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Aquel día en el Daimatou-Embu por fairytailforever

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Notas del fanfic:

Es una historia de Levy y Gajeel.

Espero que la disfruten :)

 

 

 

En aquel verano del año x791, Fairy Tail participó por primera vez con sus miembros hace siete largos años desaparecidos en los Grandes Juegos Mágicos.

 

Los siete años anteriores, Fairy Tail había tenido un final desastroso, tanto, que su maestro en aquel tiempo, Macao, había renunciado a la idea de volver a participar.

 

Arduas batallas se sucedieron aquel año en el Daimatou-Embu, peleas que sin duda perdurarían en la memoria de todos los presentes.

 

Levy, la pequeña lectora, y gran animadora de Fairy Tail, se encontraba siempre en las gradas resguardada por sus dos pesados amigos, Jet y Droy.

 

Estos dos muchachos siempre estaban haciendo todo lo posible para llamar la atención de Levy, ya que más que sus amigos, eran pretendientes muy dispuestos para la chica. Sin embargo, quien puede adivinar los sentimientos que corren por el corazón de una mujer.

 

-¿Qué estás leyendo hoy, pequeña?- preguntó un día Gajeel Redfox a la chica, arrebatándole el libro de las manos.

 

-¡No te importa! ¡Devuélvemelo!- gritaba ella intentando alcanzar a saltos la altura del joven.

 

La chica sabía que nunca conseguiría coger el libro de esa forma, pero qué podía hacer . . .

 

-Toma . . .- dijo Gajeel tendiéndole el libro.

 

En el momento en el que ella lo estaba rozando con los dedos, el apartó la mano.

 

-¡Ji, ji! ¡Qué incrédula!

 

-¡Toma!- dijo la pequeña Levy, dando una patada a la pierna de Gajeel.

 

-¡Auh! ¡Lily! ¿Has visto lo que me ha hecho?- preguntó Gajeel al exeed.

 

-Sí, y te lo tienes bien merecido- respondió este solemnemente.

 

-¡Pero Lily!

 

Levy se alejó con la cabeza alta, gesto petulante y el libro entre los brazos. Cuando ya estaba sentada lejos de Gajeel, miró como hablaba con Lily.

 

Al hablar, a Gajeel se le veían los colmillos de dragón, mostrando que era un Dragon Slayer. El chico movía de un lado para otro los brazos, intentando explicarle a Lily la escena de lo más claro posible.

 

El muchacho tenía la piel morena y el pelo negro y enmarañado casi le llegaba a la cintura. Sus ojos rojos, mostraban un aspecto salvaje y animal. Tenía los brazos fuertes, mostrando arañazos por aquí y por allá, pero lo más curioso eran sus innumerables piercings por los brazos y por la cara. Era como si los tuviese clavados a la piel, como si fuesen parte de él. Levy siempre se preguntó cuanto hace que los tenía o si había nacido ya con ellos puestos.

 

La chica tragó saliva y se ruborizó de tal forma que Jet y Droy no tardaron en llegar.

 

-¡¡¡Levy!!!- gritaron los dos al unísono- ¿Qué ocurre?

 

-Eh, nada. No ocurre nada . . . - respondió esta, intentando calmar sus chillonas voces.

 

Entonces la chica volvió a mirar a Gajeel, ella sabía que había algo en aquel muchacho que la atraía.

 

Desde lo ocurrido en la Isla Tenrou, Levy había pensado en Gajeel de forma distinta, ya no le parecía tan malo.

 

-Gajeel, eres extraño- pensó la chica mientras lo observaba.

 

Una tarde, Levy había ido sola a la biblioteca de Crocus para sacar algunos libros que a ella le interesaban. Se había dicho a sí misma que esta vez no tardaría en volver al hotel.

 

Pero lo que se dijo no sirvió de nada ya que cuando empezó a leer el libro en la biblioteca era tan interesante que lo terminó allí mismo pasadas unas tres horas. Cuando la chica se lo terminó y miró su reloj de pulsera pegó un brinco.

 

Salió frenéticamente de la biblioteca y se percató de que ya había anochecido. A Levy no le gustaba nada volver sola a casa por la noche, y menos aún en una ciudad prácticamente desconocida.

 

La chica iba tan hundida en sus pensamientos que cogió una calle equivocada y se perdió.

