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Totalmente opuestos. por BolaZ

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Notas:

Aquí va el capítulo 11. 

Capítulo 11


Leila acababa de despertarse en la habitación que le habían asignado Edd y Anna hacía a penas un mes. Durante ese mes, Leila se dedicó a organizar la compra-venda de los alimentos que tenían en el pequeño huerto. Se había dado cuenta de que los cálculos se le daban bien, además, Anna estaba agradecida de poder tenerla por allí, era una chica bastante organizada y responsable que les estaba ayudando mucho.


La de ojos azules vivía muy tranquilamente allí, y el tema de la memoria ya había desaparecido por completo, pues habían buscado constantemente a alguien que la reconociera y por desgracia nadie lo hizo. Trabó unos vínculos muy fuertes con Anna y Edd, que se convirtieron como unos padres para ella: se preocupaban por ella, le daban hogar, alimento y sobre todo, amor.


-Buenos días-dijo Leila bajando por las escaleras mientras se hacía una cola-. Parece que hoy el día va a ser un poco ajetreado...-observó como Anna leía unos papeles muy nerviosa.


-Si, pero no te preocupes, es un trabajo muy sencillo, yo me ocuparé- Leila se acercó a los papeles para echarles un vistazo.


-¿Tienes que ir a la ciudad? Eso esta muy lejos, déjame hacerlo a mi, no me supone ningún problema, además me vendría bien salir un poco de esta casa.


-¿Estas segura, Juliet?- decía Anna un poco preocupada-. No sé si conoces la ciudad, es muy grande, hay muchos establecimientos, ¿te aclararás?- Leila asintió feliz mientras empezaba a arreglarse para salir lo más pronto posible.


-Tu tranquila, Anna. Yo me ocuparé de esto, es fácil has dicho y no pasará nada, hemos ido algunas veces a la ciudad, sabré guiarme por allí. Tu necesitas descansar, no puedes seguir el ritmo ese de trabajar, trabajar y trabajar- Anna sonrió.


-Tienes razón, la edad me va a pasar factura...-Leila sonrió mientras abría la puerta-. Ten cuidado, llévate esto- le entregó un pequeño mapa que le ayudaría en caso de tener problemas-. Te servirá de ayuda- Leila lo cogió asintiendo con la cabeza.


-Gracias, voy a salir ya, no quiero volver cuando anochezca.


Caminó y caminó, sería un camino muy aburrido sin nadie que le acompañara, no obstante estaba decidida a ayudarla, era lo mínimo que podía hacer. Abrió el pequeño mapa para saber diferenciar las zonas de ocio de las otras, tenía que comprar algunos productos para la tierra. Una vez había visto el mapa, lo giró, le gustaba curiosear las cosas.


-Wilbur Shilrey...-leyó entre líneas el nombre del autor.


De repente, un mar de sentimientos la invadieron, y unas imágenes aparecieron en su cabeza: una anciana cosía una camisa blanca que parecía ser para su nieta; la mujer sonreía mientras la miraba fíjamente, para después dejar a un lado el jersey y abrazarla, llenándola de besos.


Las imágenes desaparecieron de su cabeza y se agarró ésta con fuerza, debía ser alguno de esos antiguos recuerdos suyos, parecía que estaban saliendo a la luz ahora, pero eso no le ayudaba en absoluto.


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El cabo había terminado de trabar, estaba sumamente agotado y lo único que deseaba era llegar a casa, darse un baño y descansar. Pero no, sus compañeros habían decidido tomarse algo después del trabajo en la ciudad, deshaciendo todos los planes que el de cabellos oscuros había hecho.


-Parece que la ciudad se va recuperando poco a poco- dijo Erwin mientras observaba el gran avance que había hecho.


-Eso parece- opinó Levi, tan frío como siempre; no obstante, Erwin se alegraba de ver que había vuelto a ser el de siempre, o al menos eso parecía-. Solo hace falta que las ratas desaparezcan- le dio una patada a un ratón que se abalanzaba hacia ellos.


-Tan positivo como siempre...-dijo Hanji-. ¿Qué os parece si nos detenemos aquí?-dijo su compañera mientras señalaba un bar-. Parece barato- sin más, asintieron y entraron para tomarse esas copas prometidas.


-Ah, que bien sienta un poco de descanso- dijo el rubio mientras dejaba la copa en la mesa-. ¿No vas a tomar nada?- Levi negó con la cabeza mientras la apoyaba en la palma de su mano, aburrido de verles beber-. No sé para qué pregunto- continuó bebiendo el rubio.


