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Kagami MoonDark -Especiales- por KanonGothic15

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Notas del fanfic:

*BOMBA DE HUMO*

Hola a tod@s!!!!!!!!!!!!!!! :D Ay!! Hoy vengo SÚPER emocionada (y resguardadita en mi casita TwT!) porque, FINALMENTE, después de 3 AÑOS de haber cerrado un capítulo llamado, "Kagami MoonDark", lo volvemos a abrir con más GANAS y emoción que nunca!! nwn

La buena noticia, es que me he estado dedicando de lleno a escribir los especiales que faltaron en la historia y que les quedé a deber (lo siento!! TwT Espero no me odien tanto por dejarlos esperando mucho tiempo D:!! A mi me carcome la consciencia, EN SERIO! XD). 

La mala noticia... es que aun no termino con Kazoku no Akuma Regret, historia que es SÚPER importante para la secuela de Kagami MoonDark O___O! SIN EMBARGO...! Ya también me estoy poniendo las pilas con este fic, asi que pronto se estará publicando su arco final :3 (HURRA!! X3).

Ahora si, pasemos a lo que nos concierne en este momento: los especiales. En la historia original, yo prometí redactar unos capitulos especiales que abarcarían ciertos momentos que se quedaron inconclusos, pero de manera que no siguieran aplazando el final de la historia. Por eso, decidí publicarlos a parte :) Aunque, la idea original si era publicarlos en EL MISMO fic XD Pero como mis planes han cambiado (por la conexión con Kazoku no Akuma Regret), tuve que optar por esta opción.

Así que, sin más que agregar... ¡VAMOS! XD

Notas:

Simbologia sobre algunos momentos de la historia:

+++ -> cuando un personaje está soñando/se encuentra dentro de un genjustu.

*** -> flashback

&&& -> cambio de escena o de personajes y/o escena. 

=====

¡Aqui comienzan los especiales de Kagami MoonDark! :D

Lo que sucede en este capítulo, se ubica unos meses después de que Sasuke se va de Konoha, así que, su edad es de 13 años. La idea que tenía al comenzar a redactarlo, era que tuviera 16 (edad que tiene al reencontrarse con HanaYasha). Sin embargo, al checar algunos capis del fic original, me di cuenta de que esto no podría ser (se los explicaré con más detalle en las notas finales :D).  

MIL GRACIAS POR SU PACIENCIA!!

Disfrútenlo!! ;)

 

 

 

 

Los truenos destellaron entre las nubes grisáceas. Corriendo rápidamente por un sendero de tierra; inundado en charcos gracias a la lluvia, Sasuke Uchiha se apresuraba por llegar a un refugio. Gracias a la tempestad que caía sobre las tierras del país del viento, parecía una tarea más difícil de la que recordaba hace 3 meses. Cuando su equipo todavía podía hacer misiones.Y su única preocupación, era mantener orgullosos a su familia y a las personas que formaban parte de su clan. Después de unos minutos, en los que creía haber estado corriendo en círculos, consiguió vislumbrar un techo de madera a lo lejos. Una vez que se paró debajo de este, suspiró aliviado. De todos los lugares que había visitado hasta ese momento, esta había sido la primera vez que le tocaba una lluvia de esa magnitud. Luego de soltar una nube de vapor por otro suspiro, observó mejor el sitio donde se encontraba. Era un templo. Tantos detalles entre los barandales y las ventanas; en la pared detrás de él, hizo que recordara con cierto aire de nostalgia los que había en el templo del clan Higurashi.

 

 

 

 

 

-¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAH!! – de repente, escuchó un grito a su lado derecho, sintiendo un escalofrió que le recorrió la espalda, antes de posar sus ojos al otro lado del pasillo. Una niña lo había descubierto. Y por su expresión, podía deducir que no estaba feliz de que estuviera refugiándose. - ¡¡MA-MA-MA-MA…!! – tartamudeó, antes de reaccionar y empezar a correr, asustada. - ¡¡MAESTRO MUSHIIIIIIIIIIIIIN!! – exclamó con fuerza. - ¡HAAAAAAAYYYYY UN INTRUUSOOOOOOOOOOO! – Sasuke hizo una mueca. Siguió a la niña y la tomó en sus brazos, cubriéndole la boca. Justo en ese momento, un hombre rellenito y calvo, vestido con ropas de monje, los iluminó con una vela.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

-¡Gracias por la comida! – dijo la pequeña de 6 años, antes de tomar su enorme tazón lleno hasta el tope con arroz blanco. En aquella espaciosa habitación del templo, se escuchaba menos como las gotas de la lluvia rebotaban en el fino techo de tejas de barro. Sentados en el piso, los tres degustaban su cena en bandejas individuales de madera. Un tazón de arroz, un plato de pescado, ensalada y una taza de té.

