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Los Vecinos en Guerra por Rainbow Muffin

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Notas:

 

¡Bueenas! Al fin termine de editar el capítulo 3 :D Quería pedirles disculpas, hubo una confusión de capítulos y el de la pijamada es el número 4, aunque realmente les recomiendo leer este, no tiene un motivo en especial, pero explica un poco como se adaptaron todos el primer día :3

Si hay faltas de ortografía nuestras más sinceras disculpas, tratamos de hacer todo lo posible para que quede bien, y también creo que quedo algo largo x3

Como siempre digo, voy a tratar de editar el próximo capítulo lo más rápido que pueda, y ahora sí, los dejo leer en paz :B 

Capítulo 3: Adaptaciones y Problemas.

 

Dentro del pequeño edificio, el cuál se dividía solamente en tres; La planta Baja, El primer piso, y el segundo piso. En esté solamente yacían cuatro departamentos; El 1ºA, El 1ºB, El 2ºA y finalmente el 2ºB, que aún se encontraba vacío. El edificio contaba con solamente un ascensor, realmente no era necesario, no era demasiado alto, es más, podría decirse que era bastante pequeño, pero acogedor. En estos momentos, dentro del único y desmantenido ascensor se encontraban tres figuras que buscaban la manera de salir de allí, se habían quedado atrapados en este, el grupo estaba conformado por Dokho de Libra, quien ya tenía experiencia en las situaciones de encierro, Milo de Escorpio y Shaka de Virgo. El trío de Santos supuestamente se encontraban demasiado “cansados” debido a la caminata que su gran amigo, Aioros les había hecho llevar a cabo para llegar a su destino. El pelirubio estaba tan cansado, debido a su trabajo temporal de Azafato que se había dormido. El peliazul trataba de buscar la manera de salir de allí junto al castaño, aunque el ojiceleste también estaba agotado, manejar un avión no era tarea muy fácil, no para alguien que tiene experiencia nula en planear aviones.

-¿¡Esto es enserio?! ¡Estuve más de 12 horas encerrado en un baño y ahora en un ascensor, ¿¡Enserio?!- Gritaba un alterado chino.

-Ya cálmate Dokho, encontraremos la manera de salir, agradece que Hades no se encuentra entre nosotros.- Respondió el Griego, mientras tomaba asiento en el suelo.

-¿Qué haces Milo? ¿Por qué te sientas?- Le preguntó el castaño.

-Pues porque estoy cansado. Despiértame cuando alguien nos rescate.-  Habló el ojiturquesa mientras cabeceaba aún en el suelo, amenazando con dormirse.

-¡Oh no! ¡Claro que no! ¡Tú me ayudarás!- Reclamó el de Libra mientras agarraba de la oreja al Bicho y lo obligaba a ponerse de pie.

-¡Es injusto! ¿¡Por qué Shaka si puede dormir?!- Se defendió el de Escorpio.

-¿Shaka está durmiendo?- Interrogó el Antiguo Maestro mientras arqueaba una ceja.

-¿Acaso no lo ves?- El guardián de la octava casa apunto con su dedo índice a la figura del más cercano a dios, el cual estaba en posición de Flor de Loto, simulando estar meditando, pero realmente estaba dormido.

-Woow, Pero mira que tramposo es el rubio, ¡Seguramente dormía, cuando yo iba a visitarlo!- Expresó un indignado ojiverde, mientras se acercaba de manera sigilosa hacía el ojiceleste, rodeado de un gran aura negra.

-¡Espera! Dokho, ¿¡Que le harás a Shaka?!- Expresó un preocupado Escorpión. –Y además…. ¿Por qué un aura negra te rodea!- Nuevamente habló el peliazul.

-Oooh, ya veráas…- Contestó el castaño con un tono siniestro en su vos.

-Maestro… ¿Usted no será capaz de hacer eso que Shaka tanto odia, verdad?- Dijo un preocupado Bicho.

-Si Milo, “Hare eso” que tanto odia.- Fue la respuesta que obtuvo por parte del Chino.

-¿Usted “Hará eso”?- Pregunto el de Escorpio.

-Sí, lo haré.- Contestó nuevamente el castaño, su voz había cambiado a una siniestra.

-No, Dokho, No haga “eso”.- Trató de detener el griego, pero fue en vano, el ojiverde estaba cada vez más cerca de su objetivo.-

-Si Milo, lo haré.- Afirmo el guardián de la séptima casa.

El chino se encontraba a unos escasos metros del hindú, comenzó a estirar sus brazos, abriendo sus manos de par en par, dirigiéndolas hacia la larga cabellera rubia del Santo de la Virgen.  Estaba decidido, se vengaría por todas las veces que visitó al de Virgo, y este simulaba estar meditando, simulaba escucharlo, simulaba comprenderlo, aunque realmente, siempre se encontraba durmiendo.

-Venganza, dulce venganza.- Murmuró para sí mismo, hablando nuevamente con un tono siniestro.

Solamente quedaba realizar el último paso. El de Libra poso suavemente sus manos a los costados de la cabellera del rubio, hundió en un leve movimiento sus dedos en este, una sonrisa de psicópata se dibujó en su rostro.

-No…No lo haga, maestro.- Se lamento en un susurro el peliazul.

La venganza del guardián de la séptima casa estaba a punto de cumplirse, finalmente tiró agresiva y brutalmente de los cabellos del ojiceleste, haciéndolo abrir los ojos de par en par, lo que más odiaba este, era que alguien se metiera con su hermosa cabellera.

-¡TÚ!- El de Virgo se levantó rápidamente de su posición de loto y con su dedo índice señalo al Chino, quien trataba de contener una risa digna de alguien que había enloquecido, en una de las esquinas del ascensor se encontraba un asustado bicho, el castaño había tenido el valor suficiente de jalar de los cabellos del más cercano a dios, y sabía que su fin estaría cerca.

-¡TÚ, DOKHO DE LIBRA, TE HAS ATREVIDO A TOCAR MI CABELLERA!- Gritó el Rubio, quien tenía una mirada llena de furia.

El ojiverde no pudo contenerse más y comenzó a reír a los cuatros vientos, ver a Shaka e ese estado le causaba mucha gracia; ¿El Caballero de Virgo, furioso y alterado solamente porque alguien había jalado de su cabello? Eso no se veía todos los días, realmente no.

-¿¡DE QUE TE RIES?!- Exclamó furiosamente el ojiceleste, el cual amenazaba con lanzarse sobre el castaño en cualquier momento.

-¡Vamos Shaka! ¡No puedes enojarte porque solamente jalé de tus pelos!- Habló entre risas el ojiverde, quien comenzaba a retorcerse de tanto reír.

-¿Sabes? Te lo perdonaré porque estoy muy cansado, así que, si me disculpan, tomaré otra siesta.- Respondió el de Virgo, mientras se sentaba nuevamente en posición de Flor de Loto y cerraba sus ojos.

-Al final el Caballero de Virgo, que parecía tan serio y poderoso, termino siendo un holgazán.- Dijo el chino, mientras tomaba aire, de tanto reír se estaba ahogando.

-Dokho, tuviste el valor de hacerle eso a Shaka…Que suerte que estaba cansado, si no ya estaríamos muertos.- Habló el griego, mientras se acercaba hacia el castaño.

-Hay Bicho, el rubio aparenta ser alguien de temer, pero es más holgazán que un perezoso.-

-¿Y qué haremos Maestro?- Preguntó el peliazul, el ojiceleste nuevamente estaba dormido y el pequeño problema causado por el ojiverde ya había pasado, pero eso no cambiaba la situación en la cual se encontraban: Encerrados en el ascensor.

