Yon Kami no Tama by Maeko Sendoh

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  Yon Kami no Tama by Maeko Sendoh
Summary:

Yon Kami no Tama se traduce como "La perla de los cuatro dioses." Agua, Fuego, Tierra y Aire da a lugar una perla más poderosa que la perla de Shikon pero ambas son totalmente diferentes, La Yon Kami no Tama no es una esfera, sino una humana....



Categories: INUYASHA, ANIME/MANGA Characters: Sesshoumaru

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 6 Completed: No Word count: 9537 Read: 1244 Published: 16/01/2012 Updated: 10/06/2012
Summary:

Yon Kami no Tama se traduce como "La perla de los cuatro dioses." Agua, Fuego, Tierra y Aire da a lugar una perla más poderosa que la perla de Shikon pero ambas son totalmente diferentes, La Yon Kami no Tama no es una esfera, sino una humana....



Categories: INUYASHA, ANIME/MANGA Characters: Sesshoumaru

Generos: Drama, Romance

Advertencias: Ninguno

Challenges:

Series: Ninguno

Chapters: 6 Completed: No Word count: 9537 Read: 1244 Published: 16/01/2012 Updated: 10/06/2012 Capítulo 1. by Maeko Sendoh

Saizô caminaba tranquilamente por el bosque hasta que encontró a un joven tumbado en el tronco de un árbol. Se quedó mirándolo y después de un rato, pasó por delante suyo sin mirarle. Se estaba haciendo de noche y sino regresaba pronto, podían atacarla.  Al pasar por su lado, vio que estaba herido. No podía dejarlo así, pero no sabía si acercarse o no. Les tenía miedo a los youkais. Aun así, se acercó a él lentamente y con algo de miedo.

-No necesito tu ayuda – le dijo él sin abrir los ojos.

-Me han enseñado a que cuando alguien está herido tengo que ayudarle siempre – contestó ella un poco asustada.

Sesshomaru le miró a los ojos y ella se asustó. Se agachó lentamente para estar a su altura. Le puso unas cuantas hierbas medicinales y luego se rompió la parte de abajo del kimono y se lo puso como una venda. Saizô le sonrió mientras se levantaba y luego se marchó. Debía darse prisa. Ella se había criado en un templo con una sacerdotisa. Saizô se negó ser la sacerdotisa por motivos que no diría, porque ni siquiera ella los sabía. Aquella sacerdotisa que  la crio, había muerto diez años atrás.

-Hola, señorita Saizô. ¿Cómo se encuentra? – Le preguntó cortésmente el príncipe.

Había estado caminando por varios días sin descanso. Se había escapado de aquella aldea el mismo día que la visitó el príncipe de esas tierras. Lo único que había cogido de ese lugar fue el lazo que le había dejado su madre. Detestaba a ese príncipe y no caería tan bajo como para aceptar su proposición, ni siquiera porque los aldeanos se lo pidiesen. Sabían que le debían un favor por dejarle vivir en aquel templo pero su corazón no podía aceptar. Llegó a un bosque donde se paró a descansar debajo de un gran árbol. Estaba cansada de tanto andar. Se acercó a aquella aldea pidiendo agua pero nadie le dio. Encontró un río y se puso a beber de él. Después metió los pies para refrescarlos. Una voz le dijo a su lado:

-¿Se encuentra bien?

-Sí, gracias. Solamente necesito descansar un poco – le sonrió Saizô.

En ese momento, rugieron las tripas de la joven. Ella, avergonzada, bajó la mirada. Se le había olvidado la comida antes de salir, solamente cogió aquel recuerdo de su madre. No podía venderlo porque no quería. La chica le dijo:

-¿Quieres algo de comida?

-No quiero abusar. Además, si voy al bosque puedo coger comida – mantuvo su sonrisa.

-Ahora mismo las frutas escasean en los árboles. Estoy segura que quieres dormir un poco – le dijo la chica. – Perdón por no presentarme. Me llamo Kagome.

-La verdad es que sí me gustaría… pero no quiero abusar de su amabilidad – se levantó. – Muchas gracias de todas formas.

-¡Kagome! ¡La anciana Kaede te necesita! – Le gritó Inuyasha desde lejos.

-Por favor ven y te daré algo de comer y así, descansas – le sonrió la chica del futuro.

Saizô acabó aceptando la invitación de la chica morena. En esa aldea, conoció a Sango, Miroku, a Inuyasha y al pequeño Shippo. La joven extraña se quedó en casa de la anciana Kaede. Descansó unas horas y luego comió algo. Mientras estaba comiendo, Kagome le preguntó:

-¿De dónde vienes Saizô?

-De la región noreste. Allí hay una pequeña aldea donde manda un demonio – bajó la cabeza triste.

-¿Ocurre algo? Pareces que no te gusta hablar de esa aldea – opinó Miroku. Ella negó con la cabeza.

-No es eso. Es que los aldeanos, para que el príncipe dejara su mandato estricto, querían que me casara con aquel príncipe. Sé que quizás debería hacerlo, pero mi corazón me dice que no lo haga. Por eso mismo me escapé de mi aldea. El príncipe Izuko me dio plazo de un mes para la boda – le contestó. – Mañana retomaré mi viaje…

-Puedes quedarte aquí. Necesito a una joven que me ayude – le ofreció la anciana Kaede. – Y si quieres, te puedo instruir  para que seas sacerdotisa, tienes un gran poder espiritual.

-Lo siento mucho anciana pero no quiero ser sacerdotisa. Cuando murió la sacerdotisa que me cuidaba, yo debía ser la siguiente pero me negué. Seguramente pareceré egoísta pero no puedo. Sé que si acepto, deberé vivir sola el resto de mi vida…y lo único que quiero es estar con chico que me gusta… aunque él seguramente me odia por haberme escapado – dejó el cuenco en el tatami. – Si hubiera sido por los aldeanos, me hubiera convertido en sacerdotisa con diez años.

-Pero ha esa edad los poderes espirituales todavía no están demasiado desarrollados – aseguró la anciana Kaede.

-----FLASH BACK (10 AÑOS ANTES) -----

Saizô juagaba tranquilamente bajo la atenta mirada de Amane. Desde que Saizô había llegado, ya había pasado diez años. Amane podía sentir el poder que poco a poco y día tras día crecía dentro de la pequeña. Pero sabía que le quedaba poco de vida y esa pequeña tendría problemas si fallecía. Esa mañana, antes del almuerzo, Amane notó una presencia demoniaca cerca del campo de energía. Miró hacia donde debería estar Saizô pero la niña no estaba.

-¡Saizô, ven! – Le llamó preocupada.

-Tengo miedo... – decía la pequeña asustada.

De repente, un demonio gusano apareció desde el subsuelo asustando más a la pequeña. Amane sabía que cuando se asustaba, era capaz de crear demonios tan fuertes como ella. También sabía, a través de un rumor, que un monje exterminador de demonios andaba cerca de la aldea.

-Saizô debemos irnos a casa – le dijo Amane abrazando a la pequeña.

-Pero es que tengo miedo del príncipe – le contestó llorando.

Cuando la sacerdotisa iba a decir algo, el demonio estaba siendo exorcizado. La niña se pegó a su “madre” todavía más asustada que antes pero con aquella anciana cerca, se sentía protegida. Cuando el grupo de monjes aparecieron detrás de la maleza del bosque, el más mayor miró a la niña. Le dijo a la anciana:

-Apártese.

-No dejaré que le hagáis daño a una niña – dijo la sacerdotisa del lugar.

-Esa niña ha sido la creadora de ese demonio. Debemos exterminarla para que no vuelva a suceder más....

-----FIN DEL FLASH BACK-----

-Y poco tiempo después de eso, la anciana Amane murió dejándome sola – contó Saizô.

