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El resultado de la elección por Seba1005

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Estoy solo... el resto salió, y en momentos como estos en los que me encuentro conmigo mismo, la soledad no es más que una tenue compañera la cual utilizo para así poder hacer fluir las ideas con mayor facilidad al momento de escribir las palabras que ahora leen. En esta ocasión, mi única compañía por hoy será el libro en el cual escribo, con mi taza de café a un lado, viendo de vez en cuando mi envejecida mano luego de escribir algunas de estas palabras o al tomar un poco del antes mencionado café, recordando los años que ya me empiezan a pesar…

Me gusta recordar el sonido de las cosas… generalmente es lo que más describo en mis relatos por el simple hecho de que estos son los que más memorizo durante mi día a día... y hoy no será la excepción.

Hay sonidos que en más de una ocasión me recuerdan tiempos de antaño en específico, algunos buenos, otros no tanto… pero ahora, en esta estación otoñal, mis recuerdos se ven sumergidos en el escuchar del soplar del viento chocando con las copas de los arboles afuera de mi casa, mientras veo a través de la ventana como las viejas hojas caen en su singular baile.

Fue aproximadamente unos seis años después de que mis hijos nacieran… fue simplemente durante unos días, no hubo ninguna pelea ni caos, simplemente me gusta recordar aquella época en específico por el mero hecho de que para aquel entonces, mis hijos ya comenzaban a tener la madurez suficiente como para comenzar a hacer por consciencia las travesuras que constantemente me atormentaban y me sacaban más de alguna cana en mi antigua cabellera negra.

Bueno… por una razón todo mi pelo ahora es blanco…

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Simplemente recuerdo como observaba a Hotaru desde las alturas… el viento de igual manera soplaba a como era hoy, pero aquello no era impedimento para no poder presenciar cómo algunas de las nuevas construcciones resaltaban, mientras que otras de igual manera comenzaban a efectuarse, alegrándome por dentro al ver como lentamente pero con seguridad mi pueblo crecía.

Recuerdo el día en el que las personas de Hotaru me escogieron como alcalde… en aquel entonces muchas cosas comenzaron a cambiar, la organización que Taichi tenía era demasiado precaria, al igual que las conexiones que el mismo permitía tener con la capital o con cualquier otro pueblo.

Nerito fue el primero en aparecer… Kaito junto con Yosuke y otras personas del mismo aparecieron en aquellos momentos en los cuales el liderazgo era algo completamente nuevo para mí; me ayudaron y enseñaron sobre como dirigir de manera correcta el lugar, e incluso comenzamos a tener conexiones lo suficientemente buenas, como para compartir nuestras medicinas a cambio de los alimentos que el mismo pueblo comenzaba a producir en grandes cantidades luego de que Teijo fuese destituido.

Mi hogar nuevamente fue construido… muy pocas cosas de estas sobrevivieron del antiguo, sin embargo, el tamaño y la estructura, si bien fue aumentado considerablemente debido a la oportunidad que se presentaba junto con la gran cantidad de integrantes que nuestra familia empezaba a recibir, el estilo de la misma perduró, teniendo la misma cantidad de habitaciones, exceptuando el hecho de que ahora la cocina y el comedor no se encontraban en la misma sala principal de la casa, sino que ahora la cocina se encontraba en una habitación aparte de la del comedor, el cual seguía de igual manera siendo la principal, conectándose con nuestras habitaciones correspondientes.

Pero… no todo era estructura y organización en Hotaru por desgracia… en aquel entonces, aún hoy recuerdo como la perdida de Hina generó las obvias consecuencias ante lo mismo; Sora… en aquel entonces solo un niño era, y a pesar de que nosotros siempre nos encontrábamos ahí para resguardarlo, Miyoko, su madre, decidió hacerse cargo del mismo, renunciando a su trabajo en la ciudad para venir a cuidar de él.

Harumi y yo estábamos preocupados ante el obvio y abrupto cambio que Sora había recibido luego de la muerte de Hina, el niño apenas y mostraba la seriedad en su rostro; recuerdo que varias veces caía en lágrimas debido a sus recuerdos, siendo mi afecto o el de mi familia el único que recibía para poder así levantarse.

