Mine by Chicaotaku958

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  Mine by Chicaotaku958
Summary:

Este es un fanfic dedicado a dos de mis personajes favoritos, Kuroro Y Kurapika. Kuroro se “disfrazará” de una persona cercana a Kurapika para conocerle mejor y conocer todo acerca de él, tanto sus debilidades como fortalezas, pero lo que nunca espero es que se enamorara del kuruta ¿El kuruta corresponderá sus sentimientos? Advertencia Kurapika Fem.

*Si lo que deseas es leer una version Yaoi de esta historia te invito a visitar Amor Yaoi y buscar la historia con el nombre "Mine For Ever"



Categories: CROSSOVERS, D.GRAY MAN, HUNTER X HUNTER Characters: Lavi

Generos: Romance

Advertencias: Muerte de un personaje

Challenges:

Series: Hunter x Hunter fanfic For ever and Always

Chapters: 9 Completed: No Word count: 34241 Read: 1024 Published: 03/04/2013 Updated: 18/09/2013
Summary:

Este es un fanfic dedicado a dos de mis personajes favoritos, Kuroro Y Kurapika. Kuroro se “disfrazará” de una persona cercana a Kurapika para conocerle mejor y conocer todo acerca de él, tanto sus debilidades como fortalezas, pero lo que nunca espero es que se enamorara del kuruta ¿El kuruta corresponderá sus sentimientos? Advertencia Kurapika Fem.

*Si lo que deseas es leer una version Yaoi de esta historia te invito a visitar Amor Yaoi y buscar la historia con el nombre "Mine For Ever"



Categories: CROSSOVERS, D.GRAY MAN, HUNTER X HUNTER Characters: Lavi

Generos: Romance

Advertencias: Muerte de un personaje

Challenges:

Series: Hunter x Hunter fanfic For ever and Always

Chapters: 9 Completed: No Word count: 34241 Read: 1024 Published: 03/04/2013 Updated: 18/09/2013
Story Notes:

Nota: En este fanfic kurapika es una chica pero esta disfrazado como chico por lo que al principio me referire como el.

Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic.

Story Notes:

Nota: En este fanfic kurapika es una chica pero esta disfrazado como chico por lo que al principio me referire como el.

Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic.

Capítulo 1: Camuflaje by Chicaotaku958
Author's Notes:

Nota: En este fanfic kurapika es una chica pero esta disfrazado como chico por lo que al principio me referire como el.

Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic.

Nota: los Bookman eran nómadas y cada uno tenía la tarea de registrar la historia de alguna o varias civilizaciones y por supuesto entregar estos reportes al jefe de la tribu.

Author's Notes:

Nota: En este fanfic kurapika es una chica pero esta disfrazado como chico por lo que al principio me referire como el.

Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic.

Nota: los Bookman eran nómadas y cada uno tenía la tarea de registrar la historia de alguna o varias civilizaciones y por supuesto entregar estos reportes al jefe de la tribu.

Fanfic: Mine

Capítulo 1: Camuflaje

Habían pasado casi dos años desde su encuentro con el bastardo de la cadena en la ciudad de York, y desde ese tiempo no dejo de pensar en el hecho de que sentía que había visto el rostro de ese chico en otro lugar, sin embargo no importaba que tanto intentara recordarlo esos recuerdos se desvanecían como granos de arena entre sus dedos. Desde entonces esa sensación de que había olvidado algo importante estaba presente con él, sentía que tal vez descubriría algo conociendo al Kuruta, después de todo él era un hombre frio y calculador por lo que conocer al kuruta podría traerle más ventajas que desventajas, o al menos eso pensaba.

                Así que después de que removieran el nen “maligno” (como lo había llamado el removedor de nen) pero gracias a su habilidad al retirar el nen, el usuario de la cadena no se percataría de que el nen había sido retirado del sistema de Kuroro.

 Kuroro pidió a sus arañas que se mantuvieran al margen hasta nuevas indicaciones, lo que por supuesto frustro a un molesto samurái que lo único que deseaba era su venganza contra el bastardo de la cadena.  Con la ayuda de Shalnark, Kuroro  encontró a la persona indicada para sustituir y poder conocer mejor al Kuruta.

                Su nombre era Lavi, pertenecía a la tribu de los Bookman y estaba encargado de registrar la historia de la tribu Kuruta. Shalnark pudo obtener un registro que decía que estaba desaparecido desde el incidente de la extinción de la tribu Kuruta. Con una habilidad que robo Kuroro recientemente podía tomar la apariencia de una persona e incluso imitar su aura, además de que podía hacer que su apariencia luciera como aquella persona podía controlar la edad que debía lucir ésta, esto con la condición de conocer su nombre y su rostro.

                 Finalmente investigo la ubicación actual del chico y le pidió a Shalnark que se mantuviera en contacto con él en caso de necesitar alguna otra cosa.

                Así con una nueva apariencia y edad (20 años, la edad que tendría ese joven en este momento), estaba en camino a la ciudad de Rintoki a conocer a su enemigo mortal.

 

 

Desde que el jefe Nostrad había perdido toda su fortuna Kurapika no tuvo más opción que buscar un nuevo contratista, y en realidad lo encontró muy rápido. Era una coleccionista de partes humanas y su nombre era Emma Lee, tenía 28 años, su cabello que llegaba un poco debajo de su oreja era color café, sus ojos eran color miel y era una mujer alta y bella; su trabajo original era como Doctora, además de tener su propia cadena de hospitales.

A pesar de tener un hobbie tan espeluznante como coleccionar partes humanas era una persona muy amable y generosa, tenía enemigos en el bajo mundo debido a que gracias a ella las personas dejaron de consumir órganos en el mercado negro.

Así que había contratado un grupo de  guardaespaldas hace aproximadamente un año, en este grupo estaba Kurapika que sorprendentemente pronto se volvió la mano derecha de esta mujer, al parecer Emma veía un gran potencial en el chico pensando que tal vez si estudiara se podría convertir en un doctor, así que cada vez que veía al chico aprovechaba la oportunidad para convencerlo de volverse doctor en lugar de guardaespaldas, ella siempre le decía “Es un desperdicio que uses tu mente para cuidar las espaldas de otros, deberías dedicarte a los estudios para convertirte en doctor” o cosas como “Sabes me hace falta una mano en la clínica de mi hospital puedo enseñarte lo básico, tal vez así puedas interesarte en la medicina”, y a decir verdad empezaba a cansarle su insistencia así que siempre decía un buen argumento en contra de lo que ella decía lo que dejaba a la mujer callada ya que en realidad era un buen argumento.

De ahí en fuera, ella hasta se mostraba un poco maternal con el kuruta, después de todo lo conoció cuando tenía 18 años ella lo seguía viendo solo como un niño, a pesar de ser una cazador,  pero se sentía atraída por él, no de una manera romántica sino de una manera especial;  hasta cierto punto Kurapika se sentía mal de utilizarla para obtener contactos con otros coleccionistas solo descubrir donde se encontraban los ojos rojos.

Ese día habían estado muy ocupados, Emma se encargaba de dar una fiesta de beneficencia para obtener fondos para tratar a personas sin recursos, pero no cabía duda que era un completo desastre la mujer tanto que Kurapika prácticamente tenía que pedirle a su jefa que se mantuviera quieta mientras él hacia las llamadas para comprobar banquetes, invitados, el salón etc.

