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Un Basquetbolista Y Una Nerd Rebelde. por Hitomi Uzumaki

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El marcador iba 20 para los de tercero y segundo mientras para los de primero va 14 con diferencia de seis puntos.

 

Hanamichi al ver esto, se molesta —No  perderé ante ellos.

La chica nueva que estaba viendo el partido de práctica al ver que aquel  joven de ojos azules había encestado. —Es genial Hisashi.

Esto lo dijo en voz alta que fue escuchada por Fuji— ¡Vaya! A Serena le gusta Mitsui. —pensó para sí misma.

En ese momento Rukawa encesta una canasta y esto hizo sacar de sus pensamientos a Serena por unos gritos de unas chicas que ni ella supo de donde salieron y le sorprendió.

— ¡Rukawa! ¡Rukawa! Eres el mejor.

— ¿Qué y estas chicas de donde salieron?

—Serena estas chicas son las porristas de Rukawa si vieras que estas jóvenes nunca se pierden una práctica o partido  de el—esto lo dijo aquella chica de dos coletas —Así que no te sorprenda. 

—Ya veo, es muy bueno jugando Rukawa por eso tiene admiradoras.

—Si así es, todas las de la preparatoria quieren andar con él. —dijo Haruko con una sonrisa.

— ¡Haruko! No me digas que tú también sueñas salir con ese chico. 

—No, no como crees—contesto sonrojándose aquella chica de ojos azules—Yo tengo novio y lo quiero mucho.

 

Fuji, Matsui se sorprendieron ya que eran amigas de siempre y no sabían que ella ya tenía novio — ¡Haruko! ¿Por qué no nos dijiste que tenías novio? ¿Desde cuándo? —expresaron en unisonó ambas chicas.

Serena miraba aquellas tres chicas algo confundida—Estas tres chicas sí  que son raras y divertidas—Así que Haruko quien es tu novio—pregunto aquella joven de ojos color miel también quería saber quién era su novio.

 

—Perdónenme chicas aún no se los puedo decir—contesto sonrojándose aquella joven de ojos azules.

El profesor Anzai estaba platicando con la manager del equipo—Shohoku va hacer un equipo muy fuerte Ayako a partir de  ahora los muchachos se esforzaran más.

 

— ¡Profesor Anzai! —exclamo aquella joven de cabello rizado.

 

Todos estaban jugando muy bien durante la práctica los de primero estaban alcanzando a los de segundo y tercero año iban empatados llevaban 45  cada equipo.

Faltaba ya el último tiempo y se decidiría quien ganaría el partido, para su supresa Mitsui encesto una canasta de tres puntos en los últimos segundos del final del partido, quedando el marcador a 48 para tercero y 45 para primero. 

El profesor Anzai le decía a Akagi que reúna a los chicos— ¡Reunión de equipo! —Todos los chicos se reúnen.

 

—Jóvenes  me alegra que todos se están esforzando mucho y nunca pierda esos ánimos por eso ustedes serán un equipo muy fuerte, sé que ustedes ganaran en los partidos siguientes —esto lo dijo con aquella sonrisa que lo caracterizaba al profesor Anzai.

—Sí, gordito nosotros ganaremos e iremos a las nacionales.

—Tarado cuantas veces te he dicho que no le digas así al profesor Anzai respétalo.

—Está bien Mitsuito—expreso aquel joven de cabello rojo con el afán de solo molestar a su compañero de equipo ya que él sabía bien que no le gustaba que le digieran así.

— ¿Cuántas veces te he dicho que no me digas así torpe? —empiezan a discutir como siempre, el capitán Akagi golpea a Sakuragi.

—Pon atención cabeza hueca.

 

Las chicas aun insistían a su amiga que le dijera quien era su novio si lo conocían ellas.

 

—Miren amigas se los diré después aun no es el tiempo. 

—Pero Haruko ¿Por qué tanto misterio? —Espeto la joven de cabello corto. 

—Bueno es que hicimos una promesa de no decirle nada a nadie por el momento.

 

Mientras en Nueva York  en la universidad de Madison llego el tío de Dana era después de medio día   ya que no pudo salir más temprano de su trabajo, iba por los pasillos de este mismo instituto se dirigió a la dirección y pregunto a una de las secretarias por la directora Jones.

 

—Pase  lo está esperando,  me supongo que usted es el tío de la señorita Sakuragi.

—Sí. —El toco la puerta de la dirección y desde adentro la directora le dio el pase. 

—Buenas días directora Jones.

—Buenos días señor Sakuragi pase y tome asiento por favor—Él se sentó.

 —Sabe el motivo por el cual lo mande llamar.