Miyoko y Souta empezaron a preocuparse… sus ingresos no eran muchos, y ahora que Hina ya no se encontraba, no había nadie que dirigiera la tienda de la misma, y menos cuando la madre de Sora admitía su nulo conocimiento en la medicina. Fue desde ahí que Harumi empezó a tomar las riendas en el asunto luego de tal situación a lo que, luego de conversar con Miyoko, ambas llegaron a la conclusión de lo que sería mejor para Sora y para la misma, y fue ahí, cuando mi esposa decidió finalmente dirigir la tienda de Hina, mientras que Miyoko, a pesar de que Harumi y yo le hubiésemos ofrecido un poco de dinero mensualmente para así ayudar a la misma esta, debido a que se negó ante lo primero, pidió encargarse de la administración de la tienda, cosa la cual se le daba bastante bien ya que aquello era lo que realizaba en su anterior trabajo. Harumi simplemente no tuvo donde negarse, antiguamente era justo Hina la que más se encargaba de lo mismo, y si bien Miyoko tardó un poco en acostumbrarse al nuevo sistema, ella y mi esposa junto con Hanako lograron progresar en aquel aspecto.

Todo empezaba a mejorar… las mercaderías, algunas ahora de igual manera provenientes de Nerito, empezaban a llegar de mayor y mejor cantidad y calidad… el pueblo crecía, a tal punto que la misma Narue decidió finalmente cambiarse desde la capital hasta Hotaru, luego de que la que antes era la pequeña tienda de medicinas de Hina terminara convirtiéndose cada vez más en un amplio salón, cada vez con mejores instrumentos e incluso, con el pasar de los años, mejores tecnologías, a tal grado que ahora el mismo lugar contaba con un pequeño invernadero en el cual existían unas medicinas tan poco comunes, que incluso en el pasado solo podíamos conseguirlas en momentos muy precisos del año, debido a las condiciones climatológicas que se necesitaban para que las mismas aparecieran.

De a poco los sentimientos de pena y pérdida comenzaban a superarse… Sora no tenía, por obvias razones, la misma relación con su madre que con la que tenía con Hina; este pasó varios meses en una continua seriedad luego de que las últimas lágrimas fueran derramadas, pero… lentamente con el pasar del primer año, Sora volvía a adquirir de apoco una pequeña sonrisa ante las pequeñas experiencias que pasaba con mi familia.

En estos momentos vuelvo a recordar aquellas cosas, y simplemente puedo sorprenderme y suspirar con tenue emoción los acontecimientos que empezaron a nacer luego de hechos tan trágicos como los ocurridos durante la primera ida a Nerito.

Una escuela… un pequeño hospital el cual de igual manera iba creciendo con el pasar de los años… incluso pequeños edificios empezaban a construirse, sin embargo, en aquellos casos de igual manera velaba para que el bosque quedara lo más intacto posible… no quería que el pueblo perdiera aquel brillo de calma que siempre poseía y aún posee hoy en día.

En aquel entonces, como bien dije al inicio, simplemente me encontraba observando en silencio… a la vez que las tenues brisas desordenaban levemente mi cabellera, sin afectarme en lo más mínimo en mi calmada actitud, a la vez que de igual manera aquel observar me ayudaba a darme cuenta de cualquier tipo de inconveniente que las personas de mi pueblo padecieran y por ende necesitasen mi ayuda.

Estuve con aquel actuar por unos cuantos minutos… cuando, a cómo era la costumbre, un hecho perturbó mi paz…

—“¡Booooo!” — un sorpresivo grito telepático mezclado con gruñidos resuenan en mi cabeza a la vez que, en el mismo momento en el que escucho aquello, el rostro de una Riolu aparece dada vuelta delante de mí, mientras que el peso de la misma sobre mi cabeza me daba a entender de que la pokémon se encontraba echada de panza sobre la misma.

—¡Ha-Haruko! — dije exaltado, a la vez que mi antes serio rostro se tornaba en uno completamente anonadado, mientras empezaba a escuchar varias risitas por parte de la Riolu.

—“¡¿Te asusté tío Ryo?! ¡Dime que sí!” — se escuchaban nuevamente las palabras telepáticas de la Riolu, a la vez que esta agitaba sus manitas y piernas emocionada, mientras que yo empezaba a agarrarla de las axilas, sacándola de mi cabeza y sosteniéndola delante de mí.

—¡¿Asustarme?! — fue mi grito encabronado, a la vez que este resonaba en el sector, mientras que yo y la Riolu nos encontrábamos en el edificio más alto de Hotaru, siendo este el hospital antes mencionado el cual, ya con su sexto año cumplido, había alcanzado el enorme tamaño de siete pisos de altura —¡Niña, casi me provocas un infarto! — gritaba entre una mezcla de rabia y preocupación— ¡¿Cómo se te ocurre subir a estas alturas sola y sin protección?! — pregunté enfadado, a la vez que Haruko no paraba de agitar sus manos y piernas de manera juguetona mientras yo la sujetaba, sin embargo, mi rostro cambia levemente cuando empiezo a sentir un aura a mis espaldas.