-¿Qué ocurrió con esos monjes? – Preguntó Sango.

-La verdad es que no me acuerdo. Solamente tenía diez años y estaba asustada – dijo ella. – Sé que cuando desperté, la señora Amane ya no estaba. Los aldeanos me dejaron vivir en el templo ya que la barrera que lo protegía de los demonios, empezó a protegerme de los humanos.

-¿Entonces no salías del templo? – Preguntó asombrado Shippo.

-Sí, pero los aldeanos no podían entrar. Solamente yo si quería podían entrar pero desde hace cinco años, me niego a que ningún aldeano entre – se abrazó a sí misma.

 

Regresar al índiceCapítulo 2. by Maeko Sendoh

 

-Espera un momento, ¿quieres decir que ese escudo te protege según tu voluntad? – Le preguntó Miroku asombrado.

-A mi voluntad no, es según. El campo de energía… digamos que examina a las personas que quieran entrar al templo pero en los últimos diez años, no ha dejado entrar a nadie – se puso un dedo en la barbilla.

Estuvo varios días en aquella aldea. Allí sentía la amabilidad de todos por querer conocerla y ser sus amigos. Conforme iba pasando el tiempo de su estancia comenzaba a confiar en Kagome y en sus amigos, aunque tenía algo de miedo de Inuyasha. Las mangas del kimono le tapaban las manos con lo que nadie podía ver que un lazo rojo que estaba atado en su antebrazo. Los aldeanos cuchicheaban que ella era una princesa escapada de su castillo. El Kimono era de color morado oscuro con mariposas negras y el obi era también era de color negro. Las mangas le llegaban hasta los tobillos pero tenían un color morado más claro que el resto del kimono. Muchas veces, la anciana Kaede se había ofrecido a cortarle las mangas pero la chica de ojos verdes esmeralda se negaba.

Una mañana, decidió adentrarse en el bosque para buscar fruta pero los árboles cerca de la aldea no había nada. En el medio del bosque, encontró un gran árbol. Se acercó y supo que era un árbol sagrado. De repente, Saizô vio a la sacerdotisa que le cuidó. Le miró sorprendida y con los ojos abiertos. Entonces, el espíritu le dijo:

-Debes volver a la aldea.

-Pero si vuelvo, tendré que casarme con el príncipe Izuko y no quiero hacerlo – le dijo triste. – Los aldeanos me vendieron a él… ni siquiera me preguntaron primero – bajó la mirada.

-Cielo, aunque ellos te hayan vendido a ese demonio debes volver. Tú ahora eres la protectora de la aldea y como tal, no deberías haberla dejado – le dijo la anciana. Ella negó con la cabeza.

-Desde que usted no está conmigo los aldeanos me acusan de cosas que no he hecho, si algún demonio ataca la aldea y si yo no la protejo con el campo, me pegan y muchas más cosas que no quiero recordad… Siempre me deja sin comida y me tengo que buscarla en el bosque, con el miedo que tengo cuando salgo del templo… no puedo ir de nuevo a ese lugar… pídeme otra cosa, menos volver a la aldea  - le dijo con lágrimas en los ojos.

Saizô comenzó a llorar con las manos tapándose la cara. Cayó al suelo de rodilla sin destaparse la cara. Recordar todo el daño que le había causado los aldeanos, le dolía. La única persona que no era como el resto, era su amigo Keiga. Él y ella habían crecido juntos a pesar de que él era tres años mayor. Keiga era su  mejor amigo y de quien ella estaba enamorada secretamente. Notó como una mano se posaba en su cabeza y entonces ella le miró.

-No vuelvas si no quieres. Es tu vida y debes vivirla como desees pero esta vez, debes ir. En el templo hay un pequeño regalo de tu madre. Si quieres, cuando cojas el regalo te vas de la aldea – le dijo la anciana dulcemente.

-¿Mi…madre? ¿Mi madre está viva? – Preguntó la joven.

-Siempre ha estado viva pero no podía criarte, por eso te dejó a mi cuidado – le respondió.

-Me gustaría mucho conocerla. ¿Sabe dónde puedo encontrarla? – Le dijo más calmada.

-Ten mucho cuidado en el camino, cielo. Hasta que llegues a la aldea, protegeré el templo para nadie  roba y hacer a los aldeanos que has vuelto – le dijo anciana evitando la pregunta de la joven.

Saizô no pudo decirle nada porque la anciana sacerdotisa había desaparecido. Ahora sabía que su madre estaba viva, le daba ganas de buscarla pero si viajaba sola pasaría mucho miedo. Primeramente, volvería para coger el regalo que le había dejado su madre. Volvió a la cabaña de la anciana Kaede y allí estaban sus nuevos amigos hablando animadamente con la sacerdotisa del lugar.

Caminaba por el bosque con rumbo al noreste. Saizô se había ido sin despedirse de nadie pero le hubiera gustado que Kagome y sus amigos estuvieran con ella así no pasaría tanto miedo. Tan sumida iba con sus pensamientos que no se dio cuenta por donde iba caminando hasta que se chocó con alguien. Le joven de cabellos violeta claro cayó al suelo haciéndose daño en el trasero.

-Ten más cuidado por donde andas humana – le dijo una voz.

-Lo siento mucho. No me di cuenta por donde iba – se disculpó Saizô. – Tú eres el demonio de aquella herida… ¿cómo está la herida? – Le preguntó al youkai de cabellera plateada.

-¿¡Quién te crees que eres para hablarle así al amo Sesshomaru!? – Dijo el sapo verde que le acompañaba. Sesshomaru le miró de reojo a su sirviente.

De repente, un demonio apareció desde debajo del suelo. Saizô se dio la vuelta asustada. Sabía que había sido ella quien lo había creado y sin previo aviso, se fue corriendo de allí para que no le atacaran a ellos. El demonio iba a por ella y no quería involucrar a nadie. Se cogió el bajo del kimono para poder correr mejor y así no tropezar con él. Logró ocultarse detrás de un árbol pero no le sirvió de mucho. El youkai estaba cerca y ella tenía más miedo, con eso hacía que el youkai fuese más fuerte. “¿Llegaré sana y salva a la aldea?” pensaba ella ocultada detrás del árbol. El demonio gusano rompió el tronco encontrando a Saizô detrás de él.

De repente, la joven de cabellos violeta claro abrió los ojos pero el blanco de sus ojos no estaba, se puso de pie y pronunciando unas palabras, de su mano apareció una bola de fuego. Le lanzó la bola quemando aquel horrible gusano. Una vez que fue calcinado, Saizô volvió a ser la misma de antes.

-----EN OTRO LUGAR MUY LEJANO…-----

-Ha vuelto a crear otro demonio. No podemos seguir de esta manera – dijo una mujer con la cabellera violeta.

-Zashiki no te preocupes. Saizô está a salvo – le dijo uno de los tres hombres youkais que había en ese cuarto.

-Ubume tiene razón. Nuestra hija está bien. Ya sabes que si está en peligro, nosotros le ayudaremos – le dijo otro youkai con el pelo azul.

-Ya lo sé pero tengo miedo de que la hieran. Es nuestra pequeña… – dijo Zashiki preocupada.

-Yoshitoshi ve con ella y así Zashiki estará más tranquila – sugirió Tenjin.

-¿Y por qué no va Ubume? Él ha estado durante diez años con ella – se quejó el youkai del agua.