 

 

 

 

 

-Lamento que mi joven pupila te haya asustado. - habló el hombre regordete, dirigiéndose a Sasuke. - Últimamente, hemos estado muy preocupados por la situación con los monstruos. Dicen que atacan a cualquiera y sin previo aviso. – tomó una olla a su lado derecho, junto a una cuchara de madera, y le sirvió un poco más de arroz en el plato correspondiente. - Adelante, come todo lo que quieras.

 

 

 

 

 

-¡Quiero otro plato, por favor! – dijo la niña, acercándole su tazón.

 

 

 

 

 

-Me llamo Mushin. Soy el monje a cargo de este templo. – se presentó, al mismo tiempo que cumplía la petición de la menor. - Ella es Kasumi, mi única alumna. – a la mencionada parecía que le encantaba el arroz, ya que no dejaba de llenarse la boca. - ¿De dónde vienes, hijo?

 

 

 

 

 

-Yo… - murmuró, recordando con agonía la cruel mirada que le dedicó Danzou Uchiha antes de marcharse de Konoha. - soy del país del fuego.

 

 

 

 

 

-¡Oh! ¡Impresionante!

 

 

 

 

 

-¿Eres ninja? – interrogó Kasumi, quedándose con los palillos pegados en la boca. - Si lo eres, entonces no nos llevaremos bien.

 

 

 

 

 

-¡Kasumi! – la niña hizo un puchero. Le sacó la lengua al joven Uchiha y luego, tomó su plato de nuevo, comiendo como si no hubiera dicho nada.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

-Espero que el comportamiento de Kasumi no haya sido un inconveniente para ti. – le comentaba Mushin a Sasuke, conduciéndolo a la habitación donde se quedaría durante la noche. La lluvia seguía cayendo y el piso del pasillo; como daba al exterior, estaba un poco mojado de la orilla. – Hace unos meses, vio morir a sus padres a manos de unos ninjas. – un trueno cayó a lo lejos. - Desde entonces, había estado deambulando sola por los desiertos y los bosques del país del viento. Al menos, hasta que la salvé de unos monstruos que querían comérsela. – usando una llave, atada a una cuerda, abrió la puerta de un cuarto. - En fin, espero tengas una buena noche. Si te parece bien, mañana podremos hablar con más calma sobre el precio de tu hospedaje.

 

 

 

 

 

Sasuke asintió. Mushin hizo una reverencia y se marchó por el mismo lado en el que estuvieron caminando del pasillo. Cerró la puerta. Se quitó las sandalias y se acostó en la amplia y cómoda cama de la habitación. Con la mirada perdida en el techo y sus manos detrás de su nuca, se vio a sí mismo, contemplando el hermoso atardecer que bañaba a Konoha todas las tardes. Frente a él, se encontraban sus compañeros. Conociendo a Naruto, seguramente diría una tontería. Y dependiendo de cuál sería el tema, Sakura sonreiría o le daría un buen golpe en la cabeza para corregirlo.

 

 

 

 

 

Su maestra no diría nada. Más bien, estaría tan absorta de la conversación, que no se daría cuenta del momento en el que se detuvo frente a la barda de concreto que rodeaba el lugar, pensando en el tiempo que no ha estado junto a Itachi. Volviendo a la realidad, hizo una mueca. Se inclinó hacia adelante para sentarse y negó con la cabeza, moviéndola de un lado a otro. Se supone que ya había superado su enamoramiento por HanaYasha. Además, aunque ella despertara del coma, estaría tan dolida por la muerte de su hermano; tal y como él lo estuvo en su momento, que ni siquiera podría estar interesada en tener una nueva relación…

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

-¡HOP, HOP! ¡HOP, HOP! ¡HOP, HOP!

