio.

 

– Pues tienen razón – dijo Steve tras una pausa. Adrian asintió. – Puede funcionar. Haos echó una mirada a sus compañeros. – ¡Anda que cuando abrís la boca! – y abrazó a sus compañeros con fuerza. – Qué monos – comentó Sapphyriah, y Ray soltó una carcajada. Así, el equipo presentó la pareja a Cristin, y charlaron muchísimo rato, hasta que los Loiec se dieron cuenta de que era muy tarde, y el equipo se dispuso a disolverse por entonces. Sin embargo, Cristin los detuvo. – Chicos – comenzó –, os tengo que dar las gracias. ¡He pasado el mejor cumpleaños de mi vida! – Tu… – empezaron todos – ¿¡Tu cumpleaños!? Ella sonrió.  – Sí, y el regalo es para todos – les dio una dirección –. Mañana nos vemos a las cinco ahí, ¿vale? Todos asintieron, y se fueron marchando a sus casas, menos Nick, que decidió esperar a su madre. Una vez ésta salió del local, se acercó a Cristin. – Dime, chica, ¿tienes casa? Ella bajó la mirada un instante. – No del todo. Solía vivir en la sede de mi antiguo equipo. Nick la observó. Realmente le intrigaba el pasado de aquella muchacha. Desde luego, no le extrañaría que la chica hubiera estado viviendo en los bosques o algo así. Pero tampoco iba a preguntarle. Ya sabía demasiado de ella. La señora Dar miró a Cristin con ternura. – Entonces… ¿Querrías vivir con nosotros?
End Notes:

Bueno, para los que se lo pregunten sí, Sapphyriah soy yo y también, soy míope. En fin ahí se ve la infinita diferencia entre Cristin y yo, que algunos no saben ver.

¡Ahora los Wolves se enfrentarán al Torneo Fútbol Frontier (o TFF)! Aunque Cristian y Jack hayan encontrado un valioso punto flaco a los dos campeones, nada asegura que no puedan perder, ya que no hay que olvidar que llevan tres días como equipo.

¿Cuánto tiempo tendrán? Y la madre de Nick, ¿por qué hace esa proposición?

¡Lo veremos en el próximo capítulo!

End Notes:

Bueno, para los que se lo pregunten sí, Sapphyriah soy yo y también, soy míope. En fin ahí se ve la infinita diferencia entre Cristin y yo, que algunos no saben ver.

¡Ahora los Wolves se enfrentarán al Torneo Fútbol Frontier (o TFF)! Aunque Cristian y Jack hayan encontrado un valioso punto flaco a los dos campeones, nada asegura que no puedan perder, ya que no hay que olvidar que llevan tres días como equipo.

¿Cuánto tiempo tendrán? Y la madre de Nick, ¿por qué hace esa proposición?

¡Lo veremos en el próximo capítulo!

Regresar al índiceDisclaimer: All publicly recognizable characters and settings are the property of their respective owners. The original characters and plot are the property of the author. No money is being made from this work. No copyright infringement is intended.Esta historia archivada en https://www.fanfic.es/viewstory.php?sid=38153Inazuma Eleven: la leyenda Dark Dragons (T1) by Ealyn

MÁS INFORMACIÓN

El contenido original se encuentra en https://fanfic.es/viewstory.php/
Todos los derechos reservados para el autor del contenido original (en el enlace de la linea superior)
Si crees que alguno de los contenidos (texto, imagenes o multimedia) en esta página infringe tus derechos relativos a propiedad intelectual, marcas registradas o cualquier otro de tus derechos, por favor ponte en contacto con nosotros en el mail [email protected] y retiraremos este contenido inmediatamente

Top 20