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Zoids 3x3 por Yami Stark

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Notas del fanfic:

Escrito pensado en los buenos recuerdos de la infancia y para los fans del género mecha. Espero lo disfruten.

Notas:

Y ahora vamos a empezar con un clásico que todos debemos conocer. 

 

Este primer capítulo fue escrito hace mucho, así que es probable que tenga un poco de contraste respecto al segundo, pero va a mejorar. 

Capítulo 1: Blue jäger.

 

Hace mucho tiempo, ocurrió un evento cataclísmico en el planeta Zi, la vida del planeta casi fue aniquilada por completo. Sus civilizaciones desaparecieron, imperios, repúblicas, su pasado y su historia se perdió en las páginas del tiempo para siempre. Los pocos sobrevivientes que quedaron se reunieron en grupos buscando reconstruir su mundo perdido, nuevas naciones se alzaron, nuevas guerras comenzaron y también nuevas leyendas aparecieron para dejar su marca en un mundo caótico. Los humanos no estaban solos en su búsqueda de la tierra prometida, junto a ellos se encontraban maravillosas criaturas, únicas en el universo. Seres mecánicos, con aceite en lugar de sangre recorriendo su cuerpo, feroces y valientes, destinados a estar en el campo de batalla… los poderosos Zoids. 

 

 

Desierto gamma, año 3478.

 

Un lugar inhóspito lleno de formaciones rocosas que dificultan el acceso, el lugar perfecto para esconder algo valioso o transportarlo en secreto.

 

—¿Estas seguro que aquí encontraremos algo?

—Claro que si Keith. ¿Cuándo te eh fallado?

—¿Tengo que responder? —contestó Keith sarcásticamente.

—Vamos, no seas así. Te prometo que valdrá la pena estar aquí.

—¿Qué es lo que venimos a buscar exactamente?

—Un convoy pasará por aquí en un momento, según mis fuentes, lleva consigo un poderoso Zoid muy raro y valioso.

—¿Un convoy? ¿Estas loco? Es del imperio, nos mataran si nos acercamos.

—Se que es peligroso, pero, sí nos hacemos con ese Zoid, no tendremos problemas nunca más. Podemos venderlo a un alto precio o usarlo para aumentar nuestro botín.

—¿Qué hago yo aquí entonces? Sólo soy un mecánico.

—Es por eso que estás aquí, qué tal si necesita reparación o algo que no pueda hacer yo.

 

Mientras los jóvenes discutían la situación, el convoy se acercaba con rapidez, al centro un gustav rodeado de varios Panzer wolf y detrás, un remolque transportando un enorme Zoid cubierto por una lona para no llamar la atención.

 

—Mierda ya llegaron. ¡Da la señal! 

 

Keith disparó una bengala de color rojo que iluminó la oscura noche alertando a sus compañeros. El convoy detuvo su marcha mientras observaba caer la bengala. De las sombras, un grupo de viejos Zoid comenzaron el ataque, los desprevenidos comandos desconocían la ubicación de su enemigo, así que no podían disparar para defenderse. Una granada aturdidora rodó frente a ellos causando estragos entre sus filas.

—¡¡AHORA!!

—Nico, espera…

 

Nico saltó desde lo alto de la roca donde aguardaba con intención de caer sobre el valioso Zoid, con los guardias ocupados nadie notó el pequeño humano que se escabullo sobre ellos. Rasgó la lona con su cuchillo y procedió a entrar en la máquina.

 

—¡Demonios!

 

Siguiendo a su hermano, Keith también saltó sobre el cargamento, para su mala suerte, al caer se golpeó el hombro lo cual causó que soltara un quejido el cual fue escuchado por algunos de los soldados a pie en la retaguardia. Una lluvia de balas cayó sobre él, se sujetó de la lona y gateó hasta el agujero que hizo su hermano, entró a la cabina y pudo ver a Nico furioso sin entender el por que.

 

—¿Qué ocurre? —preguntó.

—¡No se mueve! —respondió Nico.

—¿Cómo que no se mueve?

—Mierda, no logro hacer que encienda. Esto está mal.

 

Mientras tanto, afuera la conmoción de los lobos mecánicos se terminaba, terminó el efecto de la granada y se reagrupaban nuevamente. Los viejos Zoids del grupo era fáciles de vencer, su atrasado sistema y fuerza de ataque eran nada más que un juego para esos Panzer wolf. En el transporte, los soldados seguían disparado a los hermanos dentro del Zoid mientras se acercaban con cautela a ellos.

 

—Mierda… quédate aquí.

 

Nico tomó su arma, salió de la cabina y comenzó a disparar a sus atacantes. Keith pasó al lugar del piloto y comenzó a presionar botones al azar.

 

—Deprisa, enciende. ¡Demonios! 

 

Mientras buscaba algún botón o algo parecido, en el lado derecho encontró algo parecido a un compartimiento, según su idea, era del tamaño justo para un brazo humano. Sin pensarlo mucho, metió su brazo derecho en ese hueco, algunos aparatos del sistema se encendieron. Keith sintió como algo atrapaba su brazo, algo frío y metálico, una terrible punzada le alertó que algo andaba mal, cuando quiso sacar su brazo, algo se lo impidió, la punzada se volvió un dolor insoportable.