 

 

 

 

 

A la mañana siguiente, Sasuke abrió los ojos. Se sentó en la cama y bostezó exhausto. Pensando en todas las posibilidades que tenía de volver a Konoha y fingir que nada sucedió frente a Orochimaru y Danzou Uchiha, toda la noche se le pasó rápidamente. Sin embargo, gracias a ese asunto, fue que consiguió liberarse un poco sobre sus sentimientos por HanaYasha. Afuera de la habitación, en el pasillo, escuchaba un incesante y escandaloso ruido. Seguido por pasos veloces que iban de un lado a otro. Con curiosidad; y un poco de molestia, se puso de pie y caminó hacia la puerta corrediza, abriéndola de golpe y dándole un susto de muerte a quien se encontraba limpiando el piso.

 

 

 

 

 

-¡¿Pero qué te pasa?! – exigió saber la pequeña Kasumi, arrojando un trapo a la cubeta de madera que estaba usando.

 

 

 

 

 

-Más bien, ¿Qué te pasa a ti? – interrogó con una mueca, apoyándose en el marco de la puerta y revolviéndose su cabello negro. - ¿Por qué haces tanto ruido en la mañana? – el bostezo que soltó, junto con aquella pregunta, molestó tanto a la niña que, sin pensarlo demasiado, tomó el trapo humedecido con agua sucia y se la arrojó en la cara.

 

 

 

 

 

-Espero que eso te haya ayudado a despertarte, “alteza”.

 

 

 

 

 

A Sasuke no le hizo ninguna gracia estar empapado con agua de dudosa procedencia. En especial, cuando la menor, después de su ofensivo comentario, se tiró al piso para reírse a carcajadas. Dispuesto a no dejarse intimidar, tomó el trapo y volvió a mojarlo en la cubeta, arrojándoselo a la niña en la cabeza. Sin embargo, ella era tan hábil y flexible con su cuerpo que lo esquivó sin ningún inconveniente. Y de paso, le sacó la lengua.

 

 

 

 

 

-¡Vuelve aquí! – exigió el joven, viendo como corría hacia la esquina del pasillo. Prediciendo sus movimientos, el Uchiha fue más astuto, saltando hacia el techo para alcanzarla más rápido y atrapándola entre sus brazos para revolverle sus cabellos negros. A Kasumi no le gustaba que le tocaran sus cortos y revoltosos mechones, así que, librándose un poco del agarre de Sasuke, tomó sus mejillas para deformarle su seria expresión. - ¡Quítate de encima!

 

 

 

 

 

-¡Oblígame!

 

 

 

 

 

-¡Kasumi! – el maestro Mushin caminaba tranquilamente por el pasillo. - ¿Ya terminaste con tus…? – cuando se aproximó a la esquina y los encontró peleando en el suelo, los menores se quedaron quietos como piedras.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

-Lo sentimos… - dijeron al unísono, hincados en el piso y usando tonos diferentes en sus voces. El monje golpeó su palma izquierda con un plumero, insatisfecho por lo que escuchó. Se acercó al muchacho y a la pequeña y comenzó a golpearlos en la cabeza. - ¡¡Lo sentimos, no lo volveremos a hacer!! – hablaron a gritos, tratando de no quejarse por los golpes. Mushin sonrió satisfecho. Se apartó de ellos y soltó el plumero, arrojándolo a una parte x del piso de la habitación.

 

 

 

 

 

-Tengo que salir al pueblo a comprar unas cosas. – anunció. – Mientras tanto, quiero que ambos se esfuercen por completar las tareas de limpieza.

 

 

 

 

 

-¡¿Qué?! ¡¿Ambos?! – cuestionó Kasumi, frunciendo el ceño. Sasuke miró confundido al hombre. - ¡Pero eso no es justo!

