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Pokemon Elements por Yami Stark

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Turno 05.

 

 

 

Kommo-o se levantó y comenzó una feroz batalla contra Garchomp, Weavile cayó noqueado y los enemigos trataron de contraatacar.

 

—¡Trevenant, Houndoom, no les den oportunidad! —hasta la forma de hablar de esta persona parecía diferente a Evan.

—Justo a tiempo —dijo Lena —. ¿Cómo nos encontraste?

—Tan ingenua como siempre. Obviamente no sabía que estabas aquí.

—¿Y tú quién eres? —preguntó Sasha.

—¡Fuera del camino niña! —el joven empujó a Sasha y la derribó —. Garchomp, terremoto.

—¡Nada mal! —el hombre enmascarado aplaudió mientras salía de la casa —. Eres muy fuerte.

—¡Al fin te encuentro! —el joven mostró una sonrisa llena de ira y sus ojos brillaron como fuego —. ¡Charizard usa garra dragón!

 

Charizard arremetió pero el hombre tuvo tiempo suficiente para sacar una pokeball y arrojarla contra el pokemon de fuego. Un Togekiss salió de esta, recibió el ataque de Charizard sin recibir daño y luego chocó contra el. Una batalla aérea comenzó mientras el resto de pokemon mantenían a raya a los aliados del enmascarado.

 

—Tengo que ayudar —Sasha se levantó y lanzó su pokeball restante —. ¡Ve!

 

Eolospirit apareció justo después de un hermoso brillo multicolor que colocó la atención de todos sobre el.

 

—Ese es… —el joven pareció bastante sorprendido.

—Es hermoso —dijo el enmascarado —. Tan hermoso.

 

El ruido de sirenas acercándose hizo a todos salir del trance en que se encontraban y obligó al grupo de enmascarados a recalcular la situación.

 

—Se acercan —dijo el hombre de sombrero —. ¿Qué hacemos?

—¡Hay que retirarse por ahora! —respondió el enmascarado —. Ya tendremos otra oportunidad.

 

Los cuatro hombres lanzaron una esfera al suelo cada uno y una nube de humo cubrió su escape.

 

—¡Hay que salir de aquí! —ordenó Lena.

—No… —objetó Sasha —. Está es nuestra casa, sabrán de nosotros.

—Buen trabajo —el muchacho resguardó a todos sus pokemon en sus respectivas pokeball y observó a los hermanos —. Andando Lena, ellos saben lo que hacen.

—Pero… —objetó la joven.

—Podrás ir por ellos después.

—Bien.

—¡Oye! —llamó Sasha mientras los dos comenzaban a alejarse —¡Gracias!

 

El muchacho asintió e inmediatamente salió corriendo con Lena detrás de él y se perdieron al dar la vuelta en la esquina de la calle.

 

—Estoy bastante confundido —comentó Leo.

—Yo también —respondió Sasha.

 

Poco después los oficiales llegaron y pusieron bajo custodia a los hermanos para interrogarlos, fueron llevados a la jefatura del pueblo y les hicieron preguntas durante horas y horas hasta que concluyeron que no tenían información relevante y los dejaron en la sala de interrogación por un rato.

 

—Ustedes dos —un oficial abrió la puerta bruscamente —. Vinieron a recogerlos.

—¿Recogernos? —preguntó Leo cruzando miradas con Sasha —. ¿Quién?

—Yo que voy a saber —respondió el uniformado —. Sólo salgan de aquí.

 

Los chicos tomaron sus cosas de la habitación contigua y el oficial los escoltó hasta la recepción de la jefatura. Ahí los esperaba Lena muy preocupada junto al joven de antes.

 

—¡Ohh, gracias al cielo! —exclamó cayendo en llanto —. Estaba tan preocupada por ustedes.

—Esta señorita dice ser su prima —dijo uno de los oficiales —. ¿Es eso correcto?

—Si… —Sasha pensó por un momento y luego abrazó a Lena —. Es ella.

—Bien, por aquí —señaló el oficial —. Hay que llenar los papeles de salida.

—¡¿Qué pasó con mamá?! —preguntó Leo algo inquieto —. ¿La encontraron?

—Seguimos buscando —respondió el oficial y se retiró junto a Lena.

 

Leo volteó a donde su hermana y sólo se encontró con ella mirando fijamente a joven de antes.

 

—No eres Evan —dijo ella seriamente.

—Eso me parece —respondió él.

—¿Quién eres entonces? —Sasha cruzó los brazos.

