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¡Rechazado en día de san Valentín! (Oh, oh!) por KanonGothic15

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Notas del fanfic:

 

¡¡Hola a tod@s!! :D

Es un gusto para mí saludarlos en esta ocasión con una historia corta!! nwn Hace AÑOS que no escribía un capítulo único de Naruto. La última vez que lo hice, fue para el Día de muertos (una fiesta mexicana que no tiene NADA que ver con Halloween :) ). 

¡Espero se la pasen super genial con esas personas especiales en san Valentín! :D Este es un pequeño presente que hice para los bellos lectores que me siguen :) Por supuesto que los nuevos lectores tambien son bienvenidos!! :D jajaja xD

¡Saludos a todos!!! <3

Notas:

Simbologia sobre algunos momentos de la historia:

&&& -> Cambio de escena. Ya sea con los mismos personajes o con otra situacion y personajes.

*** -> Inicio/fin de flasback.

=====

Personajes: Masashi Kishimoto

Historia: yop! xD

¡Disfruten! :3

 

 

 

 

Rechazado”.

 

 

 

 

 

Era la única palabra que podía resonar en su mente. Ah, sí, junto con otras 90,999 maldiciones, relacionadas con alimentos de bajo presupuesto. Cansado por el agobiante recorrido hasta su hogar, Sasuke Uchiha entró a su cuarto, arrastrando los pies hasta quedar acostado bocarriba en su cama. Aún no podía creer que la chica más linda y gentil de su escuela se opusiera a la oportunidad de ser su novia. ¡Simplemente no podía creerlo! Y lo peor de todo, es que si ella se negaba a ser su razón para ser y existir, estaría dispuesto a respetar su decisión, ya que nadie ocuparía su lugar. Ni que las mujeres fueran objetos viejos que deshechas cuando uno se cansa de ellos. El motivo por el que se había enamorado de esa joven aún era un enigma para sus adentros. Incluso su mejor amigo, Naruto Uzumaki, no conseguía comprender su afán por suspirar tan desesperadamente por una chica. Y como no enamorarse de ella. Cabello azulado. Ojos aperlados. Piel blanca. Cuerpo perfecto. Bueno, en realidad, la apariencia era lo que menos le importaba.

 

 

 

 

 

Desde el día en que le compartió su paraguas transparente, durante una tarde nublada del verano pasado, se dedicó a saber todo lo que estuviera relacionado con su persona. Hinata Hyuga. Segundo año de preparatoria. 17 años. Su flor favorita son los girasoles. Le encanta disfrutar los días soleados en el exterior, aunque deba protegerse siempre con una sombrilla azul claro que le regaló su primo para no quemarse la piel, ya que es muy pálida. Es amiga de las tres chicas más escandalosas de la preparatoria. Ino Yamanaka, una rubia deportista, cuya habilidad especial es recaudar información de los alumnos nuevos o transferidos. Temari Sabaku, una castaña lectora, experta en rechazar a los hombres que se le arrodillan, con la esperanza de conseguir una cita con ella. Qué mujer. Sakura Haruno, la pelirosa abusiva del tercer piso, a quien muchos le temen por ser una experta en karate y, al mismo tiempo “una ogra” en sacar buenas notas. Aunque siempre se queda debajo de Hinata. Ah, Hinata Hyuga. La chica más afortunada de toda la preparatoria. ¿Por qué? Bueno, simplemente por el hecho de ser “perfecta”. Tan refinada y delicada como una rosa blanca, que sería imposible estrujarla entre sus dedos.

 

 

 

 

 

Quien diría que esa mañana había comenzado tan bien…

 

Como para terminar en un desastre absoluto.

 

 

 

 

 

***

 

-Lo lamento. – comentó la joven Hyuga, haciendo una reverencia. Sasuke se puso pálido. – No puedo corresponderte. – las campanas de la iglesia sonaron, indicando un trágico final para el supuesto héroe de esta historia corta.      

 

***

 

 

 

 

 

-¡¡¡¡Maldición!!!! – gritó con fuerza, tirando cualquier cosa que estuviera en el escritorio junto a su cama. Desde libros de texto usados hasta lápices puntiagudos de buena calidad. Ah, pobre muchacho.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

