CUPI-SAITO by Okashira Janet

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 CUPI-SAITO by Okashira Janet
Summary:

San Valentin ha llegado y debido a un fuerte golpe en la cabeza Saito creera que es Cupido, ¿Lograra unir a quien realmente se ama o solo se dedicara a dar celos?

Cap 1: El golpe en la cabeza, Misao soltó un chillido pero Aoshi no fue capaz de alcanzarla a tiempo



Categories: RUROUNI KENSHIN Characters: Ninguno

Generos: Humor/Parodia, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 1 Completed: No Word count: 3825 Read: 568 Published: 30/01/2011 Updated: 30/01/2011
Summary:

San Valentin ha llegado y debido a un fuerte golpe en la cabeza Saito creera que es Cupido, ¿Lograra unir a quien realmente se ama o solo se dedicara a dar celos?

Cap 1: El golpe en la cabeza, Misao soltó un chillido pero Aoshi no fue capaz de alcanzarla a tiempo



Categories: RUROUNI KENSHIN Characters: Ninguno

Generos: Humor/Parodia, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 1 Completed: No Word count: 3825 Read: 568 Published: 30/01/2011 Updated: 30/01/2011
Story Notes:

Rurouni Kenshin le pertenece a Nobuhiro Watsuki, yo solo uso sus personajes intentando divertirlos

Story Notes:

Rurouni Kenshin le pertenece a Nobuhiro Watsuki, yo solo uso sus personajes intentando divertirlos

El golpe en la cabeza by Okashira Janet

CUPI-SAITO



Capitulo 1: El golpe en la cabeza



Por: Okashira Janet



 



Rurouni Kenshin no me pertenece, es propiedad del maravilloso Nobuhiro Watsuki, yo solo uso sus personajes para divertirme y divertirlos (si se puede).Esto es una reedición, esperemos que mejor que la versión anterior, ahora sí…



 



…………………



 



Saito caminaba por los pasillos de la jefatura de policía, había sido asignado jefe en Kyoto y su misión en esos momentos era entretener a los ministros extranjeros lo cual le desagradaba pero —como siempre— era bastante experto en ocultarlo bajo una sonrisa que no dejaba de ser cínica





-Febrero es un mes bastante hermoso- se había olvidado de ellos cuando repentinamente uno de aquellos indeseados exclamó suavemente mientras se sentaba frente a la ventana, Saito no pudo evitar sacar una gran humarada de humo como si con eso diera a conocer su pensar, cosa que notó al instante el gordo ministro de Inglaterra.





-Es bien sabido que  Febrero, más concretamente el día 14, es día del amor y de la amistad, sin embargo el mes entero tiene una atmósfera romántica- el ingles acomodó sus pies de manera indolente y el policía asintió suavemente con la cabeza dándole la razón sólo por no tener ganas de una charla existencial aburrida.



En ese momento uno de los hombres tomó una pluma y se puso a dibujar algo en un papel que Saito tenía sobre su escritorio “Ministro idiota, esa es la investigación de Okhaido” pensó el jefe de policía entrecerrando la mirada, ¿Qué había dicho su superior?, ah sí, ¡Nada de matar a los ministros!, que triste era a veces ser un perro del gobierno.





-¡Ya esta!- el ministro no notó el malestar del hombre y apenas acabar su dibujo se lo enseñó muy ufano, Saito pudo observar a un hombre semidesnudo con un arco y un par de alas (muy deformes por cierto) en la espalda.





-Este mi buen señor es nada mas y nada menos que Cupido- Saito alzó una ceja, bien le podían haber dicho que era la reina de Tepito, el nombre no le decía nada -Cuenta la leyenda que este dios es el encargado de flechar con su arco a las parejas jóvenes para que así surja un bello enamoramiento- Saito puso cara de “que interesante” aunque siendo sincero en primer lugar él ni siquiera había pedido escuchar la historia.





-A veces Cupido no enamora a quien debería o hace que muchas mujeres se enamoren de un mismo hombre o viceversa, pero normalmente al final todo sale bien-



-Parece una historia muy agradable- respondió el policía educadamente aunque su Saito interno se vomitaba por las cursilerías que sus oídos tenían que soportar.



