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Totalmente opuestos. por BolaZ

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Notas:

Aquí va el capítulo 5 :D

Capitulo 5


 


El día siguiente no se hablaron para nada, puesto que no se vieron. Levi continuó con su trabajo en la base del Cuerpo de Exploración, algo aturdido y cansado, ya que la noche anterior a penas pudo dormir algo debido a los constantes pensamientos que tenía. Entrenó, ese día, con mucha astucia y con determinación, como siempre hacía, lo que ahora se le juntaba la rabia, algo que pocas veces había sentido.


Por su parte, Leila terminó el trabajo antes de lo previsto, pero sin embargo decidió no pasarse por casa, temía toparse con Levi y volver a pelear, pero sobre todo, ahora le daba vergüenza el hecho de haberle dado un bofetón ''sin sentido''. Pensó en visitar un poco la ciudad, o al menos parte de ésta, visitando, principalmente, la biblioteca, un lugar del que había oído hablar y que deseaba con todas sus ansias conocer.


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-A ver qué tenemos por aquí...-pasó el dedo por encima de muchos libros y se detuvo en un cierto libro, el título del cual era: Aspiraciones y decisiones externas. -. Mmmm, creo que cogeré este. Sí.-asintió para sí misma y después agarrarlo;


Se sentó en una de las múltiples mesas que había allí, muchas de ellas ocupadas por estudiantes o por gente como ella que se interesaba por la literatura.


Al abrir el libro, se dio cuenta de que no era para nada una novela romántica ni de aventuras, si no más bien una novela que narraba echos históricos; si no recordaba mal, hacía un siglo que la humanidad vivía protegida, o al menos eso pensaba, de los titanes. De algún modo, alguien de su familia tuvo que vivir allí dentro, sin embargo no entendía por qué sus padres, junto a algunos más, habían decidido vivir fuera, debía haber una causa, aunque jamás la supo.


'' Año 819 (3 años antes del nacimiento de Leila). El actual rey se niega a que algunos exploradores salgan del muro para entablar una vida normal en los dominios de los titanes'' ¿Por qué?-se preguntó Leila.


'' Se dice que algunas de las familias de estos exploradores están dispuestos a construir túneles subterráneos para trabajar mejor en el entorno de los titanes''. Ahora recordó los sótanos en los que había vivido durante 23 años, junto a demás familias.


'' Año 820, el rey ha aceptado que salgan, pero con una condición'' Esa parte de la página estaba arrancada, tal vez alguien sin querer debió rasgarla.


Cerró el libro, miró la tapa de detrás, donde aparecía una resumen del libro y, debajo del todo, una cita y el nombre del autor de dicho libro : ''La vida es injusta para unos, justa para otros. Solo hay que decidir: ¿dónde se está mejor? ¿En una sociedad hipócrita donde los sinceros son los malos? O, ¿en una sociedad donde la justicia y la paz reinen por siempre? Atentamente: Wilbur Shirley.


La de ojos azules abrió los ojos de par en par, atónita por lo que acababa de leer. Ese nombre lo conocía demasiado bien, solo de escucharlo, ya que jamás logró verlo con sus propios ojos. Era su abuelo paterno, quien murió fuera del muro, o al menos eso le contó su abuela Kate.


Si alguien se enteraba de que ese tal Wilbur era su abuelo y que coincidían con el apellido Shriley, la relacionarían con los estrangeros de fuera del muro. Pero ahora, tenía una duda más: ¿la página arrancada sería por accidente o causado intencionalmente? ¿Había alguien que no quería que supiera qué condición puso el rey a los exploradores?


Se quedó allí sentada mirando al vacío durante unos minutos, pero entonces reaccionó y pensó razonablemente que ese libro no debería estar en ese lugar. Así que se lo guardó en su bolso para después mirar el reloj y darse cuenta de que eran las 10 de la noche, había pasado demasiado tiempo fuera de casa, tal vez Levi la estaba esperando, o tal vez no.


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¿Dónde estará esa maldita chica?-decía moviendo los dedos encima de las mesa mientras pensaba en dónde estaría Leila; las diez de la noche, era una hora en la que solía estar en casa con la cena preparada y todo listo, sin embargo, no estaba, y se estaba empezando da preocupar considerablemente, llegando a pensar que el idiota de la tropa de guarnición le había vuelto a pillar desprovenida.