-¡¿Qué?! – gritó Naruto Uzumaki, sosteniendo su celular y tirando por error un poco de batido de chocolate en sus ropas. El dueño del restaurante, junto con otros comensales, le dedicó una mueca de fastidio. Para ese entonces, ya eran más de las cinco de la tarde. - ¡¡Repite eso!! – se levantó de su silla, abandonando el vaso en la barra de madera. - ¡Espera un momento…! ¡Oye! ¡Contrólate! ¡No es para tanto! ¡Hinata solo…! – en ese momento, la llamada se cortó. - ¿Hola? ¿Hola? – al no obtener una respuesta inmediata, se quedó petrificado, dejando que el celular se cayera de su mano derecha. - ¡¡MALDICION!! ¡¡ESE IDIOTA SE VA A SUCIDAR!! – exclamó aterrado, despeinándose su cabello rubio, con los ojos grandes y blancos. Sin más tiempo que perder, sacó unas monedas de su bolsillo y las dejó junto al vaso con el batido de chocolate. El encargado lo miró con curiosidad. - ¡Guardé el cambio! – tomó su celular y salió corriendo del establecimiento, a la vez que hacia un esfuerzo sobrehumano para ponerse su chaqueta negra con naranja.

 

 

 

 

 

-¡Oye! ¡Ni siquiera está completo! – exclamó el dueño enojado, alzando un trapo blanco que usó para limpiar la barra.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

-“La vida no vale nada…” – dijo Sasuke melancólico, recordando la frase de una vieja canción y cerrando la puerta de su casa con llave. El sol se estaba poniendo en el horizonte, acompañado por el sonido de los pájaros. De pronto, escuchó un ruido proveniente de los arbustos.

 

 

 

 

 

-¡¡SASUKE!! ¡¡VALORA TU VIDA!! ¡¡NO TE SUICIDES POR ALGO TAN ESTUPIDO COMO EL AMOR!! – gritó Naruto como todo un loco, saliendo segundos después de los arbustos y abalanzándose hacia su amigo, quien se había puesto pálido por el susto.

 

 

 

 

 

-¡¿De qué demonios estás hablando ahora, idiota?! – cuestionó el Uchiha enfadado, con una vena punzante en la cabeza, permaneciendo sentado en el césped. Para la mala suerte de ambos, Itachi y Mikoto Uchiha se hicieron presentes, observando boquiabiertos una escena no muy común en el jardín de su casa. Naruto abrazaba a Sasuke como si fueran los protagonistas de una telenovela mexicana y, a juzgar por las lágrimas que caían de sus bronceadas mejillas, era claro que no lo dejaría ir.

 

 

 

 

 

-¡Al fin! ¡Ya era hora de que admitieran su romance prohibido! – exclamó Itachi, con una sonrisa burlona, cruzándose de brazos.

 

 

 

 

 

-¡Tranquilos! ¡Su secreto está a salvo con nosotros! – agregó Mikoto esperanzada, entrelazando los dedos de sus manos.

 

 

 

 

 

-¡Dejen de decir tonterías y ayúdenme con este imbécil! – declaró Sasuke, más enfurecido que antes, dándoles a entender que no era lo que estaban pensando. Naruto, haciendo una mueca, dejó de abrazarlo y lo empujó, acostándolo en el pasto. Bufó molesto, poniéndose de pie.  

 

 

 

 

 

-¡No saldría con él aunque fuera el único tipo en todo el planeta! – exclamó indignado. - ¡Ni que estuviera tan bueno! – y con esas palabras, fue rechazado DOS VECES en san Valentín. ¡Y además, por un hombre!

 

 

 

 

 

-Tú… - murmuró Sasuke, siendo rodeado por un aura sombría. Naruto, cuando se volteó para verlo, empezó a temblar como gelatina. - ¡¿Quién te crees que eres para hablarme de esa manera?! – corrió hacia él y le dio un buen golpe en la mejilla derecha, noqueándolo al instante. En cuanto dejó a su mejor amigo tendido en el suelo, regresó a su casa, escupiendo palabrotas como si hubiera mandado a volar a medio mundo. Mikoto se llevó una mano a la boca, sin poder entender cuando fue que su adorable hijo menor aprendió a usar ese vocabulario tan ruin y vulgar. ¡La televisión! A la primera oportunidad, la desconectaría del enchufe y la arrojaría por la ventana.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

-¿Qué? – cuestionó Itachi con incredulidad, apoyando su cadera en uno de los sillones de la sala. Al otro lado del espacio, Naruto se quejaba por la medicina que Mikoto le aplicaba a su mejilla lastimada. Sasuke no quería mirar a nadie en ese momento, mucho menos a su estúpido hermano mayor. – A ver si entendí… - habló en otro tono, frotándose sus cansados ojos negros. - ¿Estás de mal humor por qué una chica te rechazó?

 

 

 

 

 

-¡Y esa no es la peor parte…! – exclamó Naruto de repente, llamando la atención de todos. - ¡Tenía pensado suicidarse en…! – de pronto, fue interrumpido por el zapato de Sasuke, quien consiguió darle exactamente en la cara.