 



El ministro parecía empezar a entrar en ánimos para contar una larga leyenda cuando, para salvación de Saito, llegó el general Kawada quien se llevo a los ministros extranjeros pues ya podía atenderlos, en cuanto los gordos hombres hubieron salido de su oficina Saito cerró de un portazo y con un suspiro de resignación se dedico a ordenar el estropicio que los extranjeros habían causado, en primer lugar se sentó en su silla y examinó la investigación de Okhaido, era imposible, no podría quitar los borrones, el ex Shinsen miró con fastidio al angelito que ensuciaba su informe.





-Esta cosa esta deforme y ¿que es eso?, ¿Flechas?, las flechas no sirven- casi sin pensar empezó a “corregir” el dibujo, las flechas eran tonterías, lo que si era concreto era una espada japonesa y esas alas más que alas parecían cicatrices en la espalda del dios, de unos cuantos pincelazos Saito acomodo todo.



 



-¿Jefe?...- Cho se metió como Juan por su casa a la oficina del lobo, éste ultimo solo saco un cigarro al verlo entrar y mecánicamente guardó el papel con sus garabatos en la bolsa de su pantalón.





-¿Qué quieres?- Cho reprimió un suspiro ¿Alguien podría tener un peor jefe que él? -Solo vengo a recibir tus ordenes- el rubio hizo una mueca de fastidio a lo que Saito le arrojó el humo del cigarro en la cara.





-Escribe el informe de Okhaido- ordenó el lobo mientras se paraba de su silla.





-¡Estas loco Saito!, ese informe te lo di hace dos días, me tomó una semana escribirlo-





-Hazlo de nuevo- fue la cortante respuesta de Saito quien abandono la oficina ante los ojos que echaban chispas de su subordinado.



 



Para Saito era satisfactorio dejar a Cho sin respuestas, hacerlo sufrir era una diversión que lo alejaba un poco de su cansada rutina de trabajo, sin embargo ese día no tenía ganas de fastidiarse mucho con él, había escuchado que finalmente habían capturado a Soujiro Seta, el espadachín número 1 del Juppon Gatana, el chico estaba encarcelado en la más asegurada celda de la cárcel, quizás debería “pasar a saludarlo”.



 



…………..



Soujiro estaba sentado en un banquito, las paredes de la celda eran de metal y aún no se acostumbraba a las cadenas que rodeaban sus pies asegurándolo con un enorme candado, el chico observó el lugar con curiosidad, ¿Cuánto tiempo pasaría ahí?, de seguro más del que desearía, dejo escapar el aire de sus pulmones en un suspiro, era su culpa, se había dejado atrapar por la policía de una forma muy tonta, caminaba distraídamente cuando un hombre paso corriendo a su lado, otro hombre lo perseguía gritando ¡Ladrón!, ¡Ladrón! , Soujiro uso su velocidad para atrapar al hombre pero cuando le quito el dinero y se lo devolvió a su verdadero dueño la policía armada  ya lo apuntaba con sus pistolas.



Lo peor por supuesto no había sido quedar reducido por comportarse como buen samaritano si no el hecho de que le habían quitado su espada y sin ella no podía escapar, el joven dejó escapar otro suspiro y en ese momento la puerta de su celda se abrió dejando entrar un poco de luz y la silueta de un hombre.





-Buenos días Saito-san- exclamó el chico con una enorme sonrisa a lo que el policía hizo una mueca y dejo escapar un poco de humo.





-Así que finalmente te han atrapado-





-Tal parece- el chico empezó a reír mientras pasaba el brazo tras su cabeza





-¿No te afecta nada?- el lobo preguntó con humor.





-Sólo una cosa- Saito despegó el cigarro unos momentos de su boca para escuchar lo que le afectaba al espadachín número 1 de Shishio.





-Este lugar esta muy oscuro y demasiado solo, no me gusta mucho estar sin compañía, hablar así no es muy divertido- el muchachito se encogió de hombros con una sonrisa.





-Pues vete acostumbrando- el policía arqueó una ceja al tiempo que salía y volvía a dejar al muchacho en la oscuridad.





-Lo intento- contestó el muchachito con un suspiro al verse solo de nuevo, de verdad que lo estaba intentando.



