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IT NEED: "necesidad de ti" por IncognitaTaisho

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Notas:

Hola lectores empedernidos, he vuelto con algo nuevo aprobechando la cuarentena y mis vacaciones; esperando que les guste les dejo mi obra que con mucho cariño se las comparto.

 

----------------------------------------------------------------------------------------------------RIN--------------------------

No tengo ganas de volver; la casa siempre está sola, es fría y no tuve tiempo para comprar los víveres y quizá hasta cuándo no pueda hacerlo. Como de costumbre el tren estaba lleno, lo único que me consuela es ver esa larga cabellera platinada que me hipnotiza hasta que es hora de bajarme. No conozco a la persona, de hecho, lo único que sé es que es hombre y solo porque he visto su perfil a la distancia.

Ya en casa, me preparo una sopa ramen instantánea de la tienda de convivencia de la esquina, y me siento en la alfombra frente al televisor a ver el nuevo capítulo del animé nocturno.

Al otro día me desperté con todo el cuerpo adolorido por quedarme dormida en la mesa de centro de la sala, al ver la hora noto que me desperté justo a la hora y sin perder el tiempo me voy a bañar, hoy estoy segura de que será un gran día.

Al salir del baño, me seco y unto crema por mi pálido cuerpo para vestirme con mi falda azul marino y mi blusa blanca dentro de la falda, me puse mis medias a medio muslo, mis zapatos escolares para finalmente atarme una cinta en mi negro cabello y me desordeno un poco el flequillo. Ya lista ordeno mi mochila con las cosas necesarias junto a un cambio de ropa para después del trabajo y salgo a toda velocidad hasta el tren donde si hubiera llegado un minuto más tarde, tendría que esperar el de la hora siguiente y llegaría más que atrasada.

En el vagón me puse mis audífonos y en eso que miraba mi bolsillo noto que hay una billetera por lo que cuando frenó en una estación el tren me agaché y lo recogí para tocarle el brazo a la persona que estaba a mi lado, y antes de darme cuenta de quién era ya estaba sin palabras con las manos tiritonas.

Aquel platinado que siempre observaba ahora me miraba fijamente, no tenía ninguna expresión en su fino y varonil rostro, pude notar que tenía unos hermosos ojos dorados que me hicieron tiritar en partes que no sabía que podían hacerlo.

-s.. Se le….- tartamudeando, pero siendo interrumpida por la locutora del vagón

-ESTACIÓN SHIKON NO TAMA-

-¡Tome!- haciendo una leve reverencia y saliendo del vagón lo más rápido posible sintiendo cómo mi pulso aumentaba cada vez que recordaba esa mirada tan… seductora y fría.

-¡RIN!- todavía un poco desorientada miro frente a mí donde está Kanna junto a Shippo que movía exageradamente su brazo por lo que moví mi cabeza y caminé hasta mis amigos

-¿te pasó algo? Estás muy sonrojada- habló de forma seria Kanna, hace algunos años llegó de intercambio de Polonia y su personalidad es muy distinta a la de Shippo como a la mía, pero juntos somos la mejor combinación de todas, Kanna es la que escucha y analiza, Shippo el impulsivo bromista y yo la parlanchina.

-lo de siempre, el tren estaba muy lleno- sonriéndoles para ser abrazada por los hombros junto a Kanna y con Shippo al medio

-necesito que nos apresuremos- caminando rápido

-¿por qué?, si vamos bien en la hora- mirando mi reloj del celular

-creo que no me entendieron ¡HOY! Necesito que nos apresuremos, o será muy tarde- al ver el rostro de travesura recordé lo que estuvo planeando desde la semana pasada y con una gran sonrisa tomé a Kanna de una de sus manos y la jalé hasta llegar a la entrada de nuestro gran colegio llamado igual que la estación de trenes.

Todavía con nuestras manos juntas, nos escondimos detrás de unos arbustos y vimos salir al director Jacken de su oficina para ayudar a Shippo a meterse por la ventana de su oficina y esperar afuera mirando que nadie nos haya visto.

-Todavía creo que es mala idea-

-¡Kanna!, analizas mucho las cosas, solo es una bromita- hablando Shippo desde la ventana mientras deja la bocina instalada bajo la silla del viejo sin cabello y enano, y pegamento en los posa manos de ella.