Se encontraban en la casa de su contratista, en un cuarto que ella lo llamaba su “estudio personal”, en él había un extenso estante con libros de medicina en su mayora, habían dos sillones de terciopelo negro y una mesa de centro, además de tener su escritorio, teléfono, computadora y demás artículos que necesitaba; la habitación era de un color blanco con alfombra de color rojo

 Ya habían terminado con todos los preparativos para la fiesta así que la mujer simplemente se dejó caer sobre el sofá, estaba muy cansada, a pesar de dejar la mayor parte del trabajo al kuruta. Kurapika estaba ocupando su escritorio mientras ponía en orden algunos documentos de las contrataciones realizadas para fiesta.

 -Kurapika, gracias por tu ayuda espero no haberte causado muchos problemas, creo que estaría perdida sin ti-

Le decía estas palabras con cierta ternura, cariño y respeto.

Mientras Kurapika tratando de ocultar el nerviosismo que le daba cuando ella lo trataba de esa manera le respondió -Señorita Emma no tiene que preocuparse por eso, después de todo es mi trabajo. Solo espero que la fiesta salga bien-

Emma se levantó de su asiento y lo miro con una cara entre molesta y seria.

-En primera Kurapika ya te he dicho que no me hables de usted, háblame de tu, estamos en confianza; y en segunda, no creo que haya problemas después de todo te encargaste de todo así que no dudo de que sea un gran éxito.-

De nuevo ella le daba esa sonrisa de oreja a oreja.

-Por cierto Kurapika, uno de los guardaespaldas ha renunciado así que tendrás que entrevistar a un par de chicos por mí. No importa si contratas a más de uno, lo dejo a tu juicio pero eso será otro día, por ahora disfrutemos de la fiesta. Ve a cambiarte que yo haré lo mismo.-

Esas fueron sus últimas palabras antes de salir definitivamente del “pequeño” estudio con una sonrisa aun dibujada en su rostro.

A veces el kuruta no sabía si su jefe era un dolor de cabeza igual o peor que Neón Nostrad, pero bueno por lo menos podía estar seguro de que no perdería su fortuna como el Sr. Nostrad.

Así que finalmente, después de poner todo en orden, dejo la habitación para ponerse su smoking, tenía un mal presentimiento por lo que tal vez sería una noche muy larga.

 

La fiesta seria en un lujoso hotel de la ciudad el “Central Place”, este hotel se especializaba por ser para reuniones de negocios o fiestas de caridad como la de aquella noche. La música sonaba, los invitados llegaban todos vestidos con sus mejores ropas. Las damas llevaban vestidos hermosos y varias joyas, el kuruta se preguntaba si no les dolería el cuerpo después de cargar tal cantidad de joyas. Los caballeros igualmente venia vestidos de gala y algunos de ellos venían acompañados de su familia, además de los invitados había camareros que iban de allá para acá con bandejas de plata ofreciendo bebidas y bocadillos a los invitados. El salón era lo suficientemente grande como para una capacidad de 1500 personas y tenía un escenario para dar conferencias o discursos. En un costado del salón estaba una gran mesa con manteles de seda donde tenían la comida más deliciosa que se pueda saborear, todo parecía ir de acuerdo a lo que deseaba madame Emma.

                La música se detuvo y en el escenario estaba la señorita Emma, llevaba un vestido largo rojo de terciopelo con adornos de piedras preciosas, su cabello lo llevaba levantado en un chongo, y llevaba un pequeño collar en forma de estrella hecho con incrustaciones de rubís. Era un estilo de vestido un tanto antiguo pero muy precioso. A su lado estaba un joven de cabello rubio y ojos cafés, vestía un Smoking blanco con una camisa azul y corbata azul marino. Se jefa comenzó con el discurso para agradecer las donaciones de ese día, además de invitar a las personas a disfrutar de la fiesta. Terminado su discurso su jefa iba de un lado a otro saludando a invitados de todas las edades y el kuruta no se apartaba de su lado ni un instante. Todo estaba tranquilo la fiesta iba bien pero seguía teniendo ese mal presentimiento.

                Fue entonces cuando lo vio, un hombre alto de cabello negro y piel blanca como la nieve, tenía una venda sobre su frente y llevaba un traje color negro, camisa blanca y corbata azul marino. Se acercó hacia ellos y Kurapika intento poner detrás de si a su jefa para protegerla pero fue demasiado tarde ella ya estaba saludando amablemente a Kuroro y este hacia lo mismo, lo que dejo a cierto joven desconcertado.

                Se acercó a ellos y dándose cuenta de su presencia, Emma volteo y le dedico una sonrisa.

-Kurapika déjame presentarte al joven Roy, tiene varias empresas y es el mayor aportador de dinero para nuestra causa, pero más que eso es un querido amigo mío- si el joven hubiese estado solo su quijada habría caído hasta el suelo- y Roy este es Kurapika mi nuevo guardaespaldas, es muy inteligente, le he insistido muchas veces en que se convierta en doctor pero no me ha escuchado tal vez tú puedas convencerlo- ahí estaba de nuevo, sacando el tema de convertir a Kurapika en doctor-  me alegra saber que has decidido venir a la fiesta, me alegra verte después de tanto tiempo-

                -Lo mismo digo, además solo ha pasado un año, sabes que siempre vengo a esta reunión y como cada año estas igual de bella que siempre- le decía Kuroro mientras le dedicaba una sonrisa. El kuruta no podía creer lo que estaba viendo, estaba seguro de que Kuroro seguramente solo la estaba utilizando o que tal vez planeaba robar las donaciones de ese día.

                -Pero que dices, ya estoy demasiado vieja, me gustaría poder ser como tú, a pesar de tu edad te ves como de 20 años- Ellos dos seguían con su conversación mientras Kurapika le dedicaba cierta mirada de desaprobación a su jefa y de enojo a Kuroro. Su jefa noto el extraño cambio del chico y lo miraba con preocupación qué estaría pasando con él.

                El ambiente se había puesto tenso, así que Kuroro decidió hablar.  – Así que este es el nuevo guardaespaldas que contrataste, ¿Te importaría si hablo en privado con él?- le decía con una de sus amables sonrisas fingidas- Si eso no te molesta Sr. Kurapika-

-Por supuesto que no, de hecho pensaba en lo mismo- Kurapika trato de decir estas palabras con la mayor tranquilidad que pudo, aunque en realidad le crispaba los nervios tenerle enfrente de él.

                -Está bien, por mí no hay problema- 

                Kurapika llamo a otro de los guardaespaldas de ella para que la acompañara durante su pequeña charla con “Roy”.

                Así que Kuroro y Kurapika salieron del salón y rentaron una habitación en el hotel para poder charlar en privado y sin interrupciones.

