Fanfic Es
Fanfics en español

Totalmente opuestos. por BolaZ

[Comentarios - 49]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
Notas:

Siento la espera :D

 Capítulo 12


Había empezado la primavera, y con ella las flores adornaban cada parte del campo. Leila se encontraba recogiendo un par de rosas, margaritas, cuando de repente escuchó unos pasos detrás de ella. Se giró, vio esos ojos color verde oliva penetrantes y sin querer, sonrió. Des de aquel día en el que lo conoció, no le había vuelto a ver, pero se ve que el Cabo tenía intenciones buenas de hacer que recordara quién era realmente.


-Veo que te entretienes bien por aquí-dijo mirando un poco lo que estaba recogiendo la de ojos azules.


-Sí, quería hacerle un regalo a Anna, así que bueno, pensé que esto le gustaría...-Levi asintió sin más y Leila se quedó un poco parada al ver que no hablaba mucho-. Oye, Levi...¿te llamabas así?-al menos recordaba su nombre-. ¿Quién eras tu para mi?- una ráfaga de viento les dio de lleno, haciendo que la joven se tambaleara un poco, sin embargo, Levi la agarró de la cintura para que no se cayera.


La miró, ¿qué debería decirle? Ella no entendería nada en absoluto. En esos instantes, no sentía ningún sentimiento hacia él, y aunque le dolía en el alma, tenía que aceptar que lo mejor era dejar ese tema a parte y centrárse en quién era ella.


-Éramos vecinos, pero cuando el titan colosal atacó el muro te perdimos de vista y...


-¿Entonces tengo casa y padres?-dijo ilusionada la joven de ojos azules, pero Levi negó con la cabeza, un poco triste por haberle hecho ilusiones-. Ah, ya veo...-desvió un poco la mirada para seguir cogiendo las flores-. Entonces éramos vecinos, eso es bueno, significa que al menos alguien se acuerda de mi, ¿no crees?-Levi asintió-. Es una lástima que no te recuerde, Levi-san...-al escuchar la formalidad en la que le acababa de hablar, se quedó helado; ella siempre había sido la única que le había llamado así, y que de repente utilizara ese sufijo con él de nuevo, le hacía tener esperanzas-. ¿Levi..san?- sacudió su cabeza volviendo a la realidad.


-Claro que sí, es muy bueno-de repente se oyeron los pasos de alguien que se acercaba, y no era otro que Erwin-. ¿Qué sucede?- Leila miraba atónita a aquel rubio de ojos claros que acababa de aparecer.


-Tengo que volver a la ciudad a hacer unas cosas, te doy todo el tiempo que quieras, pero no te olvides de las misiones, ¿de acuerdo?- Levi asintió sin más-. Es un placer saber que estás bien, Leila-sonrió el rubio dirigiéndole una miarada a la de ojos azules que enseguida se puso roja-. Nos vemos.


Levi observaba la miradita con la que observaba al capitán y se sintió un poco fuera de lugar. Era él el que estaba enamorado, era él quien estaba luchando ahora por recuperarla, era él quien había renunciado a su propia felicidad para darle un lugar donde vivir.


-Ese debe el hombre del que me habló Anna hace poco, parece que tenía toda la razón del mundo, es tan guapo y tan...-pero Levi le cortó.


-Sí, bueno-dijo dando unos pasos dirigiéndose a la pequeña casa donde vivía Leila; ésta se percató del cambio de carácter del moreno, así que corrió para seguir con él el camino.


-¿Crees que le gustaría?- Levi cerraba su puño con rabia para aguantarse-. Seguramente sea el tipo de hombre que lo daría todo por una mujer, de esos que dejan de lado su felicidad para proporcionarle seguridad a una dama...-decía ilusionada la de cabellos marrones-. ¿Crees que alguien ha estado enamorado de mi alguna vez?- Levi encontró la abertura para empezar el contraataque.


-Sí, conozco de un chico que se enamoró de ti, o al menos eso me contaste- se sentó en uno de los bancos que había allí.


-¿Enserio?-se sentó a su lado como una niña pequeña-. ¿Y cómo era él?


-Él... pues … al principio era una persona arrogante y egoísta, pasaba completamente de ti, tu te hacías ilusiones pero él no parecía que estuviera enamorado de ti.


-¿Arrogante y egoísta? ¿Y yo estaba enamorada de él? Porqué esos tipos a mi creo que no me van mucho, o al menos eso es lo que pienso ahora...-dijo mordiéndose una uña.


