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Haunted and Lost por KanonGothic15

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Notas del fanfic:

*ANTES DE COMENZAR A LEER ESTE FIC, es importante tomar en cuenta que pertenece a la serie Demonio del Sharingan, por lo que es sumamente necesario haber leído la historia La maldición Uzumaki, ya que esta última, contiene tres capítulos que sirven como introducción para Haunted a Lost*.

¡Bienvenid@s a mi nuevo fic! :D Desde hace un tiempo que me llevo debatiendo si publicarlo de una vez o no. Y luego dije "¡¿Qué rayos?! >:D" y bueno... supongo que el resto es historia jajaja XD Me siento un poco rara publicando un fic SasuHina, porque nunca antes había pasado por mi cabeza esa idea. Hasta que, en cierta ocasión, una de mis queridas lectoras me animó a hacerlo :3

Por lo mismo y (sé que no es necesario mencionarlo a estas alturas, pero bueno), te pido amablemente que, si no te gusta el SasuHina o el NaruSaku (que son las parejas que se van a ver en este fic, junto con las parejas tradicionales de InuYasha <3), te retires de esta historia y busques otro fic que si sea de tu agrado :3 GRACIAS! <3

Volviendo un pocquito más a lo que es Haunted and Lost... cuando comencé a publicar este fic (de los capis 1 hasta el 11) tenía pensado que la historia fuera para mayores de 18 años. Sin embargo, como vi que casi no recibía lecturas, he tomado la decisión de BAJARLE un poco el tono que tenía planeado desde el principio y hacerla más disfrutable, para que lectores mayores de 13 años también puedan leerla :)

Como pequeña advertencia, puede que en los capis 1 al 11, si se topen con alguna que otra parte un poco turbia (XD) pero, tranquilos, no está tan explicito como para decir que si se tratan de partes +18. Y aunque había momentos en los que si me disponía a escribir ese tipo de partes... la verdad nunca di un salto a eso como tal XD jajajaja  

Bien, ahora sí, comencemos! >:D 

Personajes: Masashi Kishimoto (Naruto) / Rumiko Takahashi (InuYasha).

Historia: su servidora :3 (inspiradandome un poco en el manga "Black Bird", de la autora Kanoko Sakurakoji).

Notas:

Simbología sobre algunos momentos de la historia:

*** -> Flashback

&&& -> cambio de escena. Los mismos personajes cambian de lugar o se muestra otra escena con otros personajes.

+++ -> sueños/visiones de un personaje.

Por el momento, esta seria toda la simbologia con la que se va a mostrar la historia. De haber algún cambio, se avisara con tiempo :) ¡Gracias por tu atención! nwn

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Por favor! Disfruten el primer capitulo de esta historia! :)

 

 

 

 

Correr. Sin importar lo agrietado y duro que estuviera el asfalto de la calle no debía detenerse. Era más de medianoche. A esa hora, lo único que iluminaba su camino eran los postes de luz. Algunos, con una iluminación más pobre que otros, parpadeaban al ritmo de sus incesantes jadeos. Mientras continuaba su trayecto, vislumbró unos metros más adelante lo que parecía ser una zona de construcción. Se dirigió a ese lugar sin dudarlo y se escondió detrás de unas gruesas vigas de fierro, colocadas en posición horizontal sobre la tierra húmeda. Estaba asustado. Tanto como para abrazar sus piernas y hacer un intento por controlar los temblores en su pequeño cuerpo.

 

 

 

 

 

Hasta hace unas horas, había disfrutado de una deliciosa cena hecha por su cariñosa madre. Y ahora, ella, su padre y su hermano mayor, se encontraban tirados en una alfombra de la sala, hundidos en charcos hechos de su propia sangre y con expresiones horripilantes que reflejaban a la perfección la agonía de dejarlo solo. De pronto, el cielo comenzó a tronar, dándole un buen susto y obligándolo a agachar la cabeza sobre sus rodillas. Unos segundos después, escuchó un ruido al otro lado de la calle. Se arrastró en la tierra y se asomó por la orilla de las vigas, buscando a la criatura que asesinó cruelmente a su familia y que lo mantenía en un enfermizo estado de pánico.

