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Sin Escape por Pyxislynx

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Una voz a lo lejos se escuchaba; corría, lloraba, a su alrededor solo muerte.

 

Aquellos hermosos paisajes que había conocido desaparecieron ante sus ojos, dejando solamente un rastro lastimero de tierra infértil.

 

— ¡Athena! ¡Athena! ¡Athena! El mundo caerá en desgracia, tienes que despertar y tomar tu posición como la diosa que eres

 

A lo lejos podía percibir otras voces.

 

Voces de hombres implorando piedad, llanto de niños y madres totalmente desgarradores; una mano la tomo por el tobillo haciéndola caer, cuando se giró vio a un hombre suplicando.

 

— ¡Por ti hasta la muerte! — Exclamo el individuo, quien empezó a derretirse como una vela — ¡Por ti hasta la muerte, Athena!

 

La chica no soporto más y grito tan fuerte como pudo hacerlo y finalmente despertó.

 

 

Tokio — Japón — Mansión Kido

 

Abrió los ojos empapada en sudor, lloraba desconsoladamente ¿Hace cuánto tiempo? ¿Hace cuánto tiempo?

 

Saori Kido dirigía la Fundación de su abuelo y estudiaba tanta cosa se le pasaba por el frente, había dejado muchas cosas atrás, intentaba olvidar demasiado, pero su mente siempre jugaba con ella.

 

Levanto la vista y vio la luz de la luna que se colaba suavemente por la ventana, se acercó a esta y se dejó llevar por la tranquilada de la oscuridad a las afueras da la mansión. 

 

Parecía que hubiera sido ayer cuando entre sollozos se enteró de su procedencia y de su realidad, la niña mimada con lujos, era sola una fantasía de una vida que no le debió pertenecer nunca.

 

Mientras ella disfruta de las comodidades de ser la nieta de Kido, otros tenían que vivir una vida desgarradora para lograr convertirse en guerreros y estar a su servicio.

 

El ser diosa le ponía los nervios de punta, ¿Cómo afrontar semejante responsabilidad?

 

Al final nunca aprendió a ser la diosa que todos querían, estuvo bastante tiempo fuera del Santuario y apenas se quedó para enfrentar la guerra santa, desde ese momento no había vuelto a ese lugar que tanta muerte dejo. 

 

12 horas, 12 horas marcaron el destino de muchos, así inicio su vida como diosa y así mismo término, destinada por 12 horas.

 

Aun recordaba esos días, el desespero del destino de sus amigos y el estar cerca de una muerte segura, el destino había sido cruel con ella y con sus amigos, las más brutales batallas se llevaron a cabo en el Santuario, uno tras otro cayó ante la guerra, y muchos por manos de sus propios camaradas.

 

La batalla fue absurda, el destino fue sádico, la mayor parte de la orden murió en manos de sus propio ejército, una guerra entre hermanos se llevó a cabo en las entrañas del Santuario mismo y su orden se disolvió tan rápido que no pudo hacer nada para cambiar la situación, al final quedaron pocos, llenos de dolor y con un vació impresionante. 

 

La batalla contra Artemisa le dio una gran ventaja, todos sus santos sobrevivientes de la guerra santa perdieron la memoria gracias a la intervención de Apolo.

 

Eso estuvo bien, ellos empezaban de nuevo, lejos de la guerra, lejos de los dioses, lejos de ella.

 

Se encontraba triste por la muerte de sus demás guerreros, pero tenía la esperanza de verlos rencarnar en una nueva vida, terrible fue su sorpresa cuando vio las almas de los santos dorados selladas y la imposibilidad de que volvieran a nacer, viviendo así una eternidad de tortura.

 

Ella no estaba dispuesta a dejar pasar eso.

 

Athena arriesgo demasiado para lograr una nueva vida y su preocupación más grande se extendió tanto a la maldita roca que albergaba el alma torturada de sus guerreros de élite, fue ahí donde empezó el sacrificio, el trabajo más difícil, traerlos de vuelta, una mala decisión, algo arriesgado. 

 

Traerlos de regreso fue arduo, y aun mas, fue ocultarlos de los dioses iracundos, para ello, los hizo olvidar, borro todo recuerdo de sus vidas como guerreros y los alejo tanto como pudo, por eso, ella dejo de ser Athena para ser solo Saori.

 

Pero aun con sus poderes como diosa, decidió no volver al olimpo, ni al Santuario mismo. Todo eso, las guerras, el dolor, todo, todo había quedado atrás. 