-¡listo, bájenme!-

-entrará en 5, 4, 3, 2…- lo más rápido que pudimos nos volvimos a esconder y colocamos el celular para grabar su reacción aguantándonos lo mejor que pudimos nuestras risas al escuchar el fuerte sonido de la bocina y el grito de susto del pobre director mientras se le caía su peluquín por la ventana agarrándolo y yéndonos corriendo hasta nuestro salón muertos de risa.

-¡MIREN SU ROSTRO!- riendo hasta las lágrimas Shippo mostrándonos el video en el momento exacto cuando se sentó y quedó con las manos pegadas a la silla volviendo a asustarse con la bocina al sentarse de nuevo por inercia

A Kanna se le caían las lágrimas de risa, pero no reía tan exagerado como Shippo y yo que repetimos el video unas tres veces más hasta que nos golpearon la mesa notando la presencia de la maestra Kikyo escondiendo rápidamente el móvil.

-¿qué tanto les causa gracia?- mirándonos seria y levemente molesta

-nada profesora- hablando Kanna al notar como nos colocábamos morados por aguantar la risa y con ello la respiración haciendo reír a los demás compañeros

-¡esto es un salón de clases no un circo! Ahora saquen sus libretas y en sus libros vayan a la página 66- al decir eso mientras se marchaba de nuestro lado todos nos enderezamos y comenzamos a leer como ella nos indicó.

El resto del día pasó tranquilo hasta lo hora de salida donde nos fuimos juntos hasta el tren y nos quedamos parados en las desviaciones.

-¿a qué hora sales hoy?- hablando Shippo con una paleta en la boca

-a las 9-

-muy tarde- soltando Kanna

-se pasa volando el tiempo, además es muy divertido estar en el local- sonriéndoles para que no se preocuparan más mirando como se miraban entre ellos y soltaban un suspiro y me abrazaban

-bien, ¡llámanos si necesitas algo!- siguiéndolo Kanna que solo asintió

-¡bien, nos vemos mañana!- agitando mi mano y tomar el sentido contrario de ellos y alejarme unas estaciones más y bajarme a los 20 minutos donde a toda velocidad llegué al local donde marqué mi ticket de asistencia a tiempo y solté todo el aire para respirar mucho mejor

-veo que de nuevo llegas muy justa niña tonta- hablando Inuyasha mientras se colocaba sus botas al haberse cambiado de ropa.

-no puedo apurar al tren- sonriéndole, haciéndolo reír al mismo tiempo que entraba Kagome, que al verme me abrazó y sonrió

-¡Rin!, no te imaginas lo nerviosa que estoy, ¡hoy después de meses vamos a recibir público!- mirándola de forma nerviosa

-Kagome, lo harán genial igual que todas las noches al cerrar el local- Kagome, Inuyasha junto a Sango y Miroku tienen una banda donde todas las noches sin falta vienen a tocar al bar-café cuando cerramos, y hoy después de mucho tiempo van a tocar en público y tienen noche llena al haberlos promocionado durante la semana.

-si lo dices tú te creo- en eso que me vuelve a abrazar alguien abre la puerta haciéndonos voltear a todos al notar que era el Jefe Naraku

-Rin, te esperan en la mesa 7- hablando con una sonrisa mientras me saludaba con la mano

-¡en un segundo salgo!- siendo soltada y guardando mis cosas en el casillero para sacar la ropa que vestiría.

-bueno, te dejamos para que te cambies tranquila- jalando a Inuyasha que no paraba de quejarse gritando que él había llegado primero haciéndome reír.

Me puse un jeans suelto con puños y una camiseta que deja ver mi ombligo si me estiro un poco y me até el cabello con la cinta de antes en una coleta alta para que no estorbe y me puse el mandil negro donde guardo la libreta y las propinas. Ya lista tomo aire y salgo con una de mis mejores sonrisas siendo saludada por los clientes más frecuentes y saludándolos de vuelta, de verdad que me sentía bien en este local.

-¡Anciana Kaede!, ya sabía yo que era extraño que me llamaran para atender- saludándola con un afectuoso apretón de manos

-claro, no dejaría que me atendiera esa otra chica que parece que estuviera en ropa interior- arrugando más su frente de lo que ya estaba por la vejez haciéndome sonreír al saber que se refería a Ayame.

