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Otra Realidad por real_fresita

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Notas:

Quiero darle crédito a las siguientes escritoras, por ayudarme a escribir este fanfic y por prestarme a sus Oc:

 

1.La bella y carismatica Ro KanatA_Shiroi. // Ellisbeth

 

2.La sexy Nan, liraz97 //Ester

 

3.La sensual Dai *-* Elhueyl //Samantha

 

Besos para las tres, espero y les guste.

 

 

 

Estaban Lenalee y Allen , En una misión en África/Zanzíbar buscando una fuente de inocencia que atraía una gran cantidad de akumas por la región.

Era tarde en la noche y las posadas donde podrían descanzar estaban cerradas u ocupadas.

Al tanto caminar, pasaron frente a un cementerio, estaban cansados.

-Lenalee...-dice Allen.- Akumas.- dice señalando el interior del cementerio.

Habían algunos 20 akumas rodeando el lugar. Lenalee activa su inocencia para entrar al lugar y Allen le sigue.

Habían Nv.1 y Nv.2 en cantidades iguales. Lo cual para ambos será fácil el derrotar.

Los akumas al percatarse de la presencia de los exorcistas, empiezan a lanzar sus proyectiles y activar sus armas destructoras.

Allen activa la inocencia en su brazo y evitando de que algún Nv.2 lo toque, comienza a atacar. Lenalee de igual manera comienza a patear con mucha fuerza a cada akuma. En menos de unos 5 minutos, el lugar ya estaba libre de akumas, después de haber derrotado al Nv.4, era cada vez más sencillo matar a los de niveles bajos.

-Hay uno al lado de la estatua a 147 metros de acá.- dice Allen al ver el alma del akuma.

-Vamos.- dice Lenalee, dirigiéndose al lugar.

Al llegar, encuentra a un akuma, acercándose a una chica que estaba recostada sobre una tumba. Sollozando, al parecer lloraba por el difunto que estaba en la tumba.

El akuma se acercaba cada vez más a la chica, ella por su pena no se percataba.

Allen destrulló al akuma de un sólo golpe. La chica por ningún motivo interrumpía ni cesaba su llanto, ni siquiera se estremeció al escuchar el golpe.

Lenalee desactivó su inocencia y quedó en silencio viendo a la chica.

Ella seguía constantemente con su llanto, eran ya como las 11 de la noche.

-Etto...-dijo Lena, se acercó a la chica, se agachó y sentó a su lado.- ¿Estás bien?- preguntó.

La chica levantó su rostro, sus ojos estaban enrojecidos. Los miró a ambos y regresó a su llanto.

- Samahani, lakini mimi si nina vizuri sana.- dijo la chica.

Allen y Lenalee se miraron.

-¿Qué dijo?- susurró Lenalee a Allen.

-Dijo algo sobre no estar bien.- respondió.

[N/a: Perdonen si escribo algo mal, pero utilizo traductor por el Suajili. Recuerden que Allen y Lenalee hablan japonés y algunos otros idiomas, pero ellos están en áfrica y la chica no habla su idioma]

- Jina lako ni nani?- preguntó a Allen.- La chica se quedó intacta.// ¿Cómo te llamas?

- Jina langu ni Nyeti.- respondió sin levantar su rostro. // Mi nombre es Nyeti.

-Se llama Nyeti.- le dijo Allen a Lenalee.

- Vyema kukutana na wewe, Nyeti. Mimi ni Allen Walker, na yeye Lenalee.// Mucho gusto Nyeti, yo soy Allen Walker y ella es Lenalee.

Narra Nyeti.

Sentí una presencia escalofriante cerca mío. Ya no era extraño, hasta me he acostumbrado a sentirla cada noche. Oí algunos ruidos a la lejanía, los cuales ignoré.

Mis brazos me palpitaban, ya era algo normal en estas noches, era incómodo, pero tuve que acostumbrarme a sentirlo.

Recordé dónde estaba y qué hacía. Así que retomé mi acción de hace unos segundos.

Estaba recostada sobre la tumba de una gran amiga, casi hermana. Su nombre era Uzuri. Ella tenía 14 años, era más alta que yo... ¿Quién no lo es?, la mataron cuando ella iba a comprar comida para nosotras. Me contaba que los chicos la miraban mucho y que querían hacer cosas extrañas con ella, esa noche un grupo de seis chicos, la arrinconaron, la maltrataron y abusaron de ella. Hoy vinieron a enterrarla acá. Mi próximo pago sería mañana, así que, el dinero que me quedaba, compré dos ramos de flores y puse una flor en cada florero de las tumbas del cementerio. Guardé seis flores, puse dos en la tumba de Bibi y cuatro en tumba de Uzuri.

