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Zoids 3x3 por Yami Stark

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Notas:

Y esta historia volvió luego de mucho, mucho, mucho, mucho, mucho... mucho, mucho, mucho tiempo. 

La verdad aún dudo si continuar con ella o no, pero había capitulos que dejé inconclusos y supongo que merecen ver la luz.

En fin, veamos que pasa :D

Capítulo 3: El hermano.

 

 

—¡¿QUÉ HICIERON QUÉ?! — preguntó Nico alarmado al enterarse de la partida de su hermano.

—Pero… — uno de los trabajadores del taller apretó la gorra que tenía entre las manos —. Creí que eso era lo que querías.

—¡Conmigo adentro idiota! — Nico soltó las piezas que llevaba consigo y se apresuró al hangar —. Keith es buen mecánico, el mejor. Pero tratándose de un zoid.

—¿Qué harás entonces? — preguntó el hombre.

—¿Qué más? Ir por ellos. Prepara el zoid más veloz.

 

Al llegar Nico al hangar un viejo Lightning Saix aún en reparación ya lo esperaba con uno de los asistentes dando los últimos ajustes. Subió rápidamente, entró a la cabina y se hizo con los controles.

 

—¿Estás seguro Nico? Aún no está listo.

—Le falta armamento pero no hay problema por lo demás — Nico encendió un cigarrillo —. El zoid de mi viejo será suficiente para esto.

 

El zoid felino salió del hangar y comenzó a trotar en dirección al poblado más cercano por la misma ruta que tomo el blue jäger. En cuestión de segundos alcanzó su máxima velocidad y se perdió de vista.

En lugar de tomar el mismo camino que su hermano, Nico rodeó la zona rocosa y sin saberlo llegó al poblado mucho antes que Keith y Sam. Bajó del zoid y observó a su alrededor, el lugar parecía muy humilde. Algunas casas de concreto y uno que otro edificio, en su mayoría todo eran casas de madera o lamina. Según le contó su padre cuando era pequeño, ese pueblo fue en su momento más próspero una urbe en desarrollo dónde los viajeros que veían del desierto del norte podían parar a descansar, dónde todos los granjeros hacían sus pedido y en algún momento también se pensó en construir un estadio para combates zoid.

Sea como sea, ahora era prácticamente una ruina, igual que todo lo demás en las tierras áridas. Nico apagó su cigarrillo, acomodó su arma, tomó su cantimplora y comenzó a caminar disimuladamente mientras trataba de encontrar a Keith o al jäger.

 

—¿En dónde se metieron? — preguntó el muchacho de malhumor y acelerando el paso.

 

Lo cierto es que en un poblado tan pequeño un zoid no se podía esconder por mucho tiempo, la mayoría se encontraban parados a las afueras y sólo unos pocos dentro de ella, ya sea haciendo trabajos de carga o siendo reparados. Nico vio unos niños tratando de darle vuelta a un enorme tornillo en la pata de un zoid y no pudo evitar hacer una sonrisa al recordarse junto con Keith de pequeños.

Cuando llegó a la conclusión de que ellos dos no estarían ahí o simplemente aún no habían llegado decidió entrar a un bar para tomar un trago. Pasó entre las mesas hasta llegar a la barra sin ser muy llamativo, tomó asiento y pidió alcohol del fuerte. Hizo una pícara sonrisa a la hermosa camarera y el encargado del bar, probablemente su padre se quedó mirándolo un rato por ello.

Un rato después vio su reloj y dejó el pago sobre la barra, entonces un grito de la hermosa camarera lo hizo voltear rápidamente. Un grupo de hombres, seguramente bandidos de poca monta la molestaban, el hombre detrás de la barra corrió inmediatamente a ayudarla pero lo recibieron con un golpe que lo mando al suelo, nadie hizo nada al respecto, algunos salieron rápidamente y otros siguieron en lo suyo.

 

—¡Basta por favor! — suplicó la chica —. No le hagan daño, haré cualquier cosa.