-en ese caso ¿qué se le ofrece?- sacando mi libreta

-un té verde, es mejor calmarme un poco antes de ver el espectáculo que armará ese mocoso y su novia- Kaede es una anciana que cuidó de Inuyasha desde bebé, no sé mucho de él, pero al parecer es de familia acomodada y por eso la anciana Kaede trabaja para él.

-en ese caso le traeré su té y un poco de las galletas especiales, lo último va por la casa-

Con eso me fui a buscar el pedido y entregárselo rápidamente y seguir atendiendo, notando como a cada minuto el local se llenaba más y más.

-no creí que llegara tanta gente a verlos- hablándome Ayame que tomaba un respiro mientras yo esperaba un pedido para llevarlo a las mesas del fondo donde cada vez costaba más transitar

-ni yo, al parecer son todos universitarios o la gran mayoría- mirando a la multitud notando que son solo gente joven de cierta edad

-espero que llegue mi Koga en ese caso- suspirando enamorada Ayame haciéndome negar y salir con la bandeja llena de cervezas para ir a la mesa donde lo pidieron, en lo personal no me agradaba del todo Koga.

-acá está su pedido ¿se les ofrece algo más?- sonriéndoles al ver un rostro conocido entre todos los chicos

-a ti- hablando un tipo ya un poco bebido

-algo que esté en la carta me refiero- con mi comentario los demás rieron

-ya déjenla trabajar, ¿cómo estás?- hablándome Kohaku mientras sus amigos lo molestaban

-bien gracias, bueno, si no se les ofrece nada más por ahora, me retiro-

El local es lo suficientemente grande para tener como mínimo unas 50 mesas haciendo una media luna donde en medio había un espacio amplio para estar parados y ver a las bandas que se presentan de vez en cuando.

Después de unos minutos más, las luces se comienzan a apagar dejando solo unos reflectores en el escenario pudiendo descansar un poco en la barra donde estaba Ayame junto a Bankotsu  mirando expectantes el escenario donde salió Naraku.

-¡Están listos!-

----¡SI!---- gritando todo el público

-Esta noche se presentará ante ustedes dos bandas, ¡denles la bienvenida a Perlas de Shikon!- Al decir eso todos comienzan a gritar donde las luces se volvieron a apagar y al encenderse Inuyasha se encontraba aun lado de Kagome sujetando su guitarra eléctrica, Kagome al micrófono, Miroku con el bajo y Sango de baterista; todo el lugar comenzó a vibrar por la música, las chicas se movían y los hombres saltaban al sentir el ritmo de cada nota y letra, estuvieron así hasta tres canciones y en la última ya un poco más lenta cantando “el mundo he de cambiar” donde Inuyasha y Kagome hicieron un dueto. Al terminar hubo un leve silencio para después escucharse los fuertes gritos de emoción y la petición de otra canción, feliz por mis amigos voy tras bambalinas donde nos dimos un abrazo en grupo

-¡chicos lo hicieron genial!-

-¡Rin, creí que hoy no te tocaba turno!- hablando Sango todavía con euforia por la presentación

-no me perdería el lanzamiento de mis amigos por nada en el mundo, y si gano dinero en el momento mucho mejor- haciendo referencia a mi delantal haciéndolos reír, en eso que hablábamos baja Naraku del escenario y me ve con un rostro sorprendido

-Rin ya son las 10:20- mirándome sorprendido para yo mirarlo extrañada

-¿qué?- mirando la hora en el celular notando que estaba por pasar el último tren -¡Chicos me encantó todo felicitaciones!- comenzando a alejarme

-¡¿no celebrarás con nosotros?!, ¡mala amiga!- gritando Inuyasha

-¡para la próxima!- ya en el vestidor tomo mis cosas y dejo el mandil para cerrar y salir corriendo hasta la estación y tomar mi tren que estaba cerrando sus puertas cuando yo entré; ya estaba tan acostumbrada a esa adrenalina de quedar aplastada si no lo logro que ya no sentía nada.