-Haremos lo que hice en el avión, Milo.- Respondió este.

-¿Morirnos de hambre, desmayarnos, y que luego de más de 12 horas se den cuenta de que nosotros no estamos y vengan a buscarnos?- Interrogó nuevamente el ojiturquesa, conociendo la capacidad de pensar del Antiguo Maestro, sabía que su plan sería así, o parecido.

-No, haremos algo más simple, aunque esa idea también esta buena.- Dijo el castaño mientras dirigía su vista hacia el techo y se rascaba la barbilla, como si se estuviera esforzando en pensar.

-Y entonces, ¿Qué es eso “Más Simple”?- Preguntó nuevamente el de Escorpio, la preocupación volvía a invadirlo, las ideas del chino no eran nada normales, siempre eran exageradas o peligrosas, ¿Quién es tan idiota para meterse por una ventana de un avión? La respuesta era simple: Dokho de Libra.

-Haremos esto…- Sin más el Santo de Libra tomo aire y comenzó a gritar, como lo había hecho anteriormente en el avión:

-¡AIORIAAAAAAAAA! ¡AIOROOOOOOOOOOOOS! ¡SHAKAAAAAAA!- Gritaba el ojiverde, esperando que alguien los oyera y los rescatara de allí.

-Pero Maestro…Shaka está aquí.- Dijo el Escorpión mientras señalaba a un dormido pelirubio.

-Oh, cierto, me había olvidado.- Contestó el castaño mientras comenzaba a gritar nuevamente.

-¡MUUUUUUUUUUUUU! ¡ÁNGELOOOOOO! ¡AFRODITAAAAAAAA! ¡SHURAAAAAA!- Gritaba en busca de auxilio el Antiguo Maestro.

En otra parte….

-Oigan, ¿Ustedes escuchan esos gritos? Parece como si nos estuvieran llamando.- Habló un peliceleste, el cual estaba caminando rumbo a un departamento.

-No, yo también escuche esos gritos… ¿De dónde serán?- Dijo el español, quien también había escuchado como lo llamaban.

-Creo que por el tono de voz es alguien que está en problemas.- Esta vez el que tomo el habla fue un peliazul.

-¿Deberíamos ayudarlos?- Preguntó el Sueco, mientras volteaba a ver a sus dos compañeros, Shura de Capricornio y Death Mask de Cáncer.

-Quizás….- Respondió el pelinegro.

-¿Pero de donde vienen los gritos de auxilio?- Habló el ojiazul, quien miraba hacia todos lados buscando una respuesta.

-Creo que vienen de allí- El ojiceleste señaló el ascensor, el cual parecía encontrarse varado en la planta baja. 

-¡Bien! ¡Este es un trabajo para los tres mejores Santos de Oro!- Exclamo el ojiverde mientras inflaba su pecho de orgullo.

-¡Exacto! ¡Esta es una misión para Death Mask de Cáncer, Shura de Capricornio y obviamente, el único, hermoso, perfecto, adorable, tierno, fuerte, valiente, generoso, amable, honesto, bello, lindo, delicado, Afrodita de Piscis!- Habló muy orgulloso de sí mismo el Pisciano, dejando a sus dos amigos sorprendidos y a la ves boquiabiertos.

-Si como digas, ahora vamos, Sígueme Cabrita- Dijo el ojiazul mientras tomaba de la oreja al Español. –Tú también, sígueme Florecita.- Expresó el peliazul, el cual con su mano libre tomo de la oreja del peliceleste, quien se quejaba, al igual que el pelinegro.

Y así, el trío de mejores amigos, encabezado por el Cangrejo, quien en su mano derecha sostenía la oreja del Pescado, el cual se quejaba, y en su mano izquierda, en la cual sostenía la oreja de la Cabra, que al igual que el anterior se quejaba, llegaron a la Planta Baja, donde los gritos de auxilio se hicieron más intensos y finalmente se confirmó su hipótesis: El ascensor estaba trabado y alguien se había quedado allí.

-Bien par de idiotas, el problema es aquí, y lo haremos a MI manera.- Dijo el italiano, mientras se acercaba hacia la puerta del ascensor y colocaba ambas manos en su cadera, pensando la manera de derribar esa puerta.

-No, no, lo haremos a MI manera.- Contradijo el sueco, quien se acercó donde los botones del ascensor y comenzó a tocarlos rápidamente, esperando que finalmente este se abriera.

-¿Se puede saber que haces, Afro?- Preguntó el español.

-Duuuh, Saco a la gente de la cabina esta.- Respondió el guardián de la doceava casa, el cual había volteado la cabeza sobre su hombro solamente para hacerle un gesto de burla al de Capricornio.

-No es cabina genio, se llama ascensor, y parece que está muy pero muy viejo, solo un idiota se metería aquí.- Habló el cangrejo.

-¡PUES NOSOTROS SOMOS ESOS IDIOTAS, SAQUENOS DE AQUÍ!- Gritaron dos voces muy familiares para los tres Santos que se encontraban del otro lado de la puerta.

-¿Milo? ¿Dokho?- Interrogaron los tres al unísono.

-¡Y SHAKA, PERO EL ESTA DURMIENDO, DIGO…. MEDITANDO!- Exclamó el de Escorpio.

-Está bien, váyanse al fondo del ascensor, Señores Genius e Inteligentin.- Esto último el Cangrejo lo dijo con un tono de Sarcasmo, el cual le causo gracia al ojiverde y al ojiceleste, quienes comenzaron a reírse.

-¡BIEN PERO SI ALGUIEN MUERE SERA SU CULPA!- El que grito esta vez fue Dokho de Libra.

-Bien pero… ¿Se puede saber porque gritan manga de idiotas?- Expresó el peliazul, después de todo los encerrados solamente se encontraban a poco metros de sus salvadores, pero gritaban como si hubiera kilómetros de distancia.

-Oh, lo sentimos, ya nos habíamos acostumbrado a gritar.- Se disculpó el Bicho, quien también anteriormente había gritado junto al castaño para conseguir ayuda.

-¡Ángelo! ¡Ten cuidado de no matarlos!- Le advirtió el pelinegro.

-¡Ya lo sé! Ni que fuera tan malvado para matar a mis propios compañeros.-

-Si claro.- Dijo Sarcásticamente el ojiceleste. -Si fuera por ti ya nos habrías matado a todos y estarías planeando como dominar el mundo, tipo Saga cuando ocurrió lo de las Doce Casas.-

-Ya cállate Pescado, mejor preocúpate por tu cara, bien feo te ves con todo el maquillaje corrido.- Habló en forma de broma el italiano, pero el pescado se lo tomo realmente enserio.

-¿¡QUE?! ¿¡MI MAQUILLAJE SE CORRIO?! ¡OH NO, NO, NO!- Sin más el Caballero de Piscis salio corriendo rumbo hacia su departamento, tenía que mirarse a un espejo, tenía que arreglar el supuesto “Desastre” que tenía en su cara, el cual, de echo había sido solamente una cruel broma por parte del Cangrejo.

-Mira Ángelo, si luego se pone caprichoso y se quiere aislar de nosotros como de costumbre, te harás cargo tú solito.- Le soltó en cara el ojiverde, mientras se cruzaba de brazos.

-¡OIGAN! ¿Y NOSOTROS QUE? ¡NOS MORIREMOS SI NO SE APURAN!- Gritaron a coro el de Libra y el de Escorpio.

