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Una Misión Inesperada por Uchihaivii3

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Notas:

Esta historia la publiqué hace mucho tiempo atrás pero Fanfic eliminó mi cuenta. Está finalizada pero la iré subiendo por parte.

 

Cabe mencionar que la escribí mucho antes de los actuales sucesos del manga y anime de Boruto. En ese entonces, no se sabía nada de Kawaki.  

Capítulo 1

Han pasado ocho años desde que fueron interrumpidos los exámenes Chunin por Momoshki y Kinshki. Posteriormente aparecieron varios villanos con el único fin de destruir Konoha, pero ninguno fue capaz de lograr su objetivo, puesto que la Aldea tenía un innumerable grupo de Shinobis dispuestos a dar la vida por defenderla. Sin embargo, uno de los tantos enemigos de la Villa heredera de la voluntad de fuego estuvo a punto de cumplir con el objetivo de destruirla junto a toda su gente, su nombre era Kawaki. Un joven poderoso que arrasó con las instalaciones de la aldea, incluso creyó que había derrotado al mismísimo Hokage, sin embargo, estuvo muy lejos de eso, su ingenuidad y arrogancia lo llevaron a la derrota.


Desde entonces, Konoha junto a las demás grandes naciones Shinobis, viven en paz. Obviamente siempre habrá ladrones, bandidos o secuestradores, pero más allá de eso no había mayores problemas.


Boruto, Sarada y Mitsuki ya tenían 18 años, los tres eran reconocidos Jounin que cumplían con éxito cada una de las misiones encomendadas. El séptimo Hokage, Naruto, estaba muy interesado en que la joven Uchiha formara parte de los escuadrones Anbu. Boruto aún era inmaduro, por lo que incluirlo a él, no sería una gran idea.


En la academia Ninja, nuevos Shinobis comenzaban a formarse, sin duda las generaciones nuevas tenían mucho talento y siempre había uno que otro pequeño que destacaba por sobre el resto.


-Shi-kun, eres asombroso. – gritaba una pequeña niña.


-Shi-kun ganó sin ningún esfuerzo, ¡es tan cool! – otra pequeña gritaba de manera eufórica.


Las niñas de no más de siete años estaban fascinada con aquel niño a quien apodaban cariñosamente como ‘Shi-kun’, sin embargo, aquel joven no era el único que se llevaba todos los elogios, otro chico de su misma edad tenía casi la misma popularidad que él, incluso se podría decir que se equiparaban en popularidad, las niñas estaban divididas entre uno y otro. Quizás el ser mellizos influía bastante, pero también era algo que ambos no podían evitar, era algo hereditario, algo que ambos llevaban en la sangre.


-¡Hey, chicos! Es hora de irnos. Recuerden que hoy es el cumpleaños de papá – Ambos aludidos se voltearon al escuchar aquella voz.


-¡Hermana! – gritó felizmente uno de ellos, mientras que el otro, un poco más calmado, fue con ella sin emitir una palabra.


-¿Papá ya volvió de la misión? – dijo el más calmado.
-Si, llegó esta mañana. En estos momentos se encuentra con el Séptimo, así que debemos darnos prisa, ya saben lo histérica que se pone mamá- dijo la Joven.


-¡Muy bien! Entonces, una carrera a casa – gritó emocionado el más parlanchín de los pequeños.


- ¡hmp! Hecho – dijo el otro igualmente emocionado y salieron corriendo a toda velocidad.


-¡Oigan! pequeños maleantes… Shisui, Itachi ¡esperen!- gritó Sarada en vano ya que ninguno de los dos escuchó, suspiró resignada. A veces sus hermanos lograban sacarla de sus casillas.


Shisui e Itachi Uchiha, mellizos. Ambos tan iguales, pero a la vez tan diferentes. Shisui Uchiha era mayor por dos minutos, su peinado, al igual que el de su hermano Itachi era el mismo que el de su padre a esa edad, con la diferencia que Shisui lo tenía un poco más largo y con una pequeña coleta, aunque a pesar de amarrarlo abajo, sus alborotados cabellos en la parte superior de su cabeza seguían igual de rebeldes. Su cabello era de un extravagante color rosa –herencia de su madre- y unos ojos tan negros como los de su padre. Él era muy tranquilo y serio, siempre se destacaba en la academia en todas las disciplinas y cada día se esforzaba por superarse. Itachi Uchiha en cambio, era todo lo contrario a Shisui, sobre todo en su personalidad. Itachi era mucho más alegre y extrovertido, le gustaba mucho hablar y socializar con sus compañeros, sus ojos eran de un verde Jade y su cabello era más corto que el de Shisui y era de un hermoso negro con reflejos azulados. Él al igual que su hermano también se destacaba en todas las disciplinas, en ese sentido sus padres eran muy estrictos con ellos a la hora de rendimiento tanto físico como académico, en especial su padre, que en su época de academia se destacaba en ambas cosas. Sin embargo, Shisui tenía una pequeña ventaja sobre su hermano en la parte física.


