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Una Misión Inesperada por Uchihaivii3

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Capítulo 6

Tres semanas habían pasado y Sarada se encontraba en perfectas condiciones, los días que estuvo en casa guardando reposo fue mimada a más no poder por su madre y sus hermanos, quienes le prometieron entrenar más duro para poder protegerla de cualquier cosa, ella sonrió alegre ante las declaraciones de sus hermanos, otra persona que iba a diario a visitarla era Boruto y aunque Sasuke se molestaba de verlo todos los días ahí, accedió a que la viera aunque no muy contento.

-Mamá… ¿ya me autorizarás a entrenar? Creo que ya estoy lo suficientemente bien como para poder entrenar un poco – le dijo una aburrida Sarada.

-Sí, pero debes tener cuidado ¿me oyes? – le dijo aprensiva Sakura.

-Mamá, ya no soy una niña, ya estoy bien – le dijo la pelinegra con una sonrisa.

Sarada salió y Sakura se fue al hospital, los mellizos estaban en la academia y Sasuke… bueno él seguía alejado de su familia, más bien de ella. Cada día que pasaba ella lo sentía más y más lejano, aún no lograba comprender el por qué de aquella distancia que había tomado el pelinegro. ¿Se habría aburrido de ella?, Sakura intentó alejar ese pensamiento de su mente y se concentró en su trabajo. Se puso de pie pero inmediatamente se sentó debido a un fuerte mareo que la invadió, llevaba días sintiéndose así y devolviendo casi todo lo que comía, por más que trataba de evitar pensar en sus síntomas no podía, ella los conocía bien y ya no podía seguir ignorándolo, procedió a analizar su cuerpo para posteriormente confirmar sus sospechas. Nuevamente estaba embarazada. Aquella noche donde ella y Sasuke hicieron el amor de manera desesperada en la ducha, había tenido consecuencias, en otra ocasión ella hubiese estado feliz de aquella noticia, pero en ese momento con la lejanía emocional de Sasuke, la tenía preocupada, no estaba segura de cómo se tomaría la noticia su marido.

La puerta de su consulta sonó y entro una enfermera.

-Sakura-san… una mujer pide examinarse con ud, dice que no quiere que otro medico la atienda.

-No hay problema, dile que pase – le dijo Sakura a la muchacha que posteriormente salió.

Pasado unos minutos una bella mujer de cabello marrón y ojos violetas entró a su oficina.

-Buenos días, mi nombre es Keiko Fujimori, tú debes ser Sakura Haruno no? – dijo Keiko mientras se sentaba frente a Sakura.

-Uchiha –corrigió la pelirosa – Soy Sakura Uchiha, Haruno era mi apellido de soltera, ¿en qué puedo ayudarla señorita Fujimori? – preguntó la pelirosa.

-Seré directa contigo, solo vine a pedirte, no, más bien a exigirte que dejes libre a Sasuke – dijo sin más la mujer mirando a Sakura directamente a sus ojos jades.

-¿Perdón… Y se puede saber quién eres tú para exigirme eso? – Dijo una molesta pelirosa.

-No quería entrar en detalles pero ya que insistes, yo soy la nueva pareja de Sasuke y pretendo llegar a ser la nueva señora Uchiha, es por eso que vengo a pedirte que dejes de hacer el ridículo y lo dejes… o me vas a decir que todo está viento en popa entre ustedes – dijo sin balbucear la pelimarrón.

-¿Qué clase de broma es esta?… retírate en este preciso momento de aquí, Sasuke jamás haría algo así – dijo Sakura de manera tranquila y confiando ciegamente en su marido.

-Bueno, si no me crees puedes ir mañana al restaurant que está frente al puesto de dangos a la hora de almuerzo, Sasuke y yo quedamos de vernos ahí, podrás desengañarte por ti misma – le dijo Keiko.

-Será mejor que te vayas si no quieres que yo misma te saque de aquí – Dijo Sakura poniéndose de pie. Keiko se paro y abrió la puerta.

-Que grosera… deberías agradecerme por venir a decírtelo- Dijo ella en tono burlesco.

-Tú deberías agradecerme de no romperte los huesos en este preciso momento… Sal antes de que lo lamentes – Dijo Sakura aún más molesta.

