Fanfic Es
Fanfics en español

Una Esperanza de Navidad. por Hitomi Uzumaki

[Comentarios - 5]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +

 

 

Han pasado muchos años ,  desde que Hanamichi Sakuragi se había ido de Japón tenía mucho tiempo radicando en Estados Unidos en una ciudad llamada Denver  el cada año iba para su tierra natal ya que él ,  los chicos del equipo de Shohoku  y  sus cuatro grandes amigos inseparables llamado el  ejército   de Sakuragi se reunían en cada navidad.

 

El en América siguió con sus estudios convirtiéndose en  un hombre hecho y derecho de gran éxito, para el eso no era satisfacción como persona sino también como padre amoroso, pero a pesar de los años el en su corazón se encontraba su amor de juventud.

 

Hanamichi siempre, mantenía contacto con Haruko Akagi, ambos se mandaban cartas así era la manera en que se contaban sus cosas que hacían tanto de ella como de él.

 

Ella también le informaba de sus amigos de cómo estaban, que hacían aquel hombre de cabello pelirrojo  cada vez que leía las cartas se ponía feliz y más porque al final de cada estas aquella joven de ojos azules le escribía que lo extrañaba  mucho. Por medio de estas cartas se enteró que sus amigos  habían tomado caminos diferentes, terminaron la universidad, se casaron formaron sus propias familias.

 

Por eso Hanamichi cada vez que iba para Japón cada año esperaba encontrar una pequeña esperanza de aquella muchacha que le robaba el sueño la seguía amando en lo más profundo de su alma, ella era todo para él, pero siempre esos sueños se desvanecían año tras años el,  la sentía más lejos de él.

 

Solo recuerda la última carta que recibió de aquella joven fue donde le informo que Ryota y Ayako  iban a contraer matrimonio, fue invitado pero el no pudo asistir a tal evento por cuestiones de trabajo ya que sobre sus hombros llevaba a cargo la presidencia de una empresa muy importante en los Estados Unidos donde él trabajaba.

 

Él estaba sumergido en sus propios pensamientos  miraba desde la ventana de su oficina los copos de nieve fijamente. —Ya son doce largos años que no voy a Japón desde que ella…–quedo un momento en silencio cuando es sacado repentinamente de sus pensamientos.

 

— ¡Hanamichi!

 

—Sí ¿Qué pasa Kelly?

 

—Pues te aviso que dentro de una hora será la junta que solicitaste ya te deje en la sala de juntas los archivos que me pediste.

 

—Gracias Kelly  eres muy buena asistente  para mí, no sé qué voy hacer el día que te vayas ya que muy pronto te vas a casar.

 

— ¡Que tonterías dices Hanamichi! yo seguiré trabajando contigo aun cuando este casada me gusta mi trabajo y  aparte seguiré  siendo tu asistente—contestó ella con una sonrisa a su  jefe.

 

—Está bien ya me siento mucho mejor—dijo aquel chico  con una  mirada triste que reflejaba en esos momentos.

 

 

 

Ella se acercó a él, y lo tomo del hombro— ¡Animo Hanamichi! Tú sabes que no me gusta verte así.

 

—Gracias Kelly. — El sonrío levemente a su amiga  bueno más que amiga, para él era  como su hermana.

 

—De nada Hanamichi —espetó aquella chica regalándole una sonrisa a su amigo — Se me olvidaba decirte que el Sr. Philips Moore te espera en el restaurante Luna Azul a las tres de la tarde  para asuntos de negocios y me pidió que confirmaras la reunión con él.

 

—Pues llámale y confirma la cita.

 

—Si ahora mismo lo hare. —Cuando ella iba a salir de la oficina se detuvo un tiempo– ¡Hanamichi!

 

— ¿Sí que pasa?

 

—Me aviso ¿quién tú ya sabes que vendrá por ti para ir  a comer juntos?

 

—Pues tendré que llevarla conmigo con el Sr. Moore  no le agradara en lo más mínimo.

 

Kelly  se retira de ahí y se sienta hacer lo que estaba haciendo por un momento se queda pensativa. — ¿Por qué Hanamichi tiene esa mirada triste y más en esta época de navidad? que habrá pasado en Japón que ya jamás quiso volver. — Estaba tan sumergida en sus pensamientos  cuando fue interrumpida.

 

— ¡Estas lista! Ya es hora entre más rápido  sea esto mejor.