-¡Llegamos! – gritó Itachi. Sakura se asomó y les dio la bienvenida a sus dos hijos. Se acercó a ellos y los abrazó fuertemente.


-Mamá, basta… no me apretujes – dijo Shisui un tanto incómodo.


-Mamá no le hagas caso, es un amargado. Yo amo tus mimos – habló Itachi volviendo a abrazar a la pelirosa.


-Itachi es definitivamente igual a ti mamá – dijo Sarada mirando desde la entrada.


-Ven acá que me faltas tú – Agregó Sakura mientras se acercaba y abrazaba a su hermosa hija.


-Mamá, ya no soy una niña – dijo Sarada un tanto avergonzada.


-Para mí siempre serás mi niña, así que lo aguantas.


-¿No que había prisa? Papá vendrá pronto – dijo Shisui e Itachi apoyó las palabras de su hermano asintiendo.


-Es verdad, espero que Naruto logre entretenerlo lo suficiente. ¡Bien chicos, manos a la obra! – dijo una emocionada pelirosa.


Mientras la familia Uchiha comenzaba a preparar todo, Sasuke se encontraba con Naruto en su oficina hablando sobre la misión que había llevado a cabo el pelinegro.


-Sasuke, si lo que me dices es cierto puede ser un gran problema- Dijo seriamente el rubio.


-Si. Pensé que podía ser un error, pero cuando me dirigía a la tierra de las Olas sentí un extraño pero muy fuerte chakra, fueron solo unos segundos, por lo que no pude saber con exactitud de dónde provenía, solo sé que era enorme. – Dijo preocupado el Uchiha.


-Esto es preocupante Sasuke, sobre todo si no sabemos de dónde viene… Mandaré a un escuadrón Anbu a investigar – dijo Naruto.


-Si, era en dirección al norte de la tierra de las Olas, una de mis serpientes puede ir con ellos y dar las indicaciones. Aunque si desapareció de la nada, quizás está haciendo cambio de dimensiones – agregó el azabache.


-Es posible, así como también es posible que controle su chakra o tenga a alguien con la habilidad de tu compañera de Taka y le oculte su poder- dijo pensativo el séptimo.


-Esperaré el informe Anbu, si no encuentran nada, iré yo – dijo Sasuke de manera determinada.


-Bien, pero por ahora te tengo otra misión – Dijo el rubio mirando fijamente a Sasuke y posteriormente le tiró un pergamino. Sasuke lo desenvolvió con su brazo implantado, lo leyó, apareció una vena en su frente y miró a Naruto.


-¡ME NIEGO! – Dijo molesto y tirándole de vuelta el pergamino.


-Si serás teme!...Ya hablaremos de esto, será mejor que vayas a descansar – dijo Naruto.


-¡hmp! Usuratonkachi.


Sasuke salió de la oficina y fue rumbo a su casa. Tres meses había demorado su misión en la tierra de las Olas, y como sus misiones ya no duraban años como cuando Sarada era una bebé, él había estado presente en el crecimiento de sus mellizos y eso lo ponía contento.


Al llegar a su casa, vio que las luces ya estaban apagadas. Nunca le había gustado llegar de noche y no ver luz, si bien, los años habían pasado, ese trauma de la masacre a todo su clan seguía presente en su memoria. Entró a su casa tranquilamente y no había nadie, quizás todos habían salido. Fue por un vaso de agua luego de quitarse su capa y grande fue su sorpresa al encender la luz.


-¡Sorpresa! – gritaron al unísono su mujer y sus hijos, quienes tenían la cocina totalmente decorada y muchos regalos para él. Un agradable calor sintió en su pecho. Sin embargo solo se limitó a sonreír. Seguía sin ser bueno expresándose.


-Felicidades, cariño – dijo Sakura mostrándole una radiante sonrisa. Shisui e Itachi se tiraron encima de su padre para abrazarlo y Sasuke acarició los cabellos de sus hijos. Finalmente Sarada también lo abrazó ocultando la cara en el pecho de su padre.


-Felicidades, papá. Sigues igual de guapo que siempre – dijo su primogénita mientras besaba su mejilla.


-Hmp, eso ya lo sé – contestó con una sonrisa ladeada.


-Ególatra – le sonrió su hija y luego le entregó sus regalos.


Sasuke agradeció cada detalle de su familia, se sentía contento. Había olvidado que ese día era su cumpleaños, desde que perdió a sus padres jamás volvió a celebrar su cumpleaños hasta que se casó con Sakura.


-Bien, serviré pastel – anunció la Matriarca de la familia, Sarada le ayudó y todos compartieron muy a gusto. Ya era tarde y los mellizos y Sarada fueron a sus respectivas habitaciones ya que los pequeños debían ir a la academia y Sarada tenía una misión temprano por la mañana.