Ya en el vagón me voy a mi puesto de siempre y me apoyo en la pared intentando mantenerme parada y ver que ya eran las 23:05, si un policía me veía estaría en problemas de nuevo por la hora. Todavía intentando regular mi respiración dirijo mi mirada por inercia al otro vagón donde generalmente estaba el platinado, sintiendo una gran decepción al no verlo

-ya es muy tarde- susurrando al mismo tiempo que mi celular sonaba notando que era Naraku.

-hola ¿pasó algo?-

-¿alcanzaste a llegar al tren?, Inuyasha no quiere salir si no confirma que estés bien- escuchándose unos gritos del platinado de fondo haciéndome reír

-si lo alcancé, de echo me quedan un par de estaciones para llegar a mi casa-

-me alegro, lo otro, el día de hoy por quedarte una hora y media más te lo tomaré como horas extras, pero para la próxima debes avisarme-

-disculpe, no creí que fuera tan tarde, el tiempo se me pasó volando- tocándome la cabeza por ser tan distraída

-no hay nada que hacerle, recuerda que si la policía te encuentra puedes dar mi número-

-gracias Naraku, que tengas buena noche-

-igual niña- al cortar la llamada y avanzar para bajarme en la otra estación choco con alguien por estar guardando mi celular

-lo siento- recogiendo lo que le boté a la persona que empujé y mirarlo quedando nuevamente impávida

-veo que esta es tu manera de presentarte- aquel platinado estaba a solo unos pasos de mí, podía sentir como perdía mi color para después tenerlos todos en el rostro

-lo siento… no era mi intención…- entregándole el libro que boté

-no dirás tu nombre- su tono de voz era grueso y firme, y la pregunta parecía más una exigencia, pero no me molestó para nada

- me llamo Rin Hirotomi- haciendo una leve reverencia, notando cómo nos acercábamos a mi estación -disculpe pe…pero me tengo que bajar, ¡nos vemos!- sin saber como es que me fui exactamente, me baje del vagón y sin motivo alguno me di vuelta y miré como las puertas se cerraban entre nosotros notando como aquel hombre de mirada ámbar y cabellos platinados se quedaba parado con sus ojos pegados a los míos, fue… diferente.

De camino a casa pasé por la tienda de convivencia y me compré el ramen instantáneo de siempre para despedirme del cajero que siempre me daba un dulce pero que nunca comía teniéndolos guardados en un gran frasco casi lleno en casa. No dejaba de pensar en esa mirada ámbar, sentía que la conocía, pero al mismo tiempo me era muy particular, sus palabras, su escaso gesto al hablar, solo quiero que pase luego la noche para poder mirarlo a la distancia nuevamente, pero al mismo tiempo no me lo quiero volver a cruzar más, no sé si mi estómago podría sufrir otro apretón como el de hoy al solo mirarlo.

La alarma hizo su aparición, de nuevo me quedé dormida en la sala; apenas la apagué me fui directo a mi habitación donde me di una ducha y vestí con el uniforme de repuesto mientras metía el de la mochila en una fuente con agua caliente en el baño para en la noche lavarlo y secarlo; me até mi cinta en el cabello y desordené mi flequillo para tomar mis cosas necesarias y meterlas a la mochila y salir lo más rápido posible no logrando llegar a tiempo al tren sonando mi celular en el momento preciso que las puertas se cerraron y soltar un gran quejido donde las personas a mi alrededor me miraron.

-¿qué?- caminando a los asientos de la pared y sentarme para apoyarme en la máquina de refrescos más que molesta

-¡te lo dije, fue ella!- gritando Shippo por el teléfono haciendo que lo alejara un poco de mi oreja. -oye con Kanna vimos el momento preciso que te quedaste abajo ¡que penosa!- escuchándose las risas burlescas por el micrófono del celular haciendo que se me elevaran unas venas por lo molesta que estaba.

-puedes irte muy a la…- y antes de poder decir mi grosería veo que me estiran una lata de café, extrañada miro a la persona que me estiró su mano llevándome la gran sorpresa de ver aquel cabello platinado, cortando la llamada por inercia

-ten, hace frío- el tono de voz era tan seco y autoritario que no lo pensé dos veces en tomar la lata y mirarlo atentamente sentarse a mi lado un puesto más lejos y ver como abría su lata y bebía de forma despreocupada, pero al mismo tiempo elegante, cada movimiento era perfecto.

