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Pokemon Elements por Yami Stark

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Turno 07.

 

 

 

El grupo llegó a su destino al día siguiente cerca del medio día, ciudad Obsidiana era la nueva ubicación para celebrar la ceremonia de apertura de la liga después del incidente de ciudad Titanio.

El ambiente había sido muy tenso desde la noche anterior, la preferencia de Aiden por ser directo molestaba bastante a Lena y los hermanos sólo habían conseguido aumentar la preocupación por su madre, así que apenas y habían dicho una palabra después de despertar.

 

—¡Aquí estamos! —exclamó Lena —. Ciudad Obsidiana.

 

La nueva cede era más pequeña y tranquila que ciudad Titanio, sus calles estaba casi vacías ya que el desfile de inauguración ya había comenzado. El sonido de los tambores y música se escuchaba aún a la distancia. Aiden echó un vistazo a su alrededor e indicó que era seguro avanzar.

 

—¡¿Dónde es?! —preguntó Sasha impaciente —¡¿Dónde hay que inscribirse?!

—Habrá que revisar el mapa —sugirió Lena pensativa.

—Es por aquí —Aiden comenzó a caminar y a dejar atrás al grupo.

 

Mas adelante los aguardaba una multitud de gente observando pasar a un grupo de acróbatas junto con sus pokemon. Lena corrió y comenzó a saltar como niña cuando un par de Hawlucha pasaron haciendo saltos sobre un trapecio en un carro alegórico.

Hasta el final un carro más ostentoso y llamativo, con forma de castillo avanzaba con varios pokemon voladores haciendo piruetas alrededor de él. En la cima de la torre un hombre saludaba a todo el público y hacia gestos de alarde.

 

—¿Es él? —preguntó Sasha emocionada.

—¡Si! —Leo parecía igual de alegre que su hermana —. ¡Es el campeón de Alea, Dante!

 

Aiden observó pasar el carro con mirada sería sin retirar su atención del campeón en la cima, así que Lena le golpeó el hombro y le indicó que era momento de seguir.

El grupo con el desfile hasta el parque de la ciudad, donde los carros alegóricos y las atracciones se quedaron atrás para dar paso a un escenario donde Dante y otros miembros más del comité de la liga esperaban.

 

—¿Qué van a hacer ahora? —Leo volteó a dónde Lena con ojos curiosos.

—Darán un discurso antes de hacer oficial el comienzo de la liga —respondió la joven.

—¿Tardará mucho? —Sasha estaba tan impaciente que unos minutos le durarían una eternidad.

 

Dante subió al podio y comenzó a dar un largo discurso sobre tiempos pasados y el cambio que habían experimentado los entrenadores de la región. Aiden comenzaba a perder la paciencia y parecía buscar algo a su alrededor.

 

—Y para terminar —dijo el campeón apremiante —. Me permito recordarles a todos aquellos que ya han participado con anterioridad que pueden pasar directamente a las preliminares si son recomendados por un miembro del comité así que por un líder de gimnasio.

—¿Escuchaste eso Aiden? —preguntó Lena exaltada —. Significa que ya no tendremos que reunir las medallas otra vez.

—No me digan que ustedes —Leo quedó boquiabierto.

—¡Si! —Lena sacó un estuche de entre sus cosas —. Nosotros conseguimos las medallas cinco años atrás.

—Eso les hará las cosas muy fáciles —comentó Sasha.

—Lo dudo, el torneo siempre está lleno de personas fuertes —respondió Lena —. ¿Verdad, Aiden?

 

Aiden no respondió, el joven seguía con la mirada el movimiento de Dante sin perder detalle y no prestaba atención a otra cosa.

 

—Ajem… —el presidente del comité aclaró su voz y atrajo la atención de todo nuevamente —. Cómo ya se había informado con anterioridad, este torneo contará con una novedad —el hombre aclaró su voz nuevamente —. Gracias a un trabajo en conjunto hemos conseguido traer algunos objetos especiales que se han instalado en ciertos lugares, por lo tanto, aquellos que dispongan de un brazalete podrán hacer uso de la habilidad dinamax al igual que en la región de Galar.