 



Saito siguió caminando por los pasillos de la cárcel, no tenían mucho trabajo últimamente así que decidió ir al mejor lugar que existía en la jefatura: el salón de entrenamiento.  A los policías les desagradaba tener que ir a sudar la gota gorda por horas en ese lugar pero para Saito era un elixir para sus sentidos.



Sin mucha ceremonia se deshizo de su gorra, su saco y sus zapatos y empezó a golpear con fuerza un saco, ejercitar sus puños era algo que lo distraía para poder pensar sobre sus operaciones en la jefatura, con eso desquitaba por ejemplo las ganas de patearles el trasero a los ministros y mandarlos en una chalupa por el Mar Muerto pero bueno, por ahora solo podía desquitarse con el saco.





-¡PAFF!- Saito hizo una mueca el saco se había roto y la arena estaba esparcida por el piso -Equipo de segunda- rezongó mientras pasaba a su segunda actividad, patear otro saco, patadas y patadas cada una más fuerte que la anterior, el saco no paraba de moverse de un lado a otro por los constantes ataques del policía hasta que…





-¡¡PAFF!!-





-Mierda- rezongó entre dientes, eso seguro se lo iban a descontar, bueno eso solo si no podía echarle la culpa a algún otro idiota, una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro, sí eso haría pero ahora, a la siguiente actividad, sacó su espada, su entrenamiento favorito, practicar con la katana.



 



 



UNAS HORAS DEPUES…



Saito se sacó la playera estaba completamente cubierto de sudor y jadeaba ligeramente, sofocado arrojó su playera negra a una esquina quedándose  con su lustroso pecho al descubierto, el sudor le había mojado el cabello y corría por su cara bajando por su torso.





-¡Ataque Gatotsu!- se arrojó hacía adelante con tal fuerza que el piso se resquebrajó, la grieta recorrió todo el piso, subió por una pared y alcanzó el techo, solo un ruido se alcanzo a oír cuando la teja se desprendió del techo y cayó justo sobre la cabeza del policía.





-¡¡Mier-da!!- 



…………………..



…………



……





..



.



 



 



Saito despertó agarrándose la cabeza ¿Qué había pasado?, ¿Dónde estaba?, un momento ¿Quién diablos era él?, el (hasta hace apenas unos momentos) jefe de policía se incorporó mirando a su alrededor.





-Carajo por aquí paso un huracán- balbuceó despacio mientras veía el desastre a su alrededor, sacudió un poco su cabeza intentando aclararse pero al no conseguirlo procedió a examinarse intentando encontrar pistas que le hablaran sobre su identidad, estaba desnudo de la cintura para arriba, era hombre por lo que pudo notar bajo sus pantalones y aparte una espada estaba tirada a un lado suyo, ¿Qué estaría haciendo en ese lugar?, sujetando su cabeza giró la vista  hacia el piso y pudo ver que un papel sobresalía de uno de los bolsillos de su pantalón.



-¿Y esto?- entrecerrando la mirada recogió el papel y vio en él a un hombre semidesnudo con una espada en la mano e incontables cicatrices en la espalda.



Saito frunció el ceño y casi al instante una chispa prendió en su cerebro, ¿Acaso…?, con mucha cautela pasó una mano por su espalda solo para notar que tenía incontables heridas cicatrizadas.



¡Era él!, ese ser dibujado era él, todo encajaba a la perfección, la espada, las cicatrices, el torso descubierto…



-¿Pero que rayos hace este hombre?... bueno, yo- sus pensamientos eran muy confusos, suspirando le dio la vuelta al papel y descubrió unas palabras “Amor, dios y parejas”, eso no le decía nada pero…



-Cuenta la leyenda que este dios es el encargado de flechar con su arco a las parejas jóvenes para que así surja un bello enamoramiento- ¿Flechar?, no, de seguro su recuerdo estaba medio confuso, debió haber sido “destajar” si tenía una espada eso era lo que debía ser, ¿No? Todos los regalos y muestras gratis, promociones, productos gratis, cupones descuento, sorteos, concursos, ofertas España del 2022 Muestras gratis y regalos



-A veces Cupido no enamora a quien debería o hace que muchas mujeres se enamoren de un mismo hombre o viceversa, pero normalmente al final todo sale bien-



-¿Así que yo uno a las parejas he?- una sonrisa maliciosa que recordaba mucho al antiguo Saito surgió en la boca del policía sin memoria, definitivamente lo que estaba por venir era muy interesante.