“¿Ves “tío refunfuñón”?” — preguntó entre risas la Riolu, a la vez que yo me giraba para después observar cómo era Yoshiro el que se encontraba atrás de mí, a la vez que este alzaba su mano en forma de saludo, sonriendo— Mi amigo me subió…”— se excusaba la Riolu, a la vez que esta, a pesar de decir aquellas palabras con tanta normalidad, yo, de mi parte, noto casi al instante como el rostro de Yoshiro se contrae levemente, pasando desapercibido para la Riolu, pero no para mí.

—¿Eh? — dije extrañado, a la vez que me volvía a girar hacia Haruko, la cual dejaba caer su rostro hacia un lado en son de no entender mi extrañada reacción.

—¿Desde cuándo llamas a Yoshiro así? — pregunté indiscriminadamente, a lo que Yoshiro casi al instante se exalta ante aquello, empezando a avergonzarse ante obvias razones, mientras que Haruko mantenía su normal mirar hacia mí…

“Bueno… como que pensé que “pulgoso” era una palabra un poco fea y ofensiva, y obviamente a nadie le gustaría que lo llamaran así, y llamarlo por su nombre es muy serio la verdad, y bueno… es mi amigo al fin y al cabo…”— reconoció en calmadas palabras por telepatía la Riolu, mientras que, a mis espaldas, una apesadumbrada aura empezaba a florecer, a lo que yo simplemente guardo silencio para después activar el estado aural.

—Bueno, bueno… usted, señorita, ¡no debería estar aquí!— declaré ahora con una actitud más seria, a la vez que de mis manos que aún sostenían a la pokémon, mi aura empezaba a emanar de las mismas, haciendo bajar a la Riolu lentamente del edificio, sosteniéndola con los dos brazos de aura que emergieron— ¡Anda para la casa, recuerda que has estado esperando esta noche por mucho tiempo, busca a tu mamá! — eran mis gritos los que se escuchaban debido a la larga distancia en la que nos encontrábamos, a lo que solo logro percibir como Haruko simplemente tenía sus mejillas infladas, para después asentir y empezar a caminar de mala gana hacia la casa, ya que la misma estaba entretenida en aquellas alturas conmigo y Yoshiro.

Luego de que Haruko se hubiese retirado, el silencio empezó a recorrer el ambiente, a la vez que la presencia del Zoroark aún era percibida por mí a mis espaldas, a lo que yo me giro, simplemente para ver como Yoshiro se encontraba cabizbajo y levemente avergonzado… a lo que no tardo mucho en comprender su reacción, empezando a enternecerme ante lo obvio…

—Awww ¡Tú de verdad quieres que te llame pulgoso! ¡Es demasiado tierno~!— fueron mis molestosas palabras en muy alto volumen las que resonaron, a lo que el rostro de Yoshiro se deforma completamente a uno más enojado y apenado, a la vez que sus mejillas cada vez se enrojecían más por la vergüenza.

Para después botarme de aquel edificio de un limpio (y bien merecido) puñetazo.

—¡Duele! — fue mi única palabra durante el trayecto desde el techo de aquel hospital, hasta terminar finalmente enterrado en la tierra de aquel lugar, no obteniendo mayores daños por el estado aural antes mencionado.

Varias personas, en su normal caminar, simplemente pasaban a mi lado, sin inmutarse en lo más mínimo ante el obvio estruendo causado de mi cuerpo chocando con la tierra una vez que este cayó desde siete pisos de altura.

Me tenían el respeto… pero aquello no significaba que no conocieran mi actuar con mi familia.

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—De verdad no tienes remedio…— una femenina voz se escucha, a la vez que el choque de una bolsa con hielo chocando con mi cara resuena en mi hogar, siendo Harumi la cual, pidiendo una infinita paciencia, simplemente suspiraba levemente malhumorada luego de saber la razón del enorme moretón en mi mejilla.

—El aura de Yoshiro se irá sola después de unas horas…— ahora era Takeru el que hablaba, a la vez que este simplemente caminaba hacia su habitación para buscar unas cosas— se la podría quitar… pero supongo que el tarado se lo buscó— reconoció en unas cuantas carcajadas mi “amigo”, a lo que yo simplemente le lanzó una mirada encabronada.

Harumi simplemente frunció el ceño con la misma actitud antes mencionada, a la vez que yo levantaba mi mano para después sostener la bolsa de hielo, sabiendo que Harumi tenía cosas que hacer.

—Déjatela puesta por unos minutos más, la hinchazón desaparecerá después de un rato— reconoció mi esposa, a la vez que esta empezaba a irse hacia la habitación de Takeru, mientras que ahí de igual manera Haruko y Hanako se encontraban, sin embargo, esta, antes de tocar el picaporte de la puerta, se vuelve a girar hacia mí— recuerda que Hiyori no quiere que entres hasta darte la sorpresa, así que espera aquí— reconoció finalmente en una sonrisa mi mujer, a la vez que yo asentía en respuesta, para después ser correspondida por la misma antes de entrar a la habitación de mi amigo.