 

Habían pasado 16 años desde que perdió contacto con todos, la mejor manera de mantenerlos a salvo era no saber nada de ellos y así lo hizo, y espero y suplico dentro de sí, que todos y cada uno de ellos estuvieran bien.

 

Pero su sueño, ese sueño que llevaba teniendo durante tanto tiempo, no la dejaba tranquila, era como si todo lo que conociera fuera a desaparecer y como si todos sus miedos se presentaran de una forma lastimera a la puerta de su vida. 

 

Un golpe en la entrada de su cuarto la saco de sus pensamientos, escucho su nombre en un susurro con tanto respeto, que había olvidado por un momento quien era, era extraño que él estuviera ahí a esa hora de la noche.

 

— Pase — se escuchó decir y la puerta hizo un pequeño chillido al abrirse 

 

— Señora Saori, ¿Está usted bien?

 

Un hombre moreno, de ojos oscuros y mirada traviesa se hallaba en el umbral, junto a otro caballero de cabellos verdes y ojos llenos de sabiduría. 

 

— Sí — Contesto ella en un suspiro sin darse la vuelta.

 

Recordó como a pesar de todos sus esfuerzos, no pudo deshacerse de esos dos, estaba segura de que no la reconocían, pero ellos se habían convertido en su sombra y seguramente fue la alteración de esa noche la que los llevo hasta su habitación.

 

—Athena

 

No imagino escuchar semejante palabra por parte de ninguno, y ahí estaban dos de sus guerreros más fuertes, a las afueras de su habitación, esperando por una respuesta ¿en que había fallado?

 

— ¿Qué pasa con Athena? — Fingió

 

— Mi señora — acoto el peli verde — sabemos desde hace mucho tiempo, quién es usted y quienes somos nosotros, y la explosión de su cosmos de esta noche nos deja en claro que algo malo sucede.

 

Permaneció quieta por un buen tiempo, que a los hombres les pareció eterno, no podía esperar menos de su antiguo patriarca, mucho menos de Dohko, quien siempre estuvo tan atento a todo.

 

No era casualidad que ambos hubieran llegado a su casa por un empleo, no era casualidad que después de tanto tiempo, aun permanecieran a su lado, había intentado ser lo más sigilosa del mundo, pero no fue capaz de ganarle a ese par de viejos tontos, sonrió y volteo hacia ellos, pregunto.

 

— ¿Hace cuánto lo saben?

 

.

.

.

 

 

China — 16 años antes 

 

Shion se levantó de la cama dispuesto a beber o hacer algo que le quitara ese horrible dolor de cabeza, sentía su cuerpo cansado como si llevara años durmiendo, el café que se preparó se vertió con dificultad por su garganta, más sin embargo en ese momento le pareció la más maravillosa de las bebidas.

 

Se acercó a la ventana, afuera todo se veía diferente, pero él no comprendía el porqué; era su ciudad, hasta donde recordaba, llevaba mucho tiempo viviendo allí.

 

Decidió no prestar más atención a sus divagaciones y prestar más bien atención a su compañero que entraba en ese momento a la cocina.

 

— Shion — pero fue más una pregunta, una pregunta incrédula, como si él no pudiera recordar cuando fue la última vez que vio a su amigo de toda la vida, algo pasaba, algo faltaba, Shion le ofreció una taza de café que el chino acepto gustosamente — ¿Qué tal la mañana? 

 

— ¿Tengo una migraña terrible?

 

— Igualmente ¿nos emborrachamos anoche?

 

—No lo recuerdo, pero si fue así, fue una buena borrachera — juntos empezaron a reír, con cierta curiosidad por lo que había a su alrededor — ¡Oye Dohko!

 

—Si

 

—Qué tal si vamos a Japón...a dar una vuelta...a comprar suvenires

 

— ¿Suvenires? ¿Para quién?

 

—No lo sé...para los vecinos… ¿Vamos a Japón?

 

— No sé porque, pero no se me hace una mala idea, deberíamos salir más, creo que pasamos mucho tiempo aquí encerrados.

 

— Genial iré a comprar los tiquetes, para salir hoy o más tardar mañana

 

—De acuerdo, de acuerdo, encárgate de eso, yo prepare el equipaje

 

A la mañana siguiente partieron rumbo a Japón, Shion llevaba una guía impresionante de todos los lugares que visitarían, no tenían mucho efectivo así que tenían que trabajar para poder regresar, lo cual inquietaba al chino.

 

Pero a Shion parecía no importarle en lo más mínimo ese detalle, no recordaba cuando había sido la última vez que lo había visto tan tranquilo. 

