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Yukari “El nombre del amor” por AmyBlackNara

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Notas del fanfic:

Una historia que con mucho cariño hice para una amiga y que ahora comparto con ustedes.

"...Estrellita del cielo,

Un deseo te pido

Que a mis papitos cuides.

 

Prometo a cambio,

Hacer mis deberes,

No pelear con los niños

Y hacer caso a mi sensei...”

 

- ¡Hola! Mi nombre es Yukari y tengo 6 años… quiero compartir con ustedes el dibujo que hice de mi familia. – dijo la pequeña mostrando su obra de arte. – El primero que está mi papá, él es alto, fuerte y tiene el cabello negro como yo; esta es mi mamá, tiene linda sonrisa y sus ojos son verdes, como yo… y en medio de ellos estoy yo, tomo sus manos para que no me dejen.

 

- Muy lindo dibujo Yukari, puedes sentarte. – dijo la maestra con tristeza.

 

- Akane Sensei, ¿Podemos salir a jugar? – preguntó un niño regordete.

 

- Solo que prometas no esconderte como la última vez.

 

- No sensei, lo prometo.

 

- Muy bien siendo así, todos pueden salir a jugar pero recuerden que al escuchar la campana deben ir al comedor. – sonrió Akane a sus pequeños. – Espera Yukari me gustaría hablar contigo.

 

- Sensei, si le pegue a Ryuichi fue porque estaba molestando a Misato. Si va a reñirme también hágalo con él. – dijo Yukari cuando estuvo frente a su sensei.

 

- Así que esa es la razón del ojo morado de Ryuichi. Yukari, no está bien que las niñas peleen así con los niños ya hemos hablado de eso; pero descuida pequeña no es por eso que he querido hablar contigo. – sonrió Akane, una joven mujer de no más de 27 años. – Pequeña, ya habíamos hablado al respecto sobre hacer estos dibujos, no es que este mal, son lindos pero debes comprender que ellos…

 

- Sé que vendrán por mí sensei, sé que esperan a que la guerra termine para venir por mí. – respondió Yukari con verdadera fé. – Prometa no estar triste cuando vengan, yo les diré cuanto me ha cuidado.

 

- Yukari… - murmuró Akane sintiendo que sus ojos se llenaban de lagrimas, era asombroso ver la fuerza y la esperanza de los niños reflejada en sus ojos. – Anda ve a jugar, estoy segura de que Misato te esta esperando.

 

- Hai…

 

- Tiene un gran espíritu… me dolerá verla partir. – dijo una voz masculina entrando en el aula. - 

 

- ¡Higashi senpai! – gritó Akane sorprendida. - ¿Cuándo llego? ¿Es verdad que la guerra término?

 

- Son demasiadas preguntas no crees… - respondió el hombre sonriendo. – He regresado hace apenas unas horas y estuve escuchando tu clase, muy linda. Y si, finalmente el conflicto termino, gracias a la colaboración de algunos ninjas de Konoha  finalmente se pudo firmar un acuerdo entre las aldeas vecinas. Tras 3 años de guerra ahora por fin habrá paz.

 

- Eso es estupendo aunque… - Akane sabía lo que ahora vendría, muchos padres que había ido a la guerra regresarían por sus hijos, algunos lamentarían pérdidas y otros serían felices. – Voy a extrañarlos mucho.

 

- Confío en que todos regresen pero hay algo más, hay un matrimonio que está interesado en adoptar a Yukari… - anunció Higashi.

 

- Es una niña tan linda pero dudo que quiera ser adoptada. Sabe ella cree fielmente que sus padres vendrán y…

 

- Aun recuerdo el día que llego, pobre de la mujer que la traía, sus heridas imposibilitaron nuestra ayuda para salvarla.  “Yukari es la hija del amor de sus padres… cuídenla” fueron sus últimas palabras.

 

- Pero no dijo ¿quiénes eran?. – preguntó Akane con impaciencia.

 

- No exactamente, solo dijo que eran de la Hoja y de la Arena… dejo una carta en la cual su verdadera madre expresaba su deseo de llamarla así, Yukari.

 

- ¿Aun tiene la carta?

 

- No, la tiene Yukari y no creo que se separe de ese trozo de papel.

 

- Ahora entiendo su interés por desear aprender a leer pronto. Pero aun así no creo que ella se deje adoptar.

 

- Mi querida Akane, muchos de nosotros debemos hacer cosas que no nos agradan. Muy pronto este lugar estará vació y será más doloroso para ella quedarse aquí, en unos días vendrá un grupo de ninjas de la Hoja para ayudar a nuestra aldea, gracias al Hokage.

 

 - ¡Yukari! Porque estas… la sensei nos ha dicho que escuchar conversaciones es malo.