-¡SI NO DEJAN DE GRITAR NO LOS AYUDAREMOS UN COMINO!- El que grito no fueron aquellos que se encontraban encerrados, sino que fue el Italiano.

-¿¡Y porque tu si gritas?!- Le reprocharon ambos al unísono.

-¡PUES PORQUE TENGO GANAS!- Se defendió el peliazul, a todo esto el español había tomado asiento en el piso, contra una de las columnas que se encontraban allí.

-Apúrate Cangrejo, tengo hambre.- Reclamó el de Capricornio a su amigo.

-¡Y que me importa, Shura! Ve y come.- Respondió el Santo de Cáncer.

-Eso…Eso...Fue… ¡ESO FUE MUY CRUEEEEEEEL!- El ojiverde comenzó a llorar a mares, las lagrimas salían como cataratas, y sin más salio corriendo dispuesto a ir a su departamento, a pedir consuelo en los brazos de su amigo Afrodita.

-¡Joder! ¿¡Por qué carajos están tan sensibles hoy?!-

-¡ÁNGELO! ¡YA SACANOS DE AQUÍ, TENEMOS CALOR, HAMBRE, SED, SUEÑO!- Gritó el de Libra.

-¡Bien, ahí va!- Afirmo el Cangrejo.

-¡NOO! ¡Espe…- Exclamó Dokho.

De una hábil y fuerte patada el ojiazul logro romper la vieja y gastada puerta del ascensor, dejando ver a tres figuras, Milo de Escorpio, el cuál se encontraba parado en el fondo de la cabina, Shaka de Virgo, quien no se había dado cuenta de todo lo que había pasado y finalmente Dokho de Libra, este último estaba tirado en el piso, boca abajo, desmayado. El ojiverde había hecho su último reclamo y olvido completamente que debía alejarse de la puerta, debido a que el peliazul estaba dispuesto a tirarla, pero este no le dio el suficiente tiempo de alejarse, y ahora se encontraba allí, tirado en el suelo, con su nariz rota.

-Bien, cumplí con mi deber, ahora me marcho, debo ir a ver como se encuentran esos dos idiotas.- Finalmente el Cangrejo se dio vuelta y fue rumbo a su departamento.

En la planta baja solamente quedaron 3 figuras: El que se encontraba de pie, el dormido y el desmayado. El Escorpión se acerco hacia el rubio y lo sacudió brutalmente, para que reaccionara lo cual dio resultado, el de Virgo se despertó y se puso de pie.

-Shaka, ayúdame a cargar a Dokho, Ángelo le rompió su nariz.- Dijo el bicho.

-¡Y a eso se lo llama Karma! ¡MUAJAJAJJA!- El ojiceleste comenzó a reír maléficamente, sorprendiendo a Milo, su risa malvada realmente daba miedo, y además de todo, nunca pensó que el Santo más cercano a dios podía reírse de esa manera tan siniestra. 

Ambos cargaron al de Libra en sus brazos, el griego lo tomo de las manos y el hindú lo agarró de sus pies, conduciéndolo hacia su departamento, que para su mala suerte quedaba en el piso más alto, y solamente habían escaleras.

1ºA…

El Patriarca del Santuario fue el primero en entrar limpiamente, el segundo fue el pequeño Kiki, el cual estaba sobre Shion, Y finalmente Kanon, Aioria y Camus, se encontraban librando una guerra para ver cuál de ellos ingresaba tercero.

-¡Córranse! ¡Yo entraré tercero, Soy el favorito del Patriarca!- Exclamó el Acuariano, quien trataba de abrirse paso empujando hacia afuera a los otros dos.

-¡NO! ¡Yo soy el favorito de Shion, yo ingresaré tercero!- Se defendió el de Leo, forcejeando con el ojiazul.

-¡Cállense ustedes dos! ¡El único favorito aquí soy yo! ¡Abran paso!- Dijo el peliazul, el cuál al ver que estos dos no se corrían empujo fuertemente al guardián de Leo, y logro pasar desapercibido por el pelimarino, así que Kanon fue el tercero en ingresar.

-¡AIORIA!- Gritó el de Acuario, logrando llamar la atención del griego.

 –Solamente quedamos tú y yo.- Habló el galo entrecerrando sus ojos.

–Nuestro honor como Caballeros está en juego, aquel que ingresé último, deberá lavar la ropa interior de todos los demás por un mes.- Dijo el ojiazul, mientras se miraba cara a cara con su contrincante; Aioria de Leo.

Todo estaba en silencio, solamente quedaba una cuestión: Aquel que fuera más rápido, aquel que derribará a su enemigo, sería el que se llevaría toda la gloria, el respeto y recuperaría su honor.  El perdedor debería lavar la ropa interior de los demás, perdiendo todo su honor y respeto.

Se miraban fijamente, sus mirabas se cruzaban entre sí, la profunda mirada azul por parte del Acuariano, y la mirada verde, llena de energía, por parte del León.

El público, miraba la escena fijamente, esperando que finalmente alguno de estos decidiera atacar, y diera fin al enfrentamiento, todo se encontraba en silencio, el viento entraba por las ventanas, y hacia bailar a los cabellos de todos en el aire. Silencio, silencio era lo único que había, un silencio que mostraba la concentración absoluta, ambos contrincantes se miraban entre sí, fijamente, analizando los posibles movimientos de su enemigo, tratando de buscar la manera de filtrarse en sus pensamientos, y atacar en el momento justo.

Los matojos rodantes, compuestos por pajas, comenzaban a rodar por el ambiente, la escena parecía sacada de una película de Vaqueros, el silencio, el viento, los matojos rodantes, las miradas desafiantes, Solo aquel que tuviera mayor velocidad e inteligencia ganaría.

-¡JAQUE MATE!- Exclamó el de Acuario, y de un rápido movimiento lanzó una patada, destinada a golpear en la entrepierna del León, este al recibir el golpe, llevó sus manos hacía su entrepierna, mientras caía de rodillas al suelo, conteniendo un grito de infinito dolor. El pelimarino había dado en su punto más sensible, perdió su honor, su respeto, solamente le esperaba todo un mes de lavar ropa interior, no solamente de él, de todos sus compañeros de piso. 

El guardián de la onceava casa reía maléficamente, con su pecho inflado de tanto orgullo que sentía de sí mismo, el enfrentamiento había terminado, el ganador fue el, se sentía como un Dios, a partir de ahora, el perdedor lavaría toda su ropa interior, su honor, su respeto, todo eso fue salvado gracias a un simple movimiento que su contrincante no pudo adivinar.

El publico quedo totalmente sorprendido, los ojos de los espectadores estaban abiertos de par en par, al igual que sus bocas, no podían creer el gran golpe que el León recibió por parte del Acuariano, nunca en su vida presenciaron un combate tan intenso, tan perfecto, la jugada del pelimarino fue perfecta, única, rápida y dolorosa. Al Ex -Dragón Marino le había dolido en el alma el golpe que recibió el pobre castaño, le dolió, en el alma, y en otras partes también.

Todo había terminado, el combate dio fin, la victoria fue para el Santo de Acuario, la derrota la recibió el Santo de Leo, el cubo tomo en su mano la maleta, en la cual llevaba sus cosas, y camino triunfalmente, hasta adentrarse en su nuevo hogar, se sentía único, lleno de gloria, era su momento, era el momento de Camus de Acuario. El Lemuriano, el pequeño, y el griego siguieron al ganador, dejando a un Aioria arrodillado en el suelo, lamentándose por haber perdido, y sobre todo, por el gran dolor que habitaba en su entrepierna, contenía innumerables gritos de dolor, los contenía, no quería verse como un perdedor, pero, el de Acuario dio justamente en la zona más sensible de cualquier hombre.

