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Saint Seiya No Mercy por TheFarStrat

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Notas:

Ahora un nuevo link para visualizar las imagenes de cada capitulo. Disfrutrenlos, WUUUH!!

https://drive.google.com/drive/folders/1bYgiaG-aTFvsWS4v8hM5I--yrBebI7Wr?usp=sharing

Tras 10 años de paz, después de lograr derrotar al dios Hades, el Santuario se encontraba en resguardo, en el cual los 5 valientes caballeros de la esperanza se encontraban custodiando las casas a las cuales se les dio el cargo tras recibir en apoyo contra los dioses menores las armaduras doradas.

 

Los caballeros se estaban tomando muy enserio el retomar la base del ejercito de Athena, por lo cual estos entrenaban todos los días a unos jóvenes que encontraron alrededor del mundo, sin embargo, esta labor que tanto tiempo les había llevado, evitaba que estos pudieran ver a su diosa. El único que en contadas ocasiones pudo ir a visitarla era Hyoga, pues al resguardar la casa de Acuario, se encontraba mas cerca del templo de Athena. Un día, tras varios años, por fin se encontraban los 5 caballeros en el Santuario, y Athena quería aprovechar para poder verlos, sin embargo, ella sabía que aunque los viera en ese momento pronto volverían a irse para seguir entrenando a sus prospectos a Caballeros. Se preguntó de que forma podría asegurarse que fueran de forma continua a lo mas alto del Santuario, y mientras pensaba se distrajo y camino mas de lo habitual llegando a la totalmente olvidad sala del Patriarca que se hallaba a desalojada desde mucho tiempo atrás, una sala blanca bastante grande y en centro un tapete rojo que finalizaba con un asiento recubierto de oro. Athena miró la túnica y el casco que se encontraban en el asiento del máximo general de su ejército.

 

-¡Es verdad! El gran maestro del Santuario, desde lo ocurrido con la pasada generación de Caballeros no ha habido un Patriarca.- Gritó Athena. -Así será, uno de los 5 Caballeros dorados se convertirá en el nuevo Patriarca-.

 

Totalmente convencida con su decisión, la diosa bajó lo más rápido que pudo a la casa de Acuario en donde buscaba contarle su plan al Hyoga, el Caballero de Acuario.

 

-Diosa Athena, ¿ocurre algo?- Le preguntó Hyoga en cuanto vió a Athena aproximándose.

 

Sin perder tiempo, la diosa le habló respecto de la idea que tuvo ella, y Hyoga, llamó a sus pupilos, a los cuales les dio la misión de ir propagar la noticia en todo el Santuario. -Dentro de dos amaneceres, se sabrá quien será el nuevo Patriarca y los mejores de ustedes tendrán la oportunidad de convertirse en Caballeros y ganarse el derecho de portar sus armaduras, ¡Vayan a notificarlo!- Les dijo Hyoga a sus pupilos los cuales fueron a toda velocidad hacia las casas que se encontraban niveles abajo, a excepción de un joven de mediana estatura, y algo delgado, el cual mostraba cierta preocupación en su rostro.

 

-Maestro Hyoga... si usted se convierte en el Patriarca... ¿quiere decir que ya no podrá estar entrenando con nosotros...?- Le preguntó aquel joven a su maestro.

 

El Caballero de Acuario, sorprendido, dio una mueca de sonrisa y coloco su mano en el hombro de su aprendiz buscando calmarlo -Yo jamás dejaré de ser tu maestro, Profilo. Aún si llegará a ser el Patriarca, mi máxima prioridad sería encargarme de que ustedes sean los futuros Caballeros dorados para proteger a Athena, ¿y por qué no?, que sean el próximo gran Maestro.-

 

El joven Profilo aún mostraba preocupación a pesar de las palabras que recién escucho, a lo que Hyoga buscó algo que decirle para mejorar las cosas. -¿Y sabes?, es casi imposible que sea yo el nuevo Patriarca, hay un par de candidatos mejores que yo- Al escuchar esto, Profilo se sorprendió y levantó las cejas demostrando su asombro, que era algo similar a lo que Hyoga buscaba, asi que le dijo que fuera a cumplir rápido la misión que le había encomendado.

 

Profilo afirmó con la cabeza aún con su rostro de asombro y corrió hacia abajo con la duda en su cabeza de quien podría ser mejor que su maestro, quien podría haber hecho un mejor trabajo que aquel que, ante sus ojos, era el mas sabio y poderoso de entre todos.

 

La noticia fue esparcida rápidamente por todo el Santuario, llegando al Caballero de Virgo, Shun con suma velocidad. Este se alegró de que no solo volvería a poder ver a Athena, a la cual no había podido ver desde hace tiempo debido a la enorme distancia que existe entre su casa y el templo de su diosa, sino que también a sus amigos una vez mas reunidos y su hermano, que se la pasaba casi todo el tiempo lejos del Santuario. Le pidió al joven pupilo de Hyoga que regresara pues el mismo se encargaría le informárselo al Caballero de Leo y, sin pensarlo, fue corriendo a la casa de Leo que se encontraba justo debajo de esa, pero mientras esto ocurría esto algo mas pasaba en la casa.