—¿Dinamax? —Sasha volteó a dónde Leo —. ¿Qué es eso?

—Silenció —respondió el hermano —. Te lo explicaré después.

—Por tanto, dentro de nuestra liga estará permitido el uso de cuatro diferentes maneras de combate. La poderosa mega evolución, los movimientos Z, la recién incluida dinamax y nuestra siempre tradicional y querida aleación.

—Hora de irse —ordenó Aiden —. Busquemos un centro pokemon para inscribirse.

 

El discurso aún no había terminado pero Aiden comenzó a avanzar manteniendo la distancia en todo momento, Sasha y Leo se observaron y después lo alcanzaron, se colocaron a su lados y comenzaron a verlo fijamente.

 

—¿Estás molesto? —preguntó la chica.

—No…

—¿Estás furioso? —preguntó el hermano.

 

Lena no pudo evitar soltar un pequeña risa y Aiden volteó en respuesta, sin embargo ella no se dejó intimidar por él.

 

—Lo siento, lo siento, es que… —Lena volvió a reír.

—Sólo caminen, maldición… —una vena se marcó en la frente del muchacho.

—Esta muy enojado —respondió Sasha con una pícara sonrisa.

 

El lugar para la inscripción era el centro pokemon a lado del parque y una enorme fila los aguardaba para disgusto de Aiden. Entrenadores de todos lados y diferentes regiones habían acudido para participar en la liga y comenzar su recorrido por Alea.

 

—¡Son muchísimos! —Leo quedó impactado por la cantidad de personas —. ¿Todos son participantes?

—¡Así es! —Lena asintió —. Todos aquí serán sus rivales al salir de la ciudad.

 

Un Feraligatr chocó contra un Hariyama en un combate de práctica, retrocedió unos pasos y después lanzó un golpe trueno. Los hermanos los contemplaron luchar con asombro. Confeti y serpentinas volaban a su alrededor y una banda comenzó a tocar en donde antes se dijo el discurso.

 

—No puedo esperar —dijo Sasha exaltada.

—Yo tampoco —Leo asintió.

—Nosotros estamos igual. ¿Verdad Pangoro?

—Pan… Pangoro —el pokemon asintió y gruñó con ahínco.

 

Personas iban y venían, acompañados por sus pokemon o en grupos, una feria hacia en tránsito más difícil y la música se escuchaba a muchas calles de distancia.

 

—¿Podrían guardar silencio? —pidió Aiden —. Todos nos están mirando.

—¿Qué ocurre señor gruñón? —Lena mostró su lengua burlonamente —. ¿Tienes que ir al baño?

—¡Ustedes! —exclamó alguien.

Un chico señaló a Sasha y Leo, cruzó los brazos y luego se burló.

—¡Tú eres! —Sasha también lo señaló.

—¿Se conocen? —preguntó Lena observando al chico.

—No creí que llegarían tan lejos —comentó Quentyn.

—No nos vamos a detener hasta llegar a la cima.

—¿Si? —Quentyn bufó —. No lo parece.

—¿Quieres qué te lo demuestre niño?

—¡Veamos que tienes! —Quentyn sujetó una pokeball y se dispuso a lanzarla.

—¡Niña! —Aiden intimidó a Quentyn con la mirada —. No venimos para esto.

—Yo… l-lo siento —Sasha dejó su pokeball en su lugar.

—¡No te disculpes! —interrumpió Lena —. Sigue con esto.

—Lena, no es buena idea.

—¿Por qué no? —La joven llevó las manos a la cadera y observó fijamente a Aiden —. Fuiste tú el que dijo que debían hacerse más fuertes. Y sólo hay una manera de hacerlo.

—Pero no aquí —Aiden también cruzó los brazos —. No es el lugar.

—¿Debo recordarte quién es la maestra aquí? —Lena apretó las mejillas de Aiden —. Ahora vigila y guarda silencio como un buen guardaespaldas.