Finalmente todos entraron, excepto el castaño, aún seguía tirado en el suelo, lamentándose por su gran dolor, retorciéndose en el suelo, como si fueran sus últimos minutos de vida.

-¡Woow! ¡Qué gran departamento!- Exclamó alegremente el pelirrojo, tratando de ir al suelo, este se encontraba sobre la cabeza de Shion. Al intentar bajarse, le pego una patada al pobre Patriarca en la nariz, obviamente fue sin intención alguna, el pequeño solamente quería explorar su nuevo hogar por sí mismo, nunca antes había estado en un departamento, siempre se la pasaba de templo en templo.

El Lemuriano al sentir el impacto de la patada, que no fue  intencional, pero si fue fuerte, llevó sus manos a su nariz y comenzó a frotársela, le había dolido mucho.

-Este edificio es realmente genial, y lo mejor de todo, al no tener que convivir con el molesto de mi hermano, no tendré que pagar la cuenta del agua.- Exclamó triunfalmente el ojiverde.

-Es muy lindo este departamento, ¿Tendrá baño? Es que, quiero orinar, pero no quiero ensuciar la alfombra.- Dijo el ojiazul.

-¡¡OOOUCH!! ¡¡MI ENTREPIERNA, RAYOOOOOOOOS!- Explotó el León dorado, se había contenido varios minutos, pero el dolor era insoportable, Gritaba de dolor, mientras abría la puerta e ingresaba lentamente al departamento.

-Shion, Aioria ya no será papá.- Habló el pequeño, mientras señalaba con su dedo índice al ojiverde, al cual aún le costaba caminar.

-¡Kiki! ¿Cómo sabes eso?- Le pregunto el Peliverde.

-¿Qué cosa Shion?- Respondió el pequeño pelirrojo.

-Eso de que ya no será papá, ¿Quién te ha enseñado que se necesita “ESO” para ser padre?- Le reclamó el ojivioleta al pequeño aprendiz de Aries.

-¡Fue Milo señor! ¡Fue Milo!- Contestó alegremente el chiquillo.

-Con que fue el Bicho el que te explico eso, ya se las verá conmigo.- Esto último lo dijo en un susurro inaudible para los demás. Más tarde se encargaría de reclamarle al Escorpión por haberle enseñado esas cosas al pelirrojo.

-Shion, ahora que llegamos aquí ¿Qué haremos para sobrevivir?- Preguntó el peliazul.

-Buscaremos trabajo.- Afirmo el ojivioleta. –Pero será más tarde, tengo sueño, el viaje realmente me agotó.- Expresó el peliverde, haciéndose la víctima.

-Pero Patriarca, usted durmió todo el día….- Contradijo el de Leo, pero fue interrumpido por una mano que se poso en su boca, una mano del Lemuriano.

-Nada de peros mí querido Gatito.- Dijo el Ex –Santo de Aries, que aún tenía su mano posada en la boca de otro. –Ahora, su generoso y perfecto Patriarca debe descansar, ayúdenme a buscar las habitaciones, mis caballeros.- El peliverde retiró su mano de la boca del León Dorado y se dispuso a explorar el departamento, junto a los demás, buscando las habitaciones. Lo que nunca se les paso por la cabeza, fue que…

-Oh, No.- Dijeron los 6 habitantes del departamento al unísono.

-¡NO PUEDE SER! ¡UNA HABITACION PARA CINCO PERSONAS, Y LO PEOR DE TODO, SOLAMENTE HAY UNA CAMA!- Gritaba un exaltado Francés.

-Ya cálmate Cubo, nos arreglaremos, ahora, por favor, retírense de mi habitación que quiero dormir.- Sin más, el ojivioleta empujo amablemente a todos fuera de la única habitación y cerró la puerta rápidamente, cerrándola con llave, para que nadie lo interrumpa.

-¡TRAMPOSO! ¡SALGA DE AHÍ, SHION!- Reclamó el Gemelo menor.

-¡YA SALGA, NO HICIMOS VOTACIÓN, SALGA DE AHÍ!- Gritaba el Acuariano.

-¡Lo siento mis Caballeros, pero el Líder soy yo!- Exclamó el Patriarca.

-¿¡LÍDER?!- Exclamaron los dos Santos a coro. -¿¡QUIÉN LO NOMBRÓ LÍDER!?- Gritaron ambos al unísono.

-¿Quién me nombró? ¡Pues yo!- Habló descaradamente el Ex –Santo de Aries, dejando a tres jóvenes sorprendidos.

-Ahora por favor, márchense, quiero dormir.- Sin más, el Lemuriano se puso su clase de “Pijama” que era más un vestido blanco que cualquier otra cosa relacionada con ropa para dormir, abrió la amplia cama y se acostó en ella, dejando del otro lado de la puerta, a tres confundidos Santos y a un inocente pequeño que aún sonreía.

-¿Y ahora que haremos?- Preguntó un resignado peliazul, mientras dirigía su mirada al suelo y suspiraba.

-¿Alguna vez viste la película “Blancanieves”?- Esta vez el que interrogó fue el Acuariano.

-Claro que sí, ¿Quién no la ha visto? Pero, ¿Qué tiene que ver?- Habló un confundido Sea Dragon.

 -¿Recuerdas la parte que Blancanieves dormía en la cama de los enanitos y ellos se la arreglaban para dormir?- Dijo el pelimarino.

-Oh si, la recuerdo.- Afirmó el ojiverde.

-Bien, debemos buscar la manera de dormir en otro lado, debido a que la cama está ocupada, pero no por Blancanieves, sino por Shrek.- Explicó el guardián de la onceava casa, haciendo explotar en carcajadas al Gemelo menor y al Gato.

-¡Eres genial Camus!- Exclamó el León entre carcajadas.

-Gracias, Ya lo sabía.-

 -Bien amigos, es hora de buscar la manera de dormir, estoy cansado.- Expresó el ojiverde.

-Nos vemos en la noche amigos, suerte con la búsqueda.- Fue lo último que dijo el de Acuario, se dio media vuelta y camino hacia el baño, el ya sabía donde dormiría.

En el Baño…

La habitación no era muy grande, pero tampoco era pequeña. Las paredes se encontraban pintadas de blanco, decoradas con unas franjas a rayas de colores azules y blancos. El piso era del mismo tono azul que decoraba las paredes, en el costado derecho, había tres muebles, eran blancos, con detalles azules, y sobre estos, se encontraba colocado el lavabo, era de un color blanco, con las canillas enchapadas en oro. En la misma pared donde se encontraban los muebles, había un amplio espejo, con todo el marco trabajado con piedritas de colores blancas y azules, al lado de este se encontraba el botiquín. El inodoro era blanco, con la cadena azul, y finalmente la amplia bañera, donde sería la cama del Acuariano, realmente era amplia, toda blanca, con las canillas también enchapadas en oro y con uno que otro detalle color azul.

-Cama, dulce cama.- Murmuró para sí mismo el ojiazul.

Se dirigió hasta esta, tomo la toalla que se encontraba colgada cerca del lavabo, e ingresó dentro de esta, poniéndose lo más cómodo posible, después de todo, a pesar de ser amplia, no dejaba de ser una simple bañera, y no era del todo cómoda, doblo la toalla y la colocó debajo de su cabeza, aparentando una almohada, y fue cerrando sus ojos poco a poco, hasta que todo se volvió negro y finalmente cayó en un sueño profundo.