 

 

 

 

 

Jadeaba entre susurros. Sus ojos negros; humedecidos por las lágrimas, recorrían con desesperación cada rincón de la calle vacía. Al menos, hasta que vio como un enorme contenedor de basura era lanzado hacia él, obligándolo a levantarse y a correr nuevamente. Sin mirar atrás, escuchó como varios objetos caían bruscamente contra el piso. Desde un poste de luz, hasta una de las vigas que lo habían resguardado hasta hace poco. Cuando un trozo de banqueta se estampó cerca de él, sus piernas le fallaron, haciéndolo rodar por la tierra. Nuevamente, el cielo volvió a tronar, seguido por unas pequeñas gotas de lluvia.

 

 

 

 

 

El chico levantó la cabeza, apoyándose en sus brazos y sin parar de temblar. Los truenos hicieron otra aparición en las nubes ennegrecidas. Pero no para asustarlo. Sino para advertirle que la tenebrosa criatura que se había tomado la molestia de perseguirlo, se encontraba parada a unos metros delante de él. Iluminada por los relámpagos en el cielo, la niña con alas de murciélago y un vestido blanco manchado de sangre se aproximó lentamente hacia el niño, quien la vio aterrorizado antes de correr de nuevo. Esta vez, hacia unas escaleras de madera que lo condujeron al segundo piso del edificio en construcción. Cuando sus pies descalzos tocaron un suelo más firme y blando que el asfalto de la calle, se sintió a salvo, apoyándose sobre sus rodillas y jadeando con más tranquilidad que antes. Creía haber perdido a la criatura que le arrebató lo más preciado en su corta existencia. Que todo terminaría si era paciente y se quedaba ahí, en silencio.

 

 

 

 

 

Por desgracia, ella no lo perdió de vista. Otro trueno cayó con fuerza, al mismo tiempo que la niña se le abalanzaba, tirándolo al piso y quedándose encima él. Al ver sus ojos rojos, el niño ahogó un grito, escuchando otro relámpago del cielo y sintiendo como destrozaba sus ropas, rasguñándolo. Cada vez que sus uñas se enteraban en sus brazos, piernas o pecho, para hacerle un corte en su blanquecina piel, soltaba fuertes gritos de impotencia. Al menos, hasta que, para callarlo, a la niña se le ocurrió llevar sus manos a su cuello, comenzando a quitarle el poco aire que le quedaba en los pulmones. El pequeño abrió desmesuradamente sus ojos. Aunque finalmente reaccionó y comenzó a golpearla en los brazos, su fuerza no era suficiente como para detenerla, mucho menos, para quitársela de encima. Su consciencia ya comenzaba a nublarse de a poco, sin embargo…

 

 

 

 

 

-¡¡Alto ahí!! – la voz de una mujer lo despertó, seguido por el ruidoso disparo que salió de su arma de fuego. La niña, al sentir como la bala atravesaba una de sus alas de murciélago, se apartó del chico y huyó del lugar, resguardada por la oscuridad, la lluvia y el ruido de los truenos que destellaban en las nubes. - ¡¿Te encuentras bien?! – cuestionó preocupada, guardando su pistola y tomando en sus brazos al menor, quien no paraba de toser por la falta de aire. 

 

 

 

 

 

-¡Kushina! – gritó un hombre desde las escaleras, llegando al segundo piso con una linterna en sus manos. Cuando iluminó al niño, ambos vieron aterrados su ropa desgarrada, las cortadas que tenía en la mayor parte de su cuerpo; incluyendo su mejilla izquierda, y las marcas de manos en su cuello. – Dios mío… - dijo atónito. - ¿Qué pasó aquí?

 

 

 

 

 

-Algo lo estaba atacando. – respondió la mujer de largo cabello rojo, mirando hacia el horizonte envuelto en gotas de lluvia. – Y a juzgar por su apariencia, creo que se trataba de un demonio.  

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

-¡Eso es lo más ridículo que he escuchado! – gritó A; el líder de la jefatura de policía de Suginami, golpeando su escritorio con su enorme puño derecho. - ¡Si ambos estuvieron de holgazanes en su recorrido nocturno, al menos inventen una excusa que suene más creíble!

 

 

 

 

 

-¡Señor, lo que acabamos de decirle fue la verdad! – replicó Kushina Namikaze, acercándose y apoyando las palmas de sus manos en la madera fría del escritorio. - ¡Y puedo asegurárselo con mucha confianza porque mi esposo viaja por todo el país para eliminar a ese tipo de engendros! ¡De hecho, si no fuera por él y por el templo de su familia, yo tampoco podría creer en su existencia!