—¿Cualquier cosa? — dijo uno de los hombres lanzando mirada pervertida a la joven.

 

El sujeto, un hombre gordo y con una barba sin arreglar levantó ligeramente la falda de la chica, ella lo detuvo rápidamente y doblo las rodillas.

 

—¿Qué pasa? — dijo otro—. Creí que harías cualquier cosa. Quizá sólo deberíamos golpear al viejo.

—No por favor… — lágrimas comenzaron a bajar por las mejillas de la chica —. Yo… yo.

 

Cuando el hombre gordo se disponía a tocarla otra vez, Nico detuvo su brazo y lo tiró de espalda al suelo.

 

—¡Ella ya dijo que no! — el bar entero guardó silencio y todos comenzaron a salir rápidamente.

—¡Mocoso! ¿Quieres morir?

 

El hombre se levantó y trató de golpear Nico pero el muchacho esquivó fácilmente y respondió con un puñetazo en el rostro de aquel tipo. Sus compañeros se burlaron mientras rodaba en el suelo con las manos en la cara y la nariz sangrante, entonces todos se levantaron de sus asientos y observaron a Nico.

 

—¡Esto aún no se acaba! — bramó el hombre en el suelo —. Acaben con él.

—Yo creo que no se va a poder — Nico desenfundó su arma y la apuntó contra el grupo.

—Niño tonto — un hombre achaparrado y con bigote se burló de Nico —. ¿Ya viste cuántos somos?

—Tengo buena puntería — respondió el muchacho burlonamente.

—¡Somos más que tú idiota! Tres más.

—Las balas en mi arma dicen otra cosa — Nico colocó el dedo en el gatillo —. Largo, o es qué quieren probar suerte.

 

Los tres hombres de pie levantaron las manos, se burlaron y se llevaron a su compañero arrastrando fuera del lugar muy a su pesar.

 

—¿Se encuentran bien? — Nico guardó su arma.

—¡Muchas gracias! — dijo la chica —. Salvaste a mi padre.

—No fue nada — Nico ayudo al hombre a levantarse y lo llevo hasta una mesa.

—Ya no soy tan joven como antes — reconoció el hombre —. ¿Cómo podré pagarte?

—No es necesario — Nico tomó el vaso más cercano y bebió el alcohol —. Detesto a los tipos como esos.

—Estos días es muy común ver basura así por estos lares — el hombre respiró hondo —. Después de la guerra este lugar quedó en olvidó.

 

Una explosión fuera del bar sacudió las mesas y rompió algunas botellas de alcohol al caer. La chica y su padre se ocultaron bajo una de las mesas y Nico miró afuera por la ventana más cercana a él.

 

—¡Sabemos que sigues ahí! ¡Sal ahora!

—¡Ohh no! — exclamó él hombre.

—Todo está bien — Nico volvió a tomar su arma —. Quédense aquí.

—No puedes ir — dijo la chica —. Te matarán.

—¡Que lo intenten! — Nico sonrió —. Mejores imbéciles han tratado.

—¿Cuál es tu nombre muchacho? —preguntó el padre.

—Nico, Nico Redline.

 

Otra explosión de advertencia se escuchó fuera, Nico suspiró y se aproximó a la puerta. Al salir los tipos ya lo esperaban fuera junto a dos zoids tipo bisonte y carnero.

 

—Veamos si eres tan valiente ahora — dijo el sujeto gordo.

 

Un cañón antiaéreo apuntó en su dirección y Nico sólo soltó su arma y levantó las manos. El grupo comenzó a reír, el gordo caminó hasta donde él y golpeó a Nico en el estómago, lo mando al suelo y comenzó a patear el muchacho una y otra vez. Las personas del pueblo hicieron la vista gorda, después de todo esos tipos tenían fama de ladrones y vengativos y nadie quería estar en su lista.