—Tú… —la vena en la frente del joven creció aún más —. Cómo quieras —Aiden sonrió y se apartó.

—Bien —Lena sacudió las manos luego de sacar la basura —. Pueden seguir.

 

Quentyn miró con desconfianza a Lena y dio media vuelta sin decir nada.

 

—Ustedes están locos —dijo antes de marcharse —. Ya tendré tiempo de machacarlos después.

—¡Tú! —Sasha bramó y pataleó para llamar la atención de Quentyn —. ¡Vuelve aquí cobarde!

 

La fila avanzó y Aiden no tardó en dejar a los demás atrás, Quentyn se detuvo en seco y giró la cabeza hacia donde Sasha.

 

—¿Cómo me llamaste?

—¡Cobarde! —respondió la chica.

—Ahora vas a ver.

 

Quentyn lanzó su pokeball y de ella salió un Beedril bastante agresivo. Sasha por su parte pensó en sacar a Eolospirit a combatir pero se contuvo al recordar cómo perdió el control antes y optó por usar a Chimchar.

 

—¡Usa brazas! —ordenó.

 

La pequeña criatura lanzó fuego tan fuerte como pudo pero su enemigo no tuvo dificultades para esquivar y responder con un golpe de sus aguijones.

 

—¿Eso es todo? —se burló Quentyn —. Un niño lo haría mucho mejor.

—¡Tú puedes Sasha! —Lena saltó una y otra vez para animar a su aprendiz.

 

Chimchar no tardó en caer y Beedril lo aplastó al caer con velocidad. Quentyn volvió a reír y luego lanzó a Croconaw a la batalla.

 

—¡Eso es trampa! —gritó alguno de los espectadores.

—Usa mordisco —Quentyn ignoró los abucheos y siguió atascando.

 

La multitud empujó atrás a Lena y está no pudo intervenir, Leo comenzó a desesperarse y volteó en varías direcciones hasta que encontró a Aiden más adelante en la fila.

 

—¡Tienes que ayudarla!

—¿Disculpa? —Aiden llevó su mano derecha a su oído —. No te oí bien.

—Tienes que ayudarla, ese tipo está loco.

—Si, lo sé… —Aiden bufó —. ¿Pero qué sabe un guardaespaldas?

—Eso no importa. ¡Hay que hacer algo!

—Pues hazlo… —Aiden señaló al pobre Chimchar en el suelo —. Y mejor que sea rápido. Si no tiene un pokemon disponible no podrá inscribirse.

—¿Es broma?

—No…

 

Aiden comenzó a ver sus uñas con indiferencia y continuó avanzando con la fila. Leo tragó saliva al ver a tantas personas juntas, se quitó la gorra y volvió a ver a Aiden, el joven sólo respondió con un gesto de manos para apresurarlo y siguió a la fila.

 

—Vamos, Leo… tú puedes —se dijo a si mismo —. Es por Sasha.

 

Cuando Beedril estuvo cerca de dar el golpe final Chespin apareció rondando y golpeó al pokemon mientras estaba descuidado.

 

—¿Qué demonios? —Quentyn se molestó mucho por el ataque sorpresa.

—S-sigue así Chespin —Leo se puso nervioso cuando Quentyn le apuntó con la mirada.

—Croconaw usa colmillo hielo.

 

El pokemon de agua trató de morder a su oponente, pero Chespin mantenía su cuerpo enroscado y se movía muy rápido. Entonces Chimchar se levantó, tacleó a Beedril con todas sus fuerzas y lo dejó fuera de combate con un último golpe.

 

—¡Toma eso! —gritó Sasha.

—¡No, no, no! —Quentyn maldijo varias veces —. Más te vale no perder, Croconaw.

—¡Acaba con él, Leo! —gritó Sasha.

 

Chespin falló el último golpe y quedó tendido en el suelo, Croconaw saltó sobre él sin perder tiempo y lo mordió en su lomo.

 

—¡No! —Leo trató de intervenir.

—Eso pasa por —Quentyn trató de decir algo pero un brillo inusual llamó su atención.