 

 

 

 

 

-¡Deja de inventar cuentos de hadas y regresa a tu puesto, Namikaze! – ordenó, con una vena punzante en la cabeza y los ojos redondos y blancos.

 

 

 

 

 

-¡No lo haré hasta que deje de mirarme como si estuviera loca y me pida una disculpa! – gruñó la mujer, levantando su puño. Detrás de ella, Shikaku Nara; su compañero de equipo, estaba tan avergonzado que prefirió llevarse una mano a su frente antes que intervenir en la discusión. De pronto, la puerta de la oficina fue abierta por la secretaria del jefe, quien, sin mirar a los presentes, se aproximó al escritorio y dejó caer una gran cantidad de fotografías, notas y otros documentos guardados en carpetas.

 

 

 

 

 

-Karui, ¿Qué es todo esto? – interrogó A con una mueca, volteando sus ojos de la montaña de papeles hacia la mencionada.

 

 

 

 

 

-Es la evidencia que necesitaba para creer en las palabras de Kushina y Shikaku. – dijo seriamente, sosteniéndole la mirada. – Hace años que se investigan casos como este, pero no se han podido resolver porque la iglesia no nos permite llegar a la verdad.

 

 

 

 

 

A entrecerró los ojos. Tomó la primera carpeta que vio y la hojeó por unos segundos. Efectivamente, había reportes de policías que describían a varias criaturas misteriosas, anexados con viejas fotografías que concordaban con las fechas de sus apariciones. Y en cada una de ellas, a duras penas se podía apreciar la figura de una mujer, sosteniendo lo que parecía ser una serpiente en su brazo derecho. Otro factor que resaltaba, era que en las familias que fueron asesinadas en aquellos años, solo sobrevivía el hijo menor, cuya custodia, en la mayoría de las circunstancias, siempre quedaba en manos del orfanato de la ciudad. Suspiró. Debía estar loco como para comenzar a creer en la existencia de demonios. Pero, si la evidencia estaba frente a él, no le quedaba otra alternativa más que aceptarla por las malas.

 

 

 

 

 

-Bueno… - comentó con calma. – Ya que se han puesto de acuerdo para volverme loco, les creeré por ahora. – Kushina celebró con un “¡Sí!”. - Y lo primero que vamos a hacer para resolver este caso, será proteger a ese niño. – a través de la vitrina, en el lado derecho de la oficina, los adultos vieron con tristeza el semblante del pequeño. Hace unos minutos que la doctora de la jefatura había tratado sus heridas, por lo que ahora se encontraba sentado en una banca de metal, cubriéndose con una frazada grisácea. - Hay que evitar que se lo lleven a un orfanato, de otra manera este caso también se añadirá a esta montaña de archivos. – los ojos de Kushina no dejaron de ver al niño. Con solo pensar, en que alguno de sus hijos pudiera estar en su situación, se le rompía el corazón en pedazos.

 

 

 

 

 

-¡¡Kushina!! – en eso, la puerta de la oficina fue abierta de golpe por un policía, cuyos ojos eran protegidos por unas gafas oscuras. - ¡Acabamos de recibir una llamada desde Konoha! ¡Dicen que encontraron a tu esposo enterrado en los escombros de un sanatorio!

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

Shikaku tuvo que manejar alrededor de dos horas y media para llegar al pueblo de Konoha, un lugar regido por las creencias de sus habitantes y lleno de tradiciones del antiguo Japón. Cuando el auto se detuvo en la cima de una colina, Kushina, su compañero, Karui y A no podían creer lo que miraban. El sanatorio al que Minato Namikaze había acudido hace unas horas, quedó reducido a una pila de escombros, donde un grupo de personas se ocupaba de buscar a posibles sobrevivientes. Mientras escuchaba las sirenas de las patrullas de Konoha, la mujer de cabello rojo pisaba los trozos de concreto, vidrio y metal, aproximándose con lentitud hacía el caos generado por la gente que vivía en las cercanías. Fue entonces, que su rostro palideció más de lo que ya estaba. Frente a ella, dos hombres cuidaban el cuerpo del sacerdote rubio. Uno estaba atendiendo una llamada de su celular y el otro fumaba un cigarrillo. Ella no podía creerlo. De hecho, se negaba a hacerlo. No importaba cuántas personas se lo dijeran, ella jamás creería que su querido esposo, a quién amaba desde que era solo una niña indefensa y débil, estaba muerto.