                Tras cerrar la puerta de la habitación Kurapika fue el primero en hablar

-¿Qué es lo que pretendes? Roy o ¿debería decir Kuroro?-

Kuroro se volvió a ver al kuruta con su cara estoica de siempre –No sé de qué estás hablando, he venido aquí cómo un simple invitado y he hecho mis donaciones a la empresa…-

-Crees acaso que soy tonto, debes estar tramando algo-

Kuroro suspiro, tratar con él era algo muy difícil, masajeo el puente de su nariz  - De seguro estarás pensando en que quiero robar las donaciones o algo por el estilo, sin embargo no es así. De seguro que ya has escuchado que el Genei Ryodan realiza obras de caridad de vez en cuando, pues esta es una de esas veces, cada año se celebra esta fiesta y cada año hago donaciones a ésta. Además recuerda que por tu cadena no puedo contactarme con mis arañas y mucho menos usar nen, así que es claramente imposible para mi robar en estos momentos, tu deberías saberlo muy bien conociendo como es la seguridad de esta fiesta- tenía muy buenos puntos a su favor,  así que el kuruta sabiamente cerro su boca- Sin embargo la fiesta, no es la única razón por la que estoy aquí, no desde que te encontré aquí, quiero hacer un trato contigo-

-¿un trato? Crees que estas en posición de negociar un trato conmigo, si yo quisiera podría deshacerme de ti justo ahora de una vez por todas- Kurapika empezaba a perder la calma

-Pero no quieres ¿Verdad?- Kuroro decía estas palabras con un rostro que mostraba que estaba más que satisfecho de la reacción sorprendida del chico –Tienes miedo de asesinar, es algo que yo sé muy bien de ti y aunque pudieras asesinarme como dices, eso no cambiaría nada, la araña buscaría a un nuevo líder y continuaría con sus actividades, no importa cuántos miembros del Ryodan asesines, la araña seguirá con vida. Yo te propongo un trato en primera nosotros te dejamos en paz y tú nos dejas en paz, y en segunda los ojos rojos que tenemos en nuestro poder a cambio de que retires de mi tu nen y contestes mis preguntas con respecto a Uvog-

Para el joven kuruta era una oferta muy tentadora, robar los ojos rojos que estaban en manos del Ryodan sería una tarea demasiado difícil y complicada, si accedía Kurapika al fin obtendría un par de los 36, sin embargo su orgullo kuruta no se lo permitía, no sabiendo que clase de personas eran el Ryodan. Ciertamente robarles los ojos rojos sería una tarea difícil pero no imposible.

Con toda la determinación en sus ojos rojos, ocultos por los lentes de contacto, miro directamente a los ojos a Kuroro antes de decir finalmente aquellas palabras.

-Primero muerto antes que hacer un trato con el Ryodan-

Con total indiferencia, Kuroro se acercó al joven y susurro a su oído -como desees, pero si deseas cambiar de opinión, bueno creo que sabrás como encontrarme- y empezó a caminar fuera de la habitación.

-Te estaré vigilando durante la fiesta, si intentas algo, no dudare en matarte-

Kuroro solo sonrió divertido por aquello, en realidad no creía al joven capaz de cometer tal acto, como había dicho con anterioridad sabía que él tenía miedo.

Mientras tanto, Kurapika estaba realmente molesto con todo aquello que le había dicho Kuroro y más que nada porque en realidad Kuroro no lo veía como una amenaza sino como un chisto, eso era lo que más le volvía loco.

Volvió al lado de su jefa, y ella de inmediato noto que el joven venia un tanto alterado, era la primera vez que lo veía actuando de esta forma, él siempre había sido tranquilo y frio, pero no agitado como estaba en ese momento, lo miro con curiosidad dudando si debía preguntar o no, pero finalmente se animó a preguntarle.

-¿Te encuentras bien? ¿Sucedió algo malo con Roy?-

-Estoy bien y no pasó nada- el muchacho aún seguía luchando con las emociones dentro de su corazón- Sera mejor que se mantenga alejado de él-

Emma solo se quedó mirando a Kurapika era la primera vez que le hablaba con esa voz de molestia evidente y el aún seguía tenso.

-Kurapika, no me digas que…-

En ese momento Kurapika pensó que había captado el mensaje de que Kuroro o mejor dicho Roy era una persona peligrosa.

-…no me digas que sentiste celos por mí- le dijo la mujer con una sonrisa en su cara y con ese tono de voz que hacia cuando hablaba con los niños chiquitos.

Mientras tanto el kuruta se ponía al rojo vivo mientras su jefa seguía exclamando frases como “eres muy tierno”, “no tienes que preocuparte por el Kurapika solo somos amigos” y cosas por el estilo. Lo peor es que no solo los invitados sino que Kuroro estaba viendo la escena entretenido y riéndose a expensas del kuruta.

Emma sabía muy bien que Kurapika no sentía celos ni nada por el estilo, pero esperaba que con aquella pequeña broma  olvidara se tensión y se dedicara a disfrutar de la fiesta, así que decidió sacar al kuruta a bailar, y en parte logro su objetivo, ya que él realmente se había olvidado de su estrés causado por Roy.

Mientras bailaban al compás de la música clásica. Ella decidió reanudar su conversación con el chico.

-No sé qué es lo que haya pasado entre Roy y tú, pero quiero contarte algo acerca de él- dijo con una voz llena de nostalgia y cariño que el kuruta no se rehusó en escuchar lo que tenía que decir de su némesis- a decir verdad mi madre murió cuando era joven, murió a causa de una enfermedad, no teníamos suficiente dinero para pagar las operaciones así que me prometí convertirme en una doctora para que otros no sufran lo mismo que yo-

“Igual que Leorio” pensó el Kuruta.

-Pero como había dicho no teníamos dinero, así que bueno digamos que no hice cosas muy buenas para obtener dinero, pero no importaba cuanto me esforzaba no lograba obtener el dinero para estudiar aquello, así que pensé en rendirme. Un día conocí a Roy pasaron muchas cosas y bueno digamos que nos volvimos amigos, en ese entonces yo tenía 18 años, el me conto acerca de los cazadores y que si pasaba la prueba del cazador podría tener la vida solucionada, pero el problema era que yo era muy débil y también torpe. Así que decline la idea. Después de eso no lo vi en un largo tiempo y cuando lo volví a ver el me obsequio una licencia de cazador, él había pasado el examen y me obsequiaba esa tarjeta para venderla y así poder pagar mis estudios.

Pero si te soy sincera en realidad nunca la vendí, solo la empeñe y después cuando tuve la oportunidad la recupere, y se ha vuelto mi más grande tesoro. La he conservado como un recuerdo muy especial para mí. Sé que piensas que no sé qué clase de persona es él pero si lo sé, solo que hay una cosa que debes recordar y es que ninguna persona es completamente buena y así mismo ninguna persona es completamente mala Kurapika.

Creo que si le conocieras mejor tal vez comprenderías lo que trato de decirte-

El kuruta solo se quedó callado mirando al vacío, Emma se preguntaba si había escuchado todo lo que había dicho hasta entonces. Dejo escapar un suspiro.

-De cualquier forma, gracias por preocuparte por mí- Le dijo sonriéndole una vez más, esas sonrisas que le deba a Kurapika siempre eran muy distintas a las que le deba a la gente de su alrededor, al notar esto un rubor comenzó a recorrer su rostro. Y desvió la mirada.

-Sera mejor que vaya al escenario, ya es tiempo del discurso de despedida-

-Es verdad-

Y así caminaron hacia el escenario.

 

La fiesta había terminado sin problemas, le sorprendió el saber que realmente la araña no había intentado nada para sabotear o asaltar la fiesta. Ya en su cuarto el kuruta reflexionaba acerca de lo que había pasado y en especial de la charla que había tenido con su jefa.

                Definitivamente si algo no haría, seria conocer al jefe de la araña, no importaba cuanto había hecho por unas personas ya que de todas maneras había destruido la vida de otras, y entre ellas estaba Kurapika. Nunca le iba a perdonar por lo que hizo y sinceramente no deseaba conocer aquella parte “buena” de Kuroro si es que existía. Con todo lo que había ocurrido sus ojos comenzaron a cerrarse y decidió por fin descansar. Tal vez mañana sería un mejor día.

Continuara…

 

 

End Notes:

Siguiente capítulo: Kurapika realizara una prueba a los candidatos a guardaespaldas, entre ellos Kuroro disfrazado participara de aquella prueba. ¿Nuestro querido Kuroro pasara la prueba?

