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El Ojo del Vacío por Fersaw333

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Notas:

Espero os guste es One-Shot acerca de uno de mis campeones favoritos de League of Legends.

El viento gime agitando las copas de los altos árboles de frondoso y verde follaje, la luna observa desde la cima en la bóveda celeste el inmenso y oscuro bosque. Los animales nocturnos armonizan la natural oscuridad nocturna con sus cantos, sus movimientos y sonidos, todo parece oculto bajo el velo de la noche.

Aun con la inmensidad y negrura de la arboleda un grupo de humanos osa desafiar al destino, y la suerte, adentrándose a paso firme en dicho lugar. Caminan en filas por una improvisada vereda creada ya hace demasiado tiempo como para saber el motivo de su construcción, quizás fue cuando hubo quien habitara estas tierras silvestres, y de eso ya se ha perdido registro.

Ninguno habla, ninguno murmura siquiera, el sonido que los rodea es únicamente el de sus armaduras moviéndose y agitándose al caminar aunado al de sus botas sobre el empedrado suelo. Se trata de diez hombres de un reino cercano que portan con orgullo el estandarte de su nación. Humanos de estaturas nada sobre salientes y físicos comunes, simples soldados rasos a quienes se les encomendó una sencilla misión.

–¿Capitán? –Llamó el más joven del grupo a su superior, el hombre que marchaba al frente–. ¿U-usted cree que son verdad los rumores?

–¿Sobre lo que encontraremos en ese lugar? –Respondió el veterano militar con espada en mano y antorcha en la otra. Sin molestarse en mirar al novicio a sus espaldas le respondió–. Realmente no lo sé, pero una parte de mi esperar que sean solo eso, rumores.

El batallón marchaba rumbo a la única construcción humana en medio del gran bosque. Una antigua torre de vigilancia propia de reinos predecesores que aún perdura de pie en medio del mar verde. Es tan alta que desde la distancia se puede ver su silueta ennegrecida por el paso del tiempo. Cumple aun con su labor de vigilar a pesar de la ausencia de personas en su interior desde hace décadas, quizás siglos, o eso se cree.

Entre murmullos de los pueblos aledaños se corrió la noticia de una secta de hechiceros de origen desconocido que tomaron posesión de la torre meses atrás. Los rumores hablan de conjuraciones oscuras, destacan decenas de cadáveres de animales encontrados por todo el bosque sin heridas, luces azules destellantes en medio de la madrugada venidas desde aquella edificación antigua y misteriosas desapariciones de cazadores, viajeros y exploradores.

El miedo resguarda las intenciones de los aldeanos por aventurarse en dichas tierras en busca de sus propias respuestas, por eso el ejercito tomó cartas en el asunto y envió un pelotón de soldados para tomar la torre y expulsar, o eliminar, a todo el que en ella se encuentre. Igual se puede considerar la torre como un punto de control de interés para el ejército.

Diversos motivos se confabularon para que el pelotón de diez hombres llegara hasta el anochecer, algunos dirían que fue el destino o la mala suerte, pero el escepticismo de la mayoría fue la motivación para no pensar dos veces en arribar después del ocaso. La vereda los condujo sin dilación a la torre.

Muy alta es aquella construcción de tiempos pasados, su tamaño fácilmente puede albergar a una tropa completa sin hacinarlos. Denota una gran resistencia debido a la roca solida que la compone, pero, ¿a qué se debe que esté ennegrecida? Los reinos de antaño no usaban rocas oscuras para su arquitectura, algo debió causar este cambio. La torre solo posee una entrada, dos grandes puertas de madera que se hallan abiertas de par en par dejando paso libre al interior oscuro de la misteriosa torre.

–No me parece que haya gente aquí –Comentó uno soldado acercándose a la entrada para intentar ver en el interior, lo cual le fue imposible.

–Quizás quien hubiera estado aquí ha decidido irse, las noches deben ser heladas en este lugar –Agregó otro en concordancia con su compañero.