 

En Japón

 

Ya llevaban 3 horas caminando, mirando y conociendo, cansados y con hambre decidieron entrar en un restaurante para probar bocado.

 

Mientras que el Lemuriano pagaba la cuenta con el poco efectivo que le quedaba, Dohko no dejaba de ver un periódico justo en un puesto revista a las afueras del restaurante.

 

Cuando Shion salió se percató que su amigo no iba tras de él y al girarse pudo ver al chico totalmente absorto en un periódico. 

 

— ¿Malas noticias? — Pregunto mientras se acercaba a moreno

 

—No, es solo que... — Contesto sin quitar la mirada del periódico

 

— ¿Que, qué?

 

— Esa chica — Dijo señalando a una joven de cabellos lilas y una gran sonrisa que aparecía en la foto del periódico — Creo que la eh visto antes. 

 

Shion miro con detenimiento la fotografía, también sentía que le conocía — Saori Kido—leyó —Va a inaugurar un hospital esta tarde, no estamos lejos del lugar ¿Te parece si vamos? 

 

 

xxxxx

 

Unas horas más tarde estaban frente al hospital que Saori Kido inauguraría, pues gracias a sus proyectos e influencias había logrado la construcción del lugar, dio un hermoso discurso sobre la unión, sobre el trabajo en equipo.

 

La niña era una pacifista, Shion y Dohko no podía dejar de escucharla, era como si dejar de prestarle atención se considerara una afrenta. 

 

Un hombre los observaba con interés, los miraba de una forma tan calculadora como si fueran un par de espécimen sobre una mesa de laboratorio, al fin se acercó con algo de sigilo.

 

El hombre se caracterizaba por ser una persona estricta y endemoniadamente violenta, pero la presencia de los dos sujetos le alteraba los nervios, aun así temiendo por si vida decidió acercarse a los dos jóvenes.

 

— ¿Santos de Athena? — Se atrevió a decir el extraño 

 

Los dos chicos voltearon sobresaltados por la voz chillona de aquel sujeto, pues a pesar de que moría de miedo se había dirigido a ellos con todo el cinismo que lo caracterizaba.

 

El hombre delante de ellos era un poco más bajo que Shion, llevaba la cabeza calva y sus ojos era inexpresivos, su cara revelaba una lealtad infinita, pero lo que más causo curiosidad fue la pregunta del aquel extrañó.

 

Shion y Dohko recordaban haber escuchado sobre poderosos guerreros al servicio del Athena, jóvenes que eran capaces de destruir el universo de un solo golpe, pero solo eso sabían, ni siquiera recordaban donde habían oído esas leyendas.

 

Los dos jóvenes se miraron entre sí, mas no dijeron palabra alguna, y fue Dohko quien levanto los hombros en señal de no saber de qué les hablaba, el hombre suspiro apesadumbrado, tal vez se había equivocado o tal vez a ellos les pasaba lo mismo que a los otros chicos que estuvo buscando por todo el mundo.

 

Al principio el calvo, creía que era una jugarreta, una mala pasada de Seiya y los otros, que como siempre lo estaban sacando de quicio, pero a pesar de los esfuerzos, ellos en realidad parecían no recordarlo. 

 

— ¿Necesitan trabajo? les ofrezco un buen trabajo, con un buen pago y todo lo de ley, y un lugar donde dormir y las tres comidas diarias ¿Les interesa? 

 

¿Acaso el hombre estaba loco? apenas y los veía y les ofrecía un trabajo con todo ¿Que estaría tramando aquel extrañó?

 

Sin pensarlo tanto Dohko aceptó gustoso, igual podría largarse cuando se le diera la gana, solo esperaba a que el trabajo no fuera tan terrible para que lo ofrecieran de la noche a la mañana.

 

— ¡Perfecto! —Exclamo el extrañó — Los veré mañana en la mañana, en esta dirección —Dijo entregándole un sobre a Shion — Los quiero muy puntuales, deben preguntar por mí, Tatsumi.

 

.

.

 

Al otro día en la Mansión Kido 8 am 

 

Shion y Dohko llegaron a la hora acordado, quedaron maravillados al ver lo enorme del lugar; una casa bastante lujosa se extendía hasta donde la vista podía llegar, varias personas corrían por el lugar encargándose de cada detalle, un hombre un poco extrañó los recibió y los invito pasar, era el mismo hombre quien el día anterior les había ofrecido trabajo. 