-gracias, pero… ¿qué…qué hace acá?- al preguntarle aquello vi el momento preciso que nuestros ojos se cruzaron para quedarse unidos y su boca moverse dejándome escuchar su majestuosa voz nuevamente.

-quería un café- volviendo su mirada al frente haciéndolo mirar de forma ingenua ¿solo quería un café?, que hombre más extraño

-o, genial… ahora que lo pienso no alcancé a preguntarle su nombre- abriendo la lata y beber un sorbo para hacer una de mis peores caras, estaba asquerosamente amargo

-si no quieres no lo bebas-

-no, con esto quizá pueda despertar un poco más- quedándose en silencio donde el tablero puso el nuevo horario del tren que necesito tomar marcando que quedaban 30 minutos para su llegada por lo que tomé un gran sorbo de la lata como castigo por llegar tarde.

Al tragarme el amargo líquido me acomodo en la silla de forma más despreocupada y miro al hombre a mi lado, él solo estaba con su vista perdida como si estuviera analizando algo, su perfil era perfecto, y su larga cabellera platinada brillaba de forma impresionante

-hermoso- las palabras solo escaparon de mi boca subiéndose todos los colores nuevamente a mi rostro al ver como me miraba nuevamente -hermoso lo…la… la mañana, muy linda- carraspeando mi garganta y bebiendo más café

-mph-

-¿en qué trabaja?- estaba tan nerviosa, son muy pocas veces las que me siento así, y estar en silencio era mucho peor para mi crisis en este momento.

-doctor-

-¿en serio? ¡que genial! ¿y en qué se especializa?-

-Neurocirugía principalmente-

-¡Wow!, debieron ser muchos años de estudios, en lo personal no me apasiona tanto estar bajo un cuaderno o libros, pero si me lo propongo lo puedo lograr, de hecho, creo que su profesión es muy admirable, nunca creí conocer un doctor fuera de un hospital o clínica, se ve demasiado joven para…- siendo detenida abruptamente al verlo medio sonreír

-hablas mucho- su tono de voz era tan serio y seco que cualquiera lo tomaría como un insulto, pero por alguna razón pude ver entretención en su mirada haciéndome sonreír y tocarme la cabeza por ello

-lo siento, una vez que abro la boca para hablar, me cuesta volver a cerrarla-  y reír un poco, por alguna razón ahora me siento más tranquila. -si es doctor ¿por qué no tiene auto?- mirándolo extrañada para beber el último sorbo de la lata, creo que le tomé gusto a pesar de su amargo sabor

-si tengo-

-¿entonces por qué viaja en tren si se puede ahorrar la mitad del tiempo de viaje desde un auto?- evitó por completo mi pregunta levantándose a botar la lata vacía junto a la mía que me quitó de las manos para caminar hasta donde estaba frenando el tren notando lo rápido que se me había pasado el tiempo; en eso que entramos, él no tomó su habitual puesto en el otro vagón sino que por el contrario se quedó cerca de mí y al ser levemente más tarde, no había tanta congestión como a la hora punta estando un poco más cómodos.

Cuando le iba a preguntar otra cosa escucho mi celular sacándolo de la mochila para contestarlo.

-dime-

-¡la maestra está pasando la lista, si no llegas en 5 minuto más te dejará fuera para el proyecto y seguro te toca con alguien más!- susurrando de forma preocupada haciéndome colocar nerviosa por lo que me tomé un mechón de cabello y lo comencé a enroscar y tirar buscando una solución

-¿están en el segundo piso?-

-¡sí, apúrate que ya abrió el libro de clase, está dando las indicaciones del trabajo y pasa la maldita lista Rin!-

-¡abre la ventana y espera la señal y la distraes mientras Kanna me toma por la ventana!- me puse tan nerviosa que no me di cuenta del volumen de mi voz

-¡te espero!-

En eso que corto miro la hora en el celular y comienzo a sacar cálculos en mi mente para ver el tiempo que me demoro en cruzar la escuela y persuadiendo al guardia cuando siento que el tren frena de golpe haciéndome sudar helado y mirar a mi alrededor notando una mirada dorada posada en mí

-estoy frita, definitivamente hoy no es mi día- por alguna razón el decir aquello le causó gracia, su mirada cada vez estaba menos hostil que la primera vez que lo vi cuando le entregué su billetera

-no deberías de hacer cosas irresponsables- mirándome fijamente para mirarlo extrañada

-¿qué cosas irresponsables?- parpadeando al no saber exactamente que cosas

-saltar al segundo piso de tu escuela- al decir eso de nuevo mi rostro tomó el color rojo

-no, solo es una expresión- comenzando a sudar y reír nerviosa por aquella pequeña mentira que se notaba a kilómetros que no me creyó ya que soltó un “mph” mientras elevaba una de sus cejas casi imperceptiblemente.