End Notes:

Siguiente capítulo: Kurapika realizara una prueba a los candidatos a guardaespaldas, entre ellos Kuroro disfrazado participara de aquella prueba. ¿Nuestro querido Kuroro pasara la prueba?

Regresar al índiceCapítulo 2: Incorporar by Chicaotaku958

Había llegado el día en que pondría en marcha su plan para conocer mejor al kuruta, ya se había encargado de inscribirse entre los candidatos para ocupar el lugar de guardaespaldas de la señorita Emma. Por fin había alistado su “disfraz”, y estaba tomando un desayuno ligero antes de partir al lugar de encuentro. Aun recordaba los hechos ocurridos durante la fiesta nunca se imaginó encontrar que él estaría  protegiendo a Emma, por alguna razón sonrió. Aun recordaba cómo había conocido a esa chiquilla loca.

En ese entonces tenía 20 años, y después de una misión con el Ryodan fue a una ciudad a abastecerse de libros nuevos; él había estado caminando y entonces vio a la chica, tenía el cabello largo hasta la cintura, llevaba una minifalda y una blusa sin mangas y probablemente tendría la misma edad que él, ella se dirigía hacia su dirección, y entonces sucedió, la chica tropezó apropósito con él, ella fingía que había sido un accidente mientras pensaba que él no se había percatado de que robaba su billetera, pero siendo el gran ladrón que era Kuroro sostuvo su muñeca tomándola con las manos en la masa.

-No deberías robarles a las personas, o por lo menos deberías aprender a hacerlo bien- le dijo Kuroro mientras le ayudaba a levantarse. La chica solo gruño de frustración, no podía creer que se hubiese percatado de aquello, últimamente ese truco le había funcionado bastante bien.

- Eres bueno lo admito, por eso te dejare que me invitas una comida- dijo la chica mientras caminaba hacia un restaurante familiar próximo.

-¿Por qué debería hacerlo?- pregunto Kuroro con su típico aire de sabelotodo.

Entonces la chica se giró a verlo con una sonrisa traviesa, se acercó a él y le susurró al oído – Sabes esta ciudad es famosa por que la mayoría de las personas que viven aquí son cazadores, aunque eso de seguro lo sabias; pero creo que sería interesante ver como todos estos cazadores reaccionan al saber que el líder del Genei Ryodan está entre ellos-  le dijo mientras se alejaba de él y continuaba su camino.

A Kuroro no le importaba en lo más mínimo que aquello sucediera, después de todo era muy fuerte, pero prefería evitarse aquellos problemas, además invitarle aquella chica una comida no le mataría y tal vez podría obtener algo de ella.

Dentro del restaurante la chica comía como si no lo hubiese hecho en siglos. Incluso los otros clientes del lugar se quedaban observando a la chica, comía demasiado para tener ese aspecto.

-¿Cómo lo supiste?- finalmente Kuroro rompió con el silencio

-mmm…. Bueno…- la chica hablaba mientras seguía comiendo- hace algún tiempo…. Un amigo me propuso capturar al líder del Genei… investigo un poco y obtuvo una fotografía tuya… pero yo le dije… no quiero morir tan joven… así que no me involucre… Camarera tráigame otra orden e papas a la francesa… y bueno cuando te vi caminar por la calle… quería ver si eras como todo el mundo decía… fuerte…hábil… un prodigio entre los ladrones-

-un prodigio- a Kuroro le había dado gracia aquello, no esperaba que tan rápido había aumentado su “fama”

-De cualquier forma ¿quieres ser mi amigo?- la chica le dijo de una manera muy inocente que Kuroro no pudo suprimir una carcajada tan fuerte que todos en el establecimiento se le quedaron mirando – ¿De qué te ríes?  Hablo enserio- decía la chica mientras comía sus papas a la francesa.

                -Lo siento pero para alguien que es una ladrona novata, aun eres demasiado inocente- le dijo mientras aun trataba de contener su risa- además probablemente haya matado a tu amigo que mencionaste hace un momento, ¿no estas enfadada?-

                - Por supuesto que no, tanto el como yo conocíamos el riesgo, bueno por lo menos está en un mejor lugar- dijo como si no fuera la gran cosa.

                -¿Por qué quieres que sea tu amigo?- Ya por fin había vuelto a la normalidad después de su ataque de risa.

                -Porque quiero, mmm esta deliciosa la malteada de chocolate. ¿No quieres probar?-

                -Estas mintiendo-

                -No estoy mintiendo, claro que la malteada esta deliciosa-

                - Me refería a la razón por la que quieres ser mi amiga, dime ¿Cuál es tu verdadera razón?-

                -Entre los rumores que escuche de la araña, escuche que de vez en cuando realizan obras de caridad; llevo años tratando de juntar dinero para la universidad y convertirme en una doctora para ayudar a las personas que no tienen recursos, pero a decir verdad no he alcanzado a cubrir ni siquiera la inscripción- le dio otro sorbo a su malteada de chocolate- por eso, por favor ayúdame a cumplir mi sueño, para alguien como tu serie cuestión de segundos conseguir tal cantidad de dinero para ello. Por favor hare lo que sea, incluso si es necesario me uniré a tu grupo- en esta ocasión pequeñas lagrimas amenazaban con caerse de sus ojos color miel.

                Kuroro era una persona oportunista, sabía que no obtendría ningún beneficio de aquella chiquilla.

                -Lo siento pero no puedo darte lo que me pides, si te involucras conmigo puedes estar segura de que aunque estudies la carrera no podrás ayudar a las personas incluso podrías meterte en más problemas por mi mala reputación- Kuroro le decía estas palabras con toda calma y tranquilidad y sorprendentemente con una voz cálida.

                -¡Tu reputación no tiene nada que ver conmigo!, tú eres tú y yo soy yo- nuevamente todos los clientes se voltearon  ver a la pareja que discutían, creían que era un conflicto de enamorados, así que después de unos segundos los dejaron en paz- incluso si no me das el dinero, quiero ser tu amiga, porque pienso que eres una persona solitaria y estar solo es lo más doloroso que hay en esta vida- un silencio se posó sobre ellos, ninguno hablaba.-Entonces ¿podemos ser amigos?- la chica volvió a decir con sus ojos posados sobre los de Kuroro esperaba que le dijera que sí.

                Suspirando en señal de derrota finalmente le contesto -Está bien- ciertamente ella era un verdadero dolor de cabeza- pero no puedes llamarme Kuroro enfrente de las personas-

                -¡Entonces te llamare Roy!- Exclamo la niña a la vez que apuntaba un dedo a su rostro

                -¿Roy? ¿Porque Roy?- a él no le desagradaba el nombre pero tenía curiosidad por saber por qué eligió aquel nombre para él.

                -Porque fue lo primero que se me ocurrió- la chica parecía demasiado inocente e infantil para la edad que tenía.

                Kuroro pago la comida y salieron del lugar volteo un momento para ver el nombre del restaurante en el que habían estado “Roy´s Place”. Tenía que ser, la chica de verdad era demasiado simple, no se sorprendió por que pudo atraparla con las manos en la masa tan fácilmente.

                -Por cierto, no me has dicho tu nombre-

                -Es cierto, que torpe soy- se disculpaba por aquello y le extendió su mano- mi nombre es Emma, es un placer conocerte Roy- ella no pudo evitar recalcar la última palabra con mucho énfasis. Garmin Forerunner 235

                Tiempo después fue cuando consiguió una licencia del cazador para ella, y con su gran talento e inteligencia había logrado convertirse en una gran doctora y obtuvo su cadena de hospitales; sin duda un prodigio en la medicina.

