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MEMORIAS DE UN VENGADOR por Alma US

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Notas del fanfic:

para escribir esta historia me basare solamente en el manga... y mi loca imaginacion

Notas:

hola gente hermosa! aquí con un nuevo proyecto...

Para un shinobi no hay nada peor que padecer falta de sueño.

Claro que es normal que durante las misiones tenga que abstenerse de dormir, a menos que quieran terminar con un kunai clavado en el corazón o con el cuello rebanado, o algo peor. Aunque claro, para eso existen las píldoras de soldado –que te permite mantenerte alerta a pesar de la falta de sueño o de alimento sin sucumbir por la fatiga o inanición- pero no es lo mismo.

Eso es en las misiones, pero para cuando está de regreso en su aldea, donde está relativamente a salvo, lo último que necesita es padecer de insomnio. Aunque suele pasar.

Aunque pensándolo mejor, de hecho, sí hay algo peor que tus horas de sueño se vean reducidas, y es que esas pocas horas de sueño que logres conservar se vean plagadas de muerte y destrucción. De la muerte y destrucción de toda tu familia.

Y entonces, después de vivir aquel tormento, despiertas. Pero la pesadilla no termina con simplemente abrir los ojos. Porque entonces la más absoluta penumbra es lo que te da la bienvenida. El silencio taladra dolorosamente en tus oídos, tu respiración se acelera vertiginosamente solo un paso atrás del frenético latir de tu corazón, mientras el aire a tu alrededor se torna denso a tal grado que, aunque tragas bocanadas de aire, sientes que te falta el aliento; tu cuerpo se entumece, y ese frio penetra hasta tu alma, una que creías no tener desde hace mucho tiempo atrás.

El terror y la angustia te invaden, y su asalto es tal que suplicas a Dios termine con tu vida solo para no sentir más.

Para terminar con la pesadilla perpetua en que se ha convertido tu vida.

Sin embargo, sigues con vida, sigues sufriendo. Dios no te da lo que quieres, pero sí lo que necesitas.

Un sonido.

Una respiración que no es la tuya.

Y es entonces que, como por arte de magia, todo vuelve a la normalidad. El aire sí, es frio, pero no te cala el alma. Sigue estando oscuro, pero basta con que movieras la mano frente a tu cara para descubrir que es tu cabello frente a tus ojos es el que no te permite ver. Tu corazón agitado ralentiza su andar y finalmente respiras con calma inhalando con el aire aromas familiares.

Vuelves a ser consciente del hecho de que estás en tu cuarto, desnudo, en tu cama, con una cálida respiración haciéndote cosquillas en cuello, un brazo rodeando tu cintura y la dulce fragancia que desprende un cuerpo tibio y que empieza a embriagar tus sentidos.

Finalmente eres consciente de que no estás solo.

Teniendo cuidado de no despertarla, te giras para quedar frente a frente. El abanico oscuro de sus pestañas resalta sobre sus mejillas nacaradas que parecen resplandecer en medio de la penumbra, el rosado oscuro de sus finas cejas como un marco perfecto para los orbes esmeraldas que cada que te miran irradian amor, el rojo de sus labios aún henchidos de amor están ligeramente entre abiertos invitándote a probar el elixir de la felicidad.

Entonces suspira tu nombre. Y eso te hace sonreír, porque aún en sueños estás presente en sus pensamientos. Porque a pesar del dolor del pasado, del dolor que tú le causaste, cumplió la promesa de llenar tus días de felicidad desde el día que aceptaste que eras digno de ser amado por ella.

Se acurruca más contra tu cuerpo y el tacto de sus pechos desnudos contra tu torso enciende un fuego en tu interior, un fuego que ardió hace apenas unas horas hasta casi consumirte y que amenaza con volver a hacerlo. Deseas hacerle de nuevo el amor, pero te contienes, no quieres interrumpir su apacible sueño.

En vez de eso, la estrechas un poco más contra tu cuerpo y besas aquel punto en su frente amplia y encantadora que tanto te tienta a besar y te dispones a conciliar el sueño. O por lo menos intentarlo.

Hasta que una mano furtiva recorre tu espalda y se instala en una de tus nalgas. Vuelve a susurrar tu nombre y su cálido aliento acaricia tu pecho. Ahora estas totalmente despierto y tratas de convencerte de que no debes intentar nada pues ella aún está dormida, su mano descarada que sigue acariciándote en realidad se mueve por acción de un sueño… un sueño en el que está amasando algo que posiblemente planea cocinar. Y algo más empieza a despertarse en ti.

<<Debes controlarte>> piensas, apretando todos los músculos de tu cuerpo en un intento de no reaccionar. Hasta que una lengua cálida y húmeda traza el contorno de tu clavícula para luego mordisquear el mismo camino recorrido.

-Sasuke –susurra a tu oído-. Mi Sasuke.

Un sensual mordisqueo en la oreja, una estremecedora succión de la misma, una caricia recorriendo tu…

-Mi Sasuke, de qué modo debo decirte que me hagas el amor.

Abres de golpe los ojos, que hasta ese momento no te habías dado cuenta de que los habías cerrado, y bajas la mirada solo para descubrir sus orbes esmeraldas refulgiendo de deseo. Querías contenerte, pero su mirada y sus caricias te lo impiden. Y entonces sabes que no vas a dormir lo que queda de la noche.

Por otra parte, pensándolo bien, el sueño es algo sobrevalorado.

Notas finales:

nos leemos luego

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