Fanfic Es
Fanfics en español

Pokefilia: Whimsicott por Rafa5924

[Comentarios - 3]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +

Notas del fanfic:

Disclaimer: La siguiente fanfic es nsfw y contiene pokefilia (Humano hombre, y pokémon hembra), deja sugerencias del pokémon del que quieres que escriba después.

Este fanfic está inspirado en la siguiente imagen: http://www.pixiv.net/member_illust.php?mode=medium&illust_id=41071729

Notas:

Disclaimer: La siguiente fanfic es nsfw y contiene pokefilia (Humano hombre, y pokémon hembra), deja sugerencias del pokémon del que quieres que escriba después.

Este fanfic está inspirado en la siguiente imagen: http://www.pixiv.net/member_illust.php?mode=medium&illust_id=41071729

 

INTRODUCCIÓN, ABURRIDA PERO NECESARIA

Daban ya las 6. Apenas podía pararme, moría de sueño. Se podría decir que hacía algo de frío, en fin era muy temprano. Esperaba frente a la puerta, con unos jeans oscuros, un sweater verde y debajo una camisa a cuadros verde, y encima de todo esto una bata blanca con la que trabajaría. Diez minutos después, llegaron los criadores, saludaron cordialmente, y abrieron las puertas del lugar en el que trabajará los siguientes meses. La guardería Pokémon

Entramos, ellos sacaron una bolsa de alimento, salieron al patio trasero, y llamaron a todos los Pokémon para darles de comer. Me explicaron cómo funcionaban las cosas, a qué hora los alimentaban, a quienes pertenecían, y cuando volverían por ellos.

-Supongo que por algo se empieza- me dije a mí mismo. Aspiraba a ser biólogo pkémon, tuve suerte al encontrar un trabajo de verano para el Prof. Ciprés, bueno, para sus “peculiares” ayudantes. El trabajo era simple, reportar patrones de comportamiento en la etapa reproductiva de los pokémon.

Francamente, fue tedioso y aburrido desde el inicio, básicamente porque ninguno de los pokémon que llegaban pertenecían al mismo grupo huevo, por lo tanto nadie se reproduciría. Después de cada día los asistentes del Prof. Ciprés solicitaban un reporte oral de los sucesos de hoy, aunque no había nada que reportar aún, ellos me incitaban a segur adelante, francamente su optimismo me enfermaba.

Mi aventura no empieza sino hasta la tercera semana en mi trabajo, el lunes los criadores dijeron que se irían por unos días, dijeron algo sobre poner un nuevo local o algo así y algo sobre la ciudad Batik, no puse mucha atención como de costumbre. Me dejaron a cargo, me confiaron las llaves y me dejaron a cargo de la guardería, supongo que confiaban en mí, o eran muy ingenuos. Momentos después de su ida, recibí una llamada de los entusiastas asistentes, cosa que era inusual, no solían llamar sino hasta después de salir. Abrí el holomizor. –Que inusual- pensé, el GPS marcaba: Hoenn. La conexión era mala, de las pocas palabras que la transmisión me permitió rescatar fueron confusas: Hoenn, pokémon, reproducirse. Pero repetían una y otra vez “características singulares”. La conexión se estableció solo pude oír: -Lo enviamos hace unos días, debería llegar en cualquier momento- Sin siquiera dejarme preguntar se despidieron y colgaron la llamada, intenté volver a llamarles en múltiples ocasiones, parecía que la conexión era cada vez más y más inestable.

Pasaron un par de horas, una camioneta de correo llegó a las puertas de la guardería, un hombre se bajó de ella, saludó cordialmente y me hizo firmar un par de papeles, me hizo entrega de un maletín negro, se despidió, regresó a la camioneta y se fue.