 

 

 

 

 

-¡Silencio! – exclamó enfadado, intimidándola de nuevo con el plumero y haciéndola sentarse otra vez de cuclillas. Mushin suspiró. - Kasumi, si lo que quieres es convertirte algún día en una espléndida sacerdotisa, tienes que adaptarte a cualquier situación que se te ponga en frente. Y eso incluye, aprender a colaborar con extraños. - la niña hizo un puchero. Realmente odiaba la idea de pasar tanto tiempo con alguien que, desde su punto de vista, les estaba ocultando algo. – Mis disculpas. – se dirigió al muchacho, haciendo una reverencia. – Normalmente, cuando nos visitan los viajeros, les pido otro tipo de pago por el hospedaje. Pero, en vista de que Kasumi se ha portado mal contigo…

 

 

 

 

 

-No hay problema. – dijo inexpresivo, poniéndose de pie. - Haré todo lo que pueda para pagarles como es debido. – la niña bufó enojada. Sasuke, al escucharla, la tomó del cuello de su camisa blanca de mangas cortas y la arrastró por el suelo hasta el pasillo. El monje sonrió. Confiaba plenamente en que su estudiante no podría oponerse a alguien como su invitado.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

Lo primero que hicieron, fue ir a una cascada que se ubicaba detrás del templo. Con seis cubetas de madera, se adentraron al agua y las fueron llenando una por una. No pasaron más de 10 minutos antes de que Sasuke llenara 3 cubetas completas. Kasumi, por otro lado, solo llevaba 1. Y cuando por fin había llenado la segunda, sus brazos no soportaron el peso, dejándola caer por accidente y haciéndola tropezar en la orilla. Por fortuna, el chico se percató a tiempo, atrapándola en sus brazos y suspirando aliviado. La menor no soportó estar tan cerca de él. Pero, lo que más coraje le dio, fue que su esfuerzo por llenar la segunda cubeta había sido en vano.

 

 

 

 

 

Después de encargarse de las cubetas, y dejarlas en la cocina del templo, la siguiente tarea que hicieron fue una limpieza exhaustiva. Como los pasillos ya estaban limpios gracias a la eficacia de la niña, ahora lo que faltaban eran las habitaciones. A Sasuke no le afectó en lo más mínimo el tiempo que pasó sin haber hecho las labores de limpieza en su propia casa, ya que se movía igual o más ágilmente que la pequeña. Yendo de un lado a otro con un trapo en sus manos para dejar el piso de la habitación más pulcro que cuando llegó. Kasumi, enfadada por la idea de que era capaz de igualar su velocidad, quiso apresurar su propio paso, pero lo único que consiguió, fue resbalarse, cayéndose de cara al suelo.   

 

 

 

 

 

Continuando con la limpieza, movieron las cosas de algunas repisas y se aseguraron de deshacerse del polvo, enjuagando y exprimiendo sus respectivos trapos cada cierto tiempo. Cuando los muebles, los jarrones y otras pertenencias del sacerdote Mushin brillaron con gran excentricidad, se ocuparon de lavar las sábanas y las cobijas de las alcobas. Cada uno cargaba con cierta cantidad en un par de canastas. A Kasumi le costaba trabajo mover la suya. Sin embargo, sabía que si Sasuke podía, ella también, así que no quiso darse por vencida. Llegando a la cocina, las soltaron y las cambiaron por las cubetas de agua por las que fueron a la cascada.  

 

 

 

 

 

-Solo llévate una. – sugirió el joven, notando que la menor tomaba dos cubetas llenas hasta el tope.

 

 

 

 

 

-N-Ni de chiste dejaré que te lleves todo el crédito… - replicó, apretando los dientes por el esfuerzo que le suponía transportarlas.

 

 

 

 

 

Sasuke rodó los ojos. Le quitó las cubetas y se las llevó con tranquilidad hacia el jardín. Ella lo miró con desprecio absoluto, sintiendo que no la dejaba hacer bien su trabajo. Un rato después, en el que ya habían tallado y enjuagado sin parar todas las sábanas y las cobijas, las colgaron en un par de palos, apoyados en otros que servían de soportes, para que el viento las secara. El muchacho se limpió el sudor, viendo satisfecho los frutos de su arduo trabajo.

 

 

 

 

 

-Así que esto era lo que hacías siempre… - pensó, recordando con cariño a su querida madre, sonriéndole cada vez que llegaba a casa de una misión.

 

 

 

 

 

-¡Oye, gusano…! – de pronto, Kasumi apareció detrás suyo, arrojándole algo. Gracias a sus instintos, el joven supo en qué momento mover su brazo derecho por detrás de su espalda, atrapando una botella de bambú.