El viejo capitán permaneció en silencio, como todo sabio hombre, prefirió observar antes de especular. Se fijo en las pocas ventanas que había en la torre. Solo por un segundo vio una sombra moverse en una de ellas, su mirada se fijó y su mano acaricio su barba.

–Debemos revisar el lugar. Hay alguien allí dentro –Aseguró sin prestarse a objeciones–. Dos de ustedes se quedarán vigilando la entrada, los demás vengan conmigo.

De todos solo el más joven titubeó al hacerlo, una parte de si quería negarse o alegar algo, pero su orgullo pudo más y calló. Dos se apostaron en la entrada con sus lanzas para hacer guardia, los otros ocho se adentraron en la oscuridad de la torre.

Sería imposible ver más allá de la nariz en tal oscuridad, por suerte cada uno porta una antorcha, les servirán para iluminar un poco su entorno. No había mucho que decir el lugar estaba aparentemente vacío, dejando como rastro de ser ocupada algunas cosas de madera, rotas extrañamente. Sillas, mesas, cajas destrozadas por todo el lugar, luego cristal regado por el suelo el cual hizo un sonido molesto al ser pisado por las botas de los soldados. La tensión se hizo presente a cada paso.

El ambiente no era lo que esperaban, afuera estaban a unos quince grados de temperatura, con la roca solida aquí el frio debería ser aún peor, sin embargo, aquí había calor, calor en la oscuridad. ¿Cómo es posible? no había señal alguna de fuego.

–Allí están las escaleras –Señaló el capitán a un costado–. Ustedes seis suban y revisen lo piso superiores, nosotros buscaremos aquí –Ordenó una vez más el viejo.

–C-capitán –Balbuceó el novato. El chico de no más de 18 años hacia lo posible para no aparentar su temor, lo cual cada vez era más difícil.

–Y tengan cuidado –Agregó él, sin prestar atención al muchacho.

Seis soldados subieron la escalera en espiral, el capitán y otro más llegaron a las puertas de un salón, estaban cerradas, pero bastó un leve empujón para que se abrieran. El calor aquí era aún peor, al abrir la puerta una ventisca caliente salió de la habitación casi apagando las antorchas que portaban, seguida de un nauseabundo hedor. Ambos se llevaron las manos a la boca para evitar las náuseas.

Carne podrida, inconfundible pestilencia a muerte y putrefacción que incomoda el olfato y revuelve las entrañas. Se adentraron allí sin saber lo que hallarían, y con pañuelos en sus bocas para diezmas el olor tan repugnante.

El suelo de esa pequeña sala estaba totalmente rojo, aunque estaba seco ese tinte no parecía pintura o pigmento, ¿qué otros líquidos hay que puedan manchar de rojo? Ninguno de ellos se lo cuestiono, les habría servido de advertencia. El infame hallazgo dentro de ese pequeño salón fue de ocho cuerpos inertes en ese lugar, todos envueltos en túnicas negras, sus vidas parecen haber terminado ya hace algún tiempo pues la carne podría es de ellos, un avanzado estado de putrefacción los consume lentamente.

El veterano afrontó la repulsión y se acercó a los cuerpos para analizarlos mientras el otro hombre trataba de mantener su cena en su estómago y miraba las paredes. Uno a uno los cuerpos mostraron sus ocasos en vida, diferentes heridas que provocaron sus muertes, algunos habían sido atravesados de pecho a espalda con algún objeto punzo cortante que dejó enormes agujeros a través de ellos, a otros algo lo atravesó de igual forma, pero sea lo que fuera cauterizó sus heridas quemándoles la carne, uno en particular fue decapitado y mutilado, cabe destacar que eran cortes perfectos. Las paredes también contaron parte de la debacle ocurrida aquí, presentaban golpes y manchas de sangre, antes de morir fueron azotados contra los muros.

En las tiesas manos del ultimo cuerpo examinado por el capitán halló un pequeño libro, no le fue difícil tomarlo. Pocas páginas estaban llenas y escritas a mano, en poco se dio cuenta que se trataba de un diario escrito por el occiso que lo poseía.

