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¿Podría yo llenar sus expectativas? por Qatouch

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Notas:

ESPERO LE AGRADE y espero no sientan exagere con el sentimiento del miedo a no slo enfrenta run examen de admision si no enfrentar el mundo.

¿Podría yo llenar sus expectativas?

 

 

 

 

 

Había esperado por esto demasiado tiempo y una vez que estuve en frente del momento sentí que todos esos años pesaban en mis hombros, como tremendos bloques de concreto los cuales lastimaban mi piel.

 

 

 

De Razonamiento Verbal corrí a Lengua. Trigonometría fue lo tercero que resolví. Trate de recordar historia y poco a poco mi mano comenzó a correr cuando vi Aritmética. Hice miles de garabatos por Geometría. Física y Química me hicieron sudar pero no paré de escribir.

 

 

 

Eché una ojeada alrededor, viendo todos esos rostros tratando de dar lo mejor.  Vi desde angustia hasta resignación, vi a algunos pasar las hojas y otros parecían ser ellos y su examen contra el mundo.

 

 

 

Y volví a sentir ese peso, ese cargo, que no me ha dejado dormir bien las últimas semanas. Recordé aquel sermón de hace un mes y aquellas palabras que me hicieron vibrar: “Confiamos en ti”, pero ¿Que tanto a favor mío jugaba esa confianza?

 

Las tres horas se habían terminado y para mi habían pasado tan rápido que ni tiempo de asimilar del todo que hacia ahí me había dado.

 

 

 

Salí con las manos en los bolsillos, escuchando como otros pasaban comentando de su examen. Yo no deseaba hablar, aún cuando mi madre insistía en que seguro me había  ido genial.

 

 

 

-          Espero que si- Miré al suelo y los zapatos de papá observe.

 

-          Tranquila…- Dijo mi padre, tratando de ocultar la inseguridad que llenaba cada arruga que su piel ya empezaba a dar a  notar.

 

 

 

La duda en las palabras de papá me hicieron tambalear y la pesada carga una vez mas un gran vuelco a mi corazón le hizo dar.

 

 

 

-          Pero cuéntanos ¿Cómo fue?- La mujer que me dio la vida sonreía, tratando de desaparecer aquella incomodidad que había aparecido en el ambiente.

 

-          No fue como los simulacros de la escuela- Reí nerviosamente.

 

 

 

 

 

Al día siguiente muy temprano me levanté. Me lavé, me puse el uniforme, desayuné y corrí al paradero a tomar mi carro.

 

 

 

Al bajar del carro decidí caminar, no tomar mototaxi. Grave decisión.

 

Llegué tarde al colegio y una tutora con su enorme sello de tardanza me esperaba en la puerta. También me esperaba en el salón una “entretenida” primera hora de Geometría que me tenia brincando de “felicidad”.

 

 Entre en mi salón tras escuchar el “adelante” del profesor. Me senté en un asiento al final de la fila de la derecha.

 

No saque cuadernos, ni libros, solo me dedique a observar y no exactamente la pizarra. Observe a cada uno de mis compañeros, fije mi vista en ellos tratando de ver lo que les deparaba. Tratando de imaginar a los más revoltosos como importantes empresarios, a los más inteligentes como doctores o algo así.

 

 

 

Pero regresé a mi mundo y entonces mis pensamientos me volvieron a enfocar a mi, lo que yo deseaba ser, lo que aun no estaba segura lograría ser.

 

No pude copiar la clase, mi cabeza no daba para nada. Revoloteaban en mi mente distintos recuerdos y decidí escoger uno al azar.

 

 

 

Mi fiesta de promoción del inicial. Mi mamá había luchado conmigo todo el día tratando de que no me desarmaran los rulos.  Y aunque ella había logrado salvar la mayoría, mis “trinches” como los llamaba ella, eran rebeldes y no duraron mucho tiempo aquella noche.

 

 

 

Es gracioso recordar aquella noche. Recordar como a todos nos hicieron subir al escenario y decir lo que queríamos ser y aunque parezca extraño desde esa vez mi vocación no ha cambiado en lo absoluto,  mi deseo firme de estudiar derecho y tener una participación directa con propagar la justicia en mi país, aunque en ese tiempo yo interpretaba mas ser una abogada como una especie de  superheroína que combatiría el mal, una chica superpoderosa.

 

 

 

Al bajar del estrado una mamá más joven y delgada me esperaba junto con un papá menos barrigón, ambos me abrazaron y luego papá me levanto en sus brazos mientras mamá colgaba en mi cuello una medallita que llevaba grabado mi nombre.

 

 

 

-          Nuestra pequeña justiciera- Papá apretó mi nariz al decir eso mientras mamá reía.

 

 

 

Pusieron música y por supuesto papá me llevo a la pista a bailar, me tuvo cargada en sus brazos mientras yo lo miraba a los ojos dichosa de aquel lindo momento.

 

 

 

Esa noche el me dijo aquella palabras que nunca olvidare- No importa que hagas en la vida, solo importa que seas feliz- Las recuerdo, recuerdo aquellas palabras, las cuales esa vez no comprendí, pero eso no fue motivo para olvidarlas ya que aún sin entenderlas sabía que eran hermosas.

