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Cien años de espera por J de Lesbos

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Notas del fanfic:

Esta historia es corta. Aunque podría alargarla, también.

No esta revisada, está tal y como la escribí en el momento que se me vino a la mente, por lo cual, es posible que pueda ir editandola, si es que llegase a encontrar un error o cosas flojas que deben ser más argumentadas.

 

 

 

Notas:

Creo que quería hacer una historia de vampiros xD aunque debo investigar más.

Pero -creo- que en ninguna parte mencionó la ''raza'' de los personajes, así que lo dejo al ''libre albedrio'' si quieren creer que son vampiros ¡Bien! sino tambien. xD

(porque ni siquiera yo estoy segura que clase de demonios quise hacer)

PD: ¡A leer!

Toda la zona campestre había quedado casi deshabitada. Algunas familias optaron por huir del lugar. Ya no quedaban más que unos pocos valientes que dedicaban su vida a entrenar  a sus hijos, A enseñarles quienes eran y como debían vivir.

Niños desde cinco años eran enviados a entrenar y enfrentar la muerte como si de un soldado experimentado se tratase. Aunque, estos no era niños normales.

Durante el último ataque ejecutado en una de las aldeas mayormente habitadas murieron muchos; adultos, niños, mujeres y uno que otro anciano. Familiares gritando el nombre de alguien desaparecido era el pan de cada día.  Y él, Sasuke, había repetido eso durante dos años y medio antes de aceptar la muerte de toda su familia, de todo su clan, uno de los más fuertes. El Clan Uchiha.

 Había quedado solo. Solo en ese mundo de guerra. ¿Qué podría hacer un niño de diez años? Perdido y desamparado. 

Haría lo que todos.

Entrenar, luchar, obtener venganza. Eso era todo lo que deseaba. Todo.

Miraba a su alrededor y sentía que era el único sufriendo aquello. La soledad absoluta. Nadie en ese maldito lugar podría entenderlo aunque lo intentaran.

 

Hasta aquel día.

-¿Ves a la chica de allá? –Dijo casi en un murmullo una mujer ligeramente regordeta de edad media.

-Claro. –Le respondió otra de tez blanca y cabellos rubios.

-Es una recién llegada. ¿Recuerdas lo sucedido con el clan Uchiha? Todos dicen que ella sufrió algo parecido. La encontraron vagando cerca de aquí y la trajeron.

-Debe ser fuerte… Para que hayan aceptado traerla.

-¡Lo es! –Interrumpió- Es una sangre pura.

No había podido evitar oír aquella conversación entre las mujeres delante de él. Buscó a la chica recién llegada. Estaba corriendo en dirección opuesta a ellos, a más de cien metros.

-Todos los días pasa horas y horas entrenando aquí.

-¡¿En serio?! Realmente debe ser fuerte.

-O frustrada. –Inquirió una de las mujeres.

No pudo evitar sentirse malhumorado al escuchar aquello. Definitivamente estas mujeres no entendían nada.

-Es malo hablar a espaldas de otros. –Se oyó una voz de alguien más a su lado. Las mujeres se detuvieron e inintencionalmente Sasuke también lo hizo. ‘’La nueva’’ estaba junto a él.

 ¿Cómo había llegado hasta ahí, en tan poco tiempo?

-¡Señorita Sakura! –Gritaron en coro ambas mujeres- Lo sentimos – Y ahora tartamudeaban. ¿Realmente era tan fuerte? Era más baja que Sasuke, su cabello claro apenas y llegaba a sus hombros, los rasgos finos en su rostro denotaban aristocracia. ¿Y cómo no? Era una sangre pura.

Sakura (como la llamaron aquellas mujeres) no volvió a hablar y siguió su camino.

Esa fue la primera vez que la vio.

 

¿Cuánto ha pasado desde aquel día?

¿Diez años? ¿Quince? ¿Veinte? Daba igual. Para él todo eso había sucedido hacía apenas un parpadeo. Aunque en realidad hayan sido cientos de años.

