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Pokemon Elements por Yami Stark

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Turno 02.

 

 

Los hermanos dejaron de la casa del profesor con mucha prisa y se internaron en lo profundo del bosque hasta llegar a un río con agua cristalina.

 

—¿Ahora qué? —preguntó Leo.

—¡Sólo hay algo que podemos hacer! —Sasha bajó su mochila y sostuvo la pokeball con firmeza.

—¡Tienes razón! —Leo imitó a su hermana.

—¡¡VE!! —gritaron al unísono.

 

Las pokeball chocaron en el aire y se abrieron de golpe, entonces Chimchar y Chespin salieron y saludaron con sus respectivos sonidos.

 

—¡Chespin usa tacleada! —ordenó Leo.

—¡Chimchar, responde con arañazo!

 

Ambos pokemon se golpearon el uno al otro y cayeron derribados, Chimchar fue el primero en levantarse y la pequeña flama que servía de cola comenzó a aumentar su intensidad.

 

—¡Chimchar, malicioso! —el pequeño simio obedeció y lanzó una rápida mirada a su oponente.

—¿Qué? —Leo se sorprendió al ver a Chespin retroceder —. Ohh no.

—¡Ahora! —Sasha mostró una sonrisa burlona —. ¡¡ARAÑAZO!!

 

Chimchar emitió su característico sonido y entonces conectó el golpe contra Chespin, el erizo rodó por el suelo y cayó fuera de combate frente a Leo.

 

—¡Rayos! —el chico acarició a Chespin y luego lo hizo volver a su pokeball.

—¡No te sientas mal hermanito! —Sasha no pudo evitar presumir por su victoria —. Yo era tu oponente después de todo.

—Ya verás la próxima vez —Leo sonrió con fuego en los ojos —. No vamos a perder otra vez.

—¡Eso me gustaría verlo! —interrumpió alguien.

 

Una joven un poco mayor que los hermanos saltó desde la copa de un árbol cercano, hizo una pirueta en el aire y cayó frente a ellos. Leo aplaudió sorprendido mientras que Sasha la observó poco convencida.

 

—¿Tú quien eres? —preguntó.

—Tú… —Leo observó a la joven —. ¿Qué estabas haciendo ahí arriba?

—Tomaba un poco de aire fresco cuando ustedes llegaron y comenzaron su batalla.

—¿Lo viste? —preguntó Leo bastante incómodo.

—¡Desde el principio!

—¿Verdad que soy fuerte? —preguntó Sasha orgullosa.

—Si, algo… —la joven desconocida se acercó a Chimchar y lo acarició —. Pero muy imprudente.

—¡¿Imprudente!? —Sasha arrugó la nariz —. ¡¿Yo?!

—¿Hay alguna otra chica aquí? —Chimchar bostezó —. Debería dejarlo descansar un rato.

—Y-ya lo sabía…

—¡Toma esto! —la joven arrojó una baya a las manos de Leo.

—¿Esto es? —Leo observó una baya entre sus manos.

—Dásela a Chespin después, lo hará sentir mejor.

—G-gracias… —Leo guardó la baya en su mochila —. ¿Cuál es tu nombre?

—¡Oye! —se quejó Sasha —. ¡No deberías recibir cosas de extraños tan fácilmente!

—Tu hermana tiene razón —reconoció la joven —. Soy Lena por cierto.

—Lena… —el chico sonrió —. ¡Soy Leo y ella es mi hermana Sasha!

—Leo y Sasha, entendido. ¿Son participantes de la liga?

—Algo así… aún no estamos oficialmente inscritos, pero nos dirigimos a eso.

—Ya… —Lena sonrió —. Ojalá que tengan mucha suerte, escuché que este año estará lleno de participantes muy fuertes.

—¿Vas a participar? —preguntó Leo muy entusiasmado.

—Podría ser —Lena bajó la mirada —. Todo depende de la situación.

—¿La situación? —Leo inclinó la cabeza con duda.

—Nada de que preocuparse —Lena negó y luego estiró su cuerpo —. De momento me dirijo a ciudad titanio para inscribirme como ustedes. Son libres de acompañarme si así lo quieren.

—¡No! —negó rápidamente Sasha.

—¡Si! —respondió Leo.

—¿Qué crees qué haces? —preguntó Sasha entre murmullos.

—Ella parece ser fuerte —Leo observó de reojo a Lena —. Podríamos aprender de ella.

—¡Tú! —Sasha tuvo que torcer la boca al admitir que Leo tenía razón —. Bien.

 

Entonces los hermanos voltearon a dónde Lena y Leo dio un paso al frente algo nervioso.

 

—Nosotros iremos contigo —Leo se inclinó —. Por favor cuida de nosotros.

—Bueno… —Lena ofreció su mano —. Es un gusto tenerlos en el equipo.

—¡¿Equipo?! —esa palabra no le agradó ni un poco a Sasha.

 

Así, los tres tomaron rumbo a ciudad titanio antes que pudiera caer sobre ellos la noche. A unos pocos kilómetros de la ciudad, el grupo consiguió divisar más de cerca la nube de humo desde una colina, esta subía tan alto como los edificios más grandes y cubría el cielo.

 

—¿Qué pasó ahí? —preguntó Sasha.

—No tengo idea —respondió Lena.