-Estabas enamorada de él, sin embargo él no se dio cuenta de que lo estaba hasta después de mucho. Tu y él, como decirlo... iniciasteis un tipo de relación, no sé como explicarlo. Parecías feliz a su lado, o eso es lo que yo recuerdo...-dijo recordando las multiples sonrisas que se habían dedicado.


-Carai... Me gustaría conocerle, ¿podría? ¿Me llevarías dónde está él? Tal vez eso me ayude a recordar algo, no sé- pero el cabo reaccionó a tiempo, inventándose una escusa perfecta.


-Él murió en el ataque del titan colosal. Y bueno, su muerte tuvo lugar ese día y creo que no lo recuerdas. Pero en fin, son cosas que pasan...-resopló el cabo.


-Qué lastima, me hubiera gustado hablar con él de todo lo que sentía por mi, ¿cómo era de aspecto físico? ¿Era rubio como tu capitán? ¿Con ojos grandes y brillantes? ¿Fuerte y alto?- Levi empezaba a despacientarse, en ese momento no tenía ni la más mínima oportunidad de hacer que ella se enamorara de nuevo de él.


-No recuerdo bien su aspecto, a penas le vi una o dos veces- se inventó.


-¡No importa!-dio feliz la joven-. Aún soy joven, o eso creo, podré encontrar el amor, ¡podría enamorar a Erwin y...


-Erwin ya tiene pareja-volvió a inventarse el de cabellos negros para que dejara de hablar de su capitán y compararlo con dioses griegos-. Pero sí, podrás enamorarte nuevo...


-Pero... siento algo extraño...-le miró preocupada ahora Leila-. Es como... como si estuviera ligada a alguien, y pensar en enamorarme de alguien hace que algo dentro de interior me diga que todavía sigo amando a alguna persona...Quizá sea de ese chico que murió, no lo sé bien. Pero es algo extraño...-dijo tocando la zona de su corazón mientras Levi le miraba algo confundido-. Algo me dice que estaba enamoradísima de esa persona, pero parece que hay como un muro que me separa de saber quién es...


-Eso es lo menos importante ahora-se levantó Levi para continuar el camino hacia la casa-. Debes centrarte en tu personalidad y no de quién estabas enamorada. Por eso he venido a ayudarte...


-Tal vez, saber de quien estoy enamorada hace que determine quién era...-Levi le miraba profundamente sin que esta se diera cuenta, todavía seguía queriéndolo, pero sin saber de quién se trataba, ella le era fiel a pesar de no saber ni de su propia identidad.


-¡Julliet, cabo Levi!-gritaba la anciana des de la puerta-. He preparado algo de chocolate, ¡venid!-ambos acudieron a la llamada de la anciana, mientras Leila continuaba pensando en ese extraño sentimiento que tenía.


_


-Uh, parece que va a llover...-los días de primavera eran tan irregulares; la anciana miraba por la ventana como unas pequeñas gotas empezaban a chocar contra el cristal; ahora se giró para unirse a ambos jóvenes que comían chocolate.


-¡Gracias por el chocolate!-dijo Leila feliz mientras se bebía el tazón-. Está buenisimo, ¿no crees Levi-san?-Levi la miró de reojo y asintió simplemente.


-Debería irme, llevo aquí todo el día y todavía tengo que hacer unas cosas...-se levantó para marcharse, pero la anciana se interpuso en su camino.


-¡Madre mía! ¡Con el agua que esta cayendo, ¿a dónde vas a ir tu muchacho?!- Levi observó como un pequeño charco estaba a punto de formarse en el jardín-. Puedes quedarte aquí, al menos hasta que deje de llover.


-Claro, incluso puedes quedarte a dormir, pondremos un colchón en mi habitación, hay sitio de sobra, así que no te preocupes- la idea de dormir al lado de Leila después de mucho tiempo le tentaba, pero debía mantener las formas, aún así asintió.


_


La lluvía no dejaba de caer des del cielo grisáceo, Levi observaba como esta caía des de la habitación de Leila mientras esta terminaba de poner unos cuantos cojines y encendía una pequeña vela, ya que la luz había dejado de funcionar debido a las fuertes lluvias.


-Listo, tu cama esta preparada para usar- dijo la de cabellos marrones con una camisa de manga corta que le venía muy grande y amplia-. No sé qué ropa dejarte para que duermas, tengo muy poca, no sé...


-No te preocupes-dijo quitándose las botas y la camisa mientras Leila observaba el perfecto cuerpo que había bajo ese montón de ropas-. Dormiré así- Leila asintió mientras se metía en la cama.


-Bueno...¿entonces, así estás bien?-Levi asintió simplemente-. Que pases una buena noche-hizo una pequeña mueca mientras Levi sonreía un poco también; la de ojos azules apagó la vela que tenían, para después acurrucarse en su cama.


