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Una Misión Inesperada por Uchihaivii3

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Capítulo 5

Los mellizos volvieron de la academia muy felices, ya que habían aprobado un examen muy difícil, al llegar Shisui vio que su papá estaba entrenando en la parte trasera de la casa.

-Papá, ya estoy listo para seguir practicando – Dijo entusiasmado el pequeño Shisui, Itachi los miró desde la puerta que daba al patio con una sonrisa, pero con un semblante triste. Sasuke lo notó y vio como el pequeño pelinegro se volteaba para subir a su habitación.

-Itachi – Lo llamó el Uchiha mayor, el pequeño lo miró – ven aquí.

Itachi lo obedeció y se acercó a su padre, Shisui los miró curioso y Sasuke finalmente hablo.

-Shisui, te tengo una tarea. Quiero que vayas a la biblioteca y saques uno de mis pergaminos e intentes leerlo con el Sharingan, ese será tu entrenamiento de hoy, Itachi tu y yo vamos a entrenar juntos.

Ambos mellizos asintieron y el pequeño Itachi estaba realmente emocionado ya que entrenaría él solo con su padre.

Sakura volvió más temprano de lo habitual a su casa ese día y grata fue su sorpresa al ver que Sasuke entrenaba con Itachi, al parecer la pequeña charla que habían tenido había servido para que su marido no dejara de lado a su pequeño hijo.

Ya entrada la noche Sakura estaba en el baño dispuesta a ducharse antes de dormir, Sasuke entró a la habitación de ambos y escuchó como su esposa tomaba una ducha, miró largamente la puerta que lo separaba de la pelirosa, apretó los puños y tomó una decisión, se quitó su ropa y entró al baño. Sakura no reparó en la presencia de su marido hasta que dos manos la abrazaron por la cintura, se sobresaltó y Sasuke puso su boca en la nuca de su mujer y le dio un suave beso.

-Sasuke, ¿qué…? – pronunció despacio la pelirosa.

-Shhh – La silenció Sasuke – No digas nada.

El pelinegro la volteó y la arrinconó en la pared de la ducha, sus ojos eran profundos y la miraban con deseo, se miraron unos segundos y luego ambos saltaron a la boca del otro de una manera casi desesperada, Sasuke la levantó y ella automáticamente rodeó su cintura con las piernas soltando un leve gemido, el pelinegro besó desesperadamente su cuello y bajó a sus pechos lamiendo sus sobresalientes pezones, Sakura sintió la erección de su marido rosándose contra su parte íntima y su respiración se aceleró aún más, la necesidad de sentirlo en su interior la estaba torturando, pero afortunadamente el pelinegro no la hizo esperar y entró en ella de una certera embestida, el agua caía sobre ambos arrastrando el sudor de cada uno, Sakura mordía sus labios reprimiendo sus gemidos, Sasuke entraba y salía cada vez más rápido y ella enterró sus uñas en su espalda producto del placer casi doloroso que estaba sintiendo, extrañaba a Sasuke, la muralla invisible que había entre ellos la estaba volviendo loca y en ese momento estar así, le hacía tener esperanzas de que todo volviera a la normalidad. Sasuke entró y salió cada vez más rápido, mordiendo el cuello de su mujer. Volvió a besarla de manera demandante hasta que ambos estallaron en éxtasis, ella envolvió la masculinidad de Sasuke y él se derramó dentro de ella en un orgasmo arrebatador,  la besó nuevamente y terminaron duchándose juntos sin decir palabra alguna. Se fueron a la cama y ella se acostó sobre su pecho mientras él la envolvía con un protector abrazo.

-Te amo – le susurró ella con ojos cerrados, él besó la coronilla de su cabeza y acarició su espalda, Sakura se sintió triste al no recibir respuesta de parte de Sasuke, se acurrucó más a él y se dejó vencer por el sueño.

