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El músico y la flor por Alice Lidell

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Notas del fanfic:

*Este es un fanfic basado en la historia del otome CDM. Todos los personajes son propiedad de Beemov*

 

*Es una continuación de la serie -En la Universidad- ya que la ruta Lysandro fue eliminada al terminar -En el Instituto-*

Notas:

Lea ha vuelto a su ciudad natal después de 7 años de abandonar lo que conocía, y a su gran amor. Los recuerdos y la tristeza la inundan, pero puede que no dure...

 

Capítulo 1

 

Todavía no podía creerlo. Después de tanto tiempo, por fin volví. No tenía ni la menor idea de lo que me esperaría al regresar, pero estaba segura de lo que quería.

 

Estaba a un año de terminar mi especialización en arte antiguo, y por cuestiones personales (un pequeño desacuerdo de familia) decidí mudarme de vuelta. ¿Cuántos años habían pasado? Me fui teniendo 17 años. Ahora tengo 24. Traté de bloquear por muchos años la manera en que me fui. Acelerada. Como huyendo. No fue porque yo lo quisiera así. Mi abuela enfermó, terriblemente. Debido a esto mis padres decidieron que lo mejor era que nos mudáramos con ella para poder cuidarla y que con el tiempo mejorara. Por supuesto entendí sus razones, pero me causó mucho dolor, y no sólo a mí.

 

Durante ese tiempo, había empezado a salir con Lysandro. Desde que llegué al instituto, él siempre me cuidó, fue amable conmigo, y veló por mí. Me enamoré profundamente de él, y él de mí. Empezamos a ser pareja, lo que me hizo muy feliz. Justo después, su accidente. Aún recuerdo lo doloroso que fue. Además de olvidarse de mí, me enteré de que él estuvo enamorado de Rosalía durante mucho tiempo. Sé que no fue su culpa, pero el sólo recordarlo me hace sentir mal. Le tomó tiempo recuperarse, y por supuesto, recordarme. Se sentía culpable por ello, a pesar de que le dije mil veces que lo entendía.

 

La ocasión que nos vimos en su casa, fue de las más felices de mi vida. Fue la primera vez que sentía su cuerpo junto al mío. Para ambos fue algo muy especial, tanto, que aún ahora me hubiera gustado que no terminara. Ese día, al llegar a casa, fue cuando me enteré de que nos mudábamos. Y no en unos meses. En un par de días. Yo no sabía que hacer. Le dije a mis padres que no podían hacerme eso. Que ya había sido aceptada en la universidad, y que quería quedarme. Dijeron que no. Sugerí quedarme con la tía Agatha. Dijeron que no, que estaba decidido, y que no podía ser tan egoísta. Subí a mi cuarto, llorando. Entre lágrimas, le escribí a Lysandro, diciendo que tenía que verlo al día siguiente, en el parque. Que era importante.

 

En cuánto llegó, me abrazó, y me preguntó que era lo que ocurría. Se lo dije sin rodeos. Que me mudaba, y que no podríamos vernos más. Él se quedó sin habla. Sólo me miraba, incrédulo.

-       Les dije que podía quedarme con mi tía. No quisieron – dije entre lágrimas.

 

Él sólo me miró, tomó mi mano, y dijo:

-Si tienes que irte, está bien. Lo entiendo.

 

Lo miré, incrédula. ¿Cómo podía tomarlo tan a la ligera? Entre la tristeza y la frustración, arrebaté mi mano, y le grité.

 

- ¡Cómo puedes tomarlo así! Apenas hemos empezado a estar juntos. Te digo que me voy, y dices ¿Está bien? Sólo olvídalo. Esto se acabó.

 

Sólo pude ver su rostro lleno de tristeza mientras yo me iba. Pensé que iría a despedirse de mí cuando me fui, pero no pasó. Le envié un texto a Rosalía.

 

“No vino… simplemente no puedo creerlo”

 

Recibí una rápida respuesta.

 

“Leigh me contó lo que ocurrió, o bueno, como terminaron. Lysandro está desecho. Sabía que no te dejaría ir si te veía, así que prefirió no hacerlo más difícil para ti. Lamento que haya pasado esto, te vamos a extrañar mucho Azalea.”