—Si mi sobrina me platico todo señora Jones. 

—Pues usted ha de entender que esta institución es muy seria ante todo y Dana rompió una de las reglas por lo cual tengo el derecho de imponerle un castigo.

—La entiendo pero fue muy injusta con mi sobrina ella me dijo como estuvieron las cosas y le creo yo en todo lo que me platico—Esto lo dijo aquel hombre en tono serio con aquella mujer. —Al menos trato de escuchar la versión de Dana de los hechos ocurridos.

Aquella mujer quedo callada por un momento aquel señor había tocado un punto muy importante que ella no había permitido hablar a la joven —Pues no, en eso tiene razón señor Sakuragi pero Dana golpeo a aquel chico y será castigada.

—No estoy de acuerdo si la castiga a ella creo que es justo que aquel joven tiene que ser castigado también. —expresó molesto aquel hombre con la directora.

— Señor Sakuragi no me entiende Brian no tuvo nada que ver, su sobrina fue quien lo golpeo entienda. 

—Pues no estoy de acuerdo, si no castiga aquel joven entonces a Dana tampoco.

—Está bien señor Sakuragi, no castigare a Dana pero vamos hacer un trato.

 — ¡Un trato!—expresó aquel hombre de ojos negros no entendía a la directora.

—Si, por si usted no sabía su sobrina tiene más de tres meses que no entra a sus clases de piano y canto  pronto habrá un recital.

— ¿Qué dice?

—Así como lo oye ella abandono lo que más le gustaba.

 

El señor Daisuke no podía creer lo que estaba escuchando el sabia de ante mano que su sobrina le gustaba tocar el piano y cantar que su sueño siempre era ser una gran pianista y de las mejores.

 

—No puedo creer esto. —Él se levantó del asiento— ¿Por qué no me dijo nada cuando platique con ella? —espeto aquel hombre molesto.

 

La directora al verlo un poco alterado —Señor Sakuragi tranquilícese con esto que paso  si usted está de acuerdo el castigo que le impondré a ella será que tenga la clase de piano y canto , durante dos horas  por tres semanas esto será suficiente para que pueda hacer la audición,  la profesora Moore, está dispuesta ayudar  a Dana.

 

—Está bien directora Jones espero que mi sobrina retome sus clases de música y canto.

—Espero que acepte  hablare  con ella ahora mismo—Ella mando hablar a Dana, después de unos minutos llego  aquella joven  y vio a su  tío ahí.

— ¡Tío Daisuke!

— ¡Dana! Hablamos  la directora y yo sobre tu castigo y tomamos una decisión.

— ¡Una decisión! —exclamó aquella muchacha de ojos verdes.

—Sí, Dana  a partir de hoy retomaras tus clases de piano y canto.

Aquella joven  de ojos verdes  no podía creer lo que había escuchado—No, no me niego—dijo ella alterada.

— ¡Hija esa es la solución  no es otra cosa de otro mundo! —expreso aquel hombre acercándose a ella y tomándola de los hombros.

—Pero tío  yo…—quedo un momento en silencio y lo miro a los ojos no podía negarse ya que él se lo estaba pidiendo—Está bien lo hare por ti. 

—Bien Dana,  la señorita Moore ya está enterada,  te espera a las dos de la tarde.

—Sí, ahí estaré directora  Jones. 

—Entonces me retiro directora Jones—dijo el  señor Sakuragi.

—Gracias por venir Señor Sakuragi, Dana acompaña a tu tío.

 

Dana  solo asentó la cabeza positivamente  sin decir nada más, ambos salieron de aquel lugar iban por el pasillo en silencio.

 

— ¡Estas molesta por esto! —espeto aquel hombre rompiendo aquel silencio entre los dos.

—No, tío ¿lo que pasa? Que no  me esperaba esto  pero no te preocupes asistiré —contestó con una leve sonrisa.

—Nos vemos  en la noche hija. 

—A dios tío—Ella entro a la escuela nuevamente cuando  lo vio  irse en su auto.

 

Pero lo que no sabía Dana que su tío no iba para el trabajo si no al lugar donde ella practicaba kendo ya que por lógica él pensó que también ahí no había ido tampoco, para su sorpresa el entrenador le dijo que tenía dos meses que no asistía.

Esto puso muy triste aquel hombre ya que su sobrina había tirado todo a la borda, era todo lo que le gustaba a su sobrina.

Llego a su trabajo, estaba en su oficina pensando en que iba hacer él se sentía mal ya que le había prometido a su hermano cuidar bien a su hija.

En ese momento fue sacado repentinamente de sus pensamientos— ¡Daisuke! ¡Daisuke! ¿Qué te pasa amigo?