-No es uno de mis hobbies beber alcohol- insistió Levi-. Eso solo hace que parezcamos retrasados mentales, no es uno de mis objetivos a seguir- tras escuchar eso, unas gotitas de sudor aparecieron en la frente de ambos compañeros.


-Sigues siendo el de siempre- Hanji opinó-. Nos alegramos mucho, Levi- dijo feliz la mujer ante los ojos atónitos de Levi.


-Bueno, basta de sentimentalismo- Erwin pidió otra ronda-. ¡A esta invito yo!- Hanji empezó a aplaudir como una niña pequeña.


-Me voy- dijo levantándose de la mesa-. Todavía tengo que comprar algunas cosas- evidentemente era una escusa-. Os las dejó todas para vosotros.


Salió de la taberna para dirigirse a comprar algunas cosas; se había hecho tarde, ni si quiera sabía la hora que era pero mirando al sol podía saberlo. Puso las manos en sus bolsillos y se dirigió al establecimiento.


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-Mmmm, y quiero una de estas también, ¡ah!, y de estas, por favor- el dependiente estaba harto de llenar bolsas y bolsas solo para ella-. Creo que ya está- respiró por fin el dependiente-. Gracias- le cobró para después darle las bolsas.


-Gracias a usted-dijo el dependiente.


-Uh, las siete, ¡es muy tarde!- dij omirando el reloj-. No puedo permitirme volver de noche, maldita sea...- agarró con fuerza las bolsas para salir corriendo por la puerta sin ni si quiera darse cuenta de que pasaba por delante de un chico un poco más alto que ella, de cabellos negros y ojos penetrantes.


-Ten más cuidado- dijo Levi sin a penas mirarla; pero cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde.


Le había parecido ver a Leila, o al menos su pelo era idéntico al de ella. Salió tras de ella como un relámpago, llevado por sus sentimientos, hasta divisarla a unos pocos metros entrando en un pequeño camino que conducía a una granja.


-¡¡¡Leila!!!-gritó Levi desesperadamente mientras caminaba todo lo deprisa que podía-. ¡¡Oi!! ¡¡Leila!!- pero la chica no le hacía caso, ¿es qué no era ella?


Se apresuró ahora más, tenía que alcanzarla, hasta que por fin lo hizo. La giró bruscamente sin darse cuenta de la fuerza que estaba haciendo, tirándole una bolsa al suelo.


-¿Qué haces?- dijo Leila mientras se agachaba para recogerlo todo.


-¡Estas viva!- dijo acercándola a él para abrazarla; sin embargo, ella se apartó bruscamente para después darle una bofetada en toda regla.


-No sé quién es Leila, pero mi nombre es Juliet y tengo que volver a casa en cuanto antes-dijo recogiendo las cosas del suelo.


Levi la observaba sin saber qué decir, había sucedido todo demasiado deprisa y no sabía cómo asimilar esa situación.


-Tu eres Leila, te estaba llamando a ti- intentó explicarle Levi; Leila comprendió que tal vez él la conocía de algo, pero sentía cierto miedo al verle, además, no sabía para nada quién era.


-Lo siento...-dijo algo preocupada-. Perdí la memoria hace un mes aproximadamente, no recuerdo absolutamente nada, ni si quiera a las personas...-agachó la mirada; al escuchar eso, Levi se asustó muchísimo, se había olvidado de todo, incluso de él, se sentía extremadamente perdido en ese momento, una mezcla de sentimientos le invadían: miedo, decepción, felicidad al verla y saber que estaba viva, aunque no sabía quién era él.


-No pasa nada- intentó tranquilizarse él mismo-. Te acompaño a casa, necesito saber con quién vives y qué pasó- Leila no entendía nada acerca de lo que decía, pero aceptó, supondría que había sido un amigo del pasado, pero la forma en la que le había abrazado no parecía ser de un amigo.


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Llegaron finalmente a la puerta de la granja donde Leila vivía desde hacía un mes. Leila estaba un poco nerviosa, ese chico la conocía a ella, y no sabía de qué. Al estar delante de la puerta, ella se detuvo, se giró para mirarle e intentar buscar algo que le diera alguna pista, pero nada.


-Vivo... vivo aquí. Gracias por haberme acompañado, te lo agradezco mucho y meabe muy mal que vuelvas a casa solo...-Levi negó con la cabeza sin a penas dejar de mirarla-. ¿No qué?


