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Pokemon Elements por Yami Stark

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Turno 04.

 

 

Lena y los hermanos corrieron a toda velocidad a lo largo de varias calles después de dejar atrás a Evan hasta que necesitaron detenerse para recuperar el aliento. Dejaron atrás el incendio y el humo comenzaba a ser más delgado.

 

—¿Los perdimos? —preguntó Sasha volteando hacia atrás.

—Eso creo —Leo exhaló y se dejó caer bruscamente.

 

Los tres respiraban agitadamente y les costaba hablar. Lena mantenía la guardia arriba y no despegaba la mirada de la dirección por donde llegaron.

 

—¡Hay que seguir! —ordenó.

—No puedo más —Leo se negó a mover y cayó de espalda al suelo.

—Tenemos que movernos o nos van a alcanzar —Lena extendió su mano para ayudar a Leo a levantarse —. Es importante que Sasha este a salvo.

—¿Qué fue todo eso? —Sasha observó su nueva pokeball entre las manos —. ¿Quién era él?

—Es difícil de explicar… —Lena sacudió la cabeza —. Ya tendremos tiempo de hablar. Por ahora hay que salir de aquí.

 

Entonces y mientras los tres estaban distraídos, la puerta del edificio frente a ellos voló en pedazos después de una pequeña explosión en su interior y de este salió una corriente de aire gélido. Los vidrios de los edificios en los alrededores se congelaron en un segundo, la temperatura cayó bruscamente y Sasha fue capaz de ver su aliento al respirar. El estallido puso en alerta al grupo y de inmediato Lena tomó rápidamente una pokeball.

 

—¡Kangaskan, ve!

—¡Yo también! —Leo se colocó junto a Lena y arrojó su pokeball —. ¡Vamos Chespin!

 

El viento comenzó a soplar por el hueco en el edificio, la nieve comenzó a brotar de la destruida entrada y cubrió la calle casi en su totalidad. Era como si una pequeña tormenta de nieve estuviera creciendo dentro de la ciudad. Entonces una mano delgada y oscura se sujetó del extremo, arañó la pared y algo comenzó a emerger del lugar.

Un pokemon grande, muy grande estaba frente al grupo, escondido por la tormenta que el mismo generaba y sólo permitía ver su silueta, tan intimidante que Chespin retrocedió unos pasos al sentir su tremendo poder. Inesperadamente, Eolospirit salió de su pokeball por su cuenta y se colocó frente a Kangaskan y Chespin, gruñendo con ferocidad. Aquellos ojos rojos y penetrantes se mostraron sorprendidos, así el enorme pokemon misterioso dio marcha atrás y giró rápidamente en dirección contraria.

Un potente rugido alarmó al trío, el pokemon golpeó el concreto bajo sus pies con su fuerza demoledora y despareció en el fondo del oscuro cráter que se creó. La temperatura regresó a la normalidad y el hielo que se formó se derritió rápidamente.

 

—Se fue… —Leja dejó de contener el aliento y cayó de rodillas —. Eso fue aterrador… —dijo.

—¿Qué era eso? —Sasha abrazó a Eolospirit.

—Se veía muy molesto —Leo tomó su libreta y comenzó a tomar nota —. ¿Era un pokemon?

—No lo sé —Lena se levantó —. Vamos, aún no estamos seguros.

 

Los tres dieron vuelta en la próxima avenida y llegaron hasta donde los oficiales mantenían acordonada la zona. Lena observó a ambos lados con cautela, levantó la cinta de precaución y Leo pasó bajo ella seguido de Sasha. La joven dejó caer la cinta, se detuvo pensativa y volteó atrás.

 

—Sé lo que estás pensando… —comentó Sasha —. No lo hagas.

—Vine aquí porque debía reunirme con él —Lena mordió su labio —. Si me voy ahora.

—No puedes irte ahora—Leo mostró preocupación.

—Sé que ustedes…

—¡No llegaremos lejos sin tu ayuda! —reconoció Sasha muy a su pesar —. Ellos… van a venir por él, ¿verdad?