-De acuerdo, pero quizás esta no sea la última vez que nos veamos – Dijo Keiko abriendo la puerta - Por cierto… tu marido es un hombre muy apasionado – dijo y sin más se fue del lugar.

Sakura cayó de bruces en su asiento sosteniendo su cabeza, esa mujer debía estar mintiendo, Sasuke jamás la engañaría, si había algo que caracterizaba al Uchiha era ser un hombre de palabra, las nauseas no tardaron en llegar y Sakura tuvo que ir al baño y botar todo lo que tenía su estomago, no era verdad, no podía ser verdad.

Esa noche cuando Sasuke llegó Sakura lo miró fijamente, el pelinegro se percató de eso y rompió el silencio.

-¿Sucede algo? – preguntó el Uchiha.

-no, ehhh... Sasuke-kun, estaba pensando que mañana podríamos almorzar juntos, hay algo que me gustaría decirte – dijo esperanzada la pelirosa.

-Mañana estaré ocupado, quizás otro día – dijo Sasuke mientras se acostaba y le daba la espalda a la pelirosa.

-Sasuke… - Dijo Sakura.

-¿Qué? – Dijo él en tono somnoliento.

-¿Recuerdas el día que nos casamos en esa pequeña aldea que estuvimos de paso? – Preguntó la pelirosa sonriendo ante aquel recuerdo.

*Flashback

Estaban ambos en un templo ubicado al norte de la Aldea de la Lluvia, Sakura se vistió con un tradicional Kimono Blanco y Sasuke con un Haori Azul marino, ambos atuendos con el símbolo Uchiha en la espalda. Solo estaban ellos dos y un Sacerdote.

Para llevar a cabo la ceremonia ambos debían tomar sorbos de Sake, el cual fue cambiado por agua bendecida por el sacerdote debido al embarazo de Sakura.

-Hoy estamos aquí para que tu Sasuke Uchiha tomes como esposa a Sakura Haruno… - Ambos escucharon atentamente al Sacerdote hasta que les tocó decir sus votos.

-Yo Sasuke Uchiha, te tomo a ti Sakura Haruno como mi mujer, para estar contigo en los buenos y malos momentos, en la salud y la enfermedad, apoyarte y serte fiel hasta que la muerte decida separarme de ti – Dijo él mirándola fijamente a sus ojos jades.

-Yo Sakura Haruno, te tomo a ti Sasuke Uchiha como mi esposo, para estar contigo en los buenos y malos momentos, en la salud y la enfermedad, apoyarte y serte fiel hasta que la muerte decida separarme de ti – Dijo ella también con la mirada fija en el hombre que tanto amaba.

Ambos tomaron sus respectivos sorbos de agua y finalmente el Sacerdote los unió en matrimonio.

-Sakura Uchiha… gracias por aceptar ser mi esposa. – Sakura sintió que su corazón explotaría de amor por él, se acercaron y se dieron un suave beso en los labios. Era el comienzo de una vida juntos.

*Fin Flashback.

-¿A que viene esa pregunta justo ahora? – preguntó Sasuke volteándose a ella.

-Nada, es solo que recordé aquel momento y me preguntaba si tu lo recordabas – dijo ella.

-Sí, lo recuerdo, ese Kimono te lucía muy bien –Dijo Sasuke mirándola, ella se sonrojó

-¿De verdad no podemos almorzar juntos mañana? Hace mucho tiempo no salimos los dos solos – dijo ella aún con esperanzas.

-No puedo… será mejor que te duermas – Apagó la lámpara y se acomodó para dormir.

Sakura no dijo nada más y las dudas la invadieron, tocó su vientre y se acomodó para dormir, sin embargo no pudo pegar ojo en toda la noche, la duda le estaba carcomiendo las entrañas.

Al día siguiente Sakura pensó en no ir al restaurant que le había dicho la mujer, pero la curiosidad fue más grande y fue al lugar. Entró pidiendo un vaso con agua, caminó entre las mesas hasta que finalmente los vio, Sasuke estaba de espaldas a ella, mientras Keiko le hablaba.

-Entonces dime Sasuke… ¿te casaste muy enamorado de tu esposa? Yo tengo mis dudas ya que por lo que me has contado pasaste años lejos de ella, ¿la amas? – preguntó Keiko con malicia sabiendo que la pelirosa los estaba escuchando. Sasuke suspiró y contestó.