 

 

 

El profesor golpeó la pizarra con la regla en una clara señal de traernos a los distraídos del mundo de los sueños. Pero el timbre de recreo le ganó a sus reclamos y el día siguió transcurriendo hasta terminar a las dos de la tarde.

 

 

 

Todos salieron rumbo a sus casas, asiendo alboroto en el camino. Baje del carro y camine directo a mi hogar.

 

 

 

Me quede parada en la puerta de mi casa y recordé esa época cuando recién mis papas compraron el terreno.

 

Mi hermana y yo fuimos a ver cuando ya los cimientos estaban hechos. Recuerdo perfectamente como los cuatro nos abrazamos y miramos el terreno aun sin paredes levantadas e imaginamos, cada uno a su forma, como seria nuestro nuevo hogar.

 

 

 

-          Todo esto es para ustedes- Papá nos abrazo a las tres aun más fuerte.

 

 

 

También recordé aquella conversación que sin querer mi hermana y yo escuchamos. Las supersticiones que tenía el albañil que construía la casa.

 

 

 

-          Señora hay que hacerle un pago a la tierra… Aunque usted no me lo vaya creer, esto antes ha sido tierra de gentiles y si usted no quiere que se jalen a alguien de la casa debe darle un pago a la tierra- Mi hermana y yo nos aguantábamos la risa mientras mamá muy seria, a su estilo, asentía la cabeza escuchando las palabras del albañil.

 

 

 

-          Bueno maestro eso se lo dejo a usted, ya hable con mi esposo y…- pareció dudar unos segundos pero dijo-Haga lo que tenga que hacer- Ella espero a que el albañil reanudara la charla.

 

 

 

-          Bueno en ese caso señora, necesito que se consiga una herradura, una cruz, flores amarillas y bueno del animal y de lo demás yo me encargo- Al terminar de decir esto el hombre junto sus manos y las froto una contra la otra.

 

 

 

-          ¿Animal?- Esto le salio a mamá como un pequeño gritito. Puso su mano en su pecho suponiendo a que refería con que el se encargaría del animal.

 

 

 

-          Ya sabe señora, un pago a la tierra incluye un sacrificio pero de eso no se preocupe- Asintió firme la cabeza tratando de restarle importancia al abominable acto.

 

 

 

-          Y ¿Dónde iría enterrado el animal?

 

 

 

-          Pues en la columna principal…

 

 

 

Fue extraño escuchar aquella planificación para llevar acabo un asesinato, a un animal el cual nunca conocí.

 

 

 

Ya se había hecho de noche cuando alguien llego a la casa y el ruido de la puerta me alerto. Mi papá había llegado junto con mi hermana.

 

 

 

-          ¿Hermana has visto a mamá?- Ella lucia ansiosa y rara a la vez.

 

-          Esta en su cuarto, desde que la llamaste no ha salido ¿Papá no va a subir?

 

-          Se quedo abajo en la computadora- Al terminar de hablar corrió a la habitación de mamá.

 

 

 

La curiosidad me mataba, ya hacia rato las dos estaban hay metidas y nada de salir.

 

Esto me dio tiempo de recordar una vez más y así escogí el día en que mi hermana ingreso a la universidad.

 

Ella no había tenido el valor de ir a la universidad a ver sus resultados y un día después de su examen decisivo ella aun seguía estudiando. Pronto el teléfono sonó y yo conteste, era mamá. No se le oía bien pero entre el barullo escuchaba su voz.

 

 

 

-          Pero joven mire bien, ¿Seguro dice ingreso?- Me sentí confundida. Mis nueve años de experiencia no me dejaban deducir de que se trataba todo.

 

-          ¿Mami?- Pregunte con el teléfono en mi oído y ella en ese instante contesto.

 

-          ¡Hija tu hermana ingreso!… ¡Dile Que deje de estudiar!- Sentí como el pecho se me inflaba inconcientemente y de mi garganta salía un fuerte y claro – ¡Ingresaste soquete!- Corrí hacia su cuarto y la abrace fuerte. Mi hermana se había vuelto una universitaria.

 

 

 

Pero una vez mas un ruido me trajo a la realidad. Sentí los pasos de mi papá por las escaleras y al mismo tiempo la puerta del cuarto de mamá se abría y entonces los vi a los tres pararse frente a mí. Ninguno quito sus ojos de mí ni un segundo y fue entonces que recordé que ya hoy subirían los resultados del examen de admisión, que hoy a las 8 de la noche los resultados saldrían y la verdad de mi destino se sabría.

 

 

 

Mire por sobre las cabezas de los tres y el reloj de pared marcaba las ocho y media.

 

 

 

No sé si fue más su emoción o otra cosa pero los tres me abrazaron fuertemente y me di cuenta que salieran bien o mal las cosas ellos siempre estarían ahí aligerando el peso de aquellos bloques de concreto que todos cargamos.

 

 

 

No sé aún si podré llenar sus expectativas pero por ahora me conformo con llenar parte de las mías,

Notas finales:

Espero les haya agradado y si alguien va a dar un examen de admision que recuerde que ese dia habran un monton de chichos y chicas igualde nerviosos que ustedes.

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