—Su nombre es Aiden, es mi hermano —Evan cruzó la puerta de la jefatura y suspiró —. Mi hermano mayor.

 

Los dos se observaron un segundo, eran tan similares pero a la vez tan diferentes. Lena regresó y llevó su mano al rostro en cuanto vio a los dos juntos.

 

—Ohh no…

—¿Qué haces aquí? —preguntó Evan.

—¿Desde cuándo necesito tu permiso para hacer algo?

—Él me ayudó antes —Lena se interpuso entre ambos y los mantuvo tan alejados como pudo.

—Es bueno ver que regresaste Evan —dijo un hombre acercándose por el pasillo —. Ohh no —exclamó al ver a los hermanos reunidos.

—¿Qué pasa aquí? —preguntó Leo.

—Ni idea —contestó Sasha —. ¿Problemas familiares?

—Ha pasado mucho tiempo, Aiden —dijo el hombre.

—Pero si es el detective inútil —el muchacho se burló.

—¿Dónde está tu educación? —preguntó Evan molesto —. ¡Se más respetuoso!

—Déjalo Evan —interrumpió el hombre.

—Pero…

—No es momento de discusiones Evan —el hombre se dio un masaje en la frente —. ¿Por qué regresaste?

—¿No es obvio? ¡Regresé para hacer el trabajo que no has hecho en cinco años!

—¿Venganza? —Evan se sorprendió —. ¿Qué planeas hermano?

—Nada que debas saber el señor oficial.

—¡Te dije que mantuvieras el respeto!

—Ya basta ustedes dos —exigió Lena —. Tenemos cosas más importantes que discutir —la joven señaló a los hermanos Wylde.

—Ustedes tienen cosas que discutir —habló Aiden para luego dar media vuelta hacia la salida.

—Alto ahí —Lena se colocó frente a él con mirada sería.

—¿Ahora qué? —se quejó —. Ya te ayudé a llegar hasta ellos, lo demás no es asunto mío.

—Aiden… —llamó Evan.

—¿Ahora qué? ¿Tú también me detendrás?

—Ni de broma —respondió Evan —. Te dejaré ir cuando me des el huevo.

—¿Para qué lo quieres?

—¡Entrégaselo a Leo!

—Se lo que planeas —Aiden bufó —. No servirá.

—Sólo hazlo…

—Denme un respiro, bien… ¡Pero me iré en cuanto comprobemos que no ocurre nada!

 

Aiden bajó la bolsa que colgaba a su espalda, la abrió y sacó un contenedor con un huevo con rayas doradas dentro.

 

—Adelante —dijo el oficial empujando ligeramente a Leo.

—¿Yo? —preguntó el chico.

—Vamos —dijo Evan —. Creo en ti.

 

Leo asintió dudoso y abrió el contenedor. Aiden lo observó fijamente mientras sacaba el huevo y lo sostenía entre sus manos. Luego de unos instantes bufó y lo tomó de regreso.

 

—¡Lo sabía! —dijo antes de cerrar el contenedor y devolverlo a la mochila.

—¿Qué debía ocurrir? —preguntó Sasha —. ¿Tenía que nacer?

—Evan esperaba que tú hermano fuera el último —respondió el oficial.

—¿Podría alguien explicarme qué pasa aquí?

—Primero lo primero —el detective sacó una caja de cigarrillos de su bolsa y encendió uno —. Mi nombre es Sam.

—Lo que sea —interrumpió Aiden —. Yo me marcho.

—¡Espera! —pidió Lena.

—Ya cumplí con lo mío, no tengo nada más que hacer aquí.

—En eso te equivocas Aiden —respondió Sam —. Tienes mucho que hacer aquí.

—¿Qué planeas detective? —por fin el joven se mostró curioso.

—No eres el único que quiere atrapar a esos sujetos —Sam apagó su cigarrillo —. Síganme.

 

Aiden dudó un momento pero Lena lo empujó para avanzar detrás del grupo. Cruzaron la jefatura y llegaron hasta una habitación en la parte trasera, al entrar el muchacho vio una pared llena de fotografías y notas de periódico.

 

—¿Qué es esto? —preguntó Leo.

—Esto es la clave para encontrar a su madre —respondió Sam.

—¿A mamá? —Sasha se acercó —. ¿Puedes encontrarla?

—¡No, no puede! —intervino Aiden —. No pierdan su tiempo con él.

—¡Ya tuve suficiente! —Evan golpeó la puerta —. Te voy a enseñar una lección.

—¡Evan! —Sam alzó la voz —. ¡Compórtate!