Sasuke la observó dormir, lentamente salió de su lado y se puso sus pantalones de dormir. Al ver que la luz de la luna se colaba e iluminaba la cara de Sakura, notó que tenía el ceño levemente fruncido, su dormir no era tranquilo y él sabía que gran parte era culpa de él. Caminó al balcón de su habitación y se apoyó en la barandilla mirando hacia el horizonte, el viento mecía sus negros cabellos y la luna era quien le hacía compañía. Observó su implantado brazo izquierdo y sin poder evitarlo miles de recuerdos vinieron a él. Había hecho tantas cosas malas y sin embargo Sakura seguía amándolo de esa manera tan incondicional. Volvió nuevamente a su habitación y se tumbó junto a ella sin dejar de mirarla. Tenía que ser sincero con ella y contarle todo lo que estaba pasando. Cerró los ojos y cayó en los brazos de Morfeo.

Los días pasaban y Sakura seguía igual de desanimada, creyó que después de la noche en la que hicieron el amor volverían a tener una relación normal, sin embargo todo estaba igual, quizás peor, Sasuke seguía arisco y pasaba poco tiempo en casa, entrenaba diariamente con los mellizos y eso de cierta forma era un bálsamo para ella, ya que al menos tenía una muy buena relación con sus hijos.

Ino andaba de compras por la aldea con Sai y con la pequeña hija de ambos, su nombre era Aiko Yamanaka y era una bella pelinegra de ojos azules con 4 años de edad.

-Crees que Inojin llegue hoy de su misión – preguntó la rubia a su marido.

-Es posible, dijo que hoy volvería, quería estar acá antes del cumpleaños de Aiko – le respondió Sai.

-Espero que así sea. Le encanta estar con ella en su cumpleaños – sonrió Ino.

-Mamá, ¿podemos comprar dangos? – preguntó la pequeña jalando la mano de su mamá.

-Claro, es una buena idea – dijo la rubia sonriéndole a su hija.

- ¿mmm… Ese no es Sasuke? – dijo Sai mirando en dirección al puesto de Dangos.

-Si, es él pero quién es ella? – Dijo Ino mirando a la pelimarrón que estaba junto al Uchiha.

-No lo sé, llevo días preguntándomelo – Le contestó Sai.

-¿A qué te refieres? – preguntó curiosa la rubia.

-No es la primera vez que veo a Sasuke con ella – finalizó Sai.

Ino volvió a mirarlos y vio como la pelimarrón le sonreía coquetamente a Sasuke y éste ni se inmutaba cuando ella se colgaba de su brazo. Parecían una pareja en una cita. Ino comenzó a asociar lo que Sakura le contaba sobre la mala relación que estaba teniendo últimamente con Sasuke y el motivo estaba frente a ella, siguió observando la escena y vio que Sasuke le entregaba una bolsa de dangos a la chica y ésta en agradecimiento besó su mejilla, algo que el pelinegro jamás hubiese permitido. El panorama era claro, Sasuke tenía a otra mujer y estaba engañando a su mejor amiga.

-¡Es un maldito! – dijo Ino molesta y dispuesta a ir a encarar a Sasuke, pero Sai la detuvo.

-No hagas una tontería, esto es entre Sasuke y Sakura – le dijo Sai.

-Sakura ignora completamente lo que está sucediendo, pero no será por mucho tiempo, lleva a Aiko a casa, yo iré al hospital – Ino le entregó la mano de su hija a Sai y se fue rauda al hospital de Konoha.

Sakura estaba leyendo unos expedientes de sus actuales pacientes cuando Ino entró.

-Cerda, ¿esa es manera de entrar? – Dijo Sakura bromando pero notó que su amiga estaba seria – Ino… ¿ocurre algo?

-Sakura yo… - La rubia quería decirle todo a su amiga, pero ¿y si estaba en un error? Miró los ojos de su amiga y prefirió guardar silencio – eh… quería invitarte a la celebración del cumpleaños de Aiko.

-¿Para pedirme eso estabas tan seria? Jajajaja claro que iré. Y llevaré a los mellizos conmigo, de seguro Itachi estará feliz de ver a la pequeña Aiko. – dijo Sakura con una alegre sonrisa.

-Eso no lo dudes, tu hijo siempre es muy atento con mi hija y eso me agrada. – Ino se relajó un poco y decidió que ese no era el momento para amargar más a su amiga. Preferiría estar segura antes de cometer una equivocación.

