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Ciega de Amor por Lagrimasdeangel

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Notas:

Bueno, aqui  he  vuelto con otra historia :) Espero que les guste, y que me dejen comentarios u.u

La  historia es corta, no tendra más de dos o tres capitulos.

si hay  algo que no les gusta, o que hay que corregir,hagan el favor de hacermelo saber, asi puedo mejorar, se los agradeceria muchisimo ^^

                                 Ciega de amor.

 

Capitulo 1: No necesito nada.

 

Narrador omnisciente:

Acostumbrado, equivocado…

No veo el cielo…esta nublado.

Apareciste sin que te buscara nadie, no esperaba encontrarte ahí.

Tal vez, tu risa no tenia sombras, no tenia cara.

Fue todo lo que  vi.

Me prestaste un beso, me prestaste calma…

Me  prestaste todo lo que me faltaba…

 

Se escuchaba fuerte la melodía a través la gran casa, en el sillón en medio de la sala, estaba recostada la dueña.

Mientras escuchaba la canción recordaba  esos momentos, en los que alguna vez fue feliz, con la persona que amo.

 

Tenes la receta justa para hacerme sonreír,

Y todo el tiempo,  sabes lo que me asusta,

Sabes lo que me gusta estar con vos.

Me  robaste el cuerpo, me robaste el alma…

Ya es tuya la voz, con la que antes cantaba…

Me quitas el sueño, me quitas el habla.

Pero si estoy con vos, no necesito nada.

No necesito nada, na na na, nada, na na na nada.

No necesito nada…

No te preocupes, no necesito nada.*

 

Recordó, con dolor y rabia  como ella, alguna vez le había dedicado esa canción.

Recordó los besos…las caricias…las palabras de amor… las promesas…promesas, sin cumplir.

Y aunque quiso  impedirlo, aunque  no quería llorar.

 

Ahí estaban las lágrimas  comenzando a decender por sus mejillas.

No se seco, ni quiso pararlas…simplemente las dejo correr, era mejor desahogarse.

¿Por qué todo tenia que ser tan difícil?

¿Por qué la vida, el destino o quien demonios fuera aquel que regia sobre la  vida de los humanos, no quería que ella fuera feliz?

¿Qué había hecho mal? Se preguntaba una y  otra vez.

 

 Y  automáticamente un recuerdo paso por su mente, respondiendo así, su pregunta.

 

 ****************Flash-Back****************

 

 Subió  al avión y deseo con toda su alma no tener acompañante.

La noche anterior no había dormido bien, por  la ansiedad  de viajar y esperaba poder descansar durante el trayecto, de Buenos aires a Madrid había varias horas, y esperaba poder aprovecharlas.

 

“Aunque conociendo mi suerte, de seguro me toca sentarme con una vieja chismosa que no dejará de  hablar, o con un niño con todas las  pilas puestas, dispuesto a  jugar o a molestar todo el rato”

 

Para su suerte…o mala suerte, aquello no sucedió.

 

Se  sentó y comenzó a  leer  su libro, le faltaban pocas paginas, cuando lo terminara ya se iría a dormir.

 

Iba  por la antepenúltima página, toda inspirada cuando alguien la interrumpió...

 

-   disculpa, ¿sabes de casualidad si este es el asiento 24? – dijo señalando el asiento que estaba contiguo al mío.

Levanto la vista, y lo miró bien.

“Es el hombre más hermoso y sexy que he visto…bueno, en realidad, que yo  haya conocido, no es como si se  comparara con mi amor platónico Tom kaulitz*, pero en fin…es bonito” pensó.

Era alto debía medir 1, 85 más o menos, flaco; pero aun así, con la espalda ancha y  se notaba que era algo musculoso aunque llevaba una remera larga.

Su cabello era negro y lo llevaba  hasta un poco debajo de la  nuca, con ondas.

Su cara era delgada, sus facciones; finas, pero aun así, masculinas.

Sus cejas eran gruesas y oscuras, sus ojos  verdes  resaltaban por sus largas pestañas arqueadas, su nariz era fina y algo respingada, sus labios rojos, eran delgados.  Debía tener  unos….30, 31 años, no más.

 

 Reacciono, luego de la “rápida”  observación. Sonrió  coquetamente y saco el bolso que  había depositado sobre el asiento de al lado.

 

-   sí, es este. Lo siento, coloque el bolso ahí mientras esperaba que viniera el ocupante del asiento– contesto la chica.

 

-   Oh, claro. No hay problema- dijo devolviendo la sonrisa seductoramente.

 

 Durante el viaje se la pasaron hablando y  tonteando. La chica, a medida  que hablaban más se impresionaba…y más aquel hombre le gustaba.

 

Descubrió que el hombre se llamaba, Joaquín, era español y vivía en la misma ciudad  a la que ella iba.  Era pintor y escultor, amaba el arte y la libertad…cuando dijo eso, lo supo. Aunque  no lo acepto de inmediato, supo que se había enamorado.

 

 

 

*************Fin Flash-Back**************

 

 

 

Narra Camila:

 

Al bajar del avión, le pase mi numero del celular y  el  me prometió que llamaría.

 

 Luego de una semana me llamo y esa…fue  nuestra primera cita.