 

-¿Dónde estoy?- se dijo Levy- ¿Cómo voy a volver a el hotel? Debería haber pedido a Jet y a Droy que me acompañaran a la biblioteca, aunque, bueno, eso ya no importa.

 

Levy caminaba despacio, con el libro entre los pequeños brazos y el menudo cuerpo pegado a la pared del callejón. Entonces, de la nada salieron tres desconocidos, uno de ellos, el que caminaba en el medio de los tres señaló a la chica y sonrió descaradamente. Levy tragó saliva.

 

-¡Mirad chicos, vaya suerte hemos tenido hoy!- dijo el de en medio.

 

-¡Que chica más mona!- corroboró el más gordo.

 

-¡Quizá podamos divertirnos un rato!- acabó el último.

 

Levy caminó primero despacio hacia atrás. Después un poco más rápido hasta volverse corriendo. Pero los tres chicos eran más rápidos y uno de ellos la sujetó del brazo y le dijo:

 

-¿Han dónde vas, preciosa? No seas mala y quédate con nosotros.

 

-No quiero, ¡dejadme en paz!- respondió Levy.

 

-La gatita tiene agallas- dijo el gordo acercándose más a ella.

 

-¡Oeh, dejadla en paz!- dijo una voz que la chica reconocería en cualquier parte.

 

Era Gajeel, su gran figura había aparecido justo detrás de los tres chicos que la sujetaban.

 

-¡Gajeel!- gritó ella entre lágrimas.

 

-Pequeña, deberías de dejar de meterte en líos- respondió este.

 

-¡Oye tío, estaba con nosotros!- dijo el de en medio.

 

-¿No me digas? Pues ahora ya no- respondió Gajeel y al momento le propinó un puñetazo en las entrañas que lo dejó en un instante fuera de combate.

 

Los dos que quedaban miraron a Gajeel muertos de miedo.

 

-Si no queréis vuestra ración, entonces mejor que os larguéis de aquí cuanto antes- dijo Gajeel, crujiéndose los dedos de las manos.

 

-¡Uahhhhhhhhhhhhhhhhh!- gritaron los dos que quedaban, y a continuación salieron corriendo del callejón con el jefe a la espalda.

 

Gajeel se giró hacia Levy y dijo:

 

-No deberías salir tan tarde por estos lugares, pequeña.

 

-Bueno, al principio no pensaba salir a esta hora, pero me perdí y . . . bueno eso ya no importa.

 

Gajeel miró el libro que la chica había sacado esa misma tarde de la biblioteca y lo cogió del suelo.

 

- “Un amor extraño”- leyó el chico en la portada.

 

-¿Eh? ¡Sí bueno, esto es, el libro que he sacado de la biblioteca. No es que lea mucho este tipo de novelas, pero . . . bueno por probar!- se defendió la chica intentando disimular.

 

-Ya. ¡Seguro que no has leído ninguna! ¡Ji, ji!- respondió el muchacho tendiéndole el libro.

 

-¡Claro que no!- dijo ella, cogiendo el libro y roja hasta las orejas.

 

-Salgamos de aquí- dijo el muchacho, y los dos se encaminaron hacia el final del callejón.

 

De camino al hotel, los dos jóvenes pasaron por delante de el río que pasaba por Crocus y se pararon a contemplarlo. La chica, sin mirarlo y algo avergonzada dijo:

 

-Gracias por salvarme, Gajeel.

 

-Lo aré las veces que haga falta- respondió el muchacho- Flacucha.

 

-¿Sí?- respondió, girando la cara hacia él.

 

Entonces, Gajeel se agachó hasta tener la cabeza a la misma altura que la chica y, apartándole con cuidado un mechón de la cara, posó los labios en los suyos.

 

El beso de Gajeel fue rudo y seco, pero a la vez muy dulce y cálido, como el cielo nocturno.

 

La chica se sorprendió mucho al principio, pero después cerró los ojos y disfrutó el momento del encuentro de sus bocas. Levy, cruzó los brazos más allá de la nuca de Gajeel y este le sujetó firmemente la cintura, levantándola levemente del suelo.

 

Al terminar, Gajeel la depositó muy lentamente delante suyo y ella le miró algo sonrojada.

 

Era el momento de volver a casa.

 

 

 

 

 

FIN

 

 

Notas finales:

Es mi primer Fanfic así que espero no haberlos decepcionado.

Espero que lo disfruten.

Escriban sus comentarios, muchas gracias por leerlo.

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