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Pokemon Elements por Yami Stark

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Notas:

Y volvemos a la acción después de un tiempo. 

La verdad tenía toda mi creatividad concentrada en Fairy tail y pues no quería hacer un resultado menor aquí. También me sirvió para darle refresh al método de batalla que tenía planeado y ahora creo que si está listo. 

Turno 011.

 

 

 

La sombra de Aiden tocó la pared mientras el joven cabeceaba. Vencido por el aburrimiento se apoyó sobre una roca frente a la entrada de la cueva. Garchomp esperaba sentada con la mirada fija en la cueva y de vez en cuando miraba a su despreocupado entrenador.

 

—Creo que eso fue todo… —Aiden bostezó y se levantó lentamente —. Supongo que tendremos que ir por esos dos.

—¿Gar? —Garchomp inclinó su cabeza con sorpresa.

—No me mires así —Aiden revisó la hora en su reloj —. Si no pueden con esto no podrán con lo que sigue. Es mejor que vuelvan a casa —luego tomó su mochila y se dirigió a la cueva —. ¿Vienes o no?

—¡Gar… Gar…! —Garchomp desvió la mirada.

—Como quieras.

 

Entonces el sonido de fuertes pisadas llamó la atención de ambos y Aiden concentró su atención en la cueva.

 

—¡¡TÚ!! —Sasha salió corriendo sujetó a Aiden de la ropa.

—Estas aquí —Aiden sonrió —. ¡Qué bueno! Pensé que tendría que ir por ustedes.

—¿Cómo te atreviste? —Sasha sacudió a Aiden con todas su fuerzas una y otra vez —. ¡Nos dejaste ahí adentro! ¿Tienes idea de lo difícil que fue? —Sasha contuvo el aliento un momento y luego… —¡¡IDIOTAAAA!!

—Ya fue suficiente hermana —Leo también salió de la cueva seguido de Quilladin y Geospirit y los tres cayeron al suelo.

—Si, si —Aiden asintió complacido —. Son más fuertes de lo que creí.

—¿Una prueba? ¡¿Era una prueba, verdad?! —Sasha prácticamente estaba escupiendo fuego por la boca.

—Pero claro —Aiden se burló —. Los entrenadores novatos tiene prohibido entrar ahí.

—¡¿Entonces por qué?! —Sasha volvió a sujetar al joven.

—Porque Dante cruzó esa misma montaña él solo cuando era joven —el tono de Aiden se volvió más serio —. Si aspiran a ser campeón o campeona tendrán que seguir sus pasos —volvió a asentir burlonamente —. ¿Y?

—¿Y qué? —preguntó Sasha.

—¿Cómo les fue? —de alguna manera extraña, como maestro Aiden sentía algo de curiosidad por el progreso de los hermanos.

—Pues… —Sasha desvió la mirada —. Estamos vivos… —y luego cayó tan agotada como Leo —. Salgan.

 

El primero en salir fue Chimchar, ya convertido en Monferno, luego le siguió Eolospirit que permanecía prácticamente igual pero claramente más fuerte y hasta el final el nuevo miembro del equipo, Aron.

 

—Yo atrapé un Rocruff —dijo Leo alzando su mano con una pokeball en ella.

 

El estómago de Sasha rugió de hambre mientras estaba en el suelo, está comenzó a reír y chocó los puños con su hermano antes de que ambos cayeran profundamente dormidos a causa del agotamiento.

Un rato después, un apetitoso aroma hizo reaccionar la nariz de Leo, el chico abrió los ojos lentamente y levantó la cabeza. Ya era de noche, sus pokemon dormían acurrucados juntos a él y el viento soplaba.

El chico se levantó y sacudió su ropa antes de observar a Sasha, roncando a todo pulmón mientras permanecía dormida profundamente.

 

—¿Fue un buen sueño? —preguntó Aiden.

 

El muchacho estaba sentado junto a la fogata, moviendo lentamente una cuchara dentro de una gran olla sobre el fuego, Charizard se mantenía erguido no muy lejos de ahí, vigilando, atento a cualquier movimiento.

 

—¿Cuánto tiempo estuve fuera? —preguntó Leo.

—Unas tres horas —Aiden miraba las llamas fijamente y sin parpadear —. ¿Tienes hambre?

—Mucha —contestó el chico tomando asiento a lado.

 

Aiden llenó un plato con una extraña y burbujeante sopa y se lo entregó a Leo, el chico observó con desconcierto antes de darle una cucharada. En un instante el rostro de desagrado se desvaneció y comenzó a devorar hasta dejar limpio el plato.

 

—Hay más si quieres… —Aiden se recostó en el suelo y cerró sus ojos.

—¿Te puedo preguntar algo? —Leo observó si Sasha seguía durmiendo.

—¿Qué cosa? —Aiden se giró y dio la espalda a Leo.

—¿Cómo terminaste aquí? Digo… —el chico tragó saliva —. ¿Cómo terminaron involucrados en esto tú y Evan?