 

- No quiero ser adoptada Misato… si me voy mis papitos podrían venir y no encontrarme… no quiero irme… - dijo la pequeña corriendo hacia el lugar más apartado que conocía…

 

- Quiero que mis papitos vengan… no quiero estar en otro lugar… - comenzó a llorar Yukari, dirigiendo su mirada al cielo donde las nubes se paseaban. – Se que atrás de las nubes se esconden las estrellas… por favor se que están dormidas pero escuchen mi petición… que mis papitos estén bien y que no se olviden de mi…

 

 

Muy lejos de ahí pero en el mismo país del Fuego, un hombre se despedía de los que habían sido sus compañeros por seis años. Deseoso de volver a casa y reencontrarse con sus padres, amigos pero sobre todo con ella, su princesa del viento.

 

- Hey Shikamaru, llegaste aquí siendo un crío y vuelves a tu casa siendo un hombre. – comentó Ryu, un hombre de 22 años y de cuerpo musculoso.

 

- Pues tu estas en la misma situación, aunque tú eras un enclenque y ahora no eres más que una masa de músculos. – dijo Hanamichi a manera de burla. A sus 21 años seguía siendo el mismo que cuando llegará a servir al señor feudal.

 

- Basta, no me hagan llevarme el último recuerdo de ustedes riñendo como siempre. – añadió Shikamaru. – Aunque les he de confesar que aminoraron y confortaron mi estancia en este lugar.

 

- Vamos viejo, aun podremos vernos o coincidir algún día para beber un poco de sake y recordar nuestros años en este lugar. – dijo Ryu al tiempo que le daba una palmada en la espalda a Shikamaru.

 

- Tienes razón, aunque por ahora lo que menos deseo es seguir viéndolos… hay una dama esperándome y no pienso hacerla esperar por más tiempo.

 

“… Estrellita, dile a papá que venga pronto por mí porque tengo miedo… “

 

De pronto una extraña sensación invadió a Shikamaru, dirigió su mirada hacia el cielo donde sus adoradas nubes danzaban. Un sentimiento que no pudo identificar se apodero de él, haciéndolo sentir un inexplicable vació.

 

 

En otro lugar muy lejos de ahí, en el país del viento una mujer terminaba de prepararse para emprender con el viaje que siempre que tanto había esperado. Su primera felicidad después de su pérdida y de su accidente.

 

- Veo que estas lista para marcharte. – dijo Kankuro con nostalgia. – Voy a extrañarte, pero ante todo quiero tu felicidad aunque sea con ese vago.

 

- ¡Kankuro! – dijo Temari con sorpresa. – Pensé que estabas de misión.

 

- Lo estaba pero no podía dejar de estar aquí para despedirte.

 

- Vamos Kankuro, esta no es una despedida para siempre. Temari volverá aunque tenga que cargar con su novio. – dijo Gaara entrando en la habitación. – Voy a extrañarte.

 

- Y yo a ambos. Por favor no dejen de visitarla, no quiero que se sienta sola ahora que mamá tiene que irse. – Temari bajo la mirada ante aquel doloroso recuerdo.

 

- No te preocupes iremos siempre que podamos, no va sentirse sola. – aseguro Kankuro sonriéndole a su querida hermana mayor.

 

- Por cierto, me han informado que Takeshi san ha pedido hablar contigo antes de tu partida. Creo que es de carácter urgente. – informó Gaara a Temari. – Los médicos no le dan mucho tiempo.

 

- Ignoro de que desee hablar conmigo pero iré a verlo ahora mismo, no quiero postergar mi viaje ni un minuto más de lo planeado.

 

“… Estrellita, dile a mamá que la extraño y deseo que me abrace porque tengo miedo…”

 

Una sensación extraña recorrió a Temari mientras caminaba rumbo al hospital, era como si su sexto sentido se hubiera puesto en estado de alerta. Un extraño vació la hizo tocar su vientre y una lagrima recorrió su rostro. Y cuando menos lo pensó se encontraba frente a la habitación de Takeshi Urameshi.

 

Aquel hombre de temple duro y voluntad de fierro, no era ahora más que una piltrafa. La enfermedad lo estaba consumiendo, cierta parte de Temari sentía pena por aquel hombre que en otros años fuera el más fiel consejo de su padre y posteriormente de su hermano.

 

- Takeshi san, he venido aquí por deseo suyo.  Y disculpe mi falta de tacto y de prudencia pero debo ser directa ya que mi viaje no puede esperar más. – dijo Temari con seriedad. - ¿Por qué me mando llamar?

 

- Temari, la flor más bella de este desierto. – dijo Takeshi arrastrando sus palabras. – Pido ante ti indulgencia y compasión, aunque tal vez no la merezca deseo confesar mi falta ante ti ya que Kamisama es testigo de lo que he hecho contigo.

 

- ¿De qué habla Takeshi san?

 

- Hace años cuando volviste de Konoha y hablaste con el consejo de tu compromiso con ese ninja y su aceptación de ser uno de los guardias del señor feudal de la tierra del fuego, solo para ser digno de ti, pero ni aun así acepte tal hecho por ser tú la princesa de Suna y el un simple shinobi, la mayoría del consejo lo acepto… yo que sabía los deseos de tu padre me negué. – dijo Takeshi haciendo un pausa para recobrar el aliento. – A las semanas anunciaste que esperabas un hijo y la indignación a tan falta me hizo cometer el peor de mis errores.