—¡Vayamos a echar un vistazo! —Sasha salió corriendo y dejó atrás a los otros dos en un instante.

—¡Hay que ir tras ella! —Lena también aceleró el paso —. Puede ser peligroso.

 

Al bajar la colina tan deprisa y llegar primero, Sasha se topó con dos oficiales que resguardaban la entrada de la ciudad muy meticulosamente.

 

—¡Alto ahí! —dijo uno de ellos —. ¡No es posible pasar de momento!

—Pero necesito pasar —objetó Sasha —. Debo inscribirme para la liga pokemon.

—Mucho me temo que eso no será posible por ahora —respondió el otro oficial —. Tenemos órdenes de no dejar cruzar a nadie. ¡Sin excepciones!

—¡Pero! –objetó le chica.

—¡Sin excepciones! —repitió el oficial.

—¡Muchas gracias oficial! —interrumpió Lena —. Yo me haré cargo desde aquí.

 

Lena tomó a Sasha de la mano y la hizo regresar un poco hasta las faldas de la colina dónde Leo esperaba junto con Chespin.

 

—¡Tenemos que regresar! —indicó Sasha —. Si no cruzamos no podremos inscribirnos.

—Nos meteremos en problemas si lo hacemos por la fuerza —Lena se detuvo a pensar por un momento.

—Quizá sólo deberíamos esperar —sugirió Leo.

—¡Imposible! —respondieron sus compañeras al mismo tiempo.

—¿Por qué es tan importante? —preguntó Leo confundido —. Podemos volver en otra ocasión.

—¡No me iré a cada sin mi inscripción! —Sasha plantó sus pies en la tierra.

—Tengo algo muy importante que hacer del otro lado —respondió Lena pensativa.

—Yo creo que no será hoy —Leo se dejó caer sobre el pasto y Chespin subió a su pecho.

—¡Lo tengo! —Lena chasqueó los dedos —. ¡Por aquí!

 

Leo y Sasha se observaron por un momento y luego el chico se levantó y siguieron a Lena algo dudosos. Llegaron hasta una pared quebradiza muy a la derecha de la entrada, una parte de lo que parecía ser un edificio abandonado y un lugar perfecto para no ser vistos. Lena sacó una pokeball de su mochila y la lanzó al aire.

 

—¡Pangoro yo te elijo!

 

Entonces un enorme pokemon blanco con negro apareció y gruñó con fuerza, Chespin se asustó y se escondió detrás de Leo y Lena se burló por eso.

 

—¡Que valiente! —dijo Sasha.

—Ya crecerá —contestó Leo avergonzado.

—Pangoro, usa karatazo.

 

Pangoro obedeció y golpeó la frágil pared sin mucha fuerza, entonces esta cayó y Lena fue la primera en entrar una vez regresó al pokemon a su pokeball.

 

—¿Deberíamos estar haciendo esto? —preguntó Leo preocupado.

—Probablemente no… —Lena bufó —. No tienen que venir si no quieren.

—Si nos atrapan estaremos en problemas —comentó Sasha —. ¡Andando!

—¡Que no los atrapen entonces! —fue la respuesta de la joven.

—Esto es una mala idea —comentó Leo antes de seguir a su hermana.

 

Cruzaron el edificio sin problema y al salir a la calle se encontraron en el lugar completamente vacío, el incendio se encontraba controlado al otro extremo de la ciudad pero el humo hacia difícil saber dónde se encontraban. Los hermanos se observaron y tuvieron que seguir a Lena cuando avanzó rápidamente sin avisar.

 

—¿Qué habrá pasado aquí? —preguntó Sasha viendo a su alrededor.

—Algo muy malo —respondió Leo viendo una taza de café aún con vapor en una mesa cercana —. Parece que todos huyeron.

—¡Eso podría ser culpa mía! —una risa chillona hizo al grupo cubrir sus oídos.

 

Una persona saltó frente a Leo y el chico cayó al suelo por el susto. Un hombre vestido como espantapájaros y una máscara de payaso se movió siniestramente y luego echó a reír.

 

—¡¿Quién eres?! —preguntó Lena en guardia.

—¿Yo? —el extraño sujeto volvió a reír chillonamente e hizo una reverencia —. ¡Puedes llamarme Joker!

—¿Qué quieres de nosotros? —preguntó imprudentemente Sasha.

—No quiero nada de ustedes… —los ojos detrás de la máscara brillaron —. Él por otro lado, no puede dejar testigos.

 

El grupo volteó atrás y se encontró con un Cacturne, visiblemente irritado y muy hostil hacia ellos. El pokemon levantó su brazo en señal de ataque y trató de golpear a los chicos.

 

—«No lo lograré a tiempo» —pensó Lena cuando trató de sacar su pokeball para defenderse.

—¡Usa puño fuego Darmanitan!

 

Un veloz Darmanitan apareció de la nada, detuvo el ataque de Cacturne, respondió con un golpe a la cabeza y lo derribó sin problema.

 

—¿Qué tenemos aquí? —preguntó el arlequín.

 

Un joven se colocó frente al extraño sujeto para plantarle cara, de mirada sería y cabello castaño con un mechón azul bajando por su rostro.

 

—¡Por fin muestras tu cara! —dijo con una voz retadora al otro lado de la calle —. Por fin tengo la oportunidad de atraparte.

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