 

Aiden no respondió ni se movió, sólo un silencio incómodo que fue roto por uno de los sonidos de Charizard al mover su cola. Leo agachó la mirada algo triste y después bajó su plato de comida y rodeó sus rodillas con los brazos.

 

—Mi padre investigaba sobre los titanes… —respondió Aiden inesperadamente —. Estuve ahí cuando encontró los huevos.

—¿De verdad? —los ojos del chico brillaron de curiosidad.

—Fue hace mucho tiempo… —la mirada de Aiden se llenó de nostalgia —. Yo apenas tendría unos diez años.

 

Entonces Sasha se atravesó entre ambos y los empujó para abrirse camino, pues se había arrastrado desde su lugar de sueño al ser atraída por el olor de la comida.

 

—Comida… —dijo antes de meter su cabeza en la olla.

 

Leo mantuvo la mirada fija en ella un momento y luego observó a Aiden con el rabillo del ojo. Los dientes del muchacho crujieron y su color cambió a rojo en un segundo y apretó los puños.

 

—¡Toma un plato y una cuchara, maldición! —gritó antes de dar un golpe en la cabeza a Sasha.

 

Un momento después Sasha se acomodó en una esquina apartada de Aiden con lágrimas en los ojos, un chichón en la cabeza y un plato repleto de comida. Leo sonrió al verla, luego volvió a observar a Aiden y emitió una pequeña risa al darse cuenta lo parecido a Sasha que podía ser, especialmente en el temperamento. Ya que, aunque era algo rudo, también bastante cálido cuando se lo proponía, casi como el hermano mayor que le hubiera encantado tener.

 

—Así qué. ¿Cuál es el plan? —preguntó la hermana algo molesta.

—Vamos a la siguiente ciudad y ustedes tendrán que obtener su primera medalla.

—¿Cuándo podremos participar en batallas límite? —Sasha dio un gran bocado de comida y observó a Aiden.

 

El viento sopló, el fuego se sacudió y las llamas se reflejaron en los ojos de Aiden, luego este cayó al suelo entre carcajadas y sujetó su estómago.

 

—¿Batalla límite? —volvió a reír —. ¿Ustedes?

—¡¿Qué es tan gracioso?! —la cuchara en manos de Sasha se dobló por su enojo.

—Ustedes no sobrevivirían a una batalla límite tal como están —Aiden metió su cuchara a la boca y masticó un poco —. Cómo sea, no tienen los pokemon necesarios.

—Pokemon base —comentó Leo.

—Correcto —Aiden dio otra cucharada —. Si quieren participar en una batalla límite deben tener por lo menos dos pokemon compatibles con la llave de fundición.

—¿Qué es eso de llave de fundición? —preguntó Sasha.

—Llave de fundición —Leo puso cara confianza —. Es un objeto muy especial que permite a ciertos pokemon alcanzar un mayor poder.

—Ding, ding, tenemos un ganador —bromeó Aiden —. Las batallas límite requieren de dos de esos pokemon, en este momento ustedes no tiene ni uno. Además van a necesitar una llave de fundición.

—¡¿Cómo la conseguimos entonces?! —Sasha se levantó impaciente —. Tú sólo dilo.

—No es tan fácil —Aiden bajó su plato —. Requieres de un maestro artesano para crear la llaves y no son baratas que digamos. Además, como ya les dije antes, necesitan dos pokemon base casa uno y no tenemos el tiempo para eso.

—¿Cuáles son? —extrañamente Leo también parecía impaciente —. ¿Qué pokemon debemos atrapar?

 

Aiden atizó la fogata con una rama y guardó silencio mientras lo hacía, luego suspiró y buscó algo en su mochila.

 

—Vaya, hay más espacio ahora —dijo mientras buscaba —. ¡Aquí está!

 

Entonces levantó una libreta vieja y algo maltratada con el título “notas” pegado al frente con cinta. Sasha contuvo la risa al ver algo tan tonto y desvió la mirada cuando Aiden se percató de esto.

 

—¿Qué hay ahí?

—Hice esto cuando tenía más o menos su edad —Aiden comenzó a ojear las páginas una por una —. Debería estar por aquí…

 

Sasha se colocó junto a Leo, abrazó su mochila y observó con más atención a su peculiar maestro. Charizard estornudo y se acurrucó junto a una roca, Leo exhaló y se recostó en el suelo a observar la pokeball de Geospirit.

 

—¿Crees qué lo lograremos? —preguntó Sasha —. Hablo de encontrar a mamá.

—Sin duda —Leo apuntó el dedo a Aiden —. Creo que lo conseguiremos mientras él este cerca.

—¡Lo tengo! —Aiden arrojó la libreta y Leo por poco la deja caer al fuego.

—¿Qué es esto? —preguntó el chico confundido.

—Es una lista, no son todos pero hay bastantes.