Harumi simplemente dejó el lugar en silencio, a la vez que, pasados unos segundos luego de aquello, el sonido del hielo crujiendo ante el cambio de temperatura con mi mejilla era lo único que se percibía…

Mientras que cierto Zoroark… seguía sentado en una silla a mi lado, con su cara malhumorada y ceño fruncido.

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Los segundos de incómodo silencio seguían su curso con la misma intensidad que con las que empezaron, mientras que yo simplemente miraba hacia otra dirección, un poco entristecido y preocupado al notar no el enojo, sino aún la vergüenza por parte del aura de Yoshiro, mientras que este simplemente seguía con una cara bastante malhumorada, aún con sus mejillas levemente sonrojadas ante sus confusos sentimientos.

Pasó un largo tiempo… pero sabía que tenía que decir aquellas palabras tarde o temprano...

L-Lo siento…— fue mi pequeño susurro el que irrumpió aquel molesto silencio, a la vez que el rostro de Yoshiro empezaba a calmarse y a relajarse una vez que las mismas palabras fueron escuchadas por él, sin disminuir el grado de enrojecimiento de sus mejillas— No pensé que te avergonzara tanto… solo era una broma— fueron mis últimas palabras, a la vez que nuevamente el silencio tomó el lugar, incomodándome como respuesta ante lo obvio, ya que esperaba una pronta respuesta por parte de Yoshiro, pero obteniéndola luego de unos minutos… acompañado del levantar del mismo, mientras que este estaba ahora cabizbajo a la ves de aún sonrojado.

“Ya han pasado seis años desde que la conocí…”— empezaba a decir en un bajo gruñido Yoshiro, a la vez que yo simplemente escuchaba—“Sé que solo soy eso, pero… siempre he soñado que algún día me considere más que su amigo… y que ahora ni siquiera me llame de la otra manera, me hace sentir…”— el Zoroark simplemente se quedaba en silencio, a la vez que este aún me daba la espalda, comenzando a su vez a apretar su puño con cierta brusquedad—“Quizás… simplemente seré solo un “buen amigo” para ella, Haruko no sentirá nunca lo mismo que yo, debería dejar de intentar ilusionarme por algo que no existirá” — reconoció ahora en un serio gruñido el pokémon, a la vez que este simplemente entraba con prisa a su habitación, quedando solo en la misma a propósito, a lo que yo simplemente me quedo en silencio, observando la puerta ahora cerrada de dicha pieza, mientras que aún tenía la bolsa de hielo pegada a la mejilla.

—Niño enamorado que cree que la Riolu no lo quiere…—decía en un leve tono incrédulo, a la vez que me apoyaba con mayor confianza en la silla en la cual estaba sentado— si tan solo sintiera el amor que Haruko le tiene… aunque bueno, “todo en su momento y lugar…”— decía en voz baja, a la vez que simplemente esbozaba una pequeña sonrisa— Eso es algo que dirías, ¿No es así… Hina? — terminé de decir, a la vez que simplemente lanzaba unas cuantas carcajadas ante lo obvio, y mucho más luego de notar como una Riolu empezaba a emerger de la habitación de sus padres, a la vez que, enérgica y con una corbata de lazo roja aún sin anudar, corría hacia la habitación que hace poco había sido cerrada por el antes mencionado y deprimido Zoroark.

“¡Oye ven para acá, que aún faltas tú!” — dijo emocionada la Riolu, a la vez que se empezaba a escuchar varios sonidos provenientes de la habitación del Zoroark (producidos lo más probable por la misma negación que debió tener el mismo pokémon ante la obvia intención de Haruko), a lo que no pasa mucho, hasta que finalmente un apenado y derrotado Zoroark empezó a emerger de la habitación, obviamente atrás de la Riolu la cual, tirando de la mano del pokémon, llevaba al rey de las ilusiones hacia el cuarto de Takeru y Hanako.

Simplemente lanzaba unas cuantas carcajadas ante el obvio trato que Yoshiro recibía, mientras que este intentaba mantener la seria y “deprimida” compostura con la que se había retirado…

Pero vamos… quien podía demostrar tristeza ante la actitud de esa Riolu.

El lugar nuevamente entró en silencio una vez que el Zoroark junto con la Riolu entraran en aquella habitación, a lo que yo simplemente me relajo un poco, a la vez que cerraba mis ojos y disfrutaba del agradable contacto frío del hielo con mi morada mejilla, mientras varios pensamientos me abordaban debido a la noche que se acercaba… noche la cual mis hijos y Haruko por sobre todos deseaban celebrar…

Al fin y al cabo era Halloween aquel día… y Haruko quería ver sus disfraces.