—Si… —Lena apretó la cinta con las manos y cruzó bajo ella rápidamente —. ¡Hay que irnos!

—¡Espera! —llamó Sasha.

—¿Ahora qué? —Lena habló con un tono algo molesto.

—¡Gracias!

 

Lena asintió sin responder, acomodó la mochila en su espalda y comenzó a avanzar, los hermanos se observaron un segundo y después la siguieron, siempre manteniendo una distancia prudente.

La tarde llegó muy rápido, las autoridades por fin lograron controlar el incendio y las cosas en la ciudad comenzaron a calmarse. El grupo entró a un restaurante y tomaron asiento en una de las mesas.

 

—¿Qué haremos ahora? —preguntó Leo.

—Bueno… —Lena cruzó los brazos pensativa —. Ahora mismo debemos comer algo, fue un día largo.

—¡Muy largo! —apoyó Sasha.

—Apostaría a qué fue el mejor primer día de un novato en la historia.

—¿Hay que reírse por ese chiste? —Sasha miró con seriedad a la joven —. ¿Qué fue exactamente lo qué ocurrió el día de hoy?

 

Una mesera dejó una taza de café frente a Lena y dos platos de comida para los hermanos.

 

—No sé si deba involucrarlos más —Lena dio un sorbo a la taza de café.

—¿Más? —Sasha alzó la voz y colocó la pokeball roja sobre la mesa —. ¿Te parece que podemos hundirnos más?

—¡Sasha! —Leo observó como todos en el lugar miraban a la chica.

—Tienes algo de razón, ya estás hasta el cuello —aceptó Lena y suspiró —. La pregunta aquí es: ¿Estás segura de querer meter aún más a tu hermano en esto?

—Yo… —Sasha dudó.

—¡Lo está! —respondió Leo tomando la mano de su hermana —. Por favor, queremos saber todo.

—No creo ser la adecuada para contar todo, pero al menos los tendré al tanto de aquello en lo que se metieron.

 

Así, mientras cenaban y recuperaban fuerzas, Lena les contó a los hermanos toda la información de la disponía. El hombre que los atacó antes y se hacía llamar Joker, muy probablemente formaba parte de una organización llamada equipo Royal, el cual estaba tras la pista de cuatro pokemon muy raros y poderosos. Y precisamente el que se encontraba actualmente en manos de Sasha era uno de ellos.

Evan por otra parte, lo más que consiguieron saber sobre él fue que era un amigo de la infancia de Lena y por razones personales la joven tenía que mantener en secreto el resto de su historia. Al terminar, Lena pidió un postre y le dio un gran mordisco al helado con barquillo en cuanto llegó a la mesa.

 

—Y esa es la historia —dijo al sacar la cuchara de su boca —. Espero que haya aclarado muchas dudas.

—Para ser sincero —Leo suspiró —. ¡No aclaró absolutamente nada!

—¡Si! —Sasha golpeó la mesa —. ¡Lo que es más, quedamos aún más confundidos!

—Para ser más exactos… —Lena volvió a probar un bocado de aquel dulce helado —. Se convirtieron en blanco de un grupo anarquista que busca con desesperación el pequeño pokemon que llevas en el cinturón. Ya no pueden confiar en nadie, están en peligro y probablemente Evan y yo seamos su única oportunidad de salir con vida de esto.

—¡Me largo de aquí! —Sasha se levantó y se dirigió a la salida.

—¡Espérame! —pidió Leo.

—¿A dónde se supone irán? —preguntó Lena algo desinteresada.

—A casa por supuesto —respondió Sasha.

—Esa es una mala idea, es el primer lugar donde los buscarían.

—¿El primer lugar? —Sasha dejó caer su mochila y salió corriendo a toda velocidad del restaurante.

—¿Qué dije? —preguntó Lena confundida.

—Casa... —respondió Leo levantando el equipaje de su hermana —¡Mamá está en casa! —e inmediatamente salió corriendo detrás de Sasha.