Tiró con fuerza y finalmente pudo liberar su brazo del mecanismo, al revisar su extremidad, se encontró con un brazalete muy extraño un poco por arriba de su muñeca, parecido a un dispositivo de comunicación o control remoto, con un botón azul en un costado. Algo curioso, lo presionó y al momento la instrumentaría de la cabina se encendió por completo.

 

—“Acceso concedido, ingresando nuevo piloto” dijo la computadora.

Los mecanismos de la bestia mecánica empezaron a moverse.

—¿Qué diablos? —dijo Keith confundido.

—“Todos los sistemas en línea, encendiendo Blue Jäger”.

—«¿Blue Jäger?» —pensó.

 

Afuera, Nico seguía disparando a los soldados, las balas pronto se acabarían y sería el fin, los viejos Zoids de refuerzo se retiraron ante la superioridad de los enemigos dejándo a los hermanos solos. Una bala dio justo en su hombro haciendo que soltara su arma y cayera al suelo.

 

—¡Maldición! —dijo enojado.

Al mismo tiempo, el Zoid comenzaba a moverse levantando la lona que lo cubría. 

—Se mueve… jaja ese tarado lo logró. ¡Así Keith!

 

La lona cayó dejando ver al robot, un enorme león mecánico de color negro con franjas azules, ojos de cristal verde, dos minigun a los costados de los hombros y un largo rifle francotirador en el lomo…

 

—Se mueve, el Jäger se mueve —dijo uno de los soldados incrédulo.

El león sacudió su cabeza y levantó a Nico, saltó del remolque y apuntó al los enemigos.

—Buen trabajo Keith —felicitó Nico. Ahora déjame hacerlo.

Keith se movió del asiento principal y paso al de copiloto dejando a Nico tomar si lugar.

—“Sistema bloqueado” —habló la computadora.

—¿Qué? Vamos, ahora no.

—Sólo el piloto adecuado puede conducirme —habló una voz infantil.

—¿Quién dijo eso? —preguntó Nico.

El brazalete en el brazo de Keith se encendió y un rostro digital apareció en el.

—Mi nombre es Blue Jäger ¿Cuál es el tuyo?

—K-Keith… soy Keith Redline.

—Es un gusto, nuevo piloto.

—¿Piloto? —preguntó Nico asombrado. Él no es un piloto. ¡Yo soy el piloto aquí! 

—Negativo, el sistema indica que Keith Redline es el indicado para el sistema neural.

—¿Sistema neural? —preguntó Keith.

 

Al mismo tiempo, los Zoids enemigos comenzaba a disparar al Jäger, era preferible destruirlo que perderlo a manos del enemigo.

 

—¡¡FUEGO!! —gritó el capitán de la tropa.

—¡Ahhh maldición! Ya lo oíste, vuelve aquí Keith.

—¿Qué? Pero… no tengo idea de cómo manejar un Zoid.

—No importa, yo te diré que hacer, debemos salir de aquí.

Keith regresó al lugar del piloto y colocó sus manos en los controles. 

—“Enlace neural activado” —dijo la computadora.

 

Keith sintió una corriente recorriendo su cuerpo, luego vio oscuridad y después… el campo de batalla, no a través de una cámara, sino por los ojos mismo del Zoid. Podía sentirlo, el Jäger y él eran uno mismo. El poderoso león rugió con fuerza y los enemigos retrocedieron. Keith pensó en disparar y las minigun actuaron, abrieron fuego sobre el enemigo, aunque rápidos y potentes, todos los disparos fallaron.

 

—Mi sistema de puntería está mal calibrado. Usa las garras Keith —sugirió Jäger.

—¿Cómo hago eso? 

—¡Solo piensa en ello! —respondió en su cabeza.

 

Keith se concentró en garras y la máquina obedeció, un mecanismo en las patas del Jäger se puso en marcha y monto un par de enormes y afiladas garras metálicas.

 

—Enfoca tu mente Keith, tú eres el piloto… tú eres el Zoid.

 

Al escuchar estás palabras, Keith pensó de manera diferente, dejó de ver una máquina y empezó a ver su propio cuerpo, los movimientos mecánicos de Jäger se hicieron más naturales y fluidos. Cargó contra uno de sus enemigos y lo incapacito con un solo movimiento de sus garras, apuntó las minigun a las rocas y disparó sin perder tiempo, los disparos causaron un derrumbe que disperso a los enemigos con facilidad.

 

—¡¡MUY BIEN!! Así se hace hermanito —felicitó Nico.

 

El Jäger rugió y empezó su marcha en dirección contraria al convoy dejando a los enemigos atrás rápidamente. Mientras el Zoid azul se alejaba, refuerzos llegaron para apoyar al convoy.

 

—¡Deprisa! Vayan tras él —ordenó el hombre a cargo.

—¡Alto ahí! 

 

Una sombra se colocó delante de ellos, un Zoid terópodo, oculto en la oscuridad de la noche. Una cuchilla de color rojo apareció en el brazo del Zoid desconocido y se alzó contra ellos.

 

—Si quieren al Jäger, primero deberán vencerme a mi —amenazó el desconocido.

—¡Rayos! Acaben con él —gritó el hombre de mayor rango.

—S-señor… e-ese es… El Red Hunter…

 

El silencio nocturno fue consumido ante el choque del metal, los casquillos cayendo al suelo y los gritos de los pilotos. Los hermanos Redline ignoraban el problema en que se habían metido y la importancia del Zoid en el que escapaban. 

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