Zashiki era una la única hembra youkai que había en ese lugar y tenía el poder de controlar los vientos. Tenía el pelo violeta claro y los ojos color azules. Ubume era uno de los tres hombres youkai que estaba en aquel santuario sagrado. Controlaba la tierra y su pelo era verde hierba y sus ojos verde esmeralda.  Tenjin era el segundo hombre youkai y su poder era el fuego. Su cabellera roja y larga le daba un aire seductor y era el más tranquilo de los cuatro pero cuando combatía cambiaba de personalidad. Yoshitoshi era el youkai del agua. Tenía el pelo color azul y siempre se estaba quejando por todo. Pero al igual que sus compañeros se preocupaba por aquella joya que entre todos habían creado: su hija Saizô

-Porque si yo vuelvo a su lado, tendré que convertirme de nuevo en esa sacerdotisa muerta. Y no creo que nuestra hija después de saber que murió, crea que sea esa humana – respondió Ubume.

-----EN EL BOSQUE-----

Estando mirando las estrellas, oyó una flauta sonar. Se levantó y fue hacia donde procedía ese sonido. Desde muy niña, recordaba a alguien tocando una flauta pero como un bebé no podía saber ni recordar quien la tocaba. Caminó por el oscuro bosque con una mano en el pecho. Debía ser valiente ya que no había nadie quien la pudiese proteger, o al menos eso creía. Llegó a una cueva que estaba medio cerrada por una piedra. Vio que era un demonio que secuestraba niños para luego venderlos. “Esa niña me suena de verla antes….”  Pensó Saizô poniéndose un dedo en los labios.

 

Regresar al índiceCapítulo 3. by Maeko Sendoh
Author's Notes:

Espero que os guste y siento mucho la tardanza :)

Author's Notes:

Espero que os guste y siento mucho la tardanza :)

Abrió los ojos cuando vio a que al demonio que ayudó estaba siendo rodeado por los monjes más jóvenes.  El monje que tenía a la niña clavó su báculo en el suelo y un rayo azul se dirigió hacia el lord de las tierras del oeste. Saizô salió del matorral preocupada y entonces recordó al monje anciano. “¡No puede ser! Ese monje es…” pensó Saizô mirándole con los ojos bien abiertos.

-----FLASH BACK-----

Cuando la sacerdotisa iba a decir algo, el demonio estaba siendo exorcizado. La niña se pegó a su “madre” todavía más asustada que antes pero con aquella anciana cerca, se sentía protegida. Cuando el grupo de monjes aparecieron detrás de la maleza del bosque, el más mayor miró a la niña. Le dijo a la anciana:

-Apártese.

-No dejaré que le hagáis daño a una niña – dijo la sacerdotisa del lugar.

-Esa niña ha sido la creadora de ese demonio. Debemos exterminarla para que no vuelva a suceder más – dijo el monje con el bastón.

-Señora Amane… tengo miedo de estos señores – dijo la pequeña escondiéndose detrás de la sacerdotisa.

-Saizô cálmate, sino crearás otro demonio – le dijo Amane.

-¿Por qué proteges a esa niña que crea demonios? – Le preguntó el anciano Ungai.

-Porque yo la crie y sé que no es capaz de hacerle daño a nadie. Solamente es una niña de diez años – le respondió la sacerdotisa Amane.

-¡Esa niña es una amenaza! Además, tiene una aura de demonio – dijo muy serio.

“¡Mierda, la descubrió! ¿Ahora que haré para que le pase nada?” pensó la sacerdotisa. El monje se sorprendió por la cara que había puesto aquella anciana pero no lo demostró. “Estoy seguro de que esa mujer esconde algo” pensó el monje Ungai. Los monjes que lo acompañaban rodearon a la anciana y a la niña.  La pequeña Saizô se acercó más a la anciana cuando aquellos hombres giraban alrededor de ellas. Un círculo azul atrapó a la niña separándola de su madre postiza. Mientras giraban alrededor de ella le tiraron unos pergaminos por su cuerpo y luego el monje Ungai le exorcizó. Amane miraba horrorizada la escena. No podía ver a la niña gritar de ese modo y tampoco podía ayudarla porque si no se descubriría.

-¡Señora Amane ayúdame! – Gritaba la niña.

-¡Parad ya! ¡Es solo una niña! – Gritó la anciana.

Harta de que le hicieran daño a la niña decidió ayudarla. El cuerpo de la sacerdotisa se iluminó y tomó forma de un hombre con el pelo era verde hierba y sus ojos verde esmeralda. Tres hombres y una mujer demonio y rompieron el círculo donde estaba Saizô. Pero Ungai le lanzó el mismo hechizo pero mucho más poderoso. La niña empezó a gritar por el dolor que eso le producía y las lágrimas salían de sus ojos.

-¡Debemos hacer algo! ¡Como sigan así, van a matar a nuestra hija! – Le dijo Zashiki.

-Zashiki es imposible, no nos podemos acercar. Si la tocamos nos pasará lo mismo que a ella – Yoshitoshi le pone las manos en el hombro de la mujer demonio.

-Tenjin por favor, rompe el escudo – le pidió la mujer que controlaba el viento.

-Podría hacerle daño a Saizô – le dijo el youkai llamado Tenjin.

De repente, un rayo tocó el suelo levantando el polvo del suelo. Cuando ese polvo se disipó, apareció un demonio con el cabello amarillo eléctrico, ojos dorados, una armadura plateada, tenía los ojos entrecerrados porque estaba enfadado con aquellos humanos que le estaban haciendo daño a su pequeña. Era el más poderoso junto a Zashiki.

En la frente de la niña apareció una luna de color rojo fuego, gris viento, azul agua, amarillo rayo y verde hierba claro. Los demonios que acaban de llegar la miraron preocupados porque esa luna no debería haber aparecido. Saizô rompió el circulo y cayó al suelo inconsciente. Al romper el circulo, rompió el bastón que llevaba el monje Ungai. La luna en la frente de la pequeña empezó a desaparecer lentamente. El demonio de la mirada fría y semblante serio se acercó a la niña y la cogió en brazos. Entonces ese demonio:

-¿Cómo os atrevéis a hacerle daño a mi hija?

-Kōsen cálmate. Si te enfadas con Saizô en los brazos, podrías causarle más heridas – le dijo Tsuchi, el dios de la tierra.

-Más heridas le han hecho esos humanos – le dijo Kōsen mientras que le daba Kaze su hija para que la tomase. - ¡Me las pagaréis malditos humanos! – Le dijo enfadado al grupo de monjes.

-----FIN DEL FLASH BACK-----

Al recordar aquel fatídico día, empezó a temblar. A raíz de ese día, también le tuvo miedo a los humanos pero nunca se lo digo ya que nadie, a parte de Keiga nadie había querido comprenderla. Recordó que el plazo del príncipe Izuko pronto concluiría en dos días y sino llegaba pronto todos los de su aldea morirían en manos del príncipe. Miró de nuevo a los monjes y el mismo semblante serio en la cara del más anciano le hizo recordar todo lo que vivió. Una luna apareció en la frente a la asustada Saizô haciendo que un gran demonio de grandes dimensiones salió del suelo. El monje, que estaba cogiendo a la niña, la soltó para ocuparse del demonio. Sesshomaru miró hacia donde estaba Saizô. Vio que alrededor de ella se creaba una gran aura lo que producía que el demonio tuviese un gran poder.

-No debo tener miedo… no debo tener miedo…. – decía otra y otra vez Saizô temblando de miedo.

De repente, un rayo tocó el suelo levantando el polvo del suelo. Cuando ese polvo se disipó, apareció un demonio con el cabello amarillo eléctrico, ojos dorados, una armadura plateada y tenía los ojos entrecerrados. Un hombre con el pelo era verde hierba y sus ojos verde esmeralda. Tres hombres y una mujer demonio también aparecieron. El príncipe se quedó mirando aquella mujer que se le hacía familiar. Uno de los hombres se acercó a Saizô y le abrazó. La joven abrió los ojos porque ese abrazo se le hacía familiar.