El día del cumpleaños de la pequeña Aiko había llegado, Inojin había alcanzado a llegar y tal y como suponía Sakura, Itachi estaba muy contento de compartir con la pequeña de ahora cinco años de edad, Shisui en cambio se divertía molestando a su hermano y haciéndolo sonrojar. Sin duda amaba a sus hijos, Sarada y los mellizos eran lo más valioso que ella tenía y cuidaría de ellos con uñas y dientes.

-Sakura, te estoy hablando – Hinata la sacó de sus pensamientos y la pelirosa la miró.

-Lo siento Hinata estaba con la mente en cualquier parte – contestó una apenada Sakura.

-¿Sasuke tampoco vendrá? – preguntó la Uzumaki.

-No, al parecer está muy ocupado, como siempre – dijo Sakura con voz neutra, no quería amargarse nuevamente por culpa de su marido.

-Al parecer él y Naruto están muy ocupados en algo, Naruto no me quiere decir qué es, quizás es un tema demasiado confidencial – le dijo Hinata.

-Es posible, Sasuke tampoco me dice nada así que supongo que debe ser algo importante, y ¿cómo va Boruto con sus misiones? – cambió de tema la pelirosa, Hinata lo notó pero prefirió no preguntar nada.

-Bien, Naruto pensaba en incluirlo a los Anbus, pero prefirió desistir ya que Boruto es demasiado inmaduro aún – dijo la ojiperla.

-Es verdad, Boruto se parece mucho a Naruto, es muy hiperactivo como para estar en los Anbus – agregó Sakura.

El día fue muy entretenido, todos la pasaron de maravilla y consintieron de sobre manera a la pequeña Yamanaka, sin duda estar entre amigos era una medicina maravillosa.

Eran cerca de las 4 de la madrugada, la familia Uchiha ya estaba dormida, Sarada estaba de misión y ya pronto debería volver. Últimamente estaba muy requerida. Pero todo ninja siempre estaba expuesto al peligro y ella no era la excepción.

La puerta sonó muy fuerte sobresaltando a Sasuke y a Sakura, ambos se levantaron rápidamente y al abrir la puerta se encontraron con Shizune quién venía sumamente pálida y asustada.

-Shizune, ¿qué sucede? – preguntó la pelirosa preocupada.

-Sakura, debes venir pronto, antes de que sea demasiado tarde – habló rápidamente.

-Qué sucede, me estás preocupando – insistió Sakura.

-Es Sarada... si no nos damos prisa, ella morirá…- sentenció la pelinegra mirando a ambos, Sakura y Sasuke palidecieron al escuchar esas palabras, el corazón de Sakura se aceleró de manera desbocada y sin siquiera cambiarse de ropa salió a toda velocidad, Sasuke le pidió a Shizune que se quedara con los mellizos, se puso su capa y salió detrás de su esposa.

Sakura llegó en tiempo record al hospital, e ingresó sin siquiera golpear a la sala de urgencias. Entró y vio como todo el cuerpo médico corría de un lado a otro atendiendo a su hija, Tsunade estaba tratándola pero su cara estaba muy afligida. Se acercó sin pensarlo corriendo a una de las enfermeras.

Su cuerpo estaba completamente herido, había sido atravesada por una Katana y sus ojos a pesar de que estaban cerrados sangraban, no esperó indicación alguna y comenzó a emanar chakra para curar a su hija. Sasuke entró seguido de una enfermera que intentaba pedirle que saliera, Tsunade le indicó que lo dejara entrar ya que sería imposible sacarlo de ahí.

-¿¡Qué pasó!? – exigió saber Sasuke, pero no recibió respuesta.

-Su sangre está envenenada – dijo Sakura, quién con solo verla había notado el panorama de su hija.

-El arma con la que fue apuñalada tenía un extraño veneno, aún no tengo detalles del enfrentamiento, pero claramente Sarada era el objetivo – dijo Tsunade.

-¿Qué quieres decir? – interrogó Sasuke.

- Sus ojos…  – ambos padres la miraron sorprendidos, Sakura miró a su hija y abrió uno de sus parpados. El izquierdo estaba ahí pero cuando levantó el parpado derecho el panorama le desgarró las entrañas, su ojo derecho no estaba.