 

No pude responder. Destrocé a Lysandro. Fui llorando todo el camino. Mi madre no hacía más que verme con dolor, y mi padre… no sabía como acercarse a mí. Así pasamos un año entero. Mi primer año de universidad fue un infierno. El dolor era insoportable. Seguía hablando con Rosalía, hasta que un día, simplemente dejé de responder. Lo último que supe de Lysandro, fue que había empezado a estudiar música, con Castiel. Casi no me llevaba bien con él, así que no me atreví a llamarlo y preguntar por Lys. Sólo… lo dejé ir.

 

Ahora, después de 7 años, tengo mi propio hogar, un departamento pequeño cerca de la universidad, un empleo bien pagado (me transfirieron a la ciudad sin problema) y con ganas de iniciar de nuevo. Le envíe un mensaje a Rosalía, con la esperanza de que siguiera siendo su número. Le decía que iba a volver, por mi cuenta, y que terminaría mi universidad aquí. Tuve su respuesta casi de inmediato.

“ES INCREIBLE!!!!!! ¡¡¡ME ALEGRA MUCHO QUE VUELVAS!!! ¡Tenemos tanto de que hablar! ¡Le diré a todos que vuelves!”

 

Respondí de inmediato.

 

“No! Por favor. No quiero llamar la atención ni causar revuelo.”

 

“¿Por qué? ¿Por Lysandro?”

 

“Si… sé que es tonto. Ya ha pasado mucho tiempo, pero… aún no me perdono por lo que le hice”

 

“Lo entiendo. No se lo diré a nadie, pero tarde o temprano se va a enterar. Sigue aquí cariño, y eso no cambiará”

 

No pude responder. Tenía miedo de verlo, pero Rosalía tenía razón, no podría evitarlo por siempre.

 

Me mudé lo más rápido posible, y le dije a Rosa que la vería al día siguiente frente al instituto. Cuando llegué ahí, mi mente se llenó de muchos recuerdos. Estaba muy feliz de volver. Un abrazo muy fuerte me sacó de mis pensamientos.

 

-Azalea!!!!! ¡Aún no puedo creer que estés aquí! Estoy muy feliz de verte – gritó Rosa. Le devolví el abrazo, y unas cuántas lágrimas se deslizaron por mis mejillas.

 

-Gracias Rosa. A mí también me da gusto. Sigues tan bonita como siempre – dije con una sonrisa.

 

-Lo sé! Vamos, quiero que veas como ha cambiado todo.

 

El parque era más grande, el centro comercial igual. Rosa me dijo que el instituto ahora se había hecho más grande, dado que, en los últimos años, muchas familias se habían mudado, y por supuesto, tenían de 1 a 2 hijos. Y si, veía muchos niños y adolescentes en la calle.

La tienda de Leigh ahora era muy popular, y mucha gente venía a comprar ropa con él. Tuve mis dudas al respecto de saludarlo, pero Rosa me dijo que Lys casi no frecuentaba la tienda.

 

-Me da gusto verte de nuevo Azalea, te ves mayor – dijo Leigh.

 

Nunca me acostumbré mucho a la manera de hablar de Leigh, siempre me pareció… bueno, que no se esforzaba mucho.

 

- ¿Quieres ir por un café? Está cerca de aquí – dijo Rosa. Asentí con una sonrisa, y noté que Leigh miró a Rosa con desaprobación. No entendí por qué.

 

- ¿Está todo bien con Leigh? Se veía molesto – pregunté. Rosa se puso nerviosa de inmediato.

 

-Si…eh… ocurre que el chico que atiende coquetea conmigo, y no le gusta mucho – dijo casi tartamudeando.

 

¿Leigh? ¿Celoso? Eso sí que me sorprendió.

 

Entramos a la cafetería. Era muy linda, y muy distinta a como la recordaba. Tomamos nuestro lugar en la fila, y al principio de esta, entendí el motivo de la molestia de Leigh. El chico que atendía la barra le acababa de dar su orden a dos chicos. Uno, con el cabello rojo, y muchos tatuajes. El otro, muy alto, con cabello blanco, y unos ojos muy profundos, que, al verme, se quedaron estáticos.

 

- ¿Lea?

Notas finales:

Este el primer capítulo, espero les guste :3 En especial a todas las chicas Ruta Lys. Procuraré subir lo más seguido posible. 

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