 

El lugar era mucho mejor desde adentro, cuadros y esculturas antiguas se encontraban por todo el recinto, todo finamente decorado y limpio, como si de un castillo se tratara, el hombre guío a los dos chicos dentro, les explico sus funciones, ser guarda espaldas de la señorita Saori Kido. 

 

Shion y Dohko quedaron muy sorprendidos cuando Tatsumi los contrato como jefes y líderes de la seguridad de la chica.

  

— Oye no confió en ese hombre — Comento Dohko un momento que Tatsumi los había dejado solos.

 

— Algo trama ¿Por qué dejar a un par de extraños a cargo de la seguridad de su jefa? 

 

— Seguro — Dijo Dohko muy cerca de Shion para que solo él pudiera escucharlo, pues a pesar de que sabía que estaban solos en la habitación, no se fiaba, las paredes podían tener odios — quiere deshacerse de la chica, para quedarse con su fortuna y culparnos a nosotros de todo, eso es seguro.

 

— Tienes razón, es mejor no fiar...

 

Pero Shion no pudo terminar de hablar ya que Tatsumi había entrado nuevamente al despacho, pero estaba vez acompañado de la joven Kido, quien los miro por largo tiempo y ellos a ella, Tatsumi se quedó pasmado viendo la actitud de los tres, esperando con fuerzas algo. 

 

— Bienvenidos — Dijo la joven — Tatsumi me ha hablado muy bien de ustedes, los ha recomendado ampliamente y yo confió en su criterio, espero no darles mucho trabajo. 

 

Los chicos solo atinaron a asentir cortésmente, mientras Tatsumi solo bajo su cabeza decepcionado.

 

Para los chicos el hombre seguía siendo una amenaza, ¿acaso habían escuchado bien? ¿Que él les conocía y les recomendaba? ciertamente había algo muy extrañó en todo eso. 

 

…..

 

Saori no podía creer lo que acaba de pasar, ¿Cómo era posible que luego de tratar de mantenerlos alejados, dos de sus guerreros estuvieran ahora en su casa?

 

Tatsumi era increíble, recordaba cómo se la pasaba peleando por que Seiya no regresaba a cumplir con su compromiso de guerrero, ella solo atinaba a ignorarlo rogando por dentro que jamás ese hombre lograra hacer recordar alguno de los chicos.

 

Pero ahí estaba él, con dos de sus antiguos guerreros de elite a quienes había contratado para ser sus guarda espaldas, aun así estaba tranquila, al notar que ninguno de los dos la había reconocido y conociendo la disciplina de Tatsumi, seguramente ambos hombres se marcharían de su casa tan rápido como habían llegado y todo eso quedaría en un recuerdo.

 

Al menos pudo ver, aunque sea por un momento a dos de sus amigos, y sabía que estaban bien y a salvo. 

 

xxxxx

 

Una semana larga y tormentosa paso para los chicos, Tatsumi era un hombre abusivo, haciéndolos quedar más de lo permitido y casi sin descanso, pues el hombre aquel, era así con todos su empleados.

 

Saori Kido siempre le llamaba la atención le pedía respecto para los demás, pero ella no se atrevía a echarlo fuera del lugar, lo seguía dejando a cargo de todo, pues se decía entre los pasillos que Tatsumi siempre fue el más fiel servidor del señor Kido y cuando este murió se encargó de todos los cuidado de la joven, la cual le tenía un gran apreció.

 

Pero por esto mismo él se creía con la autoridad suficiente para hacer lo que le daba la gana.

 

Esa noche Dohko estaba perdiendo los estribos.

 

— Voy a asesinar a ese calvo, lambiscón, lo voy hacer picadillo 

 

— Tranquilo Dohko 

 

— ¿Tranquilo? nos ha tenido todo el día trabajando ¿Acaso que cree? ¿Que no dormimos? somos seres humanos por los dioses

 

— Prometió darnos el día libre mañana 

 

— Mentiras, nos hará quedar todo el fin de semana, porque es un jefe de los más malos, se aprovecha del poder que tiene, pero te aseguro que si lo matamos

 

— No vamos a matar a nadie

 

Una acogedora energía los rodeo, trayendo consigo, infinidad de imágenes, Shion cayó al piso abrumado, las lágrimas llegaban a sus ojos sin poder evitarlo.

 

— ¿Acaso? — miro a su amigo delante suyo, tan agobiado como él — ¿Dohko? ¿Dohko de libra? 

 

—Aja — contesto el otro a punto de caer también — Shion de Aries. 