–“Deambulamos por más de un año siguiendo el libro, localizamos pues, a la mitad de un bosque, una antigua torre, parece ser un lugar idóneo para nuestro trabajo de experimentación, alejado de las grandes ciudades y de las miradas curiosas” Esto fue fechado hace un año –Leyó el capitán con curiosidad, con mayor interés siguió ojeando las siguientes páginas.

–Eran una secta de hechiceros, todos tienen la misma túnica –Comentó el otro soldado. Su mirada se fijó en la pared contraria a la puerta.

“Por fin después de tantas noches sin conciliar el sueño ante la inherente necesidad de un avance en la investigación he encontrado la fórmula correcta para llevar acabo el experimento principal, es muy probable que mis colegas no estén de acuerdo con el método, el cual requiere cuerpos humanos como materia primera, pero cuando vean los resultados no dudarán en elegirme como maestro del grupo” fechado hace ocho meses… ¿sacrificios? no me gusta el rumbo que toma esto –Murmuró al final el capitán.

La pared opuesta a la puerta presentaba una extraña grieta y parecía estar completamente tiznada, como si una poderosa llamarada la hubiera golpeado, incluso seguía caliente al tacto, y la temperatura del lugar emanaba de allí, no podía ser algo natural, una extraña energía rodeaba esa grieta algo emanaba de ella de forma invisible, pero si perceptible al tacto.

Algo se movió en el techo de la sala, generando un sonido de arrastre. Él lo escuchó y aunque elevó la antorcha no pudo ver nada, la penumbra era perpetua en la altura de esa habitación. Su respiración comenzó a aumentar junto con su pulso.

–¿Oyó eso capitán? ¿capitán? –Cuestionó a su superior.

“Funcionó, abrimos una pequeña grita a través del espacio. Aunque el momento fue efímero, logramos ver lo que hay más allá, un mundo gobernado por la oscuridad siniestra y gélida, donde gigantes de tamaños incalculables y formas más allá de la imaginación reptan por cimas de roca y hielo, vuelan en nubarrones azules y de energías centellantes, cruzan la roca como si fuese agua, aparecen y desaparecen, murmurando, gruñendo hablando en una lengua enigmática. Azul, gris y negro es todo lo que hay en ese mundo. Parece vació, pero está lleno de vida y misterios que ansió poder develar” –El veterano estaba ensimismado con las memorias del hechicero muerto, tanto que ignoraba a su compañero.

–H-hay algo aquí –Dijo el soldado temblando a ferrado a su espada, moviendo la antorcha de un lado a otro abriendo a la oscuridad, no lo suficiente.

Un murmullo incomprensible fue lo siguiente que atacó los oídos de la atemorizado solado, la sangre le heló y su sudor se tornó frio, las palabras desaparecieron de su boca, pues eso confirmaba que lo se sea que estuviera oculto en la oscuridad hablaba. Sus manos temblaron y solo suspiros escaparon de sus labios. Tres pequeñas luces azules pudieron ver en la penumbra.

“Todo salió terriblemente mal, solo queríamos ver el otro lado y terminamos abriendo un portal, aunque solo duró abierto un segundo, algo salió y vino a nuestro mundo. Una criatura muy extraña, ilógica para lo que estamos acostumbrados a ver. Tres tentáculos en su parte posterior, un cuerpo redondo recubierto de huesos muy duros, en el centro de ese ser un enorme ojo azul, y sobre este tres más pequeños que mira con curiosidad a su alrededor. Habló con nosotros en nuestra propia lengua y cuando le preguntamos su nombre respondió –Mi nombre es inaprensible para ustedes, pero significa ''entender a través de deshacer''– fue en ese momento que toda mi emoción se vino abajo, invocamos a un demonio conocido por culturas ancestrales con otros nombres, uno de los cuales es…”

–¡Capitán! –Gritó el soldado sacando al veterano de su lectura.