El maletín tenía el logo de la torre Luminalia y una manija algo maltratada. Era de algún modo, similar a los que usaban para hacer entrega de pokémon iniciales. Entré a la guardería alimenté a los pokémon, luego me senté y procedí a abrir el maletín. Para mi sorpresa dentro del maletín había una sana-ball, y al lado una nota, firmada cursi y melosamente por Sina y Dexio, esta tenía un revoltijo de anotaciones y palabras impresas de la cual pude concluir lo siguiente: En la sana-ball había un Whimsicott, encontrado en Hoenn, el cual al parecer tenía dificultades para encontrar un pareja reproductiva; esto se debía el Whimsicott tenía una malformación genética que dotaba al pokémon de un tamaño inusual, además de una notoria inflamación de las glándulas mamarias y de los músculos de los glúteos.

No estaba seguro de que pensar, en el momento no deduje una mínima idea de lo que me esperaba, pero en este punto, debe ser bastante obvio lo que me esperaba. Tomé la sana-ball y la lancé contra el suelo un rayo salió de ella, lo usual para una pokéball, sin embargo. Algo salió de la sana-ball…

CAPÍTULO 1: WHIMSICOTT

Después de que el brillo dejado por el rayo se fue, apareció ante mí un whismicott dándome la espalda, pude notar que tenía extremidades largas, casi humanas. El algodón que le crecía de la cabeza era frondoso en exceso. Ciertamente estaba intrigado, intenté rodear al pokémon para verlo de frente, antes de lograrlo, la delicada criatura volteó. Me miró a los ojos. Pude ver su cuerpo entero, retrocedí un poco en asombro al verlo, luego, analicé detenidamente su cuerpo. Su rostro era similar al de un whimsicott cualquiera, pero sus ojos resplandecían llenos de vida, se podría decir que eran humanos, encima de éstos nacían pestañas y cejas. Debajo de la cabeza aparecía el cuello, cubierto por algodón similar al que le brotan a los whimsicott. Luego me percaté de que, por algún motivo fuera de mi comprensión, esta whimsicott (porque me de cuenta que era hembra) tenía pechos, y breves momentos después pude ver que sus pechos eran enormes, fácilmente se podría decir que eran talla E, en estos enormes tetas habían unos pezones rojizos y sobresaltados, al ir más abajo veo un vientre que desemboca en una amplia cintura y a su vez estas desembocan en unos gruesos muslos que conducen a unas largas y limpias piernas, las cuales, noté que estaban cerradas, escondiendo lo que sea que tuviese entre ellas, con esto me refiero a su vagina.

Después de observar todo esto, ella se puso en gatas, como si quisiera andar en cuatro gatas y se desplazó hasta la bolsa de comida de pokémon, de la cual empezó a extraer las pequeñas croquetas de comida usando sus manos, casi como si fuese humana. Al hacer esto dejó descubierta la retaguardia y pude ver finalmente lo que sus piernas ocultaban, pude ver que debajo de sus enorme glúteos unos gruesos labios que no dejaban ver ni un poco de su interior.

Por más extraño que suene, no, no me pareció provocativo ni excitante, no en ese momento, sinceramente era algo asombroso. ¿Cómo un pokémon puede tener éstos caracteres tan humanos? Traté de contactar a Sina y Dexio, conseguí que me respondieran, les pregunté sobre este extraño espécimen, pero solo me dieron una vaga explicación sobre mutaciones y no sé qué más. Por lo que me resigné a reanudar mi labor original, reportando el comportamiento de whimsicott.

Pasaron un par de días, estaba completamente fascinado por su comportamiento, corría jugueteaba y se alimentaba como todo un pokémon, pero las advertencias de Sina y Dexio parece que fueron correctas, no podía copular con ningún pokémon, era simplemente rechazada por los demás miembros de la guardería. Esto la llevó a estar más cerca de mí, fue casi como si yo fuese su entrenador. Reitero nada de esto me parecía atractivo, aún no.

