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No es otra historia de fantasía, ¿o quizás si? por K Dany

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Notas:

Bueno, debido a que tengo varios capítulos ya escritos, los estaré publicando bastante seguido.

Espero los disfruten.

No darle importancia a la advertencia del libro fue lo que los condenó a vivir aventuras en Ynca (yo también quiero vivir ese hermoso sueño don pool). Es por eso que fueron teletransportados a esta nueva tierra llena de peligros más peligrosos que en la Tierra.

De un momento para otro, los tres chicos aparecieron en un el centro de un extraño pueblo hecho de piedra musgosa, casas hechas con piedra, el suelo o era de tierra o tenía hierba. A los alrededores se veían montañas y más montañas sin muchos árboles y simplemente cubiertas con mucho pasto.

—Pero ¿qué ha pasado? —salió de la boca incrédula de Melanie, la cual se talló fuertemente los ojos al notar que ya no se encontraba en aquel sótano.

Zero no habló. Su mente no podía procesar lo que le estaba sucediendo.

Joseph comenzó a mirar a su alrededor confundido.

Pero ellos no estaban solos. El centro del pueblo, donde ellos aparecieron, parecía ser un antiguo coliseo gladiador, solo que de un tamaño aproximado de 20 o 25 metros de largo y de 4 o 5 metros de altura.

Observándolos, se encontraba una multitud de personas, todas vestidas de colores claros (predominando el blanco) con telas de seda y algodón y adornos de colores brillantes. Uno que otro llevaba joyería de oro y piedras preciosas, pero la gran mayoría también vestían con lo que parecían ser protecciones de diversos materiales en brazos, hombros, pecho y piernas (incluso se tenían variedad de armas blancas enfundadas).

En el centro del coliseo se encontraban 4 personas adultas con vestimentas similares, extendiendo sus brazos. En sus muñecas era visible que poseían pulseras como las que encontraron los chicos en el capítulo anterior.

Al frente de Melanie, Zero y Joseph se encontraba una piedra de un metro de alto, donde se encontraban clavadas 2 armas con forma de tenedores de 3 puntas.

 

Una vez que Zero volvió en sí nuevamente, se detuvo a observar los alrededores detenidamente. Y al dejar de estar tenso, habló para sí mismo—. Creo que esta es la parte en la que digo que tal vez esto es un sueño, por lo irreal de la situación.

 

Joseph, al escuchar las palabras de su amigo, se dio un pellizco en su mano. Al sentir el dolor, comprobó que efectivamente no andaba soñando.

Melanie seguía sin creer lo que estaba pasando. Seguía mirando todos los sitios posibles como si en algún lugar se encontrara mágicamente una respuesta satisfactoria para comprender lo que sucedía.

 

De los 4 adultos extendiendo su mano, uno de ellos se les acercó y comenzó a gritarle a los espectadores en un lenguaje incomprensible.

Joseph se le quedó mirando sin hacer movimiento alguno, intentando descifrar lo que pasaba exactamente. Pero fue Zero quien aclaró lo que estaba sucediendo.

—N-no puede ser, somos el entretenimiento de todos ellos.

—¿¡Qué!? —exclamó Melanie.

—Estamos en un coliseo, hay gente mirando y ese sujeto gritando parece ser el comentarista. Hay que rezarle al de allá arriba para que no nos obliguen a luchar contra leones o presos.

Reuniéndose los 3 chicos, comenzaron a hablar entre ellos para obtener la mayor información posible de su situación a partir de deducciones.

—¿Entonces estamos en la antigua Roma? —preguntó Joseph ignorando al hombre gritando.

—Lo dudo —Zero se mantenía alerta por si algo pasaba—. Las vestimentas de las personas no cuadran con los romanos. Además, tienen las mismas pulseras que nosotros, por lo que hay que asumir que tienen tecnología.

—Entiendo, así que no viajamos en el tiempo. ¿Acaso es alguna especie de dimensión paralela con magia para teletransportarnos?