Lo que el viejo soldado vio fue más allá de sus peores pesadillas. Un ser amorfo con un cuerpo redondo y recubierto de hueso, donde en el centro impera un ojo azul, encima del cual otros tres se hallan también, que brillan en la oscuridad con siniestra luz azul evocando y mirando con curiosidad a su alrededor. El soldado se paralizó ante tal ser que flotaba ante él.

–Otra entidad valiosa –Enunció la criatura con voz grave y funesta, parlando la lengua humana con suma naturalidad.

Como una flecha fugaz uno de sus tentáculos atravesó el pecho del soldado cual si fuera mantequilla, sin importar la dureza de la armadura que lo protegía. No hubo tiempo de gritar solo de morir. Lo levantó con facilidad y luego lo arrojó violentamente contra un muro, se fijó en el capitán ahora.

El veterano, estaba paralizado al presenciar tal espanto. El ojo brillante se posó en él detallándolo centímetro a centímetro, no como lo hace un monstruo o un animal salvaje, sino como una persona llena de curiosidad, destilando maquinaciones perversas.

Flotaba en el aire con un tamaño como el de una persona, sus tentáculos, que brotan de su parte posterior, se movían arrítmicas, incesantes, como serpientes emocionadas, aunque estuviera inmóvil en el aire. Se acercó al capitán con cautela, el hombre solo retrocedió hasta quedar contra el muro, allí la criatura lo encaró. Su cuerpo emanaba calor y luz que iluminó el pálido y asustado rostro del soldado que temblaba ante esa visión pesadillesca.

Sin embargo, el grito que el compañero profirió antes de morir fue escuchado por los dos soldados que resguardaban la entrada. Ambos entraron corriendo al salón solo con una antorcha para ver. El brillo del ojo principal y los otros tres de menor tamaño les sirvió para divisarlo frente al capitán.

–¡¿Qué esa cosa?! –Exclamó uno de ellos atónito.

La criatura respondió con acción. Desde su ojo disparó una esfera de energía azul que se movió a gran velocidad hasta situarse en medio de ambos intrusos, luego se dividió en dos rayos diferentes que atravesaron a los soldados por el pecho, derritiendo las armaduras y quemando la carne sin problema dejando tras de sí agujeros humeantes en cuerpos que se desplomaron al suelo sin vida como ojos de otoño.

Si era posible que el capitán se asustara aún más, ocurrió. Aunque también sirvió para forzarlo a hacer algo, el ojo estaba distraído mirando los cuerpos, momento que el veterano aprovechó para tomar su espada y atacarlo cortándole uno de los tentáculos, resultó más fácil de lo que pensó pues era gelatinoso. La criatura resolló tras gruñir debido al dolor, esto lo aprovechó el capitán para escapar.

–¡Retirada, retirada! –Gritó a todo pulmón esperando que sus demás soldados lo escucharan.

Salió tan rápido como sus piernas se lo permitieron terminando por tropezar en las puertas de la torre y rodar por el suelo de tierra, sintiendo un gran alivio al ser acariciado pro la brisa nocturna y no ser presa de ese calor aciago dentro de la torre.

En siguiente nivel los soldados inspeccionaban las habitaciones sin llegar a encontrar nada que no se esperaran, entre ropa, muebles en pésimo estado y demás cosas irrelevantes, pero ni un solo habitante, incluso el joven novato comenzaba a relajarse al no hallar nada, hasta que se escuchó el grito de “retirada” del capitán proveniente del piso inferior.

Todos se alertaron y se cuestionaron que estaba pasando. Sea lo que fuera debía ser algo importante para hacer gritar así al capitán. Se reunieron en un corredor para emprender retirada. Mientras caminaban un aro azul apareció en el suelo bajo los pies del primero de ellos.

–¿Qué es esto? –Alegó el hombre extrañado.

Acto siguiente una energía azul y nubosa lo cubrió por completo impidiéndole moverse e impidiendo a sus compañeros ver lo que pasaba, aunque no les fue difícil deducir que esa cosa lo estaba quemando debido a los desgarradores gritos que expresó, acompañados de suplicas y pedidas de auxilio que eran enmarcadas en el espeluznante olor de la carne quemándose. Ninguno de los cinco hombres que estaban a su lado pudo hacer algo, por desconocimiento y miedo.