De vuelta al presente, en esos momentos la chica había sido un dolor de cabeza, pero un dolor de cabeza divertido. Kuroro aun después de tanto tiempo no podía dejar de reírse ante la ironía de tener “amigos” gracias a ese pequeño encuentro. Aunque tampoco era algo para sorprenderse, después de todo seguía siendo un ser humano. Aunque aún no se acostumbraba a aquella palabra, a pesar de haber pasado tantos años, esa palabra aun la sentía muy ajena a él. Termino su desayuno, y finalmente se dirigió al lugar de la entrevista.

 

Estaban listos los preparativos para calificar a los candidatos a guardaespaldas, el examen para decidir quién sería el nuevo guardaespaldas, seria dentro de la misma mansión de manadme Emma, pero Kurapika se encargaría de evaluarlos, y finalmente 7 personas se presentaron a la prueba.

                Kurapika hizo pasar a las siete personas a un cuarto, en este cuarto no había más que dos mesas que estaban separadas entre sí por aproximadamente un metro y sobre estas en las orillas de cada mesa estaban dos copas llenas de agua; también separadas una  de la otra por la misma distancia en que las mesas estaban colocadas, que a su vez sostenían un palo de madera  un poco más largo que un metro y un bate que estaba en la esquina del cuarto.

                -Lo que tienen que hacer es romper este palo por la mitad, sin romper las copas, utilizando solamente su fuerza, pueden hacerlo con las manos desnudas o utilizando el bate que se encuentra por allá- Dijo el rubio apuntando la esquina donde se encontraba dicho objeto

                Entre los aspirantes se escuchaban comentarios como “qué cosa más fácil”, “Que absurdo”, “Yo ya tengo ganado este empleo, soy el más fuerte de mi ciudad”

                -Una cosa más, en caso de romper una o ambas copas, deberán abandonar el salón, inmediatamente, no hay segundas oportunidades. El primero que logre esta tarea será el que obtenga el trabajo.-

                Así uno a un fueron pasando intentando romper aquel palo, pero así como iban pasando iban dejando el salón, era inútil, no importaba que tanta fuerza utilizaran, las copas terminaban por romperse. Iban saliendo de la habitación mientras decían maldiciones, y algunos hasta groserías.

                Finalmente solo quedo el último candidato, era un joven un poco más alto que Kurapika, tenía cabello rojo sostenido por una banda en su frente y un ojo color esmeralda, así es un ojo. El ojo derecho estaba cubierto por un parche. Estaba utilizando un pantalón blanco con botas negras, una playera negra y una chamarra de cuero negra que llegaba a la cintura y unos guantes negros.

                El chico paso a la esquina y tomo el bate, después se acerco al palo y con una velocidad increíble rompió el palo justo por la mitad sin dañar las copas.

En realidad la tarea era muy fácil, Kurapika sabía muy bien que las personas que fueron enviadas para cubrir el puesto, eran por supuesto fuertes, el requisito mínimo para presentarse era saber utilizar el poder nen. Pero siendo la persona que era Kurapika, deseaba contratar a alguien que supiera analizar la situación con calma y que no solo fuera fuerte sino inteligente también o que por lo menos supiera un poco de cultura general.

                Por supuesto que Kuroro se había dado cuenta del truco de este experimento, lo que contaba para romper el palo sin dañar las copas no era la fuerza, sino la velocidad. Observar como los demás fallaban con una tarea tan sencilla entretuvo a Kuroro o en este caso a Lavi.

                -Felicidades te quedaste con el trabajo, puedes empezar ahora mismo- dijo Kurapika con su voz fría y sin más comenzó a caminar fuera de la habitación mientras cierto chico pelirrojo lo seguía.

                Mientras Lavi le seguía, Kurapika le daba un recorrido por la mansión, le hablaba de las reglas de se debían obedecer, las tareas que tenía que realizar y algunas indicaciones a seguir. Se detuvieron frente a un par de puertas de madera de color blanco, Kurapika toco la puerta y se escuchó un “pasen” desde adentro, así que ambos pasaron al estudio de la doctora Emma.

                -Jefa, este es el nuevo guardaespaldas, su nombre es Lavi-

-¡oh! Vaya pero si es apuesto, Kurapika no sabía que te dejabas guiar por las apariencias, ni siquiera pensé que fueras “esa” clase de chico, dejaras a muchas chicas decepcionadas y con el corazón roto-

                La cara del chico se ponía un poco roja, Lavi noto esto así que decidió continuar con el juego de la doctora.

                -¿Eh? Es enserio, lo siento mucho pero yo no soy esa clase de chico, Kurapika, a mí me gustan las chicas, siento tener que romperte el corazón pero podemos ser amigos-

                Si antes la cara de Kurapika estaba roja, ahora estaba al rojo vivo. Empezaba a arrepentirse de contratar al joven.

                -Señorita Emma, compórtese ya no es una niña- le decía mientras Emma ponía una cara de tristeza fingida – y tú, no creo que quieras que te despida en tu primer día- se notaba el pequeño tic de molestia en el ojo del rubio.

-¡Waa! ¡Kurapika da miedo! ¡No seas malvado solo por que rechace tus sentimientos!- decía mientras fingía ser la víctima y se ocultaba detrás de su jefa que no aguantaba la risa tras ver el rostro de su mano derecha, no tenía precio. Realmente teniendo a este chico Lavi con ellos las cosas se volverían muy divertidas.

El chico rubio está perdiendo la paciencia ante estos dos personajes que se divertían con él a sus expensas.

-De cualquier forma, solo quédate con ella unos momentos en lo que busco una aspirina- decía el pelirrubio mientras masajeaba sus cienes, ahora estaba completamente arrepentido de haberle contratado, pero era demasiado tarde, ya se había ganado a su jefa por lo que sería difícil despedirle sin que su jefa le provocara una jaqueca peor de la que estaba sufriendo en esos momentos.

Tras abandonar la habitación, empezó una pequeña conspiración entre Emma y el nuevo chico.

-Sabes…- decía la mujer, con una sonrisa que indicaba que tramaba algo- tengo mis sospechas acerca del verdadero sexo de Kurapika-

-¿Eh? ¿A qué se refiere?- le contesto el pelirrojo

-Kurapika lleva bastante tiempo trabajando para mí, y a decir verdad se ve demasiado afeminado, quisiera que comprobaras por mí si es en realidad un chico o no lo es-  le dijo Emma aun con esa sonrisa traviesa en su rostro.

- A decir verdad también me da curiosidad, muy bien lo haré- dijo con voz decidida, le encantaban los retos y este reto era interesante.

Justo en ese momento el “chico” kuruta entro en la habitación y pudo notar que de repente se produjo un silencio, además de que ese par aún tenía una sonrisa en su rostro.

-¿Pasa algo?- Pregunto mientras analizaba los movimientos de ambos, que se miraron un momento y al unísono contestaron un sospechoso “Nada”

La doctora se dio cuenta de la mirada sospechosa de su más fiel guardaespaldas así que decidió cambiar el tema de conversación. –Kurapika necesito que te encargues de unos papeles para la construcción de un nuevo edificio para la escuela de medicina que cree hace poco, al parecer los laboratorios y aulas no fueron suficientes, así que necesito que busques un terreno disponible en el área para construir…- y así la joven doctora comenzó a darle toneladas de trabajo al kuruta.