 



 



EN EL AOIYA…



Misao estaba muy contenta, sus amigos de Tokio planeaban tomar unas vacaciones y vendrían a visitarla, incluso vendría Tae para ver a su hermana y de seguro que traerían a Tsubame.



-¡Ahora si vamos a hacer una gran fiesta!- gritó la joven ninja mientras una sonrisa aparecía en su rostro, Okina y todos los demás Onis estaban muy contentos también, nada podría salir mejor.



-¡Que emoción!, no puedo esperar para verlos- Misao dio un salto, estaba muy emocionada y cuando eso pasaba no podía estarse quieta, lo mejor sería desquitar toda su energía en otra cosa.



-¡Abuelo, voy a entrenar!- gritó la chica mientras tomaba sus kunais y saltaba ágilmente por la ventana, una sonrisa enorme en su cara y las mejillas sonrojadas por la emoción.



-¡Cuídate mi ángel!- chilló Okina mientras la veía desaparecer.



-Es una chica muy inquieta- comentó el anciano, pero no recibió respuesta de Aoshi quien surgido de la nada tenía sus fríos ojos azules clavados en una trenza que desaparecía entre los árboles.



 



MIENTRAS TANTO EN UN TREN…



-No sé como funcionan estas cosas, no entiendo como pueden avanzar, ¿que clase de magia extraña es la que los impulsa?, ¿que brujo ha hechizado esta enorme cosa?, cuando despertemos estaremos en la tierra de la noche, oh sí, ahí estaremos- Sanosuke echo bolita en un asiento del tren susurraba macabramente al tiempo que temblaba.



-¡Ya te dije que no es magia!- gritó Kaoru que estaba a su lado, llevaban todo el camino peleando la misma razón y por más que la chica intentara  convencerlo de que era tecnología y no magia parecía que el peleador no quería entrar en razón -¡Kenshin dile que no es…! ¡Hey!- Megumi estaba recostada en el hombro del antiguo destajador y unas orejitas de zorro en su cabeza mostraban burla hacía la chica kendoka.



-¡¿Que haces recargada en Kenshin?!- gritó enfurecida la joven.



-Oh nada, estaba cansada y Ken ha ofrecido amablemente su hombro para mi, jo,jo,jo- Kaoru ahora dirigió su enfurecida mirada hacía el pelirrojo quien solo reía como un reverendo idiota mientras se frotaba la cabeza.



-Señorita Kaoru no se enoje- fue el único comentario del joven espadachín.



 



- Vaya que son unos escandalosos- comentó con una mueca Yahiko quien estaba cruzado de brazos en el compartimiento contiguo junto a  Tae y Tsubame.



-No los culpes son victimas del amor, nada se puede hacer contra esa enorme fuerza que ciega al corazón- exclamo Tae mientras alzaba un puño para darle mayor fuerza a su discurso -Oh si no ¿A ver díganme ustedes dos?-  ambos niños se pusieron completamente rojos y desviaron la vista avergonzados, la mujer solo sonrió.



-Jou-chan, te lo digo en serio, ¡terminaremos en la tierra de los muertos!- gritó Sano mientras se abrazaba de la cintura de Kaoru.



-OYEME, te prometo que no acabaremos ahí, llegaremos a Kyoto, ya otras veces has viajado en tren y no ha pasado nada ¿Lo recuerdas?- Kaoru tomó al joven guerrero por lo hombros y lo separó de ella de tal modo que sus caras quedaban frente a frente a escasos centímetros. Una vena furiosa apareció en la frente de cierta doctora y si alguien hubiera prestado atención podría haber visto un brillo dorado en los ojos de cierto espadachín.



-Jou-chan eso dices tu, pero terminaremos en la tierra de los muertos, sí eso pasara, eso pasara-  siguió gimiendo el luchador mientras volvía a abrazarse con desesperación de la chica, Kaoru solo contuvo un suspiro y dándose cuenta de que su amigo nunca iba a entender lo abrazó intentando calmarlo mientras le revolvía el cabello.



