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Zoids 3x3 por Yami Stark

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Capítulo 2: El mecánico.

 

 

 

Keith despertó dentro de su tienda por el sonido del martilleo constante, chocando metal contra metal una y otra vez. Caminó con los ojos entrecerrados hasta el espejo tropezando un par de veces con objetos en el suelo. Lavó su cara y luego vio su reflejo en el espejo, dio unos pasos para atrás en cuanto se percató del brazalete en su muñeca.

 

—¿Esto es? —los recuerdos de la noche anterior regresaron a su cabeza —. No, esto no puede ser.

Keith tomó unas pinzas sobre su mesa de trabajo y trató de romper el brazalete usando todas sus fuerzas. Forcejeó un rato hasta que las pinzas se rompieron y las observó con sorpresa.

—¡Ahhh, ya despertaste! —dijo Nico asomando la cabeza por la entrada —. Ven aquí un segundo.

—P-pero…

—Sin peros hermanito. Hay trabajo que hacer.

 

Nico lo tomó del cuello y lo arrastró hasta el hangar dónde ya tenía hombres trabajando en el blue jäger. El zoid estaba exactamente en la misma posición que lo dejaron la noche anterior cuando bajaron con prisa para atender la herida de Nico.

 

—¿Qué hacen? — preguntó Keith.

—¡Eso quisiera saber! — Nico llevo su mano a la barbilla —. No sé mueve para nada. Trata de hacerlo tú.

—¿Yo? — Keith tragó saliva.

—¿Ves a alguien más con un brazalete futurista en el brazo? — preguntó Nico con sarcasmo —. ¡Claro que tú tonto!

—P-pero no sé cómo — objetó el muchacho.

—¡Pues hazlo! — Nico encendió un cigarrillo —. Nos trajiste de regreso ayer, ¿no?

—S-si… pero.

—Entonces sólo hazlo — Nico expulsó humo de la boca —. Todo eso del sistema nervioso o lo que sea.

—¡Sistema neural! — dijo alguien.

—Si, si… sistema neural — Nico bajó el cigarrillo —. ¡¿Quién dijo eso?!

—No fui yo — contestó Keith.

—¡Yo lo hice! — exclamó la voz nuevamente.

—¡Keith esto no es gracioso! — advirtió Nico.

—No soy yo, estoy frente a ti.

—¡Aquí abajo cabeza hueca!

 

Nico dejó caer el cigarrillo, lo pisó para apagarlo y levantó el brazo de Keith con disgusto y observó el rostro digital en la pantalla.

 

—¡Que tonto! — Nico comenzó a reír —. Creí haber escuchado a tu brazalete llamarme cabeza hueca.

—Eso hice, cabeza hueca — respondió el dispositivo.

—Este trabajo va a matarme — se quejó Nico —. Necesito un descanso. Estoy muy seguro que me dijo cabeza hueca.

—Eso hizo, Nico — respondió Keith observando su brazo —. Te llamó cabeza hueca dos veces.

—Ya veo… — Nico tono el arma a su costado y la apunto al brazalete —. Ahora vas a ver hijo de…

—¡Alto, alto, alto! — objetó Keith apartando el brazo —. No puedes dispararle.

—¿Por qué no? —preguntó Nico de mal humor.

—¡Es mi brazo! Si le disparas, también me disparas a mi.

—Buen punto — Nico guardó el arma —. Así qué… ¿Puedes hablar chatarra?

—¡¿Chatarra?! — bramó el dispositivo —. Una sola parte de mi vale más que todo esté lugar.

—¿De verdad? — una mirada malicioso la apareció en el rostro de Nico.

—¿Cuál es tu nombre? — preguntó Keith.

—¡Soy blue jäger, el sistema neural número cero tres! Enlazado al prototipo de nano máquina…

—¡Ya sabemos todo eso! — se quejó Nico —. ¡Queremos saber tu nombre!

—¿Nombre? —el brazalete parecía pensativo —. Negativo, error en el sistema.

 

Entonces la pantalla se apagó y los dos hermanos se mostraron confundidos. Keith tocó la pantalla con su dedo pero nada pasó, observó el zoid un momento y luego dio la vuelta para ir de regreso a su carpa.

 

—¡¿A dónde vas?! — preguntó Nico.

—Tengo trabajo que hacer…

—¡No, no, no! — Nico tomó a Keith del cuello —. Tu único trabajo es mover esa cosa. Será un problema si alguien la ve.

—¿Molestando otra vez Nico? — preguntó una voz femenina con tono amenazante.

Nico soltó de inmediato a su hermano y quedó paralizado de miedo.

—H-hola… Sam — el muchacho tragó saliva —. ¿Qué te trae por aquí?

—Papá me envió por las piezas que encargó — respondió la joven.

—L-las piezas, claro… — Nico comenzó a sudar —. ¿Podrías traer las piezas Keith?

—¿Y-yo?

 

Con todo su trabajo nocturno los hermanos Redline olvidaron por completo su verdadero trabajo. Presentar su trabajo en tiempo y forma era indispensable para un buen mecánico les había dicho su padre cuando eran pequeños.

 

—Chicos — Sam sonrió y los observó con sus hermosos ojos azules —. No quisiera pensar que aún no están listas esas piezas.