 

 

 

 

 

-¡Yo no tenía planeado suicidarme! – dijo enojado, apretando los puños.

 

 

 

 

 

-¡¿Ah, sí?! – replicó el rubio, regresando a la normalidad, con la marca de una suela en su cara. - ¡¿Entonces por qué cortaste la llamada?!

 

 

 

 

 

-¡Porque me estaba molestando tu lástima! ¡Por eso! – gritó, sorprendiendo a su amigo y a sus familiares. - Si hay algo que no soporto, es el hecho de que me ayuden por lástima… - con un tono más apacible en su voz, se dejó caer en el sillón detrás de él. - “Pobrecillo, lo rechazaron el día de san Valentín”. – agregó sarcástico, con una pésima imitación de la voz de una chica. Mikoto se levantó del sillón donde se encontraba y se acercó a él, acariciando levemente su cabeza para darle ánimo.

 

 

 

 

 

-Después de que te dijera que no podía aceptar tus sentimientos… - dijo con tranquilidad. - ¿Le preguntaste el por qué? – Sasuke se quedó pensando en esa última interrogante. Cuando el silencio se prolongó más de lo esperado…

 

 

 

 

 

-No lo hiciste, ¿Cierto? – comentó Naruto, con un tic en su ojo derecho. El Uchiha menor hizo una mueca de inconformidad, con las mejillas ruborizadas. -¡Eres un tonto sin remedio, ¿Lo sabías?! – en silencio, Sasuke se levantó del sillón. Como el rubio pensó que le daría otra paliza, se escondió detrás de Itachi, rezando para sus adentros.

 

 

 

 

 

-Parece que no tengo otra opción. – dijo seriamente. Sus parientes y Naruto, lo vieron intrigados. – Si quiero que Hinata me corresponda, tendré que preguntarle a ella misma el error que cometí.

 

 

 

 

 

-¡¿I-Iras a buscarla?! – preguntó Naruto atónito. Su mejor amigo asintió, encaminándose a la puerta. - ¡Oye, espera! – agregó preocupado, tomando su hombro derecho para detenerlo. - ¡Antes tienes que armar un plan para reunirte con ella! ¡De lo contrario, será el “apocalipsis zombi” para ti y no estoy dispuesto a verte todo demacrado por el resto del año escolar!

 

 

 

 

 

-Bien. – murmuró de mala manera, deshaciéndose de su mano. - ¿Qué tienes en mente?

 

 

 

 

 

-Hum. Esto parece divertido. – comentó Itachi con una sonrisa, acercándose a ellos. – Yo también les ayudaré con su plan.

 

 

 

 

 

-¡Olvídalo! – exclamó Sasuke de forma automática. - ¡Los mujeriegos como tú son unos inútiles en asuntos como este!

 

 

 

 

 

-Itachi… - lo llamó Mikoto molesta, pidiéndole una explicación con la mirada.

 

 

 

 

 

-El tío Obito es una mala influencia. – dijo entre dientes, con una mueca sombría en su cara. - A él es a quien tienes que reclamarle. – Naruto quiso reírse, pero Sasuke lo detuvo, frunciéndole el ceño. Aunque Itachi fuera algo estúpido, desde su punto de vista, seguía siendo su hermano mayor y lo tenía que apoyar o defender de cualquier situación que se le ofreciera.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

El mensaje que Naruto le envió a Hinata en su celular, decía que tenía que verlo en el puente de concreto más cerca de su casa. Al momento de llegar al sitio indicado, se sorprendió por ver a la persona que menos esperaba. Sasuke Uchiha la contemplaba de lejos, como si se tratara de una bella estatua bajo la luz de la luna. La joven Hyuga, sin importar lo que se pusiera encima, ya fuera ropa normal o el uniforme del instituto, se veía esplendida. Parpadeó anonadado, desviando la mirada avergonzado. Ese tipo de pensamientos no eran propios de él, aunque no era su culpa el tenerlos cuando Hinata se encontraba cerca de su ubicación. Pensando que había sido una pésima broma por parte del rubio, la chica de cabello azulado se dio media vuelta para volver a su residencia, sosteniendo su celular con una agobiante decepción en el pecho.

 

 

 

 

 

-¡Espera! – pidió Sasuke, corriendo hacia ella y tomándola de su brazo derecho. Al sentir su mano, se giró asombrada. – Por favor, no te vayas. – habló con más calma, deslizando sus dedos lentamente por su brazo, hasta que su mano quedó a la altura de su cintura, apartándola de ella. – Le dije a Naruto que te enviara ese mensaje de texto para poder verte.

 

 

 

 

 

-¿Por qué? – preguntó confundida, volteándose completamente.

