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Totalmente opuestos. por BolaZ

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Notas:

Tercer capítulo !!

Capitulo 3


 


Lentamente despertó después de haber tenido un sueño profundo y se vio envuelta entre las sábanas de la cama. Era demasiado pronto, todavía no había salido el sol, pero no tardaría mucho en salir. Se levantó, todavía llevaba esa blusa blanca, era lo único que le quedaba de su familia, pues le perteneció a su madre y a su abuela. No había podido ir a comprar ropa ni nada, así que lo único que podía hacer era dormir con la blusa y los pantalones fuera.


Tenía sed, demasiada sed, así que se dispuso a bajar por las escaleras poco a poco, para no despertar a Levi. Seguramente continuaba durmiendo, aunque no se esperaba que al llegar a la cocina, exactamente delante del refrigerador, escuchara una voz detrás de ella.


-Buenos días-dijo el de cabellos negros mientras la miraba algo sorprendido; no llevaba pantalones, y sus piernas eran tan finas y elegantes, que se perdió en ellas.


-Levi-san …- instintivamente se tapó, pero ya era demasiado tarde, por que Levi la acababa de sorprender sin pantalones-. Pensé que aún estabas durmiendo …


-Piensas mal-dijo solamente, evitando ahora mirarla.


-Entonces, ¿por qué estás levantado a estas horas? No son ni las 6 de la mañana...


-Hoy hay una expedición, así que no me esperes-dijo bebiendo algo de agua.


-Ex... expedición...¿Quieres decir que vais a salir de nuevo fuera del muro?-dijo algo asustada Leila mientras sus ojos azules transmitían algo de tristeza.


Normalmente, no se preocuparía por una expedición de nada, había visto muchísimos soldados salir del muro en dirección a los titanes. Sin embargo, ahora era diferente: ahora no le quedaba nadie, y el único con el que podía confiar en esos momentos era con Levi. Así, por ende, sentía miedo de que pudiese pasarle algo grave y quedar de nuevo sola en el mundo, como se sintió cuando devoraron a su abuela.


-Exactamente-afirmó el de cabellos negros-. Una de tantas-dejó el vaso en la mesa-. Por eso me he levantado más temprano hoy- siempre hablaba sin dar muchos detalles, y a eso se estaba acostumbrando ya Leila.


-Entonces... debes tener cuidado. Espero que no te pase nada y que vuelvas sano y salvo...-dijo con una tímida sonrisa la de ojos azules-. Prepararé algo inmediatamente para que te lo lleves-volvió a mostrar su figura ante la mirada atónita de Levi, que ahora si que se fijó en el trasero de ésta. Su mirada parecía indiferente, sin embargo, por dentro no dejaba de analizarla.


-Bien-dijo solamente-. Toma dinero, deberías comprarte algo de ropa-le entregó un fardo de billetes.


-Gr... gracias- dijo algo abrumada; sabía que se refería a su media desnudez, así que lo aceptó con gusto-. Es...¿es muy larga esa expedición...?-quiso saber la joven.


-Depende de los titanes-dijo mirando a la mesa con la mirada fija-. Me dijiste que habías estudiado medicina, ¿Verdad?-la miró ahora con esa mirada intensa y fría que dejaba descolocada a la joven.


-S... si. Además, estudié educación y algo de leyes...-dijo avergonzada.


-¿Todo eso?


-Tenía mucho tiempo libre en aquel sótano... así que lo único para pasar el rato era eso-levantó la mirada con un rostro angelical-. ¿Y tu?- Levi se percató de que le señalaba con la mirada, así que negó con la cabeza-. Pareces bastante inteligente y... calculador.


-Nunca me habían hecho un cumplido como ese- dijo el de cabellos negros haciendo una pequeña mueca sin querer. Leila lo notó, y sonrió triunfante, aunque no le duró mucho, por que éste se levantó para marcharse-. La expedición empieza dentro de una hora-dijo preparándose mientras se ponía la chaqueta-. Te he conseguido trabajo en un hospital, esta a la vuelta de la esquina, no lo desaproveches-le dijo mirándola a los ojos, en parte se había quedado hipnotizado de ellos, aunque no quería tener que aceptarlo.