 

 

 

 

 

-¡¡NOOOO, NOOOOOO!! – sus hombros temblaron, estremeciéndose con los frenéticos gritos de un muchacho. - ¡¡NO PUEDE ESTAR MUERTA, ELLA NO!! – arrodillado sobre los escombros, sostenía fuertemente a una chica de largo cabello negro, cubierta de tierra y polvo de cemento.

 

 

 

 

 

-¡InuYasha, contrólate! – le pidió la joven de cabello castaño que lo acompañaba, sosteniéndolo de los hombros. El mencionado se soltó de su agarre y continuó aferrándose a la chica de cabello negro.

 

 

 

 

 

-¡¡KAGOME, DESPIERTA!! – le pidió, agachando su cabeza para ocultar sus lágrimas. - ¡¡POR FAVOR, ABRE LOS OJOS!!

 

 

 

 

 

Kushina apartó la vista de aquella trágica escena. Respiró hondo. Dio unos pasos al frente y se arrodilló al lado de su esposo. Tal y como aquella jovencita de cabello negro, su rostro estaba cubierto con tierra y polvo de cemento. Llevó su mano derecha a una de sus mejillas y lo acarició con dulzura. Apretó los labios. Podía sentir como las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos. Quería contenerse. Ser valiente y afrontar su nueva realidad. Pero no podía. En especial, cuando la imagen de sus hijos sonrientes estaba presente en su memoria. Sollozó. Tragó saliva y se inclinó hacia el cuerpo de Minato para comenzar a llorar.    

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

El chico al que rescató la noche anterior, fue el primero en bajar del taxi. El portón de la mansión Namikaze era enorme. Sin embargo, lo que más resaltaba, era el símbolo tallado en la parte superior. Una llama blanca. Antes de poder darse cuenta, la mujer policía ya había abierto la puerta, mostrándole de inmediato el magnífico jardín que rodeaba la gran casa de madera. Era como estar en el interior de un sueño. El árbol de cerezo florecía, con el viento meciendo tranquilamente cada una de sus ramas y el columpio que llevaba colgado. Tres estanque con narcisos blancos, tenían en su interior diferentes especies de peces, con colores llamativos que lo hacían preguntarse de dónde provenía cada uno.

 

 

 

 

 

-¡Mamá! – exclamó de repente una niña de cabello y ojos rojizos, corriendo desde una puerta corrediza de la mansión hacia Kushina. Esta última, se arrodilló y la recibió en sus brazos, poniendo una gran sonrisa en su rostro. El niño vio la escena con curiosidad.

 

 

 

 

 

***

 

-¿Realmente vas a contarle a tus hijos lo que pasó con Minato? – interrogó Karui, sosteniendo en sus manos una carpeta. El menor, al oír su voz, fingió seguir dormido sobre la banca. - ¿Quieres que te acompañe?

 

***

 

 

 

 

 

-¡Tío Nagato! ¡Mi mamá volvió! – gritó emocionado un chico rubio; de grandes ojos azules, asomándose a la entrada y corriendo hacia el portón. Cuando estuvo más cerca de su hermana mayor, se vio obligado a detener su carrera, ya que la expresión que Kushina tenía en el rostro era inquietante y confusa.

 

 

 

 

 

-¿Mamá? – preguntó la niña pelirroja, viendo con dudas las lágrimas que caían sobre sus mejillas. Quedándose en silencio y extendiendo su mano, Kushina le indicó al otro niño que se acercara a ella. Una vez que cumplió su petición, los rodeó con sus brazos y comenzó a llorar con más fuerza. Saliendo de la casa, el hombre que los había cuidado por el fin de semana observó al niño de cabello y ojos negros. Su rostro estaba muy pálido. Tanto como para tener el presentimiento de que también quería llorar.    