-Sakura. –Al pronunciar aquel nombre degustó lentamente cada letra. No veía a la chica hace mucho tiempo. Y tenía curiosidad por ella. ¿Cuán fuerte se habría vuelto? Recordó que nunca pudo ganarle una pelea. Ni una sola vez. Bebió un poco del vaso transparente  que llevaba en su mano. Estaba sentado en aquel sillón rojo que siempre le había gustado.

 

~~*~~

Sintió escalofríos. A su cabeza llegaron una gama de recuerdos de su infancia. Golpeó un árbol haciendo que este caiga al suelo. No quería recordar aquellas desagradables cosas. Quizá el estar en ese lugar hacia casi imposible no recordar.

Usando su supervelocidad llegó hasta una pequeña cabaña.

-¡Sakura! ¡muchacha! –Exclamó un viejo casi calvo y de gran barba.

-¡Sarutobi!.. –Lo llamó, acercándose con los brazos abiertos. Él había sido quien la cuidó desde pequeña. Él le enseñó a desarrollar su fuerza.

-Ya veo… Ninguna noticia de Sasuke. –Repitió lo que había dicho Sakura hace un momento mientras bebía el té que preparó.

Se quedaron callados. Era tan complejo. No entendían la razón por la cual Sasuke desapareció sin aviso.

-Sasuke te apreciaba…. –Susurró el hombre mayor. Sakura sintió una opresión en su pecho que evitó que hablara. ¿La ''apreciaba'' y aun así se fue? ¡Ja!

 

Con su velocidad pudo haber salido del bosque en menos de dos minutos, sin embargo decidió caminar. Como si de un humano se tratase. Oyó un estruendo y mirando hacia su lado izquierdo vio como un árbol caía sobre ella.

Lo esquivó ágilmente. Y giró. Nadie. ¿Quién había hecho eso? ¿Algún enemigo? ¿Los malditos cazadores?

-Sakura. –Se pasmó en ese momento. Aquella inconfundible voz. Sintió un brazo ubicarse alrededor de su cuello.

-Sa-su-ke –Apenas pudo decir.

-No has cambiado… -No pudo terminar su frase pues Sakura se había zafado de su agarre y había avanzado hasta detrás de él. Miró su espalda ancha. Su cabello ligeramente largo y negro. Así lo recordaba.

-Te has vuelto mucho más rápida que antes –dijo y en su voz notó algo de emoción.

-O tú más lento. – Comentó mientras lanzaba un puñetazo hacía sus costillas, él lo detuvo y apretó su mano. La alzó y mandó volando. Aunque ella aterrizó en cuclillas sin ningún problema. Se miraron por un largo rato.

-¡Sakura! –Gritó Sasuke acercándose velozmente hasta ella y recibiendo un golpe en la cara.

-¡Sasuke! –Subió su guardia y lanzó otro puñetazo al tipo que había intentado atacarla pero éste desapareció.

-¡Detrás de ti! –Se volteó y agachó esquivando el gancho derecho del tipo. Pateó las piernas del hombre que tenía en frente haciendo que este caiga. Sacó un pequeño Kunai que acercó hasta la yugular del hombre.

-¿Quién eres? –Le gritó. Estaba muy molesta. No por su ataque sorpresa, sino porque este desconocido había lastimado a Sasuke.

-¡Sakura cuidado! –Miró hacía Sasuke y no se percató que el tipo se liberó de ella y se posiciono a su espalda noqueándola con un golpe.

 

Su cabeza iba a estallar. ¿Qué pasó?

-Hasta que despiertas. –Abrió mucho los ojos buscando de donde provenía aquella voz. Su mirada se detuvo en una esquina donde estaba Sasuke, sentado con un vaso de trago en su mano. Miró a su alrededor. ¿Esta era la casa de él?

-Es mi casa. –Respondió a la pregunta no formulada.

-¿Por qué me trajiste aquí?