-Jo, eres imposible- la joven gruñó para después soltar un suspiro y dejarlo estar aferrado a ella, imagen por la cual cierto espadachín desvió una mirada bastante dorada hacía un lugar donde nadie la viera.



-No seas un chiquillo Sanosuke, pareciera que nunca conseguiste madurar, como puedes creer cosas tan estupidas- exclamó la doctora con aires de grandeza mientras se alzaba cuan alta era.



-¡Cállate kitsune!, eres una mala amiga, porque no en vez de regañarme como una vieja gruñona me explicas como funciona esta porquería-



-¡Por que nunca entenderías cabeza hueca!- exclamo Megumi subiendo la voz.



-¡¿A quien le dices cabeza hueca?!- gritó enfadado Sanosuke.



-Ya cálmense todos por favor- trató de calmar los ánimos Kenshin pero solo recibió un



-¡TU CALLATE!- general, eso se ganaba por querer actuar de pacifista, siempre lo mismo, con un suspiro el pelirrojo negó con la cabeza mientras la pelea subía de tono.



 



………………..



Misao estaba en un claro del bosque que quedaba atrás del templo, ese era su lugar favorito para entrenar con las kunais sin riesgo de sacarle un ojo a alguien, cuestión muy importante si ese alguien podía materializarse en una furiosa Okon, con un movimiento de su cabeza la joven se deshizo de la escalofriante imagen y volvió a sonreír extremadamente feliz, sus amigos vendrían pronto, podría ver a Kaoru, a Himura y a todos los demás.



-¡Será excelente!- gritó la joven ninja mientras arrojaba sus kunais contra un costal, las afiladas dagas dieron exactamente en el mismo blanco y en la cara de la chica se dibujo una sonrisa de satisfacción -Voy mejorando- se felicitó a si misma mientras se secaba el sudor de la frente y volteaba a ver el cielo, su dicha hubiera sido completa de no ser porque un ruido la alertó, alguien la estaba espiando.



 



Aoshi veía a Misao sentado en lo alto del templo ¿Por qué lo estaba haciendo?, bueno, él quería meditar y por eso había acabado ahí, el hecho de que Misao estuviera entrenando en un lugar donde el alcanzaba a verla era una mera coincidencia.



La chica había puesto un costal sobre el tronco de un árbol y practicaba con sus kunais intentando clavar todos en un mismo punto a la máxima velocidad posible, últimamente había mejorado mucho (eso lo sabía porque por meras coincidencias del destino siempre veía sus entrenamientos, a una distancia razonable claro), de pronto la joven clavó todas sus kunais en el tronco y dio un salto de alegría por lo que Aoshi supuso que había echo un tiro perfecto, después la chica volteó a ver el cielo sonriente pero repentinamente su actitud cambio, se puso en posición de guardia y observó nerviosamente a los lados.



¿Qué diablos pasaba?, que él supiera la técnica nueva “hacerle como que viene un enemigo” no era parte de su rutina —no que se supiera de memoria la rutina, de hecho Misao era bastante dada a improvisar en el camino—.



 



Y así, mientras el ex okashira forzaba su vista intentando ver que pasaba Misao sintió que alguien la estaba espiando y se puso en posición de guardia ¿Quién podría estar ahí?, la chica se concentró en tratar de escuchar los pasos de la persona que la vigilaba, más de pronto.



-Sa-Sa- la chica no pudo terminar la frase, había bajado los brazos y veía hacía el frente sin acabarlo de creer, el antiguo lobo de Mibu se dirigía confiadamente hacía ella mientras fumaba un cigarro, pero lo impresionante es que:



1- Estaba caminando en puros calcetines por el bosque



2- ¡¡No traía camisa!!, Misao tragó saliva, el policía tenía una actitud extraña, su mirada se veía maliciosa, la chica sintió que el aire le faltaba, ¡¿Por que andaba semidesnudo y caminaba sutilmente hacía ella?!



-Saito, lobo sarnoso- susurró suavemente la chica mientras retrocedía, se había quedado sin kunais y ganarle con los puños a un antiguo Shinsen no parecía buena idea y a todo esto, ¡¿Por qué diablos parecía que el lobo de pacotilla quería atacarla?!