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

-10 años después.-

 

 

 

 

 

Cuando el tren comenzó a moverse en dirección al este, la estación fue haciéndose cada vez más pequeña y distante. Ese día, había empacado una valija lo suficientemente grande como para resistir por una semana. Ya pasaría otro día a la casa de su familia adoptiva para recoger el resto de sus pertenencias. Por ahora, lo único que le importaba, era no causar más problemas de los necesarios. En especial, si su estadía en la universidad comenzaba dentro de dos meses. Suspiró, nublando con su aliento un pequeño tramo de la ventana, donde se atrevió a dibujar una carita sonriente. Se colocó sobre la cabeza la capucha de su chaleco azul oscuro y le subió el volumen a su reproductor de música. Como todavía faltaba un largo camino por recorrer, se dormiría un rato. Sin embargo, antes de poder cerrar por completo los ojos, tanto él como los otros pasajeros, sintieron que la velocidad del tren disminuía.  

 

 

 

 

 

-¡Atención, atención! – exclamó uno de los encargados de la locomotora. - ¡El personal de la estación de Itabashi, acaba de informarnos que hubo un accidente unos metros más adelante! ¡Lamentamos los inconvenientes, pero tendremos que dirigirnos hacia Toshima!

 

 

 

 

 

-Lo que faltaba… - pensó, dejando escapar un suspiro de inconformidad. Al golpear su cabeza con el respaldo de su asiento, las luces parpadearon unos segundos. Sin embargo, no se percató de ello porque estaba más concentrado en visualizar un paisaje diferente al que tenía previsto la tarde anterior. Cuando decidió irse de la mansión Namikaze.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

Después de una hora y media, finalmente consiguió llegar a la residencia Sabaku, ubicada en el centro del distrito Adachi. De frente, el edificio se veía muy diferente al que se mostraba en el anuncio por internet. Aun así, le pareció un sitio muy agradable, en comparación con los que había visitado a las afueras de Suginami, junto con sus hermanos adoptivos. Respiró hondo. Tomó la valija; que el chofer del taxi había bajado amablemente antes de retirarse, y se encaminó hacia la recepción. No importaba a donde volteara, todo estaba hecho de madera. El piso, las puertas corredizas, las paredes… ¡Vaya! Era como haber regresado en el tiempo y entrar por primera vez a la casa de su familia adoptiva.

 

 

 

 

 

-Buenas noches. – lo saludó una joven de cabello rubio; atado en cuatro coletas, y ojos de color verde azulado, haciendo una reverencia. La ropa que usaba le dio curiosidad, ya que no se trataba de un aburrido y elegante uniforme que solían utilizar en hoteles lujosos. Sino de un kimono de color purpura, acompañado por un listón rojo en su cintura, medias y guantes de red. - ¿En qué puedo ayudarte?

 

 

 

 

 

-Buenas noches… - devolvió el saludo. – Mi nombre es Sasuke Namikaze. Ayer hice una llamada para apartar un cuarto.

 

 

 

 

 

-Encantada de conocerte. – dijo con una sonrisa, tomando su valija con ambas manos. – Yo soy Temari Sabaku y estaré acompañándote durante tu estadía. Por favor, sígueme. – ambos caminaron por un largo pasillo, decorado con pinturas de bellos paisajes, hasta dar con las escaleras.

 

 

 

 

 

-¿Estás bien? – cuestionó preocupado, al ver como tardaba en subir por el peso de su maleta.

 

 

 

 

 

-Tranquilo. – respondió. – No lo parece, pero soy una chica muy fuerte. – Sasuke sonrió. De alguna manera, su actitud le recordaba un poco a la de su hermana adoptiva. – Bien, ya llegamos. – anunció alegre, sacando una llave de su kimono e introduciéndola en el picaporte. Cuando vio su habitación, se quedó asombrado al ver el gran espacio que tendría para el solo. – En ese librero puedes colocar los libros que vayas a necesitar para la universidad. – sugirió, señalando un mueble cercano, con una maceta vacía como decoración. – Por acá se encuentra el baño… - dejó la maleta junto a una silla y señaló un pasillo a su lado derecho. - y de este lado hay un closet con el espacio suficiente para guardar tus cosas. – caminó hacia el mueble y abrió una de sus puertas. - Incluye un espejo de cuerpo completo. – cerró la puerta y volvió con Sasuke. – Como son vacaciones, el desayuno se sirve entre las 8 y las 10 de la mañana. Mi hermano Gaara es el chef. Pídele lo que quieres y él te lo preparará. Siempre y cuando, tenga disponibles los ingredientes. – ya iba a cerrar la puerta, pero se le olvidó mencionar un detalle, por lo que sostuvo la perilla unos segundos más. – Por cierto, mi habitación está frente a la tuya. Si necesitas algo, no dudes en tocar mi puerta, estoy a tus órdenes. – y con esa última frase, la joven le dedicó una última sonrisa y lo dejó solo.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