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Todos, excepto yo, se encontraban en aquella habitación… cada uno con su respectiva tarea, siendo la de Hiyori, Takeshi, Haruko y Yoshiro, simplemente estar sentados a la vez que Harumi y Hanako preparaban unos disfraces que se habían arrendado, mientras que Takeru simplemente, de manera un tanto reticente ante su obvio orgullo quebrantado ante “tal” actuar, observaba en una pequeña bolsa aquel “atuendo” que el mismo Lucario tendría que ocupar para aquella… “ocasión”.

—Quédense quietas, niñas…— decía en voz calmada Harumi, a la vez que esta y Hanako se acercaban a Haruko y Hiyori, las cuales simplemente tenían sus ojos curiosos posados sobre las pequeñas bolsas que sus madres traían.

Quedándose bastante sorprendidas… cuando Harumi saca un pequeño sombrero de chef de su bolsa, mientras que Hanako sacaba uno de mago.

—¡Que genial! — dijo Hiyori emocionada, a la vez que se llevaba las manos por debajo de sus muslos, mientras entrecruzaba y agitaba sus piernitas en son de la emoción al ver finalmente una parte de su disfraz, mientras que Haruko, obviamente igual de emocionada, no evitó el no extrañarse debido a una inexplicable razón.

Ambas mujeres colocaron el sombrero sobre las cabezas de sus hijas, a la vez que acomodaban el tamaño de los mismos para que así quedaran del ancho adecuado.

Hiyori simplemente sonreía, sin embargo, Hanako se extrañó cuando Haruko alzó sus manos y agarró con delicadeza sus muñecas, a la vez que la detenía en su actuar con ello.

“Espera un poco mamá...” — decía en son de duda la Riolu, a la vez que Hanako y ahora también Harumi y Takeru no podían estar más extrañados cuando la misma empieza a observar con detención el sombrero, exaltándose cuando nota como una pequeña etiqueta estaba pegada y oculta en lo profundo de aquel sombrero de copa.

“Esto… ¿No lo hiciste tú?” — preguntó ahora con un tono levemente triste la Riolu, a la vez que su mamá no podía estar más confundida que cuando la Riolu comenzó a dejar aquel lindo sombrero de copa a un lado.

“No me malentiendan… aprecio mucho que me hayan conseguido el disfraz que quería pero…”— empezaba nuevamente a hablar Haruko, mientras que esta simplemente bajaba sus pequeñas orejas ahora más apenada—“También quería que… la cosa que usara lo hubiese hecho mi mamá, es la primera vez que celebraremos esto con Takeshi y Hiyori, quiero que sea especial…”— reconocía ahora la pokémon, a lo que casi todos en el lugar, exceptuando a Takeshi y Hiyori, se sonrojaban levemente por la extrema e incalculable ternura que la misma Riolu demostró en aquellas palabras.

—“P-Pero… No soy muy buena con estas cosas Haruko…”— decía en un bajo gruñido al final Hanako, mientras que esta simplemente se llevaba una mano a su nuca, bastante apenada al recordarse de igual manera que, a pesar de que esta y Harumi sabían bastante de medicinas, la Lopunny en específico no se le daba nada que tuviera que ver con telas… ni siquiera con aguja e hilos, eso hasta Harumi lo manejaba más en los momentos en los que estas tenían que tratar y coser heridas de aquella índole.

“No me importa… ¡Mientras sea de mi mamá será el mejor disfraz!” — recalcó con los brazos abiertos la Riolu, a lo que casi al instante tres golpes resuenan silenciosamente en el lugar, no siendo percibido por las mujeres y mi hijo… siendo aquellos el choque de la mano derecha de Yoshiro y Takeru sobre su propio corazón…

A la vez que yo, de la misma manera y aún en el comedor, realizaba dicha acción, mientras que el mismo dolor producido por la extrema ternura dada por la Riolu incluso a mí, mediante la conexión de Takeru, me afectaba…

—“No puede ser tan...” — pensaba… a la vez que simplemente dejaba caer la bolsa de hielo, mientras que mi mejilla ya volvía a tener el “volumen” correcto, aún sumiéndome en aquella poderosa ternura proveniente de la pokémon.

—“E-Está bien… lo intentaré Haruko…”— declaró aún un poco apenada la Lopunny, mientras que esta retiraba el pequeño sombrero, para después empezar a irse hacia donde Takeru estaba, sin saber siquiera que hacer primero, intentando pedir ayuda hacia su pareja con la mirada.