 

 

Mansión Kido — Actualmente

 

Saori escuchaba atentamente el relato de Dohko y Shion; uno de esos tantos sueños que ella no pudo controlar, había desplegado su cosmoenergia haciendo que los dos guerreros recordaran cada imagen de sus vidas.

 

Tonta ella al pensar todo ese tiempo que ellos no sabían nada, los tres habían hecho una actuación merecedora de un Oscar. 

 

— Tatsumi fue muy astuto al traernos — Comento el Lemuriano

 

— Sí, ese viejo loco, recordaba todo, se le hizo muy raro que usted no supiera nada, y pensó que seguro los dioses la habían liberado, pero jamás se sacó de la cabeza que algo malo le pudiera pasar, y por ello apenas nos vio, supo que éramos santos, y pensó que a pesar de que no recordáramos nada, la protegeríamos por mero instinto… ¿Señora? ¿Usted había olvidado todo? bueno, eso creímos nosotros bastante tiempo.

 

— Yo jamás olvide nada, yo les traje de vuelta y yo borre sus memorias, solo ignoraba a Tatsumi cada vez que preguntaba por ello, no imagine que él les trajera hasta acá, no sé ni cómo supo que ustedes podrían ser santos

 

—Dijo que éramos muy extraños — Continuo explicando Dohko — tan extraños como Seiya y los otros chicos, de hecho, él fue a buscar a Seiya, pero este salió corriendo porque no entendía lo que el loco anciano le decía, así comprendió el calvo que todos habíamos perdido la memoria. Por eso, toda esa actuación sobre los trabajos...claro, pero cuando recuperamos la memoria, se volvió un hombre muy gentil con nosotros ¡Cobarde!

 

— Un momento ¿Tatsumi sabe que recuperaron su memoria? — otro más para el Oscar

 

— Sí, como le dijimos, tanto él como nosotros creímos que usted no recordaba nada y que todo era obra de alguno dios, no cabe duda que usted sabe fingir muy bien señora

 

Ante el ultimo comentario, Shion llevo su mano a la cara, a pesar de los años, Dohko tenía esos ataques de sinceridad y olvidaba con frecuencia con quien estaba hablando.

 

A Saori le importo poco, llevaba tantos años al cuidado de esos dos que ya estaba acostumbrada al carácter de cada uno.

 

Ahora entendía por qué jamás se fueron de su lado, ni formaron una familia, ni mucho menos. 

 

— ¿Shion? — Llamo la chica — ¿Saben sobre los demás chicos?

 

Shion suspiro, Athena estuvo tanto tiempo fuera del Santuario que era poco lo que sabía de la orden.

 

Conocía de lleno sobre la vida de sus santos de bronce, aquellos que por Mitsumasa se entrenaron de forma diferente, pero de los temas del Santuario como tal, desconocía mucho, ella tenía que saber varias cosas.

 

— Solo de la orden dorada mi señora, sé que están bien y sé de ellos, porque 3 son mis hijos — Contesto el hombre.

 

— Lo sé — Comento ella sorprendiendo a los santos — a pesar de que no sabía nada de los chicos, hice un gran esfuerzo por recuperar de ellos todo lo que pude, de esa forma pude construir una memoria para ellos, con algunas investigaciones, conocí parte de sus vidas, como sus estudios, herencias familiares, amigos y parientes que aun estuvieran vivos, y fue ahí donde supe lo de tus hijos, en un principio pensé en dejarles a los 4 juntos, como hermanos, pero supuse que la sangre de un padre es intuitiva, y que tal vez eso, pudiera afectar tu psiquis o la de ellos, sobre todo por tu apariencia, ya que te vez de la misma edad de ellos y hubiera sido raro. No quise arriesgarme, lamento mucho haberlos separado, pero tenía que asegurar sus vidas.

 

— Lo sé y lo entiendo mi señora, sé que me hubiera encantado estar estos años al lado de ellos, pero estoy tranquilo al saber que son felices y que todos están bien

 

Saori sonrió gustosa, se alegró mucho por todos, pues a pesar de las circunstancias Shion había recuperado a sus hijos, no de la manera que él hubiera querido, pero estaban de vuelta, y el que ellos estuvieran bien, era bastante gratificante para ella.

 

Seguramente todos tenían vidas plenas, tranquilas y normales.

 

Dohko adivino los pensamientos de su diosa, sabía que la chica se negaría a traer a sus santos de regreso, pero no había nada que hacer, él y su amigo de toda la vida tenia sospecha de que algo malo se aproximaba y necesitaban la ayuda de todos para detener cualquier amenaza.

