Fanfic Es
Fanfics en español

Oculta Realidad... por uchiha-roo

[Comentarios - 112]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
Notas:

"Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, son exclusivamente de Rumiko Takahashi."

 

 

 

"Oculta Realidad..."

 

Kagome se sentía destruída, Inuyasha había elegido a Kikyo…

 

Aunque no le sorprendía aquello, le dolía de sobremanera…

 

Se asustó cuando en su interior descubrió que podía ser muy rencorosa.

 

Pero, simplemente… Se decidió por resignarse y acostumbrarse a la idea de que ella jamás podrá ocupar un lugar en el corazón del Hanyou.

 

A pesar de ello… No pudo ni quiso separarse de su lado…

 

Sin más, permaneció junto a él, acompañándole, ayudándole, amándole como siempre.

 

La carga tal vez era demasiada, a veces no se sentía con las fuerzas suficientes para soportar tanto de nada…

 

Porque no tenía nada…

 

Dormida, no podía evitar soltar alguna lágrima. Sus amigos lo notaban, Kagome se consumía, en sus ojos el brillo poco a poco se apagaba. Pero ella les sonreía y decía que todo estaba bien, que no había de qué preocuparse.

 

Un lloro doliente…

 

Un dolor desgarrante…

 

Una pena hiriente…

 

De la que Inuyasha no se enteraba, pues solo tenía ojos para aquella sacerdotiza, que si bien su alma estaba materializada, ella no era más que un muerto ambulante.

 

~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~ . ~

 

                                                         
El equipo se dirigía a un pueblo en donde sintieron una presencia maligna asechar a primera horas de la mañana.

 

- Debe ser otra obra de ese maldito de Naraku – dijo furioso.

 

- Estoy de acuerdo contigo, Inuyasha – concordó Miroku.

 

- Kagome ¿No sientes la presencia de algún fragmento? – le preguntó Sango.

 

- No, Sango, pero nada de esto me gusta…

 

- Será mejor tener cuidado – intervino Shippo.

 

No pasó mucho tiempo hasta que pudieron ver la escena que les causaba aquellos malos presagios…

 

Kikyo se encontraba luchando contra un monstruo, o más bien tratando de acabar con él.

 

- Kikyo… - pronunció Inuyasha y enseguida salió corriendo a su encuentro.

 

La mencionada, con algo de pesar, se dio la vuelta girando a verle con frialdad diciéndole:

 

- Ah, eres tú, Inuyasha…

 

- Kikyo ¿Te encuentras bien?

 

- ¿Tan débil me crees, Inuyasha?

 

- No es eso… Es que…

 

- No debes preocuparte por mi, sé cuidarme sola.

 

- No digas eso Kikyo, sabes que sería imposible que no me preocupara por ti…

 

Se quedaron viéndose, y mientras lo hacían sus cuerpos se acercaban, todo ello observado por sus amigos, por… Kagome, quien no pudo continuar viendo aquello como hipócrita, fingiendo que no le causaba nada, cuando en realidad su corazón parecía quebrajarse en mil pedazos y salir de su pecho.

 

Salió corriendo, sin pensar en nada más que la hiriente escena repitiendose en su mente una y otra vez, desgarrándola sin piedad.

 

A lo lejos escuchó los llamados de sus compañeros, pero no se detuvo y poco a poco fue dejando de oírlos.

 

Continuó corriendo, soltando gruesas lágrimas a su paso, porque era lo único que podía hacer…

 

Cuando se detuvo, muy cansada, se dio cuenta de que se encontraba perdida en un bosque. Sin embargo no le dio mucha importancia y reanudó sus pasos pero esta vez de manera lenta y pensativa, con sus ojos enrojecidos por el llanto que ahora, seca, no podía continuar.

 

Sintió que pasaron varios minutos mientras continuaba recorriendo aquel desconocido lugar poblado de árboles. Su caminata era ya pesada, al punto de estar casi arrastrando sus pies.