En la cocina….

Un pequeño niño de aproximadamente 10 años recorría toda la cocina, no era muy amplia, se trataba de un departamento, así que podría decirse que era acogedora.  El niño se había separado de Kanon y Aioria, dispuesto a buscar un lugar donde dormir por su propia cuenta, y lo encontró. Era un lugar peligroso para una persona, aunque, en realidad solamente un niño entraría allí, pero era lo que había y debía aprovecharlo.

-¡Dormiré en la cocina! ¡Siiii!- Exclamaba para sí mismo, mientras se acercaba a su nueva cama dando pequeños saltitos.

Era un lugar peligroso, si alguien se llegará a levantar y prendiera el horno para cocinar, comerían Kiki al horno. Pero solamente se trataba de un niño, y al no estar con un adulto, se mandaba él solito. Sin más, ingreso dentro de este, y se acomodo como pudo, realmente estaba incomodo, pero lentamente sus pequeños ojitos se fueron cerrando, hasta caer en un sueño que realmente necesitaba.

En el Comedor…

En esta habitación solamente había una figura, se trataba de un joven de largos cabellos azules y ojos verdes, mejor conocido como Kanon. ¿Y Aioria? El se encontraba en otro lado. El peliazul se había puesto a pensar en donde dormir, aunque “pensar” no era una tarea fácil para el Ex –Dragón Marino, así que hizo lo primero que se le ocurrió. En el pequeño lavadero encontró una toalla, la doblo, dándole forma parecida a la de una pequeña almohada y la arrojo sobre la mesa.

-Ah.- Suspiró el ojiverde. –Que suerte que Saga no está aquí para ver esto, No soportaría que mi hermanito me viera durmiendo sobre una mesa.-

El cansancio le estaba ganando al griego, el viaje lo había agotado, y la caminata de Aioros aún peor. Se subió a la mesa y camino en cuatro patas hacia la pequeña almohada, tirando todo a su paso; La maleta de Kiki, algunos papeles que se encontraban allí, y un paquete de papitas de Aioria. El Gemelo menor estiro a lo largo de su nueva cama, dejando sus pies colgando en el aire, y se durmió profundamente.

En la entrada del Departamento…

Y aquí se encontraba Aioria, no había encontrado un lugar mejor para dormir que tirándose sobre la pequeña alfombra que adornaba la entrada al departamento. Así que este, decidió dormir allí, se tiró y colocó una de sus manos en la entrepierna, aún le dolía mucho, el golpe por parte del Acuariano fue mortal, le había hecho una Fatallity. Y así, el valiente Santo de Leo, se durmió profundamente, esperando que al despertar, el dolor en su parte sensible se esfumara.

En el 1ºB…

Antes de ingresar en el departamento había problemas. El Caballero de Piscis tenía ambas manos posadas en su rostro, cubriéndolo totalmente, este realmente tomo muy a pecho la pequeña broma del Cangrejo, y ahora se encontraba traumado debido al comentario de este: “Te ves bien feo con todo el maquillaje corrido.” Esa frase estaba atormentando al peliceleste, y hasta que no se mirara en un espejo y arreglara ese “desastre” no sacaría sus manos de su rostro. 

Al lado de este se encontraba el Caballero de Capricornio, sentado en el suelo, mirando a la nada. En su cara se podían notar alguna que otra lagrima seca, tenía hambre y el de Cáncer había sido muy cruel con él.

Delante de la puerta del departamento estaban Aldebarán y Mu, esta estaba trabada por dentro, y no tenían manera de entrar.  Trataron de buscar a algún empleado del edificio, pero lamentablemente no encontraron a ninguno.

Por otra parte, Ángelo estaba apoyado en una de las columnas del pasillo, observando a uno de sus vecinos; Aioria de Leo, quien se encontraba profundamente dormido en la puerta de su nuevo hogar. Se había dado cuenta que la Cabra y el Pescado estaban enojados con él, y quería remediarlo rápido. El peliazul no era de pedir disculpas ni nada parecido, pero sus vidas habían cambiado de un día para el otro, y no quería estar peleado con sus mejores amigos.

-Afrodita, Shura, Fue solamente una broma, no se lo tomen tan enserio.- Expresó el ojiazul, más que palabras comunes parecía una disculpa.

-¡Mu!- Llamó el sueco.

-¿Qué ocurre Afrodita?- Respondió el de Aries, acercándose a su compañero de armas.

-Dile a Ángelo, que su broma fue muy cruel y que no lo perdonaré.- Dijo el Pisciano, quien aún tenía ambas manos en su cara.

-Ángelo, dice Afrodita que tu broma fue muy cruel y que no te perdonará.- Repitió el pelilila.

-¡Oh, vamos! ¡Solamente fue una broma! ¡Te ves bien!- Habló en forma de disculpa el italiano.

-Mu, Dile que no seré más su amigo, y que ojala un ladrón lo secuestre.-

-Dice que no será más tu amigo y que ojala un ladrón te secuestre.- Repitió el ojiverde nuevamente.

El ojiazul rodó los ojos y suspiró.

-Afrodita, te comportas como un niño, ya perdóname.- Se disculpó nuevamente el guardián de la cuarta casa.

-¡Dile que no soy un niño! ¡Y que ahora no lo perdonaré!-

-Dice que él no es un niño, y que no te perdonará.-

-¡Pues bien! ¡Que no me perdone! ¡No te quiero más Afrodita!- Exclamó el de Cáncer, como si de un niño se tratase.

-¡Yo tampoco te quiero más y no te perdonaré!- Reprochó el ojiceleste.

-¡Shura! ¿Me perdonas?- El Santo de Cáncer dirigió su mirada hacia la cabra.

-¿Qué me das a cambio?- Preguntó el español, ocultando su rostro entre sus piernas.

-¡Toda la comida que quieras!- Dijo el de Cáncer sin pensarlo dos veces, luego se arrepentiría de lo que acababa de decir, si que lo haría.

-¿Toda la que yo quiera?- Respondió el pelinegro, quien había levantado su cabeza y en sus ojos se podía notar un brillo extraño.

-¡Toda la que quieras!- Volvió a repetir el italiano.

-Está bien Ángelo, Te perdo…- Antes de poder terminar su frase, el ojiverde fue interrumpido por el pescado.

-¡No lo hagas Shura! ¿¡Me estas traicionado!?-  Exclamó el sueco, sacando rápidamente sus dos manos de su rostro, dejando ver una expresión de enojo.

-¿Traicionarte? ¡Claro que…- Nuevamente, antes de poder terminar su frase, fue interrumpido por alguien más.

-¡No lo hagas! ¡No te dejes llevar por Afrodita! ¡Ven conmigo, yo te daré comida!- Dijo un peliazul, mientras agarraba del brazo derecho a la Cabra y la tiraba para su lado.

-¡No! ¡Shura se quedará conmigo!- Desafió el guardián de la doceava casa, quien también agarró uno de los brazos del Español y lo tiraba para su lado.

Y allí comenzó una pelea de niños, Ángelo tironeaba al pelinegro para que se quedara con él, y del otro lado, Afrodita, hacia lo mismo.

-¡Mio!-

-¡No, mío!-

-¡Es mío!-

-¡Yo lo conocí antes!-

-¡Pero él me quiere más a mí!-

-¡No! ¡El me quiere más a MI!-

-¡Suéltalo!-

-¡Suéltalo tú!-

-¡YAA SUELTENME LOS DOS!- Gritó el ojiverde. De un brusco movimiento hizo que ambos Santos lo soltarán, le habían tirado de tal manera que sentía sus brazos más largos y flexibles.