-Maldición, maldición, ¡maldición! - Gritó Sakura con furia y lagrimas. Sasuke estaba estupefacto y la furia se apoderó de él.

-¿Quienes fueron? – Susurró de manera tétrica.

-No se los detalles, por ahora lo principal es salvar a Sarada. El antídoto casi está listo, ¿puedes resistir un poco más Sakura? – preguntó preocupada Tsunade.

La pelirosa asintió, estaba ocupando una gran cantidad de chakra para mantener a su hija con vida, el veneno estaba actuando rápido.

-No, no, no… ¡Está entrando en paro! Necesito ahora el antídoto – Gritó desesperadamente Sakura, Sasuke palideció, no podría soportar perder a su hija, se puso tras Sakura y le comenzó a dar parte de su chakra para que pudiera tratar de estabilizarla con más intensidad, la pelirosa se lo agradeció mentalmente y comenzó a emanar aún más chakra. Tsunade llevó el antídoto y Sakura comenzó a extraer todo el veneno del cuerpo de su primogénita. Cuando sus latidos comenzaron a normalizarse la pelirosa suspiró aliviada.

-¿Se recuperará? – preguntó Sasuke.

-Sí, pero perdió por completo su ojo derecho – le dijo la pelirosa apretando sus puños de rabia.

-Tranquila, cuando Obito me transplantó los ojos de Itachi yo guardé los mios – mordió uno de sus dedos e invocó a una de sus serpientes la cual mediante un jutsu de transformación se convirtió en un recipiente donde estaban los globos oculares de Sasuke – La visión no es perfecta pero al menos volverá a tener su ojo.

-No te preocupes, reaccionará al chakra de Sarada y como también tiene el byakugo lo regenerará y quedará en perfectas condiciones – dijo Sakura sin despegar la vista de su hija – cuando despertó el sello tomó la decisión de quitarse sus lentes.

-Ya veo – Sasuke también miró a su hija y luego le pasó a Sakura el recipiente.

La pelirosa inmediatamente procedió a poner el ojo a su hija, no fue un proceso muy largo pero si agotador, se sintió mareada por la falta de chakra pero aun así no se detuvo.

-Ya está listo, se pondrá bien – Dijo Sakura mientras acariciaba el pelo de su hija.

-Deberías ir a descansar, estás pálida – Dijo Sasuke mientras veía a una agotada Sakura.

-Quiero estar con ella hasta que despierte, no me moveré de su lado – Dijo Sakura sin despegar la mirada de Sarada.

Sasuke la observó y luego miró a su hija que aún estaba inconsciente y con sus ojos vendados, heridas superficiales casi no le quedaban debido a la ardua labor del equipo médico y de su esposa. Sakura se quedó dormida sujetando la mano de su hija, Sasuke se sacó su capa y la puso en los hombros de la Kunoichi y posteriormente salió de la habitación, debía encontrar a quien había dañado a su hija, pero no era mucho lo que podía hacer mientras Sarada no despertara y le diera los detalles de lo ocurrido. Cuando supiera no descansaría hasta encontrar al maldito que se atrevió a poner un dedo encima de su primogénita, a pesar de la gran ninja que era la Uchiha, para Sasuke seguía siendo su pequeña y delicada niña a quien juró proteger con su vida desde el momento en que se enteró que venía en camino.

Llegó a casa y ambos mellizos estaban despiertos con mucha preocupación, al ver entrar a su padre, ambos se pusieron de pie.

-¿Cómo está mi hermana papá? Por favor dime que está bien – dijo al borde de las lágrimas el pequeño Itachi.

-¿Qué fue lo que pasó papá? ¡Dinos! – Insistió Shisui.

-Sarada ya está bien, aún no sabemos con exactitud lo que pasó pero prometo que encontraré a los responsables de esto y los haré pagar – dijo con un tono tan serio que hizo estremecer a los pequeños.

- ¿Y mamá dónde está? – le preguntó Itachi.

-Ella se quedó con su hermana cuidándola hasta que despierte, ahora vayan a dormir, mañana podrán ir a verla – Ambos pequeños se fueron, Shizune se despidió y Sasuke le agradeció con la mirada por quedarse con los mellizos.