Takeru simplemente esbozó una pequeña risa apenada de igual manera, a la vez que se llevaba la mano a la cabeza…

Vamos… ni que el Lucario fuera mejor costurero que ella como para encontrar una solución ante tal reto, sin embargo, el mismo simplemente se dispuso a ayudar a Hanako a hacer el mejor disfraz posible para su hija una vez que este observó cómo la pokémon necesitaba la ayuda.

Hanako y Takeru empezaron a hacer lo suyo, mientras que Harumi simplemente volvía a recomponerse de aquel “ataque ternuril rioluesco” para después, en otra bolsa que tenía a su lado, empezar a sacar el resto del disfraz de su hija, la cual de igual manera se colocaba unas cosas por su cuenta, mientras que Harumi la ayudaba en otras.

—¿Cómo me queda mami? — preguntó finalmente mi hija, a la vez que su disfraz de “chef” estaba completamente colocado, mientras que Harumi simplemente observaba paciente y a la vez seria el atuendo de Hiyori.

—¡¿Mamá y que hay de mí?! — declaró en un tono impaciente Takeshi, a la vez que este, con una simple y llana sábana sobre el mismo, alzaba sus brazos por debajo de la misma, intentando obviamente llamar la atención de su madre —¡No seré el fantasma más aterrador de Hotaru si no tengo unos escalofriantes ojos y boca tenebrosa en la sábana! ¡Apúrate y muévete! ¡No haces nada! —recalcaba en un indebido y alto volumen mi hijo, a lo que Harumi se gira bruscamente hacia él como respuesta a lo que se le iba a venir a aquel jovencito como respuesta ante tal falta de respeto, sin embargo, esta se queda en silencio cuando nota como una negra mano de rojos dedos sujetaba con bastante seriedad y justa brusquedad la mejilla de su hijo casi al instante en el que este osó decir aquellas palabras…

A la vez que era Yoshiro… el que se encontraba sujetando la mejilla de Takeshi...

—“Podré soportar muchas de tus tonterías, enano…”— empezaba a decir Yoshiro en gruñidos, los cuales mi hijo era capaz de entender al tener el aura de Takeru en su interior, mientras que mi hijo simplemente lo observaba encabronado, sin tomar en serio las palabras del Zoroark— “Pero no vuelvas a faltarle el respeto a tu ma…”— el Zoroark se quedó en silencio…

Una vez que la voz de Harumi se hizo presente.

¡Takeshi Kurogane! — dijo el nombre completo en un poderoso grito mi esposa, cuyo volumen no resaltaba por lo alto, sino por la energía que el mismo desprendía, a la vez que todos en aquella sala, a excepción de Haruko y Hiyori las cuales actuaban con normalidad y la misma ternura de siempre, estaban completamente paralizados ante la actitud que adquirió mi mujer una vez que Takeshi le faltó el respeto…

¡Ya me cansé de tu continua falta de respeto, esta fue la última vez que lo soporto! ¡Te vas castigado a tu habitación!— decidió firmemente Harumi al instante, a la vez que esta tomaba a un asustado Takeshi, a la vez que los ojos del mismo lentamente empezaban a lagrimear una vez que su madre dijo aquellas palabras…

Claro… como muchos lectores no sabrán, Takeshi, si bien en aquella ocasión le había faltado el respeto a Harumi, no había sido la primera vez… Harumi lo había pasado por alto debido a que nunca había sido del mismo grado a cómo fue en aquella ocasión, sin embargo, como vieron en aquel momento, aquellas palabras fueron la gota que derramó el vaso en la paciencia de mi esposa.

Takeshi no podía evitar empezar a llorar desconsoladamente una vez que su madre dijo aquellas palabras, a la vez que este no se oponía al hecho de que su madre lo levantara para después salir de la habitación de Takeru, extrañarme de momento, a la vez que yo mismo chocaba la vista con Takeshi, el cual la giró hacia mí en son de pedir ayuda y “protección” ante lo que Harumi le hacía.

Simplemente fruncí levemente el ceño sin entender lo que ocurría, obviamente no queriendo inmiscuirme en la mente de los mismos, sintiendo por parte de mi conexión con Takeru, la ira que había demostrado Harumi dentro de la habitación con Takeshi.

Harumi simplemente abrió con decisión la puerta de la habitación del chico, para después dejarlo sentado en su cama.

Quiero que me escuches con atención Takeshi— declaró seria Harumi, a la vez que Takeshi, cabizbajo, simplemente reacciona levemente asustando una vez que su mamá le volvió a dirigir la voz, mientras que esta se agachaba para así quedar frente a frente a su hijo.