-No, y no planeaba casarme, pero Sakura quedó embarazada y no tuve otra opción – Dijo Sasuke.

Sakura al escuchar aquella confesión sintió como si un fierro hirviendo entrara por su garganta hasta llegar directamente a su corazón, soltó el vaso que tenía en la mano y éste se quebró en mil pedazos, Sasuke se volteó por el ruido y palideció al ver a Sakura, sus ojos jades estaban inundados en lagrimas y reflejaban un dolor que a él le caló los huesos. Sakura salió corriendo del lugar sin mirar atrás.

-¡¡Espera, Sakura!! – la llamó el pelinegro y salió tras ella sin importar que Keiko estuviera ahí.

Sakura llegó a su casa, entró a su habitación botando todo a su paso, las lagrimas no paraban de salir de sus ojos y el dolor que sentía en su pecho la estaba torturando, siempre pensó que Sasuke la quería, a su manera, pero que sus sentimientos eran correspondidos, pero escuchar de sus propios labios que no era así, había destruido su mundo.

Sasuke entró y la vio apoyada en la ventana mirando la nada.

-Sakura… - dijo él pero ella no lo dejó terminar.

-No, no quiero escucharte – dijo en un susurro la pelirosa.

-déjame explicarte… -le pidió Sasuke.

-No hay nada que explicar Sasuke… te felicito, conseguiste el último de tus objetivos, ¿querías restaurar tu clan? Pues qué mejor que utilizar a la tonta e ingenua ex compañera de equipo que siempre estuvo enamorada de ti – Sonrió pero sin expresarlo en sus ojos – Aunque te lo agradezco, porque mis hijos son lo más valioso que tengo, te casaste conmigo por Sarada y luego te fuiste por años, pensé que realmente era una importante misión, pero ahora todo tiene sentido – ella se volteó y lo miró a los ojos, Sasuke notó que el brillo de sus ojos jades había desaparecido por completo.

-¿Por qué no me dijiste la verdad en vez de acceder a viajar conmigo aquella vez?… ¿por qué no me alejaste de ti y me permitiste hacer mi vida de otra forma? En este momento no tienes idea como lamento que Naruto llegara aquella vez en el puente… Habrías acabado con mi vida y no tendrías que haberte sacrificado de esa forma al tener que casarte conmigo – continuó Sakura.

-No digas eso, yo… -Pero nuevamente no pudo terminar.

-Quiero que te vayas… ya nada nos une Sasuke, nuestros hijos ya están lo suficientemente grandes como para poder verte por sus propios medios, nunca impediré que los veas. Pero yo no quiero volver a verte nunca más… puedes hacer tu vida, eres libre – Sasuke se acercó a ella y la tomó por los hombros.

-No puedes pretender eso Sakura, no podemos actuar como simples desconocidos, tenemos tres hijos maldita sea, ellos siempre nos unirán por muy adultos que lleguen a ser, si tan solo me dejaras explicarte – pidió Sasuke.

-Adiós Sasuke, toma tus cosas y vete de mi vida, se feliz con ella y olvida que alguna vez fui la estúpida y devota esposa fiel a ti, me iré al hospital ahora, cuando vuelva espero que te hayas marchado – sin más la pelirosa salió de su casa pero no fue al hospital, fue al lago y se sentó en el muelle mirando su reflejo en el agua, abrazó su vientre y continuó llorando de manera inconsolable, el dolor le quemaba las entrañas, en ese momento deseaba poder arrancar su corazón y matar todo sentimiento por Sasuke.

-¿Papá?… ¿qué sucedió? ¿por qué está todo en el piso? – preguntó Sarada al momento de llegar a su casa y ver a su padre sentado en la habitación que compartía con Sakura.

-Tu madre se enteró de lo de Keiko, me escucho mientras hablaba con ella y le decía que no amaba a tu madre – Sarada palideció

-¿Dónde está mamá? – preguntó preocupada.

-Se fue al hospital, me pidió que me fuera y que no quería verme nunca más en su vida… nunca la había visto así – dijo Sasuke mortificado.

-Debiste ser sincero con ella desde el principio, nada de esto estaría pasando – dijo Sarada.

-Intenté explicarle pero no me dejó siquiera hablar, me dijo una enormidad de cosas y el dolor en sus ojos era devastador – le contó Sasuke.