 

 

 

 

 

-¿Qué es esto? – cuestionó extrañado, volteando hacia ella.

 

 

 

 

 

-El pequeño agradecimiento que te hice por ayudarme. – respondió malhumorada, sentándose en una roca grande a su lado derecho. – Normalmente, el maestro Mushin y yo somos los que hacemos los quehaceres del templo. Aunque a veces nos ayuda un subordinado de un antiguo pupilo suyo. – Sasuke le dio un sorbo al recipiente de bambú. – A propósito… - del interior de su camisa blanca, sacó un kunai. - encontré esto entre tus cosas.

 

 

 

 

 

-¿Y qué?

 

 

 

 

 

-¡¿Cómo qué y qué?! – gritó, viendo enojada su falta de expresividad. - ¡Te lo dije la noche anterior! ¡Yo odio todo lo que tenga que ver con los ninjas y su retorcido mundo! – lanzó el kunai y lo clavó en el suelo, a unos centímetros del pie derecho del muchacho. - Así que haznos un favor y lárgate de una vez, ¿Quieres? – indignada, dio media vuelta y se encaminó hacia el templo. Sasuke dejó la botella de bambú en el piso y se puso de pie, girándose en dirección a la niña.

 

 

 

 

 

-Lamento lo que te pasó. – comentó, consiguiendo que se detuviera, dándole la espalda. – Sí, soy un ninja. Nací dentro de uno de los cinco clanes que gobiernan la aldea de Konoha. Pero debes saber que, así como hay ninjas que están dispuestos a hacer cualquier cosa por odio y rencor, también existen aquellos que luchan por la justicia.

 

 

 

 

 

“Justicia” fue la palabra que más resonó en la mente de Kasumi, haciéndola recordar los maravillosos momentos que pasaba junto a sus padres. Un ninja respetado y alabado por los habitantes de su pueblo de origen y una sacerdotisa poderosa. Cuando las cosas se complicaron, gracias a una guerra civil que se desató por el mal manejo de los bienes de los aldeanos, ambos terminaron muriendo por lo que creían correcto. Por ver el día en el que, de manera gloriosa, no existiría discriminación entre las personas de distintas clases sociales. Kasumi, al quedarse sola, era molestada por los niños de su misma edad por el color de sus ojos. Incluso los adultos llegaron a robarle las pertenencias que sus padres habían reunido con tanto esmero para ella. Al final, harta de los abusos, terminó huyendo de su pueblo, quedando varada unos días en un bosque, hasta que el sacerdote Mushin la salvó.

 

 

 

 

 

-¡¡BUAAAAAAAAAAAAAAA!! – dolida por lo que le pasó, se volteó y corrió hacia Sasuke, abrazándolo. - ¡¿Por qué mataron a mis papás?! ¡¿Por qué empezaron esa estúpida pelea?! – preguntaba en medio de su fuerte llanto. El joven la vio con comprensión. Se agachó a su altura y la rodeó con sus brazos, haciéndola sentir más tranquila. – Gracias… - sollozó. – “alteza”.

 

 

 

 

 

-Llámame Sasuke.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

Un rato después, el monje Mushin regresó al templo con canastos llenos de frutas, verduras y tarros de sake. Al escuchar en el jardín una risa por parte de Kasumi, dejó las cosas en la cocina y caminó por un pasillo pegado a las paredes. Ella y el joven viajero parecían estar pasándola genial, cortando troncos a la mitad y riéndose de cualquier ocurrencia hecha por la niña. Viéndola así, tan animada y llena de energía, hizo que su corazón latiera satisfecho, ya que, al encontrarla perdida en el bosque, tenía miedo de que sus malas experiencias le afectaran tanto que ya no podría sonreír otra vez.

 

 

 

 

 

-¡M-Maestro Mushin! – exclamó una voz ajena, corriendo hacia él.

 

 

 

 

 

-Hola, Hachi. – lo saludó despreocupado, rascándose la panza sobre sus ropas. - ¿Qué te trae por aquí?

 

 

 

 

 

-¡L-Le traigo noticias desde…! – escuchando las risas, el mapache volteó hacia Sasuke y Kasumi. - Pero… ¿Qué está haciendo aquí?

