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El hijo del Rey por Dariu2

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Notas:

Aquí está la ficha.

-Nombre:

-Apellido:

-Tipo: ¿Caballero o Mago?

-Edad:

-Apariencia:

-Carácter:

-Ropa: Si eres caballero menciona tu ropa normal y tu armadura.

-Historia

-Elemento mágico: ¿Qué elemento es tu magia? ¿Rayo, fuego, viento, agua, tierra u oscuridad?

-Habilidad mágica: ¿Tu personaje tiene una habilidad mágica única?

-Reino: ¿Cuál Reino quieres pertenecer? ¿Camelot o Lothian?

-Arma:

-Gustos:

-Disgustos:

-Curiosidades:

-Datos importantes:

 

 

 

 

En el Reino de Lothian.

En un majestuoso castillo, que era habitado por centenares de caballeros, un joven príncipe caminaba por los pasillos de dicho castillo con una increíble elegancia y frialdad. Llega a su lujosa habitación, se quita su armadura la cual estaba llena de sangre y deposita su mágica espada negra enfundada junto con su ropa.

Al quedar completamente desnudo se recuesta en su cama con cansancio.

La guerra contra Camelot sin duda lo tenía agotado, pero solo faltaba un poco para conseguir la ambición de su padre, la cual era dominar aquél poderoso Reino.

Y él por fin sería Rey.

Sonríe con un aura siniestra al recordar su tan esperado puesto.

Después de ser Rey conquistaría toda Britania, toda Inglaterra.

No.

Él quería más.

Extendería sus dominios más allá y conquistaría los otros países. Así todo el mundo estará a sus pies.

Todo eso ocurrirá una vez que su padre muera.

Tocan la puerta, interrumpiendo sus maquiavélicos pensamientos.

-Amo, el Rey lo está llamando.-le avisada su sirviente y caballero más leal, Garak, tocando la puerta de sus aposentos.

-En un momento voy.

Se levantaba de su cama y entraba al baño que estaba en su enorme habitación. Se duchó para quitarse la suciedad que traía del campo de batalla y al salir se pone una ropa digna de un príncipe, junto con una elegante capa.

Se dirigió al trono del castillo, el cual su padre siempre estaba sentado en su elegante y dorada silla.

Los soldados y sirvientes del castillo hacían reverencias cuando él pasada por los pasillos. El príncipe notaba las miradas de aquellos sirvientes…

Todos le temían.

Sonríe con frialdad recordando su posición.

Él era el hijo del mal, el heredero del terror. El príncipe legítimo con más poder y maldad de toda Britannia.

Era normal que todos le tuvieran miedo.

Una vez que abre la gran puerta delante de él y llega a su destino se arrodilla ante su progenitor, el cual lo miraba con diversión sentado en su enorme trono.

-¿Me has llamado, padre?-preguntaba bajando la mirada, intimidado por aquél siniestro hombre.

-Bienvenido, hijo mío.-saludaba el Rey con una copa de vino en su mano.-Te he mandado a llamar por una noticia muy importante.-

Alza la mirada, solo para notar que la fría y rojiza mirada de Rey lo observaba detalladamente.

-¿De qué se trata?-

-Se trata de la guerra contra Camelot.-le responde tomando un sorbo de su vino.

-Hace rato vine del campo de batalla.-cuenta con serenidad, alzando la cabeza.-Las tropas del Reino de Camelot retrocedieron junto al príncipe Arturo…-

La siniestra sonría de su padre lo incomoda.-Sí, es lo más lógico.-

-¿De qué habla, padre?-

-He llegado a un acuerdo con Uther, el rey de Camelot.-le contesta.

-¿Un acuerdo? ¿Qué clase de acuerdo?-preguntaba confundido, esto no le olía bien.-¿Eso qué tiene que ver con la guerra?-

Vuelve a reír.-Ya no hay guerra, príncipe Alger.-

Su cara seguía confusa.

Esto no le gustaba, cuando el Rey decía su nombre no traía buenas noticias.

-¿Cómo que no hay guerra?-

-Lo que escuchaste, hijo.-respondía divertido, levantándose de su trono.-El Rey de Camelot me sugirió un tratado de paz y yo, siendo el Rey de Lothian, acepté.-

Alger frunce el ceño sin entender.

-¡No puedes estar hablando en serio!-exclama con furia, levantándose para encarar a su padre.-¡¿Por qué demonios aceptaste?!-

La mirada del Rey se vuelve filosa y con ella fulmina a su hijo.-¿Estás cuestionándome, Alger?-

Apretó los dientes con ira, recordando su lugar.

Él apenas era un príncipe.

En cambio él, su padre, era el Rey.

-No, padre…-baja la mirada con impotencia, apretando los puños.-Pero…-

-¿Pero…?-lo interrumpe el Rey, alzando la ceja.

-No, nada…majestad.-suelta lo último con resentimiento, volviendo arrodillarse.

El Rey sonríe con suficiencia, complacido al ver que mantuvo a raya a su hijo.

-¿Qué…-trataba de hablar calmado, sin embargo, lo que conseguía era que su voz un tono de ira.-…clase de tratado te pidió el Rey de Camelot?-

-Es bueno que preguntes, ya que tiene que ver contigo.-

-¿Tiene que ver conmigo?-

-Sí.-sonríe maliciosamente, Alger tragó grueso, algo no le gustaba.-Ofreció a su hija menor, María Pendragon, a casarse contigo y unir ambos Reinos.-

No.

No podía ser.

Sus ojos se abrían a más no poder.

No solo le quitaban su derecho a destruir el Reino de Camelot y conquistarlo…¿sino que también debía casarse con la princesa de ese Reino?

-¡¿Qué?!-

 

 

 

 

 

Notas finales:

Espero les guste, nos leemos pronto:).

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-Próximo capítulo: Mi prometida.

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