Fue hasta el quinto día, el cual era jueves, esto significa que los pokémon comían bayas. Como cada jueves, el agricultor (el que vive en frente de la guardería) me dio una bolsa de bayas para alimentar a los pokémon. Esparcí el contenido de la bolsa por todo el patio, todos comían alegremente, como lo suponía, los demás pokémon no le dejaron nada a la pobre whimsicott, por lo que yo le llevé personalmente una baya sidra para que comiera un poco. Entonces la vi comer dándome la espalda, a gatas, mostrándome sus glúteos y sus labios traseros también. Algo pasó, al acabar de comer trató de enderezarse aún sobre sus rodillas, sin embargo en el césped, justo entre sus piernas, se encontraba una baya higog, la cual pasó desapercibida por todos. Al tratar de levantarse, la punta de la baya entró en aquellos labios, en cuanto se dio cuenta, no hizo nada, solo se quedó ahí sobre sus rodillas, yo solo miraba, subió el trasero, quedando la baya afuera de su vagina. Sin embargo, volvió a descender, metió una vez más la punta de la baya en el interior de su vagina. Vuelve a subir, la baya está afuera. ¡Baja una vez más! Y continuó así hasta que pude identificar un par de ruidos provenientes de su boca. –Whims… aah…Whimsi…oh…- Parecía gemir, yo seguía viendo a la distancia, entonces decidí acercarme, más y más. Eventualmente se dio cuenta de que la estaba observando. Volteó, me vió directo a los ojos, tal parece que se sonrojó un poco, yo igual. Después de un extraño momento de compartir miradas seguí mi rutina, como si nada hubiera pasado, sin embargo me percaté de que mi pene estaba erecto. –¡Vaya enfermo que soy!- me dije en voz baja, ¿Cómo un pokémon podía haber causado tal efecto en mí?

La hora de irse llegó, cerré la puerta y fui a Pueblo Vánitas, al hotel en el que estaba pasando las noches. Taté parar, pero solo pensé en ella, pensé en lo que pasó. Razoné un poco, me sentí mal por whismsicott, a éste paso jamás podría copular  y lo único que yo hice fue arruinarle un momento de diversión. Al pensar en ello no pude detener a mi pene de levantarse. Esto lo creía malo, después de todo es un pokémon de lo que estoy hablando, pero claro, posee caracteres humanos, que convencionalmente, serían sexualmente…atractivos.

CAPÍTULO  2: EN ACCION

Estaba algo ansioso, no creía poder volver a mirar a Whimsi a los ojos, (llamémosle whimsi para abreviar). Suponía que ahora no iba a querer estar cerca de mí, por un lado esto podía ser bueno, tal vez por fin se relacionaría con algún pokémon. Oh tal vez se asolaría, sin nadie. Tengo que tomar ese riesgo, no tuve elección. Mi angustia aumentó, cuando al llegar a la guardería, mi holomizor comenzó a sonar, eran Sina y Dexio, solo me dieron malas noticias. Tras ver que en mis reportes en los que whimsi no progresaba en encontrar pareja, mañana la tenía que regresar a Hoenn, para hacer mayores estudios. Estaba, temeroso, Whimsi se iría pronto y lo último que recordaría de mi fue aquella penosa experiencia. Seguí con la rutina diaria, preparé el alimento y en salí a alimentar a los pokémon. Coloqué la comida en los platos especiales, los pokémon alegres se abalanzaron contra el alimento. Pero Whimsi estaba en una esquina de la cerca, apartada como siempre. Llené un plato de comida y me dirigí hacia ella, como de costumbre me daba la espalda  así que a unos 2 metros de ella dejé el plato en el suelo, sin embargo, notó mi presencia, gateo hasta el plato y empezó a comer. No estaba seguro si notó mi presencia o no, solo la vi un rato, compadeciéndola, apreciándola.

Pero había algo más, algo en mí quería, no, necesitaba que me viera, que reaccionara ante mí, que me hiciera saber que no pasó nada, que seguiría jugueteando conmigo, que me dejaría acariciarla como antes, sin sentir vergüenza alguna por lo que pasó.