El primer día como guardaespaldas de Lavi había sido cansado, en realidad Kuroro no le gustaba hacer ese tipo de trabajos pero era la única manera de acercarse al kuruta, aunque ahora con la nueva tarea que le dejo a cargo su nueva jefa, Kuroro se preguntó cómo podría descubrir aquello, su verdadera identidad.

Cada idea que se le ocurría, la descartaba. Sabía que el kuruta era muy cuidadoso no podría pillarlo por sorpresa, y revisar sus pertenencias le quitaría la emoción al “juego”. Quería probar su habilidad intelectual contra la del chico, así que después de tanto pensarlo simplemente decidió ´preguntarle, sabía que si le ponía buenos argumentos al chico este no se reusaría a contestar.

Así que se dirigió a su habitación, toco la puerta pero no se escuchaba nada. Giró la manija de la puerta, la puerta no tenía seguro así que decidió entrar. La habitación tenía una cama individual, las paredes eran amarillas mientras que la alfombra era de un color violeta pastel,  había varios libros sobre una mesa de noche pero no había rastros del pelirrubio, a menos que se encontrara en el cuarto de baño. Se acercó a la puerta para comprobar el ruido del agua corriendo, tal vez estaría tomando una ducha pero no fue el único sonido que escucho proveniente del cuarto, se escuchaba una canción, estaba cantando; la voz era muy dulce y contaba una melodía un poco nostálgica; pero regresando a la voz, era muy femenina.

Después noto que la toalla estaba sobre la cama y fue cuando se le ocurrió una idea no solo para descubrir el verdadero yo del kuruta sino también para molestarlo un poco.

Pronto se acercaba la fecha en que se cumpliría un año más desde la masacre de su tribu, debido a ello había recordado una canción que solía cantarle su madre antes de dormir, y esa canción le había acompañado todo el día, no podía sacársela de la cabeza, así que había empezado a tararearla mientras se metía a dar un baño y para cuando se dio cuenta ya la había empezado a cantar.

                -¡Kurapika, estas ahí dentro!-

                Escucho una voz provenir fuera de la puerta, en ese momento se puso nervioso, solo esperaba que quienquiera que fuese no la hubiese escuchado cantar, pero no.

                -Escuche la voz de una chica ahí adentro ¿Sucede algo malo? O ¿Acaso invitaste a una “amiguita a jugar”?- era la voz de Lavi, ese boca floja – ¡Kurapika voy a entrar…!- había anunciado la voz y tras ello con la habilidad de un cazador salió fuera de la regadera para evitar que abriera la puerta.

                -¡¿Oye por qué me diste un portazo?!- Decía Lavi fingiendo estar molesto aunque probablemente ya sabía la razón tras la reacción tan brusca de su compañero.

                Kurapika busco su toalla pero, torpe de él, había estado distraído por aquellos recuerdos que la había dejado afuera, tenía que hacer algo antes de que fuera demasiado tarde –Estoy bien, por favor solo vete- decía Kurapika mientras permanecía recargado a la puerta desde adentro.

                -Lo siento no puedo hacer eso, estoy preocupado por ti, no me voy a ir hasta que haya visto que te encuentras bien; además hay unas cuantas cosas que quiero preguntarte.- le había dicho desde el otro lado de la puerta aun fingiendo ser ignorante de toda la situación en la que se encontraba.

                -Entonces pásame mi toalla debe de estar en la habitación- decía Kurapika esperando que con eso podría cubrir su desnudez del chico

                -¿Eh? Aquí no hay nada de eso- mintió

                -¡Mentiroso!- había gritado, empezaba a perder la paciencia

                -Entonces, sal a buscarla- otra vez estaba usando aquella voz tan fastidiosa a los oídos de Kurapika- después de todo somos chicos no tiene nada de malo ver la desnudez del otro- lo dijo casi en tono de burla lo que fastidio aún más al Kuruta-  o… es que acaso…- esta vez su voz era más seria y tensa-  más bien eres… ¿una chica?-

                No cabía duda, él lo sabía, ya no había forma en que pudiera ocultarlo, ni tampoco podía decir nada para desmentir aquello, lo había atrapado.

                -Oye, ¿Qué pasa?- le repetía aquella voz tan fastidiosa, otra vez volvía a ser la voz burlona de antes, fingiendo no saber nada cuando lo sabía todo.

                -Lo siento no puedo salir- tenía que aceptar su derrota.

                -¿Por qué no?-

                -Porque… yo… soy… una chica- le había costado mucho trabajo decir aquellas palabras –así que solo vete y déjame en paz- lo bueno era que estaba aquella puerta entre ellos, al menos así no podría ver el rostro de aquel chico.

                -Quiero hablar contigo… estaré esperando afuera de la habitación- dijo Lavi mientras se retiraba de la habitación y se escuchó la puerta de la habitación siendo cerrada.

                Después de unos minutos, cuando ya se había calmado lo suficiente, Kurapika asomo su cabeza y al ver que el joven no estaba en su cuarto, como había dicho, salió del baño y se vistió. Ese día las cosas no habían salido como esperaba.

                Él había estado esperando fuera de su habitación todo el tiempo mientras leía una novela “Flores en el ático”. Kurapika salió del cuarto.

                -Entra- su voz sonaba realmente molesta y fría a causa de las travesuras de Lavi a pesar de ser el primer día, no sabía si podría soportarlo de aquí en adelante.

                Una vez dentro de la habitación el ambiente se pudo tenso, ninguno de los dos hablaba.

                Lavi decidió romper el incómodo silencio -¿Por qué finges ser un chico?- esta vez su voz era normal, no trataba de burlarse de él ni nada por el estilo.

                -¡Metete en tus asuntos!- Kurapika estaba siendo demasiado hostil con él.

                Tratar con el usuario de la cadena era más difícil cuando se ponía de ese modo, dejo escapar un suspiro y se sentó sobre la cama mientras observaba a Kurapika que le daba la espalda, usaba sus ropas tribales de siempre – sabes, ha pasado mucho tiempo, pero no creí que llegaras a olvidarme tan fácilmente- había empezado con aquellas palabras, era la oportunidad perfecta de ganarse su confianza.

                Kurapika se giró y lo vio sorprendido,- ¿De qué estás hablando? Es la primera vez que nos vemos-

                -No es verdad, yo era el Bookman de tu tribu, así que ya nos hemos visto en el pasado, aunque en realidad nunca charlamos demasiado, probablemente debido a aquello… no me recuerdes-

                -¡Por eso lo sabias…! Que yo era una chica- esta vez la cara de Kurapika lucia más sorprendida a lo que Lavi solo empezó a reír un poco.

                -En realidad lo ignoraba, pero después de escuchar tu voz dentro de la ducha me di cuenta de la verdad. Dejando eso a un lado quería ver hasta cuando podrías recordarme pero, me di cuenta que estaba desperdiciando tiempo valioso, así que venía a hablar contigo sobre eso- en todo ese momento veía hacia el suelo como si estuviese reflexionando sobre las cosas que le decía a la chica- después de lo ocurrido a tu tribu, decidí “renunciar” a ser un Bookman, o mejor dicho deje mi tribu. Los Bookman solo podemos ser espectadores, no debemos intervenir en la historia que estamos registrando. Desde lo que le paso a tu tribu me sentí muy mal de no haber podido hacer nada por ayudarles. Después de renunciar a mi tribu,  ayudaba en lo posible a otras personas y un día escuche el rumor de que había sobrevivido uno. Estuve investigando más a fondo en la asociación de cazadores y cuando descubrí que eras tú, me sorprendí mucho- En ese momento levanto su rostro y le dedico una sonrisa cálida- y a la vez me alegre de saberlo- se levantó de la cama y se acercó a Kurapika viéndola a los ojos- quiero ayudarte a recuperar los ojos de tu gente, por favor déjame ayudarte-

                Ahora sí, Kurapika no sabía que decir ante aquellas palabras.-Lo siento, pero no. Este es mi problema, no te metas en mis asuntos- había vuelto a darle la espalda, no necesitaba la ayuda de nadie.