 

 

 

 

 

-Yo… - tragó saliva, nervioso. Era difícil hablar con la chica que le gustaba, en especial, cuando ya se había encargado de rechazar sus sentimientos. En San Valentín. – quiero saber la razón por la que no puedes corresponderme. – Hinata abrió los ojos como platos. Jamás creyó que un muchacho le pediría ese tipo de explicación. Agachó la cabeza, apenada, y entrelazó sus manos temblorosas por lo bajo.

 

 

 

 

 

-E-Es que… - musitó intranquila. – a-a mí me gusta alguien más. – dijo con valentía, sorprendiéndolo. Su afán por convertirla en su novia fue tan grande, que ignoró por completo sus verdaderos sentimientos. Apretó los puños, enojado consigo mismo por haberse sentido su “dueño”, sin conocerla a fondo.

 

 

 

 

 

-¿Puedo saber quién es? – se atrevió a cuestionar, mirándola fijamente a los ojos. Hinata se sonrojó de golpe. De solo pensar en esa persona, su corazón daba saltitos frenéticos de alegría.

 

 

 

 

 

-B-Bueno… él es… amigo tuyo. Siempre sonríe y… nunca se da por vencido… sin importar las dificultades de las materias.

 

 

 

 

 

-No puede ser. – murmuró en sus pensamientos. - ¿Naruto? – cuando ese nombre salió de sus labios, Hinata volvió a sonrojarse de golpe, agachando más la cabeza. – Es Naruto, ¿Cierto? – volvió a preguntar, tratando de conservar la calma. Ella asintió, con una sonrisa sincera en su rostro. Suspiró frustrado, despeinándose su cabello negro con su mano derecha. En el pasado, jamás creyó que una confesión como esa le afectaría tanto como ahora. – “Ríndete. Es lo mejor”. – dijo su voz interna, haciéndolo cambiar de parecer. En silencio, tomó la mano de Hinata, conduciéndola por un camino diferente, que no tenía nada que ver con regresarla pronto a su hogar.

 

 

 

 

 

&&&

 

 

 

 

 

-Sasuke ya se tardó mucho. – pensó Naruto preocupado, mirando a la luna en el cielo, sentado en el columpio de un pequeño parque, donde los niños solían pasar las tardes jugando, cuando no tenían a alguien que los cuidara en casa. – Me pregunto cómo le habrá ido…

 

 

 

 

 

-¿N-Naruto? – lo llamó la voz de una chica conocida. Cuando sus ojos azules se encontraron con los de Hinata, se levantó del columpio.

 

 

 

 

 

-¿Q-Qué estás haciendo aquí? – preguntó confundido, acercándose a ella. La joven tragó saliva. Se armó de valor y le extendió al rubio una caja en forma de corazón, con una nota pegada en la parte superior. Naruto parpadeó atónito, recibiendo el obsequio.

 

 

 

 

 

-¿T-Te…? – susurró nerviosa. - ¡¿Te gustaría ser mi novio?! – Naruto la miró más sorprendido que antes, creyendo por un momento que su pregunta no estaba bien planteada.

 

 

 

 

 

Miró por encima del hombro derecho de la joven, dándose cuenta de que Sasuke estaba escondido detrás de un árbol, con una… ¿sonrisa? Si… ¡Sí! ¡Estaba sonriendo! ¡A pesar de haber sido rechazado por Hinata Hyuga, su amor a primera vista, estaba sonriendo como si hubiera recibido el mejor regalo que le hayan dado en su vida! En cuanto sus ojos negros notaron que los del rubio lo miraban fijamente, anonadados, Sasuke asintió con tranquilidad, dándole a entender que eso era lo mejor. Que, por mucho que insistiera o se humillara a sí mismo, Hinata jamás le correspondería. Porque amaba profundamente a su mejor amigo. Bastó con mirarla solamente unos segundos para comprenderlo. Agradecido por la oportunidad de acercarse a Hinata, Naruto asintió, limpiándose unas lágrimas que la joven no alcanzó a notar en el interior de sus ojos. Con confianza, se aproximó a ella y la abrazó, aceptando sus sentimientos y lo que estos conllevarían en el futuro.

 

 

 

 

 

Aunque no estés conmigo, deseo que seas muy feliz.

 

Hinata.

 

 

 

 

 

FIN.

Notas finales:

¡Espero les haya gustado! :D Si es así, me encantaría saberlo en un hermoso comentario de su parte!!! nwn!

Si esta es la primera vez que lees una de mis historias, te invito a que tambien pases por mis otros fics!! :D 

¡Muchas gracias por tomarte el tiempo que pasarte por aqui!

¡Hasta la próxima! :)

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