-Debes decirle la verdad, de lo contrario nada se solucionará – Aconsejó Sarada.

-Lo sé, esperaré que se calme un poco, por ahora me iré, terminaré esta estúpida misión y hablaré con ella – le dijo Sasuke.

-Entiendo que era una misión que no se podía confesar a nadie papá, pero así como me lo mostraste a mí con tu Sharingan, pudiste haberle dicho a mamá de la misma forma – Dijo Sarada.

-Fue mi error y lo reconozco, ahora tu mamá cree lo peor de mi, ¿cómo puede si quiera dudar de mis sentimientos por ella?, sabes… todo este tiempo me sentía culpable por no decirle la verdad, no podía estar tranquilo y mirarla sin sentirme una basura – le confesó el pelinegro a su hija.

-Eres un tonto, no estabas haciendo nada malo, si la hubieses engañado de verdad era entendible que te sintieras mal, pero no era así, a no ser que tu… - dijo Sarada.

-Por supuesto que no, Keiko es bella no lo niego, pero la belleza natural de tu madre sobrepasa a cualquier mujer… ella es, única. Jamás podría engañarla – dijo Sasuke apenado.

-Lo sé, mamá es maravillosa… hablaré con el séptimo, le prohíbo que vuelva a darte este tipo de misiones – reprochó Sarada.

-Hasta ese dobe creyó que yo estaba alargando la misión porque estaba engañando a Sakura… pero no contaba con que ella sería tan astuta, ha ocultado la información de manera muy inteligente – le dijo Sasuke.

-Es una bruja, a demás se nota a leguas que está loca por ti – dijo Sarada en tono celoso.

-Era de esperarse, siempre ha sido así – bromeó el Uchiha.

-A penas termines la misión debes decirle todo a mamá, mientras tanto yo la cuidaré – le dijo Sarada.

-Si, gracias – le sonrió Sasuke.

-Estoy impresionada... dijiste más de tres palabras en unos cuantos minutos, debe ser tu record. De cualquier forma te agradezco por confiar en mi de esta forma, jamás imaginé que me confesarías todo lo que sientes por mamá,  – lo pinchó la pelinegra y Sasuke no pudo evitar sonrojarse.

-No se lo digas – le pidió.

-Descuida, tú debes decirle – Sarada abrazó a su padre y después de un rato Sasuke tomó un par de cosas y se fue de la casa. 

Entrada la noche Sakura volvió, sus hijos la recibieron con una calurosa bienvenida, a pesar de la pena que sentía, ella sonrió. Sus hijos eran lo más preciado y por ellos iba a luchar hasta que la vida se lo permitiera.

-Chicos… necesito decirles algo – los tres Uchihas miraron a su madre a la espera de que hablara.

-De hoy en adelante su padre no vivirá más acá – les confesó la pelirosa.

-¿Nuevamente se irá de misión? – preguntó Itachi.

-No, él estará en la aldea y ustedes podrán verlo cuando quieran… no entraré en más detalles, cuando crezcan lo comprenderán mejor – les pidió Sakura.

-Enanos ya es tarde y es hora de dormir, andando ¡vamos! – pidió Sarada y Sakura le agradeció por cambiar de tema.

Sarada los llevó a acostar y les pidió que no se preocuparan, que pronto todo volvería a la normalidad y sus hermanos le creyeron, Sarada jamás les mentía.

-Mamá… - dijo Sarada a su madre una vez que volvió de la habitación de sus hermanos.

-Hija, yo… -Sarada la abrazó.

-No tienes que decirme nada mamá, yo lo comprendo, papá me contó lo que sucedió – Sakura la miró y le sonrió, no lloraría frente a su hija, sería fuerte y no se derrumbaría.

-Hija, hay algo que quiero decirte… - Sarada la miró y la animó a continuar – Estoy embarazada… otro Uchiha viene en camino – dijo con pena la pelirosa. Sarada se sorprendió y abrazó a su madre.

-Vaya, justo en estos momentos… no te preocupes mamá, nosotros siempre estaremos contigo – estuvo tentada en contarle toda la verdad sobre la misión de su padre, pero esperaría a que él lo hiciera, por ahora se preocuparía de cuidar a su mamá y a su nuevo hermanito. 

Notas finales:

Continuará...

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