_


Había pasado una hora des de que se había metido en la cama, y no podía dormir. Los rayos iluminaban la habitación, coloreándola de un tono azulado. Se giró para ver si Levi estaba dormido, y éste lo estaba, dándole la espalda completamente y con la sábana hasta el cuello. Leila se percató de que éste estaba temblando, así que con cuidado, se levantó de su cama, cogió su sábana y se la puso por encima. Eso calmó un poco los temblores del moreno, pero no los pausó.


La única solución en ese momento y a esas horas de la madrugada, era meterse en su cama y abrazarle. Ella se sentía bien con la camisa y el pantalón largo, pero él tardaría en entrar en calor si ella no hacía nada al respecto.


Entró poco a poco, hasta ponerse a su lado, estaba un poco indecisa, era un poco atrevido por su parte, pero era todo lo que podía hacer para agradecerle que se tomara tantas molestias en ir a ayudarla.


Levi abrió los ojos de par en par al sentir el contacto de una piel cálida y unos brazos que le rodeaban la cintura y se posicionaban sobre su ombligo. Eran sus finas manos las que le estaban tocando, su calidez era incomparable, y al contacto con su piel, se sintió bien. No quiso girarse para mirarla ni nada, quería continuar así, lo había deseado des del momento en el que se marchó.


Pero Leila no era tonta, sintió que sus tembleques habían parado, así que empezó a hablar de forma pausada y suave, por si estaba durmiendo.


-¿Estas mejor...?-Levi se giró, la tenía justo enfrente de sus ojos, y sentía tantas ganas de besarla, que por poco no se contiene.


-Sí, no hacía falta que hicieras esto, ya estoy bien, si quieres volver a tu cama...-pero Leila negó con la cabeza, sorprendiendo a Levi.


-De algún modo me siento bien aquí...-se acurrucó al pecho del cabo ante la atenta mirada de éste-. No sé por qué, pero siento... siento como si te tuviera un gran afecto des de siempre. Además, eres el único que se ha preocupado por buscarme y ayudarme a pesar de los problemas que eso da...


-No me da problemas...


-Levi-san...¿seguro que aquel chico del que estaba enamorada murió?-eso dejó desconcertado a Levi, quien asintió repentinamente-. Bueno... de algún modo siento que estando cerca de ti, ese sentimiento por ese alguien aumenta. Parece un poco precipitado, por qué lo acabo de descubrir ahora, pero siento unas enormes ganas de estar a su lado, Levi-san- alzó la mirada para toparse con la suya; Levi no sabía qué decir ni como actuar, eso no entraba en sus planes, ni si quiera se le había pasado por la cabeza que eso pudiera pasar-. Oh, vaya...-se separó un poco de él-. Que tonta soy, tal vez tengas pareja o algo por el estilo, parece que me esté aprovechando de la situación. Perdón...-dijo con una sonrisa.


-Oye, no...no te separes, no querrás ue vuelva a temblar, ¿verdad?- Leila sonrió y volvió a acercarse a él-. La verdad es que yo...-tragó saliva-. Durante estos días también he sentido el deseo de estar a tu lado, pero hacer eso si que sería aprovecharme de tu estado.


-¿Alguna vez has besado a alguien?- Levi recordó aquel primer beso que le dio, un beso tan apasionante que desató la cadena en él.


-Una vez, sí. ¿Por qué?-dijo desinteresadamente.


-Que bien... yo no recuerdo nada sobre los besos, pero supongo que con ese chico me habré besado. Supongo que no sería una estrecha, al menos para eso- sonrió haciendo que Levi se perdiera en esa sonrisa, en esas facciones tan bonitas que tenía.


-Puedo enseñarte... si quieres-¿enserio él estaba diciendo esas cosas?-. Que estoy diciendo, joder...-dijo negando con la cabeza-. Deberías volver a tu cama.


-Levi-san- Leila aproximó sus labios a los de él poco a poco hasta que chocaron; instintivamente, Levi puso una mano por detrás del pelo de ella para aferrarse más a ese beso intenso que habían necesitado ambos, aunque ella no lo notase, lo había necesitado.


Se perdieron en el transcurro de ese beso, ambos continuaban moviendo las lenguas sin parar, sin darse cuenta de que se habían acercado lo suficiente como para sentir latir sus corazones. Pero por la cabeza de Levi no dejaba de rondarle la pregunta de, ¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Deberia detener esto ¿Debería decirle la verdad?


 

Usted debe login (registrarse) para comentar.