-Reina Irasue tenéis una visita – dijo un soldado inclinándose ante su señora.

-¿De quién se trata? – Preguntó la reina con indiferencia.

-De vuestra hermana, la reina Zashiki – respondió aquel soldado.

Una joven abría los ojos lentamente. No se acordaba de lo que había pasado. Lo último que recordaba era aquel abrazo que le hizo familiar. ¿Quién había sido el responsable de ese abrazo? Suspiró antes de ponerse en pie y continuar su camino, pero al levantarse, se encontró con la mirada ambarina de Sesshomaru. En lord le dijo:

-Veo que ya has despertado.

-Sí… - dijo ella un poco tímida. - ¿Qué ha pasado con aquellos monjes? ¿La niña le ha pasado algo? – Le preguntó.

-No, Rin está bien – le dijo fríamente.

-Menos mal, pensaba que ese monje le haría daño – dijo aliviada.

-¿Qué quieres decir con eso? – Le preguntó el príncipe.

-No, nada. Ahora si me disculpas… debo volver a mi aldea – hizo una leve reverencia y se dirigió hacia el bosque.

Sesshomaru miró a la joven que tenía enfrente. “¿Cómo puede ser que una humana tenga ese poder? ¿Quién es ella realmente?” Pensó el lord. Saizô se tropezó al pasar por el lado del príncipe y para no caerse al suelo, se agarró en las ropas de él. Cuando la joven abrió los ojos, los rostros de ambos estaban demasiado cerca.

-Lo siento – dijo ella avergonzada.

-¡Señor Sesshomaru! ¡Señor Sesshomaru! – Gritaba Jaken acercándose a su amo.

-¿Qué ocurre Jaken? – Le preguntó el lord mientras que la humana se pasaba la mano por el cabello.

-Acabo de oír al inútil de Inuyasha diciendo que Naraku se encuentra al noreste, escandido cerca de una aldea y que esa aldea le protege un campo de energía bastante fuerte – le contó el sapo verde.

La ojiverde sintió un pinchazo en el cuerpo. Algo pasaba en esa aldea y alguien intentaba romper el escudo  del templo. No sabía si se encontraba cerca su aldea o no y eso le preocupaba pero sentía que debía darse prisa. Comenzó a correr hacia el norte. Sesshomaru voló hasta ponerse delante de ella. No podía dejarla que se fuera sola.

-Esa… esa aldea es mía. Yo soy quien se encarga de cuidarla con el campo… ¡Deja que me vaya!  – dijo Saizô intentando que Sesshomaru se quitara de en medio.

-----FLASH BACK-----

Los cuatros demonios habían conseguido destruir al demonio creado por la joven humana. Ella se había quedado dormida en los brazos de uno de los hombres y respiraba tranquilamente. Sesshomaru seguía teniendo la vista fija en la mujer demonio se acercaba a la humana preocupada. “¿Por qué tengo la sensación de haberla visto en algún lugar?” Pensaba el hijo del Gran General Perro. Se dio cuenta de la mujer demonio le estaba mirando mientras lo examinaba. Dejó a la humana en los brazos de un hombre demonio que tenía la cabellera azul y se acercó a Sesshomaru. Una vez enfrente le preguntó:

-¿Tú eres el hijo de Inu-No-Taishou?

-Sí – respondió secamente.

-Es cierto, te pareces mucho a él – le sonrió. – Saluda a tu madre de mi parte, ¿de acuerdo Sesshomaru? – Le dijo la mujer dándole la espalda.

-¿Conoces a mis padres? ¿Cómo sabes mi nombre?  – Le preguntó a la mujer de cabellera violeta.

-Sí, digamos que los tres nos conocemos bastante bien… Sé tu nombre porque estuve en tu fiesta de nacimiento – le sonrió. – Hazme un favor Sesshomaru. No dejes a Saizô sola, protégela… estoy segura que eres igual de poderoso que tu padre… No dejes que siga creando demonios… haz que confíe en los demás – le pidió con los ojos llorosos.

-----FIN DEL FLASH BACK-----

-Me llevarás a tu aldea – le ordenó fríamente.

-¿Para qué? ¿Para atacarla también? – Le preguntó Saizô.

Pero no Sesshomaru no le contestó. Solamente comenzó a caminar delante de la joven humana. “¿Pero quién se cree para decirme eso? Detesto las órdenes” pensaba molesta.  El viaje hacia la aldea de Saizô hizo que la joven humana conociera a ese demonio que le protegía cuando algún otro demonio la atacaba. Todavía no entendía por qué hacía eso pero aun así, estaba agradecida. “¿Para qué querrá ir a mi aldea?” Pensó una noche quedándose dormida. Después de cinco de un largo viaje, llegaron a la aldea dónde Naraku estaba escondido. Sesshomaru olió a sangre que provenía de la parte de abajo del templo, pero no le dijo nada la humana.

-Hacía tiempo que no os veía, sacerdotisa – dijo una voz.

Un youkai con la mirada de color miel y piel blanca como la propia nieve apareció delante de ellos. Su cabello era largo y rubio, siempre lo llevaba recogido en una coleta alta para que no le molestase cuando se movía o cuando efectuaba un ataque. Era el príncipe youkai de esa región.

-Príncipe Izuko… - Saizô se escondió detrás del daiyoukai.

-Vaya que sorpresa. Es el príncipe de la región del Oeste. ¿Qué haces por mis dominios? ¿Vienes por la princesa Sakura? Déjame decirte que, cuando Sakura está embaraza, está realmente hermosa – dijo sonriendo de lado y esquivando el ataque que le había lanzado Sesshomaru con Tokijin. – Veo que aún sientes algo por ella.

-Maldito… te enterarás por haberme quitado a Sakura – le dijo el lord fríamente.

-Fue ella quién eligió quedarse conmigo ¿o acaso no te acuerdas? Y sí, ella me ha permitido hacerla mía… cada noche me demuestra de quién siempre estuvo enamorada fue de mí – dijo Izuko en el mismo tono que Sesshomaru.

Sesshomaru no dijo nada, solamente podía sentir rencor hacia esa youkai que le abandonó y odio hacia ese youkai que lo detestaba a más no poder. Hacía cien años que no veía a ese detestable youkai y un año que no veía a la hembra youkai de la que siempre había estado enamorado y con la se casó pero ella le dejó poco tiempo después de que acabase aquella guerra que decidió su destino. “Sakura… te echo de menos…” pensó Sesshomaru. Izuko que estaba enfrente sonrió de medio lado al ver la cara de fastidio del lord.

Saizô escuchaba con atención la conversación de ambos youkais. Ahora entendía por qué quería ir a su aldea… ¡Quería destruirla junto el príncipe Izuko! Poco a poco se fue alejando del príncipe del Oeste.  Miró para su templo y sintió la presencia de un espíritu cerca de la entrada. Corrió hasta traspasar el campo de energía que protegía el lugar sagrado y empezó a buscar a la anciana Amane. Cayó de rodillas enfrente de una de las habitaciones del templo.

-Lo sabía. Era imposible que la anciana Amane estuviera aquí – se dijo.

Al mirar de nuevo a Sesshomaru vio que se estaba peleando con el príncipe Izuko, el cual, quería convertirla en su esposa. Si ya estaba casado… ¿Por qué insistía casarse con ella? ¿No estaba enamorado de esa tal Sakura de la quién habían estado hablando ambos youkais? Muestras gratis vivesoy

-----EN EL PALACIO DE LA REINA IRASUE-----

La reina youkai todavía estaba pensando en lo que su hermana pequeña le había dicho. Su hijo estaba ligado a algo que ni siquiera la diosa del viento sabía. ¿Por qué se sentía tan extraña? ¿Le había afectado ver a su hermana pequeña y saber que ella seguía enfadada con la esposa del general perro? Una cosa tenía clara, aunque se hubiera mostrado fría e indiferente con su hermana, se había alegrado de verla y saber que estaba bien.