—Pero tío, él…

—Aiden está enojado y tiene razón. Hace cinco años yo le fallé, le prometí que encontraría a sus padres y no lo hice.

—No fue tu culpa —objetó Evan.

 

Aiden bufó y volvió a dar media vuelta para marcharse, entonces Sasha se colocó frente a él y lo observó fijamente.

 

—¿Entonces tú puedes ayudarnos a encontrar a mamá? —Sasha sujetó a Aiden de la ropa —. ¿Tú puedes?

 

Lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas y el joven tuvo que desviar la mirada.

 

—Yo… no puedo ayudar.

—¡Te necesitamos! —dijo Lena.

—Rayos —Evan golpeó la pared molesto —. Lena tiene razón, te necesitamos aquí hermano.

—No voy a jugar a los superhéroes con ustedes.

—Conmigo no, con ellos —Evan señaló a los hermanos —. Esos sujetos no aparecieron durante años y repentinamente aparecen dos veces en un día. No es coincidencia. ¿Por eso volviste verdad?

—Papá me dijo que este año sería el adecuado.

—¿Adecuado para qué? —preguntó Sam expulsando humo.

—No lo sé…

—Tú también eres su objetivo hermano, y ahora ellos saben que estás en Alea —Evan colocó su mano en el hombro de Aiden —. Van a venir por ti tarde o temprano.

—¡Lo sé! —una sonrisa apareció en su rostro —. Eso espero.

—Es una locura, Aiden.

—Tú tienes tu forma de hacer las cosas y yo la mía.

—Yo quiero justicia, tu quieres venganza.

—Veamos quién lo consigue primero —Aiden sujetó a Evan de la ropa con enojo —. Tienes que aceptarlo, nuestros padres están…

 

En ese momento Lena intervino y abofeteó a ambos, lo que sorprendió a todos en la habitación. Una vena se marcó en la frente de Aiden y soltó a su hermano a regañadientes.

 

—¡¿Cuántas veces te he dicho que no me gusta que hagas eso?! —objetó Aiden.

—¡Es la única manera en que te hago entrar en razón, cabeza hueca! —Lena apartó a Evan y comenzó a arrinconar al Aiden contra la pared.

—Es bueno ver qué ella sigue mandando en el grupo —comentó Sam burlonamente.

—¡Ella no manda! —respondieron los hermanos al unísono.

—¡Silencio los dos! —ordenó Lena.

Los dos trataron de objetar pero quedaron sin palabras y no les quedó alternativa más que obedecer.

—Creo que está todo decidido —dijo Sam.

—¿Qué haremos nosotros? —preguntó Leo.

—Por el momento —Sam encendió otro cigarrillo —. Seguirán como si nada. Planeaban participar en la liga, ¿correcto?

—Si pero… —Sasha trató de responder.

—El enemigo va a venir por ustedes, más temprano que tarde me temo. Será mejor si se mantienen en movimiento. Lena y Aiden los acompañarán hasta la siguiente ciudad.

—¿Disculpa? —Aiden bufó —. Yo no voy a ser niñera de nadie.

—No —dijo Lena —. Yo seré la niñera de ustedes tres.

—Mujer, te voy a.

—¿A qué? —Lena cruzó los brazos y se mantuvo firme.

—Me largo de aquí —cuando Aiden dio la vuelta dos de sus pokemon salieron de sus pokeball por su cuenta —. ¿Qué…?

 

Garchomp y Charizard detuvieron a su entrenador al colocarse frente a la puerta y lo obligaron a regresar.

 

—Parece que ellos ya tomaron su decisión —señaló Lena.

—¡Ustedes dos, vuelvan a sus pokeball ahora!

 

Garchomp observó a Aiden un momento y luego mordió su cabeza con sus poderosas mandíbulas, el joven se quejó y trató de apartarse pero Charizard lo derribó con su cola y se alnzao sobre él.

 

—Sus pokemon no lo obedecen —comentó Sasha burlonamente.

—Buenos chicos —Lena levantó sus manos y ambos pokemon las estrecharon —. Conozco a estos dos pequeños desde que eran un Gible y Charmander, no podrían desobedecerme ni por su entrenador.

—¡Bien, bien, ya entendí! —Aiden se sacudió para que los dos pokemon lo dejaran tranquilo —. Los ayudaré… Pero sólo hasta la próxima ciudad… ¡Denme un respiro! —exclamó de mala gana —. ¡Ya verán después ustedes dos! —dijo amenazando a Garchomp y Charizard.

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