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Pokemon Elements por Yami Stark

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Notas del fanfic:

Una nueva historia siguiendo la misma mecánica de las anteriores, y siguiendo el formato de redacción de él reino estelar. Argumento 100% original en un mundo ya creado, más fiel al manga que al anime.

Agregando además dos mecánicas de batalla creadas por su servidor para todos aquellos que tengan gusto o conocimiento por los videojuegos.  

Turno 01

 

En las diferentes regiones del increíble mundo pokemon, al cumplir cierta edad es muy normal para los jóvenes tener la oportunidad de dejar la seguridad de su hogar y partir en una aventura para recorrer el mundo pokemon. La región de Alea no es la excepción, es aquí donde cierta pareja de hermanos aspirantes al título de campeón está por iniciar el viaje que cambiará sus vidas para siempre.

 

—Chicos, ya es hora. ¿No querrán llegar tarde o si?

—Bajamos en un momento mamá.

 

Los mellizos Leo y Sasha estaban más felices que nunca, pues ese sería el día que habían esperado durante mucho, mucho tiempo, en su cumpleaños número doce por fin recibirían cada uno su primer pokemon y podrían salir de viaje para competir en la liga pokemon de Alea.

Los hermanos pusieron mochila al hombro, colocaron sus gorras color rojo con azul para Leo y rosa con morado para Sasha en dónde correspondía, estrecharon sus manos y sonrieron el uno al otro.

 

—¿Lista? —preguntó Leo.

—¡Nací lista hermano!

—No importa quién…

—Pero alguno de los dos debe regresar aquí como campeón.

 

Ambos bajaron la escalera a toda velocidad, derribando todo a su paso, la puerta de la entrada se azotó con fuerza mientras las risas de ambos se alejaban de casa rápidamente.

 

—Estos niños, al menos pudieron despedirse —dijo la madre algo preocupada —. Son como su padre.

 

—En otras noticias —dijo el conductor del noticiero en la TV —. Una repentina explosión a causado grandes destrozos en ciudad titanio y las personas están siendo evacuadas rápidamente.

 

—¡Ohhh no! —dijo la madre al voltear rápidamente a la puerta para tratar detener a los chicos —. Espero que todo esté bien —suspiró al ver que ya no podía detenerlos.

Mientras corrían en medio del pasto a las afueras de pueblo cobre, una aleteo llamó la atención de los hermanos. Sobre ellos, un enorme Staraptor pasó volando a toda velocidad y causó una corriente de viento con el batir de sus alas. Los hermanos se quedaron boquiabiertos al ver la enorme ave atravesar el cielo y alejarse tan rápido como llegó.

 

—Yo quiero uno de esos —dijo Sasha emocionada.

—¡Mira! —Leo señaló la nube de humo que salía desde la ciudad.

—¿Qué habrá ocurrido? —Sasha inclinó la cabeza con duda —. Espero que no tengamos dificultades para entrar.

 

No muy lejos de ahí, justo a lado de ciudad Titanio y siguiendo la ruta uno se encontraba el laboratorio del profesor de la zona. Los niños llegaron pocos minutos después de ver el humo y tocaron a la puerta, nadie contesto así que Leo se asomó por la ventana pero el lugar parecía vacío.

 

—¿Será que se le olvidó? —preguntó Sasha de mal humor.

—Lo dudo, mamá dijo que habló con él ayer.

 

Entonces una pequeña explosión dentro del lugar alertó a los hermanos, la puerta se abrió repentinamente y una gran cortina de humo negro salió por ella, seguida de una persona cubierta de ceniza. Los hermanos retrocedieron del susto antes de ver con cuidado. Un hombre alrededor de los treinta, con el cabello quemado y hecho un desastre, los lentes empañados y la bata de laboratorio totalmente gris por culpa de la ceniza.

 

—¿Y ustedes quiénes son? —preguntó el hombre sacudiendo su cabeza.

—S-Soy Leo, ella es mi hermana Sasha… —se presentó el chico dudoso —. ¿Es usted el profesor?

—¡Ohhh claro! Su madre me dijo que estarían aquí hoy —el hombre asintió gustosamente —. Soy Milo.

El hombre se sacudió la ropa, limpió sus lentes con un pañuelo e invitó a pasar a los chicos dentro de la casa.