Se levantó de su trono y caminó hasta donde comenzaban las escaleras. Debía ir en busca de su hijo y hablar con él. “¡Qué duro es ser madre! ¿Zashiki habrá conseguido olvidar a Inu-No-Taishou?”  Pensó la daiyoukai. Sus pensamientos fueron interrumpidos por uno de sus soldados que le dijo:

-Majestad, la princesa diosayoukai Sakura desea veros.

-¿La princesa Sakura? ¿Qué hace ella aquí? – Le preguntó al soldado.

-No lo sé mi reina. Ella dice que hasta que no le deis una audiencia, no se irá del palacio – le respondió.

-Está bien, déjala pasar – dijo todavía sin creer que ella estuviese en el palacio.

El soldado se alejó de su señora e Irasue siguió mirando hacia el horizonte. Una chica alta, tenía el pelo largo y violeta. Sus ojos eran rosa fucsia. Tenía en cada lado de la frente dos hojas de cerezo, sus labios eran de color de los pétalos de las flores de los cerezos. En el pelo llevaba una cinta de color roja y se le conocía por tener una hermosa sonrisa pero en ese instante, no la mostraba. Su vientre estaba abultado debido a que estaba esperando un hijo del príncipe con el cual estaba casada.

-Buenas tardes reina Irasue. Cuanto tiempo sin verle – dijo la chica.

-Así es princesa Sakura – le saludó la youkai de mirada fría.

Regresar al índiceCapítulo 4. by Maeko Sendoh

-¿A qué has venido princesa? Mi hijo no se encuentra en palacio… - le dijo la reina Irasue dándole la espalda.

-No vengo por él… aunque me hubiera gustado verle – agachó la mirada hacia el suelo. – He venido para que… me perdones. Herí a vuestro hijo y cada día me echo la culpa por el todo lo que pasó. Nunca debí volver a la vida. Lo siento mucho de verdad – se disculpó.

-Exacto, le hiciste mucho daño pero aún no soy quién debe perdonarte ¿o no? – Le dijo fríamente.

-Lo sé pero no me atrevo a parecer delante de Sesshomaru – cerró los ojos para que las lágrimas no cayeran.

-Tarde o temprano tendrás que verle Sakura. Recuerda que habéis estados casados. Pensé que serias una buena youkai para mi hijo pero a veces en la vida no se tiene lo que uno desea – dijo mirándola.

-Eso es cierto, a pesar de haber pasado un año mi corazón le pertenecerá a él y sé que siempre será así – dijo la princesa Sakura mirando aquel cielo despejado. – Reina Irasue siento haberla molestado y espero que me perdonéis – dijo la diosayoukai antes de regresar a su palacio.

Saizô seguía viendo la pelea entre aquellos hombres. Seguía de rodillas en el pasillo del templo. Izuko empujó hacia el escudo haciendo que, cuando el cuerpo del lord del Oeste tomó contacto con el escudo, le electrocutara. La joven humana abrió los ojos preocupada con una mano en el corazón.

-¡Príncipe Izuko, por favor! ¡Parad ya! – Gritó Saizô.

-Eso te dijo yo – dijo una voz femenina al lado de ambos youkais. La chica humana se había acercado. Se sorprendió al ver a aquella mujer youkai en ese lugar. – Izuko ¿cuántas veces tengo que decírtelo? Sabes que no me gusta que estés en esta aldea – le regañó la youkai.

-Pero querida, tenía una deuda pendiente con los aldeanos – la youkai miró a Sesshomaru que todavía estaba en el suelo debido a la electrocución.

-¿Sa…kura? – El príncipe del Oeste empezaba abrir los ojos al oler el olor de la youkai. - ¿Eres tú realmente?

-¿Cómo te encuentras Sesshomaru? – Preguntó Saizô sin cruzar el campo.

Sakura y Sesshomaru se estuvieron mirando durante unos segundos que parecieron eternos. En los ojos de ella había tristeza y en los ojos de él… había dolor. Le echaba de menos y eso se notaba cuando la miró a los ojos. La diosayoukai apartó la vista para que no la viera mal. Izuko estaba lleno de rabia. Sabía que la youkai seguía sintiendo algo por el príncipe daiyoukai pero no iba a permitir que ellos estuviesen juntos, ya que Sakura se había convertido en su esposa.

Sin previo aviso, Izuko atravesó el cuerpo de Sesshomaru con su espada. Saizô se tapó la boca horrorizada y Sakura hizo lo mismo que la joven humana. De la boca de Sesshomaru comenzó a salir un fino hilo de sangre. Le volvió a perforar el cuerpo con la espada varias veces seguidas. Sakura apartó la vista conteniéndose las ganas de llorar, no podía mostrar que sentía todavía algo por el príncipe de mirada ambarina, en cuanto a Saizô seguía mirando aquella horrible escena mientras que las lágrimas caían de sus ojos verdes esmeralda. Una vez harto de tanto herirle, Izuko y Sakura regresaron a su castillo.

Cuando se fueron, Saizô salió del campo de energía y se acercó lentamente al youkai que estaba tendido en el suelo. Él estaba de rodillas mirando al suelo. De su boca todavía salía sangre al igual que de sus heridas. Se agachó a su altura y le puso sus manos en la espalda de él. Entonces le dijo:

-Sesshomaru… es mejor curarte esas heridas. Se ven horribles.

-Se cerrarán pronto, no soy un insignificante humano – le dijo fríamente. Saizô le dolió ese comentario.

-¿Y qué tiene de malo serlo? Los youkais, al igual que los humanos, se enamoran y sufren – le dijo triste. – Hay youkais como humanos que su corazón es de puro hielo pero algunas veces es mejor derretir ese hielo y… mostrarse como realmente eres en ciertas ocasiones.

-¡Ya te he dicho que yo soy como un repugnante humano! – Le gritó el lord.

Saizô abrió los ojos impactada. Cerró los ojos levantándose y sin mirarlo a la cara, volvió a entrar en el campo. Corrió hasta el templo y se encerró en una de las habitaciones que había. “Idiota…”  pensó la joven cayendo de rodillas. El príncipe seguía en la misma posición. Todo era causado por volver a ver a Sakura y más embarazada de ese bastardo. “Si al menos no me hubiera tragado mi orgullo, te hubiera pedido que te quedases a mi lado” pensó él lord y luego cayó al suelo inconsciente.

El grupo de Inuyasha había conseguido llegar a la misteriosa aldea. Sabían que Naraku estaba en ese lugar escondido por alguna parte. Al entrar, vieron a todos sus aldeanos muertos y masacrados. No había ninguno humano con vida, hasta los bebés estaban muertos. Vieron unas escaleras que conducían al templo de  la aldea. Decidieron ir hasta el templo para ver si vivía alguien en ese lugar. Pero al llegar la puerta del templo, no pudieron pasar, algo se lo impedía. Vieron a una chica barriendo de espaldas a ellos cerca de la entrada. Inuyasha sacó a colmillo de acero y ésta, se tornó de un color rojizo.

-----EN EL SANTUARIO SAGRADO….-----

Un youkai con la cabellera azul se había pasado por la sala donde guardaban su tesoro. Más bien, era el tesoro de los cinco youkais que vivían en ese lugar que la youkai de los vientos, tuvo en su vientre. Era pequeña esfera con todos los colores; verde, gris, amarillo eléctrico, azul y rojo. De repente, una pequeña brecha apareció en la esfera.

-No puede ser… ¡Tsuchi! ¡Tenjin! ¡Kōsen! ¡Kaze! ¡Venid! – Gritó preocupado.