Al día siguiente Sakura le cambió el vendaje de sus ojos a Sarada, una vez terminada la labor la joven comenzó a reaccionar, se llevó asustada la mano a su cabeza tocando las vendas.

-Tranquila… todo está bien – le dijo Sakura con un tono maternal.

-¿Mamá? – Preguntó angustiada la Uchiha.

-Tranquila, aquí estoy… te pondrás bien – dijo la pelirosa besando su frente.

-mi ojo… él… él me lo arrebató – Susurró al borde de las lágrimas.

-Tranquila, no te preocupes por eso ahora, tu ojo está donde debe estar – le dijo Sakura.

-¿cómo es posible? – preguntó curiosa la pelinegra.

-Implanté uno de los ojos de tu padre en el tuyo – le confesó su madre.

-¿¡Qué!? Pero mi papá… - No pudo terminar porque Sakura la interrumpió.

-No es lo que estás pensando, tu papá obtuvo el Mangekyo Sharingan eterno porque se transplantó los ojos de tu tío Itachi, y lo de él los guardó celosamente, ayer me los entregó para poder ponerlos en ti, bueno, uno de ellos. – le explicó Sakura.

-Entiendo – Dijo Sarada y luego se relajó.

Sasuke entró en ese momento y observó que su hija ya se movía.

-¿Cómo sigue? – le preguntó a Sakura

-Está bien, ya recobró la consciencia – le informó su esposa.

-Sarada… necesito que me digas qué fue lo que pasó – le dijo el Uchiha, Sarada asintió con su cabeza y comenzó su relato.

-El séptimo me encomendó una misión relativamente sencilla, por lo que no requería de un escuadrón completo, fui a la aldea de la lluvia y completé sin problemas mi objetivo, cuando venía de vuelta a la aldea un grupo de Shinobis sin bandana me interceptó, no fueron mayor problema para mí, pero de la nada un poderoso chakra apareció, no lo percibí acercarse, él solo apareció de la nada frente a mi dándome un golpe, alcancé a protegerme pero su fuerza me lanzó un par de metros lejos, el me miró y a pesar de que usaba mi máscara él sabía mi identidad…

*Flashback*

-Vaya, acabaste con mis hombres muy rápido… eres sin duda digna hija de tu padre, toda una Uchiha en potencia. – dijo aquel hombre frente a ella.

*fin flashback*

-Luego de que me dijo eso me dispuse a atacarlo, pero nada de lo que hice tuvo efecto en él, traté de meterlo en un genjutsu pero el muy maldito nunca miró mis ojos, anticipó cada uno de mis ataques, luego en un instante desapareció frente a mis ojos y apareció por atrás, una técnica muy similar a la tuya papá, era una especie de teletransportación, hizo un jutsu que adormeció mi cuerpo por unos instantes y comenzó a golpearme, como pude reaccioné en invoqué a katsuyu y la envié a dar el aviso a Konoha, al sentirme débil utilicé el byakugo no jutsu y volví a enfrentarme a él, pero con un jutsu muy similar al que había usado me paralizó por completo, perdí la movilidad de todo mi cuerpo, era como si unas enormes cadenas invisibles me hubiesen detenido, apareció frente a mi nuevamente y de un golpe quitó mi máscara.

*Flashback*

-vaya esos ojos rojos me miran con odio… eres una mocosa muy hermosa debo admitir – dijo el hombre mientras sujetaba a Sarada del mentón.

-¿Quién demonios eres? – le preguntó Sarada en un susurro.

-Alguien que busca venganza… esto es solo el comienzo pequeña Uchiha – y sin más atravesó a Sarada con su espada, Sarada soltó un quejido de dolor mirándolo estupefacta – el veneno poco a poco irá matando cada célula de tu cuerpo matándote de manera lenta y dolorosa – agregó con su ronca voz.

-Eres un maldito… quizás me mates ahora pero te aseguro que tu vida no será muy larga – le dijo Sarada con voz entre cortada.