-¿Debía dejarte sola y desmayada en medio de la nada?

-Sí. –Respondió levantándose de la cama- ¿Quién era ese tipo?

-Respecto a eso –Hizo una pausa para encontrar las palabras adecuadas- lo que sucedió fue culpa mía. Él me buscaba a mí.

No entendía nada. ¿Por qué ese tipo lo estaría buscando? ¿Su misma especie lo estaba cazando?

-¿Qué hiciste? –Le reprendió ella.

-Vengarme.

Y ahora recordó. El motor de la vida de Sasuke había sido eso, venganza. Desde siempre. O al menos desde que ella recuerda.  Aunque aún no entendía del todo. Los cazadores fueron quienes atacaban las aldeas con el fin de matar sus habitantes. ¿Por qué su misma especie los atacarían? Ellos no solían ser así.

-Pero…

-Los tiempos han cambiado. –Interrumpió- Nuestra maldita raza, ahora se vende. –Respondió de nuevo a la pregunta jamás formulada.

-¿Qué harás? –Preguntó mirando aquellos ojos oscuros que el poseía.

-Lo que he hecho siempre… Luchar.

-Se pondrá peor.

-Por ahora no. El único problema aquí eres tú. –Dijo haciendo un gesto de desagrado en su cara.

-¿Por qué?

-También irán tras de ti.

-¿Por qué? – ¿Por qué demonios la perseguirían? Ella quería evitar problemas. Realmente lo quería.

-Ellos quieren hacerme daño. Y tú… Eres mi punto débil.

¿Su punto débil? Este tipo estaba loco. ¿Por qué le decía algo como eso ahora? Después de tanto tiempo. 

 

 

~~*~~

-Realmente eres más fuerte que yo –su voz ahora denotaba algo de nostalgia.

-He entrenado mucho.

-Igual que yo.

El entrenamiento se había alargado más de lo que esperaba. Hace ya varios días que estaban ahí, sin descanso.

Se sentía como en los viejos tiempos, aquellos días durante su infancia. Sasuke y ella siendo entrenados por Sarutobi. ¡Como extrañaba aquello!

-¡Concéntrate! –Gritó Sasuke mientras le lanzaba kunais que ella repelió con otros.

Por muchos años imaginó volverse a encontrar con Sasuke y ahora que estaba con él no sabía que decir. Físicamente no había cambiado. ¿Y su esencia? Notaba algo diferente en ella. Pero no estaba segura si era bueno o malo.

-¡Hey! –aquello la sacó de sus pensamientos. Venía un Kunai justo hacía su cara. Podía evitarlo fácilmente. Pero antes de que intentara algo, Sasuke se lanzó encima de ella que cayó al suelo de espalda.

-¿Qué se supone que haces? –Trató de zafarse sin éxito.

-Salvarte la vida. –Dijo él con una amplia sonrisa.

No había visto esa sonrisa contagiosa hace mucho y sin darse cuenta le sonrió en respuesta.

 El abrió mucho los ojos. ¿Por qué?

Después de todo, ella le seguía sonriendo.

-Lamento interrumpir la bella escena. –Ambos se tensaron y pararon tan rápido como les fue posible. Frente a ellos, sentado en la rama de uno de los árboles que cubrían el bosque donde se encontraban, estaba un hombre. De estatura media, cabellos largos y castaños que llevaba recogidos en un moño. Tenía una gran cicatriz en su mejilla derecha. Una herida de cuando aún era humano, pensó Sakura. >>Una herida de cuando era humano<< se repitió mentalmente. Significa que no era un sangre pura como ella y como Sasuke.

-Sus habilidades son inferiores. –Ella lo sabía. Jamás podrían compararse con un sangre pura. Menos con ellos que provenían de los clanes más fuertes.

El hombre soltó una risita molesta y saltó de la rama, cayendo justo frente a ellos.

-No he venido a pelear. –Por alguna razón seguía sonriendo mientras hablaba con ellos.

