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Problemas en el Paraíso por misfits

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Notas:

Este primer capitulo esta dedicado a la más fiel de mis lectoras, JUAANA este es para vos.

La misión de las kunoichis II: problemas en el paraíso.

Capitulo 1

Habían transcurrido tres meses desde que Kankuro y Temari partieron para la Aldea de la Arena y Hinata y Naruto aun no se habían comprometido.

Gaara estaba complacido al ver que sus hermanos habían llegado sanos y salvos. Kankuro salió casi de inmediato a una misión y Temari se reincorporó a sus funciones normales en poco tiempo.

Kiba llevaba casi tres meses saliendo con la joven de aquella fiesta y aunque no se llevaban tan bien como a Kiba le gustaría, se estaban conociendo. Aunque ahora realmente no tenía tiempo para pensar en eso.

Kakashi ya casi estaba listo para llevarse a Naruto a la Aldea de la Arena y continuar su entrenamiento pero por razones administrativas Yamato había sido enviado a una misión junto con Anko y Kiba y Shino, en busca de la guarida de Orochimaru, por lo que el viaje tuvo que ser suspendido. No podía arriesgarse a despertar al zorro de las nueve colas y solo Yamato podría mantenerlo dormido.

Vaya es extraño como se complico todo –pensaba Kakashi, mientras buscaba a Naruto para realizar un entrenamiento un poco más suave hasta que Yamato volviera de su misión.

El entrenamiento del Uzumaki era muy duro como para tener que encima estar planificando una boda y a Hinata cada tanto le asignaban alguna que otra misión de espionaje. Pero aunque hubiesen tenido la disponibilidad horaria necesaria, de todas maneras no tendría sentido planificar nada. Ya que hacía dos meses y medio habían recibido una carta proveniente de la Aldea oculta entre la Niebla que informaba de la pronta visita del antiguo prometido de Hinata, seguramente para oponerse a la boda. Naruto lo esperaba con ansias, quería partirle la cara.

Sin embargo, en esos momentos Naruto estaba disfrutando de las últimas tardes cálidas que el fin del verano le regalaba, junto a Hinata. Ambos estaban sentados en una plaza, bajo un árbol que ya se estaba tiñendo de amarillo, naranja y rojo. Naruto la abrazaba con ternura y Hinata descansaba su cabeza en el pecho del rubio. El silencio reinaba y hacía tiempo que era así. Desde que esa dichosa carta había llegado a la residencia de los Hyuuga, las cosas estaban un poco tensas entre Naruto y la familia de Hinata. Hinata sabía bien que lo que molestaba a Naruto no era ella, ni su familia sino la pronta visita de un joven indeseado. Eso realmente había dificultado todo, no solo había retrasado el compromiso sino que también había estorbado el entrenamiento de Naruto.

-Naruto, yo… -dijo pensativamente la Hyuuga- yo en verdad lamento lo que ha pasado en estas semanas.

-¿Humm? ¿A qué te refieres? –preguntó el rubio.

-Tú sabes, el hecho de que aun no podamos comprometernos, es culpa mía y realmente está obstaculizando tu entrenamiento.

Naruto la miro por varios segundos hasta que ella volteo a verlo. Y con una mirada dulce y compasiva acaricio su largo cabello y le murmuró antes de besarla tiernamente en la frente– esto  no es tu culpa preciosa.

Para Kurenai ya era imposible ocultar su embarazo, y tampoco tenía sentido hacerlo. Asuma había fallecido en la batalla contra Hidan y aunque Shikamaru se había comprometido a cuidar del bebé ya nada era lo mismo para la solitaria jounin. Sin embargo, se prometió no olvidar jamás a Asuma y se había acercado mucho a Konohamaru en este último tiempo. A tal punto que este ya no la llamaba Kurenai sensei sino tía.

Ella estaba meditando en su departamento la posibilidad pedir que se le otorgaran tareas pasivas en la administración de la Aldea cuando terminara su licencia por maternidad. Después  de todo si a ella le pasaba algo en combate su hijo se quedaría solo y eso es lo último que quería.