                -Necesitaras ayuda, yo sé dónde se encuentran cada uno de los 36 pares. Además no podrás obtenerlos todos a tiempo para el ritual sin ayuda- De algún modo al ver los hombros de ella caídos, sabía que estaba ganando la batalla.

                Tenía razón, le quedaba poco tiempo y no había podido obtener ni un solo par hasta ahora. –Está bien, dejare que me ayudes. Pero si veo que eres más una carga que una ayuda, no dudes en que me desharé de ti-

                -No tienes que preocuparte por eso- le sonrió nuevamente, cada vez que le sonreía por alguna razón su corazón se estremecía.

                -Le dirás a nuestra jefa acerca de que soy…- no le dio tiempo de terminar aquella frase

                -Me temo que sí, ella me pidió que averiguara tu verdadero sexo, me parece que ella ya tenía sus sospechas sobre ti; después de todo es doctora, supongo que le es fácil deducir si una persona es hombre o mujer.-No es que estuviera molesta de que se enteraran de que era una chica, pero sería molesto tratar con los hombres que intentaran cortejarla por eso prefería ser un chico, además no tenía tiempo para citas – Pero no te preocupes, si le pides que guarde el secreto estoy seguro que lo hará; siento que la doctora lo único que quiere es conocerte mejor, pienso que para ella eres una persona muy especial y querida-

                No sabía la razón por la cual con esas palabras se sentía más tranquila, tal vez era porque sabía que él tenía razón o simplemente había sido su forma de habla con ella.

                -De cualquier forma será mejor descansar, ha sido un largo día- anuncio el joven haciendo regresar a la realidad a Kurapika.

                De repente se había sentido muy cansada, si, tal vez sería mejor descansar.

                -Entonces buenas noches- dijo el joven mientras se acostaba en la cama de Kurapika y se arropaba con sus sabanas

Un pequeño tic nervioso se apareció en el ojo de Kurapika - ¿Qué crees que estás haciendo?-

De nuevo había activado su modo “molestar a Kurapika” - ¿eh? Pues prepararme para dormir, pero anda no seas tímida ven acuéstate conmigo que te hare compañía esta noche- le decía mientras palpaba el lugar de Kurapika para que se acostara a dormir.

Ella solo dejo escapar un suspiro se acercó al joven y lo tomo por el cuello de su camisa.

-Espera... Kurapika… duele... No puedo respirar- decía mientras trataba de zafarse del agarre de la pelirrubia que lo estaba sacando de su habitación.

-Vete a tu cuarto- le dijo mientras lo soltaba y regresaba a su habitación, una vez dentro cerró la puerta y puso el seguro. Por fin podría tener algo de paz.

Lavi aún se quedó unos momentos observando la puerta de la habitación de Kurapika, lo había logrado, sabía que se había ganado la confianza de ella bueno, hasta cierto punto. Las cosas habían marchado mejor de lo que planeo; había matado dos pájaros de un solo tiro.

Se levantó del suelo y se dirigió a su propia habitación, usar nen para encubrir su verdadera identidad, era algo agotador. No había duda que los días venideros, serian… ¿divertidos? No, más bien interesantes.

Continuara…

Regresar al índiceCapítulo 3 : Recuperar by Chicaotaku958

Ciudad de Kert, muy bien conocida por sus numerosos casinos, billares y bares más lujosos del mundo (entre otras cosas). Se podría decir que esta ciudad atraía a gran cantidad de millonarios. La forma más conocida en que los ricos perdían su dinero era a causa de las subastas y la segunda causa más conocida eran las apuestas en la ciudad de Kert; una persona que tenía el enero suficiente para alimentar a 100 familias podía perderlo en solo una noche.

Lavi y Kurapika habían viajado con su jefa, además de un grupo de guardaespaldas e está ciudad. Pero, ¿cómo habían terminado en este lugar? El día anterior su jefa había tenido un ataque de nervios ¿la causa? una pelea con sus socios de negocios, además de la gran cantidad de trabajo que tenía que hacer en el hospital. La pobre estaba empezando a estresarse tanto, a pesar de que su mano derecha le ayudaba con gran cantidad de tareas.

Lavi (Kuroro) decidió aprovechar esta oportunidad, así que convenció a su jefa de tomarse unas cortas vacaciones y tras escuchar la idea de ir a un bar karaoke en la ciudad de Kert no pudo resistirse así que ella misma alisto todo lo necesario para tomar unas vacaciones.

Durante el vuelo Kurapika pidió a uno de los guardaespaldas cuidar de su jefa por un momento y se sentó en el asiento desocupado que estaba al lado de Lavi.

-Eh estado pensando, ¿Por qué le hablaste a nuestra jefa de la ciudad de Kert? Estoy seguro que hay mejores lugares donde pueda descansar mejor; ¿Por qué Kert?- últimamente Kurapika hablaba de una manera más “normal”   desde que se había ofrecido ayudarle a obtener los ojos escarlata. ¿Sería que la joven por fin empezaba a aceptarlo?

-¡Bravo!- respondió el joven mientras aplaudía, que a decir verdad era sorprendente la habilidad de deducción de la chica. Si se hubiese tardado en darse cuenta de ello Kuroro probablemente estaría decepcionado. - eres muy inteligente Kurapika; ya te lo había dicho ¿No? El tiempo se agota. Un par de ojos rojos se encuentra en esa ciudad.- dijo mientras se volteaba a ver al cielo a través de la ventanilla del dirigible.

Al escuchar esas últimas palabras Kurapika no pudo evitar abrir sus ojos en sorpresa y mucho menos que se pusieran rojos mientras Lavi observaba la expresión en su rostro, como deseaba que no utilizara lentes de contacto así podría apreciar aquellos ojos rojos que la chica poseía.

- Sé quién los tiene, y ya he diseñado un plan para recuperarlos. Solo necesitamos dos cosas la primera encontrar un lugar seguro donde guardar los ojos rojos y una noche libre; he estado pensando en los lugares…-

-Si se trata del lugar donde los ocultaremos, se a donde los podemos enviar-

-¿En serio?, entonces solo falta que nuestra querida doctora nos dé una noche libre- fue cuando el muchacho volteo  verla con una sonrisa que implicaba que le delegaba la tarea a ella y esto fue confirmado por sus palabras -así que encárgate de ello. Sé que puedes hacerlo-

En esos momentos Kurapika no podía evitar pensar que él actuaba como un sabelotodo, era irritante. Por una vez pudo entender lo que sentía Leorio cuando ella actuaba así. Juraba que la próxima vez que estuviera con ellos no volvería a actuar de esa forma (a menos que le preguntasen algo que necesitase de sus vastos conocimientos).

De regreso a su asiento original a lado de su jefa en primera clase, Kurapika pensaba en ponerse a hacer su tarea.

Su jefa estaba leyendo un libro de medicina y de alguna manera noto que el chico, o más bien chica, sentada a su lado deseaba decirle algo pero no deseaba interrumpir su lectura, así que cerro su libro para prestarle atención.