Melanie solo escuchaba, no podía meterse en la conversación por lo ridícula que le parecía a simple vista. ¿Cómo se les ocurría a estos 2 chicos la remota posibilidad de viajes en el tiempo y dimensiones paralelas? Desde su punto de vista era más probable que se mal viajaron por culpa de algún alucinógeno que se encontraba lanzando esporas dentro de ese sótano y que lo inhalaron como para alucinar que están metidos en esta situación.

La conversación se cortó cuando los gritos de la multitud se hicieron sonar. Entonces el segundo hombre más cerca de ellos, se les acercó a los 3 jóvenes y se dirigió a ellos, comenzándoles a hablar.

Zero solo asentía simulando que lo entendía, mientras los otros dos ponían cara de “¿Qué diablos me estará diciendo? “

Cuando terminó de hablar el hombre, un tercero se les acercó. Extendió nuevamente sus manos a la vez que su pulsera comenzaba a emanar un tenue brillo emergiendo primeramente de la piel de sus brazos.

Los tres chicos se pusieron alerta, dando un paso atrás al pensar que planeaban hacerles algo. Pero lo que al inicio pareció ser que nada había sucedido, se fue transformando en un sentimiento de intriga e impresión.

El tercer hombre bajó ambos brazos, dio una reverencia y se alejó.

Los 3 chicos se quedaron confundidos, hasta que tuvieron una extraña sensación en su mente. Si tuviera que describirlo, sería como esa sensación de recordar algo que se te había olvidado. Solamente que a ellos 3 no se les había olvidado nada, sino que de repente comenzaron a relacionar aquellas extrañas palabras con conceptos que reconocían.

Lo que al principio eran sonidos extraños, ahora eran palabras completamente entendibles. Podían escuchar palabras de asombro y expectativa por parte de los espectadores.

Zero fue el más sorprendido, de la nada aprendió un nuevo lenguaje y tenía curiosidad por saber los límites de su nuevo conocimiento. Sin pensarlo dos veces intentó hablarlo—. ¿Mahia d’ lenhuaje? —dijo lo mejor que pudo, sin embargo, al no haberlo practicado antes, su pronunciación dejaba que desear.

—Exactamente, veo que eres un joven bastante perspicaz —habló el cuarto hombre, impresionando todavía al trio de chicos—. Se trata de magia para que la persona en cuestión aprenda nuestro idioma.

 

Tanto a Joseph como a Zero les pareció bastante conveniente lo que acababa de suceder. Pero al menos la barrera de la comunicación ya no era un impedimento.

Entonces Joseph preguntó sin cortarse en ningún momento y preparándose para lo peor—. ¿Y por qué estamos aquí? —(en realidad tenía errores de pronunciación, pero lo escribo así para que se entienda).

El primer hombre, entonces retomó la palabra y comenzó a gritar nuevamente, para que el público también escuchara—. Jóvenes promesas, ustedes son la esperanza del pueblo de Ynca. Por generaciones hemos sido oprimidos y asesinados por aquel que controla la muerte y la destrucción del mundo, la persona más malvada del mundo, aquel que se autoproclama como el encargado de decidir quien vive y quien muere. Me refiero al ser al cual todos se refieren como el Rey demonio.

Las ultimas 4 palabras hicieron temblar a todos los presentes, y a Zero también, pero por razones completamente diferentes.

Melanie no sabía que pensar, aunque al ver a Zero temblar, no dudó en preguntar —¿Eso es algo malo?

—E-es que esas palabras las he escuchado a menudo en animes de fantasía, pero oír que alguien las pronuncie me da cringe —fueron sus palabras exactas.

—Entonces nos estás diciendo que debemos ser los futuros héroes que salven esta nación ¿no? —dijo Joseph centrado en lo que escuchó del hombre.

—Si, ustedes deberán alzarse en nombre de Ynca y liberar al pueblo del rey demonio —respondió el hombre.