Ella me torturaba, comiendo en el pasto, tan indiferente de lo que yo sufría. ¿Por qué me importaba tanto?  Ya no lo podía negar había algo que pensaba, algo que sentía sobre ella. Pero no, no era un vínculo entrenador-pokémon,  ella sí que me atraía era tan tierna... inocente y afectuosa. Tampoco podía negar que me atraía… de la otra forma. Me cansé de esperar, tenía que actuar antes de que se fuera.

Me di cuenta de que, pensando en todo esto, Whimsi había terminado su alimento, ahora se encontraba descansado, recostada en el césped, su cabeza estaba sobre sus manos, sus piernas, una sobre la otra tapan por completo su vagina.  Parecía dormir, así que me dispuse a entrar en acción. Sigilosamente me acerqué, una vez más, a ella. Me puse de cuclillas frente a su cuerpo. Con mi mano izquierda acaricié suavemente su algodón, era terso y esponjoso, y parecía tan delicado como ella. Al hacer esto, ella, en sueños hizo un gesto, parecía sonreír. Seguí acariciando su blanco pelaje por un rato, mi mano avanzaba poco a poco hacia su cabeza. Era tan dócil. Estando acariciando su cabeza llegué a su dulce y morena cara, con el dedo índice y el dedo medio acaricié desde su frente hasta sus mejillas. En sueños carcajeó un poco ¿Estará despierta? No, no lo creo. Sigo con la parte lateral de su barbilla, vaya, su piel es tan tersa. Estando ya tocando su piel, bajo a su cuello, cubierto de mas algodón, con movimientos suaves y tranquilos. Dudo si quiero seguir bajando, se lo que viene debajo, no estoy seguro de nada. Volteo a ver a los demás pokémon, juguetean en lo suyo, volteo más allá de la cerca, no se ve a nadie cerca. Respiré hondo y con los dedos toqué la parte alta de su seno derecho, voltee a ver su rostro, seguía dormida. Mi mano bajó un poco más, ahora usaba la mano entera, no decepcionaba, seguía siendo suave y tersa. Una vez más miré su rostro, todavía estaba dormida. Mi mano baja más, finalmente estaba en la cúspide de su teta, con la mano acaricié, pretendía hacerlo despacio, pero aquí es cuando no me pude contener.

Supongo que desarrollé en ese momento, instintos tan primitivos como los de un pokémon mismo. Con mi mano entera tomé y froté la teta de la durmiente Whimsi, era todo lo que me había imaginado de un pecho, suave, apretable, moldeable, cálida. Seguí, mi curiosidad me llevó a su pezón rojizo, sin embargo, no exitado aún. Mi dedo índice y el medio, una vez más, se pusieron en acción, frotando su pequeña membrana, primero suavemente, luego subí la intensidad. Ni en mis más salvajes fantasías había imaginado esto. Ahora sus pezones estaban completamente en pie, con mi mano derecha tomé su otra teta y empecé a apretarlas salvajemente, una y otra y otra vez. Entonces reaccioné, se podría decir que fue como despertar de un trance, aún con sus senos en mis manos Whimsi me veía fijamente, completamente despierta.

CAPÍTULO 3: ÚLTIMO DÍA

 Justo como la otra vez, nos vimos fijamente un largo trato. Yo me sonrojé por completo, pero ella, no hizo absolutamente nada. Entonces me di cuenta que todavía tenía mis manos en sus pechos, los solté con gran rapidez y tratando de tapar mi erección me di la vuelta y regresé a la entrada de la guardería, aún sin salir de ella. Tomé asiento en el suelo, recargado en la pared. Llevé mis manos a mi cabeza y comencé a lamentarme. -¿Cómo pude haber hecho esto? ¿Cómo pude haber vuelto a hacerle esto? ¿Qué no me importaba tanto? ¡¿Qué no la amaba tanto?!- Palabras fuertes aquí y allá, vaya que estaba estresado. Mis ojos empezaban a humedecerse, pero oí la puerta del patio, voltee a ver. Era ella, a pesar de todo, ella venía hacia mí.