-¿Qué ocurre? – Preguntó el youkai de la tierra.

-Mirad, hay una brecha en la esfera – le señaló Mizu.

-¡Saizô! ¡Saizô está herida! ¿Veis? ¡Por eso mismo no quería dejarla sola! – Dijo preocupada Kaze.

-Kaze tranquilízate. Seguro que ella está bien y que solo es una pequeña herida – intentó calmarla Tenjin.

-No, no puede estar bien – dijo tapándose la cara.

Mizu hizo una burbuja con sus manos y luego apareció el templo en donde vivía Saizô pero aun así, no vieron nada ni a nadie que pudo haberla herido. Era extraño. La única manera de herirla y conseguir que saliera esa brecha en la esfera que la mantenía con vida era…

-Debe haber sido alguien que tuviera mucho poder. ¿Qué crees Kōsen? – Le preguntó Tsuchi.

-Quizás han roto el campo de energía. Ya os dije que hacer que el campo y su cuerpo sean lo mismo, podrían herirla – le dijo el youkai del rayo con los brazos cruzando tras analizar la situación.

-¿Y qué pretendía que hiciésemos? ¿Unir el campo de energía con nuestro cuerpo? – Opinó Tenjin.

-¡Dejadlo ya! Hay que hacer que el campo esté ligado con alguno de nosotros. No quiero que cada vez que lo rompan, ella salga lastimada. Si hace falta… yo… - dijo Kaze.

-No, Zashiki. Seré yo que para eso soy el más poderoso – dijo Kōsen serio.

-----EN LA ALDEA DE SAIZÔ-----

La joven de mirada verde esmeralda se despertaba lentamente. No recordaba haberse acostado. Se tocó el brazo y notó que lo tenía vendado. Se sentó sobre el futón y luego se tocó la frente. Se levantó de golpe cuando recordó que Sesshomaru seguía fuera del campo tumbado en el suelo. Salió corriendo del templo y lo buscó.

-Por fin despiertas – dijo una voz detrás de ella.

-Sesshomaru… menos mal… estás bien – dijo ella con una sonrisa.

-¿Y por qué no lo iba a estar? – Preguntó algo extrañado ya que ella le había curado las heridas unos días atrás.

-Te habían herido muchas veces. Cuando te recogí y te curé las heridas… no parabas de repetir muchas veces “Sakura…Sakura.” Por lo que pude notar, esa chica es muy importante para ti – le sonrió intentando ocultar su tristeza.

-Oye Saizô. ¿El campo de energía… es parte de tu cuerpo? – Le preguntó Sesshomaru. 

End Notes:

Espero que os haya gustado :)

End Notes:

Espero que os haya gustado :)

Regresar al índiceCapítulo 5. by Maeko Sendoh

-¿Por qué me preguntas eso Sesshomaru? – Le dijo ella confusa.

-No, por nada – mintió el lord.

Saizô caminó de nuevo hacia dentro del templo y luego volvió a salir con una escoba. Le dolía el brazo y el abdomen pero las tereas del templo debía hacerlas. Como debía bajar a la aldea, dejó a cargo a Sesshomaru. Bajó las escaleras como pudo y lentamente. Pensó en pedirle ayuda al youkai pero sabía que no le ayudaría. Cuando por fin pudo bajar las escaleras, vio que la aldea olía un poco extraño y un pequeño olor a humo le llegaba a la nariz. Se fue acercando lentamente apoyándose en las casas y vio a un hanyou quemando los cuerpos sin vida de los aldeanos.

-¡Saizô! – Dijo la chica con uniforme verde.

-¿Kagome? ¿Qué haces tú en mi aldea? – Preguntó la joven de cabello violeta claro.

-¿Esta es tu aldea? Cuando llegamos todos los aldeanos estaban… muertos – Saizô le miró incrédula.

-No…no puede ser. Los aldeanos no han podido morir… él no… - dijo ella poniéndose nerviosa.

-----FLASH BACK-----

Él siguió su camino hacia su habitación. Pero antes decidió pasarse por la de Sakura. El sirviente tenía razón. Sakura no estaba. Vio que en su cama estaba su kimono de flores de Sakura. Lo olió. En ese instante, uno de los pájaros que jugaba con Sakura llegó. Estaba alterado.

-Sakura…Sakura, peligro…peligro–dijo el pájaro.

¿Sakura estaba en peligro? ¿Eso lo que el pájaro intentaba decirle? Sesshomaru salió de la habitación y fue a buscarla. En la puerta del castillo se encontró con su padre. Al parecer él también sabía que ella estaba en peligro. Cerca del lago, dos hombres tenían cogida a Sakura por las muñecas para que el otro la desnudara. El hombre le destapó el pecho. Sakura intentaba soltarse pero no podía, los hombres eran mucho más fuertes que ella.

-¡Señor Inu -No -Taishou! ¡Sesshomaru! –Gritaba ella.

-Por mucho que grites, nadie vendrá a ayudarte…

-Eso es lo que tú crees –Dijo Inu No Taisho-Sesshomaru llévate a Sakura al palacio.

-Tápate-dijo él con un tono de indiferencia.

Sakura se tapó los pechos. Él la cogió como si fuera un saco de patatas. Lo odia. Cuando llegaron al palacio, Sesshomaru soltó a Sakura en su habitación. Ella al caer al suelo, se hizo daño en el trasero.

-¡Te odio! ¡Tú nunca serás como Siron! – Le gritó Sakura a Sesshomaru antes de éste saliera de la habitación.

Realmente lo odiaba por la forma que la trababa. Ella no quería casarse con un youkai que la tratase así, antes prefería estar muerta. Sakura no salió de su habitación en varios días. No quería encontrarse con Sesshomaru.

Un día, aprovechando que él no estaba, salió al jardín. Quería volar y estirar sus alas, pero no podía transformarse, ya que si lo hacía, se quedaba sin energías. Se sentó debajo del árbol. Desde el accidente cerca del lago, no había comido nada no tenía hambre.

Quería ser libre cómo un pájaro pero sabía que eso era imposible. Cuando se casase, tendría que dar a luz a los hijos de ese youkai que tanto odia. ¿Por qué se tenía que casar? Volvió al castillo. Cuando entró a su habitación, se encontró con Sesshomaru que la estaba esperando.

-¿Qué haces tú aquí? ¡Fuera de mi cuarto! –dijo Sakura enfadada.

-Recuerda que este es mi castillo, no el tuyo… por cierto, que mal tratáis a los invitados.

-¿De qué hablas? nadie excepto yo sobrevivió.

-Te equivocas, aparte de ti hubo más sobrevivientes –dijo acercándose a ella. Se quedó muda.

-Me dieron esto para ti –dijo dándole un kimono rosa con dibujos de peces rojos –me dijeron que tu madre te lo estaba haciendo para después de la boda.

Cogió el kimono y lo olió. Olía a su madre. Sesshomaru salió del cuarto porque olió como de los ojos de la princesa salía un olor a agua salada. Cuando él se fue, Sakura se puso a llorar abrazando el kimono. Los echaba mucho de menos.

-----FIN DEL FLASH BACK-----

“Y pensar que empezamos mal….Sakura. ¿Por qué me dejaste por ese bastardo?” Pensaba el lord mirando hacia el horizonte desde el techo del templo. Miró hacia la aldea y vio como Saizô hablaba con su medio hermano escondida detrás de una de las humanas que lo acompañaba. De repente, la atmosfera cambio. El cielo despejado se cubrió por una oscura nube que estaba llena de maldad. Sesshomaru saltó del tejado y se puso al lado de su hermano para esperar a que el dueño de esa presencia se mostrase. Saizô tenía miedo pero debía mantener la calma para no crear más youkais. Entonces una voz dijo:

-Me habéis descubierto…

-¡Sal de donde estés Naraku! – Gritó Inuyasha. Saizô se escondió detrás de Sesshomaru.