Ya era tarde en la noche y yo seguía llorando por la crueldad del hombre. Porque perdí a mi amiga.

-Etto...- escuché una voz a mi lado.- How are you?

No entedí qué decía, pero no me sentía muy bien. Levanté mi rostro y pude ver a un chico de pelo blanco y con una marca roja en el ojo izquierdo. Al lado mío estaba una chica de pelo verde y ojos violetas.

-Perdón, pero no estoy muy bien.- dije con mi cabeza abajo.

-What say?- dijo la chica a mi lado.

-Something about not be well.- dijo el chico, tenía una voz casi de chica.- ¿Cómo te llamas?- me preguntó.

-Me llamo Nyeti.- le respondí.

-Her name is Nyeti.- le dijo a su compañera.- Mucho gusto Nyeti, yo soy Allen Walker y mi compañera es Lenalee.

-Oh, mucho gusto.- respondo.

-Igual.-respondió.- ¿Qué haces acá?- preguntó.- Lenalee...- le dijo a la chica a mi lado.- Akumas...

Levanté mi rostro. Vi una especimen de objeto que flotaba. Ya no sentía ganas de llorar, pero aún así lloraba. Me levanté del suelo contra mi voluntad.

-¿Qué...?

Sentía un fuerte ardor en ambas de mis muñecas, las levanté para verlas y se hacía un tipo de cicatriz, algo roja. Cada vez más las cortadas se hacían más largas. Comencé a respirar acelerado. Las marcas se hicieron alrededor de mis muñecas completas. Comencé a sentir el ardor en los nudillos de mis dedos y se hicieron cicatrices en los diez.

-Nyeti, ¿Alguna vez has visto un akuma?- preguntó el chico de pelo blanco.

Yo, muy asustada, le respondí que no, moviendo repetidas veces mi cabeza de derecha a izquierda.

-¡Aaaaaah!-grité de dolor. Sentí como se cortaba alrededor mis dedos, la rodilla, mi talón y en cada lado de mi cuerpo en que había una articulación.

-What happening, Nyeti?-

-Aaaauch... Duele, duele... ¡Dueleee!- grité mientras tocaba cada parte que me dolía. Empecé a sentir como me cortaba en mis hombros.

-¿Qué pasa, Nyeti?- pregunta el peliblanco.

-Me-me-me duele.- comencé a gritar. Miré mi hombro y algo blanco salía, sentía como si fuese mi hueso. Lo toqué y era duro. Me asusté muy fuerte. El hueso cada vez salía más y más del cuerpo.

Vi el objeto extraño acercarse a nosotros. Y lanzar una especie de cilindros a gran velocidad.

-¡Aaaaaaaaaaaaah!- terminé de gritar con voz fuerte y respirando forzoso. Mi hueso terminó de salir y fue extrañamente volando a gran velocidad hacia el objeto extraño, haciendo que explote.

Tras ese objeto aparecían más y el hueso seguía chocando con ellos. Toqué mis dos hombros y los sentía, presioné con mis manos mis ambos brazos y sentía los huesos.

-¿Pero qué pasa?

Sentí mis dedos tenzarse y comenzaron a moverse de manera irregular. Yo no los controlaba. Había una marca en cada una de las yemas de mis dedos y algo blanco empezó a salir por allí.

-¡Mis dedoooos!- grité a todo pulmón. Sentí de igual manera la otra mano y la muñeca por igual.

Salían, causándome un gran dolor en todo mi cuerpo. Comencé a llorar por dolor y miedo.

Sentí mis rodillas tambalearse. Yo estaba asustada. Comencé a tocar mi cuerpo completo y sentía los huesos dentro... Pero ¿Qué era lo que había salido?

Mis piernas empezaron a palpitar y los dedos de mis pies a moverse de forma irregular. Mi respiración era acelerada. Miré hacia donde estaban los objetos y lo que salió de mi cuerpo los golpeaba hasta explotarlo.

En un momento sentí que mi cuerpo completo se desmoronaba, caí sentada. Comecé a tocar mi cuerpo y sentía los huesos ahí. La cortada que había en mi brazo, con mis dedos la intenté abrir. Salía un tipo de luz verde por la abertura.

Busqué entre mis pantalones una tela morada que yo siempre portaba y comencé a estrujarla en mis manos.

Cada momento más, yo estaba más confundida, más asustada.

Miré hacia el frente y vi como los huesos venían a gran velocidad hacia mi...

*
*
*

Abrí mis ojos. Estaba en una cama, me siento y miro el lugar... Este no es mi cuarto.

