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Magiworld Parabellum. por EL_GAMER_LOCO

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Notas:

Buenas! Aquí otro capitulo semanal.
Todos los martes se subirán, por cierto; Esta historia también se sube a Wattpad bajo la cuenta de DrGanso.

Es aviso, para evitar malentendidos.

¡Sin más sigan leyendo y comenten, si gustan! :D

Y tras la invocación de los reyes, cortar el mazo. Finalmente los preparativos estaban casi listos para arrancar la batalla en cualquier momento ante el silencio del expectante público quienes callaron al escuchar al jovencito plantearse de cara así ante su enemigo.

Él gruñó mientras fruncía su ceño. Pero antes de poderse dar la batalla, aparece nuestro referí. Aquel barman vistiendo con una camisa rayada blanca; Se colocó en la mitad de la mesa dándole la espalda al escenario. - Ya saben muchachos, jugaremos las reglas de la casa. Dos invocaciones por turno, las cartas Ultra Raras no pueden invocarse sin dos Tributos, las Super Raras un tributo; todo esto a menos que se use habilidad. Nada más que decir, empieza nuestro visitante, El Sin Nombre. - Habló aquel caballeroso señor y se repartieron.

Cinco cartas, con eso se abría la mano inicial. No podía negarlo, estaba nervioso y con miedo de ver sus propias cartas. Temía haber recibido una mala mano, así que en su incertidumbre observó a su oponente quien estaba indiferente mientras observaba sus propias cartas. Algo de coraje le surgió y agarró sus cinco cartas, más por su falta de experiencia su expresión de alegría lo hizo notar todo. Tuvo una buena primera mano; Colocó una carta boca abajo en la zona del costado, donde iban las cartas de apoyo que recibían el nombre de recurso.  Ágil fue mientras tomaba de su mano otra carta.  - ¡Invoco una carta R, traigo desde el laberinto perdido al poderoso Taurominos! - Colocó sobre la mesa una carta R, las cartas de plata. La carta tenía un singular hombre toro de morado pelaje que fruncía el seño mientras lucía sus músculos. - Y no solo eso, activo la habilidad del Príncipe Sapo Guerrero que me permite por cada invocación traer de mi baraja una carta Sapo. -  Tomó su baraja y veloz busco una carta SR, las de oro; Era un Sapo armado con una lanza y pequeñas partes de armadura.

Mezcló su mazo y lo colocó sobre la mesa, las dos primeras casillas estaban ocupadas. - Acabo mi turno. ¡Hmm! - Asintió para si mismo inflando el pecho orgulloso antes de que su enemigo arqueara las cejas disgustado. Él procedió a robar una carta y mantener su expresión de Poker. Movió sus cartas observándolas bien antes de mirar el campo. Colocó una carta Recurso boca arriba, la cual tenía una SR e ilustraba una Tumba vacía. - Activo Negar el Descansar, invoco de mi mano una carta Plata; Ven Zombie Tiberius. - Colocó en la delantera del campo un monstruo con una singular pose que parecía formar una Y. - (Tiberius tiene... 2.300 de Ataque, para ser una R esta bastante fuerte... ¿Debería atacar? Con esos 2500 de vida igual es molesto...) - El jovencito observó a sus cartas, el Taurominos alcanzaba los 1.500 de ataque mientras el Sapo Caballero solo mil. Decidió mover sus cartas a una casilla hacía adelante; Preparándolas para el ataque. - Tu turno. - Cerró su etapa de Combate dando inicio la de su rival, Gioco dio un vistazo por encima al campo antes de cerrar su etapa de combate en voz alta. - Cierro mi etapa de Combate. -Como anteriormente había iniciado el jovencito primero, ahora le tocaba al pelinegro abrirla y robó una carta.

El público estaba disfrutando del comienzo, viendo al pelinegro como si fuese una bolsa de dinero entre tantas ideas. Y es que la mayoría quería forrarse con lo que parecía una batalla decidida, mientras que aquel anciano llamado Santa tan solo mantenía su indiferente silencio en aquel combate.  Confiaba en que su carta podría traer la victoria al muchacho aunque tampoco le importaba tanto. 

Mientras tanto, el pelinegro esbozó una pequeña sonrisa antes de tomar una carta recurso. - Colocó una carta, utilizo La Fuente Egoísta de Vida e invoco otro Sirviente de rango R, traigo al Zombie. Cierro mi turno. - Tajante y al instante, colocó su carta de rareza baja; un Simple Zombi oficinista desnutrido atrás del Tiberius.

Su sonrisa se había ido, su Poker Face había vuelto nuevamente. Este sepulcral escenario pintaba mejor para Gioco. Su tablero estaba bastante bien armado con un monstruo fuerte pese a su rareza y un Zombie sospechosamente colocado y no olvidar las dos Cartas Recursos que funcionarían a largo plazo, a los ojos del niño rubio, su rival estaba preparando una estrategia.- Robo... - En voz baja musitó mientras tomaba una carta de su baraja. Cerró sus ojos sin querer verla más de a poco abrió uno, era una carta de rareza Super Rara. - (El Sanador Sospechoso... Sería buena carta pero me hace falta una carta Zombi para usarlo a todo su poder...) - Recordando los efectos de aquella carta suspiró. Por otra parte de la atenta zona de espectadores. Aquel hombre de albinos cabellos disfrutaba de su delicioso vino mientras observaba ese combate, estaba bastante cómodo pese a la incómoda situación de su "Caballo" de apuestas. Pero su sonrisa era irremediable, estaba comenzando a sumergirse en las expectativas y el anhelo, a remarcar más esa sonrisa satisfecha mientras observaba al muchacho.