 

Temari miraba al hombre aun sin comprender el porqué de aquellas palabras pero decidió no interrumpir.

 

- El kazekage te apoyo, no solo como máxima autoridad de la aldea sino también como tu hermano y mi enojo creció aun más. Nueve meses pasaron pronto, tus hermanos partieron hacia Konoha debido a los exámenes chunin y vi entonces mi oportunidad para actuar. – volvió hacer una pausa pero esta vez para contemplar el rostro confundido de la joven. – Y aun mejor fue lo de tu accidente aquella tarde en el mercado, sin proponérselo aquellos maleantes te habían provocado un parto… fue tan difícil que llegue a pensar  que no resistirías pero habías heredado la fuerza de Karura y diste a luz una niña, aunque a pesar de haber resistido caíste en un profundo estado de coma y entonces...

 

- ¿A qué viene todo esto? – interrumpió Temari con enfado. – Es doloroso para mí recordar la perdida y si disfruta con mi sufrimiento no veo caso de estar aquí.

 

- Aguarda, estoy por llegar a la que ha sido mi mayor pesar. – respondió Takeshi con dificultad. – Decidí que debía actuar, mande a un tres ninja a realizar la misión. Ellos debía tomar a tu hija y deshacerse de ella para que el honor de la familia de Kazekage no estuviera por los suelos por el nacimiento de una bastarda pero tu amiga Takara descubrió mi plan y tomando a la bebe huyeron de la aldea… siendo seguidos por mis ninjas… hasta darles muerte.

 

- Es un monstruo. – dijo Temari tratando de evitar que la rabia y coraje se apoderaran de ella. – Mi niña no tenía culpa alguna, que ser tan despreciable, que vio mi dolor al despertar y aun así se atrevía a darme ánimos. 

 

- Si te lo confieso al borde la muerte, es porque estoy verdaderamente arrepentido y quiero tu perdón. – suplico Takeshi.

 

- No puedo perdonarlo, por años he llorado a una tumba vacía… sin saber si en verdad vive mi pequeña. Su enfermedad no es más que el castigo de lo que ha hecho y ruegue a Kamisama que ellas aun vivan para que su alma pueda encontrar la tranquilidad. – dijo Temari saliendo lo más deprisa que podía, se sentía destrozada aun más que cuando despertó y sintió su vientre plano y la terrible noticia de su supuesta muerte; la esperanza se sembró en su corazón, había posibilidad de que ella estuviera viva.

 

“Mi dulce niña… aguarda un poco, mamá irá por papá y ambos te buscaremos hasta el fin del mundo…”

 

Fue la promesa que hizo, la encontraría. Corrió lo más rápido que sus piernas se lo permitieron, el domo del Kazekage se alzaba cada vez más.

 

- ¡Está viva! ¡Está viva! – entró gritando Temari.

 

- ¿Qué sucede Temari? ¿Te has vuelto loca? – dijo Kankuro acercándose a ella.

 

Temari relato a sus hermanos la confesión de Takeshi y sobre la esperanza de que ella estuviera viva. De inmediato Gaara mando a unos ninjas para interrogarlo y pronto supieron los nombres de aquellos que habían sido asignados a tan infame acción. Ninguno aseguro haber confirmado la muerte de Takara y aun menos la muerte de la bebe y dijeron donde había sido el último lugar donde las vieran.

 

- Debo salir hacia allá de inmediato y…

 

- Aguarda Temari. – dijo Gaara de pronto. – Se  que debes desearlo pero no quiero que te lleves una desilusión, además antes de ir debes ver a tu novio y contarle toda la historia.

 

- Gaara tiene razón, los dos deben hacer esto juntos. – dijo Kankuro.

 

- Sé que lo que dicen es lo correcto pero mi corazón no piensa igual, aun así iré a ese lugar antes de ir a Konoha y después iré con Shikamaru.

 

- Haz lo que tu corazón te dicte pero piensa, él también debe ser parte de eso. Solo piénsalo y sé que harás lo correcto.

 

- Gracias Gaara.

 

****

 

- ¡YUKARI! ¡YUKARI!... baja de ahí por favor, se está poniendo muy oscuro y me da miedo. – gritaba Misato a su amiga que seguía trepada al viejo roble.

 

- Si tienes miedo vete, yo quiero estar aquí. – respondió Yukari gritando.

 

- Eres mala, ya no te quiero. – dijo Misato alejándose del lugar.

 

- ¡Mamá! ¡Papá! – dijo Yukari entre sollozos. - ¿Por qué me dejaron solita? ¿Me porte mal? … promeso ser niña buena.

 

Yukari la pequeña niña que no gustaba que la vieran llorar, ahora lo hacía desconsoladamente. Esa tarde uno de sus amiguitos se había ido con sus padres, lo vio corriendo hacia ellos y como estos lo abrazaron y besaron. Nadie puede negar a un niñita como ella desearlo.

 

Oh Yukari, un nuevo amanecer vendrá, no llores dulce princesita tu deseo se hará realidad.

 

Continuara…

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