-¡No me quedaré con ninguno! ¡Arreglen sus problemas como hombres que son!- Reprochó la Cabra. Dirigió una mirada fulminante tanto al Pescado como al Cangrejo, y se fue caminando donde Mu y Aldebarán, para tratar de destrabar la puerta.

-Deshonra, Desgracia, En su mirada se ve la maldad.- Cantaban ambos al unísono, viendo como su amigo se alejaba.

-¡Bien! ¡Lo arreglaremos luego, mano a mano, como hombres que somos!- Expresó el peliazul mirando fijamente al Sueco, quien le devolvió la mirada. 

-¡Esta bien!- Afirmo el Pisciano.

-“Lo arreglaremos, pero no precisamente a los golpes, Ángelo.”- Pensó para sí mismo el peliceste. En su rostro se dibujo una sonrisa sínica y maléfica, tenía su venganza muy bien planeada.

-¡Esta trabada!- Exclamó el Toro Dorado.

-¡No hay manera!- Se quejó el Carnero.

-¡Empujen más!- Ordenó el de Capricornio, el cuál comenzaba a transpirar.

-¡Más adentro!- Habló el Cangrejo. Había hecho tanta fuerza que ahora estaba respirando agitado, y eso se podía notar en su voz.

-¡Ya casi!- Expresó el Sueco. Estaba totalmente rojo y transpirado, no había manera de lograrlo.

Hace más de 30 minutos que se encontraban así, cansados, transpirados, agitados, habían hecho mucha fuerza, habían empujado mucho. Trataron de muchas maneras, pero era imposible, no había manera de poder destrabar la puerta.

-Esto sí que es una misión imposible.- Dijo el Caballero de Aries, quien estaba tratando de recuperar el aliento.

-No hay manera, nos quedaremos afuera.- Se lamentó el español. Con una de sus manos libres se saco el sudor de la frente, realmente estaban agotados.

-¡Claro que no!- Exclamó el brasilero.

-¿Y qué harás?- Preguntó el Italiano.

-Solo mira.- Habló el pelivioleta. Se alejo unos cuantos metros, llegando casi a la mitad del pasillo, con un gesto en su mano le ordenó a los demás que le dejaran el camino libre. Nadie tenía idea de lo que haría el toro. Respiró profundamente, cerrando sus ojos. Tomo aire una última vez, y comenzó a correr rápidamente.

-¡POR NARNIA, Y POR ASLAN!- Exclamó el guardián de la segunda casa.

-¡Nooooooooooooooooo!- Gritaron los otros cuatro al unísono.

No pudieron hacer nada para evitarlo, ya era muy tarde, el Toro Dorado cumplió con su objetivo, este había tirado la puerta de una patada, pero no fue solamente eso, Fue tan fuerte el impacto que la puerta salió volando y cayó por una de las ventanas que se encontraba abierta. Lograron la manera de ingresar, pero ahora, su departamento no tendría puerta. Lo único que quedaba era el marco, y algunos pedazos de material caían desde la pared. 

-¡Eso saldrá de tu sueldo!- Reprochó un enojado Santo de Cáncer.

-Bien echo genio, acabamos de llegar y ya tiraste la puerta por la ventana.- Regaño el español, el cuál se había cruzado de brazos.

-¡Grandote pero Peligroso!- Expresó el peliceleste, con la cara roja, debido a su enojo y a la vez  por su transpiración, su rostro se encontraba tan rojo que se podía comparar con el de una rosa.

-¿¡Desde cuándo las puertas vuelan?! Aldebarán, sos cabezón con  ¼  de cerebro, podíamos haber esperando que algún empleado llegara.- Se quejó el pelilila, conteniendo sus ganas de mandarlo a volar junto con la puerta.

-…..- El Toro dorado se quedo callado un rato, parecía como si estuviera ideando algo.

-Yo mismo haré la puerta y será como ustedes quieran.- Hablo finalmente el brasilero, obteniendo la inmediata atención de los demás.

Pero el brasilero nunca pensó que esa simple frase podría causar tal acción por parte de los otros. Se habían arrodillado ante él, con las manos cruzadas entre sí, parecían monjas rezando y esto le causo risa al guardián de la segunda casa.

-JAJAJA- Rió el pelivioleta. –No se emocionen tanto, aún hay un problema.- Dijo este poniéndose serio. No fue el único, el resto, al escucharlo cambiaron sus rostros angelicales a unos rostros endemoniados.

-¿Cuál es el problema?- Preguntó la cabra, aún arrodillada.

El problema era que nuestro Gran Aldebarán no contaba con sus herramientas, había decidido dejarlas en el Santuario, nunca pensó que las necesitaría en un futuro, además no entraban en su maleta. Si querían una puerta, tendrían que colaborar.

-El problema es la condición que les pondré.- Luego de decir esto, el salvador de sus compañeros bajo la mirada, clavándola en los demás y se cruzo de brazos.

-¿Condición?- Interrogaron los cuatro a coro.

-Deberán comprar TODAS las herramientas.- Explicó el vecino de Aries.

-¿Disculpa?- Dijeron los restantes al unísono.

-¡Oye viejo!- Exclamó el Italiano. -¡El que rompe paga! Así son las reglas de la selva.- Habló el Cangrejo, mientras se ponía de pie e ingresaba a su nuevo departamento, el cual tenía puerta invisible.

-Está bien…- El de Tauro imitó al de Cáncer y se adentró al departamento, seguido por el de Aries.

Los únicos que quedaron fuera de este eran el español y el sueco. Ambos pensaban la manera de vengarse de Ángelo, aunque realmente el Pisciano ya tenía su venganza planeada.

-Oye, Shura.- Llamó el ojiceleste a la Cabra.

-¿Qué quieres, Afrodita?- Respondió el pelinegro.

-¿Te quieres vengar?- Preguntó el hermoso caballero.

-¿De quién?- El de Capricornio se apoyó contra la pared, esperando la respuesta del otro.

-De Ángelo, ¿De quién más? ¿De la verdulera?- Dijo sarcásticamente el guardián de la doceava casa.

-Oooh, sí, deberíamos darle su merecido.- Contestó el ojiverde.

-Pues bien, solamente necesitaré tu apoyo, ya sé cómo vengarnos de él.- Explico el de Piscis. Este se acerco donde la cabra y se apoyó en la pared, justo al lado de este.

-¿Qué tienes en mente?- Interrogó el Español.

-Verás, tú debes saber que mi Don Especial no es la cocina. Por eso, la venganza perfecta sería tratar de cocinarle algo a Ángelo. Y como debes imaginar, mis comidas casi nunca son comestibles. ¿Qué tal si improviso una comida para nuestro mejor amigo y se la doy? No creo que cualquier buen amigo haga eso. Solamente necesito que me sigas la corriente, y que parezca como si no estuviéramos enojado con él, al contrario, como si nosotros nos estuviéramos disculpando con el.- Propuso el peliceleste, dejando sorprendido al pelinegro.

-Tu idea me encanto, pero conociéndote, se que traerá consecuencias peores, si el llegara a morir, no asumo responsabilidades.- Respondió el guardián de la décima casa, sacándose cualquier problema de encima.

-No seré tan malvado para matarlo, ahora, lo importante… ¿Me ayudas?-

-Claro que si, cuenta conmigo, compañero.- Afirmo el de Capricornio. Shura salió de la pared y caminó rumbo al departamento, no sin antes pasar por al lado del Pisciano y darle una palmada en el hombro, como signo de: “Cuenta conmigo”.