 

Hasta que llegó a la orilla de una río. Allí se detuvo viendo el correr de éste. Se arrodilló y se quedó ahí observando su reflejo en el agua por otros varios minutos más…

 

De repente, sintió una presencia…

 

Sus ojos parecieron tomar un poco de brillo y se puso alerta.

 

- Inuyasha… - susurró, más acomodó bien sus pobres instintos y notó con terrible melancolía que no se trataba de él, sino más bien de… - Sesshomaru…

 

El individuo en cuestión se hallaba a varios metros lejos de ella, y a su derecha. Con él, se encontraban Jaken y Rin, que la miraron también, notando la horrible y desesperante tristeza en sus ojos opacos…

 

- Mire, amo bonito ¿No es esa la despreciable mujer de Inuyasha? – Jaken recibió una patada de su amo al mencionar dicho nombre.

 

- …

 

- Se ve muy triste… - susurró Rin, que por supuesto fue escuchada por los otros pero menos por la Higurashi. La niña sintió casi como propio el dolor de Kagome y se acercó a ella sin pensarlo mucho. - ¿Se encuentra usted bien, señorita?

 

Ésta le observó, sin pronunciar palabra alguna…

 

- “¿Por qué esta niña está con Sesshomaru? … Que yo recuerde, no le agradan en nada los humanos…” – pensó.

 

- Déjala, Rin, ya vendrá a buscarla ese perro fastidioso y no queremos que moleste al amo bonito –le gritó con altanería, Jaken.

 

- Pero, señor Jaken…

 

Kagome bajó la mirada, no quería tener que llorar frente a ellos, pero todo su ser era ahora mismo un mar de melancolía, y escuchar aquellas palabras de ese duende le afectaron, pues Inuyasha no vendría a buscarla, lo sabía, no ahora que tenía a su querida Kikyo junto a él.

 

Sus lágrimas no tardaron en asomarse, y salieron una por una sin descanzo alguno, sin compasión.

 

Los otros volvieron a quedarse mirándola.

 

- “Humanos débiles…" - Sesshomaru.

 

- Señor Jaken, mire lo que ha hecho – le reprochó Rin.

 

- ¡¿Eh?! ¡Pero qué dices, niña tonta!

 

- Rin, Jaken, vamos – habló por fin Sesshomaru, ignorando ya todo aquello, dispuesto a irse.

 

- Pero, señor Sesshomaru…

 

- Nada de peros, niña desagradecida, el amo bonito ha dicho que nos vamos.

 

- Señor Sesshomaru – le llama mirándole con carita triste – Por favor ¿Puede ir con nosotros?

 

- … “… ¿Llevar conmigo a la mujer del estúpido de Inuyasha?” – comienza a recordar las veces que la vio.

 

- ¡Rin! ¡¿Cómo osas de---

 

- Haz lo que quieras, pero si tú o esa mujer me causan problemas las mataré – dijo sin verla, con suma frialdad, comenzando a caminar.

 

- Amo bonito…

 

- ¡Sí~! – sentenció contenta, pero enseguida su rostro cambió y dándose la vuelta miró una vez más a Kagome, diciéndole: - Venga con nosotros, señorita, puede subirse arriba de Ah-Un si lo desea…

 

Kagome la miró otra vez, su corazón no estaba con ánimos de nada, simplemente sentía la imperiosa necesidad de huír y no ver a Inuyasha, mucho menos estando junto a Kikyo; quería solamente desaparecer…

 

Dicho motivo la llevó a aceptar aquel ofrecimiento sin pensárselo demasiado, incluso sabiendo que el hermano mayor de Inuyasha era el que permitía aquello, y sin preguntarse, además, si su vida corría peligro al aceptar una propuesta un tanto descabellada por parte de la inocente Rin.

 

 

 

 

 

Continuará...

 

 

 

 

Notas finales:

Gracias por leer ^ ^

 

Usted debe login (registrarse) para comentar.