-Si lo dices porque tu papi vendrá por mí… te informo que es lo que planeo. En fin… basta de charlas… ahora me llevaré el premio mayor – enterró la Katana aún más profundo en el cuerpo de Sarada, vio como el hombre sonreía y acercaba la mano a su rostro y con un rápido y certero movimiento le arrebató el ojo derecho, un grito desgarrador se propagó en todo el bosque.

*fin flashback*

-Cuando se disponía a quitarme el ojo izquierdo un escuadrón de Anbus llegó comandado por Inojin y así como apareció el tipo desapareció por completo sin dejar rastro alguno. – concluyó la pelinegra.

Sasuke apretaba sus puños de rabia y Sakura estaba igual de furiosa que él.

-Al parecer es alguien que quiere vengarse de mí… - dijo Sasuke en un tono serio

-¿Tienes alguna idea de quién puede ser? – le preguntó Sakura.

-No, durante mis viajes he tenido cientos de enfrentamientos, pero ninguno de ellos fue con un Shinobi de las características que Sarada comenta, sin embargo, hace un tiempo atrás cuando volví de mi misión en la tierra de las olas sentí un poderoso chakra que apareció en un instante y desapareció de la misma manera. Quizás tenga alguna relación – le dijo Sasuke pensativo a su esposa.

-Es una posibilidad – agregó la pelirosa.

-Iré a hablar con Naruto, nos vemos – dijo Sasuke sin esperar que Sakura le respondiera y salió.

-Mamá… ¿crees que ya pueda sacarme las vendas? – le preguntó Sarada.

Sakura le dijo que si y procedió a quitarle el vendaje a su hija, lentamente abrió sus ojos y sonrió al percatarse de que veía con normalidad.

-Quiero que por hoy te quedes aquí para tenerte en observación, mañana podremos ir a casa- le dijo Sakura.

-Mamá estás pálida, quizás sería bueno que fueras a casa a descansar, yo estaré bien – le dijo Sarada.

-No me moveré de tu lado así que no insistas – sentenció Sakura y Sarada solo le sonrió, amaba a su madre, para ella era sin duda la mejor mamá del mundo entero. La abrazó poniendo su cara en su pecho como cuando era una niña, Sakura sorprendida respondió al abrazo de su hija y besó la coronilla de su cabeza, se quedó así junto a ella hasta que la joven pelinegra se quedó dormida.

-Descansa pequeña… aquí estaré velando tu sueño – le dijo Sakura en un susurro mientras acariciaba su mejilla.

Sasuke llegó a la oficina de Naruto y entró sin siquiera golpear.

-Sasuke… ¿Cómo sigue Sarada? – preguntó su rubio amigo.

-Ella ya está bien, me contó lo sucedido… -Sasuke le contó cada palabra que había dicho su hija a Naruto.

-Ya veo… el escuadrón Anbu que mandé a investigar el suceso de la tierra de las olas no encontró nada, es posible que se trate de la misma persona – le dijo Naruto.

-Iré a buscarlo… según parece quiere vengarse de mi así que lo enfrentaré y pagará lo que le hizo a Sarada – dijo Sasuke mientras Naruto lo miraba pensativo.

-¡No!… si él quiere tomar venganza contra ti, no querrá enfrentarte hasta que te haya arrebatado todo… lógicamente por eso atacó a Sarada y no vino por ti directamente. Mantendré a Sarada en la aldea, no hará misiones hasta que ese maldito aparezca y ni tú, ni tu familia saldrán de aquí… tarde o temprano vendrá y debemos estar preparados, no te lo digo como amigo Sasuke, te lo ordeno como Hokage – le dijo Naruto seriamente.

-Tsk… odio admitirlo pero tienes razón. Cuando aparezca será mío Naruto. Nadie debe intervenir, quiero que sufra hasta agonizar y me suplique que lo mate, nadie toca a mi familia – Dijo Sasuke mirando fijamente al rubio, el cual asintió con su cabeza.

Sasuke salió de la oficina de Naruto y se fue pensativo a su casa, a él podían hacerle lo que fuera, pero a sus hijos… eso era algo que él no iba a permitir ni en un millón de años, sobre su cadáver volverían a lastimar a uno de los suyos.

Notas finales:

Continuará...

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