—¡Ohhh no! —Lena suspiró —. La cuenta por favor.

 

Sasha y Leo rodearon la zona del incendio a pie hasta llegar a una de las salidas laterales de ciudad Titanio, entraron al bosque y los pokemon salvajes no tardaron en aparecer por el ruido que hicieron.

 

—¡Chimchar usa arañazo! —Sasha lanzó su pokeball y comenzó a vencer uno a uno a los pokemon que se interpusieron en su regreso a cada.

—Yo también —Leo sujetó su pokeball inseguro y luego la arrojó al aire —. ¡Ayuda a Chimchar, Chespin!

 

Entre ambos pokemon lograron abrirse paso y los chicos lograron salir casi ilesos del bosque, entonces los hicieron regresar a sus respectivas pokeball y continuaron sin detenerse hasta estar frente a su pueblo.

 

—Ya casi —dijo Sasha exhausta.

—Ella está bien, ¿cierto? —Leo mostró preocupación en el rostro.

—¡Lo estará, ya lo verás!

 

La casa estaba en silencio, las luces permanecían apagadas y no había ni rastro alguno de su madre. Entraron sigilosamente, cruzaron la sala y la llamaron entre susurros.

 

—No está —dijo Leo en voz baja.

—Debe estar en alguna parte, hay que buscar bien.

 

Los hermanos se agacharon rápidamente y avanzaron por el pasillo hasta la habitación de su madre en silencio. Entonces la pantalla en la sala se encendió y comenzó a sonar el noticiero, Leo asomó su cabeza fuera para buscar a su madre pero no vio a nadie.

 

—Tenemos que ir a revisar —dijo Sasha.

—No creo que sea buena idea —objetó Leo.

—¡Mamá podría estar en problemas!

—Lo sé… pero.

—Entonces quédate aquí. Yo iré a revisar.

 

La temperamental Sasha salió de la habitación, caminó hasta la sala y observó como alguien se encontraba sentado frente al televisor cambiando de canal.

 

—Últimamente no transmiten nada bueno. ¿No lo crees?

—¡¿Quién eres?! —preguntó la chica.

 

El hombre se levantó y estiró los hombros, dio media vuelta y observó a Sasha en silencio. Vestía un traje color negro con una “Q” en su lado derecho y botones de diamante, corazón, espada y trébol en el. Su rostro estaba cubierto por una máscara color blanco y sólo su ojo derecho era visible.

 

—¡Finalmente nos conocemos señorita Wylde!

—¿Dónde está mamá?

—Ella está… en un lugar seguro. Primero deberíamos hablar y después podrá verla —el hombre señaló el asiento frente a él —. ¿Dónde se encuentra su hermano?

—No está aquí «piensa rápido» —se dijo Sasha —. Él se quedó en ciudad Titanio.

—Es una pena —el hombre suspiró —. Me hubiera gustado tenerlos a ambos aquí.

—¿Dónde está mamá? —Sasha tomó la pokeball en su cinturón —. No lo volveré a preguntar.

—Expondré mis ideas lo mejor posible señorita —el enmascarado tomó asiento, pasó una pierna sobre la otra y juntó las yemas de los dedos —. Quiero a esa pequeña criatura que llevas en la cintura. Es muy importante para mí.

—¡Te dije que no lo preguntaría una tercera vez! —Sasha arrojó la pokeball al aire —. ¡Chimchar usa arañazo!

—Como quieras —el enmascarado chasqueó los dedos e inmediatamente apareció otro sujeto detrás de él —. ¡Encárgate!

—Como guste.

 

El nuevo enemigo llevaba puesto un sombrero de copa, su traje era blanco con la letra “J” y al igual que el otro sujeto su traje contaba con los mismos botones pero en orden invertido. Una máscara blanca con un pico cónico y curveado cubría si rostro, cargaba un paraguas en la mano izquierda y una pokeball en la derecha. Un weavile sonriente apareció detrás de ellos, empujó a Chimchar para someterlo y el hombre aprovechó para sujetar a Sasha del brazo.