–¡Eso es magia! –Gritó uno de ellos, quien sin pensarlo echó a correr a toda prisa en busca de la salida.

La nube de energía desapareció dejando caer los restos calcinados del soldado, cubiertos por una masa de metal fundido. Poco después se escuchó el grito del hombre que escapó. Sus compañeros corrieron al pasillo por el que corrió solo para verlo siendo atacado por un ser salido de las peores visiones de terror o del infierno.

Con uno de sus tentáculos la criatura le cortó el brazo al aterrado soldado que cayó al suelo gritando y manchando todo con la sangre disparada desde su muñón. Lo más terrible, aunque ellos no pudieron saberlo en ese momento, es que el tentáculo amputado por el capitán había crecido de nuevo en la criatura.

–Tras la bisección ninguna de las dos mitades vuelve a crecer –Enunció en voz baja la criatura sosteniendo en su tentáculo el brazo cercenado del soldado.

Los demás no lo pensaron dos veces en salir corriendo tan rápido como podían, solo el novato se quedó mirando la escena, no por interés o curiosidad, sino porque se paralizó de miedo. Para cesar los gritos del hombre herido la criatura le introdujo su tentáculo dentro de la boca y más, metiéndolo con fuerza dentro de él causando que su interior se desgarrara y su mandíbula se desencajara.

–¿Será posible remover los órganos sin destruirlos? –Se cuestionó así mismo, mostrando fascinación en las expresiones de dolor e intentos de escape de su víctima, o, mejor dicho, su sujeto de prueba–. Creo que no.

Liberó desde la punta de su apéndice, dentro de la humanidad de la víctima, una descarga eléctrica que puso fin a su sufrimiento y a su vida. Causó quemaduras en su interior, destrozando su corazón y quemando sus globos oculares que se fundieron en sus cuencas escurriendo de forma espantosa.

Fue en ese momento que el ojo se fijó en el paralizado novicio. Su corazón amenazó con detenerse en ese momento, cuando fue fijado por ese enorme ojo azul que iluminaba el pasillo con calor y horridas intensiones. Un impulso eléctrico movió sus piernas y pudo dejar su parálisis para emprender la huida. La criatura no se molestó en seguirlo.

Momentos más tarde los soldados hallaron la salida en medio de su escape desesperado, topándose con su capitán quien le esperaba. Los gritos inconexos entre ellos decían del pánico presenciado y las bajas sufridas, que haciendo cálculos ascendía a cinco, la mitad del grupo, pues le novato recién salió para reagruparse con sus compañeros.

La idea más discutida era la naturaleza de esa cosa, más aceptada era la propuesta de dejar la torre de inmediato y dar aviso al reino vecino de Demacia para que ellos lidien con esta aberración, idea que ninguno de ellos apeló o refutó.

Cuando se propusieron dejar el lugar algo se vio en la cima, aunque fue solo el novicio quien lo notó. Tres pequeñas luces que se movían, eran azules, debía ser esa criatura, ¿pero que hace en la cima de la torre? Lo supo cuando los tres destellos se alinearon creando un triángulo de energía que convergieron creando un rayó de energía azul terriblemente caliente, el capitán fue el siguiente y ultimo en notarlo, únicamente logrando salvarse a él y al novato, tomándolo y arrojándose al suelo con él tan lejos como sus piernas pudieron impulsarlos.

El caudal de energía azul calórica atrapó dentro de sí a los otros tres soldados. La devastación fue tan tapida y salvaje, que es probable que ellos ni siquiera pudieran ver o sentir lo que les pasó, pues fueron carbonizados por el rayo, en favor a ellos se puede decir que fue una muerte instantánea. En el primer segundo ya estaban muertos, para el segundo las armaduras cayeron derretidas al suelo, y para el tercero, cuando la energía cesó, solo quedaron cenizas negras que cayeron sobre el metal. Sería imposible, para quien no vio la atrocidad, reconocer que eso alguna vez fue un humano.