—¿Qué ocurrió aquí? —preguntó Sasha.

—Oh, nada de que preocuparse. Sólo un pequeño experimento que no salió como esperaba.

—¿Se encuentra bien? —preguntó Leo.

—Si claro, me pasa todo el tiempo.

—«¿Todo el tiempo?» —pensó Sasha volteando a ver a su alrededor.

 

El laboratorio del profesor se veía como un lugar bastante curioso, una mitad era una casa común y corriente mientras que la otra era prácticamente un taller mecánico.

 

—¿Ustedes deben ser Leo y Sasha, verdad? Adelante, tomen asiento —dijo el hombre señalando una pequeña mesa con te y galletas sobre ella.

 

Los hermanos hicieron caso. Sin pensarlo dos veces, Leo tomó algunas galletas con confianza. Sasha por otro lado fue un poco más cautelosa, y observaba al hombre frente a ellos con cuidado.

 

—Así que. ¿Creen estar listos para iniciar su viaje?

—Puede que si —respondió el hermano.

—¡Lo estamos! —aseguró la hermana.

 

Ambos chicos se voltearon a ver el uno al otro, Sasha mostró un gesto de disconformidad ante la respuesta de su hermano, el profesor se burló un poco y tomó un sorbo de té, luego se levantó mientras discutían y salió de la habitación sin ser visto.

 

—¿Cómo que puede? ¡Debes estar seguro de esto Leo!

—Bueno, yo no soy tan confiado como tú, hermana.

—Ajem… creo que ya no es hora de pelear —el profesor regresó a la habitación con un pequeño carrito sobre el que se encontraban tres relucientes pokeball.

—¿Esto es? —preguntó Sasha emocionada.

—Algo así —el hombre suspiró —. Lamento decir que llegaron muy tarde y todos los pokemon para los nuevos entrenadores fueron escogidos ya.

—¿Qué? ¡No puede ser cierto! —exclamó Sasha con preocupación para luego ver a su hermano con mirada asesina —. ¡Te dije que debíamos llegar temprano!

—A mi no me mires —respondió el chico —. Tú fuiste la que se quedó dormida.

—Calma, calma —instó el profesor —. Eso no quiere decir que no van a recibir un pokemon.

—Pero, usted dijo que… —respondió Sasha apunto de caer en llanto.

—Nunca dije que no tenía más. ¡Presten mucha atención! Estos pequeños fueron traídos desde otras regiones para su estudio, ya no puedo regresarlos a lo salvaje y tampoco me parece que deban estar en un laboratorio por siempre. Sabiendo eso. ¿Aún quieren continuar? —preguntó el hombre de manera seria.

 

Los chicos asintieron sin necesidad de pensarlo dos veces, la determinación se veía en sus ojos y el profesor sonrió un poco, tomó los tres objetos esféricos del carrito y presionó el pequeño botón en el centro de cada uno. Una leve luz roja translúcida fue emitida por los objetos y tres pequeñas criaturas salieron de ella.

El primero era un pequeño puercoespín color café con tonos verde, grandes dientes y mirada curiosa. El segundo, un simio color naranja opaco con una pequeña flama ardiendo a sus espaldas y finalmente el tercero, un azulado cocodrilo de ojos saltones y actitud juguetona. Ambos chicos quedaron impresionados por las criaturas frente a ellos y viceversa.

 

—Adelante, escojan uno cada uno.

—Alto… ahí —interrumpió alguien.

 

Un niño de más o menos la misma edad que Leo y Sasha se detuvo en la puerta jadeando y sin aliento.

 

—¿Qué? —preguntó Sasha.

—Yo… yo también… quiero un pokemon —alcanzó a decir sin aliento.

El hombre y los chicos se observaron por un momento y el profesor asintió

—Supongo que tenemos otro aspirante —dijo sin sorpresa —. El día de hoy abundan los retardados.

—N-no fue mi culpa… —objetó el chico respirando fuertemente —. Hay un problema en la ciudad.

—¿Problema? —preguntó el hombre —. ¿Qué problema?

—¡No estoy seguro! —contestó él —. Los oficiales no dejan entrar o salir a nadie.

—Entiendo… Será cosa para otra ocasión —el profesor cerró los ojos y acomodó sus lentes —. De momento. ¿Cuál es tu nombre?