De repente, todos sus pensamientos se esfumaron cuando escuchó la puerta principal cerrarse y se topó con la imagen de la joven que le miraba, con un poco de vergüenza, debido a la pelea de la noche anterior.


-Buenas noches...-dijo pasando por delante de él deprisa para que no empezara a hablarle, sabía que discutirían de nuevo por lo de la noche anterior, y por eso no quería detenerse.


No obstante, Levi había captado su intención de escabullirse, así que la agarró del antebrazo con fuerza para inmovilizarla. Seguidamente la giró hacia él, ahora con más delicadeza, y empezó, como siempre, una nueva discusión.


-¿Dónde estabas?-dijo mientras Leila intentaba liberarse de su agarre; él lo captó, y al instante la soltó, haciendo que se tocara la parte por la que la había agarrado.


-No te importa.-dijo con el ceño fruncido dejando el bolso en un rincón.


-Te estoy haciendo una pregunta, ¿no sabes responder coherentemente?-frunció ahora él el ceño.


-Te he respondido de manera coherente, no es mi problemas que no captes que no me de la gana decírtelo- ahora Levi se sorprendió con esas palabras; jamás le había oído hablar así. Dedujo que pasaba algo, algo fuerte, ella solía ser amable, y en ese preciso instante, echaba de menos su lado simpático y dulce.


-Y parece- iba a contraatacar-. Que tu no captes la idea de que te he hecho una pregunta y que me da igual que cojones te da la gana decirme o no- la volvió a agarrar del antebrazo.


-¿No te vas a cansar hasta ganar verdad?- suspiró la joven, a lo que Levi asintió simplemente-. Bien...-se soltó con fuerza del agarre-. He estado en la biblioteca- ahora el que suspiró por dentro fue Levi, su preocupación se esfumó de repente-. Y he estado leyendo libros …


-Es lo que se suele hacer en la biblioteca- le cortó con ese comentario; Leila le miró de reojo.


-Haré como si no hubiera escuchado nada...-dijo continuando-. Y me he topado con un libro un poco peculiar: Aspiraciones y decisiones- Levi arqueó una ceja esperando a que continuara-. Y no voy a hablar más, por que mañana iré a donde tu trabajas para contárselo a tu comandante, parece de fiar, y quiero saber algunas cosas.


-¿A Erwin?- en cierto modo, sintió algo de celos que se lo quisiera contar a su comandante y no a él.


-Y espero que estés tu también en la habitación para escucharlo, por que no voy a repetirlo dos veces- entendía la situación el cabo, así que asintió y ya está-. ¿A qué hora te levantas normalmente para ir a trabajar?


-5.


-¿Qué!- dijo alterada-. Bueno.. haré un esfuerzo. Pediré un día libre solo para esto, espero que valga la pena...


-Se te ve preocupada.


-Mañana lo entenderás- le dibujo una sonrisa amable y ahora él ya era feliz.


Por fin había vuelto su faceta simpática y dulce, ahora él a podía ocupar todo el sitio de serio y frívolo que tanto le gustaba, aunque tenía que admitir que le había hecho asustarse un poco, debido a ese cambio tan brusco de comportamiento. La dejó subir por las escaleras y que se dirigiera a su cuarto.


Leila cerró la puerta, apoyándose en esta para después echarse a reír: le había encarado, jamás pensó que podría decirle esas cosas a él, que era tan frío y distante.


-Estoy demasiado loca...Pero se lo merece, por haberme hecho enfadar ayer. Aunque pobrecito, lo que no se merecía era esa bofetada, pero en fin, es lo que suele pasar.-y se metió en la cama.


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A la mañana siguiente, Levi ya la estaba esperando en la entrada de casa para irse. Abrió la puerta y dejó que viera el cielo lleno de estrellas que brillaban aún.


-Vamos-le ordenó mientras se colocaba sus maniobras tridimensionales-. No me gusta llegar tarde.


-¿Eh? ¿Vamos a ir con eso?-dijo señalando el que iba a ser su medio de transporte-. Pensaba que tendrías algún caballo o algo para ir a trabajar...


