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Totalmente opuestos. por BolaZ

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Notas del fanfic:

Hola :D

Es una historia que se me pasó por la cabeza hace poco después de ver Ataque a los titanes ( Shingeki no Kyojin ). El personaje de Levi me inspiró para escribir una historia así y hacer que sea el protagonista de ésta. 

De verdad, esta anime/manga es de lo mejor que he podido ver, así que intentaré plasmar todo lo que he visto y vivido con ella.

Para preguntar algo: hikenoace100@gmail.coom

 

Notas:

Aquí va el primer capítulo :D

Capitulo 1


 


Año 845. Los integrantes del Cuerpo de Exploración habían salido del muro para investigar, una vez más, el origen y demás asuntos de los titanes, no sin antes toparse con muchos de ellos. Erwin Smith, comandante de éste cuerpo, dirigía la retirada, como muchas veces antes había hecho. Sin embargo, esta vez fue diferente, puesto que se topó con un pequeño poblado, no muy alejado del muro, donde observó como unos cuantos titanes atacaban. La retirada había traído consigo menos soldados, y aún así, se le pasó por la mente ayudar a ese grupo de personas, seguramente salvajes o algo por el estilo, ya que vivían fuera del muro, o simplemente, desgraciados que no lograrían entrar jamás en la sociedad.


Buscó a Levi con la mirada, y se sorprendió al ver como su fiel compañero se adelantaba a su orden, acercándose a las casas para matar a un titán de unos 9 metros, que acababa de comerse a una señora de avanzada edad. Con su rapidez y habilidad, se deshizo del titan, apoyándose en el suelo seguidamente para ver si había supervivientes por alrededor, aunque le parecería demasiado raro que alguien hubiera sobrevivido, ni si quiera sabía como esa aldea continuaba en pie.


El de cabellos negros bajó para echar un vistazo, ya iba a irse, sus dispositivos tridimensionales ya estaban a punto, cuando de repente, escuchó un sollozo que provenía de un lugar cercano.


-¡Levi!-le gritó Hanji Zoe desde las alturas-. ¿Qué se supone qué haces?-preguntó la de cabellos marrones.


Sin embargo, Levi seguía pensando en esos llantos que acababa de escuchar y le hizo caso omiso a esa mujer. Sabía que había titanes alrededor, pero él mismo se encargaría de hacerles frente, al fin y al cabo, él era el que se estaba buscando los problemas. Escuchó unos fuertes pasos cerca de él, y se dio cuenta de que, de nuevo, había un titán alzado sobre él, pero no con el objetivo de comérselo a él justamente, si no que tenía la mirada puesta en otro sitio, o más bien, otra persona.


Rápidamente, utilizó sus maniobras para llegar a la nuca del titan y, una vez allí, le atacó con firmeza, derribándole en dirección a la persona que se encontraba debajo. Con su habilidad, recogió enseguida del suelo a una joven de unos 21 años que tenía el pelo marrón oscuro y los ojos...los ojos llorosos. Aún así, Levi se fijó en el azul que irradiaban.


-¿Qué haces?-le dijo Petra mientras se ponía a su lado.


-No podemos entrarla al muro, ni si quiera sabemos su naturaleza, debería dejarla cabo Levi-pero ni caso, Levi continuaba sosteniendo a esa joven en sus brazos, hasta que llegaron a la cima del muro, donde el de cabellos negros descargó con cuidado a la joven que todavía lloraba-. Cabo...


-¿Cómo te llamas?- le preguntó Levi con la mirada fijada en ella; no obstante, la joven no dejaba de llorar, así que sería imposible hablar con ella en ese preciso instante.


-Habrá perdido a algún familiar, será imposible entablar conversación ahora, es inútil-decía el comandante poniéndose al lado del cabo-. No entiendo como esa aldea de personas ha logrado vivir alejada del muro, sin morir antes a manos de los titanes.


-Por eso...-dijo Ed ahora-. Deberíamos tener cuidado, tal vez no sea del todo humana...


-Tal vez las apariencias engañan-dijo con dono serio el cabo Levi-. Pero si hay algo que debamos saber acerca del origen de esa aldea, yo me encargaré de averiguarlo-buscó la mirada del comandante para que aceptara su petición; a pesar de ser amigos, le tenía sumo respeto.