-¡¿Que demonios quieres, que haces aquí?!- aunque lo intentó su voz no salió muy convencida que digamos y por otro lado Saito no daba señales de responder, de hecho una sonrisa maliciosa se dibujaba con más fuerza en sus labios mientras su torso desnudo se oscurecía o se llenaba de luz por las sombras producidas por las hojas de los árboles.



-Oye Saito, no vas a asustarme ¡¿Que quieres?!- (de hecho ya se estaba asustando y dudaba de las razones del lobo), con pasos lentos y arrastrados la chica siguió retrocediendo hasta que chocó con el tronco de un árbol.



-Solo a ti- fue la corta y sensual respuesta del policía, Misao sintió que la boca se le secaba y tragó saliva, ¿Había escuchado bien?, sabía que no había manera de huir, por más ágil que fuera, ese hombre era un genio con su espada, definitivamente era en momentos como ese cuando le hubiera gustado que su Aoshi-sama se hiciera presente y si era posible en su papel de tutor que vela por el bienestar de su protegida que mejor.  De unos cuantos pasos el lobo acorto el espacio que lo separaba de la chica y juntó su cuerpo con el suyo, la respiración de la chica era agitada.



-¿Estas asustada?-



-¡Púdrete!- gritó Misao, ese no podía ser Saito, Saito era un hombre malvado y cruel pero no era un libidinoso, ese no podía ser él.



-Vaya una chica difícil, creo que le sentara bien-



-¿Qué?- Misao no pudo escuchar la respuesta, Saito le dio un golpe en la nuca y la chica cayó desmayada sobre él.



-Ya lo veras- el lobo se dio la vuelta mientras cargaba en su hombro a la chica, la trenza de la joven cayendo por su espalda meciéndose de un lado a otro.



 



 



Aoshi vio que algo raro pasaba, Misao se veía muy nerviosa y retrocedía con pasos lentos como si alguien estuviera frente a ella, de pronto chocó con un árbol y no pudo retroceder más y en se momento surgió Saito de entre los árboles, de unos cuantos pasos se pegó al cuerpo de su protegida haciendo que el ki del ninja se elevara a grados inimaginables, el hombre dijo algo y luego noqueó a su protegida para luego cargarla en un hombro y llevársela.



 



-¡Saito, regresa ahora mismo con Mi…!-



¡¡POC!! Aoshi se dio de bruces con el suelo, sin acabar de comprenderlo el ninja posó la vista en sus piernas que no parecían responderle y luego lo recordó, había pasado un montón de horas seguidas sentado en la misma posición y como consecuencia sus piernas se habían dormido. ¡Maldición! se recriminó a si mismo mientras apretaba los puños, eso no se iba a quedar así, recuperaría a Misao antes de que Saito le tocara un solo cabello o dejaba de llamarse Aoshi Shinomori.



………………….



…………..



……





..



.



 



Soujiro seguía sentado en el banco de su celda, el ambiente cada vez era más frió por lo que el chico dedujo que se estaba acercando la noche, los últimos días se había pasado las noches acostado al descubierto viendo las estrellas y tratando de encontrar su propia ideología y ahora, bueno, pues, si levantaba la vista podía ver el techo… ¿La verdad estaría en esas enmohecidas tejas, seguramente no, intentó dormirse acomodando su cabeza en la fría banca cuando escucho unos pasos que por reflejo lo obligaron a incorporarse nuevamente, pero lo que ocurrió a continuación no era para nada lo que se imaginaba, la puerta de la celda se abrió de un portazo y apenas tuvo tiempo de dar un paso hacía adelante  y atrapar en sus brazos el cuerpo inerte de una jovencita.



-Es un regalo- se escuchó la voz de Saito que volvía a cerrar la puerta dejando al muchacho en la oscuridad -Solo intenta no propasarte mucho por que hay cierto cubo de hielo al que le gustaría hacerte pedacitos con su espada si algo le pasa a la chiquilla---¿Cubo de hielo?- Soujiro repitió aturdido sin saber que hacer mientras escuchaba que los pasos del lobo se alejaban -¡Oiga Saito-san!- pero nuevamente estaba solo, ¿Quién sería esa jovencita?, se veía pálida y flácida en sus brazos, arqueando una ceja el joven apoyó su oreja en el pecho de la joven para ver si respiraba y…

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