Miré mis muñecas y tenían la cicatriz de anoche.

Al recordar todo lo que pasé, mi respiración se agitó y mis lágrimas salieron.

Comencé a retroceder en la cama y a ver mis muñecas, mi cuerpo entero se puso a temblar.

-Señorita Nyeti.- dijo el chico de anoche que estaba en el cementerio.- Espera, cálmate...- dijo acercándose, se sentó en la cama y se puso al lado mío.- Cálmate, no pasa nada.

Lo miré. El tenía su mano izquierda color roja con una cruz verde.

Busqué en mis pantalones una tela purpura y comencé a halarla mientras empezaba a apretar mi dentadura... Luego de unos minutos, respiré normalmente y volví a poner la tela en mi bolsillo.

-¿Estás bien?- preguntó.

-Si...- respondí.

-Bueno, necesitamos hablar contigo.- dijo, vi a la puerta y ahí estaba la chica de anoche.- ¿Conoces el idioma inglés?

-No... Pero el Alemán si.- respondí.

-She Meet the german language.- dijo él.

-Miranda speak this language, I know a german.

-Okey.

-Hola Nyeti.- dijo ella en Alemán.

-¿Eres Lenalee, cierto?- respondí en el mismo idioma.

-Si, esa soy. Necesitamos hablar, te pido que no te asustes, por favor.- dijo la chica.

-Escucha. Nosotros somos exorcistas...

__________

-¿I-i-inocencia?- pregunté al haber oído su explicación.

-Si, pensamos que tus huesos tienen inocencia.

-¿Mi-mi-mis huesos...?

-Si. Nosotros no movimos ni un dedo y ya tus huesos habían acabado con esos seis akumas.

-¿Mis huesos? ¿Y qué pasó después?

-Tus huesos regresaron a tu cuerpo y tu te desmayaste.

-¿Me trajeron acá?

-Si.

-¿Dónde estamos?

-En el hospital. No sabíamos donde vivías.

-¿Hospital?- pregunté.

-Si, donde atienden a los enfermos.

-Oh...- dije.- Entonces... ¿Si mis huesos tuviesen inocencia, yo sería exorcista?

-Eso es si tu lo decides.- dijo Lenalee.

-¿Pe-pero... Y quién cuidará el cementerio?

-¿Tu cuidabas el cementerio?- preguntó Allen.

-Yo vivo en el cementerio.

-...

-¿Y tu familia?

-No lo sé.

-¿Cuántos años tienes?

-19.

(Mente de Lenalee y Allen: Pensé que era más joven [N/A: Tan amables xD])

-Esperen... necesito volver al cementerio. Tienen que haber visitantes.

Me levanté de la cama y busqué mis zapatos.

-Espera.- dijo Lena.- Te acompañamos.

______________

Llegué corriendo al cementerio y me acerqué a la recepción y le pregunté si había llegado alguien.

-Llegó la madre de tu amiga Uzuri.

-Ah... Uzuri.- al recordarla, mis lágrimas amenazaron a salir.

-Oh, Nye. Tu nombre describe por completo como eres, sensible.

-Pero... ella murió, ¿Cómo quieres que esté bien?- dije... Solté algunos sollozos y lágrimas, empecé a caminar hacia su tumba.

Aún tenía dinero para comprar al menos una flor y me dirigí a la florería de Bahari.

-Bahari, Hoy sólo compraré una Azucena.- dije entregándole el dinero.

-Nyeti, eres tan amable con los difuntos. Por hoy te regalaré las 206 flores para que le pongas una a cada tumba.

-¿¡En serio!? Muchas gracias- le dije, tratando de sonar alegre.

Tomé las flores y busqué mi tijera y el agua y comencé a revisar el florero de cada tumba.

-Bahdub... Su familia tiene mucho sin venir.- le dije en alemán a Lenalee, que me acompañaba. Le puse una flor y quité algunas hierbas que habían crecido.

Nos levantamos y fui a la última tumba.

-¿Haces esto todos los días?- pregunta.

-Así es... que al menos tengan buena estadía en su lecho de muerte.- dije, triste.

Fui hacia la tumba de Uzuri y le coloqué su azucena en su florero. Puse mis manos sobre su tumba y acaricié la esquina. Las lágrimas bajaron de mis ojos como si de lluvia torrecial se tratara.

-Vamos, Nyeti. No llores- dijo Lenalee, mientras me abrazaba.

-A-a... Al fin ella está con su padre.- dije llorando. Abracé a Lenalee y ella frotó mi espalda.- ¿Por qué tiene que existir un mundo así?