Me veía fijamente, con una cara… curiosa y un poco sonriente. Se acercaba a mí, gateando como usualmente lo hacía. Avanzó de tal modo que me acorraló estado sentado en la pared. Su tronco quedó encima de mis piernas, las cuales estaban completamente estiradas. Apoyó sus manos milímetros al lado de las mías, y aún sin dejar de mirar fijamente mis ojos, pegó su frete con la mía. Traté de retroceder un poco, pero fue inútil, ya estaba frente a mí. A pesar de tenerme acorralado, su expresión no era siniestra ni mucho menos, más bien, parecía pulcro, como si supiera algo que yo no. Seguido de esto, empezó a hacer una serie de movimientos aparentemente aleatorios con el torso, de tal modo que sus pechos hacían movimientos juguetones, al principio sutil, pero después de un pequeño rato, whimsi esbozó un gesto de frustración y empezó a agitar las tetas bruscamente. Creí comprender lo que quería. Alcé la mano derecha y cautelosamente la llevé a su pecho derecho, empecé a manosear y apretar. Me seguía viendo, con una linda sonrisa, llevó su mano izquierda a la mía, se lo que trataba de decir. Ahora mi mano estaba en su pecho izquierdo jugando en sintonía con mi otra mano. Una vez habiendo asegurado que mis manos estaban en sus senos, me dediqué a verla a los ojos, cafés y alegres como siempre. Me di cuenta de que, las 2 veces que los vi como lo hago ahora, fueron cuando creí dañarla. Que equivocado estaba. Pero ahora los puedo ver con tranquilidad, podía ver su ternura, y el amor que sentía hacia mí. Y sí, creo que también yo la amaba.

Estando nuestras frentes juntas, me propuse llegar a un nivel más “humano”, acerqué mi boca a su rostro, rozando mis labios con los suyos.  Desde luego, ella es un pokémon, no tiene idea de la naturaleza de un beso en los labios, sin embargo, no se echaba para atrás, así que proseguí. Empecé a besar sus labios. En mi mente, desde luego, les asigné un sabor similar a la miel. Besé delicadamente, ella me imitó. Logramos estabilidad, entonces cerré los ojos, ella lo hizo después. Aquí me tomé una pequeña libertad, convirtiendo nuestro dulce beso en un salvaje despliegue de saliva. Por suerte logró adaptarse rápidamente, nuestras lenguas se encontraron, una y otra y otra vez.

No me sentía en mis 5 sentidos. Sé que si hubiera estado en ellos habría reflexionado sobre el hecho de que besé un pokémon, y de que estaba frotando sus pechos. Me di cuenta de que en el fondo whimsi nunca fue un pokémon. Humanos, pokémon, antes comían en la misma mesa, ¿no es así? No creo que seamos tan diferentes.

Teniendo esto en mente, dejé sus pechos, dejé su boca, pero seguí mirándola. Le di un beso en la frente, de mis labios salió un murmullo: -Te prometo…-No completé la frase, ni siquiera estaba seguro de que me podía entender. Pero con la mirada le prometí algo, ni siquiera yo sé cuál fue la promesa, pero creo… que ella entendía.

Me levanté, y seguí con las actividades del día, Whimsi siguió igualmente. Cuidé a los pokémon, volví a alimentarlos. E hice mi reporte temprano, todo con un propósito.