-----FLASH BACK-----

-Lo has matado ¿verdad Sesshomaru? –Dijo Sakura sin dejar de mirar a su hijo.

-Sí – respondió el lord.

-Y con el hechizo que te enseñé – afirmó la diosa.

-¿Cómo lo sabes? – Dijo Sesshomaru sorprendido.

Sakura no contestó. Cuando el bebé terminó de mamar se quedó dormido. Luego, Sakura se giró y le enseñó la marca que tenía en el cuello. Era la misma luna que él tenía en la frente.

-Cuando me hiciste tuya, me salió. Si te pasa algo o haces algún hechizo, lo sabré – lo besó -pero pronto desaparecerá.

-¿Y por qué no me lo dijiste? - Dijo un poco malhumorado.

-Porque si no lo habías hecho – dijo apoyándose en su pecho.

-Lo hubiera hecho igualmente – dijo él.

-¿Cómo le vamos a poner? – Le preguntó Sakura mirándolo.

-…Hitaky - Sakura se sorprendió. Porque así se llamaba el padre de ella.

-¿Te acuerdas cuando nos conocimos?-Dijo escapando una pequeña risa.

-Sí – le contestó con una hermosa sonrisa miando a su hijo.

-Por poco me matas – rió ella al recordarlo.

En ese momento tembló el suelo. Algo había aterrizado cerca de cabaña. Sakura cogió a Hitaky que empezó a llorar y salió detrás de Sesshomaru. Se quedó petrificada. Era Siron. Inuyasha y sus amigos que llegaban en ese momento, vieron al dragón cerca de la cabaña donde se encontraba Sakura y se acercaron corriendo. Cuando llegaron, vieron a Sakura con sus rasgos de demonio y con un bebé en brazos.

-Siron… - dijo ella acercándose al dragón con el bebé en brazos.- ¿Eres tú?

-Sí, princesa –dijo el dragón agachándose. Sakura estiró la mano para tocarle, pero Inuyasha creyendo que el dragón le iba a hacer a algo a ella, sacó a Colmillo de Acero y dijo:

-¡Viento cortante!

-¡Sakura, cuidado! - Gritó Sesshomaru.

-----FIN DEL FLASH BACK-----

-Saizô vete para el templo. Aquí estás en peligro – le dijo Sesshomaru pendiente por si Naraku atacaba.

-¿Y tú? Todavía estas herido. Las heridas que te hizo el príncipe Izuko eran graves – le dijo ella preocupada.

End Notes:

Espero que os haya gustado y siento el retraso

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Espero que os haya gustado y siento el retraso

Regresar al índiceCapítulo 6. by Maeko Sendoh

Pero no le dio tiempo a contestarle ya que Naraku los había atacado por sorpresa. Sesshomaru cogió a Saizô y la apartó dejándola en una de las cabañas.

-No salgas de aquí – le dijo él.

Saizô asintió con la cabeza pero estaba preocupada por él. Entró en la cabaña y se sentó en un rincón a esperar a que Sesshomaru saliera sano y a salvo de la pelea. Acercó sus piernas a su pecho y ocultó la cara en ellas. No podía creerse que su mejor amigo estuviese muerto. Mientras tanto, las cosas volaban destrozadas por los ataques de los hanyous y del taiyoukai. Hakudoshi se dirigió a la cabaña que quedaba en pie y en donde estaba Saizô escondida. Pero no pudo acercarse demasiado a ella. Un campo de energía la protegía de lo exterior. Un rayo pasó justo por delante de la extensión de Naraku impidiéndole el paso. Hakudoshi retrocedió unos pasos dé la impresión que le había producido. Kōsen le miraba con una mirada bastante seria.

-Aléjate de aquí sino quieres morir.

El fuerte olor a sangre hizo que el dios del trueno se distrajera entonces fue, cuando Hakudoshi aprovechó para atacarle, pero aun así, no consiguió herirle. Con un simple movimiento de pestañas, una ráfaga de aire sopló impidiéndole que pudiera avanzar.

-Maldito… - masculló el niño.

El suelo tembló y unas enormes raíces salieron enredando la cabaña en la cual estaba Saizô escondida. Después de eso, Kōsen saltó al tejado de la choza y se sentí cruzando los brazos y las piernas. Alrededor de la cabaña apareció un circulo de fuego, y acto seguido, las llamas se alzaron al cielo juntándose con los rayos de Kōsen.

-¿Qué es lo que intentas hacer? ¿Por qué atacas a esta aldea? – Le preguntó Inuyasha.

-Obtener el máximo poder posible pero para ello, necesito la perla de los cinco dioses…

-¿La perla de los cinco dioses? – Preguntó el grupo de Inuyasha a coro.

-Sí. Esa perla es muy poderosa, incluso más que la perla de Shikkon. Por eso, necesito a esa sacerdotisa que protegéis – sonrió malvadamente Naraku.

-No dejaré que te acerques a ella – dijo Sesshomaru con una mirada de puro de hielo.

Sangre y dolor. Le mucho la herida. Se la había abierto y le dolía mucho. Notó unas manos cálidas y suaves acariciándole la frente y apartándole los mechones de la cara.

-Aguanta cariño. Esto durará poco – le dijo ese youkai.

-Duele… - susurró ella.

El segundo youkai se acercó a su hija y vio que tenía una herida horrible debido a la energía maligna que desprendía ese maldito hanyou. La tumbó en el suelo boca arriba y decidió curarle  con sus poderes. Él sabía que plantas podía utilizar y cuales no en ese preciso momento. Mientras tanto Hakudoshi intentaba romper aquella fuerte barrera pero era totalmente imposible, ni siquiera podía con alabarda.

-¡Naraku! ¡Es imposible romper la barrera! – Anunció Hakudoshi molesto.

-Es mejor marcharnos – opinó Kagura.

-Está bien, nos iremos – le dijo a su extensión. – Nos veremos de nuevo – y desapareció junto a Kagura y Hakudoshi.

-¡Espera! – Gritaron los dos hermanos a la vez.

Kōsen  bajó del techo y las llamas desaparecieron. Los dos hermanos se acercaron a él lenta e inseguramente. Algo no le traía buena espina. De repente, un grito se escuchó proveniente  del interior de la choza. Era Saizô. Tenjin apareció al lado de su amigo. Movió la cabeza negativamente. Otro grito. El dolor que sentía la joven era causado por los poderes de Tsuchi. Sesshomaru se dio la vuelta y se adentró en el bosque sin decir ni una palabra.

-¿Piensas irte después de destrozar la aldea de mi hija? – Preguntó Kōsen.

-Volveré unos días. Conozco una flor que le puede hacer que el dolor sea menor – respondió el lord de las tierras del Oeste esquivamente.

-¡No me lo puedo creer! Tienes el mismo carácter que el señor Inu-No-Taishou… ¿acaso eres su hijo? – Ahora preguntó Tenjin.

-Sí, soy su hijo – respondió fríamente. El dios del fuego sonrió de medio lado.

-Me lo imaginaba. Ambos sentís cierto aprecio por los de nuestra raza… sobre todo, por la madre de Saizô. Que da la casualidad que es un perro youkai también…

-¿Cómo? ¿La youkai que me pidió que la cuidase es un perro youkai?

-Así es. Cuando Saizô despierte, llévatela lejos de esta aldea y procura que no esté sola por mucho tiempo… nosotros no podemos protegerla siempre. También debemos cuidar de…

Kōsen  le había mirado duramente para que se callara. Había hablado mucho. El dios del fuego se dio que iba a cometer una imprudencia e iba a delatar a su propia hija. Otro grito. “Debo darme prisa” pensó Sesshomaru adentrándose en el bosque.