-¿Enserio?-dio con una enorme sonrisa-. ¡Muchísimas gracias Levi-san!-dio ahora abrazándole sin parar.


Entonces el cabo sintió como los brazos, inconscientemente, le rodeaban la cintura a la chica. No se creía que él estaba haciendo eso, estaba quedando totalmente pasmado ante aquel abrazo. Jamás le habían dado un abrazo tan sincero como ese, en su vida. Y sentir a esa chica en su pecho, sentir su calor, como respiraba y como se aferraba a su espalda, le emocionaba, así que se mordió el labio inferior, aunque ella no le veía.


-No te fallaré-dijo la joven ahora levantando la cabeza para mirarle des de su posición-. Pero, para que yo no falle, deberás volver sin ningún rasguño por aquí- Levi todavía no se creía que le había correspondido al abrazo, y cuando se percató de eso, inmediatamente apartó los brazos.


-Si-dijo solamente dejando a la chica allí plantada-. Nos vemos, entonces-abrió la puerta para salir y ver el cielo anaranjado; respiró hondo, ¿qué estaba haciendo? No podía encariñarse con nadie, no podía confirmarle que él iba a volver, aunque en parte, gracias a esa petición, lo haría.


Leila lo observaba mientras se marchaba con una sonrisa en la cara. Al menos no se había apartado de su abrazo tan bruscamente como pensaba, al fin y al cabo él también tendría sentimientos, como todos los seres humanos.


Sin embargo, estaba preocupada, demasiado preocupada por si le pasaba algo. Aunque había escuchado por ahí que era uno de os soldados más fuertes de la humanidad, así que no tenía por qué preocuparse, por que volvería, o al menos eso quería ella. Por que sentía que sin él, volvería a estar sola. Sin él, su vida volvería a ser un mundo de silencio lleno de personas. En cierto modo, estaba empezando a gustarle ese chico, aunque por su apariencia, él no parecía ser de los que le gustaban las chicas como ella.


Seguidamente, recordó lo que le había dicho del trabajo, así que se puso manos a la obra para buscar el hospital y ponerse a trabajar en cuanto abriesen.


.


.


Utilizó las maniobras tridimensionales para sentir el viento en su pelo y cara. ¿Qué le estaba pasando? Estaba siendo demasiado cariñoso con esa chica. No podía hacer eso, no podía volver a querer a nadie, por que al fin y al cabo, moriría, como todos los del muro. No quería volver a pasar por una situación así, tan triste, perdiéndola de vista, para siempre.


Vio a unos pocos metros la base, así que decidió ir bajando para toparse con el comandante, que parecía estarle esperando.


-Llegas pronto, como siempre-dijo Erwin con una sonrisa-. Hoy va a ser fácil, no te preocupes.


-Nunca nada es fácil si se trata de titanes-dijo con su típica seriedad.


-Cierto, pero no te lo tomes tan a pecho. Solo vamos a ver si la maniobra funciona, no te encabotes tanto, ¿De acuerdo?- Levi solo asintió-. ¿Le hablaste del juicio a la chica?- asintió el de cabellos negros-. ¿Cómo reaccionó?


-¿Cómo esperas que reaccione alguien cuando le dices que tal vez se ponen en su contra y debe abandonar el muro o ser un conejillo de indias?- le devolvió la pregunta con otra cuestión.


-Entiendo. No quiere irse, ¿Verdad?- Levi negó con la cabeza-. Y si el juzgado le permite quedarse aquí para siempre, ¿continuarás teniéndola en tu casa?-se detuvo por un momento a pensarlo.


No lo sabía, pero algo en su interior le decía que sí, que le ofrecería su casa, aunque pensando en eso, llegó a la conclusión de que si tenía trabajo y un buen sueldo, tal vez se marchara. Parecía ser de esas mujeres que buscaban con ansias la libertad, y quedarse con él no sería una buena decisión, o eso pensaba Levi.