-“¡Perfecto!”- Pensó este. –“¡El Plan: Vengarse de Ángelo, comenzará pronto.”-  Una sonrisa siniestra se dibujo en el rostro del ojiceleste, al igual que el ojiverde, entró en el departamento.

Mientras tanto en el 2ºA…

El más ansioso y desesperado por entrar en su nuevo hogar era Saga de Géminis, debía comprobar algo muy importante para él, algo esencial en su vida, que si llegara a faltar, moriría. Aioros de Sagitario veía la extraña sonrisa en el rostro del gemelo mayor, y sabía que algo se traía entre manos, lo vigilaría de cerca. Milo de Escorpio y Shaka de Virgo cargaban el cuerpo de un inconsciente Dohko de Libra. Nunca pensaron que el de Cáncer golpearía la puerta con tanta fuerza, pero para la mala suerte del castaño así paso, y ahora estaba en ese estado: Desmayado.

-Dioses.- Se quejó el Escorpión. –Nunca pensé que pesaba tanto.- Dijo mientras tomaba aire, cargarlo por las escaleras lo había agotado, después de todo Dohko parecía liviano, pero las apariencias engañan.

-No creo poder llegar con vida al departamento, por favor Milo, nunca me olvides.- Se despedía de forma dramática el rubio. Ambos se encontraban transpirados y agitados.

-Shaka, ya casi llegamos, ¡Aguanta camarada!- Animaba el oijturquesa el ojiceleste.

-No sé, es demasiado para mi…Mis piernas…Comienzan a fallarme.- Se lamentaba con tono de dramatización.

-¡No te rindas! ¡Hagámoslo por Athena!- Alentaba el peliazul.

-¿Por Athena?- Preguntó este.

-Si amigo, por Athena.- Aseguró el griego.

-Lo haremos por ella, ¿Verdad?- Habló el rubio mientras respiraba agitadamente.

-Sí, a la cuenta de tres correremos con todas nuestras fuerzas, para llegar a nuestro objetivo, y salvar al mundo.- Explicó el guardián de la octava casa.

-Está bien.-

-A la 1…- Comenzó a contar el Hindú.

-A las 2….- Siguió el de Escorpio.

-Y a las…..- Continuó el Santo de la Virgen.

-¡¡3!!- Exclamaron ambos al unísono, corriendo con todas sus fuerzas rumbo al departamento.

Lo lograron, salvaron a su compañero, salvaron al mundo nuevamente, lo hicieron por su diosa, la “bondadosa” Athena. Se sentían orgullosos de sí mismos, veían como las campanas de gloria sonaban para ellos, las luces se hacían cada vez más intensas, y de un momento a otro aparecieron estrellas. Finalmente todo se volvió negro.

Nuestros inteligentísimos Caballeros, se olvidaron de un pequeño detalle que hay que tener en cuenta antes de entrar a cualquier lugar: Asegurarse que la puerta ese abierta. Los Santos habían comenzado a correr con todas sus fuerzas, saltando ese pequeño detalle, impactando contra la puerta y haciendo un total de tres desmayados.

A todo esto, el Arquero y el de Géminis habían presenciado toda la escena de película que esos dos armaron. Estaban sorprendidos, sus compañeros de armas podían despertar un 9º sentido, que para ellos era: La Idiotez Absoluta. El castaño decidió ir a ver el panorama de la situación, se acercó donde los desvanecidos y  verificó si se encontraban con vida. El ojiverde comenzó a reír, no podía creer lo torpes que fueron sus camaradas al no asegurarse de que la puerta se encontrara abierta, o al menos, fijarse que no tuviera seguro.

-¡Oye Saga! Realmente son…- El Santo de la Flecha hubiera seguido hablando, pero hubo un problema: Al voltear su cabeza para entablar una charla con el Geminiano, se dio cuenta que este no estaba allí. Miró la puerta de su nuevo hogar y la vio abierta, entró en el departamento y encontró la maleta del peliazul tirada en un sillón. Solamente se le ocurrió un lugar en donde se podía encontrar este:

-El baño.- Murmuró el ojiverde.  

 -¡BAÑO!, ¿¡DÓNDE ESTAS BAÑO?! ¡Te necesito!- Exclamaba un exaltado ojiverde.

Saga no se dio cuenta que el de Sagitario se encontraba allí, sabía que no lo dejaría entrar al baño, pero al no percatarse de la presencia de este no se controlo y se desespero al no encontrar a su baño, su preciado baño.

-Oh, no Géminis, no lo harás.- Susurró el castaño, mientras se dirigía sigilosamente donde el otro, parecía un agente de la FBI, pasaba rápidamente de una pared a la otra y no realizaba el más mínimo ruido.

-¡Te encontré mi querido baño!- Exclamó alegremente el guardián de la tercera casa, decidido al entrar en este, pero su acción no pudo ser llevaba a cabo.

De las sombras, salió fugazmente el Santo de Sagitario, y se colocó delante de la puerta del paraíso del peliazul. Estiró sus brazos de par en par, al igual que sus piernas, bloqueando completamente la entrada.

-¡Te dejaré entrar a tu segundo hogar con una condición!- Habló autoritariamente el ojiverde.

-¿Qué quieres, Sagitario?- Preguntó seriamente el gemelo menor.

-¡Tu pagarás la cuenta del agua! –Dijo de manera seria el Arquero. –De lo contrario… ¡Te tiraré por la ventana!- Esto último lo dijo gritando. Miró fijamente al de Géminis y entrecerró sus ojos, en señal de desafío.

-¡Nunca! ¡No mientras viva!- Se defendió el peliazul. La desesperación lo había invadido, lo estaban privando de una de las cosas más preciadas en su vida: El baño, su baño, su segundo hogar. A causa de su desesperación por bañarse, no midió sus acciones y golpeo en el estomago al de Sagitario.

Pensó que él había sido el ganador de la batalla, el baño seria todo suyo y nadie podría sacarlo, lamentablemente, estaba equivocado.

El golpe no fue lo suficientemente potente como para derribar al Arquero, se recupero al instante y con gran velocidad entro en el baño y cerró la puerta con llave, dejando fuera a Saga.

-¡Muy bien Sirenito! ¿¡Ahora quién pagará las cuentas del agua!?- Le reclamó el castaño dentro del baño.

La desesperación invadió al ojiverde, le habían robado su baño, su mundo, su todo se venía abajo. No sabía qué hacer o cómo reaccionar, tenía que recuperarlo, no dejaría que el castaño se saliera con la suya, debía aceptar su derrota. Cayó dramáticamente al suelo de rodillas, con los ojos abiertos de par en par, clavados en la puerta que llevaba a su paraíso personal. Se rindió, se resignó, se dio por vencido, acepto su derrota.

-¡Muy bien Caballero de Sagitario! ¡Acepto mi derrota! ¡Yo pagaré!- Dijo el peliazul, estaba derrotado, se habían metido con su baño, el de Sagitario le dio justo en una de las cosas más preciadas para él.

 -¿Aceptaste tu derrota, Géminis? Está bien, tendré piedad de ti y te dejaré disfrutar un poco de tu vida.- Habló el Santo de la Flecha.

La puerta se abrió. Saga volvió a respirar, su sangre comenzó a circular nuevamente, su corazón empezaba a latir, la pesadilla había terminado. Tuvo que aceptar su derrota, pero salvo a su preciado baño. Festejaría el regreso de este dándose un largo, pero muy largo baño.