Tales palabras alegraron a Joseph, como fanático de las historias heroicas; asustaron a Melanie, ya que ella no quería formar parte de una guerra de un pueblo del cual no forma parte y ni siquiera había oído antes; e hizo poner a Zero una cara burlona y decir: — Yo pido ser el prota.

El hombre decidió entonces dar las siguientes indicaciones—. ¿Ven aquellas armas que se encuentran en la piedra? —señaló los tenedores gigantes (en realidad se llaman Sai’s, pero me gusta decirle tenedores)—. Se trata de un arma legendaria, es una de las 5 existentes en Ynca, y cuyo poder resonará con aquel héroe que considere digno. Jóvenes promesas, ustedes deben tocarla, y si las elige como su dueño, pueden conservarla. Si no, entonces no se preocupen, porque todavía existen otras 4 con las cuales intentar.

—Que bien —volvió a hablar Zero para sí mismo—. Vamos a estar bien chetados desde el inicio.

La expectativa se apoderó del lugar. El lugar se quedó en silencio y el primero en sucumbir ante la tentación de ser llamado héroe fue Joseph. Siguiendo las indicaciones, se acercó a las Sai’s y las desincrustó de la piedra, para seguido preguntar: — ¿Cómo sabemos que nos ha elegido como su dueño?

—Las armas adoptan la forma que más se adapte con la personalidad y las habilidades del dueño —respondió el hombre—. Y por lo visto, no te han considerado candidato para portarlas.

Joseph se decepcionó un poco, así que dejó las armas en la piedra y se alejó.

Zero tuvo curiosidad ante tal afirmación del comentarista, así que se acercó y examinó las armas. Se llevó una gran sorpresa al tenerlas en sus manos. Estas armas no eran comunes y corrientes. Del tacto podía sentirse que se trataba de tecnología y no solamente armas comunes y corrientes. La sensación era la misma que le daba la pulsera en su muñeca.

—Lamentablemente —volvió a hablar el hombre, asustando a Zero y sacándolo de sus pensamientos—. El arma tampoco ha reaccionado con el segundo futuro héroe.

Una vez Zero dejó las armas, era el turno de Melanie. Pero ella no quería pasar. No quería formar parte de esto. Pero después de un par de minutos, accedió debido a la presión social.

Al llegar a la roca, miró al público, y después solo tomó el mango de las sai’s. Para su desgracia, las armas comenzaron a brillar y a transformase.

Zero quedó impresionado, y comenzó a tomar nota de lo que sucedía. Melanie se quedó de pie sin saber que hacer. Las armas comenzaron a cambiar de formas, pasado de ser tenedores a ser cuchillos (bueno, en realidad pasaron a ser dagas).

El público en general se miraba asombrada, sabiendo que una nueva heroína había nacido.

Pero antes de celebrar por lo que estaba pasando, llegó un invitado especial a saludar a la nueva portadora de un arma legendaria. De un momento a otro pasó de la entrada principal al centro del estadio. El ambiente se puso denso y como si de efectos especiales se tratara, la luz del día se transformó en una oscuridad aterradora, pero lo suficientemente clara como para que todos los presentes todavía pudiesen ver a los demás.

—Felicidades —se escuchó una voz seria, grave y bastante inexpresiva—. Que bonitos son los eventos al aire libre, porque es mucho más fácil colarse— salieron las palabras de un hombre de veintitantos años, vestido de negro, bastante alto y con un aura lúgubre.

Los presentes comenzaron a perder su color de piel debido al terror y el ruido desapareció.

Los 3 chicos, ignorantes de la situación lo miraron despreocupados. Zero incluso concordó con él. Fue hasta que se presentó formalmente y de manera retorcida, que incluso ellos 3 cayeron en cuenta por la situación en la que se encontraban.

—Un placer conocerlos, futuros héroes. Les da la bienvenida un servidor de los dioses primordiales, aquel a quien osan llamar a manera de ofensa como: Rey Demonio…

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