-Si es lo que quiere-dijo solamente preparándose para salir.


-Esta bien. Voy a parar de hacerte preguntas. Todos están listos ya, tenemos que partir en cuanto antes para volver lo más pronto posible- dijo el comandante subiendo al caballo.- Vamos allá.


.


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-Ho...hola-dijo algo nerviosa preguntando en el mostrador.


-Hola querida- salió una mujer de unos 50 años con una enorme sonrisa en la cara y con una bata de doctora-. ¿Qué deseas?


-Pues... bueno verá, es que Levi-san me dijo que había conseguido un trabajo para mi en este hospital …- dijo mirando el nombre del hospital-. Si, parece que es este hospital, o eso creo.


-¿Levi-san? Carai, que respeto le tienes a ese hombre tan terco-dijo sin quitar la sonrisa-. Pues sí, querida, hoy empezarás a trabajar para mi. A quien tu llamas ''Levi-san'', se presentó ayer para preguntarnos si podías venir, se ve que está interesado en que trabajes.


-Si, bueno, supongo que...


-¿De dónde vienes bonita?- paró de pensar en lo amable que había sido Levi por buscarle un trabajo; ahora esa pregunta le desconcentraba pues, si le decía que venía de fuera del muro se armaría una buena-. Oh, no hace falta, Levi nos dijo que eras de Shingasina, ¿cierto?-dijo la mujer mirando los papeles; Leila asintió tajantemente, ese Levi lo había pensado todo-. Pues en marcha, te voy a enseñar dónde trabajarás, naturalmente vendrás conmigo, quiero tenerte controlada tu primer día de trabajo-dijo con una sonrisa esa mujer.


-Esta bien, gracias-dijo amablemente la de ojos azules.


-Bonita, empieza por aquí, a ver....-dijo abriendo una cortina, dejando ver a un hombre de mediana edad con una fiebre enorme.


-Pues... seguramente necesitará reposo, y tomar muchas vitaminas ya que se le ve un poco flojo...-dijo moviéndolo un poco, consiguiendo que éste cayera encima de la camilla.


-Bien, me gustan tus observaciones-dijo-. Enhorabuena...


-Leila. Leila Shirley-dijo mostrando sus más respetos.


-Mi nombre es Tanya. Eres un encanto de persona, a ver cómo te desenvolupas por aquí dentro.- y así inició ese fantástico día.


.


.


El cabo de cabellos negros iba como si estuviera volando. Unos cuantos titanes acababan de aparecer, así que debía ocuparse de ellos para que la expedición fuera un éxtio, o al menos intentarlo. Eran dos titanes, pero el que más le interesaba era un bastante alto, de 17 metros que no dejaba de correr hacia ellos. Con su habilidad, logró llegar hasta la nuca de éste y hacer que cayera de cabeza al suelo ''uno menos'', pensó.


-¡¡Cuidado Levi!!- le gritó Erd; en cuanto se giró, pudo observar como un titán excéntrico se acercaba hacia él.


-Cabrón...-dijo esquivándolo; por poco se lo zampa de un bocado, aunque logró hacerle un pequeño corte en la mejilla debido a los escombros que iba tirando por ahí.


Se tocó la mejilla y vio su sangre. No era la primera vez que lo hacía, sin embargo, esa vez era diferente. Al ver su pequeña gota de sangre caer, recordó las palabras de Leila, que le pedía por favor que volviera sano y salvo. Sin saber por qué, eso le dio ánimos, ánimos que ahora había dejado de lado al ver la sangre correr por su mejilla.


Así que con la imagen de esa chica en la cabeza, se enfrentó con fiereza a aquel titan. No dejaría que los titanes se acercaran a la gente, y mucho menos a ella. No obstante, cayó al suelo, tras haber perdido de vista a otro titán, dándose un golpe en el brazo.


-Maldita sea...-decía poniéndose de pie, quedando delante del titan-. Como si me fueras a comer...-de repente, el titan acercó su boca rápidamente hacia Levi, aunque logró esquivarlo y llegar a su nuca de nuevo, para acabar con él.