-¿Te ha mandado Orochimaru, verdad? –Preguntó Sasuke.

-¿Orochimaru? Me suena ese nombre, veamos… -E hizo una pausa mientras hacía gestos con su cara y su mano tratando de recordar.

-¿Estás jugando?

El hombre soltó una carcajada que los hizo poner en guardia.

-Obviamente me ha enviado Orochimaru. Desde que mataste a su padre te ha buscado por cielo y tierra. Y no solo a ti. –Y ahora dirigió su mirada hacía Sakura.

-¡Maldito! –Gritó mientras corría hacía él alzándolo por el cuello. Él tipo no dejaba de reír logrando enfurecer a Sasuke quien le plantó varios golpes en la cara hasta que cambió la expresión del recién llegado. Empujó con sus pies el torso de Sasuke quien lo soltó apenas, pero fue suficiente para que el enemigo tomara el control. Sakura que hasta ese momento solo había estado observando, se apresuró a ir en rescate de Sasuke. Fue por la espalda de su enemigo tomándolo por los hombros y levantándolo para lanzarlo lejos.  Sasuke se paró y caminó hacía el tipo.

-¡Espera! –Gritó el hombre poniendo una mano adelante tratando de detener la furia de Sasuke- En realidad solo vine a dejar esto. –Lanzó un sobre blanco pequeño que captó la atención de sus dos rivales.

Aprovechando el momento, escapó.

-¿Qué es? –Preguntó la chica.

-Una… ¿Invitación? –Dijo, incrédulo analizando el pedazo de cartón en sus manos.

¿Una invitación? Sí. Orochimaru lo estaba invitando a sus terrenos.

¿Con qué fin? Era obvio.

 

~~*~~

-Señor Orochimaru lo hemos hecho.

-Bien.  –Hizo un ademan con sus manos para que el hombre que tenía en frente se retire- Mañana será un gran día. –sonrió pasando la lengua por sus labios.

 

-¡Yo también quiero ir! –Debía ir. No podía quedarse durmiendo en casa, cuando Sasuke iría a visitar a su enemigo, y, estaba claro que no lo había invitado a charlar.

-No. –Pronunció fríamente sin titubeos. La cara de Sakura reflejaba amargura. Aunque quisiera llevarla con él era muy peligroso. Incluso para él. Es más, ni siquiera estaba seguro de poder volver.

-¡Puedo hacer lo que me venga en gana! –Le gritó- No eres mi dueño.

-¿Por qué no eres de esas mujeres que asienten plácidamente a lo que dice el hombre? –Ahora su voz tenía un son burlón. Sakura reprimió una risita.

 

Caminaban en medio del bosque observando todo a su paso, no querían toparse con alguna sorpresa por el camino.

-¡Hey! ¡Sasuke! Debemos apresurarnos –miró hacía sus zapatos que se habían enredado en unas ramas- Aumentemos la velocidad. –dijo alzando su mirada. Pero no vio a nadie frente a ella- ¿Sasuke?

-Lo siento. –Esa voz provino desde su espalda- Será peligroso y no estoy seguro de volver.

Todo se puso oscuro lo último que dijo antes de perder la consciencia fue su nombre.

-Sa-su-ke…

 

Podía sentir el olor de varios de su especie a escasos metros. Estaba cerca. Sin embargo había algo extraño, una sensación rara en el lugar. ¿Qué demonios había hecho Orochimaru?

Siguió caminando hasta divisar una edificación medieval, con tallados originales. Pasó una gran puerta de madera, observó todo a su alrededor. Estaba vacío el sitio. Pasó la galería. Varios cuadros adornaban las paredes viejas y sucias del lugar.  Al fondo de un largo pasillo había otra puerta un poco más pequeña en comparación a la magna de la entrada. La pasó y al entrar al oscuro sitió sintió un fuerte golpe. Luego, todo se volvió negro.

-¡Maldición! –Alcanzó a decir.