-tu estación, ya llegamos-

-¿qué…?- mirando como las puertas se abrían y ni cuenta me di cuando comenzó a andar el tren nuevamente por lo que me bajé corriendo, pero me detuve en las afueras de la puerta y darme vuelta

-¡¿cuál es su nombre?!- ya con los nervios a flor de piel

-Sesshomaru-

-¡nos vemos pronto Sesshomaru-sama!- dije eso último y las puertas se cerraron y comencé a correr a toda velocidad hasta el colegio donde por algún motivo estaba el señor Jacken, por lo que me fui a la pandereta trasera donde justo estaban pasando unos tipos en traje.

-¡disculpen, necesito su ayuda! Voy tarde y necesito cruzar la pandereta ¡me pueden subir por favor!- junté mis manos y agaché mi cabeza para después mirarlos que estaban con una sonrisa y realmente extrañados por la petición pero me ayudaron, pusieron sus manos para que me subiera en ellas y me impulsaron hasta quedar sentada en la pandereta de ladrillos. -¡muchas gracias!-

-¡Que te vaya bien en tus clases!- hablando un peli plateado que de verdad juraría que lo he visto antes

-¡Gracias!- Y sin más salté y corrí hasta el edificio de la clase donde lancé una piedra en la ventana escuchando la actuación de Shippo por un dolor estomacal que seguramente llamó la atención de la maestra ya que Kanna ayudó a subir mientras me subía por el marco de la ventana del primer piso. Al tener la mitad del cuerpo adentro la mitad de mis compañeros del salón me quedaron mirando mientras Shippo le hablaba a la profesora en la puerta del salón; hice un poco más de fuerza y entré haciendo un gran ruido por las mesas levantándome rápidamente y sentarme mientras la maestra volvía a entrar al salón y mirar de donde provino el sonido.

-bien, sigamos por donde estábamos…- estuvo hablando un poco más mientras los demás intentaban contener la risa y yo retomar el aire de manera calmada para no llamar la atención más de lo que ya lo hice.

Ya en el receso, nos quedamos sentados en nuestros bancos donde Shippo estaba sentado en la mesa de un compañero y Kanna tras de mi y yo dada vuelta apoyada en la pared para mirarlos mejor.

-¡estuviste por los pelos!- metiéndose una paleta a la boca el peli rojo

-el señor Jacken vino a la sala temprano y creo que notó tu ausencia-

-por eso estaba afuera entonces, ya se me hacía extraño que no estuviera en su oficina, si no fuera por la ayuda de unos hombres no hubiera podido cruzar-

-¿saltaste la pared de ladrillos?- mirándome sorprendido Shippo mientras intentaba contener una risa al imaginárselo, lo conocía a la perfección.

-sí, era mi única opción, estoy segura de que vieron mis calzones, pero valió la pena, este proyecto está muy complicado- ya haciendo reír a Shippo y negar a Kanna

-debes de cuidar a quien le enseñas tus bragas Rin- hablando de forma seria Kanna

-losé, pero es lo mismo que estar bajando escaleras o subirlas, sin darme cuenta igual las muestro, no es culpa mía que las faldas sean tan cortas- juntando mis brazos y haciendo un mohín haciendo que la peliblanca suspire y asienta, lo primero que nos dijo cuando llegó a Japón fue que las faldas eran muy cortas haciéndonos reír con mi amigo y desde ese día somos inseparables.