Llegó la hora de irse, el sol se ponía en el horizonte, coloqué todo en su lugar, me despedí de los juguetones pokémon. Fui hacia Whimsi, la cual estaba sentada sobre el pasto, observando el atardecer. La interrumpí, llegando de frente. Callada ella y  callado yo, estiré la mano, invitándola a tomarla, lo cual hizo. Y tomando apoyo en la misma, la ayudé aponerse de pie. A pesar de que siempre gateaba, podía andar en 2 pies sin problema alguno (como todos los whimsicott.  Y nosotros rostros se acercaron a la par que nuestros cuerpos, pero antes de que hiciera nada, de mi bolsillo trasero saqué la sana-ball en la que ella vino. Presioné el botón en la bola y tras un breve resplandor, ella ya se encontraba adentro de la pequeña cápsula.

Salí de la guardería, cerré con llave, saludé al agricultor, quien salía de su casa, caminé hasta el pueblo Vánitas, dando vuelta en el centro pokémon para ir a mi hotel. Al llegar abrí la puerta, saludé a la recepcionista, pedí mis llaves, subí las escaleras, abrí la puerta de mi habitación, pasé adentro y cerré la puerta detrás de mí.

Acomodé mi bata en una silla, desabroché mi cinturón y me senté en la cama. Saqué la sana-ball de mi bolsillo, suspiré. Apreté el botón de la bola y la lancé, una vez ido el resplandor, Whimsi apareció, de pie en frente de mí. Me levanté de la cama y la tomé de la mano, regresando con ella  la cama. Me senté en la orilla de ella, y dejé que Whimsi, aún de pie, se acercará a mí, una vez estando pegados. Puse mis labios contra los suyos, haciendo contacto entre nuestras lenguas de nuevo. Cerrando nuestros ojos de nuevo. Habiendo soltado su mano, volví a tomar sus enormes pechos agitando y jugando libremente, sonidos parecidos a risas y a gemidos salieron esporádicamente mientras apretaba sus senos. Después de un momento me recosté sobre la cama, llevándola a ella conmigo. Sin dejar de besarnos nos arrastramos hasta la parte superior de la cama, ahora, estando ella arriba. Hice una pausa, aparté a Whimsi de mí, me paré de la cama y a unos metros de ésta, me quité la camisa y a y el pantalón, esto lo hice rápidamente, no  quería dejarla esperando. Ahora me voltee hacia ella, y habiendo visto mi polla. Se sonrojó como pocas veces lo ha hecho. Volví a la cama, ahora ella estaba de bajo.  Con mis manos volvía a agarrar sus pechos, pero ésta bes me dirigí a sus pezones, los cuales froté delicada y cariñosamente. Una vez me cansé de frotar, y notando que mi pene estaba muy erecto, decidí frotarlo en la entrada de su vagina (aún con la ropa interior puesta). Empezó a gemir, con lo que parecía ser un tono preocupado, me detuve con temor a herirla. Una vez más me equivoqué. Ella se enderezó, y aún sentada en la cama bajó mi ropa interior, lanzándola a no sé dónde. Después de todo, parce que comprendía un poco de sexualidad. Después se pegó a mi cuerpo, nos volvimos a besar a discreción. La punta de mi pene estaba ahora entre nuestros vientres, seguimos así por un corto rato. Volvía a recostarme encima de ella  seguí besándola y acariciando sus pechos. –Aguarda- le dije cautelosamente, tenía algo en mente. Bajé mi cabeza y sus pechos y empecé a chupar su pezón izquierdo mientras con mi mano apretaba el otro pecho. Más gemidos salieron de su boca. Debo admitir que, su piel tenía un sabor relativamente agradable, supongo que eso era por la emoción del momento. Tenía expectativas de… no se…. que de repente brotara un poco de leche, desde luego que así no es cómo funciona la mamantación, como sea, era simplemente asombroso.