+++

 

Aunque la noche era fría y las nubes amenazaban con soltar una fuerte lluvia, tenía otros motivos para ponerse a temblar. A unos metros de distancia, algo lo estaba persiguiendo. Quiso saber de qué se trataba, pero, al ver como sus familiares se encontraban hundidos en charcos de sangre, por su bien, tuvo que ahuyentar a su curiosidad y salir corriendo de su casa. Jadeaba. Las manos y las piernas le temblaban. Entonces, cuando se vio forzado a salir de su escondite, la vio a lo lejos. Usando un elegante vestido blanco bañado en sangre, la niña de piel pálida no hacía otra cosa más que verlo fijamente con sus ojos rojos. Llenos de una rabia y rencor que no alcanzaba a comprender. A sus 8 años de edad.   

 

+++

 

 

 

 

 

-¡Ah! – Sasuke despertó, abriendo de golpe sus ojos negros y moviéndose en el interior de la tina como un pez que llevaba un anzuelo en su boca.

 

 

 

 

 

Tener ese sueño, hizo que dudara si estaba bien quedarse en ese lugar. Por cobardía y egoísmo, no fue capaz de avisarle a su familia adoptiva que se alejaría de ellos. Porque, por una parte, no estarían de acuerdo que se fuera en esas circunstancias. Y, por otro lado, seguramente tendrían miedo de que algo malo fuera a sucederle, en especial, si se encontraba solo en un lugar que ni siquiera conocían. De pronto, un relámpago tronó en el cielo, despertándolo por completo y obligándolo a voltear hacia la ventana superior en la pared. Respiró. Salió de la tina y tomó una toalla para secarse. En una repisa de acero inoxidable, había dejado su pijama: una camiseta de mangas cortas color gris y un pants negro. Una vez que terminó de vestirse, salió del baño, secándose su cabello con una pequeña toalla blanca. En eso, las luces comenzaron a parpadear, apagándose luego de unos inquietantes segundos de silencio. Suspiró molesto. Primero el accidente en las vías del tren y ahora la falla eléctrica. Por si fuera poco, escuchó como un objeto se rompía, seguido de unos pasos. Mientras se escondía debajo de una mesa que estaba en el pasillo, un trueno apareció en las nubes, iluminando los restos de la maceta que se había caído junto con dos siluetas extrañas.

 

 

 

 

 

-¿Estás seguro de que es aquí? – escuchó la voz de un hombre. Ahora si se sentía agradecido por la falta de la luz.

 

 

 

 

 

-No hay duda. – respondió el otro sujeto, dando pasos cortos. – El olor de esa fruta escurridiza está por todo el lugar. – con el rechinar de la madera,  se percató de que los desconocidos que entraron a su cuarto se dirigían a la sala de estar. Por lo tanto, si se escabullía entre las sombras y abría con cuidado la puerta, podría salir para buscar un teléfono y avisar a la policía. Para su mala suerte…

 

 

 

 

 

-¡La encontré! – sus tobillos fueron atrapados por un par de manos, arrastrándolo en el suelo y levantándolo de cabeza. – Rayos, que mala suerte… - dijo un muchacho; de ojos rojos, piel morena y largo cabello negro, atado en forma de trenza, poniendo una mueca de indignación. - creí que la fruta se trataba de una hermosa chica. – tomándolo solamente con su mano derecha, lo lanzó hacia el centro de la habitación.

 

 

 

 

 

-Pero, Hermano Hiten… - habló la criatura que lo acompañaba. - tú ya tienes a muchas Youkai en tu posesión.

 

 

 

 

 

-Sí, lo sé Manten. – comentó aburrido. – Pero la mayoría de ellas resultaron ser unas mujerzuelas malagradecidas y eso no me hace ninguna gracia.