 

—Si vamos—respondió ella. — Eran ya las doce del día, Hanamichi y ella llegan a la sala de juntas ahí ya estaban reunidos las personas  para la junta.

 

—Buenos días a todos. —musitó Hanamichi con una leve sonrisa.

 

—Buen día señor Sakuragi. —saludaron en unísonos todos.

 

 

 

Empieza la junta él les presenta un proyecto que tenía tiempo realizando para la empresa hablo con detalles y  todos los presentas estaban sorprendidos, esto   duro un buen rato  y termino casi a la una de la tarde, lo  felicitan por su buen trabajo.

 

— ¡Excelente trabajo  señor  Sakuragi!

 

—Gracias Señor  Roberts.

 

—No tiene que agradecerme señor  Sakuragi hice bien la elección de dejarlo a cargo del  puesto ya que mi hija confió en ti. —acotó en tono triste. —Ahora que la recuerdo ya tengo tanto tiempo sin verla.

 

—Señor  Estoy seguro que Jennifer volverá  con usted creo que este año vendrá a visitarlo.

 

—No creo Sakuragi ella desde que se fue a Canadá después de que se casó casi ya no viene para acá solo me habla por teléfono.

 

—No pierda la esperanza. —respondió Hanamichi.

 

—Bueno espero que este año ella pueda venir, pasando a otro tema antes de que vayas a la junta de negocios  con el señor Moore vienes a mi oficina quiero platicar contigo.

 

—Si señor ahí estaré. —ellos se despiden, Hanamichi se dirige a su oficina.

 

—Kelly  ya llego.

 

—Si está en tu oficina esperándote ya tiene buen rato.

 

—Gracias.

 

 

 

El entra a su oficina  y mira sentada en el sillón  a una chica de unos quince años de edad no era muy alta su cabello era castaño largo hasta la cintura  y ojos  color miel, aquella chica al verlo entrar se levanta y se lanza sobre el abrazándolo.

 

 

 

— ¡Hanamichi! ¡Hanamichi!

 

—Tranquilízate cuantas veces te tengo que repetir que me respetes soy tu padre.

 

—Está bien papá, así. —esto lo dijo en tono de sarcasmo y con una sonrisa a su padre.

 

— Si así está mucho mejor, pero debería ser más convincente por eso  te he mandado a los mejores colegios para darte una buena educación hija,  debes aprovecharla al máximo y no haraganear.

 

 

 

Ella  se retira de con él y se cruza de brazos—Lo sé padre pero tu bien sabes que no me gustan esos colegios para nada ahí las chicas de mi edad no les gusta hacer nada por ejemplo saltarse alguna clase irse de pinta o que se yo, pero son unas chicas muy aburridas.

 

— ¡Hay! Abi eres toda una chica rebelde. — expresó aquel hombre pelirrojo y dejando escapar  un suspiro profundo.                                        

 

—Pues me parezco a ti. —dijo con una sonrisa.

 

— ¿Qué dices? —espetó Hanamichi.

 

—Ya olvídalo papá que vamos ir a comer tu y yo juntos para eso vine.

 

—Abi hoy no podremos ir a comer tu yo solos tengo a las tres de la tarde una reunión con el Sr. Moore sobre negocios y tendrás que acompañarme.

 

—Está bien, no sé porque nunca puedo disfrutarte salir  tu  y  yo solos, pero te acompañare. —replicó aquella chica de ojos color miel.

 

 

 

Hanamichi mira su reloj eran las dos y media de la tarde. —Ahora vuelvo Abi voy con el señor Roberts quiere hablar conmigo.

 

Ella se queda en la oficina sola y se sienta en la  silla donde su padre trabajaba, sobre el escritorio estaba una fotografía de  su madre, papá   y ella. Abi lo toma entre sus manos, cuando ella la iba poner sobre el escritorio nuevamente se le Zafó de las manos cayendo al piso una carpeta con unos papeles, se levanta para recogerlos  pero hubo algo que le llamo la atención dentro de los papeles encontró una fotografía de una chica era muy bonita de ojos azules y cabello negro.

 

 

 

— ¿Quién será?—se preguntó a sí misma.

 

 

 

Acá por otro lado Hanamichi llega a la oficina del señor Roberts toco la puerta —Pase Sr. Sakuragi. —se escuchó una voz desde adentro.