 

Ni él ni Shion quería eso para ninguno de los muchachos, pero las circunstancias lo ameritaban. 

 

— Señorita — Llamo el chino — es necesario que los demás muchachos recuperen su memoria y se vuelvan a integrar a sus fuerzas.

 

— No — Contesto ella de forma autoritaria — ellos están bien, no es necesario

 

Shion suspiro apesadumbrado, no quería que sus hijos se enfrentaran a la guerra nuevamente, todos y cada uno de ellos eran una parte primordial en el corazón del patriarca.

 

— Señorita, Dohko y yo creemos que el hecho de que usted haya elevado su cosmos tan alto como el día de hoy tiene un porque, además, ese sueño no es normal, no es solo eso, un sueño, puede ser una premonición, necesitamos a toda la orden, o por lo menos a los que podamos reunir 

 

— Nosotros tres podemos resolver cualquier problema, ustedes dos son de los santos más fuertes y experimentados de la orden. 

 

— Mi señora — Dijo pausadamente Shion — No es tan sencillo, no estoy dudando de la habilidad de mi colega, ni de la mía, ni de su gran poder como diosa, pero no creo que los tres seamos lo suficiente para una amenaza de lo desconocido, los chicos no solo tienen un poder impresionante, también tiene conocimientos bastos que nos ayudarían a abarcar el tema. 

 

— Además — Continuo Dohko antes de que la chica cuestionara las palabras de su amigo — Shion y yo, pensamos que ellos están en peligro, que lo que pueda estar asechándonos busca eliminarlos a ellos también, hay un acontecimiento que se llevara a cabo próximamente y según nuestras investigaciones, todos estarán en este evento.

 

— Suponemos que están en peligro — Continuo el Lemuriano — porque muchos de ellos no se "conocen" entre sí, mas sin embargo por cosas del destino, por otros conocidos, todos; los 12 santos de oro, y los 5 chicos legendarios de bronce, estarán en este evento, es muy extrañó que después de 16 años todos coincidan en el mismo lugar. 

 

— Puede ser solo una casualidad

 

— No quiero contradecirla mi señora — refuto el chino — pero las casualidades no existen, ¿Y si nos están buscando, para hacernos pagar por nuestra osadía ante los dioses? No dudo de su gran poder mi señora para protegernos, pero sabemos muy bien, que muchos no deben de estar felices y que a pesar de que ha pasado mucho tiempo…es decir ¿Qué puede ser 16 años para un dios?  

 

— Cuando los traje de vuelta, sabía que ellos se ofenderían, pero aun si lo hice, ustedes estaban destinados a una tortura eterna, sus almas estaban selladas, nunca volverían al ciclo de rencarnaciones, se quedarían en el limbo para siempre

 

— Y le agradecemos todo lo que ha hecho por nosotros — Ofreció el Lemuriano — Nos dio la oportunidad de vivir nuevamente

 

— Eso hice — Interrumpió la chica — les di otra oportunidad, no los quiero de vuelta en mi orden — continuo con un nudo en la garganta — no quiero que pelen nuevamente, son libres, yo, yo, les di esa liberta, les di una vida para que la disfrutaran, no para que batallen y mueran por culpa de la envidia de mi familia, no los quiero de vuelta, Shion, están bien así, todos están bien así

 

— Mi señora — se atrevió a decir el peli verde — ¿Y si los atacan? ¿Y si no saben cómo defenderse? ¿Quiere eso? La entiendo, créame que la entiendo, yo quiero lo mismo, más por lo que eh visto, por lo que ellos han construido, pero no quiero perderlos por una estupidez, usted y yo sabemos que no podemos cuidar de todos en cada momento, usted sabe que no puede mantenerlos ocultos por siempre, y este evento es la prueba de eso.

 

— ¿De qué evento estamos hablando? — quiso saber la joven.

 

Aun no estaba de acuerdo con su Patriarca, pero sabía que aquel hombre tenía mucha razón, si las cosas eran así, morirían sin que ella pudiera reaccionar a tiempo.

 

— Una boda — Contesto Dohko — Varios de los chicos están casados, pero jamás coincidieron todos en un mismo lugar y al mismo tiempo. 

 

— Una boda — dijo ella más para si — es genial ¿De quién es la boda? 

 

— De Aioria...Aioria de leo — Contesto Shion. 

 

 

Continuara

Saint Seiya es una obra de Masami Kurumada

Notas finales:

Gracias por leerme. 

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