-Deberías ser un poco menos agresivo.-dijo Erwin poniéndose a su lado; Levi le miró de reojo sin importarle lo que le decía-. He iniciado la retirada, esta expedición es un completo fracaso. Algunos de los soldados han muerto en … vano.-esa era una de las palabras que menos le gustaban a Levi.


-De acuerdo. Se lo ordenaré a mi escuadrón-dijo mientras iba a buscarles.


.


.


Las ocho de la noche y todavía no había aparecido. Leila no dejaba de dar vueltas por la cocina, esperando escuchar la puerta abrirse o algo que le proporcionara seguridad, pero nadie aparecía. Empezó a pensar que una vez más había perdido a alguien que le importaba, pero, ¿por qué pensaba eso? ¿Él le importaba?


Ahora que se encontraba en esa situación, admitía que sí, y mucho, porque sentía miedo, mucho miedo de que no volviera a aparecer por esa puerta. Tan solo había pasado dos días en esa casa, tan solo había compartido un par de palabras con él y aún así, deseaba que estuviera a salvo.


Diez de la noche, no aparecía todavía y ya no sabía qué hacer. Once, doce, las horas pasaba y empezaba a pensar en lo peor. Preparó un café para sentirse más despierta, estaba apoyada a la mesa, durmiéndose casi sobre ella, hasta que escuchó la puerta abrirse.


De repente, vio la figura de Levi entrando por la puerta. Con las ropas un poco sucias y con su típico chaleco del cuerpo de exploración. Algo en ella le hizo levantarse repentinamente para ir en busca de sus brazos, y así fue. Como esa misma mañana, le abrazó, ahora más intensamente que antes, porque sintió que le había echado de menos, aunque tan solo habían sido unas horas.


-Levi-san...-dijo mientras le abrazaba, mientras rodeaba sus brazos por su cuello-. ¿Qué ha pasado?-ahora se separó de él para mirarle a la cara, dándose cuenta del pequeño corte que tenía en su mejilla derecha; inmediatamente le puso una mano en su mejilla-. Qué es esto...


-Nada-dijo tajante apartándole la mirada.


-¿Nada?- le agarró de la mano y Levi sintió sus finos dedos enlazándose con los suyos-. Siéntate aquí, voy a curarte.


-Te acabo de decir que no es nada-volvió a decir seriamente intentando levantarse de la silla, pero Leila no le dejó.


-Y yo te he dicho que te voy a curar esa herida antes de que se infecte.-dijo empezando a curársela, a lo que Levi hizo una pequeña mueca de dolor-. Listo...-le puso una pequeña tirita transparente-. Supongo que no es nada comparado con lo que te habría podido pasar.


-Cierto-volvió a decir tan fríamente mientras observaba la delicadez en la que le ponía la tirita.


-¿Qué ha pasado?-dijo ahora levantándose para preparar algo.


-Demasiadas muertes, una expedición fallida-dijo con la mirada perdida el de cabellos negros.


-¿Muer... tes...?-dijo ahora algo triste recordando como murió su abuela y seguramente sus padres-. Piensa que su muerte no ha sido en vano, conseguiréis lo que os estáis proponiendo, ya verás.


-Supongo que sí-dijo con la mirada todavía fría; Leila dejó que se perdiera en sus pensamientos mientras preparaba algo de chocolate caliente para que se sintiera un poco más reconfortado; Levi olió el delicioso aroma del chocolate y se levantó para agarrarla de la muñeca-. Qué haces.-le preguntó con esa mirada tan intensa.


-Estoy... preparando algo caliente para... que te sientas mejor...-dijo ahora algo nerviosa porque sintió la mano del cabo agarrando su muñeca.


-Son las doce la noche-dijo fríamente-. No son horas para que te pongas a hacer cosas, deberías estar durmiendo.


-Yo te estaba esperando...-dijo soltándose del agarre del chico-. No pasa nada si preparo algo, estoy bien descansada. Intento que estés bien, tal vez hayas tenido un día duro con todo lo que ha sucedido.-dijo algo avergonzada desviando la mirada hacia otro lugar.