Irradiaba potencial a sus ojos, y su contrincante no se quedaba atrás. Estaba sintiéndolo, sería un buen combate. - Oh, el Barman se fue... Le iba a pedir que le de una ronda de mi parte a los que hayan apostado por el chico. - Murmuró para si mismo, mientras continuaba enfrascado en el combate.- ¡Invoco a la Araña Inglesa! - Colocó en la segunda casilla inferior izquierda la carta en cuestión. Una Rara que tenía una pequeña araña trajeada tomando un té. - Bien, ahora activo la habilidad del Príncipe Sapo Guerrero de nuevo. - Comenzó a revisar velozmente su barajo tomando ahora una carta de rareza dorada. La colocó en la delantera del campo, era un singular anfibio musculoso que cargaba un Mazo. - ¡Traigo a la Rana del Mazo! - La preparación del campo continuaba; Ya tenía un total de Cuatro sirvientes en el campo. Era un buen número; Además su Rana del Mazo contaba con sus poderosos 2.500 de Ataque aunque pésima vida. Allí cerró su turno en voz alta, dejándole paso al inicio de la Etapa de Batalla a Gioco.

Quien contestó moviendo su carta de Tiberius hacía adelante. - Activo habilidad Extensión del Virus, Tiberius aumenta su ataque al entrar en territorio enemigo. - La carta de Tiberius estaba encima de la Rana del Mazo, no quedaba de otra más que prepararse para el combate. - ¡Tiberius ataca, quita 2.500 de los 1.000 a Rana del Maz- Fue interrumpido por el rubio. 

Quien reveló la carta que había colocado boca abajo; Un singular recurso que mostraba una persona corriendo despavorida. - Activo recurso Huida, cuando recibo un ataque puedo evitarlo huyendo una casilla en cualquier dirección. - Esto no sorprendió a Gioco, se lo vio venir desde que lo colocó tan adelantado; Más cuando vio la carta ser movida hacía su Territorio como efecto de Huida. Podía defenderse ante un posible curso de acciones pero decidió confiarse cerrando su Etapa de Combate. Esto sacó de sus casillas al rubio, pensó que notarían sus intenciones más quedó dudoso. ¿Debería de proseguir como planeaba su estrategia? Quería destrozar a ese zombie para mantener su campo vacío. 

Más la duda comenzaba a sentirse... ¿Debía? Esa tormenta de incertidumbre se acabó cuando miro a los negros ojos de su oponente; Quien se mostraba simplemente indiferente. No, no podría leerlo con su experiencia actual. Era mejor jugar con como ordenaba su corazón y su cerebro, seguirse a si mismo.- Muevo a la Rana del Mazo una casilla. - La movió una dirección hacía el lado más lejano hacía el Zombie. Arlequín dejó ver por momentito su disgusto mientras se fijaba en el Zombie que estaba en su rango. - ¡Muevo a la Araña Inglesa una casilla y se encuentra justo contra Tiberius! Ataca. -La orden fue dada, el ataque de la Araña era 1.300 contra los 2.500 de Vida de Tiberius; Quedaban tan solo 200 de Vida. - Tú... Imbécil. - Murmuró molesto Gioco, notando su error, su plan fue desecho con tanta facilidad que lo hizo ver estúpido. - ¡Ahora muevo Taurominos y ataco nuevamente! Destruye a Tiberius. - Y con esa orden, el ataque fue dado. 

- Tiberius ha sido destruido, proceda a enviarlo a su Descarte. - Cortés ordenó el Barman que hacía de referí más el azabache negó con la cabeza mientras se apoyaba disgustado en la mesa.- Activo la habilidad de Negar Descansar, Tiberius es colocado por un turno desde su muerte boca abajo, luego regresa al campo. - Se apoyaba en el espaldar, meciendo la silla tras eso. - Permito la habilidad Chamán Maldito Zombificado, cada que utilizo una habilidad que afecte a un Zombie puedo deshacer una carta y echarla del mismo juego para traer una carta Zombie a mi elección... - De su mano solo lanzó una carta en posición final de su tablero. - Traigo al Espadachín Zombie. - La carta mostraba a un rubio zombie de cicatriz destrozando un lado de su cara que cargaba una espada mandoble. - Activo habilidad de Fuente de la Vida, obtengo 500 de vida en una carta al invocar un Zombie y se lo doy a una carta a mi elección. Se lo doy al Chamán Maldito, ahora tiene 500 de vida más. Puedes continuar... -Hábil jugó con habilidades antes que se cerrara el turno de su enemigo. Fue alarmante la cadena que logró improvisando después de su estrategia original rota. Más aunque parecía que iba a callarse, se apoyó de nuevo tomando los costados de la mesa para luego mirar fijamente al niño, con unos ojos que reflejaban el profundo abismo y disgusto. - Puedes seguir... Novato de mierda. -

"Novato de mierda. HAHA! Haz perdido." 

Aquella voz de malnacido resonó en la cabeza de Gioco en tales momentos. Recordó a cierto hombre rubio de nariz prominente cuya risa altanera resonaba mientras vestía de arbitro. Arlequín lucía bastante joven en ese recuerdo despertado, un chiquillo triste y desilusionado mientras observaba su baraja tras su derrota.

"Yo... ¿No soy invencible?" Fue la pregunta que se hizo aquel niño del recuerdo. Quizá fue por unos segundos, pero Arlequín se perdió un instante en pensamientos.

"¿Por qué este niño me ha hecho acordar esta mierda...? Ah si, porque mi primera derrota que me hizo pudrir en el infierno fue a su edad." 

Gioco observaba a El Sin Nombre robar una carta. Las llamas ardían en sus ojos mientras se preparaba para luchar, fue inevitable para Gioco identificarse y recordar...

Cuando él fue un niño soñador que aspiraba siempre a ganar.

 

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