Despertó en su habitación dos días después de la pelea. Le dolía todavía el cuerpo. Escuchó pisadas acercándose a la puerta de su habitación. Miró hacia la puerta y se extrañó un poco al ver a esa persona allí. No iba sola. Eran dos.

-¿Cómo te encuentras? – Preguntó la chica que vestía extraño.

-Me duele… - cada que respiraba, le dolía.

-Al menos has despertado. Eso es lo que cuenta – le dijo Sango.

Ella asintió con la cabeza algo cansada. No poder respirar bien. Tsuchi suspiraba lentamente.

 

“¿Dónde estará esa maldita planta?” Pensaba Sesshomaru mirando por todos lados del bosque de la región del sur. Se estaba empezando a impacientar pero entonces, recordó algo.

-----FLASH BACK-----

El bebé miró a Miroku que estaba herido. Estiró los brazos indicando a Sesshomaru que la acercara al monje. Cuando el bebé tocó la mano del monje, sanó. Los demás se quedaron asombrados del poder que tenía el bebé. Luego Shippo dijo:

-¿Cómo ha hecho eso?

-Ella tiene el poder de sanar las heridas pero las suyas no – dijo Sesshomaru con una sonrisa -  ¿os podía pedir una cosa?

-Sí, claro… – dijo Kagome sorprendida.

-¿Me ayudaréis a protegerla hasta que crezca? – Pidió Sesshomaru. Ninguno de ellos se esperaba que Sesshomaru pidiera eso. Jaken sabía la razón, no quería que Naraku o Nakago la mataran de nuevo.

-¡Por favor, ayudad al amo Sesshomaru! – Pidió el pequeño demonio verde.

No sabían que decir. ¿Cómo sabían que no era una trampa de Sesshomaru para quitarle a Inuyasha Colmillo de Acero? Le miraron. En sus ojos habían cambiado. Desde que el padre de ambos hermanos le había dado el bebé, su mirada era otra. Miraron al bebé. Estaba contenta y era tan pequeña, que entendían que necesitara ayuda.

-De acuerdo –dijo la miko.

-¿¡Qué!?  – dijo Inuyasha.

-Que ayudaremos a Sesshomaru – dijo Miroku.

-Kagome, ¿estás loca? No ves que es una trampa para…

-¡No lo es Inuyasha! ¡No pondría a Sakura como escusa para ponerte una trampa! – Dijo Sesshomaru molesto – si no quieres, no necesito tú ayuda.

-Inuyasha, lo ayudaremos quieras o no – dijo la miko cogiendo al bebé - ¿cómo se llama?

-Se llama Sakura…

-----FIN DEL FLASH BACK-----

-Podría pedírselo a Sakura… pero no podré hablar con ella… - se dijo Sesshomaru.

-¿Qué es lo que me quieres pedir Sesshomaru? – Preguntó una voz detrás de él. El lord se dio la vuelta rápidamente.

-¿Qué haces aquí?

-Izuko tenía que venir a una de esas aburridas reuniones – rió un poco. - ¿Y tú?

-He venido en busca de una planta…

-¿Estás herido? – Parecía preocupada. Sakura se dio cuenta del tono que había usado y miró para otro lado.

-No, no lo estoy… Sakura ¿puedo pedir que me des unas pocas de tus lágrimas? Las necesito… - le pidió él.

La princesa le miró sorprendida. Pensaba que le pediría que volviese con él. “Quizás mi corazón lo extraña todavía” pensó la youkai mirándolo. Asintió con la cabeza sonriéndole. Levantó las manos juntándolas. Apareció un pequeño bote y una pequeña le  recorrió la mejilla de la princesa. Al caer aquella pequeña gota, llenó todo aquel botecillo.

-Debes hacer que se lo beba… pero antes, échale una gota en la herida. Así sanará más rápido – le explicó Sakura.

-¿No se curaba la herida cuando llorabas y le caía una gota?

-En la ultima batalla… no pude curarte aquella herida… mi madre me ha dicho porque mi corazón ha sido corrompido – le dijo triste.

-¿Puedo fiarme en darlo esto? – Sakura le miró atónita.

-Aunque mis poderes son más fuertes que antes de la pelea, mis lágrimas siguen curativas… Entiendo que estés enfadado pero has sido tú quién me ha pedido que te dé un poco de mis lagrimas…

-No lo he dicho por eso Sakura. Lo he dicho… - se fue acercando a ella - …por esto – le besó.

 

Kagome y Sango iban cada día a ver como evolucionaba su amiga. Su cara estaba pálida. Tenjin se acercó a su amigo. Tsuchi estaba apoyado en la pared de la cabaña y Tenjin le dijo:

-Esto no es bueno. Kōsen, Zashiki  y Mizu no consiguen regenerar la perla. A este paso Saizô…

-No le pasará nada. Ella se recuperará. No es la primera vez que le pasa algo parecido – aseguró Tsuchi.

-¡Saizô! ¡Saizô, no cierres los ojos! – Gritó Kagome.

Los dos dioses miraron hacia las dos humanas. Se acercaron a ellas preocupados por aquella joven que llevaban su sangre. Tsuchi tocó a su hija y comprobó que estaba empezando a enfriarse.

-Tenjin, darle calor mientras yo aviso a Kōsen  y Mizu y preparo para curarle la herida – le dijo.

-Sí – el dios del fuego tocó el brazo de su hija y una luz rojiza salió de las manos del youkai. -¡Espera Tsuchi! Zashiki no puede saber que ella…

La puerta corredera de la habitación se abrió dando paso a un youkai con la cabellera plateada. Era Sesshomaru. Parecía algo alterado. Se acercó a Saizô y les dijo a los otros dos youkais:

-Esto son lágrimas de Phoenix. Tiene el poder de curar cualquier herida…

-¿Cómo las ha conseguido? – Preguntó Tsuchi. – Solamente la princesa Sakura tiene ese poder.

-Ella me lo ha dado. Es mejor dárselas ya así se le curará y se le cerrará la herida.

-Tsuchi rápido. Mis poderes no podrán mantenerla con calor todo durante mucho tiempo – dijo Tenjin.

El dios de la tierra mezcló las lágrimas con las hierbas medicinales y luego se lo echó en la herida. Pero algo ya no le cuadraba al señor del fuego. El corazón de Saizô había dejado de latir. Era demasiado tarde aun así, Ubume le echó las hierbas medicinales. La tierra comenzó a templar llena de ira. Una gran ráfaga de aire soplaba golpeando el templo y los árboles. Una lluvia torrencial caía y los rayos sonaban en el cubierto cielo. Unas llamas rodearon el templo impidiendo el paso a cualquier visitante de afuera.

-Uf, ¿habéis visto lo que se ha liado allí fuera? – Comentó Miroku.

-¿Qué es lo que pasa? ¿Kagome? – Preguntó Inuyasha.

-Vámonos afuera…. – dijo Sango empujando al monje. Kagome empujó al hanyou con la mirada oculta debajo de su flequillo.

En aquella habitación quedaron el daiyoukai y los dos dioses. Poco a poco, el color natural de Saizô volvió a ella. Abrió los ojos y todo lo que estaba pasando afuera, se calmó. Ella se quedó mirando a los dos hombres que estaban a su lado con la mirada hacia abajo y con los ojos cerrados al igual que Sesshomaru.

-¿Quiénes son ustedes? – Preguntó Saizô apenas se le oyó. 

End Notes:

Siento mucho el retraso :( 

Espero que os haya gustado

Nos vemos!

End Notes:

Siento mucho el retraso :( 

Espero que os haya gustado

Nos vemos!

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