—¿Lista? —Sasha tomó la libreta y comenzó a leerla en voz alta —. Garchomp, Darmanitan, Salamence, Golispood, Gigalith, Steelex, Flygon Umbreon… —Y siguió y siguió por un momento.

—¡Es una lista de pokemom base! —reconoció Leo poco después de tomar la libreta entre sus manos.

—Solamente algunos —contestó Aiden —. Aún hay más, pero es un comienzo.

—¿Podemos quedarnos con el? —preguntó Leo.

—Todo suyo…

 

Aiden se recostó y no tardó en dar la vuelta al quedar profundamente dormido junto al fuego. Los chicos comenzaron a ojear el viejo cuaderno y Leo comenzó a comparar sus notas con las que Aiden había tomado.

El tiempo pasó y el chico siguió leyendo hasta el amanecer, bostezó cuando el reflejo de la luz golpeó su rostro y justo cuando se acomodaba para dormir un poco Aiden lo levantó bruscamente.

 

—¡Arriba! —ordenó.

—¿Qué pasa? —preguntó Sasha malhumorada —. Es muy temprano todavía.

—Tenemos problemas… —Aiden tomó varias pokeball de su cinturón y se preparaba para lanzarlas.

 

El grupo se encontraba completamente rodeado, arriba en los árboles, en la superficie del agua, en medio de los árboles. Pokemon de todos tipos y tamaños los observaban cuidadosamente, manteniendo la distancia.

Un Ursaring se acercó por detrás y tomó a Aiden con la guardia baja, Charizard gruñó pero Leo evitó que se moviera de su lugar para comenzar a atacar. El pokemon de fuego observó a su entrenador dudoso y aceptó la orden cuando este asintió.

 

—¡Hay que hacer algo! —dijo Sasha con un rostro pálido por el miedo.

—Son demasiados —respondió Aiden observando en todas direcciones.

—Están buscando algo… —comentó Leo al analizar el extraño comportamiento de los habitantes del bosque —. Es como si…

 

Entonces el chico se agachó y avanzó lentamente hasta sus cosas, Ursaring lo observó atentamente y acercó más su hocico para olfatearlo mejor. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Leo pero no sé detuvo y sacó la pokeball de Geospirit.

Aiden se mantenía alerta, en caso de ser necesario Corviknight y Charizard podían ser sus únicas oportunidades de salir vivos de ahí. Sasha tragó saliva cuando Leo se levantó y arrojó hacia ella la pokeball de Eolospirit y asintió.

 

—¿Estás seguro de esto? —preguntó

—¿Tienes alguna otra idea? —Leo respiró profundamente —. A la cuenta de tres.

—Uno… —Sasha comenzó la cuenta regresiva.

—Dos… —Leo sintió una gota de sudor bajar por el lado izquierdo de su rostro.

—Tres —los hermanos dejaron salir a sus respectivos pokemon y estos se sacudieron al tocar el suelo.

 

La gran cantidad de pokemon observó a los dos pequeños y se acercaron lentamente. Geospirit se quedó quieto mientras que Eolospirit pareció no darle importancia y comenzó a jugar con una piedra a su derecha.

Aiden bajó las pokeball que sostenía y dejó de contener la respiración, entonces el grupo de pokemon dirigió toda su atención sobre él y su rostro se tornó pálido.

 

—¿Yo también? —preguntó.

—Parece que vinieron sólo a verlos —respondió Leo —. Deja salir a Pyrohawk y seguro se irán.

—Eso espero… —el rostro de Aiden se ensombreció —. Ella detesta estar rodeada…

 

El muchacho presionó el botón de la pokeball y el rayo de luz rojo dejó libre al imponente pokemon. Pyrohawk batió sus alas en el aire con majestuosidad antes de aterrizar en el brazo de Aiden.

Un silencio se propagó a lo largo del bosque en un instante y el elegante pokemon se percató de todas las miradas a su alrededor. Aiden percibió el aumento de temperatura sobre su brazo y su cara reflejó la resignación de su alma.

Pyrohawk emitió un agudo graznido y sus plumas lanzaron fuego, Leo y Sasha se arrojaron al suelo rápidamente y el grupo de pokemon se dispersó tan rápido como llegaron. Ursaring cayó al suelo asustado, Pyrohawk alzó vuelo y rápidamente se escondió detrás de Charizard.

 

—¡Es una gallina! —exclamó Sasha.

—Sólo es tímida —dijo Leo.

 

Aiden quedó inmóvil con el brazo arriba y parte de su cabello achicharrado por el fuego del pokemon y cayó noqueado cuando Ursaring se acercó a olerlo. Los hermanos se observaron un momento y comenzaron a reír sin parar mientras Pyrohawk trataba de hacer todo lo posible por ocultarse.

Notas finales:

PD: Como me da algo de pereza pensar. Las vacantes para equipos siguen abiertas si les gustaría ver al suyo por aquí :D 

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