 

Sin embargo, sentí urgencia de usar mi miembro y su vagina, pero presentí que no era el momento. Para calmar mi impaciencia bajé aún más en su cuerpo, poniendo mi boca en su membrana. Ella solo miraba con curiosidad de mi siguiente movimiento. Besé sus labios mayores (ya que difícilmente los menores se asomaban)-Aahh..Uh…Aaah…Mmm…- Trataba de ocultar sus gemidos, en vano. Ahora, con la lengua hice movimientos amplios y lineales, abriendo sus labios dejándome acariciar si clítoris con mi lengua. De nuevo, tenía un sabor placentero. El volumen de sus gemidos aumentó gradualmente, decidí detenerme, quería guardar su primera corrida para algo especial (no es difícil adivinar para que). Ahora que conocía su vagina era hora de meter mi miembro en ella. Enderecé mi cuerpo y acerqué mi cintura a la suya, nadie nos veía, nadie juzgaría, así que empecé a hablar.-¿Estás lista?-Pregunté con picardes.-Whimsicott…- Respondió, tal vez afirmando, no me importó en lo absoluto, no me iba a retractar habiendo llegado tan lejos.

 

Así que, lentamente metí la cabeza del pene en ella, -¡Whiiiiiim!- Jamás había gemido tan fuerte, a continuación  la metí completa. –¡Ahhh!- Seguía con el barullo. Volví a perderme en tus ojos, y después en sus labios, eché atrás mi miembro, y volví a entrar. Gemidos y más gemidos, una y otra y otra vez. Adentro y afuera.

 

Era tan divertido, no niego el placer que me daba ver cómo era protegida por su inocencia en momento del coito, pero a la vez perdiéndola, cada vez más. La conocí cómo un pokémon, pero ahora es más, incluso más que humana, francamente indescriptible. Sí, todo esto era parte de mi diversión, retorcida dirán, pero estoy bastante seguro de que en el fondo todos queremos algo así. Vaya, y todo acabaría en la mañana, al irse ella. Vaya, que bella se veía esa noche, eso es lo que recuerdo, lo que no se desvanece.

 

Después de estar mi pene adentro y afuera de su vagina ya una docena de veces, dio su último gemido. Y no niego que yo solté uno pequeño, de mi erección brotó el líquido pegajoso entrando a ella, a su vez ella soltó el suyo.-Gracias- Susurré al verla cara a cara, por lo que creí que sería la última vez.-Whimsi….- Susurra ella, y seguido nos volvemos a besar, ahora dulce y pacíficamente. Dormimos aquella noche, yo abrazado de ella y ella aferrada a mí. Desperté pocas veces esa noche, en todas aquellas ocasiones, ella esbozaba una ligera sonrisa. Hasta el día siguiente.

EPÍLOGO

De mañana, ya había entrado a la guardería, el camión                que la llevaría en el maletín en que vino esperaba afuera, estaba sentado a su lado recargado en una pared adentro de la guardería. Ella portaba una flor rosa en la cabeza, lo cual hacía que se viera excepcionalmente linda. –No es la última vez- le dije, prometiendo algo. No sé decir que, pero ambos nos entendimos. La besé por última vez en los labios y fue adentro a la sana-ball. Salí afuera, saludé cordialmente al conductor y le entregué el maletín, lo subió atrás, se despidió y condujo perdiéndose en el fondo de la ruta.

La extrañaría, pero esperaba que no fuera para tanto, en fin, aquello que pasó con ella fue algo excepcional, muy similar a algo de fantasía, no se pude anhelar una fantasía.

A la semana volvieron los criadores, así como mi pesimismo en el trabajo. Al final de unos de esos días, llamaron los pesados de Sina y Dexio. Enhorabuenas, felicitaciones y elogios, solo me decían eso. Pregunté el porqué de ello, a lo que respondieron: -La supervisión que le brindaste a Whimsicott, ha dado como fruto su copulación exitosa.- Dijo orgulloso Dexio. –Esperamos el huevo en un par de meses.- Replicó Sina. Apagué el holomisor, fui al patio y me recosté en el césped.

Notas finales:

¿Comentarios, sugerencias?

Usted debe login (registrarse) para comentar.