 

 

 

Hanamichi entro y saludo al Sr. Roberts nuevamente, aquel señor miraba hacia fuera desde su ventana veía caer los copos de nieve sin mirar a él.

 

 

 

—Siéntese Sr. Sakuragi.

 

—Sí, señor.

 

 

 

Aquel hombre se sentó en su sillón  y miro a Sakuragi por un momento. —Señor  Sakuragi lo hice venir para decirle que por su buen trabajo y empeño a esta empresa tiene usted unas merecidas vacaciones se irá a partir del día diecinueve diciembre  hasta el veinte de enero.

 

 

 

—No señor son muchas vacaciones solo con una semana tengo hay mucho trabajo por delante.

 

—Sr. Sakuragi el trabajo puede esperar creo que Abigail merece estar más tiempo con usted.

 

 

 

Sakuragi solo agacha la cabeza. — Tiene razón se las debo desde hace tiempo y casi por mi trabajo siempre pospongo las vacaciones.

 

—Asi que asunto arreglado puede pasar ahora mismo a firmarlas.

 

 

 

Mientras en la oficina Abi aún seguía con esa fotografía en sus manos. —Acaso ella fue novia de mi padre, antes de conocer a  mamá, pues prefiero a ella que a Samantha ya que siempre está sobre mi padre. — Se quedó por un momento pensando. —Ahora recuerdo vagamente cuando tenía apenas unos seis años mi padre estaba llorando tenía en sus manos una fotografía me acerque a él, lo abrase y le pregunte porque lloraba el solo me miro y me dijo  que estaba bien, el dejo sobre el buró  esa  fotografía y era esta misma pero porque,  no entiendo nada de esto si papá amaba a mamá  porque extraña tanto a esta  chica de la foto.

 

 

 

Ella no comprendía nada en ese momento. — ¿Qué estará pasando? Ahora que pienso en  esto mi padre nunca amo a mi madre, ¿Por qué? Tiene esta fotografía de esta chica aquí,  acaso es una antigua novia que amo demasiado.

 

Aquella chica de ojos color miel se le venían  un sin fin de preguntas que no tenían respuesta para ella, siempre le quería preguntar a su padre pero no se atrevía. —Ya sé quién me podrá sacar de la duda. —En eso aquella chica le hablo a la asistente de su padre.

 

— ¿Qué pasa Abi?

 

—Kelly tu que has conocido a mi padre desde hace mucho tiempo verdad.

 

Aquella chica de ojos color azul la miro y se puso nerviosa — ¿Si? ¿Por qué la pregunta?

 

Abigail se acercó al escritorio y tomo la fotografía en sus manos y se la enseño a Kelly para que la viera.

 

— ¡La conoces!

 

—No jamás la he visto Abi.

 

—Mmmh Vaya pensé que tú me sacarías de la duda además otra pregunta tú no sabes porque papá ya no volvió a Japón.

 

—No sé, que paso yo siempre le arreglaba las idas para allá y aparte yo mandaba  la correspondencia a una chica llamada Haruko Akagi ella le mandaba cartas y él le respondía pero ya hace tiempo que tu padre no le regresa la contestación hace aproximadamente dos años aunque el recibe las cartas de aquella chica, el ya no manda la contestación solo las guarda sin leerlas.

 

Abigail se levantó del sillón donde estaba y camina de un lado para otro—Ya se Kelly tú me puedes ayudar.

 

— ¡Que se te ocurrió Abi!

 

—Pues tienes por ahí la dirección o teléfono de ella.

 

—Sí, pero necesito de buscarla.

 

—Entonces en cuanto la tengas me hablas a mi celular.

 

—Claro.

 

 

 

En eso llego Hanamichi. —Vamos Abigail ya casi es hora, ponte tu abrigo hace mucho frío haya afuera. —Salen los dos y se despiden de Kelly—Camino al restaurante Hanamichi le dice a Abigail que se porte bien.

 

—Si padre no te preocupes.

 

—Eso espero.

 

 

 

Llegan al restaurante y son atendidos por uno de los meseros del lugar. — Buenas tardes.

 

—Buenas tardes tenemos una reservación.

 

—Claro señor pasen por aquí.

 

 

 

El los lleva al lugar reservado para ellos. —Gustan de tomar algo señor y señorita.

 

—Si me trae un café por favor.

 

—A mí me trae un vaso de agua—contestó Abigail.

 

—Ahora mismo se lo traigo.