 

Abrió lentamente los ojos mirando alrededor. Estaba recostado sobre el suelo frio de un maloliente cuarto. El ambiente era húmedo, había una pequeña ventana con rejas verticales por las que podría pasar para escapar. O eso pensó hasta que se acercó y vio que aquellas rejas estaban hechas de plata. El maldito de Orochimaru había pensado en todo.

El punto débil de toda su especie. ¡La maldita plata!.

Oyó un estruendo provocado por la puerta que se abría. Se paró a pesar de sentirse mareado y vio dos tipos que lo tomaron de los brazos y lo llevaron fuera.

-Qué alegría verte. –Caminó hasta él un hombre de cabello largo y negro, cuya piel pálida le sorprendió.

¿Piel pálida?   Como la de él, la de Sakura, como la de todos los demonios. ¿Qué rayos había pasado?

-Un cazador transformándose en su presa. –Dijo Sasuke haciendo un gesto despectivo. A lo cual Orochimaru reaccionó plantándole su gancho derecho en la mejilla.

-No soy como ustedes.

-¡Oh no! ¡Claro que no! –Hizo una pausa- No eres un sangre pura. ¡Jamás podrás tener el mismo poder que nosotros! –Y ahora estaba gritando. Quería enfurecer a Orochimaru y lo estaba logrando. Los golpes que le lanzó por todos lados eran la prueba.

-Señor, ¿Qué haremos con él? –Preguntó uno de sus secuaces.

-Lo mismo que hizo con mi padre.

Apareció otro tipo bajito de piel morena, cargaba en su mano una estaca. Sasuke lo miró, sabía para quien era ese objeto.

-Adiós, Sasu –Su dialogo fue interrumpido. Varios kunais fueron lanzados en su dirección y tuvo que moverse para esquivarlos todos- ¿Quién anda ahí? –Este era el colmo. Lo interrumpían justo en el mejor momento.

-Fíjate a tu alrededor. –oyó una voz que no sabía de dónde provenía. Miró los kunais en el suelo ¡maldición! Tenían explosivos adheridos a ellos. No tuvo tiempo de reaccionar. Se formó una considerable explosión que lo lanzó lejos. No solo a él, también a sus secuaces.

Alguien levantó a Sasuke del piso y se lo llevó. El humo había cegado su visión por lo cual a sus ojos la persona que lo ayudaba era desconocida. Mas, su olfato ya había identificado de quien se trataba.

-Te dije que no vinieras. –El humo se estaba metiendo en su garganta.

-De no haber venido ahora estarías muerto. –Era cierto. Lo acababa de salvar. Él queriendo protegerla siempre, pero al final era ella quien lo rescataba. Cuan miserable se sentía al no poder proteger lo que más quería.

-Gracias….

Ella lo miró atónita. Sasuke Uchiha ¿Agradeciendole?

-Hay que salir rápido.

El azabache no dejaba de toser.

Ya afuera, lejos de la casa se observaba al humo salir desde adentro.

-No ha muerto, ¿verdad?

-No es un sangre pura, pero tampoco un humano. Quizá tenga unas cuantas heridas, pero no morirá.

-Entonces volverá.

-Es probable –bajó su cabeza- y quizá entonces será mucho peor que hoy.

-Estaremos juntos. –Dijo ella que se sentó a su lado. Sasuke la observó. ‘’Juntos’’ sí… Él quería eso. Tantos siglos deseándolo. ¡Lo anhelaba!

-Sakura… -su voz era casi un susurro. Hundió su rostro en el cuello de la chica, aspirando a ratos su olor. Ella sonrió dejando caer su cabeza sobre la de Sasuke.

Se mantuvieron así un minuto, o dos, quizá por diez minutos.

Pero, ¿Qué importaba? Podrían pasar siglos así y seguiría pareciendo poco.

Notas finales:

Espero que les haya gustado.

Por favor cualquier error que noten (narración, algo fofo en la trama, redacción, etc) haganlo saber por comentarios :)

Gracias por pasarse.

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