-Si ocurre algo malo, serás el responsable, ¿lo sabes?-Levi simplemente aceptó con la cabeza-. Entremos entonces, tendremos que dar explicaciones a las muertes de los demás...


.


.


El día transcurrió como cualquier otro. Muchos llantos por los familiares, el arrepentimiento de algunos, pero nada fuera de lo normal, excepto la llegada de esa chica que nadie conocía pero que todos querían conocer.


-¿Has oído eso de que hay una chica que logró vivir junto a su aldea fuera de los muros?-decía un joven novato en los pasadizos de la base del Cuerpo de Exploración.


-Si, debe de ser absolutamente fantástica.-entonces pasó Levi por el medio de los dos en dirección a la habitación en la que se encontraba la chica-. ¡¡Levi-san!!-dijo uno de los jóvenes con todo el respeto, pero Levi solo les miró, les parecía indiferentes, además, ahora tenía en mente otra cosa, esa chica.


Llegó a la habitación destinada, todo estaba lleno de cámaras, querían tenerla vigilada por si hacía algún movimiento extraño, pero aún así, al entrar, la joven estaba serena, aunque con la mirada un poco perdida.


El cabo entró, cogió una silla, la puso del revés, y se sentó enfrente de ella para intentar sacarle algunas palabras. Pensó que tal vez, después de ver a los titanes, estaría despistada, algo atontada, por lo que empezó con algo suave.


-¿Sabes cómo te llamas?-dijo con tono pausado y lleno de seriedad, como su mirada; la joven lo observó, arqueó una ceja, ya no parecía tan afectada.


-Leila Shirley...-ahora desvió la mirada-. De la aldea exterior al este del muro María...-dijo agachando un poco la cabeza; Levi suspiró, al menos hablaba, no como antes, que no dejaba de llorar.


- ¿Cómo lograsteis sobrevivir fuera de los muros?- continuó su investigación el de cabellos negros.


-Pues...-la chica hizo un gesto de dolor ya que recordó a los titanes comiéndose a sus amigos y seres queridos-. Parecerá raro, pero si los titanes no escuchan nada, no atacan … -Levi se sorprendió al escuchar eso-. Además, vivíamos sobre todo en los sótanos, allí no nos localizaban-entonces el cabo recordó sus años viviendo en la ciudad subterránea-. Pero ese día...-cerró los ojos algo dolorida.


-No sigas. Supongo que ya se cómo continua la historia.-dijo evitando el mal trago de la joven-. Entonces, ¿vivías en los sótanos?-la joven asintió con la cabeza-. Bien. Sabes que ahora estás dentro de los muros, ¿no?-volvió a asentir-. Aunque no se por cuanto tiempo podremos mantenerte aquí dentro-intentó levantarse para irse, pero se sorprendió al ver como aquella joven de ojos claros le agarró por la manga de la camisa.


-Por favor no... No me echen de aquí. Como habréis podido observar, la aldea ha sido devastada, las vidas de mis amigos y seres queridos ya no...-tragó saliva-. Por favor, no me queda nadie allí fuera, haré todo lo que me digáis, pero por favor, no quiero pasar ni un día más sintiéndome desprotegida.


-¿Crees que aquí dentro vas a estar más protegida?-arqueó una ceja entonces Levi-. Las apariencias engañan, Leila. Pero por el momento, yo me ocuparé de ti, así que no intentes nada raro, podría largarte fuera del muro cuando quisiera, ¿entendido?-la joven se levantó mostrándole sus respetos.


Parecía una joven educada, le transmitía confianza a primera vista, pero no podía dejarse engañar.


-Gracias, muchísimas gracias...-decía la joven.


-Te ocuparás de la cocina, en mi casa, para tenerte más controlada-la joven asintió-. ¿Tu edad?-preguntó Levi.


-23, señor...-iba a continuar, pero no sabía su nombre.


-Levi-dijo solamente-. Nos iremos al atardecer, se puntual.


-Sí, Levi-san-entonces frenó en seco; muchas veces le habían llamado así, pero sonaba diferente si provenía de otra boca, de otra voz.


.


.


Al caer la tarde, un carro con caballos llegó para recoger a Levi y a su nueva acompañante, Leila Shirley, que miraba con emoción todo el paisaje que le rodeaba, admirando la grandeza de la ciudad y de los emblemas que había por allí.