-Hola, Nyeti.- oí la voz de la madre. Solté a Lenalee y me puse frente a ella.

-Señora. Lo lamento tanto.- le dije, lanzándome a ella y abrazándola, llorando en su hombro. Mis dedos me empezaron a palpitar, cosa que ignoré.

-¡Nyeti, ella es un akuma, aléjate!.- dijo, quien creo y es Allen.

La solté y la miré, su piel calló al suelo y vi que aparecía un akuma como ayer.

Me alejé corriendo y me puse tras la espalda de Lenalee.

Busqué mi tela y comencé a halarla mientras yo lloraba.

-¿Por qué?- pregunté mientras sollozaba.- De nuevo no.- dije. Esta vez sin dolor, comenzaron a salir los huesos de mis dedos y se dirigieron hacia el akuma y comenzaron a atacarlo.

Seguí llorando, mi respiración volvió a agitarse.

-Nyeti, espera, cálmate.- dijo Lenalee volteándose hacia mi.

-No puedo calmarme. No puedo...

Vi que el akuma ya había explotado, pero mis dedos seguían en el aire volando.

-Nyeti, desactívala.

-¿Desactivar qué?- dije aún soltando lágrimas.

-Desactiva tu inocencia.

Asentí temblorosa.

-¡Desactivar!- grité internamente. No sabía cómo activa o desactivae mi posible inocencia.

Ví como salía una luz verde de mis dedos, abrí mi mano y la levanté al aire. Cerré mis ojos por miedo y sentí un cosquilleo en los dedos. Luego de unos segundos, abrí mis ojos y me percaté de que mis dedos no volaban en el aire y que la cicatriz estaba cerrada.

-Es inocencia.- dijo Lenalee.

______________

Era medio día. Dejé todo organizado para ir a la Orden Negra.

Llegó la hermana mayor de Uzuri y me entregó algunas ropas que Uzuri hubiese insistido en regalarme. Le agradecí y las acepté y puse esa ropa en mi maleta.

La señora de recepción me dió mi pago, podría comprarme algo para comer, pero mejor di la mitad de mi paga para comprarle flores a las tumbas.

Me sentía asustada, sería la primera vez que saldría del cementerio.

Llegamos a la estación de trenes, que recién me entero de qué son. Me siento en uno de los lugares vacíos mientras empiezo a comerme mis uñas.

-Em... Lenalee.- llamé a la de pelo verde.

-¿Si?- respondió.

-¿Podría alguien enseñarme su idioma? No quisiera estar fuera de lugar cuando alguien intente hablarme.- dije.

-Está bien. No te preocupes por eso.

-En serio, quiero aprenderlo.

-Bien, entonces yo te enseño, ¿Si?

-Muchas gracias.

__________

Llegué a un lugar enorme, con una enorme entrada. La puerta la abrieron. Me quedé perpleja al ver ese lugar.

Lenalee se encargó de darme un tour por cada lugar hasta llevarme a la que sería mi habitación. Allí dejé mi maleta.

Dijo que tenían que llevarme a donde su hermano, el supervisor. Los exorcistas que vi tenían uniformes iguales, negros y franjas rojas.

Pensé muchas cosas hasta llegar a donde Lenalee y yo teníamos que ir.

-¿Eres Nyeti-san?- preguntó un rubio en alemán.

-S-s-si.

-Yo soy Reever y el que está dormido en esa mesa es el supervisor Komui.

Miré atentamente. Reever se acercó y le susurró algo al oído, el supervisor se levantó corriendo y fue hacia Lenalee y la abrazó.

- Why make me this my dear Lenalee?- dijo él, creo y es llorando.// ¿Por qué me haces esto, mi querida Lenalee?

A ella se le exaltó una vena en la frente y con su mano lo golpeó en la cabeza.

¿Por qué va a pelear con su hermano? ¿No que ellos traerían paz al mundo? ¿No que ellos eran hermanos?

Al ver el golpe, tomé la tela de mi bolsillo y comencé a halarlo.

- Je, si kupambana!- dije en voz alta, mientras algunas lágrimas salían de mis ojos.//¡No peleen!

Ambos se quedaron mirándome, yo seguía llorando.

-Nye-chan...- dijo Lenalee, acercándose a mi y dándome un abrazo.- Perdón, es que esto es algo normal.

-Sólo no peleen...- dije.

Después de un rato de estar calmada, regresamos a donde estabamos.

-Soy Komui lee, bienvenida a la Orden Negra.- dice él mientras extiende su mano.

-Gracias, yo soy Nyeti.- dije, correspondiendo el apretón de manos.

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