-¿Por qué haces eso?- Levi le dio la espalda ahora.


-¿El qué? Solo intento...-intentaba excusarse, sin embargo Levi no la dejó terminar.


-Intentas que sea feliz, ¿cierto?- Leila asintió con un suspiro-. Y yo, ¿qué hago para que tu lo estés?-se giró ahora para mirarla con esa mirada tan intensa que le ponía los pelos de punta-. Siempre estas sonriente. Me tienes un respeto enorme, y solo soy yo mismo: una persona distante a las demás.


-Tu me salvaste...-dijo ahora con las mejillas rojas por la vergüenza-. Es lo menos que puedo hacer para agradecertelo, ¿no crees?- Levi arqueó una ceja; realmente esa chica era increíble, se estaba empezando a dar cuenta de que también le hacía feliz.


-¿Crees que lo hice por ti o por mi deber como soldado?- se acercó a ella ahora demasiado, le tenía a unos centímetros de su nariz, podía sentir como respiraba, podía escuchar los latidos de su propio corazón latir a mil por hora con cada centímetro que les separaba.


-Supongo que... ambas cosas.-ahora Levi le miró de reojo, aún estando tan cerca; Leila levantó la mirada un poco para poder verle mejor; a pesar de la baja estatura del cabo, alrededor de 1,65, aún tenía que levantar la vista puesto que, ella medía alrededor de 1,60.


-Explícate- eso parecía una orden en toda regla; el lado más agresivo e impulsivo de Levi estaba empezando a salir, solo por estar cerca de ella.


-Pues...porque seguramente de no haber sido un soldado, jamás te hubieras topado conmigo. Y... lo hiciste por mi porque en cierto modo te di...¿pena? No se cómo expresarlo...-dijo desviando la mirada la de ojos azules.


-No entiendes nada.


-¿Qué debería entender... Levi-san...?-dijo ahora algo asustada; ese no parecía el mismo Levi de siempre.


-Muchas cosas. Empezando por eso de Levi-san. Nadie me llama así, solo los soldados que tengo a mi cargo...-dijo aún manteniendo esa posición tan cercana a la joven.


-En realidad... yo estoy a tu cargo, ¿cierto?-dijo ahora intentando enfrontarse a sus palabras-. Tu aceptaste tenerme aquí, decidiste hacer un seguimiento de mi caso...


-Chica lista- dijo ahora apartándose de ella; sin embargo, Leila no quería que él se apartara y no entendía por qué-. Si sales victoriosa del juicio- ahora ella levantó la mirada para verle-. ¿Vas a quedarte aquí?-entonces Leila empezó a recordar su sueño de vivir en el muro.


Eso significaba ser libre, libre dentro de ese muro, vivir como siempre había querido. Sin embargo, se imaginó una vida allí, sola, sin nadie a su lado, sin... Levi. No sabía qué responder, ni si quiera entendía que sentía ella por él y si él sentía alguna cosa por ella.


-Yo...no se...-dijo dubitativa mientras se mordía una uña; inmediatamente, Levi le apartó la mano de la boca con un suave y ligero golpe.


-No hace falta que me respondas ahora.-dijo mirándola intensamente, como jamás había hecho, como jamás había observado a nadie-. Tienes tiempo, Leila. Un mes exactamente. A partir de entonces decidirás dónde quieres quedarte, ¿entendido?- Leila le miró atónito, parecía algo preocupado, aunque no le importaba que estuviera preocupado por ella.


Y así pasó la noche. Llegó la una de la madrugada y todavía seguían hablando de lo que había hecho durante el día, aunque Levi se calló eso de que había pensado en ella para conseguir ánimos, no quería que lo supiese. Aunque, realmente, empezaban a escaparsele algunas acciones que demostraban lo que realmente sentía.


Al igual que Leila, sentía como su nerviosísmo aumentaba cada vez que le tenía más cerca de lo normal. Pero se ponía demasiado feliz cuando Levi quería hablar de lo que habían hecho durante el día, era un paso adelante.  

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