-Toma-escuchó la voz de Levi detrás de ella, así que se giró-. Tapate, tus vestimentas son impropias-le dijo entregándole una chaqueta naranja claro con algunos símbolos que Leila conocía de haberlos visto por su aldea cuando los del cuerpo de exploración pasaban por allí.


-Gracias...-dijo aceptándola.


Al subir al carro, Leila se dio cuenta de que su estancia con aquel chico no iba a ser nada agradable, así que se dedicó a mirar por la ventana, quedando una vez más alucinada por la belleza del mundo dentro del muro.


-Que bonito …- Levi la miró de reojo y la vio como una niña pequeña, observando por la ventana y quedando completamente atónita.


-Bonito.-afirmó Levi llamando la atención de la joven que ahora le miró un poco avergonzada, ella no sabía que le estaba mirando.


-Sí...-dijo abrazándose a sus piernas-. En mi aldea... bueno, no podíamos salir al exterior como comprenderás …


-Comprendo.


-Y ver todo esto es... fantástico. Siempre soñé con venir aquí, codearme con la gente, llegar a ser alguien importante...- una vez más, Levi se personificó con esa chica, él siempre quiso llegar al mundo exterior a través de las escaleras.


-Entiendo-volvió a decir tan firmemente.


-Mi abuela siempre me decía que algún día podría llegar aquí si terminaba mis estudios. Aunque... una vez terminados, no pude llegar aquí. Los de guarnición no me dejaban entrar por miedo, así que tuve que jugarme la vida varias veces llegando hasta la entrada del muro- ahora Levi la miró intrigado.


-¿Lograbas esquivar a los titanes?-preguntó sin mostrar ni una pizca de simpatía, aunque por dentro deseaba conocer todos los detalles.


-Bueno... no lograba esquivarlos del todo, alguna que otra vez casi muero, pero por suerte no lo hice. Teníamos un par de maniobras de esas, hay muchos cadáveres de soldados por allí, así que tuvimos que aprender a utilizarlos.-dijo ahora algo más feliz que antes-. Además, se me daba bien la lucha, pero solo he logrado matar a un o dos titanes...


-¿Por qué no le hiciste nada al titan que atacó vuestra aldea?-entonces la expresión de Leila cambió de un segundo para otro, mostrando su rostro más triste.


-Supongo que ver a tu abuela morir no te da muchos ánimos para luchar …-dijo con la cabeza bajada.


Levi observó como entristecía, no sabía cómo había podido ser tan idiota de preguntarle algo así, era obvio, ver a algún ser querido morir te dejaba demasiado triste como para actuar en momentos así, y menos contra un titan que era tres veces o más, fuerte que tu. Sin embargo, no hizo ningún gesto de empatía, solo se disculpó, por que lo sentía de verdad, pero no quería mostrarlo.


.


.


Llegaron a la casa donde se hospedaba Levi, una casa pequeña pero acogedora, a él no le hacía falta nada más, pero sí alguien que supiera cocinar, ya que lo peor que se le daba a él era eso. La joven no llevaba equipaje ni nada, solo llevaba puesta su chaqueta del Cuerpo de Exploración, y debajo una fina blusa blanca, acompañada por unos pantalones de estampado militar y unas botas negras. El cabo se sorprendió al fijarse en la delicada figura que tenía aquella joven, además de la apariencia tan fabulosa que tenía, debido a su cara angelical.


-¿Es aquí?- Levi asintió-. Parece... bonita.


-Lo es-dijo cerrando la puerta-. La cocina esta allí, hay dos habitaciones, elige la que quieras. Me voy a dormir.


-¿Ni si quiera comes algo?-dijo la joven mirándole la espalda; no era de una altura considerable, pero aún así, la superaba-. Puedo... puedo preparar algo para comer, claro si te apetece.


-Como quieras-dijo sin apenas mirarla para subir por las escaleras dirigiéndose al cuarto de baño para darse una ducha refrescante.


Esa misión le había dejado completamente fastidiado. Estaba cansado, pero aún así, tenía ganas de guerra. Ducharse con agua fría le hacía pensar las cosas, y lo que más le desconcentraba ahora era el caso de esa chica. Los gobernantes del muro sabían que existía una aldea, quizás más de una, y no les dieron la oportunidad de vivir seguros, pero no le sorprendía, ya que eran muy egoístas y solo pensaban en su bien estar y nada más.