–El punto de fundición humana sigue siendo inconsistente –Comentó la criatura saltando de la torre para flotar en el aire y precipitarse hacia los dos sobrevivientes.

El novato no podía siquiera pensar en una explicación de lo que pasaba, lo único que había en su mente era el instinto primitivo por salvaguardar su integridad física de inmediato y por el medio que fuera, un grito lo sacó de su trance. Era el capitán.

–¡Corre, corre! –Gritaba el viejo soldado señalando el bosque mientras lo jalaba del brazo.

Sus piernas se movieron por sí solas llevándolo a la oscuridad forestal casi a velocidad sobrehumana catalizada por el mayo terror que había sentido en su vida. El corazón le latía a mil por hora e incluso creía que lo escuchaba por fuera de su cuerpo, le estallaría en cualquier momento, pero sus piernas no se detendrían por nada del mundo.

El capitán no se encontraba en diferente situación, el miedo también lo inundaba, aunque trataba de mantener la calma para no tropezarse. Cuando habían recorrido una larga distancia y ya esa cosa no les seguía, o no la podían ver, disminuyeron la velocidad ante la posibilidad de extenuarse. El chico aprovechó esto para cuestionar a su líder ¿Qué era esa cosa?

–Es una aberración del vació –Fue la respuesta del agotado hombre quien ahora solo trotaba y resollaba.

–¿Qué es eso? ¿Qué es el vació? –Insistió el chico, quien no se veía cansando sino sumamente aterrado.

–No lo sé, otro mundo o algo así. Pero esa cosa no es algo nuevo para nuestro mundo, he leído acerca de una de esas aberraciones que ya ha venido a nuestro mundo en diferentes ocasiones.

–¿Esa criatura ya ha sido vista antes? ¿Tiene algún nombre? –Inquirió lleno de asombro.

–Si, entre todos, el más conocido es el que hace referencia a su personalidad y motivaciones, ''entender a través de deshacer''… Vel´Koz.

–¡Debemos avisar a Demacia cuanto antes, capitán! Nuestro pequeño reino jamás podría lidiar con algo como eso.

–Lo sé, por eso debemos…–Antes que pudiera seguir hablando un rayo azul le atravesó el pecho y salió por la espalda dejando un canal de carne quemada y metal derretido. Terminado en el suelo carente de vida en penos de un parpadeo.

El chico llevó su atónita mirada al origen de ese rayo, sabiendo que no habían escapado a la criatura Vel´Koz. Los había seguido en sumo silencio, flotando entre los árboles negros y apagando la luz de sus ojos para no ser visible.

–Gracias por tu… contribución –Habló el ojo flotante acercándose lentamente al joven novato, quien solo podía mirar esa cosa que le arrebató toda esperanza con ese último ataque.

Cayó de rodillas solo pensando en lo que vendría a continuación, correr ya no era una opción, su mente se había dado por vencida ya y la voluntad era lejana. El temor a la muerte y al abandono de toda una larga vida por delante fue expresado sin palabras o gritos, solo dos lagrimas que surcaron sus mejillas iluminadas por el brillo azul de Vel´Koz.

–Las lágrimas no parecen tener ninguna función…El temblor parece ser una respuesta universal –Dijo Vel´Koz un momento antes de decapitar chico con un certero movimiento de su tentáculo, haciendo volar el cráneo varios metros lejos del cuerpo que se desplomó sobre el suelo tintándolo con sangre.

El ojo se elevó por el aire hasta llegar a las nubes, y desde allí observó los límites del bosque, limites donde había muchas aldeas indefensas ante sus perversos planes. Algunas pequeñas constituidas de granjas, otras de mayor tamaño y de población atractiva para el ojo.

–¿Qué más podré descubrir? –Fue su ultimátum antes de abandonar el bosque oculto por la noche e ir a buscar lo que tanto anhela: El conocimiento mediante la desintegración

Notas finales:

Gracias por leer.

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