—Sé que podré ser muy amable contigo… como también sé que siempre cuando tú necesitas algo yo estoy ahí— empezaba a hablar, a la vez que tomaba el mentón del niño, empezando, con su pulgar, simplemente limpiar las lágrimas que el mismo derramaba.

Pero soy tu madre— volvió a reafirmarse Harumi, mientras que su ceño fruncido solo simbolizaba la obvia seriedad de la misma— No soy tu amiga, no soy tu ayudante ni tampoco tu hermana o una empleada como para que pienses que estoy a un nivel igual que el tuyo y me hables de esa manera— seguía hablando mi esposa, a la vez que yo ya me había levantado de donde estaba, quedándome justo al lado de la puerta que daba a la habitación de mi hijo y Yoshiro.

Estarás castigado… no celebrarás el Halloween con nosotros esta noche; debes aprender a respetarnos tanto a mí como a tu padre, de una manera u otra…— reconoció finalmente Harumi… a la vez que Takeshi apenas y alcanzó a esbozar un pequeño y apenado “no” de arrepentimiento, para después observar como su madre se levantaba y empezaba a salir de su habitación… cerrando la puerta con firmeza y seriedad luego de unos segundos.

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La puerta se había cerrado… a la vez que lentamente empezaba a escucharse el llanto desconsolado de Takeshi, el cual había enterrado su rostro en su almohada, completamente devastado de no poder ser partícipe de la fiesta que tanto el mismo junto con su hermana esperaba celebrar.

Harumi simplemente se quedó de pie mirando hacia el frente, sin chocar la vista con la mía a pesar de saber que me encontraba a su lado, a la vez que esta se apretaba el labio, doliéndole de igual manera lo que tuvo que hacer, ya que a pesar de todo odiaba escuchar a su hijo llorar, aunque fuese por la razón correcta.

Simplemente puse mi mano sobre su espalda, a la vez que sobaba con delicadeza la misma, acto el cual Harumi no pasó por desprevenido, girándose hacia mí para después simplemente abrazarme a la vez que apoyaba su frente en mi pecho.

No quiero que sea un irrespetuoso pero…— empezaba a susurrarme Harumi, a la vez que yo simplemente ponía mi mentón sobre su cabeza, obviamente correspondiendo su abrazo— No me gusta verlo triste… —Confesó finalmente mi esposa, a la vez que una pequeña lágrima caía de su mejilla en son de lo mismo, mientras que la seriedad y una leve pena se reflejaba en el mío luego de escuchar tales palabras— creo… que ni siquiera ahora sigo estando lista para ser una buena mamá— fueron sus últimas palabras, a la vez que mis ojos se abrían un poco más luego de escucharlas.

No pasó mucho luego de aquello, cuando simplemente levanté el rostro de la mujer, a la vez que hacía chocar sus ojos con los míos.

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Vi sus ojos llorosos, y sus labios tiritones… a lo que, pasados unos segundos, no pude evitar el no sonreír y lanzar una pequeña carcajada al notar como la “sinceridad” abordaba a Harumi luego de que esta misma se dijera que no era una buena madre, debido a que la misma se creía sus propias palabras...

Harumi simplemente me observó dolida luego de que me hubiese reído tan de repente, obviamente no entendiendo el significado de mi obvia actitud, a lo que esta simplemente alcanza a exaltarse, cuando le doy un pequeño y repentino beso en sus labios…

No fue apasionado ni mucho menos… fue un simple beso de no más de unos dos segundos a lo que, separándome de la misma, simplemente esta queda más extrañada ante lo obvio, mientras que yo simplemente la observaba con una leve y tranquila sonrisa.

—Lo que acabas de hacer… fue realmente ser una mamá, Harumi…— empezaba a hablar, a la vez que limpiaba las lágrimas que habían quedado rezagadas en las mejillas de mi mujer, mientras que esta simplemente me escuchaba con atención— Tú y yo seremos la pesadilla de Takeshi y Hiyori en algunos momentos, los haremos llorar, los haremos enojarse… los castigaremos y los corregiremos cuantas veces sean necesarias para que ellos crezcan de una manera correcta y educada…— seguía diciendo, mientras que Harumi simplemente volvía a desviar su mirada de la mía, para nuevamente ahora posar su mejilla en mí, mientras que yo la volvía a abrazar.

—Porque… los amamos, y es por ese mismo amor que te duele verlo así, lo entiendo… pero es necesario por lo mismo— reconocí finalmente, llamando la atención al instante de Harumi, a la vez que esta, luego de unos segundos, empieza a esbozar una pequeña sonrisa en su rostro, comenzando a separar su rostro de mí, para después verme a los ojos nuevamente.