-He venido hasta aquí para saber qué te sucedió, no puedo dejar este tema, así que me gustaría hablar con los que te ayuda- le explicó Levi; al terminar de decir eso, Anna abrió la puerta debido a los sonidos que había escuchado.


-Juliet, cariño qué...- se quedó paralizada al ver a Levi allí delante, con Juliet enfrente-. Cabo Levi...-al escuchar el nombre, Leila recordó que ese era el nombre del chico del Cuerpo de Exploración-. ¿Qué hace usted...


-Me gustaría hacerle unas cuantas preguntas si no le molesta...-Anna negó con la cabeza invitándole a pasar a su casa.


Leila vio como Levi entraba, parecía que aquel chico se interesaba mucho por ella y sobre todo, se preocupaba muchísimo; al entrar en la casa, Anna y Levi tomaron asiente, dándole a entender a Leila que debía dejar la habitación por algunas horas. Al hacerlo, Levi giró la cabeza para verla desaparecer por las escaleras, como solía hacer cuando vivían juntos.


-Perdone las molestias, señora. He venido hasta aquí solo para saber qué le pasó, y que alguien me explique algo de por qué no tiene memoria.-dijo Levi cruzado de brazos mientras la miraba fijamente.


-Cabo Levi, mi marido y yo la encontramos en la orilla del río, muy malherida, muy fría- al escuchar eso, Levi se asustó muchísimo, ni él sabría qué hubiera hecho en una situación así-. Así que la llevamos hasta la cama e intentamos ayudarla. Pero cuando despertó, no sabía cómo se llamaba, cómo había llegado hasta el río, nada, absolutamente nada. Buscamos una y otra vez por los pueblos a alguien que la conociera, pero no, no había nadie que la conociera ni nadie que la hubiera visto jamás, hasta hoy- ahora Levi le miró de nuevo con esa frialdad inmensa.


-Debió haber perdido la memoria cuando escapaba de Shingashina- Anna le miró sorprendida mientras él se tocaba la nariz aturdido.


-Puedo hacerle una pregunta, ¿Levi?- el cabo asintió-. ¿Por qué alguien como usted la... la conoce? Quiero decir, ¿quiénes eran vosotros dos?- al escuchar eso, Levi no sabía por dónde empezar.


-Ella... ella era la mujer de mi vida- Anna se tapó la boca, la anciana alucinaba en colores-. La he estado buscando por todos los rincones del muro, pero no encontré ninguna pista sobre ella, así que desistí y pensé que había muerto. Hasta esta mañana...


-Entiendo...-dijo algo preocupada la anciana-. Y entiendo que ahora quiera llevársela y volver a tener la vida que teníais antes...-la tristeza inundaba su rostro, a lo que Levi arqueó una ceja.


-No puedo llevármela en ese estado, no entendería nada, no me recuerda, así que no puedo hacer eso. Ni si quiera quiero decirle quién era ella para mi, simplemente quiero ayudarla a que recuerde todo lo que ha olvidado. Vendré a verla seguido para tratar de hacer algo con su memoria, pero no se preocupe, no me la llevaré ni la alejaré de vosotros. Al fin y al cabo, para ella vosotros ahora sois todo lo que tiene y yo un simple extraño que la ha perseguido hasta su casa- dijo eso último con un nudo en la garganta.


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Leila estaba en su habitación acariciando su mano derecha. Se levantó y se miró en el espejo, mientras se tocaba el rostro. Tenía unas pecas alrededor de la nariz, unos ojos azules enormes y un cabello marrón oscuro. Era ella. Pero, ¿quién era él? ¿Era algún amigo de la infancia? ¿Era algún familiar suyo? ¿Por qué se había preocupado tanto por ella? Además, le había llamado Leila, eso quería decir que ese era su nombre verdadero y no Juliet.


Tenía un montón de cosas en la cabeza, cosas que no entendía y que no sabía qué hacer. Simplemente se tumbó en su cama, abrazada al cojín mirando la luz que había en la mesa, cuando escuchó a alguien llamar a la puerta; acto seguido, apareció en la habitación.


-Me marcho … -dijo Levi entrando a la habitación-. Espero que estés bien- sin entender por qué, sintió como una fuerza extraña la empujaba a él, como si no quisiera que se marchara de allí ya que era el único que sabía algo de ella, era su único vínculo con el pasado, él, el cabo Levi del Cuerpo de Exploración.


 

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