Cansado de la golpiza, Nico detuvo el último golpe y respondió con un puñetazo tan fuerte que rompió varios dientes del sujeto. El cañón comenzó a cargar con Nico en la mira así que el muchacho se paró firme y sin miedo frente a él. Unos instantes antes de lo peor, un disparo derribó al bisonte y su cañón se desvió, el proyectil terminó en una colina detrás de Nico donde nadie resultó herido.

 

—¿Pero qué? — preguntó el hombre achaparrado.

Nico sonrió al ver al Jäger llegar a toda velocidad y embestir al carnero.

—¿Nico?— preguntó Keith desde dentro del zoid —. ¿Qué haces aquí? ¿Estás bien?

—¡Perfectamente hermanito!

—¡Muévete! — advirtió Sam.

 

El hombre que aún quedaba de pie comenzó a disparar indiscriminadamente y Nico echó a correr para cubrirse detrás del Jäger. El bisonte y el carnero se pusieron en marcha y activaron sus armas para atacar al león. Keith se adelantó y disparó las minigun, lo que hizo retroceder a sus enemigos.

En medio de la confusión Nico salió corriendo donde el Lightning Saix, lo abordó rápidamente y salió en apoyo de Keith. Al regresar a la zona de la escaramuza vio como tenían acorralado al Jäger y no dudó en saltar sobre el bisonte para ayudar. Arrancó el cañón dañado con su mandíbula y se aferró a la espalda de su enemigo con ferocidad. Keith aprovechó y disparó a la cabeza del carnero, luego saltó e incapacitó al zoid con un buen golpe de sus garras.

Nico seguía teniendo problemas con el bisonte, por fin su zoid aún en reparación falló y cayó el suelo. El muchacho trato de levantarse pero no pudo, justo antes de recibir el siguiente disparo el Jäger derribó al bisonte con un tiro del francotirador recién montado y cayó sobre el, colocó su pata derecha sobre la cabina y amenazó con aplastarla. El piloto entendió el mensaje y salió de ella con las manos en alto.

 

—¡Así se hace hermanito! — alabó Nico desde su zoid.

 

Los habitantes del poblado no tardaron en llegar y rápidamente apresaron a los criminales. Nico salió del Lightning Saix y lo observó desanimado.

 

—Creo que va a necesitar pequeñas reparaciones… — el muchacho retrocedió por una pequeña explosión en la pata derecha del zoid —. Grandes reparaciones.

—¿Entonces por qué no te llevas también esos de ahí? — dijo el hombre del bar.

—¿Esos? — Nico volteó hacia el carnero y el bisonte —. No podría, son de ustedes. Pueden venderlos para reparar los daños.

—En ese estado son chatarra — interrumpió la hija —. No hay nadie aquí que pueda reparar ese tipo de daño.

 

La chica observó un momento a Nico y luego bajo la mirada ruborizada, el muchacho sonrió y asintió. Al mismo tiempo Keith y Sam se acercaban después de dejar el Jäger cerca de ahí.

 

—Lo veo y no lo creo — dijo ella.

—Alguien se te adelantó — bromeó Keith.

—¿De qué hablan ustedes dos? —preguntó Nico dando la vuelta.

—¡De nada! — respondió rápidamente Sam tapando la boca de Keith —. ¡Nada, absolutamente nada!

—Entiendo… — Nico tomó por sorpresa a Keith y lo sujetó de cuello —. Ahora sí la hiciste hermanito. ¡Sabía que lo lograrías!

—S-si… — Keith asintió —. Aprendí varía cosas hoy.

—Bien ahora el problema de verdad — Nico volteó a dónde los nuevos zoid —. ¡¿Cómo diablos moveremos tres zoids dañados?!

—Si... — respondió Keith escabulléndose —. Será un problema.

—Habrá que pensar en algo — añadió Sam siguiendo a Keith.

—Si… — Nico tardó en percatarse que todo estaba en silencio.

 

El muchacho dio la vuelta y se encontró totalmente solo. Más adelante el Jäger se alejaba poco a poco para sorpresa de Nico, quién tomó un trago de su cantimplora y luego la arrojó con enojo en dirección del zoid.

 

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