Harumi simplemente se me quedó mirando por unos momentos, para después lentamente empezar a cerrar sus ojos y esbozar una pequeña sonrisa en respuesta…

—Será mejor que vuelva con Hiyori… está más ansiosa de que tú la veas a que salir esta noche en sí— declaró en algunas risas Harumi, a la vez que yo simplemente le respondía de la misma manera, observando cómo la misma volvía a entrar a la habitación de Takeru y Hanako, dejando con ello el lugar en silencio, mientras que yo simplemente volvía a escuchar luego de unos segundos los sollozos de mi hijo…

Simplemente suspiré levemente una vez que volví a escuchar los sollozos de Takeshi nuevamente, a la vez que yo simplemente entrecruzaba los brazos, pensando un poco más detenidamente la situación, mientras miraba al techo en son de duda.

“Si hubiera sido yo en vez de Takeshi… ¿Qué hubieras hecho tú Hina?” — pensaba, a la vez que de igual manera como padre intentaba encontrar la manera de poder enseñarle a mi hijo.

—[Lo más probable es que te hubiese mandado a la casa de Arashi de una sola patada] — se escuchó pocos segundos después la voz de Takeru en mi cabeza, a lo que yo simplemente me encabrono ante lo obvio.

—[¡Nadie te preguntó metiche!] — declaré fastidiado, mientras que la risa era lo único que provenía del aura de mi amigo—[¡¿No que tienes un traje de mago que hacer con Hanako?!] — pregunté en forma de venganza, simplemente para lanzar unas cuantas carcajadas cuando dejo de escuchar la voz del Lucario, para después notar como el nerviosismo y un casi imperceptible toque de vergüenza lo abordaba.

Simplemente bufé victorioso, para después volver a girarme hacia la puerta cerrada de la habitación de Takeshi, a la vez que de esta los llantos habían dejado de escucharse…

Simplemente frunzo el ceño en son de la preocupación, para después decidirme y comenzar a caminar lentamente hacia la habitación de mi hijo.

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Takeshi no era un chico de hacer berrinches cuando lo retábamos… él simplemente derramó unas cuantas lágrimas por unos minutos, para después quedarse acostado de lado en su cama, a la vez que sus aún lagrimosos ojos seguían abiertos, observando al vacío, prácticamente devastado de que Harumi le hubiese prohibido el salir aquella noche con todos nosotros.

Mi hijo estaba completamente imbuido en sus pensamientos, sin embargo, el sonido de la puerta abriéndose lo exalta a lo que, sin girarse hacia la misma y con miedo, este simplemente se encorva en respuesta, sabiendo que era yo el que se encontraba a sus espaldas, ya que el mismo era capaz de sentir las auras a su alrededor por obvias razones.

Simplemente me senté en el borde de la cama en donde estaba mi hijo, mientras que Takeshi aún me daba la espalda… pasaron algunos cuantos segundos, hasta que finalmente fue mi mano sobre el pelo de Takeshi la cual rompió el silencio…

—Fue bastante feo como trataste a tu mamá, Takeshi…— dije en voz normal, a la vez que me giraba hacia el niño, mientras que este aún seguía apuntando su vista hacia adelante, sin chocar con la mía— No vendría aquí si supiera que estás triste por cómo te comportaste en vez de estarlo porque te quitaron la posibilidad de salir esta noche… notaría el berrinche de tu aura a kilómetros— reconocí en firmes palabras, mientras que Takeshi simplemente fruncía el ceño en son de los varios sentimientos que poseía en aquel instante.

Simplemente ahora era yo el que fruncía el ceño, denotando rasgos parecidos a los que mi propio hijo poseía en aquella reacción, ahora un poco más molesto, en respuesta al obvio y aún persistente actuar inmaduro e interesado que Takeshi seguía demostrando, a lo que simplemente aparto mi mano, para después volver a levantarme.

—Tienes a una madre y a un padre que te aman y se preocupan por ti… hermanos que te quieren y te cuidan, una cama caliente donde dormir y una casa donde estar— decía ahora delante de la puerta abierta, mientras que Takeshi simplemente seguía dándome la espalda— tienes bien merecido el castigo… y no acabará hasta que cambies esa actitud— fueron mis últimas palabras, a la vez que simplemente cerraba nuevamente la puerta de aquella habitación, dejándola nuevamente a oscuras, ya que ninguna luz estaba encendida y las cortinas tapaban las ventanas…

Takeshi, una vez que me retiré, simplemente empezó a apretar las sabanas de su cama, a la vez que comenzaba a morderse el labio en respuesta de las palabras que había escuchado de mí, simplemente para cerrar sus ojos, y nuevamente sumirse en sus pensamientos, derramando pequeñas lágrimas de igual manera.

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