-por cierto, estas con un leve aroma a café- acercándose a mí y olfatearme el peli rojo

-sí, es que bebí en la mañana mientras esperaba el tren- recordando quién me lo dio haciéndome sonreír inconscientemente

-¿tú bebiendo café?-

-la verdad es que estuvo bueno, al principio asqueroso, pero después un poco más agradable si te acostumbras al sabor amargo-

Estuvimos hablando hasta que el timbre sonó y volvimos a nuestros asientos; el resto del día estuvo tranquilo por lo que a la salida como es de costumbre nos separamos y me fui al bar-café donde estaba Naraku fumando en el callejón que da a la puerta de ingreso del personal

-¡hola!-

-Rin, veo que estas bien-

-igual que siempre, ¿cómo estuvo la fiesta de ayer?-

-Inuyasha vomitó todo el alcohol y Miroku acosó a las camareras donde Sango le dio su merecido, bueno, lo de siempre, ¿y tú como llegaste ayer? De verdad estaba esperando la llamada de un oficial- apagando el cigarrillo en la pared y guardarlo en su cajetilla para entrar al local y yo a la siga mientras marcaba mi llegada

-estuvo tranquila la noche, y no vi a ningún oficial así que me salvé por los pelos-  sonriéndole mientras sacaba mis cosas necesarias y guardaba el resto en el casillero

-me alegro, bueno, te dejo para que te cambies- saliendo de la habitación por lo que me desvestí rápidamente y guardé el uniforme en la mochila de forma prolija y vestirme con mi jeans ajustado y una camiseta negra con unos ojos en la parte de los pechos donde uno estaba cerrado imitando un guiño, era levemente corta por lo que se miraba un poco de piel de mi estómago y espalda, pero lo mínimo. Me até el cabello en una coleta alta con la cinta y me puse el delantal para salir a atender donde como de costumbre me saludaron los clientes y yo a ellos.

El resto de la noche estuvo bastante agotador, y ya me estaba afectando el dormir en la sala, por lo que al salir del local estaba ansiosa por ir al tren y descansar un poco llevándome una gran sorpresa al ver a Kohaku en la salida de la puerta de servicio

-¡Rin!- parándose bien y sonreír

-Kohaku, ¿qué haces acá?-

-te quería venir a ver, ayer te fuiste tarde y me preocupé un poco- tocándose la cabeza como si estuviera nervioso por lo que le di una sonrisa

-no tienes que preocuparte, además, ayer llegué mejor que nunca a mi casa-

-me alegro… ¿ahora vas a la estación?-

-sí- soltándome el cabello y guardar mi cinta en el bolsillo, ya me dolía un poco la cabeza

-¿te puedo acompañar?- si no fuera porque estaba ya un poco oscuro juraría que estaba rojísimo, pero prefiero pensar que es por las luces de los autos que están un poco más lejos del callejón

-¡claro!- comenzando a caminar y ver cómo la gente ya estaba saliendo de sus trabajos y pensar en el platinado del tren

-…Rin… ¡Rin!- asustándome

-perdón ¿Qué decías?-

-si te gustó el concierto de ayer- sonriéndome y bajar un poco su cabeza para mirar mi rostro mientras caminábamos ya que soy más baja que él

-¡me encantó! Sobre todo, la última canción, creo que fue perfecta para hacer el cierre, ¡el dueto es perfecto!-

-claro, cuándo se llevan bien- haciéndome reír por el comentario, Inuyasha y Kagome son novios de hace un buen tiempo, pero sus personalidades son muy explosivas llevándolos a discutir más seguido de lo normal.

-tienes razón, ¿y a ti que canción te gustó más?-

-no tengo una preferida la verdad, creo que todas estuvieron bien… oye Rin, te quería preguntar si…- parando frente a la estación donde se escuchó por el parlante que el tren que me lleva estaba por pasar por lo que frené a Kohaku en su plática.

-¡lo siento! Si gustas me lo dices por mensaje, me tengo que ir, ¡nos vemos!- despidiéndome con la mano para bajar corriendo las escaleras y tomar el tren a tiempo. Como era de esperar, no pude ver al hombre de cabello platinado que ahora ya se su nombre, me resulta muy emocionante por alguna razón.

Notas finales:

Sensuales lectores, ¿qué les pareció? recibo con gusto y cariño sus comentarios; iré subiendo más capítulos más seguido de lo  que esperan segun sea su popularidad, ¡les mando un gran abrazo y beso psicológico! nos leemos guap@s. 

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