 

 

 

 

 

-Tengo que salir… - pensó Sasuke, arrastrándose por el piso de madera y extendiendo su mano hacia la puerta. - necesito… llamar a la policía…

 

 

 

 

 

-Oye, ¿A dónde vas? – preguntó Hiten en tono burlón, agarrando su cuello y alzándolo unos centímetros. - El hecho de que no seas una indefensa mujer humana… - nuevamente lo lanzó al piso, pero esta vez, usó su fuerza sobrenatural para estamparlo violentamente contra la madera. - ¡¡No significa que no estemos interesados en ti, fruta!! – de pronto, la ventana detrás de ellos; la cual iluminaba la mayor parte de la habitación, se rompió de golpe, dejando entrar a otra entidad que los puso en apuros.

 

 

 

 

 

-¿Qué diablos…? – cuestionó Manten, al escuchar como los trozos de vidrio caían al suelo.

 

 

 

 

 

Sin embargo, antes de que consiguiera voltearse por completo, su armadura y su pecho fueron atravesados por un brazo. Hiten, mirando la escena con horror, se apartó de Sasuke y levantó su pierna para darle una patada a su nuevo oponente. Con lo que no contó fue con el hecho de que lo esquivaría, para luego darle un puñetazo en su rostro, enviándolo al estante vacío y destruyéndolo de golpe. Ya con los demonios en el suelo, la silueta se movió rápidamente en la oscuridad, llevándose a Sasuke en sus brazos y corriendo por el largo pasillo de la izquierda hasta llegar al baño.

 

 

 

 

 

-¡Maldita sabandija, vuelve aquí! – ordenó Hiten enfurecido, siguiéndolos junto a Manten. Su oponente no lo escuchó. Cerró la puerta y la aseguró con un campo de energía transparente, lo que significaba que, sin importar cuanto la golpearan, no podrían romperla. - ¡Oye! ¡Abre la puerta o sabrás quién soy! - dentro del baño, Sasuke sintió como unos brazos lo envolvían con gentileza. Al igual que Kushina Namikaze, durante la noche en la que fue atacado por una niña violenta y enojada. 

 

 

 

 

 

-¿Quién es? – pensó confundido, mientras un relámpago iluminaba a su salvador. En esos pocos segundos, supo que se trataba de una chica, por el par de mechones de cabello negro que caían por encima de una capucha del mismo color. - ¿Por qué no dejó que esos tipos me…? – antes de poder asimilar de forma correcta lo que sucedía, sus labios fueron aprisionados por los de la joven, mediante un beso tranquilizador pero, al mismo tiempo, posesivo. Cerró los ojos. Como no podía moverse bien; gracias al fuerte golpe que Hiten le dio, no le quedó más opción que aguantarse las ganas de apartarse de ella y soportar las caricias que le daba con su lengua. Un instante después, se separaron. Esa había sido la manzana podrida que marcó el final de su pésimo día. Si es que así se le podía llamar.  

 

 

 

 

 

-¡Te daré hasta la cuenta de tres! – advirtió Hiten, golpeando la puerta con su puño derecho. - ¡Si no nos abres, colgaré tu cabeza en mi pared de trofeos! ¡¿Escuchaste?! ¡Uno, dos…! – ya estaba listo para invocar su arma especial; una lanza capaz de controlar relámpagos, sin embargo, la chica le ganó, explotando la puerta y arrojándolos hacia el centro del cuarto, donde cayeron sobre una vieja alfombra roja con forma ovalada.

 

 

 

 

 

-Tres. – murmuró, parándose en el mismo lugar donde estaban ellos y con un trueno iluminando su silueta. Pisando los vidrios de la ventana que rompió y los restos del librero, la joven se agachó a la altura de Hiten. Lo tomó del cuello, levantándolo unos centímetros del piso, y lo estampó contra una pared. – Díganle al rey del inframundo, que si quiere recuperar su fruta… - dijo desafiante, observándolo con unos inquietantes ojos rojos que lo desconcertaron. - primero tendrá que vencerme. – lo soltó. Una vez que estuvo libre, apoyó a Manten en sus hombros y usó una nube grisácea para salir por la ventana rota, perdiéndose en la lluvia. La joven de largo cabello negro hizo lo mismo, dejando a Sasuke con muchas preguntas sin resolver y con un primer beso bastante amargo.    

 

 

 

 

 

Fin del capítulo.

Notas finales:

Las palabras en negrita cursiva forman frases separadas, así que no duden en reunirlas en cada capitulo para saber lo qué dicen :O!!

¡MIL GRACIAS por darle una oportunidad a este fic! :D Espero que les haya gustado!! nwn

¡Hasta la próxima! :) Saludos a tod@s!!

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