La rubia miro a su jefa un poco dudosa sobre lo que le diría, pero más que nada sentía que se aprovechaba del buen trato que le daba Emma. Pero finalmente decidió hablar.

-Me gustaría pedirle un favor, jefa-

-¡Kurapika! deja de decirme así, te he dicho cientos de veces que me llames por mi nombre -No hay necesidad de tanta formalidad- le dijo la mujer, parecía que ella realmente apreciaba a Kurapika y de cierta manera está ponía nerviosa por el trato que le daba Emma. No es como si le desagradara pero la última persona que la había tratado así la había traicionado; tal vez simplemente tenía miedo de volver a confiar y ser traicionada una vez más, aun más por el hecho de que ella empezaba a tenerle cierto cariño.

-Quería pedirle- nuevamente el trato de "usted", Emma hizo un puchero de insatisfacción sin embargo siguió escuchando a lo que le tenía que decir Kurapika -podría darnos un día libre a Lavi y a mí, necesitamos hacer algo importante aprovechando que vamos a la ciudad de Kert...- Kurapika no había terminado de hablar su jefa muy emocionada había dado un grito de felicidad.

-¡Kurapika! ¡No me digas que van a tener una cita! Eso es increíble tal vez pueda prestarte algo de ropa. ¡No puedo creerlo tu primera cita!...- y así como si de repente a su jefa le hubieran dado una dosis alta de azúcar, no dejaba de hablar rápidamente y emocionada sobre cosas triviales ya que en realidad no era una cita pero explicarle lo de los ojos rojos sería más complicado así que decidió dejarla con esa idea, aunque no se imaginó que aquello le traería problemas en el futuro.

Con todo el parloteo sin sentido de su jefa, con un ligero dolor de cabeza que amenazaba con incrementar, Kurapika había recordado que había actuado de una manera muy similar cuando se enteró de que era una chica, pero por lo menos había logrado convencer a su jefa de guardar el secreto.

-De cualquier forma tienen mi permiso, pero tendrás que encargarte de darle un día libre a los otros guardaespaldas. Después de todo sería injusto no darles a ellos también un día libre mientras vamos de vacaciones- por fin ya había vuelto a la normalidad y siguió con la lectura de su libro, solo que ahora con una gran sonrisa de satisfacción en el rostro.

 Así que tomando el ejemplo de su jefa, Kurapika decidió leer un libro que había comprado antes de partir, más tarde hablaría con Lavi sobre el asunto.

Una vez que llegaron a la ciudad de Kert se instalaron en sus respectivas habitaciones en el hotel más importante de la ciudad, “El palacio imperial”. Había contratado una suite que abarcaba todo un piso para ella y sus guardaespaldas así que cada quien tenía su habitación, pero esto no evitaba que incumplieran con su obligación de guardaespaldas. Sin embargo este hotel tenía la peculiaridad de que cada cuarto estaba decorado de una manera diferente, algunos eran cuartos conservadores; mientras que otros tenían temas diferentes como el espacio exterior, países, y culturas. Un cuarto podía estar  ambientado al estilo tropical mientras que otro al estilo del polo sur. El tema del cuarto de Emma era “El fénix” así que había varias pinturas relacionadas al fénix además de tener una cama circular con sabanas de color dorado y en la cabecera la figura de un fénix que abrazaba la cama con unas largas cortinas de seda de tonalidad roja. Todo lo demás en la habitación era de las mismas tonalidades que la cama rojo y dorado, era un verdadero espectáculo para la vista.

 

 

Mientras los demás inspeccionaban sus propias habitaciones Kurapika se instaló en la suya. Era una habitación pequeña pero el tema era “el cielo”, la cama tenía sábanas blancas y asimilaban la forma de una nube; además de tener dos mesas de noche color doradas y una pared  tenía un estante blanco con varios libros pero, para decepción de la muchacha ya había leído todos aquellos.

 El cuarto estaba pintado de un azul celeste con nubes, el techo era una cúpula donde se podía apreciar el movimiento de las nubes. Prácticamente este cuarto gritaba “paz”, y de cierta manera eso era lo que transmitía, justo lo que necesitaba. Cuando Kurapika estaba desempacando sus cosas pudo sentir que alguien entraba en su habitación y cerraba la puerta suavemente.

-¿Por qué no eres siempre así de silencioso? Así me ahorrarías dolores de cabeza- decía la chica siendo totalmente consiente de quien estaba a sus espaldas.

-Porque es divertido verte molesta y con jaquecas- decía Lavi con aquella sonrisa pícara que tenía -¿Obtuviste el permiso?-

                -Por supuesto que sí, aunque ella cree que vamos a tener una cita o algo así- Kurapika seguía acomodando sus cosas como si el chico que estaba detrás de ella no estuviera presente.

                -hmmm, ya veo- tal vez Kurapika había cometido un error al contarle esa parte a Lavi pero no se percataría de aquello hasta más tarde, mientras tanto Lavi se instaló en la cama sintiendo lo suave que era ésta –Tendremos que actuar en la  noche, habrá mucha gente es el momento ideal. Entonces, ¿Qué te parece pasado mañana?-

                -Por mi está bien- esta era la primera vez que ella volteaba a verlo desde que entro a su habitación-  ahora, ¿podrías por favor ir a cumplir con tu trabajo y cuidar de nuestra jefa?-

                -¿eh? Está bien- y así el joven pelirrojo se levantó con cierto aire de flojera y cansancio; el dinero que le pagaban no valía por el esfuerzo que tenía que hacer, pero dado que esta vez lo que le interesaba no era el dinero sino otra cosa, no le importaba lo que tenía que hacer. Antes de salir de la habitación le dio otra mirada a Kurapika que había vuelto a ignorarle completamente y salió.

                Mientras Kurapika estaba absorto en sus pensamientos. Aun no podía creer el hecho de que pronto estaría recuperando un par. Sentía un gran nudo en el estómago pero de alguna manera estaba feliz.

 

El día en que conseguirían los ojos rojos por fin había llegado. La pelirrubia abrió los ojos y vio el cielo, se preguntaba qué hora seria así que se levantó y tomo su celular. Eran las 7:40 de la mañana. Así que se levantó, tomo un baño y se puso su traje tribal. Para entonces eran las 9:00 así que decidió leer un poco.

                A las 10 a.m. alguien fuera de su habitación toco y después entro.

                -He venido por ti- dijo el joven paseándose por la habitación como si fuera suya mientras inspeccionaba los libros del estante aunque al final no encontró nada interesante, al igual que la chica, todos esos títulos ya los había leído.

                -¿Tan temprano? Creí que habías dicho que lo haríamos de noche- dijo Kurapika mientras ponía en orden algunos de los libros que había sacado del estante.

                - Es verdad, pero tenemos cosas que discutir del plan- dijo Lavi mientras se dirigía a la salida – así que vayamos a desayunar algo-

                Durante la mañana, en un café a las afueras del hotel,  estuvieron discutiendo los planes para su “acto de magia”. Desaparecer los ojos escarlatas no sería tarea fácil, pero eso era lo que lo hacía emocionante desde el punto de vista de Kuroro.  Cuando finalmente terminaron su conversación apenas era la una de la tarde y el plan comenzaría entrada la noche a la diez para ser exactos, aún faltaban nueve horas.

                Kurapika ya se había puesto de pie dispuesta a ir a su habitación cuando cierto joven se interpuso en su camino.

                -¿Qué pasa olvidaste decirme algo?- ella miro confundida a Lavi, ¿por qué se interponía en su camino a su habitación en el hotel? Por alguna razón su estómago se hizo un nudo, tenía un mal pre

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