 

—¡No! —exclamó ella.

—¡Hermana! —Leo salió de su escondite y empujó al hombre por detrás —. ¡Usa látigo cepa!

 

Chespin golpeó a Weavile y liberó a Chimchar, quien se levantó y arrojó fuego contra el pokemon enemigo.

 

—Bien, parece que ahora si estamos completos —el hombre enmascarado se levantó —. Creo que ya podemos negociar de manera adecuada.

—¿Negociar? —Leo se mantuvo alerta.

—¡Así es! —el hombre movió los brazos energéticamente —. Yo tengo algo que quieren y ustedes tienen algo que quiero. ¿Qué les parece un intercambio? Su madre por el titán.

—Mamá… —Sasha sujetó la pokeball.

—¡No lo escuchen! —Pangoro irrumpió en la casa con un fuerte golpe, los hombres enmascarados retrocedieron y Lena entró por el agujero.

—¡Lena! —exclamó Leo.

—Les está mintiendo —la joven no ocultó su desagrado por ellos —. Se deshará de ustedes una vez le den a Eolospirit.

—Me ofende señorita Stone —el enmascarado hizo un gesto de ofensa —. Soy un hombre de palabra.

—¡A nadie le importa eso! —respondió Lena —. ¡Acaba con él Pangoro!

 

El pokemon obedeció, empujó a Weavile y cargó contra el enmascarado, quién sólo chasqueó los dedos nuevamente y se quedó inmóvil.

Inesperadamente un Kommo-o atravesó el techo, aplastó con fuerza a Pangoro y lo dejó fuera de combate con un golpe.

 

—¡Rayos! —Lena trató de sacar otra pokeball pero un tercer hombre de traje blanco, grande y fornido la sujetó de los brazos —. ¡Corran! —ordenó.

 

Los hermanos salieron por el agujero en la pared hecho por Pangoro mientras Lena forcejaba para soltarse. Chespin y Chimchar los siguieron mientras seguían luchando contra Weavile.

 

—Yo creo que no irán a ningún lado —dijo un cuarto hombre de traje negro, quien ya se encontraba esperando afuera —. Los tenemos rodeados.

—¡Ohh no! —Leo volteó en varías direcciones para encontrar una ruta de escape.

 

El hombre grande empujó a Lena hasta donde los chicos e hizo crujir sus nudillos mientras se acercaba a ellos. Además de sus trajes de colores opuestos su vestimenta era la misma.

 

—Podemos hacer esto por las buenas o por las malas, niños —dijo el hombre con sombrero de copa.

—¡Entréguenos al titán! —ordenó el más grande.

—Sera mejor que hagan lo que dicen —comentó el hombre enmascarado —. No puedo controlar a los tres. Sólo acepten la derrota.

—¡Los únicos en ser derrotados serán ustedes! —respondió una voz llena de ferocidad —. ¡Doble golpe, lanzallamas, asta drenaje!

 

Entonces un Garchomp salió del suelo y golpeó a Kommo-o, un Houndoom cayó sobre Weavile y le lanzó fuego por la boca, por último un Trevenant embistió al hombre con la letra “J” y lo derribó.

 

—¿Pero qué? —preguntó el hombre de copa, incrédulo.

—¿Quién eres? —preguntó el más grande.

—¿Quién soy preguntas? —el salvador sonrió burlonamente —. Soy su karma hecho persona.

—¡Evan! —exclamó Leo.

—No… —respondió Sasha.

 

Este nuevo héroe era idéntico a Evan pero a la vez completamente opuesto, su corte de cabello era diferente, más erizado y este tenía un mechón de pelo color rojo sujeto por un listón bajando por el lado izquierdo de su rostro. En lugar de la sudadera holgada vestía una chaqueta de cuero negra con patrones de fuego rojo y un penacho hecho de colmillos colgando de su cuello. Detrás había un Charizard mucho más grande, feroz y agresivo que se preparaba para atacar.

Notas finales:

Aparece el segundo héroe amigos. Este si va a repartir golpes si hace falta  :) 

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