 

Después de aquella vez, nos veíamos, salíamos  a comer, a pasear… o simplemente nos quedábamos en mi  casa.

 

 Todo era perfecto; pues éramos muy parecidos y nos gustaban las mismas cosas;  ambos libres, independientes. Nos llevábamos  genial.

Aunque un día descubrí algo, que lo cambio todo.

 

 Tal vez yo, estaba tan cegada, por esos nuevos sentimientos que tenia que  no me di cuenta, de los “pequeños” detalles como; que  solo nos veíamos una vez, como mucho dos por semana, o que por las noches apagaba el teléfono, o que no quería que le llamara ni le mandara mensajes.

 

Estuve ciega, ciega de amor, por mucho tiempo… Más de un año.

Aunque, en realidad en el fondo, siempre lo supe. Supongo que mi orgullo, aún más mi corazón, no me dejaba aceptarlo…Se negaba a perder, lo que, consideraba suyo.

Una tarde de sábado, luego de que él  me  cancelara, alegando que; “estaba cansado, por que  había tenido mucho trabajo ese día”.

Decidí  salir sola, por eso me dirigí al lugar al que solíamos ir; un restaurante algo elegante, pero con un aire bohemio y tranquilo, como nos gustaba.

 

Luego de llegar y sentarme en una mesa sola,  mientras esperaba la carta, inspeccioné con  la vista el lugar y lo que vi, me hizo querer morir.

 

Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras observaba la escena...

 

 Ahí, estaba él, el que se robaba mi sueño, el dueño de mi corazón, el que me hacia tocar al cielo cada vez que me hacia el amor, aquel que me había jurado ser mío y de nadie más, esa persona con la que quería estar toda mi vida, y morir junto a ella cuando ambos fuéramos ancianos, aquel junto al que imaginaba estar por siempre.

Estaba ahí, besando a otra mujer, mientras abrazaba a  una pequeña niña sentada en su regazo, indudablemente era su hija pues, ese pelo negro y esos ojos verdes que me miraron mientras sonreía, eran indudablemente rasgos de él.

Y  en ese momento, mi venda se callo y lo que vi, dolió ¡mierda, y como dolió!

Ahí estaba, tan claro como el agua… tenia la realidad frente a  mis ojos, ya no podría negarlo, no podría mentirme más a mi misma convenciéndome de que él en realidad me amaba.

Me levante casi por inercia, y salí de aquel lugar lo  más rápido que pude.

Después de ese día, estuve una semana sin probar bocado…sin siquiera, salir de la cama si no era para bañarme o ir al baño.

A la semana…él me llamo, pero yo no le conteste. Y vino a mi casa. 

 

Lo recuerdo perfectamente, apenas lo vi, comencé a  insultarlo, a pegarle en el pecho, a gritarle, sacar todo ese dolor que llevaba dentro…y no contestó, no se defendió, no trato de pararme, dejo que me descargara.

Y cuando mis golpes se volvieron nulos, mis gritos en sollozos, y mi rabia en lagrimas. El me abrazó, y me beso…y  yo lo deje.

Porque lo amaba.  Y sí, era una idiota.

Porque, no merecía eso…ser segunda de nadie, yo merecía amor de verdad.

 

Pero en aquel momento, yo no lo sabía, no era conciente de eso.

 

 Solo sabía que le amaba, y que no importaba si era la segunda, si era su amante, no importaba  siquiera si  él me amaba. ¡Mierda, yo lo amaba y eso me bastaba!

 

Quería sentir sus manos tocar mi piel, sus labios contra los míos, quería oírlo susurrar cosas bonitas a mi oído, mientras me hacía suya…y por lo menos, en aquellos minutos, o horas. Él era mío, y de nadie más.

 

¿Y que importaba si para el era solo sexo, solo un descargo? A mi, me daba igual, tan solo con saber de que podía tenerlo en mi cama aunque sea un rato.

 

 Y así  pasaron los meses, en los que yo me conformaba, con verlo una vez por semana, luego, cada dos…una vez por mes. Digamos, que cuando el quería.

 

Pero un día  me cansé, un día me di cuenta de que  yo merecía más y  sobre todo, quería más.

 

Quería un hombre que me ayudara, que me cuidara, que estuviera conmigo, que me escuchara… que me amara.

 

Narrador omnisciente:

Se seco  el resto de las lágrimas que quedaban en su cara y sonrío.

 

- Mucho mejor así…- susurro.

 

 No había llorado  desde la última vez que se vieron,  guardo el dolor bien adentro, pero  necesitaba desahogarse. No podía llevar más esa angustia  consigo.

- Y ahora, que ya te deje ir, ahora que ya  acepte que lo nuestro  no pudo ser, te  digo querido de  vos, no necesito nada.  Ahora si, ya estoy lista para ser feliz – dijo sonriendo felizmente a la nada.

 

 

 

 Aclaraciones:

*la cancion se llama, " no necesito nada" de la  banda Uruguaya, No te va a gustar.

* Tom Kaulitaz: guitarrista de la banda Alemana, Tokio Hotel. ¿porque lo mensione? Porque, me encanta^^

Notas finales:

¿comentarios? ¡Gracias por leer!

¡Hasta el proximo cap!

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