-Pensaste mal- la agarró por la cintura mientras esta apretaba el libro en su pecho para que no cayera.


-¡¡Oi!!-dijo fijándose ahora en el cielo tan bonito que tenían arriba-. Es ta... bonito...-se quedó mirando las estrellas mientras el viento les daba en la cara; Levi la miró de reojo, y se estremeció un poco al pensar que la tenía tan pegada a él. Pero, aún así, supo mantener la calma y no perder los nervios.


Hasta que llegaron a la base, donde Erwin los esperaba, algo atónito al ver que la chica acompañaba esta vez a Levi. Se alegraba de ver que su amigo, por fin, había decidido el camino de la felicidad junto a esa chica, o al menos pensaba el comandante.


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-¿Y bien?- cerró la puerta el rubio cuando ambos ya habían pasado-. ¿A qué se debe u visita, Leila?- le hizo una sonrisa a Levi que frunció el ceño de inmediato, ya que sabía que Erwin le iba a picar.


-Es... es algo de lo que me enteré ayer- Levi dejó a Leila allí plantada y se sentó enfrente de Erwin-. Más bien, algo que ha estado escrito y escondido por 25 años aproximadamente- Levi arqueó una ceja ahora mientras la miraba-. Se trata de este libro-se acercó la de ojos azules para dejarlo encima de la mesa-. Aspiraciones y decisiones externas, de Walbur Shirley- entonces el cabo la miró casi con la boca abierta.


-¿Familiar tuyo?- Leila asintió.


-Sí. Mi... mi abuelo paterno-abrió la primera página del libro mientras ambos chicos lo observaban con intriga-. Bien pues, encontré un fragmento en el que se hablaba de una extraña expedición donde unos exploradores habían decidido salir del muro.


-Eso lo solemos hacer nosotros y no esta escrito en ningún libro-dijo de brazos cruzados el de pelo negro.


-No se trata de una expedición normal. -pasó del comentario de Levi-. Si no que esos exploradores decidieron vivir fuera del muro, creando una ciudad subterránea, o un conjunto de sótanos, donde vivirían con sus respectivas familias. Todo para investigar y tomar apuntes de la información que conseguían de los titanes. Es decir, la aldea de la que hablo es la mía. Y la pregunta me la hice aquí-señaló el fragmento arrancado-. Cuando dice que: el rey aceptó su expedición con una condición. -Levi se levantó ahora para ponerse al lado de Leila y mirar el fragmento-. He venido hoy para preguntaros si sabéis algo de todo esto, por que entonces aclaririáis mis dudas sobre por qué mis padres y otros vivían fuera.


-Escuché hace una vez que un grupo de exploradores salieron fuera del muro, pero no se de qué condición se trata...-dijo el rubio levantándose también-. ¿Y tu sabes salgo?- miró a su compañero que se mantenía de brazos cruzados.


-Nada- negó con la cabeza-. Lo mismo que tu. Pero hay algo que quiero añadir. Si dentro de poco se va a celebrar un juicio de tu caso, van a relacionarte con esa gente, porque sois familia. Y algunos de ellos no estarán muy de acuerdo en mantenerte dentro ya que no han querido esperar ni un mes más para celebrar el juicio de tu caso. Saben que tenéis algo escondido, y no quieren que lo mostréis al mundo.


-Pero yo... Yo no se absolutamente nada. Ni si quiera recuerdo los rostros de mis padres, y mi abuela jamás me habló de nada de eso. No pueden juzgarme sin antes escuchar mi veredicto...-decía Leila agachando la cabeza algo triste.


-Cierto.-la miró ahora Levi, con su mirada intensa-. Pero a ellos no les importas ni lo más absoluto.


-No deberías ser tan duro con ella...-se metió Erwin por el medio-. Ya tiene bastante con que querrán sacarla de aquí como sea.


-Soy realista- se cruzó de brazos de nuevo-. Hay que saber afrontar la realidad- Leila frunció el ceño, esta vez se había pasado demasiado. Se lo iba a tirar en cara, cuando de repente, Levi abandonó el despacho de Erwin para dirigirse al suyo, sabia que Leila le seguiría.


-No se lo tengas en cuenta, siempre ha sido así...-dijo Erwin mientras Leila miraba como Levi cerraba la puerta.