 

Chespin comenzó a brillar y su cuerpo empezó a cambiar, Croconaw tuvo que abrir sus mandíbulas y al alejarse Chespin lo golpeó.

 

—¿Eso es? —preguntó Sasha.

—¡Si! —Lena regresó a su lado entre empujones —. Está evolucionando.

 

Aiden observó sorprendido como Chespin sufrirá su metamorfosis, sonrió levemente, siguió avanzando con la fila y entró al centro pokemon.

 

—Demonios —Quentyn comenzó a perder la paciencia.

—C-chespin… No —Leo reaccionó y meneó la cabeza en negativa —. ¡Quilladin!

—¡Croconaw, colmillo hielo otra vez! —Quentyn arriesgó todo a un último ataque.

—Quilladin, usa brazo aguja.

 

El brazo de Quilladin empezó a brillar y cargó contra Croconaw, las mandíbulas del pokemon de agua mordieron el brazo de su oponente pero no hicieron mucho daño. Quilladin saltó con Croconaw sujeto del brazo y lo estrelló contra el suelo.

 

—¡No! —gritó Quentyn.

—¡Así se hace!

 

Sasha saltó de alegría cuando vieron que Croconaw quedó fuera de combate, Leo corrió inmediatamente hasta donde Quilladin y lo abrazó fuertemente.

 

—¡Sólo fue suerte de principiante! —Quentyn regresó a Croconaw a su pokeball y movió la cabeza cínicamente —. Ya verás la próxima.

—Vete a casa niño llorón —Lena mostró la lengua e hizo burla a Quentyn por su derrota.

—¿Qué edad dices tener? —preguntó Aiden al regresar con el grupo.

—¡Aiden! —Sasha y Leo corrieron alrededor del joven y lo abrazaron inesperadamente —. Lo hicimos.

—¡Ganamos! —exclamó Leo.

—S-si… —Aiden hizo una mueca de desagrado por la muestra de afecto de los chicos —. Buen trabajo... ¿Podrían soltarme ya?

 

Lena se acercó y levantó la mano para estrecharla con Aiden pero este la dejó con el brazo arriba, Lena hizo puchero y desvió su mirada molesta.

 

—Iré a comer algo… —Aiden suspiró y buscó a su alrededor.

—¿Cuánto falta para entrar? —preguntó Sasha.

—¿De que hablas? —Aiden inclinó la cabeza.

—Levamos mucho rato esperando —se quejó la chica —. Tengo hambre y me quiero sentar.

—Bueno… —Aiden señaló la fila —. Ustedes dejaron su lugar cuando comenzaron su escándalo.

—¡¿QUÉ?! —Lena casi cae desmayada al ver que la fila era el doble de grande que cuando llegaron.

—¿No cuidaste nuestros lugares? —preguntó Sasha molesta.

—Lo hice —Aiden levantó sus manos para quitarse cualquier culpa —. Pero se quedaron muy atrás.

—Pero… —Leo cayó de rodillas.

—Les dije que no era el lugar —Aiden observó una heladería cruzando la calle y mostró una sonrisa.

—Pero si no es otro que el pequeño Zeld.

 

Un hombre sacó a Lena y Leo del camino y se acercó a Aiden con los brazos abiertos y mucha alegría en el rostro.

 

—Señor tenemos prisa —dijo una mujer detrás del hombre —. No podemos detenernos aquí.

—¡Siempre hay tiempo para saludar a un amigo! —respondió el sujeto.

—¿Es él? —preguntó alguien de la fila.

 

Las personas a su alrededor se detenían sorprendidas y comenzaban a tomar fotos de aquel hombre tan extraño, quien sólo los ignoró y ofreció su mano cálidamente a Aiden.

 

—Si que haz crecido —el hombre lanzó una carcajada al aire —. Seguro eres muy fuerte ahora.

—No tanto como quisiera… Dante —el encuentro no parecía ser nada grato para Aiden.

—¿Dante? —Leo abrió los ojos como platos —. ¡¿Ese Dante, el campeón Dante?!

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