-“Gracias Athena, gracias a ti recuperé mi baño.”- Pensó, mientras volvía a ponerse de pie y se adentraba en su paraíso personal.

El hermano mayor del León Dorado se dirigió hacia la entrada, por el conflicto que tuvo con Saga, olvidó que allí afuera se encontraban tres cuerpos inconscientes y debía entrarlos lo antes posible al departamento, quizás en el 2ºB habitaba gente y si por alguna casualidad salían, se encontrarían con los desmayados y pensarían que eran cadáveres.

Tomo al de Escorpio de uno de sus brazos, y lo mismo hizo con el de Virgo. Los arrastró hasta el comedor y los dejo allí, luego los acomodaría en los sillones y en las camas. Volvió a salir, esta vez, en busca el de Libra. Lo tomo de ambas manos y lo condujo hacia el interior del hogar.

-Joder Dohko, tu sí que pesas más.- Murmuró para sí mismo.

Tenía que encargarse el solo de los tres desmayados, el de Géminis había desaparecido, se encontraba en otra dimensión, mejor dicho, su dimensión: El baño.

-Uff- Suspiró el castaño. –Estaba pensando en dejarlos en las camas, pero estoy tan cansado que los dejaré en el suelo.- Les habló el de Sagitario, pero era más que obvio, los otros no escuchaban, estaban completamente inconscientes.

-¡Que duerman bien!- Fue lo último que salió de los labios del ojiverde. Dio media vuelta y se adentró en su habitación. Este departamento era más grande que otros, contaba con dos habitaciones, en uno de ellos había dos camas separadas, en la otra había una cama normal y una cama marinera, Lo que hacía un total de cinco camas. Lo mejor de todo era que cada habitación tenía televisión, sin incluir la del comedor y eso hacía más que feliz al ojiverde. Adoraba mirar televisión, le gustaba mirar novelas y programas sobre chismes de famosos.

Entró en su nueva habitación, se recostó en una de las camas, tomo el control remoto, y encendió la televisión, colocando uno de sus canales favoritos.

-Hogar, Dulce hogar.- Hablo para sí mismo.

En la entrada del Edificio…

Seis figuras se encontraban frente a la gran puerta que los llevaba al interior. Su destino cambio bruscamente, su autoestima bajo mucho más al ver donde vivirían, sin olvidar que además de eso, estarían con humanos. Lo que nunca imaginaron: ¿Quiénes serán nuestros vecinos?

-Que bajo caímos.- Dijo un ojiesmeralda.

Levantó su vista y observo todo el edificio por fuera, la pintura parecía nueva, aún así se notaban pequeñas rajaduras, la entrada era bastante elegante, y todo se encontraba realmente limpio.

El resto de individuos se encontraban muy enojados, ninguno de ellos se atrevió a decir una palabra.

-Será mejor que subamos.- Propuso un pelirrubio.

-En este lugar… Hay muchos humanos… ¡Es horrible!- Exclamó el ojidorado.

-Así es compañero, pero mejor hagámosle caso al cejudo y subamos.- Se lamentó el pelivioleta.

-Humanos, humanos por doquier.-Hablaron a coro dos figuras muy similares.

Se adentraron en el edificio, la recepción se encontraba ordenada y limpia, pero lo que llamo la atención de todos fue que no había nadie. Pudieron notar un ascensor, su puerta estaba rota, parecía que le habían tirado una patada o algo parecido, la única manera de llegar a su departamento sería por medio de escaleras. Les habían conseguido el único que se encontraba vació, el 2ºB.

De regreso al 2ºA…

El escorpión fue el primero en recuperar la conciencia. Al levantarse, recorrió todo el departamento, se sentía encerrado, su templo era mucho más grande que su nuevo hogar, estaba raro, el lugar era extraño, sentía que le faltaba el aire. El peliazul camino hacia el comedor y tomo una de las sillas, decidió que se sentaría un rato en el pasillo, para tomar aire. Agarró la silla con ambas manos y la saco afuera, la colocó delante de la puerta y se sentó. Observó todo aquello que estaba a su alcance, las paredes, el piso, y la entrada del otro departamento. Estaba vació, no había luz dentro, ni siquiera había un tapete delante de la puerta. 

Cerró los ojos por unos minutos, tratando de recordar la causa por la cual despertó tirado en el piso, rodeado de Dohko y Shaka. También pensaba la razón por la cual la puerta que conducía al baño se encontraba trabada, al igual que la de una habitación. No pudo encontrar a Saga y Aioros, había llegado a la conclusión que estos dos salieron juntos para comprar comida.

Se empezaron a oír pasos, muchos pasos, se dio cuenta que no se trataba del Arquero ni del Géminiano, ninguno podría hacer tanto ruido al caminar. Los únicos que habitaban el edificio eran él y sus compañeros, además de todo, ¿Por qué subirían hasta el último piso? Quería averiguar quiénes eran los que hacían tanto ruido al caminar, se levanto rápidamente de su silla y se escondió detrás de una columna.  Asomo solamente uno de sus ojos, como cuál Yacaré esperando que su presa se acercara.

Los pasos cada vez se escuchaban más cerca, solamente que esta vez se escucho una voz conocida para el Bicho.

-¡Estúpido Poseidón, estúpido Zeus!- Se oyó una misteriosa voz, que provenía de las escaleras.

El dueño de esta se hizo presente donde el ojiturquesa, se dio cuenta de quien se trataba, era Hades, el Dios del Inframundo. Corrió fugazmente hasta la entrada del departamento, la abrió rápidamente, pero la cerró de manera lenta, para que no se diera cuenta.

El de Escorpio se apoyó en esta, estirando los brazos a lo largo, al igual que sus piernas, respiraba agitado, no podía creerlo, Hades, su antiguo enemigo, viviendo en el mismo piso que él y sus compañeros.

El de Virgo y el de Libra estaban tomando un té de canela, hablaban a gusto, hasta que un exaltado Escorpión entró en el departamento y dirigieron sus miradas a este, esperando que dé una explicación.

-E-e-es….-Titubeó por unos momentos el peliazul.- ¡Es Hades! ¡Está en el 2ºB!- Exclamó finalmente.

El rubio, quien había tomado un sorbo, al escuchar la noticia que les trajo el griego,  escupió todo el té, cayendo, en su mayoría, en el rostro del chino.

-¡Quema, quema!- Se quejaba el castaño.

-¿¡Cómo demonios llego Hades aquí?!- Hablo el ojiverde, mientras se secaba su cara con una servilleta.

-¿Cómo puede ser?- Dijo el Hindú luego de limpiarse los restos de té que quedaron en sus labios y barbilla.- Ahora que lo dices, yo vi a Minos, Aiacos y Radamanthys en el avión.- Afirmó el guardián de la sexta casa.

El Santo de la Flecha escuchó lo que dijo el Escorpión y salió de su habitación. Se acercó donde ellos, y se apoyó en una de las paredes.

-Ahora que lo dices, Aioria y yo vimos a Hades en primera clase.- Comunicó el Arquero.

-Y yo, como olvidarlo, me quede más de 12 horas encerrado con él en un avión, ¡Hasta amenazó con comerme, cuándo el que n

Notas finales:

Todo esto en el próximo capítulo: ¡Una pijamada de Locos!

¡Y hasta acá llega el capítulo 3! ¡Espero que les haya gustado y esperamos sus críticas! :D Como dicen los avances, el próximo capítulo se viene con todo, y habrá de todo, realmente sí será una pijamada muy loca.

¡Nos vemos! :3

-Reny & Tomy-

 

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