 

 

 

Cuando los dos quedan solos. —Hija por favor compórtate con las personas que vendrán, son muy importantes para mí, así que evita hacer comentarios desagradables o  cosas que se te ocurran.

 

—Si papá no te preocupes.

 

 

 

En eso los dos quedan en silencio pero Abigail se fija en el que se queda con la mirada triste eso le preocupaba a ella no le gustaba verlo así, lo tomo de la mano. — ¿Qué pasa Padre? Tú sabes que no me gusta  verte así.

 

—No es nada hija solo que…—en eso fueron interrumpidos de su conversación.

 

—Buenas tardes señor Sakuragi.

 

—Buenas tardes Señor Moore.

 

—Miren le presento a la Srta. Stone y al señor Preston

 

—Mucho gusto en conocerlos—dijo Hanamichi. —Ambas personas correspondieron el saludo del pelirrojo.

 

— ¿Quién es la jovencita que viene con usted señor Sakuragi?

 

—Es mi hija señor Moore. —Abigail se presentó  con ellos amablemente y educadamente con  ellos.

 

—Gusto en conocerla Srta. Sakuragi.

 

—El gusto es mío Sr. Moore—contestó aquella chica de ojos miel con una sonrisa.

 

El señor Moore se sienta después de una presentación—Sr. Sakuragi que le parece si primero arreglamos nuestros asuntos y después pedimos nuestra comida.

 

—Sí, Sr. Moore por mí no hay inconveniente.

 

—Está bien comencemos.

 

 

 

Abigail al escuchar eso—Óigame no, yo…—En eso Hanamichi le da un pisotón muy fuerte a su hija, ella grita en ese momento— ¡Hay! ¿Porque hiciste eso Hanamichi me dolió?

 

 

 

Ella se sonroja porque las personas que estaban con ellos se le quedan viendo— ¡Discúlpenme —es que me dio un calambre muy fuerte! si eso paso—dijo con una sonrisa y  excusándose por su comportamiento.

 

Hanamichi sola la mira y ella molesta con él se levanta de donde estaba—Ahora vuelvo Papá. —Se aleja de ahí— ¿Cómo pudo hacerme esto mi padre yo tengo mucha hambre, pues ni modo tengo que aguantar?—en ese momento suena su móvil. — ¡Diga!

 

—Abi ya tengo lo que me pediste.

 

—Kelly en serio. —ella anoto los datos que le dio aquella muchacha. —muchas gracias te debo una. —se despide de Kelly, después se dirige nuevamente al mismo lugar pero para no aburrirse saca de su mochila un radio y coloca los audífonos para escuchar su música preferida. Ya entrada las seis de la tarde termina su padre su negocio con el Sr. Moore.

 

 

 

—Muy bien Sr. Sakuragi fue un placer hacer negocio con usted.

 

—Gracias Sr. Moore.

 

—Asi  que pidamos nuestra comida si le parece.

 

—Si ya era hora—musitó Abigail ya que tenía mucha hambre. —Ya después de una buena comida el Sr. Moore, la Srta. Stone y el Sr. Preston se despiden de ellos  dejando a Sakuragi e hija ahí.

 

 

 

—Nos vamos Hija—dijo aquel hombre de cabello rojo.

 

—Si padre.

 

 

 

Ambos salen del restaurante y suben a su auto camino a casa los dos van en silencio hasta que ella es la que rompe el silencio. —Padre te puedo hacer una pregunta.

 

—Sí que es hija.

 

—Quiero que me la conteste sinceramente.

 

—Pues dime que es.

 

—Te casaras con la Srta. Samantha.

 

—Que tonterías dices, ella y yo solo somos amigos nada más.

 

—Que bien ahora me siento mejor, porque la verdad no me simpatiza para nada.

 

—A qué viene esa pregunta Abigail.

 

—Papá sinceramente ella no me gusta para nada.

 

—Pero hija,  Sam es buena persona. —contestó el sonrojándose.

 

Pero él no amaba a esa mujer el solo soñaba con su amor de juventud aquella chica que aun pasando los años lo hacía suspirar y le robaba el sueño era su gran secreto solo de él y nada  más  de  él,  no compartiría con nadie ese sentimiento. Pero aquel hombre pelirrojo estaba equivocado había otra persona que se dio cuenta que él amaba aquella chica con toda su alma.

 

 

 

Continuara…

Notas finales:

Espero sea de su agrado.

Usted debe login (registrarse) para comentar.