-Entiendo.-se giró ahora para ver al rubio-. Muchas gracias por haber prestado atención a todo esto. Pensé que tendríais algo, pero ya veo que lo han escondido bien des del principio. Gracias de nuevo Erwin.


-Cualquier cosa que suceda, puedes volver aquí. Y no te preocupes por el juicio...- Leila asintió y se dirigió al despacho de Levi, aún conservando el ceño fruncido.


.


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El cabo había entrado en su despacho para relajarse por al menos unos minutos. Sabía que detrás de todo esto se escondían los altos cargos, seguramente estaban manipulando la información y también sabía que la echarían si nadie hacía nada, y eso le deprimía.


Escuchó como la puerta se cerraba y vio de reojo como Leila entraba como un huracán. Entendía que estuviera enfadada por la forma en la que acababa de hablar, pero no podía esconderle la verdad y la realidad.


-¿Por qué eres así?- Levi se giró para mirarla de frente con los brazos cruzados-. Eres... eres... un monstruo-dijo intensificando su mirada la de ojos azules-.¿No tienes sentimientos o qué?


-Soy así-dijo fríamente.


-Es que... ¿a caso quieres que me sienta mal? ¿A caso quieres que entristezca? No me das ánimos, y a veces pienso que estaría mejor fuera del muro muerta por los titanes-ahora Levi levantó la mirada, enfadado, dirigiéndose hacia ella con total serenidad.


La agarró de la barbilla para que lo mirara a los ojos, para que se pudiera dar cuenta de la rabia que fluía ahora por sus venas.


-No vuelvas a decir eso.


-¿Y a tí qué más te da?-giró la cara mientras cerraba los ojos; unas pequeñas lágrimas brotaban de éstos, y Levi se dio cuenta-. Si muero no tendréis nada que ver en esto, ojalá me hubieras dejado allí...-de repente, el de cabellos negros la giró, agarrándola por el antebrazo y poniéndola contra la pared; acercó su cara a la nuca de esta donde empezó a hablar casi en susurros.


-¿Debería haberte dejado? Yo creo que no-dijo mientras se le erizaban los pelos a Leila-. Así que cállate ya, hablas mucho, y para decir eso no vale la pena hablar.


-¡Oi!-se soltó del agarre del cabo y se quedaron frente contra frente; Leila se sintió intimidad por la mirada intensa de Levi, sintió como se derretía al tenerlo allí delante, y además, sintió ganas de besarle, de tenerle más cerca, pero su lado rebelde volvió a aparecer-. No eres nadie para darme órdenes...


Ante tal comentario, Levi solo pudo hacer una pequeña mueca, casi imposible de ver pero que Leila alcanzó a notar. Puso su brazo derecho por encima de la cabeza de la morena, quedando a unos pocos centímetros de su rostro.


-Te he dicho...-le agarró ambas muñecas para elevarlas sobre su cabeza, con fuerza-. Que te calles de una vez.- Leila pensó que ahora iba a matarla, que le daría una paliza por no obedecerlo, sin embargo, sucedió todo lo contrario a lo que estaba pensando.


Los labios del de cabellos negros se acercaban cada vez más a los suyos, hasta que se unieron en uno solo. Por primera vez des de que le conocía, Leila sintió que no era tan frío como parecía, que dentro de ese hiel había una pequeña llama que hacía que se derritiera a veces, sin perder su esencia frívola. A su vez, Leila se quedó atónita ante ese beso tan inesperado, ante tal dulzura que provenía del cabo.


Cerraron los ojos, intensificando el beso, durante dos minutos aproximadamente, hasta que Levi se separó bruscamente de ella, pensando en lo que estaba haciendo. Él no era así, ¿qué le estaba pasando?


-Levi...san...-dijo Leila ahora asombrada con la mano encima de sus labios, todavía sintiendo los suyos-. Qué...


-Tengo trabajo que hacer-dijo dándole la espalda a la joven que estaba totalmente con las mejillas rojas; eso quería decir que se marchara, que quería que lo dejara solo, así que Leila asintió para marcharse.


Todavía no se había girado, ya había salido del despacho y no entendía muy bien la situación en la que se encontraba. Estaba actuando de forma distinta con esa chica...

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