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Una Serie de Angelicales Eventos por M M Bosch

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El ángel escuchó el pitido de la alarma del despertador. No estaba durmiendo, solo reposaba en un leve estado de stand-by. Por supuesto, los ángeles no duermen, siempre tienen trabajo que hacer. Cifrar códigos, programar situaciones y escribir guiones divinos e inconmovibles para la vida de los humanos. Cada ángel tiene un lote de unas cinco personas, de diversa procedencia, edad y locación. El trabajo de cada ángel: crear las vidas de cada ser humano bajo sus alas, trazar su destino e intentarlos llevar por el buen camino, algo cada vez más difícil de realizar. Nuestro ángel en cuestión, se encontraba reclinado en su silla, frente a su monitor, disfrutando de la paz raramente encontrada, que solo se obtenía al gozar de la feliz coincidencia de que todos sus cinco humanos estuviesen felizmente dormidos. Nuestro ser angelical solo había tenido un momento de paz como aquel cuando en un desafortunado evento, todos sus humanos habían muerto, eso sucedió unos diez años (milenios tal vez) atrás, y Ángel (así llamaremos a partir de ahora a nuestro ser celestial) se había asegurado de no volver a sufrir tal inconveniente (el de perder a todos sus humanos).

Ahora la alarma del reloj despertador  de Josh Holloway, su humano preferido, anunciaba el inicio de un nuevo día. Un importante día. Josh se encontraba feliz con su estatus de hombre de negocios de clase media, con una esposa lo suficientemente inteligente como para no quejarse y un próximo contrato de trabajo que presagiaba un futuro mejor. Josh era, en su vida de hombre de cuarentas años, bastante feliz, y Ángel tenía sin duda alguna el mérito total de su felicidad.Josh decidió salir a caminar al trabajo. No era algo que acostumbraba a hacer, de hecho, era algo que violaba profundamente todo en lo que creía, pero hoy era un día distinto, Josh lo sabía, su suerte iba en aumento, se sentía un hombre completo, como si respirara por primera vez en años. Mientras caminaba, jugueteaba con el llavero que le había regalado su mujer hacía diez años. Antes era una pelota de futbol rugby (metálica) en miniatura, pero ahora, tras desteñirse, solo parecía un trozo de metal con forma de pera. Respiró profundamente mientras se acercaba al semáforo, respiro nuevamente, y se sintió dichoso mientras cruzaba la calle, respiró por tercera vez, y sintió un fuerte golpe en el costado que lo envió a volar. Una masa roja frenó con un chirrido sordo, Josh seguía en el aire, acercándose cada vez más al fatal concreto de la calle. Josh miró al cielo y respiró por última vez en su vida.

La pantalla ennegreció, la cara de Ángel palideció. Se quedó sin palabras unos instantes, mientras su humano dejaba atrás su materia. Ángel miró al ángel que se sentaba a su lado.<<Está hecho, ahora te toca cumplir tu parte del trato>>le dijo o algo parecido a decir.

<>respondióÁngelo (así llamaremos a el otro ángel)

<>dijoÁngel. Los tratos entre los seres angelicales no era nada nuevo. Desde tiempos inmemorables se venían haciendo tal camaradería. Los tratos eran siempre diferentes, pero versaban en los mismos aspectos. En este caso, Ángel había dejado que uno de los humanos de  Ángelo arroyase al pobre Josh. Ángel ganaría un humano con grandes posibilidades de triunfar en a vida, Ángelo ganaría todo el drama que conllevaba que su humano se viera envuelto en el asesinato de otra persona. En general, todos ganaban. No, casi todos ganaban. El segundo humano de Ángel, Miles Straumes, despertó sobresaltado tras oír un estruendo en la calle. Se levantó de la acera y se dirigió al lugar donde acababa de suceder un accidente. Un auto rojo había atropellado a un hombre. Miles se acercó, y como aquel que no quiere las cosas, robó el portafolio del atropellado y salió corriendo, feliz de su suerte. En el portafolio encontró un teléfono móvil, y contento lo metió en su bolsillo de la suerte, encontró un extraño llavero, parecía una esfera aplastada, y lo introdujo en su bolsillo de las bagatelas, encontró varios billetes y los escondió en el bolsillo de las cosas substanciales. Miles entró en un almacén abandonado que solía visitar. Allí se sentía lo suficiente seguro como para revisar bien sus recién adquiridos tesoros. Introdujo su mano en el bolsillo de las bagatelas y jugueteó con la esfera aplastada, mientras un equipo de la policía salía de su escondite y le apuntaba con todas sus armas. Miles quedó petrificado. Haciendo una salvedad, habría que explicar que Josh (el humano 1) estaba metido hasta las orejas en asuntos de drogas y la policía, tras días de seguirlo (por un rastreador en el móvil)la poli decidió que tal vez un almacén abandonado era un buen lugar para que Josh se encontrara con sus proveedores secretos, lo que por supuesto era un error de magnitud gigante.Miles seguía petrificado, pero subconscientemente seguía jugueteando con la esfera en su bolsillo. Saque la mano de su bolsillodijo la policía. Miles sacó su mano del bolsillo junto con su llavero, la esfera se desprendió y voló hacía la policía, en el dedo de Miles quedó el anillo del llavero. Los policías vieron flotar el objeto metálico en el aire, y no les pereció una esfera aplastada, ni tampoco una pera ni una pelota de rugby descolorida, no señor.¡¡Granada!!gritaron, y a Miles a tiros, agujerearon. Al caer Miles, el móvil de Josh chocó contra el suelo y contra toda posibilidad astrofísica marcó un numero de teléfono concreto. Un número que justamente pertenecía al tercer humano de Ángel,NaveenAndrews, que era piloto de un avión y en esos instantes volaba en su aeronave. Todo lo anterior pudiese haberse llamado una feliz coincidencia, si no hubiese sido, porque el avión quedo magnetizado tras la llamada, y funestamente se precipitó contra la ciudad más cercana, donde, para nuestra  sorpresa, vivía el cuarto humano de Ángel, una señora llamada Indira Lima, con problemas cardíacos, que al ver un avión precipitarse hacía ella, rápidamente falleció de un infarto en el miocardio. Y por último, Kate Winscott, la quinta humana de Angel, madre soltera, sintió sus dolores de parto y se encontró ingenuamente feliz. Para no alargar la historia con detalles nefastos, murió de parto, y su hijo, para suerte de todos los que no querían hacerse cargo de el en la familia de Kate, falleció también. Algo muy triste para la familia adinerada que adoptaría al niño de Kate, niño que de sobrevivir, hubiese sido el humano que Ángel había ganado en la apuesta.

Todo eso ocurrió en cuestiones de varias horas, que para un ángel como Ángel se sintieron como segundos, por lo que todo ocurrió en cuestión de segundos. El pesar de Ángel era palpable, pronto le otorgarían cinco nuevos humanos, recién nacidos, sin propósito en la vida.

<>le dijo solemnemente Ángel a Ángelo.<>

Ángelo no respondió, sencillamente alzó su vista hacia arriba, atravesando el techo de la ilimitada habitación, señalando un ente superior a todos ellos, morador de lo más alto. Luego bajó su cabeza, y miró a Ángel con compasión, y continuó su trabajo.

Ángel comprendió lo poco que tenía derecho a comprender y se resignó a volver a comenzar.  Peores cosas han sucedido, se dijo Ángel, que lo digan los humanitos.

Notas finales:

Espero les guste, es mi primera publicación en esta página. Y comenten, Gracias

                                                      M M Bosch

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