 

El no tener un Patriarca y tras la muerte de casi todos los Caballeros tras la última guerra Santa contra Hades, era tomado como una oportunidad de hurtar las inimaginables riquezas que poseía el Santuario, entre ellas, las armaduras que en su gran mayoría se encontraban intactas. La noticia del nuevo Patriarca llegó a las villas cercanas al Santuario con mucha mayor velocidad que en el santuario mismo, y esto causo preocupación en aquellos que se dedicaban a tomar lo ajeno. Muchos de ellos habían intentado ir, pero siempre regresaban totalmente diferentes, y con marcas y cicatrices por todo el cuerpo, sin embargo, esa noche podría ser la ultima oportunidad de adentrarse en el Santuario. Sin pensarlo, uno de esos hombres se decidió a adentrarse en el Santuario a tomar lo que pudiera, sin medir consecuencias. En cuanto se oscureció, se introdujo en el Santuario sin mayor dificultad, sin embargo, recorrió 4 casas y continuó con las manos vacías ya que por mas que lo intentó, las armaduras que se encontraban aquellas casas de Aries, Tauro, Géminis y Cancér, eran demasiado pesadas e imposibles de moverse, por lo que decidió arriesgarse e ir directo a los aposentos de Athena por los tesoros que se encuentran resguardados. Pero en cuanto llegó a la quinta casa notó una presencia de alguien más. Sintió escalofrío y el miedo aumento concluyendo con un gritó en cuanto la armadura que se encontraba en esa casa se movió hacia una esquina.

 

-Vaya jaja. Dormir resulta imposible con chillidos así- Aterrado, el ladrón corrió directo aquella esquina buscando golpear al hombre que se encontraba allí, sin embargo, este fue detenido en seco. -Gente como tu es por lo que vale la pena regresar aquí-. Al decir esto, el hombre comenzó a empujar sin problemas al ladrón el cual en cuanto supo quien era trató de huir lo más rápido posible pero aquel hombre era mucho rápido y le cerraba el camino.

 

-Ustedes deberían estar muertos... y aunque siguieran vivos, tu no deberías estar aquí... tu crueldad no es el actuar de un Caballero... Ikki de Leo...-. Con una fría sonrisa en su rostro, Ikki le contestó. -¿Vienes a hablarme de la actitud de una Caballero, cuando tu has venido únicamente a robar?, tal vez no sea el más amable, pero te demostraré porque soy un Caballero-. Al decir esto, luces que poseían un brillo similar al Sol encandilaron la mirada de aquel ladrón, quien enseguida comenzó a sentir una increíble cantidad de golpes con una fuerza inimaginable que le ocasionaban un dolor incesante. A pesar del crujir de sus huesos, logró escuchar una palabras que dijo Ikki al lanzar el ataque -¡Plasma Relámpago!-.

 

Inmovilizado por el dolor, el ladrón cayó bruscamente en el suelo e intentó retirarse arrastrándose, pues no podía mover sus brazos ni piernas. Pero, en cuanto pudo avanzar un par de centímetros, se postraron un par de botas doradas frente a él -Te lo dije, no soy el más amable... Sin embargo, como caballero, te mostraré mi amabilidad acompañándote a la salida-Ikki levantó su pierna y le dio una fuerte patada a su destruido oponente, el cual salió volando a las afueras de la quinta casa. Satisfecho de lo ocurrido y con una ligera risa burlesca, Ikki se dio la vuelta y se disponía a dormir, pero en ese momento escuchó una voz que reconoció al instante. -¡Ikki! ¡Hermano!-. Al voltear, vió a aquel que desde nacido había protegido, y que ahora se había convertido en todo un hombre, en un Caballero dorado. Ambos con sonrisas en sus rostros y un brillo en sus ojos se mostraron emocionados, con el deseo de abrazarse como los hermanos que son, pero al hacerlo estarían actuando mal como guerreros de un ejército, por lo que se limitaron a un apretón de manos. A pesar de la alegría de poder ver de nuevo a su hermano, Ikki le preguntó a Shun la razón por la que esté se encontraba ahí. Shun le contó de la noticia sobre el nuevo Patriarca a su hermano con emoción, pero esté solo levantó una ceja y se dio la vuelta.

 

-No hay necesidad de ir, esta bastante claro a quien escogerá Athena ¿no te parece?- Extrañado, Shun le preguntó a su hermano sobre quien pensaba. -Es muy obvio hermano, Athena escogerá a Seiya. Por mucho tiempo él ha sido quien da la cara y nos ha motivado a seguir adelante-.

 

-Sabes Ikki, yo creo que tu eres el mejor para ser el Patriarca. A pesar de lo que me dices de Seiya, ese puesto requiere a alguien de mano dura y con un gran poder en el combate... eres perfecto para un lugar asi-. Le dijo Shun a un Ikki que parecía algo impresionado por las palabras de su hermano.

 

-Tal vez tengas razón Shun, soy el mayor de los 5 y el mas estricto, por eso no puedo ser el Patriarca. Requiero cierto nivel de pensamiento frío y tranquilo para saber dirigir a más hombres no solo buscando la victoria, sino también cuidando de ellos. Además, Seiya es el favorito de Athena, a pesar de ser una diosa, cada que regresó al Santuario escucho que esta mucho tiempo con él, me resulta curioso eso, habie escuchado que solo ha podido hablar con Hyoga-. Shun se levantó de hombros, demostrando desconocimiento respecto a eso.

 

-Nos veremos en dos días hermano, sabes... eso que acabas de decir respecto al pensar que debe tener el patriarca... me hace pensar en Shiryu, de nosotros 5 él es quien ha logrado entrenar a los Caballeros mas fuertes e inteligentes aquí, incluso antes de...- pero antes de poder terminar lo que iba a decir, Ikki lo silenció diciéndole la alegría que tenía al poder verlo, y estos se despidieron con un apretón de manos como el saludo previo. Shun se fue de la casa de Leo y, aunque ambos sabían que no serían escogidos para ser Patriarca, estaban alegres, pues sentían que esto traería más esperanza y un orden mejor no solo en ayuda del Santuario, sino en el mundo.

Notas finales:

Espera ahi. La historia aun no termina cada 15 dias no te pierdas de los nuevos Capitulos de esta increible historia... ¡Wuuh!

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