—¡Quentyn, señor! —respondió rápidamente —. ¡Soy Quentyn!

—Bien Quentyn, también llevarás un pokemon. Pero serás el último en escoger.

—¡¿Qué?! —el chico no ocultó su molestia, apretó los dientes y asintió de mala gana —. Entiendo.

—Bien pues —el hombre juntó las palmas —. Las damas primero.

—¡Si! —Sasha brincó de alegría —. Entonces será…

—Con calma, tómate tu tiempo —el profesor sonrió.

 

La chica observó a los tres pokemon por un momento, fijó la mirada en Chespin y luego la cambió rápidamente a Chimchar.

 

—¡Quiero este! —dijo ella muy segura.

—Tipo fuego… ¡Una magnífica elección!

 

El profesor regresó a Chimchar a su pokeball y la entregó a Sasha al instante.

 

—¡Mi turno! —exclamó Leo impaciente.

—¡Adelante! —respondió el profesor.

—Veamos —el chico intercambio su atención entre Chespin y Totodile un par de veces —. ¡Será él!

—Tipo planta — el profesor asintió —. Combina con tu estilo.

Chespin regresó a su pokeball y Leo la recibió con brillo en los ojos.

—Supongo que yo tendré a Totodile… —intervino Quentyn extendiendo el brazo.

—Cuídalo bien —respondió el profesor —. Es inquieto pero será muy fuerte algún día.

—¡Lo será! —Quentyn tomó la pokeball y salió tan rápido del lugar que nadie logró detenerlo.

—Se fue… —el profesor suspiró —. Pero olvidó su pokédex…

—Eso le pasa por arrogante —respondió Sasha.

—¡Ohhh bueno! Ya se dará cuenta —el profesor emitió una pícara risa —. ¿Si lo ven por le camino podrían avisarle?

—Lo haremos —Leo asintió.

—Cuento con ustedes para eso y para esto —entonces el profesor presentó frente a los chicos dos Rotom.

—¿Qué es eso? —preguntó Leo.

—¡Es un rotom! —las criaturas bostezaron y luego sonrieron —. Les ayudarán con su pokédex, sólo deben levantar sus teléfonos.

—¿Así? —preguntó Sasha.

 

Inmediatamente uno de los Rotom sacó chispas y saltó al teléfono de la chica, desapareció, su rostro se proyectó en la pantalla y apareció el menú de la pokédex.

 

—¡Increíble! —exclamó Leo.

 

El segundo rotom también entró al teléfono de Leo y ambos regresaron por su cuenta a las bolsas de los chicos.

 

—¡Ahora si! —dijo el profesor —. ¡Ya están listos para su viaje!

—¡Si! —exclamaron los hermanos al unísono.

—Su primera parada debería ser ciudad platino. Ahí podrán registrarse para la liga si es lo que quieren, luego regresar a casa para despedirse de su madre.

—¡Muchas gracias por todo! —respondieron los hermanos antes de salir a toda prisa.

 

El profesor sonrió, acomodó los lentes y luego volteó atrás cuando una sombra salió del sótano por dónde continuaba saliendo humo.

 

—¿Estás seguro de darles esos pokemon? —preguntó una voz femenina —. Creí que eran muy valiosos.

—Lo eran para el profesor, no para mí. Y tenía que sacar de aquí a esos chicos como fuera —el falso profesor se quitó los lentes —. Hablando de eso. ¿Cómo se encuentra nuestro amigo? ¿Ya dijo algo?

—¡Nada de nada! Es muy obstinado.

—Ya hablará, o si no… —entonces dejó caer sus lentes y luego los aplastó con la planta se su zapato.

 

Así, la aventura de estos dos hermanos por la región Alea daba inicio y su camino hasta la cima comenzaba a trazarse lentamente.

Notas finales:

PD: Sigo buscando opciones para los equipos de algunos personajes. Si a alguno le gustaría que saliera aquí su equipo favorito puede dejarlo en los comentarios. La única condición es que no sea monotipo y por obvias razones el uso excesivo de legendarios.

Si el equipo cuenta con Chesnaught, Infernape o Feraligatr como integrantes quizá hasta sea de los protagonistas, pero sólo tomaré 5 de ellos... :D 

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