—De ninguna manera, espera aquí — Nico tomó a su hermano y lo colocó frente a él —. Keith te hará compañía.

Nico salió corriendo a toda velocidad sin decir nada, Keith y Sam sólo lo observaron con mirada estoica y luego ella suspiró.

—¿No va a volver o si?

—No lo sé —respondió Keith. El chico se acercó al jäger y palpo la superficie metálica.

—¿Eso es? — preguntó Pam.

—L-lo conseguimos en apuesta —dijo rápidamente el chico.

—Una apuesta… Claro — Sam bajó la mirada —. Deberían dejar eso, ustedes son muy buenas personas para ser ladrones.

—Eso quisiera — Keith apretó los puños —. Pero Nico no me escuchará.

—Entonces deberías de…

—¡No puedo dejarlo! — interrumpió Keith —. Se lo prometí a mamá.

—Entiendo… — Sam dio la vuelta —. Creo que volveré otro día.

—¡Oye! — llamó Keith —. Seguro volverá en un rato con las piezas. ¿Quieres echar un vistazo?

—¿En eso? — Sam dudó —. ¿Puedes manejarlo?

—No lo sé… supongo. Ni siquiera se encenderlo, pero Nico no me dará ir hasta que lo haga.

Ambos subieron por la oxidada escalera a un lado de la máquina y entraron a la cabina. Keith tomó el asiento del piloto y se colocó el casco.

—Aquí hay… sangre — advirtió Sam.

—Venia con el zoid… — Keith tomó los controles —. Veamos que puedes hacer.

 

Nada ocurrió y Sam se burló, Keith observó el brazalete en su brazo y presionó el botón en el dispositivo. Nada ocurrió otra vez y el chico suspiró, luego recordó las palabras de la noche anterior y cerró sus ojos.

 

—«Se el piloto, se el zoid»

 

Keith formó una imagen mental de un interruptor, lo presionó y así logró encender la máquina. Sam se sujetó y luego se colocó el cinturón rápidamente.

 

—¡Lo lograste! — dijo sonriente.

 

El blue jäger comenzó a dar ligeros pasos para salir del hangar, los hombres de Nico le abrieron paso y comenzó a correr a gran velocidad en cuanto estuvo en terreno abierto. Dentro del zoid Keith se sentía libre, como si pudiera lograr cualquier cosa estando en el.

 

—Lo haces de maravilla — reconoció Sam —. Nico te enseñó muy bien.

—S-si, lo hizo — Keith decidió que era mejor mantener en secreto todo sobre el enlace — ¡Sujétate bien!

 

Keith subió la velocidad y el jäger aceleró increíblemente, ninguna otra máquina que el chico hubiera reparado o visto antes podía hacer tal cosa, era más que obvio que era un zoid muy especial. Llegaron hasta la zona montañosa y se toparon con un risco que les bloqueaba el paso y en lugar de detenerse Keith subió la velocidad, salto con seguridad y se aferró a la roca para subir lentamente. Al llegar a la cima el león rugió y observó el pequeño poblado al otro lado del valle. Keith y Sam bajaron a tomar aire y observar el panorama.

 

—Parece que además de buen mecánico eres buen piloto.

—Sólo es suerte.

 

Disparos y gritos llamaron la atención de ambos y dirigieron su atención al poblado. Algunos zoids estaban dentro el lugar apuntando sus armas contra un pequeño edificio y nadie se atrevía a detenerlos.

 

—¡Hay que hacer algo! — exclamó Sam apresuradamente.

—¿Cómo qué? Son muchos.

—Esas viejas máquinas no son nada para este muchacho de aquí.

—¡No podemos! — objetó Keith —. Podrían reconocerlo, es muy arriesgado.

—¿Quién podría reconocerlo?.

—Es mejor que no sepas, tenemos que irnos.

—¿No vamos a hacer nada? — Sam observó al chico con preocupación.

—Tal vez yo pueda ayudar con eso — la pantalla en el brazo de Keith se encendió —. La apariencia no es un problema Keith, sólo sube el jäger.

—¿Qué es eso? — preguntó Sam al ver el brazalete.

—Larga historia, sube rápido.

Una vez dentro se alistaron y Keith observó el brazalete.

—¿Ahora qué? — Sam también observó la pantalla.

—Sólo piensa en la apariencia Keith, la máquina hará el resto.

 

El chico pensó en una imagen menos llamativa y un color más práctico para el lugar. En respuesta al pensamiento de Keith, las minigun y el rifle comenzaron a desmontarse, los ornamentos se fueron y el color azul cambio por un camuflaje color café.

 

—Esta listo — dijo el brazalete.

—¿Qué fue todo eso? — preguntó el chico.

 

—El sistema neural vincula al piloto con el zoid y las nanomáquinas hacen el trabajo — respondió la IA al aparecer en la pantalla principal de la cabina —. Si lo piensas lo hace, siempre y cuando no altere la estructura de la máquina o se trate de crear cosas que excedan el poder del jäger.

 

—¡¿Entonces qué esperamos?! — Sam levantó el brazo —. ¡Andando!

—Tendremos problemas por esto — se quejó Keith.

 

El blue jäger rugió y salto del risco a toda velocidad en dirección al poblado. Las garras se montaron mientras se movía y Keith observó su destino con dudas en la cabeza.

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