 

 

 

 

 

-¿Lo conoces?

 

 

 

 

 

-¡C-Claro! – bramó, silenciándose a sí mismo con sus patas y acercándose con discreción al oído derecho del hombre. - Es uno de los alumnos de la demonio Higurashi.

 

 

 

 

 

-¿Mmm? ¿De la primogénita de InuYasha y Aome? – Hachi asintió.

 

 

 

 

 

De repente, el clima cambió, pasando de un claro cielo azul a uno repleto de nubes oscuras. El viento no paraba de soplar. Transcurridos unos segundos, en los que se escucharon unos truenos a la distancia, apareció una figura que le trajo malos recuerdos a Sasuke. Un hombre con ropas negras, protegiendo su identidad con una máscara anaranjada, flotaba unos metros por encima de ellos, apreciando con absoluta atención al chico. Su odio hacia ese extraño era tanto, que no dejaba de dolerle el pecho, preocupando un poco a Kasumi.

 

 

 

 

 

-Ha pasado mucho tiempo, querido Sasuke. – habló el enmascarado, poniendo nervioso a Hachi y obligándolo a esconderse detrás de Mushin.

 

 

 

 

 

-¿Qué es lo que quieres? – cuestionó enojado. - ¡¿Acaso no te bastó con haber asesinado a mi familia?! – al escuchar aquello, el sacerdote y Kasumi abrieron los ojos como platos.

 

 

 

 

 

-Ah, ¿Sigues enojado por eso? – preguntó, sin darle demasiada importancia al asunto. Y dentro de un abrir y cerrar de ojos, se transportó justo al lado izquierdo del menor. - Tranquilo, están en un lugar mejor.

 

 

 

 

 

-¡Desgraciado! – exclamó, creando un chidori en la palma de su mano derecha. Leyendo sus intenciones, el enmascarado se apartó, dando tres saltos hacia atrás. El Uchiha, aún con su chidori en mano, corrió hacia él para tratar de clavárselo, pero no lo consiguió. En lugar de eso, su oponente lo pateó en el abdomen, sacándole el aire y haciéndolo rodar por el suelo.

 

 

 

 

 

-¡Sasuke! – lo llamó Kasumi, preocupada.

 

 

 

 

 

-Abre los ojos, Sasuke. – pidió el desconocido, caminando tranquilamente hacia él y levantándolo unos centímetros del suelo. - Estás luchando por las causas equivocadas. – sintiendo la presión en su cuello y con un extremo dolor en el pecho, lo único que se le ocurrió, fue escupirle. – Bueno, tú lo pediste. – activó el mangekyo sharingan, oculto detrás de su máscara, y lo transportó a la fuerza a un genjutsu.

 

 

 

 

 

+++

 

Parecía que se encontraba en el país del agua, ya que el lugar estaba cubierto por la niebla. De pronto, escuchó el imponente rugido de una bestia, volteando aterrado hacia arriba. Se trataba del Kyubi. Impactado por lo que podría ocurrir con su presencia, se internó en el bosque, esperando encontrar alguna pista que lo ayudara a resolver el enigma del enmascarado y así, salir de una vez por todas de ese maldito genjutsu. Sin embargo, al identificar el cabello negro de su hermano mayor, a la orilla de un lago, se dio cuenta de lo que quería decirle desde el principio y que, por aferrarse a los sentimientos que lo ataban a su maestra, no lo quiso escuchar.

 

 

 

 

 

-N-No puede ser… - pensó, viendo con desconcierto como HanaYasha le clavaba un kunai a Itachi. Cuando este último le preguntó porque lo había hecho, lo hizo caer de rodillas al suelo, sin vida, y con un rio de sangre derramándose desde sus labios.

 

 

 

 

 

-Bien hecho, HanaYasha. – el sujeto de la máscara la felicitó, haciéndola sonreír con la sangre de su compañero embarrada en su rostro. Al verla con esa expresión demencial, el chico empezó a temblar por un ataque de pánico. - Cuando despiertes, asegúrate de engañar a todos. – el enmascarado hizo una posición de manos y la encerró en un poderoso genjutsu.   

 

+++

 

 

 

 

 

-No… - musitó, volviendo a la realidad. Escuchando lo mal que se encontraba emocionalmente, el extraño hombre lo soltó. - ¡¡Eso no es cierto!!