Salió de la ducha, secándose la cabeza y enrollándose la toalla en la cintura. Se apoyó y se miró al espejo. ¿Cuánto hacía que vivía allí? ¿10? ¿15? No lo sabía exactamente, pero lo que si sabía era que esa tal Leila había sido la primera mujer en entrar allí, jamás le habían gustado las visitas, y menos de mujeres.


.


.


Al bajar por las escaleras,se dio cuenta de que olía fascinantemente bien, seguramente aquella chica sabía cocinar, entonces era perfecto. La vio poner la mesa, ni si quiera hacía una hora que vivía en esa casa y ya sabía dónde se encontraban los cubiertos y demás cosas. Sin embargo, Levi recordó el momento en el que la vio, aterrorizada, sin poder moverse debido al miedo y al horror de tener a un titan matando a un familiar.


Sintió compasión y remordimientos al verla allí en el suelo, con las lágrimas cayendo por su rostro blanco, con una mano tapando su boca. No podía dejarla allí, así que hizo caso omiso a aquellos que le llamaban. No sabía si había acertado la decisión que había tomado hacía a penas unas horas, pero tenía que vivir, esa chica, igual que todas las personas, se merecía vivir, pero sobre todo ella, debido al calvario que sufrió.


-Oh, ¿ya estás?-dijo con una sonrisa amable y con las manos detrás-. Lo siento pero, había poca comida así que solo he podido preparar un plato bastante simple...-Levi observó que solo había un plato y que para ella no había nada, aún así, se sentó y asintió con la cabeza como agradecimiento.


-Toma-le dio parte de su plato.


-No, gracias, Levi-san.-dijo con ojos amables-. Estoy acostumbrada a... pasar hambre, en cierto modo.


-Es una mala costumbre-dijo limpiándose la boca.


-Tal vez sí...-dijo la joven mientras miraba la comida del plato, parecía sabrosa, hacía ya un día que no probaba bocado.


-Toma-le acercó el plato el cabo después de haberse comido medio-. No estamos para tirar la comida, nos faltan suministros, así que no hagas tonterías.-se levantó de la mesa.


Leila lo observó mientras se levantaba, ni si quiera le había dicho gracias por la comida, pero no podía reprochárselo, él la había salvado, así que era ella la que tenía que estar agradecida por estar allí y por dejarle vivir en su casa de momento. Lentamente, el cabo subió las escaleras para dirigirse a su habitación, pero frenó cuando escuchó la voz de la joven.


-Gracias por dejar que me quede aquí, Levi-san. Seré buena chica y no le causaré problemas- dentro de Levi, surgió alegría, y no entendía por que; empezaba a caerle bien esa chica, a pesar de no conocerla, pero debía tener cuidado.


-Si eres mi enemiga es mejor tenerte cerca que lejos-dijo solamente dejando pasmada a la joven de ojos azules que solo intentaba ser amable-. Aún así, gracias por la comida.-y continuó su camino hacia la habitación.


.


.


Leila se quedó mirando el plato, poco después lo devoró como si hiciera años que no comía. Cuando terminó, lo recogió todo. Pero continuaba sintiéndose mal, su abuela, la única que le quedaba de su familia, había muerto, muerta por un titan, como muchos de sus antecesores. Siempre pensó que la gente era malvada, y en realidad, mucha de la gente que vivía dentro del muro lo era, ya que jamás permitieron que personas como ellos entrasen a vivir. Pero su abuela Kate siempr le decía: hay buenas y malas personas en el mundo. Intenta reunirte con aquellas que parezcan de confianza y que sepas que te van a traer el bien …


Al recordar esa frase, recordó a Levi, o como ella le llamaba, Levi-san. No le hizo falta buscar una persona, él mismo se topó con ella, y ahora el bien se había hecho presente en su vida. Le estaría siempre agradecida por haberle ayudado. Ella siempre había querido entrar en el muro, hasta tenía estudios de medicina con los que podría asombrar a los de dentro del muro ya que, no todos los días curabas a hombres y mujeres que les faltaba un miembro debido a un ataque de titan.  

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