Trabajar en una oficina no estaría tan mal –pensaba la joven mientras esperaba a Shikamaru que había prometido ir a verla ese día.

Shikamaru no había recibido respuesta de la última carta que le envió hace tres semanas a Temari y eso comenzaba a molestarle. Además de que prácticamente estaba siendo acosado por una joven del equipo de inteligencia.

¿Por qué no contestas Temari?– meditaba el joven mientras descifraba unos códigos en un mensaje que un Anbu había enviado.

Tsk… como si mi vida ya no fuera problemática, tengo que soportar que esta mujer me vea así –pensó Shikamaru al ver que Shiho estaba más interesada en mirar el rostro del joven que el mensaje en cuestión.

-Entre los números que el mensaje, se repite contantemente las cifras 1-5-9-15-21. Solo remplaza los números por las letras que se encuentren en esa posición en el abecedario y tengo el presentimiento que descubriremos el mensaje –explicó Shikamaru, provocando que Shiho se interesará aun más en él.

-¿Me ayudas? –preguntó sugerentemente la joven de lentes en un vano esfuerzo por seducirlo.

-No. Tengo que ir a la casa de Kurenai, nos vemos –exclamó el shinobi retirándose lo más rápido que pudo.

Aunque a Shiho no pareció importarle el desplante y lo observó hasta que el shinobi cerró la puerta de la inmensa oficina.

Debido a la demora de la boda, Tenten y Neji habían decidido mudarse juntos y la verdad es que la convivencia no les estaba sentando muy bien que digamos. No porque discutieran o algo así es solo que Neji vivía en misiones peligrosas que dejaban muy preocupada a Tenten, sin mencionar que nunca tenían tiempo para estar juntos ya que él volvía muy cansado de cada una de ellas.

-Hola Neji… -saludó Tenten al ver que su novio volvía precisamente de una de esas largas misiones.

-Hola bonita, ¿podrías preparar un poco de té mientras tomo una ducha? –sugirió el cansado jounin.

-Claro que si, tienes ropa limpia en el armario –informó Tenten antes de dirigirse a la cocina para poner la tetera con agua a hervir.

Ella sabía muy bien que después del té Neji se desplomaría en la cama exhausto, después de todo llevaba fuera de la Aldea una semana. Así que quería aprovechar ese breve instante que tenía para verlo y estar con él.

Puso las tasas en la mesa y casi cuando la tetera empezó a silbar, Neji apareció en la cocina con el torso descubierto el cual aun guardaba algunas gotitas de agua y un pantalón limpio a la altura de la cadera. Tenten no pudo evitar ruborizarse pero guardo la compostura y se sentó luego de servir el té.

-¿Cómo ha estado todo por aquí? –preguntó el Hyuuga justo antes de dar el primer sorbo a la taza de té.

-Tú sabes, igual que siempre. Le he estado enseñando a Udon a mejorar su puntería.

-¿Ya puede invocar armas de los pergaminos?

-No aun no. Pero mejora día a día. ¿Qué tal tu misión?

-Ufff… lo usual. Ir, recolectar información, capturar algún ninja para que sea examinado por el Escuadrón de Tortura e Información de la Aldea…

-Entiendo… -contestó Tenten levantándose de la mesa y retirando las tacitas. A lo que Neji la miro detenidamente, él no sabía muy bien porque pero ese delantal que Tenten usaba así fuese a preparar un simple té, le quedaba fantástico.

-Estas muy hermosa hoy –le comentó levantándose con ella para lavar las tazas.

-Gracias, no te preocupes por eso yo las lavo –respondió amablemente.

-¿Y si nadie las lava? –preguntó con picardía el joven quien colocó sus manos en la cadera de la dama y comenzó a besar suavemente su nuca.

 Tenten se dio vuelta paulatinamente correspondiendo los besos del shinobi, quien de inmediato la aupó y sentó en la mesada de la cocina. Le mordisqueo delicadamente el cuello y la alzó nuevamente, esta vez para dirigirse a la habitación.

 

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