-Sasuke, el baño está listo, te dejé ropa limpia junto a la cesta de las toallas – le dijo su esposa y él agradeció con la mirada. Mientras la pelirosa preparaba todo para dormir, él se daba una reparadora y agradable ducha, posteriormente salió con su yukata puesta.


Sakura estaba doblando un par de prendas y Sasuke la abrazó por atrás. 


-¿Recuerdas mi regalo de cumpleaños antes que Sarada naciera? – dijo Sasuke suavemente en el oído de su esposa. Sakura sonrió.


-Es un regalo sagrado para tu cumpleaños – dijo ella apretándose más a él notando la creciente erección de su marido.


-Lo estoy esperando, señora Uchiha.


Sakura se volteó quedando frente a él, lo empujó levemente hasta la cama y él se dejó caer mirándola fijamente a los ojos. Ella vio el ardiente deseo en sus pupilas negras y lentamente comenzó a desabrochar su bata para dejar al descubierto aquel trabajado abdomen. Notó que el Uchiha no se había puesto los bóxers limpios que ella le había dejado, miró la erección de su marido y se relamió los labios, se estremeció al ver el perfecto cuerpo de su marido.


Se puso a horcadas sobre él y comenzó a moverse para generar fricción entre sus intimidades, Sasuke cerró los ojos preso del deseo, extrañaba a su mujer, tres meses sin ella le habían pasado la cuenta. Ella comenzó a besar sus labios, él la acercó para profundizar aún más el beso, sus lenguas comenzaron una erótica danza. Sasuke iba a voltear sus cuerpos para tomar el control pero Sakura no lo dejó.


-Quieto… esta noche yo estoy al mando – Sasuke le sonrió y se relajó.


-Muy bien, sorpréndeme – dijo Sasuke en un susurro.


Sakura le quitó por completo la bata de baño y comenzó a besar su cuello dando leves mordiscos, siguió con su torso y abdomen, tomó su enorme erección con su mano y comenzó a masturbarlo lenta y tortuosamente. Sasuke comenzó a acelerar su respiración, sentía como el calor recorría su cuerpo, especialmente en bajo vientre, un ronco gemido salió de su garganta.


-Te gusta, Sasuke-kun? – Sasuke asintió mientras la miraba sin perderse detalle de lo que ella le hacía. Finalmente su mujer acercó su boca a su miembro y lo metió por completo, lamiendo una y otra vez turnándose con el movimiento de su mano, su lengua recorría la punta en círculos mientras su mano subía y bajaba provocando un erótico sonido, Sasuke dejó escapar un leve gemido, se sentía en el paraíso. Sakura se detuvo y se quitó su pequeño camisón de dormir quedando solo en sus diminutas bragas de encaje, nuevamente comenzó a moverse sobre el duro miembro de Sasuke provocando fricción en ambos sexos mientras se acariciaba sensualmente los pezones. Sasuke se estaba volviendo loco con aquella erótica imagen de su esposa.


-Lo siento, hasta aquí llegó mi autocontrol – Tomó a Sakura de la cintura y la besó de manera demandante, ella lo abrazó por el cuello mientras él la acostaba en la cama, le quitó su última prenda y comenzó a tocar su intimidad con sus dedos.


-estás tan húmeda… dime Sakura ¿Me extrañaste durante estos tres meses? – le pregunto mientras la acariciaba más y más rápido.


-si… - dijo ella en un gemido.


-y qué hacías cuando me extrañabas por las noches – le dijo mientras introducía dos de sus dedos en su cavidad.
- mmmm… Sasu… ke… - Sakura estaba al borde del precipicio.


-Dime… te tocabas cómo yo lo estoy haciendo ahora, Sakura – le dijo mientras aumentaba aún más el ritmo de su mano en el interior de su esposa.


-S… si.. ah! – Mientras Sasuke seguía penetrándola con sus dedos, ella tomó su erección y comenzó a tocarlo de arriba abajo también de manera más rápida.


-mmmm… - Sasuke dejó escapar un gemido, detuvo su mano y la de Sakura y se posicionó en la cavidad de su mujer penetrándola de golpe con una estocada.


-Ahhhh!! – Gimió Sakura ante aquella enorme sensación de placer.


-Shhh… no querrás que los chicos se despierten… mmm, has tenido a nuestros tres hijos y sigues siendo tan malditamente estrecha, me encanta! –Dijo acelerando aún más sus movimientos y besando de manera demandante a su mujer. Y luego de unos minutos de certeros movimientos, ambos llegaron al clímax de manera arrebatadora. Sakura se acostó a su lado susurrando un leve “te amo”, él guardó silencio y la abrazó protectoramente. Luego, ambos cayeron en los brazos de Morfeo.

Notas finales:

Continuará...

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