 

— ¡Robert! Disculpa amigo no te escuche, es que no sé qué hacer.

—Ahora que te sucede no me digas que tus hijas sean vuelto rebeldes, tú sabes que a esa  edad son así, pregúntame por mi hija si no supiera.

—Bueno es mi sobrina.

— ¡Dana!

—Sí, pues tuvo un conflicto en la universidad y me entere que ya no asiste a su clase de piano y canto desde hace tres meses y su práctica  de kendo también, además Robert,  mi sobrina ya no es la misma de antes, ahora viste diferente, se pintó unos mechones de su cabello color azul.

—No me digas que aquella chica  linda que usa gafas, tímida y gentil. 

—Pues sí, ahora ya no usa gafas, y siento que he defraudado a mi hermano no supe como guiarla en su camino, además amigo entre la directora y yo decidimos imponerle el castigo de llevar la clase de piano  y canto en contra de su voluntad.

Su amigo lo escucho con detenimiento— Daisuke quieres que te de un  consejo bueno si quieres te lo digo.

—Sí, Robert te escucho. 

— ¿Por qué no mandas a tu sobrina a estudiar al extranjero? 

— ¿Qué dices? Me estas tratando de decir que me deshaga de ella—expreso aquel hombre de ojos negros levantándose del sillón donde estaba.

—No, no espera no me mal interpretes las cosas.

 — ¡Entonces! 

—Tu sobrina necesita un ambiente diferente conocer otras personas, además habrá el día que ella por si sola tome la decisión de volver hacer lo que tanto le apasiona.

—Gracias Robert creo que tienes razón, me has dado una idea. —Aquel hombre sonrió levemente.

 

Acá en Japón los chicos estaban por salir de la escuela ya que habían tenido una práctica muy dura.

Mientras estaban con el profesor Anzai platicando Haruko le dice a sus amigas que ahora regresaba se acercó dónde estaban ellos y le hablo a Hanamichi.

 

— ¿Qué pasa Haruko?

—Nos vemos mañana hoy me iré con mi hermano.

—Sí, linda, si puedo te hablo en la noche—dijo aquel  joven de cabello rojo  con una sonrisa hacia su novia.

— ¡Esperare tu llamada! —expreso con una sonrisa encantadora hacia él.

Serena se acercó a Mitsui — ¡Jugaste bien Hisashi! —expreso aquella joven sonrojándose.

—Gracias Serena—contestó con una sonrisa hacia ella, el cada vez que estaba con aquella chica lo hacía sentirse diferente.

Se ponía  nervioso y se sonrojaba levemente, de esto se fijó la manager del equipo al ver aquellos jóvenes juntos.

 

— ¡Vaya! El superior Mitsui no la despista en nada me parece  que ambos  se gustan —ella puso una cara de emoción. 

Akagi la miro— ¿Ahora qué le pasa se comporta muy raro?

Ryota miro aquella  chica de cabello rizado con ese comportamiento muy raro— ¿Qué tendrá Ayako? ¿Porque mira hacia donde esta Mitsui? No, no puede ser a ella le gusta el—esto lo dijo en voz alta y con lágrimas en sus ojos—como siempre este chico moreno exagerando de la nada.

Aquella joven al escuchar eso por parte de el—Por dios Ryota que tonterías dices —Ayako le da un golpe con el abanico en la cabeza.

 

— ¡Ayako!

— ¿Por qué siempre mal interpretas las cosas? —espeto aquella joven de cabello rizado a su compañero.

 —Serena me esperas te acompaño a tu casa nada más deja voy al vestidor por mis cosas.

—Si te espero Hisashi.

 

Todos se retiran del gimnasio—Nos vemos mañana Serena.

—Hasta mañana Haruko—dijo la joven de ojos color miel.

 Serena espera a Mitsui afuera en el patio, todos se habían ido ella miraba hacia aquel cielo azul y despejado.

Se sentía emocionada  ya que la iba a acompañar a su casa, eso la hizo sentirse nerviosa dejo  escapar un suspiro muy profundo y se recargo  en la pared.

En la universidad de Madison Dana iba por el pasillo para entrar a la clase de música iba algo cabizbaja y pensativa.

Llego hasta la entrada del salón, miro aquel  piano  eso le trajo recuerdos dolorosos apretó sus manos —No, no puedo entrar ¿Por qué nadie me entiende?

Dio media vuelta y se fue corriendo sin mirar atrás, la profesora Moore la vio y le hablaba pero no recibió respuesta de aquella joven que se fue.

 

—Lo siento no puedo—salió de la escuela  se fue sin rumbo.

 

continuara...

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