 

 

 

 

 

-Sí, si lo es. – reafirmó inexpresivo. - Hace unos meses, HanaYasha y yo nos hicimos aliados y planeamos juntos la muerte de Itachi y tu familia. – volteó unos segundos hacia Kasumi, estudiándola de pies a cabeza antes de volver hacia el chico. - La única razón por la que sigues vivo, es porque ella me pidió que no te matara, ya que se encariñó contigo mientras fuiste su alumno. – el menor gruñó, arrodillándose por el dolor que lo molestaba en el pecho. - Hazte fuerte, Sasuke. – dando un salto, se fue flotando hacia el cielo, desapareciendo con su Jutsu especial de espacio-tiempo. - De otra manera, nuestra próxima batalla no será divertida.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

-¿En serio tienes que irte ya? – interrogó Kasumi. Pasadas unas horas, Sasuke preparó su equipaje, comenzando a despedirse de todos en la entrada del templo. - Cuídate mucho. – habló preocupada, dándole un abrazo.

 

 

 

 

 

-¡J-Joven Sasuke, espera un momento! – pidió Hachi, viendo cómo se separaba de la niña con la intención de marcharse. - Si gusta, puedo llevarlo con Totosai. - se arrodilló, mostrándole respeto. - Estoy seguro de que al conocer su situación, hará una espada adecuada para usted. – convencido, se marchó por los cielos sobre el lomo del mapache, transformado.

 

 

 

 

 

-¡Sasuke! – lo llamó Kasumi con todas sus fuerzas, viéndolo irse por las nubes. - ¡Cuando sea mayor, iré a buscarte a Konoha! ¡Lo prometo!

 

 

 

 

 

-Lo que ese sujeto dijo no puede ser verdad. – pensó Mushin, recordando al enmascarado. - Por si las dudas, le preguntaré a Miroku y se lo explicaré después a Kasumi. Si sabe la verdad, tal vez quiera ser su estudiante.

 

 

 

 

 

Fin del especial 1.

Notas finales:

¡Y así termina el primer especial! XD (AAAAAAH!!). Espero les haya gustado :3 Ahora si, pasemos a las explicaciones:

-ALERTA DE SPOILERS PARA QUIENES NO HAYAN CONCLUIDO CON EL FIC-.

->La razón por la que decidí que Sasuke tuviera 13 años (indicando que apenas comenzaba con su larga travesía por los paises Shinobi, al ser "desterrado" por Danzou), era por su encuentro con Kasumi! :O! Ya que, cuando Obito apareció frente a Sasuke, toma a la niña de inspiración, para que aparezca dentro del tsukuyomi al que HanaYasha es sometida, convirtiendola en su enemiga y la razón por la que sale a buscar la perla de Shikon. Si Sasuke hubiera tenido 16 años, esto último no tendría sentido, ya que el tiempo no coincidiría con el que HanaYasha pasó dentro del Tsukuyomi. (No se si me estoy dando a entender... o los estoy confundiendo más XD jajaja).

-> El templo del maestro Mushin se encuentra en el país del viento. Al principio, quería que fuera en el país del agua (XD), pero tuve que corregirlo porque ASÍ ESTÁ en la historia original XD (Si gustan, pueden checarlo en los capis 117 y 118 de Kagami MoonDark :D).

->La edad de Kasumi en este especial es de 6 años. Lo que le da más sentido a que, al final del fic, ella tenga 19 :) 

-> Obito, con tal de contaminar con odio el corazón de Sasuke, inventa un genjutsu especial para él, donde "supuestamente" HanaYasha es quien mata a Itachi. Este pedacito es muy importante, porque aqui es donde se justifica la actitud que Sasuke tiene al reencontrarse con HanaYasha en el país del agua (evento que ocurre en los capítulos 104 y 105).

Muy bien! :D Espero que con esto se hayan aclarado un poco más algunas dudas de Kagami MoonDark :) MUCHAS GRACIAS POR LEER!! Esperen ansiosos el próx. especial, donde conoceremos un poco más sobre la relación entre HanaYasha y su primo, Yorumaru :3

¡Saludos a tod@s! <3 <3 <3

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